lunes, 28 de septiembre de 2015

Suicidio


Si estas pensando quitarte la vida porque no puedes con lo que te ha tocado vivir, te invito a pienses, que nada bueno te espera en el mundo espiritual.  Si crees que quitándote la vida, veras a tu familiar que acaba de fallecer en el mundo espiritual, eso no ocurrirá, pues el espiritu del que acaba de morir, estará en un lugar espiritual diferente a donde están los suicidas que tendrán que expiar por esta vergonzosa falta de quitarse la vida. Entonces, permite que te ayude, verás que recibirás apoyo espiritual de Buenos Espíritus que están deseosos de ayudarte, solo esperan que se los pidas.  Tan pronto lo pides y lo deseas y vences esas malas ideas del suicidio, seras asistido por los buenos espiritus comisionados por Dios.

Eres muy amado por Dios, solo que le estas echando la culpa de lo que te ocurre que es consecuencia de tus malas decisiones en la vida. Pero Dios te deja a que tu decidas que hacer con tu vida. capaz de vencer estas malas ideas con solo tu voluntad, deja que te ayudemos.

No estas solo/a deja que te ayude, verás que inmediatamente te sentirás mejor.  Te invito a ver que dijeron los espiritus con relación al "Suicidio", que es una cobardía moral ante Dios.

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Hastío de la vida. Suicidio

943. ¿A qué se debe el hastío de la vida que se apodera de algunos individuos, sin motivos plausibles?
“Efecto de la ociosidad, de la falta de fe y, a menudo, de la saciedad.
”Para el que ejerce sus facultades con un objetivo útil y conforme a sus aptitudes naturales, el trabajo no tiene nada de árido y la vida transcurre más rápidamente. Soporta las vicisitudes con mayor paciencia y resignación, a medida que obra con miras a la felicidad más sólida y duradera que lo aguarda.”

944. El hombre, ¿tiene derecho a disponer de su propia vida?
“No; sólo Dios tiene ese derecho. El suicidio voluntario es una transgresión de esa ley.”

[944a] – El suicidio, ¿no es siempre voluntario?
“El loco que se mata no sabe lo que hace.”

945. ¿Qué pensar del suicidio cuya causa es el hastío de la vida?
“¡Insensatos! ¿Por qué no trabajaron? ¡La existencia no les habría resultado tan pesada!”

946. ¿Qué pensar del suicidio cuyo objetivo es escapar de las miserias y de las decepciones de este mundo?
“¡Pobres Espíritus, que no tienen valor para soportar las miserias de la existencia! Dios ayuda a los que sufren, pero no a los que no tienen fuerza ni valor. Las tribulaciones de la vida son pruebas o expiaciones. ¡Dichosos los que las soportan sin quejarse, pues serán recompensados! ¡Desgraciados, en cambio, los que esperan su salvación de lo que, en su impiedad, llaman acaso o fortuna! El acaso o la fortuna, para servirme de su lenguaje, pueden, en efecto, favorecerlos por un instante, pero para hacerles sentir más tarde y con mayor crueldad el vacío de esas palabras.”

[946a] – Los que han inducido al desdichado a ese acto de desesperación,
¿sufrirán las consecuencias?
“¡Oh! ¡Desdichados! Tendrán que dar cuenta de eso como si se tratara de un asesinato.”

947. El hombre que se enfrenta con la necesidad y se deja morir de desesperación, ¿puede ser considerado un suicida?
“Es un suicida, pero los que causaron esa situación, o que podrían haberla remediado, son más culpables que él. A él lo espera la indulgencia. Con todo, no creáis que será absuelto por completo si careció de firmeza y de perseverancia, y si no se valió de su inteligencia para salir del atolladero. ¡Desdichado! ¡Sobre todo, si su desesperación nace del orgullo! Quiero decir, si es uno de esos hombres en quienes el orgullo paraliza los recursos de la inteligencia, que se ruborizarían de deber su existencia al trabajo de sus manos, y que prefieren morirse de hambre antes de renunciar a lo que ellos llaman su posición social. ¿Acaso no hay cien veces más grandeza y dignidad en luchar contra la adversidad, en desafiar a la crítica de un mundo fútil y Egoísta, que sólo demuestra buena voluntad con aquellos que no carecen de nada, pero os da la espalda tan pronto como necesitáis de él? Sacrificar la propia vida por la estima de ese mundo es una estupidez, puesto que en él no se la tiene en cuenta en absoluto.”

