La Idolatría

El Concilio de Éfeso (431 dc) y El Concilio de Nicea II (787 dc) y – Donde se Establece la Idolatría en el Cristianismo. Desde la crucifixión de Jesús de Nazareth, la Idolatría se posicionó en los cristianos, como Dogmas religiosos. Ningún católico puede desvincularse de estos Dogmas que han perpetuado entre los cristianos el idolatrar imágenes y a María.


Cuando se habla de Idolatría o veneración a imágenes, no solo se vincula a los Católicos, sino a los evangélicos, y todas las religiones, tienen ídolos, sin excluir el Espiritismo Religioso, que ha querido vincular al Espiritismo con una Religión. Esos templos de Idolatría, logran desviar la mirada a Dios, e interfieren con el Libre pensar de cada cual. Entonces es la Educación Espirita, lo que logra romper esos conceptos o visiones de lo que no es Dios en si.

Debemos respetar a lo que cada cual piensa, pero es un deber inalienable, educar, y en el caso del Espiritismo, es claro que al exponer la posición Espiritual, que los Libros Codificados nos indican, y el procurar el bien común, es perfectamente aceptado por el Espiritismo.

Este articulo trata de establecer lo que significa la Idolatría de Imágenes, la Veneración de Imágenes y el termino “Egolatría”.  Los Religiosos harán todo lo posible por defender la Idolatría, que es en contra del Libre Albedrío, o el Libre Pensar del ser humano, y que el Espiritismo defiende. Nada justifica la Idolatría, adoración de imágenes o veneración a imágenes.


La Religión Católica, tiene imágenes en todas sus actividades religiosas, en todas sus iglesias y las imágenes son parte esencial de sus vidas cotidianas.

El decir que un Catolico no es idolatra, no es correcto, pues en dos de sus congresos se estableció que la veneración de imágenes o cultos a imágenes, y la veneración de María como Madre de Dios, son Dogmas Religiosos establecidos.

Existe además, en el Espiritismo Religioso, la veneración a la persona, en muchos expositores del Espiritismo a través de más de 150 años.  Lo cual indica que a los que promueven un Espiritismo religioso, nunca dejaron fuera del espiritismo la veneración de imágenes, o la idolatría. La Idolatría, es sin lugar a dudas, relacionada a la veneración de imágenes, No se puede establecer diferencias contundentes entre la Idolatría y la veneración y en términos Espirituales significa que el ser idolatra, e interviene a su Libre Albedrío o libre pensar.

La Iglesia Católica promueve la Idolatría, aquí vemos imágenes de, la veneración hasta de los animales. No es juego, es claramente, un comportamiento de fascinación, provocado por Espíritus impuros e inferiores. Es tiempo de no justificar lo injustificable.





Semana Santa en Sevilla, España




En México, la Idolatría es enfermiza.

Imagen de Jesus, Nadie tiene constancia de como era Jesus, 
y el hacer una imagen tiende a la Idolatría.


Tambien, los Evangélicos, idolatran a sus lideres, e idolatran el dinero y son en si "Mercaderes Espirituales":



Los Cristianos, consideran el dinero como Dios, y se constituyen en 
"Mercaderes Espirituales"

Los Cristianos, consideran el dinero como Dios, y se constituyen en
"Mercaderes Espirituales"


Los Cristianos, consideran el dinero como Dios, y se constituyen en 
"Mercaderes Espirituales"






El Culto a la persona de expositores, es como creer ciegamente en alguien que desea el bien, pero se puede equivocar. En el caso de Jesús de Nazareth, no creo apropiado hacer imagen de él, pues se tiende a divinizar a Jesús, que es un Espíritu Puro y Perfecto, y las imágenes lo que hacen es promover la idolatría. 


Ya estamos grandecitos  y es tiempo para dejar de pensar y dar lugar a la idolatría. Los que permiten imágenes de sus personas cuando aún viven, que pueden decir y exigir que no se les idolatre, son egoístas que le gusta esa adulación y los convierten en "Egolatras". Pero Espíritus ya desencarnados, como Jesús de Nazareth, Emmanuel, Chico Xavier, que no pueden decidir eso, es a cada cual que le corresponde dejar de ser idolatras al crear imágenes bonitas de gente famosa ya desencarnada y peor aún, pretender divinizarlas. 

En Brasil, Chico Xavier es idolatrado, se le ha divinizado y es obvio que esto no es Espiritismo.

