Capítulo V
MANIFESTACIONES FÍSICAS
ESPONTÁNEAS
Ruidos, alboroto y perturbaciones. –
Lanzamiento de objetos. – Fenómeno de aportes.
# 96 - #99
Fenómeno de aportes17
#96. Este fenómeno no difiere de los que acabamos de mencio-
nar, excepto por la intervención benévola del Espíritu que lo
produce, por la naturaleza de los objetos de que este se sirve,
casi siempre atractivos, y por la manera suave e incluso de-
licada mediante la cual son aportados. Consiste en el aporte
espontáneo de objetos que no existen en el lugar donde es-
tán los observadores. Casi siempre se trata de flores, a veces
frutos, confituras, joyas, etc.
97. Digamos, para comenzar, que este fenómeno es uno de los
que más se prestan a la imitación y, por consiguiente, debe-
17 En francés: apports. En una de sus acepciones, el verbo aportar –de donde deri-
va el sustantivo aporte– significa llevar, conducir, traer. Los investigadores france-
ses han utilizado este término, adoptado también en otros idiomas, para referirse
al fenómeno descrito por Allan Kardec y, más específicamente, al que consiste en
la introducción de objetos en lugares cerrados. (N. del T.)
Segunda Parte – Capítulo V
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mos estar prevenidos contra la superchería. Sabemos hasta
dónde puede llegar el arte de la prestidigitación en lo relativo
a experiencias de este género. No obstante, aunque no tenga-
mos que luchar con un profesional, podremos fácilmente ser
engañados por una maniobra hábil e interesada. La mejor
de todas las garantías se encuentra, en primer lugar, en el
carácter, en la honestidad notoria, en el absoluto desinterés de
la persona que obtiene esos efectos. En segundo lugar, en el
análisis atento de todas las circunstancias en que los hechos
se producen; y por último, en el conocimiento esclarecido
del espiritismo, el único que permitirá descubrir todo aque-
llo que sea sospechoso.
98. La teoría del fenómeno de aportes, y de las manifestaciones
físicas en general, se encuentra resumida de manera notable
en la disertación siguiente, realizada por un Espíritu cuyas
comunicaciones poseen un sello irrefutable de profundidad
y de lógica. Muchas de ellas aparecerán en el curso de esta
obra. Se da a conocer con el nombre de Erasto, discípulo de
san Pablo, y como Espíritu protector del médium que le sir-
vió de intérprete:
“Para la obtención de fenómenos de este orden hace falta, nece-
sariamente, que se disponga de médiums a los que llamaré sen-
sitivos, es decir, dotados en el más alto grado de las facultades
mediúmnicas de expansión y de penetrabilidad, pues el sistema
nervioso de esos médiums, fácilmente excitable, les permite,
por medio de ciertas vibraciones, proyectar alrededor suyo, con
profusión, el fluido animalizado que les es propio.
”Las naturalezas impresionables, las personas cuyos nervios
vibran ante el menor sentimiento, ante la más insignificante
sensación, y a las que la influencia moral o física, interna o
externa, sensibiliza, son sujetos muy aptos para convertirse
en excelentes médiums para los efectos físicos de tangibili-
dad18 y de aportes. En efecto, el sistema nervioso de esas per-
18 En francés: tangibilité. Estado propio de lo que es tangible. (N. del T.)
Manifestaciones físicas espontáneas
123
sonas, desprovisto casi totalmente de la envoltura refractaria
que aísla ese sistema en la mayoría de los demás encarnados,
las hace aptas para el desarrollo de estos diversos fenóme-
nos. En consecuencia, con un sujeto de esa naturaleza, y cu-
yas demás facultades no sean hostiles a la mediumnización,
se obtendrán muy fácilmente los fenómenos de tangibilidad,
los golpes en las paredes y en los muebles, los movimientos
inteligentes, e incluso la suspensión en el espacio de la más
pesada materia inerte. Con mayor razón se obtendrán esos
resultados si, en vez de un médium, pudiéramos contar con
muchos otros, igualmente bien dotados.
”No obstante, de la producción de esos fenómenos a la ob-
tención del fenómeno de aportes hay una gran distancia,
porque en este caso no sólo el trabajo del Espíritu es más
complejo, más difícil, sino que además el Espíritu solamen-
te puede operar por medio de un único aparato mediúm-
nico, es decir, que muchos médiums no pueden colaborar
simultáneamente para la producción del mismo fenómeno.