948. El suicidio cuyo objetivo reside en escapar de la vergüenza de una mala acción, ¿es tan reprensible como el causado por la desesperación?
“El suicidio no borra la falta. Quien incurre en él, suma otra falta a la anterior. Cuando se tuvo valor para hacer el mal, también se lo debe tener para sufrir sus consecuencias. Dios juzga, y a veces, según la causa, puede atenuar el rigor de su justicia.”

949. El suicidio, ¿es excusable cuando el objetivo de quien lo comete es impedir que la vergüenza recaiga sobre los hijos o la familia?
“Quien actúa de ese modo no hace bien. Con todo, como cree lo contrario, Dios se lo toma en cuenta, pues se trata de una expiación que el suicida se impone a sí mismo. La intención atenúa la falta, pero no por eso deja de haber falta. Por otra parte, cuando hayáis abolido los abusos de vuestra sociedad y vuestros prejuicios, ya no tendréis esa clase de suicidios.”



El que se quita la vida para evitarse la vergüenza de una mala acción, prueba que tiene más aprecio por la estima de los hombres que por la de Dios, pues habrá de ingresar en la vida espiritual cargado con sus inquietudes. Además, se ha privado de los medios de rescatarlas durante la vida. Dios suele ser menos inexorable que los hombres. Perdona el arrepentimiento sincero y toma en cuenta la reparación. El suicidio no repara nada.

950. ¿Qué pensar del que se quita la vida con la esperanza de llegar más pronto a una vida mejor?
“¡Otra locura! Que haga el bien y estará más seguro de alcanzarla. El suicida retrasa su entrada en un mundo mejor, y él mismo pedirá volver para concluir esa vida que interrumpió debido a una idea falsa. Una falta, sea cual fuere, nunca abre el santuario de los elegidos.”

951. El sacrificio de la propia vida, ¿no es meritorio, a veces, cuando su objetivo es salvar la vida del prójimo o ser útil a los semejantes?
“Eso es sublime, según la intención, y en ese caso el sacrificio de la propia vida no es suicidio. Sin embargo, Dios se opone a un sacrificio inútil, y no puede verlo con agrado cuando lo empaña el orgullo. Un sacrificio sólo es meritorio por el desinterés, y el que lo lleva a cabo tiene, a veces, una segunda intención que disminuye su valor ante Dios.”

Todo sacrificio hecho a expensas de la propia felicidad es un acto altamente meritorio ante Dios, porque consiste en la práctica de la ley de caridad. Ahora bien, dado que la vida es el bien terrenal que más aprecia el hombre, el que renuncia a ella por el bien de sus semejantes no comete un atentado, sino que lleva a cabo un sacrificio. No obstante, antes de hacerlo, debe reflexionar acerca de si su vida no podría ser más útil que su muerte.

952. El hombre que perece víctima del abuso de pasiones que sabe que habrán de apresurar su fin, pero a las que ya no puede resistir porque el hábito las ha convertido en verdaderas necesidades físicas, ¿comete un suicidio?
“Se trata de un suicidio moral. ¿No comprendéis que en ese caso el hombre es doblemente culpable? En él hay falta de valor y bestialidad. Además, hay olvido de Dios.”

[952a] – ¿Es más culpable que el que se quita la vida por desesperación?
“Es más culpable, pues ha tenido tiempo de razonar su suicidio. En el que lo comete instantáneamente hay, a veces, una especie de extravío que se parece a la locura. El otro será castigado mucho más, porque las penas siempre son proporcionales a la conciencia que se tiene de las faltas cometidas.”