Idolatría a una imagen estatua de Chico Xavier
Una pena que en el Espiritismo tenga ídolos que se les
veneran.  El Espiritismo con su educacion
puede ayudar a detener la idolatria.

El Espiritismo coherente y noble de Los Libros Codificados, puede ayudar en su educacion a eliminar la Idolatría en el Espiritismo Religioso. Oramos por que los Lideres Religiosos de Brasil, permitan que el Espiritismo se exprese sin idolatría alguna, pero cada uno de nosotros somos responsables de que esto no siga ocurriendo, tomando la decision de leer los Libros Codificados. 



Lamentablemente, se hace esta veneración a personajes de espíritus, y se permiten idolatrarlos dando nombre a edificios, a instituciones, para recordar sus ejecutorias, y esto no deja de que se considere estos actos como idolatría.


Veamos a continuación que dos Concilios Católicos fueron dedicado al establecimiento de Dogmas religiosos: Maria Madre de Dios debe ser idolatrada, y la veneración de imágenes.

El Concilio de Nicea II
Artículo principal: Concilio de Nicea II
Del 24 de septiembre al 23 de octubre de 787, convocado por Irene, regente del emperador romano de oriente, Constantino VI, y presidido por el Patriarca de Constantinopla, Tarasio. Fue ratificado por el papa Adriano I. Afirmó el uso de iconos como genuina expresión de la fe cristiana, regulándose la veneración de las imágenes sagradas.  [Según publicado por la Iglesia Católica]

El Concilio de Éfeso

Artículo principal: Concilio de Éfeso

Del 22 de junio al 17 de julio de 431, convocado por el emperador romano de oriente Teodosio II, y presidido por el Patriarca de Alejandría Cirilo, el concilio denunció las enseñanzas de Nestorio (nestorianismo, también conocido como difisismo) como erróneas, decretándose que Jesús era una persona y no dos personas distintas.

El Papa mandó como legados a los obispos  Felipe, Arcadio y Proyecto. Proclamó a Jesucristo como la Palabra de Dios Encarnada y a María como la Madre de Dios. Se condenó al obispo de Constantinopla Nestorio, y se renovó la condena dePelagio y sus seguidores.

Este concilio y posteriores no son reconocidos por la Iglesia Católica Apostólica Asiria del Oriente.

Pero, ¿Qué significa "Venerar" según el diccionario?

Veneración
s. f.
1   Demostración grande de amor y respeto hacia una persona a causa de su virtud, dignidad o santidad: sentía veneración por su viejo maestro.
2   Culto que se rinde a Dios, a los santos o a las cosas sagradas.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
Veneración
 f. Acción y efecto de venerar; reverencia, respeto.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
veneración
(beneɾa'θjon)
sustantivo femenino
1. sentimiento profundo de respeto y admiración que se tiene por alguien o algo Sus obras humanitarias merecen la veneración de todos nosotros.
2. culto rendido a Dios y a las cosas sagradas Profesaba gran veneración a su Dios.

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

veneración
1.f. Respeto, devoción por alguien debida a sus cualidades: tiene verdadera veneración por su maestro.
2. Culto que se rinde a lo sagrado: su veneración por santa Rita roza la superstición.

'veneración' aparece también en las siguientes entradas:

Augusto - devoción - ególatra - egolatría - fetichismo - homenaje - oráculo - reliquia - reverencia - sagrado - venerable - veneración

Egolatría
 s. f.  Aprecio excesivo a la propia persona: alimentaba su egolatría dejando que todo el mundo le alabara.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Egolatría

f. Culto,  adoración, amor excesivo de sí mismo.

Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

La veneración conduce a la egolatría, y a la idolatría. Un Espiritista de Verdad , no pierde su tiempo en estas actividades alejados de los principios fundamentales del Espiritismo.

Ahora bien, ¿Qué significa Idolatría según el diccionario?

Idolatría

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Adoración del becerro de oro,
ejemplo de idolatría en la tradición
judeocristiana.

Idolatría es un concepto abrahámico para la adoración indebida que se da a los ídolos. En todas las religiones abrahámicas la idolatría está severamente prohibida, aunque las interpretaciones de lo que constituye idolatría varía entre ellas.  En otras religiones el uso de imágenes de culto es aceptado. Qué imágenes, ideas u objetos constituyen idolatría a menudo es objeto de considerables disputas. La evitación del uso de imágenes por razones religiosas es llamado aniconismo. La destrucción de imágenes religiosas dentro de una sociedad es llamado iconoclasia.

El comportamiento considerado idólatra o potencialmente idólatra puede incluir la creación de cualquier tipo de imagen de una deidad u otras figuras de importancia religiosa como profetas, santos y clérigos, la creación de imágenes de personas o animales cualesquiera, y el uso de símbolos religiosos o seculares. Además, los teólogos han extendido el concepto para incluir a la importancia indebida de cualquier otro aspecto religioso, o secular de la vida en general, que no incluyen necesariamente el uso de imágenes. Por ejemplo, el Catecismo de la Iglesia católica sostiene: «La idolatría no sólo se refiere a la adoración falsa del paganismo. El hombre comete idolatría cada vez que venera y reverencia a una criatura en lugar de a Dios, ya sea este dioses, demonios (por ejemplo satanismo), poder, placer, raza, ancestros, Estado, dinero, etc».[1]

El uso del término se da principalmente en la literatura religiosa judía y cristiana, y la interpretación del concepto ha sido parte de grandes divisiones entre distintas denominaciones cristianas, en especial entre el protestantismo y el catolicismo romano. En la historia del cristianismo encontramos diferentes posiciones de las autoridades civiles y religiosas frente al tema de la adoración de imágenes. La expansión del cristianismo en los primeros siglos después de Cristo, se acompañó de imágenes de mártires y santos, a los que se sumaron las imágenes de María después del Concilio de Éfeso.[2]

En el contexto actual, sin embargo, la idolatría también puede referirse a fenómenos sociales donde son creadas y adoradas falsas percepciones, e inclusive usada como término en la industria del entretenimiento para quien goza de una alta popularidad y admiración. Este artículo se limitará a su acepción religiosa.

Etimología

La palabra idolatría proviene por haplología de las palabras griegas εἰδωλολατρία eidololatria, parasíntesis de εδωλολάτρης, de εἴδωλον eidolon, "imagen, figura", y λάτρις latris "devoto"[3] o λατρεύειν latreuein "adoración", de λάτρον latron "tributo".
Aunque el origen griego parece ser una traducción griega de la frase hebrea avodat elilim encontrada en la literatura rabina (e.g., bChul., 13b, Bar.), mientras que el término griego no es encontrado en sí mismo en Septuaginta, Filón de Alejandría, Flavio Josefo u otros escritos judíos helenos. Tampoco es encontrado en la literatura griega pre-cristana. En el Nuevo Testamento, la palabra griega solo es encontrada en las cartas de Pablo, Pedro, Juan y Revelaciones, donde tiene un sentido despectivo, como uno de los vicios. También se encuentra en el Didaché y el Concilio de Jerusalén incluye una prohibición de la «contaminación de los ídolos». Términos hebreros para la idolatría incluyen avodah zarah (adoración extranjera) y avodat kochavim umazalot (adoración de los planetas y las constelaciones).[4]

Idolatría según el Judaísmo

La idolatría está prohibida en la Torah y es, junto con la ira, el asesinato y el incesto, pecados que no deben cometerse ni siquiera para salvar la vida. Aún así, de acuerdo a la Biblia la idolatría persistió en el antiguo Israel; ejemplos de ello son el culto a Baal, a Astarot, a Moloch, a los astros y la prostitución sagrada. Los rabinos prohibieron todo contacto con los idólatras, inclusive compartir alimentos con ellos.[5]

Idolatría según el Cristianismo

CrucifijoBasílica de Vézelay.
El cuerpo de Cristo en la cruz es un tradicional símbolo usado por las iglesias católica, ortodoxa, anglicana y luterana, en contraste con algunos grupos protestantes que solo usan la una cruz simple. La naturaleza del significado idólatra de la efigie de Dios como hombre crucificado es discutido en el cristianismo. Las otras religiones abrahámicas, especialmente el Islam, lo ven como idolatría, mientras que en el judaísmo es llamado Avodah Zarah, una forma menor de idolatría.[6] [7] [8]

El punto de vista cristiano de la idolatría puede ser dividido de manera general en dos categorías: la postura católica-ortodoxa, que acepta el uso de íconos religiosos y otras imágenes, y la interpretación protestante. Protestantes fundamentalistas a menudo acusan a los otros cristianos de idolatría, iconolatría e incluso paganismo por fallar en la "purificación de su fe" en el uso de imágenes; en la Reforma Protestante tales términos fueron comunes a todos los protestantes. Los grupos puritanos adoptaron una posición similar a aquellas del judaísmo y el islam, condenando todas las imágenes religiosas, ya se trate de figuras en tres o dos dimensiones, e incluyendo también a la cruz plana.[9]