953. Cuando una persona ve que le aguarda una muerte inevitable y terrible, ¿es culpable de abreviar unos instantes sus padecimientos mediante una muerte voluntaria?
“Siempre se es culpable de no aguardar el término que Dios ha fijado. Por otra parte, ¿se está seguro de que ese término ha llegado, a pesar de las apariencias? ¿No se podría recibir un auxilio inesperado en el último momento?”

[953a] – Se entiende que en circunstancias ordinarias el suicidio sea reprensible, pero supongamos un caso en que la muerte sea inevitable y la vida se abrevie sólo unos instantes.
“Siempre es falta de resignación y de sumisión a la voluntad del Creador.”

[953b] – En ese caso, ¿cuáles son las consecuencias de esa acción?
“Una expiación proporcional a la gravedad de la falta, según las circunstancias, como siempre.”

954. Una imprudencia que comprometa la vida sin necesidad, ¿es reprensible?
“No hay culpabilidad cuando no hay intención o conciencia positiva de hacer el mal.”

955. Las mujeres que, en algunos países, se arrojan voluntariamente sobre las piras donde arden los cadáveres de sus maridos, ¿pueden ser consideradas suicidas? Además, ¿sufren las consecuencias de esa acción?
“Obedecen a un prejuicio, y suelen hacerlo más por la fuerza que por su propia voluntad. Creen que cumplen un deber, y esa no es la característica del suicidio. Su excusa radica en la nulidad moral de la mayoría de ellas, así como en su ignorancia. Esas costumbres bárbaras y estúpidas desaparecen ante la civilización.”

956. Aquellos que, dado que no pueden soportar la pérdida de los seres queridos, se quitan la vida con la esperanza de ir a su encuentro, ¿alcanzan su objetivo?
“Para ellos, el resultado es muy diferente del que esperan. En lugar de reunirse con el objeto de su afecto, se alejan de él por mucho más tiempo, pues Dios no puede recompensar un acto de cobardía, ni el insulto que se le dirige al dudar de su providencia. Pagarán ese instante de locura con penas más graves que las que creen abreviar; y no tendrán, para compensarlas, la satisfacción que esperaban.” (Véase el § 934 y siguientes.).

Libro de Los Espíritus
Libro Cuarto – Capítulo I, 506

Pérdida de los seres queridos

934. La pérdida de los seres que amamos, ¿no es una de las que ocasionan las penas más legítimas, por tratarse de una pérdida irreparable e independiente de nuestra voluntad?
“Esa causa de pesar alcanza tanto al rico como al pobre. Es una prueba o expiación, y la ley es común a todos. No obstante, es un consuelo el que podáis comunicaros con vuestros amigos por los medios de que disponéis, hasta que tengáis otros más directos y más accesibles a vuestros sentidos.”

Libro Cuarto – Capítulo I

Pérdida de los seres queridos
934. La pérdida de los seres que amamos, ¿no es una de las que ocasionan las penas más legítimas, por tratarse de una pérdida
irreparable e independiente de nuestra voluntad?
“Esa causa de pesar alcanza tanto al rico como al pobre. Es una prueba o expiación, y la ley es común a todos. No obstante, es un consuelo el que podáis comunicaros con vuestros amigos por los medios de que disponéis, hasta que tengáis otros más directos y más accesibles a vuestros sentidos.”

935. ¿Qué pensar de la opinión de las personas a quienes las comunicaciones de ultratumba les resultan una profanación?
“No puede haber profanación cuando existe recogimiento y cuando la evocación se hace con respeto y honestidad. Prueba de ello es que los Espíritus que os aprecian acuden con placer. Están felices de que los recordéis y de comunicarse con vosotros. Habría profanación en caso de que eso
se hiciera con frivolidad.”

La posibilidad de entrar en comunicación con los Espíritus es un muy grato consuelo, puesto que nos proporciona los medios de conversar con los parientes y amigos que dejaron la Tierra antes que nosotros. Mediante la evocación los atraemos. Están a nuestro lado, nos escuchan y nos responden. Por decirlo así, ya no existe separación entre ellos y nosotros. Nos ayudan con sus consejos, nos dan testimonio de su afecto y de la alegría que experimentan porque los recordamos. Para nosotros
es una satisfacción saber que son felices, enterarnos por ellos mismos de los detalles de su nueva existencia, así como adquirir la certeza de que
nos reuniremos con ellos cuando llegue el momento de nuestro regreso.