El problema deriva de las diferentes interpretaciones de los Diez Mandamientos:
No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarásporque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Éxodo 20:3-6[10]

Idolatría en el Catolicismo

En el protestantismo suele criticarse el uso que la Iglesia católica hace de imágenes para relacionarse con una serie de personas distintas a Dios, venerándolas, basándose, por vía de exégesis, en algunos versículos de la Santa Biblia. Entre las formas de veneración existentes en el catolicismo destacan:
El magisterio católico ha definido formas distintivas de culto hacia dichas personas, no asociadas a su imagen y no permitiendo en ningún momento la adoración fuera de Dios. Respecto del culto referido a la Virgen María, los padres conciliares señalaron:
Este culto, tal como existió siempre en la Iglesia, a pesar de ser enteramente singular, se distingue esencialmente del culto de adoración tributado al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, y lo favorece eficazmente.[11]
La veneración hace al que recibe la veneración un Ególatra:

Definición de la Egolatría
 s. f.  Aprecio excesivo a la propia persona: alimentaba su egolatría dejando que todo el mundo le alabara.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Entonces la Veneración de la imagen de Jesús asume a Jesús un Ególatra. Jesús nunca pretendió ser eso.


Concilio de Éfeso

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Concilio de Éfeso
III concilio ecuménico
de la Iglesia católica

Concilio de Éfeso de 431, en la basílica de Fourvière, Lyon
Inicio22 de junio de 431
Término16 de julio de 431
Aceptado porIglesia católica, Iglesia ortodoxa e Iglesia copta
Convocado porEmperador Teodosio II
Presidido porPatriarca Cirilo de Alejandría
Asistencia200 - 250
Temas de discusiónNestorianismo
Cánones8
Cronología
Concilio de Constantinopla IConcilio de ÉfesoConcilio de Calcedonia
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El Concilio de Éfeso se celebró entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431, en Éfeso, antiguo puerto griego, en la actual Turquía.
Es considerado por la Iglesia católica, por la Iglesia ortodoxa y por la Iglesia copta como el III Concilio Ecuménico.

Motivación del concilio

Como reacción al apolinarismo (Apolinar de Laodicea 310-390) que propugnaba que el Verbo se habría encarnado tomando solo cuerpo pero no alma humana, la Escuela de Antioquía comenzó a proponer que las naturalezas humana y divina en Cristo eran completas a tal grado que formaban dos sustancias independientes, dos personas en definitiva. Teorías de esta índole fueron propuestas por Diodoro de Tarso y Teodoro de Mopsuestia que empleaban imágenes como la presencia de una persona (persona divina) en un templo (persona humana) o el vestido (persona divina) que se pone alguien (persona humana) para explicar la unión de las dos naturalezas.

Dado que la terminología no era clara y única, los ejemplos y explicaciones variaban. Por otro lado, las teorías explicadas en la escuela de Antioquía no tenían mucha difusión y pudieron pasar desapercibidas hasta que Nestorio las dio a conocer con motivo de la denominación de la Virgen como «Madre de Dios». Nestorio se había hecho monje y alcanzó gran fama en Antioquía por sus dotes de predicador. Fue elegido patriarca de Constantinopla en 428. Se le pidió intervenir en un tumulto causado por un monje que afirmaba que María no era madre de Dios. Explicó el patriarca que María era «madre» de la naturaleza humana de Cristo y que, por tanto, se le podía llamar Madre de Cristo pero que era un error llamarla «madre de Dios».

La respuesta del patriarca causó estupor. No tardaron en salir los defensores de la maternidad divina de María. Así, por ejemplo, Eusebio de Dorilea y Proclo de Constantinopla. Nestorio acudió a las autoridades civiles para acallar a los monjes que se le oponían y escribió al papa Celestino I (429) para pedirle su opinión sobre esta doctrina que enseñaba. Le envió para ello una serie de sermones que el papa puso a consideración de Juan Casiano.

Pero Cirilo de Alejandría tomó con fuerza la lucha contra Nestorio, movido también por las rivalidades entre las escuelas de Alejandría y la de Antioquía. Cirilo envió a Roma a Posidonio con escritos y argumentaciones que demostraban la heterodoxia de Nestorio. En esos días, Casiano también dio su parecer desfavorable sobre los escritos del patriarca de Constantinopla. La respuesta de Celestino (430), tras pedir nuevamente consejo en un sínodo celebrado en Roma,[1] fue dar plenos poderes, como delegado suyo, a Cirilo y escribir a Nestorio para que se sometiera a la doctrina que Cirilo le presentaría como ortodoxa.