936. ¿De qué modo afecta a los Espíritus el dolor inconsolable del que son objeto en quienes los sobreviven?
“El Espíritu es sensible al recuerdo que se conserva de él, así como a los lamentos de aquellos a los que amó. No obstante, un dolor incesante e irreflexivo lo afecta intensamente, porque en ese dolor excesivo ve una falta de fe en el porvenir, así como también de confianza en Dios y, por consiguiente, un obstáculo para el adelanto y, tal vez, para el reencuentro.”
Dado que el Espíritu está más feliz que en la Tierra, lamentarse de que haya perdido la vida implica lamentarse de que sea feliz. Dos amigos están presos y encerrados en el mismo calabozo. Ambos alcanzarán un día la libertad, pero uno de ellos la obtiene antes que el otro. ¿Sería caritativo que el que sigue preso se disgustara porque su amigo fue liberado antes que él? ¿No habría de su parte más
egoísmo que afecto si quisiera que el otro compartiese su cautiverio y sus padecimientos tanto tiempo como él? Lo mismo sucede con dos seres que se aman en la Tierra. El que parte primero es el que
se libera primero, y debemos felicitarlo por eso, mientras esperamos pacientemente el momento en que también nosotros seremos libres. Al respecto, haremos otra comparación. Tenéis junto a vosotros a
un amigo que se encuentra en una situación muy penosa: su salud o sus intereses le exigen que viaje a otro país, donde estará mejor en todos los aspectos. Durante un tiempo ya no permanecerá a vuestro lado, aunque mantendréis correspondencia con él. De modo que la separación sólo será material. ¿Os sentiríais disgustados por su alejamiento, puesto que es para su bien?
La doctrina espírita, tanto por las pruebas patentes que proporciona acerca de la vida futura, de la presencia alrededor nuestro de los que hemos amado, de la continuidad de su afecto y su solicitud, como por las relaciones que nos permite establecer con ellos, nos ofrece un consuelo supremo para una de las causas más legítimas de dolor. Con el espiritismo ya no hay soledad ni abandono. Por más aislado que esté un hombre, siempre tendrá amigos cerca de él, con los que podrá comunicarse.
Sobrellevamos con impaciencia las tribulaciones de la vida. Nos parecen tan intolerables que no comprendemos cómo es posible que las soportemos. Sin embargo, si las hemos sobrellevado con valor, si
hemos sabido imponer silencio a nuestras quejas, nos felicitaremos por eso cuando estemos fuera de esta prisión terrenal, del mismo modo que el paciente que sufre, cuando está curado, siente satisfacción

por haberse resignado a someterse a un tratamiento doloroso.

957. ¿Cuáles son, en general, las consecuencias del suicidio para el estado del Espíritu?
Las consecuencias del suicidio son muy diversas. No hay penas fijas y, en todos los casos, siempre son relativas a las causas que lo ocasionaron. Con todo, una consecuencia de la que el suicida no puede escaparse es la contrariedad.  Por lo demás, la suerte no es la misma para todos, sino que depende de las circunstancias. Algunos expían su falta de inmediato; otros lo hacen en una nueva existencia, que será peor que aquella cuyo curso interrumpieron.”

La observación muestra, en efecto, que las consecuencias del suicidio no siempre son las mismas. No obstante, las hay que son comunes a todos los casos de muerte violenta y resultan de la interrupción brusca de la vida. Se trata, en primer lugar, de la persistencia más prolongada y tenaz del lazo que une el Espíritu al cuerpo, dado que ese lazo casi siempre posee toda su fuerza en el momento en que se quiebra; mientras que en la muerte natural se debilita gradualmente y suele estar desatado antes de que la vida se extinga por completo. Las consecuencias de ese estado de cosas son la prolongación de la turbación espírita y, luego, la ilusión que durante un tiempo más o menos prolongado induce al Espíritu a creer que aún forma parte de los vivos. (Véanse los §§ 155 y 165.)

Libro de Los Espíritus:
Regreso de la Vida Corporal a la Vida Espiritual,
Libro Segundo – Capítulo III,
155. ¿Cómo se opera la separación del alma y el cuerpo?
“Al romperse los lazos que la retenían, el alma se desprende.”

[155a] – La separación, ¿se opera instantáneamente y por una transición brusca? ¿Hay una línea de demarcación netamente trazada entre la vida y la muerte?
“No, el alma se desprende gradualmente; no se escapa como un pájaro cautivo que ha sido devuelto súbitamente a la libertad. Los dos estados se tocan y se confunden. Así, el Espíritu se desprende poco a poco de sus lazos: éstos se sueltan, no se quiebran.” Durante la vida, el Espíritu se halla unido al cuerpo por su envoltura semimaterial o periespíritu. La muerte sólo es la destrucción del cuerpo y no la de esa segunda envoltura, la cual se separa del cuerpo cuando cesa en él la vida orgánica. La observación prueba que en el instante de la muerte el desprendimiento del periespíritu no se completa de manera súbita, sino que se opera gradualmente y con una lentitud muy variable según los individuos. En algunos es bastante rápido y podemos decir que el momento de la muerte es también el de la liberación, que se da en unas pocas horas. En otros, por el contrario, sobre todo en aquellos cuya vida ha sido completamente material y sensual, el desprendimiento es mucho menos rápido y a veces dura horas, semanas y hasta meses. Esto no implica que haya en el cuerpo la menor vitalidad ni la posibilidad de un regreso a la vida, sino una simple afinidad entre el cuerpo y el Espíritu, afinidad que siempre depende de la preponderancia que durante la vida el Espíritu dio a la materia. En efecto, es razonable pensar que cuanto más se haya identificado el Espíritu con la materia, tanto más penoso le resultará separarse de ella. En cambio, la actividad intelectual y moral, así como la elevación de los pensamientos, operan un principio de
desprendimiento incluso durante la vida del cuerpo, de modo que cuando llega la muerte ese desprendimiento es casi instantáneo. Tal es el resultado de los estudios hechos en los individuos observados en el momento de la muerte. Esas observaciones también prueban que la afinidad que en ciertos individuos persiste entre el alma y el cuerpo es a veces muy penosa, pues el Espíritu puede experimentar el horror de la descomposición. Este caso es excepcional y propio de ciertos géneros de vida y de determinados tipos de muerte; se presenta en algunos suicidas.

165. El conocimiento del espiritismo, ¿ejerce alguna influencia sobre el tiempo que dura la turbación?
“Ejerce una influencia muy grande, puesto que el Espíritu comprende por anticipado esa situación. No obstante, la práctica del bien y la conciencia pura ejercen la mayor influencia.”

En el momento de la muerte todo es confuso al principio. El alma necesita algún tiempo para reconocerse. Está como aturdida, como en el estado de un hombre que acaba de salir de un profundo sueño e intenta percatarse de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado vuelven a ella a medida que se borra la influencia de la materia de la que acaba de desprenderse, y que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos.