Ese mismo año se celebró otro sínodo, esta vez en Alejandría, que Cirilo presidió y que dio como fruto los célebres Doce anatematismos que expresaban la doctrina considerada ortodoxa. Este texto fue enviado a Nestorio para que, como había indicado la iglesia de Roma, fuera suscrita por el patriarca. Sin embargo, las expresiones empleadas por los anatematismos no eran exactas y luego fueron empleadas por los monofisitas. El mismo Nestorio se dio cuenta de la ambigüedad de los textos y respondió con sus Doce antianatematismos intentando refutar las posiciones de san Cirilo.

En este momento otros personajes intervienen tratando de aplacar los ánimos y sobre todo aclarando que las afirmaciones de Cirilo tampoco resultaban ortodoxas dado que parecían sostener una sola naturaleza en Cristo. Así se pronunciaron el patriarca de Antioquía, Juan y Teodoreto de Ciro (ambos formados también en la escuela de Antioquía).

Nestorio acudió también al emperador, Teodosio II quien, para evitar conflictos mayores, decidió convocar un concilio. Escribió al papa para comentarle su idea y éste le prometió que enviaría sus legados al concilio. Hay que decir que la situación era compleja pues la posición de Nestorio había sido ya condenada por Celestino y, por tanto, el concilio –si quería evitar un cisma– debía hacer otro tanto. El emperador fijó el 431 para la celebración del concilio e indicó que se realizaría en Éfeso. Allí Celestino envió a sus legados: los obispos Arcadio y Proyecto y el presbítero Filipo. Por otra parte, el papa escribió a Cirilo para que no se condenara a Nestorio sin oírlo antes.

Al contrario de los anteriores concilios cuyas cuestiones teológicas se referían principalmente a la unicidad de Dios, el concilio de Éfeso supuso un cambio de dirección, pues se debatió sobre la naturaleza de Cristo dada la negación de los nestorianos a la unicidad de la naturaleza de Cristo y considerar que sus naturalezas, divina y humana, se encontraban separadas, prevaleciendo la naturaleza humana sobre la divina, por lo que María no debía ser considerada Madre de Dios (Theotókos), sino sólo "Madre de Cristo" (Khristotokos, ya que había dado a luz a un hombre en que la divinidad había ido a habitar).

Desarrollo del concilio

En la primera sesión del concilio, celebrada el 22 de junio, y aprovechando la ausencia de Nestorio que se negaba a comparecer hasta que no llegara a Éfeso su amigo el patriarca Juan de Antioquía, se procedió a condenar la doctrina nestoriana como errónea (Cánones 2 a 5), decretando que Cristo era una sola persona con sus dos naturalezas inseparables. Asimismo decretó la maternidad divina de María. Cirilo logró además que se aprobara un decreto redactado por él que deponía y excomulgaba a Nestorio.

El 27 de junio llegó a Éfeso Juan de Antioquía, celebrando inmediatamente una asamblea paralela en la que acusa a Cirilo de herejía arriana, por lo que se procedió a su condena y deposición.

El 10 de julio llegaron los legados papales (los obispos Arcadio y Proyecto y el representante personal del papa Celestino I, Felipe), que aprueban la sesión celebrada el 22 de junio y con ello la condena de Nestorio.
El texto principal de la decisión del Concilio es la siguiente:
Pues, no decimos que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero tampoco que se trasmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino, más bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada de alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo; no como si la diferencia de las naturalezas se destruyera por la unión, sino porque la divinidad y la humanidad constituyen más bien para nosotros un solo Señor y Cristo e Hijo por la concurrencia inefable y misteriosa en la unidad... Porque no nació primeramente un hombre vulgar, de la santa Virgen, y luego descendió sobre Él el Verbo; sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne... De esta manera [los Santos Padres] no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen.
Concilio de Efeso, Denzinger 111a
La solución no satisfizo a ninguno y ambos comenzaron a hacer presión sobre el emperador. Consta que Cirilo sobornó a autoridades imperiales. Teodosio finalmente mandó publicar las decisiones del concilio, confirmando la condena de Nestorio, enviándolo al monasterio de Eutropio y nombrando un nuevo patriarca de Constantinopla, Candidiano. Dado que Nestorio continuó publicando obras y difundiendo sus ideas fue trasladado a diversas prisiones hasta llegar a Egipto. Allí publicó todavía el Libro de Heráclides.
El nestorianismo se propagó desde Edesa y luego, perseguido en todo el imperio, en Persia y de ahí a India y Turquía.