Libro Segundo – Capítulo III
152
El tiempo que dura la turbación que sigue a la muerte es muy variable: puede extenderse desde algunas horas hasta muchos meses, e incluso muchos años. Es menos prolongado en quienes, cuando vivían, se identificaron con su estado futuro, porque entonces comprenden inmediatamente su situación.  Esa turbación presenta circunstancias particulares según el carácter de los individuos y, sobre todo, según el tipo de muerte. En los casos de muerte violenta, producida por suicidio, suplicio, accidente, apoplejía, heridas, etcétera, el Espíritu se halla sorprendido, asombrado. No cree estar muerto y lo sostiene con obstinación. Sin embargo, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo y no comprende que se separó de él. Se acerca a las personas a quienes aprecia, les habla y no entiende por qué no lo oyen. Esa ilusión se mantiene hasta que el periespíritu se desprende por completo. Sólo entonces el Espíritu se reconoce y comprende que ya no forma parte de los vivos. Este fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu queda aturdido por el brusco cambio que se operó en él. La muerte todavía es para él sinónimo de destrucción, de aniquilamiento. Ahora bien, como piensa, ve y oye, a su entender no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve con un cuerpo semejante al anterior por la forma, pero cuya naturaleza etérea aún no ha tenido tiempo de estudiar. Le parece sólido y compacto como el primero, y cuando se le llama la atención acerca de este punto se asombra de no poder palparse. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos novatos, que no creen estar dormidos. Para ellos el dormir es sinónimo de suspensión de las facultades. Ahora bien, como piensan libremente y pueden ver, suponen que están despiertos. Algunos Espíritus presentan esta particularidad aunque la muerte no les haya llegado de modo inesperado. No obstante, siempre es más general en los que, aunque estaban enfermos, no pensaban en morirse. Vemos en ese caso el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si fuese el de un extraño, y que se refiere a ello como si se tratara de algo que no le incumbe,
hasta el momento en que comprende la verdad. La turbación que sigue a la muerte no es penosa en absoluto para el hombre de bien. Es calma y en todo semejante a la que acompaña 

Regreso de la Vida Corporal a la Vida Espiritual a un despertar apacible. Para aquel cuya conciencia no es pura, la turbación está colmada de ansiedad y angustias, que aumentan a medida que se reconoce a sí mismo. En los casos de muerte colectiva, se ha observado que los que fallecen al mismo tiempo no siempre se vuelven a ver de inmediato. En la turbación que sigue a la muerte, cada uno va por su lado o sólo se preocupa por los que le interesan.
En la muerte natural, la turbación comienza antes de la cesación de la vida orgánica, y el Espíritu pierde por completo la conciencia de sí mismo en el momento de la muerte. De ahí se sigue que el Espíritu jamás es testigo del último suspiro. Incluso las convulsiones de la agonía son efectos nerviosos que casi nunca lo afectan. Decimos casi porque en ciertos casos esos padecimientos han sido impuestos al Espíritu como expiación.55

55 [Este último párrafo fue agregado por el autor en la “Fe de erratas” que figura al final de la 5.a edición, de 1861.]

La afinidad que persiste entre el Espíritu y el cuerpo produce, en algunos suicidas, una especie de repercusión del estado del cuerpo en el Espíritu.
Así, el Espíritu siente, a pesar suyo, los efectos de la descomposición, y experimenta una sensación llena de angustia y de horror. Ese estado puede persistir tanto tiempo como debería haber durado la vida que esos suicidas interrumpieron. Dicho efecto no es general. Con todo, en ningún caso el suicida se libra de las consecuencias de su falta de valor, y tarde o temprano expía su falta de un modo u otro. Así, algunos Espíritus, que han sido muy desdichados en la Tierra, dijeron que se habían suicidado en la existencia anterior y que voluntariamente se sometieron a nuevas pruebas para intentar soportarlas con mayor resignación. En algunos, la prueba consiste en una especie de apego a la materia, de la que en vano tratan de desembarazarse para volar hacia mundos mejores, pero en los que el acceso les está vedado. En la mayoría, es el pesar de haber hecho algo inútil, puesto que con eso sólo experimentan decepción.  La religión, la moral, todas las filosofías condenan el suicidio como contrario a la ley natural.

Todas nos dicen, en principio, que nadie tiene el derecho de abreviar voluntariamente su propia vida. Pero ¿por qué no tenemos ese derecho? ¿Por qué no somos libres de poner término a nuestros padecimientos? Estaba reservado al espiritismo demostrar, con el ejemplo de los que sucumbieron, que el suicidio no sólo es una falta entendida como infracción a una ley moral, consideración de poco peso para algunos individuos, sino también un acto estúpido, puesto que con él no se gana nada, sino todo lo contrario. El espiritismo no nos enseña esto en teoría, sino con los hechos que presenta ante nuestros ojos.



1 comentario:

  1. Y que pasa con un niño inosente que dormido está y de pronto se le quita la vida por sus propios padres suicidas, si el niño apenas de un año. No tiene desiciones propias...... por favor me explicá sr. Frank

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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