Otras decisiones

El concilio de Éfeso, además de condenar la doctrina de Nestorio, condenó también como herética la doctrina del Pelagianismo, excomulgando a su principal valedor, Celestio (Canon 1).

Decretó asimismo la excomunión para todos los que no se atuvieran a lo decretado en el propio concilio (Canon 6), y estableció asimismo el anatema para quien no respetara los cánones surgidos del concilio de Nicea, especificando que el texto del Credo surgido en dicho concilio no debería sufrir adición o sustracción alguna (Canon 7).

Predecesor:
Concilio de Constantinopla I
Concilio de Éfeso
del 22 de junio al 17 de julio de 431
Sucesor:
Concilio de Calcedonia

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Segundo Concilio de Nicea
VII concilio ecuménico
de la Iglesia católica
Inicio24 de septiembre de 787
Término13 de octubre de 787
Aceptado porIglesia católica e Iglesia ortodoxa
Convocado porEmperatriz Irene
Presidido porEmperatriz Irene
Asistencia350
Temas de discusiónIconoclasia
Cronología
Concilio de Constantinopla III(católicos)
Concilio de Constantinopla V(ortodoxos)
Segundo Concilio de NiceaConcilio de Constantinopla VI(católicos)
Concilio de Constantinopla VII(ortodoxos)

El Concilio de Nicea II se celebró del 24 de septiembre al 13 de octubre de 787 en Nicea. Fue convocado por Irene, madre del emperador Constantino VI. Los participantes más destacados de la asamblea fueron Adriano I, los legados papales: el Arcipreste romano Pedro y el Archimandrita del monasterio griego de san Saba y el patriarca de Constantinopla Tarasio.

El concilio fue convocado a raíz de la controversia iconoclasta iniciada por el emperador León III el Isáurico en el 726. Los iconoclastas negaban la legitimidad de las imágenes y su culto. Se habla de diversas causas en esta postura: cierto esquema todavía monofisita que no había sido totalmente vencido, la influencia musulmana y judía en el imperio de Oriente, el origen sirio del emperador León III, y el deseo de contrarrestar el poder de los monjes, defensores de la iconodulia, doctrina contraria a la iconoclasta. Además los iconoclastas usaban argumentos derivados de la prohibición que en el Antiguo Testamento vetaba la creación de imágenes (cf. Éx 20, 4; Dt 5, 8) o de la filosofía platónica ya que el uso de imágenes implica representar modelos a partir de lo que solo son sombras o reflejos.

Los cánones del concilio permiten hacer una distinción entre el culto dado a Dios (llamado de «adoración» o λατρεία) y la veneración especial tributada a las imágenes (la palabra griega "προσκύνησις", proskýni̱sis que significa "veneración"). 

Así se evitaban ambos extremos igualmente presentes en la cultura oriental: la adoración de la imagen como si fuera Dios mismo y por otro lado la destrucción de estas por miedo a la idolatría o por motivos de conveniencia y paz.

La intervención de la emperatriz regente Irene fue continua y fuerte. Ella misma presidió los trabajos de la última sesión asegurándose así de que las conclusiones fueran en la línea favorable a las imágenes. Los decretos y cánones fueron promulgados por ella. Sin embargo, las disputas en el interior de la familia imperial a causa de este problema continuaron hasta el emperador Teófilo (842).

Una de las novedades en este Concilio es la baja asistencia de los patriarcas orientales. Sólo asistió el de Jerusalén (que llegó con retraso) y el de Constantinopla. Nicea II declaró no ecuménico el sínodo de Constantinopla del 754, por no haber sido celebrado en comunión con la iglesia de Roma. El concilio fue recibido en Occidente con algunas reservas, debido a la mala traducción latina del griego original de las actas del concilio.

Bibliografía

  • NORMAN TANNER, Los concilios de la Iglesia, BAC, Madrid 2003, ISBN 84-7914-683-4
  • GIUSEPPE ALBERIGO, Storia dei concili ecumenici, Queriniana, Brescia 1990, ISBN 88-399-0088-8

Enlaces externos