Por el contrario, sucede incluso que la presencia de algunas
personas antipáticas al Espíritu que opera obstaculiza radi-
calmente su acción. A estos motivos que, como podéis ver,
no carecen de importancia, debéis agregar que los aportes
han requerido siempre una mayor concentración y, al mis-
mo tiempo, una mayor difusión de ciertos fluidos, que sólo
pueden ser obtenidos con los médiums mejor dotados, con
aquellos, en suma, cuyo aparato electromediúmnico posea
mejores condiciones.
”En general, los hechos de aportes son y continuarán siendo
sumamente raros. No preciso demostraros por qué son y se-
rán menos frecuentes que los otros hechos de tangibilidad:
vosotros mismos lo deduciréis a partir de lo que os digo.
Además, esos fenómenos son de tal naturaleza que, así como
no todos los médiums son aptos para producirlos, tampoco
todos los Espíritus pueden lograrlos. En efecto, es preciso
que entre el Espíritu y el médium influido exista cierta afi
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nidad, cierta analogía, en una palabra, cierta semejanza que
permita que la parte expansible del fluido periespirítico19 del
encarnado se mezcle, se una, se combine con el fluido del
Espíritu que quiere hacer un aporte. Esta fusión debe ser tal
que la fuerza resultante de ella se convierta, si así vale de-
cirlo, en una, del mismo modo que una corriente eléctrica,
al actuar sobre el carbón, produce un solo foco, una única
claridad. Vosotros os preguntaréis: ¿para qué esa unión, esa
fusión? Sucede que, para producir esos fenómenos, es nece-
sario que las propiedades esenciales del Espíritu motor sean
aumentadas con algunas de las propiedades del sujeto me-
diumnizado. El fluido vital, indispensable para la produc-
ción de todos los fenómenos mediúmnicos, es un atributo
exclusivo del encarnado y, por consiguiente, el Espíritu que
opera se encuentra obligado a impregnarse de él. Sólo en-
tonces puede, por medio de algunas propiedades de vuestro
medio circundante, que vosotros no conocéis, aislar, volver
invisibles y hacer que se muevan algunos objetos materiales,
e incluso los propios encarnados.
”No se me permite, por el momento, revelaros las leyes par-
ticulares que rigen a los gases y a los fluidos que os circun-
dan. Con todo, antes de que hayan transcurrido algunos
años, antes de que una existencia humana se agote, la expli-
cación de esas leyes y de esos fenómenos os será revelada, y
veréis surgir y producirse una nueva variedad de médiums,
que caerán en un estado cataléptico particular cuando sean
mediumnizados.
19 Como se ve, cuando se trata de expresar una idea nueva, para la cual el lengua-
je carece de términos, los Espíritus saben perfectamente crear neologismos. Las
palabras electromediúmnico y periespirítico no son nuestras. Los que nos han criti-
cado porque creamos los términos espírita, espiritismo, periespíritu, que no tenían
términos análogos, podrán también hacer la misma crítica a los Espíritus. (N. de
Allan Kardec.) Asimismo, vale señalar que muchos de los fenómenos que Allan
Kardec nombra y define en este libro, recibieron otras denominaciones por parte
de los investigadores que lo sucedieron, quienes crearon su propia terminología.
En esta versión hemos traducido fielmente los términos que el autor empleó en
lengua francesa. (N. del T.)
Manifestaciones físicas espontáneas
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”Ya veis de cuántas dificultades está rodeada la producción
de aportes. Con toda lógica podéis concluir, tal como ya lo
he dicho, que los fenómenos de esa naturaleza son extrema-
damente raros, sobre todo porque los Espíritus se prestan
muy poco a producirlos, pues eso requiere de parte de ellos
un trabajo casi material, que les causa disgusto y fatiga. Por
otro lado, y esto es muy frecuente, sucede que el estado del
médium opone a los Espíritus una barrera infranqueable, a
pesar de la energía y la voluntad que estos tengan.
”Así pues, es evidente, y no me cabe duda de que vuestro
razonamiento lo confirma, que los hechos tangibles, tales
como golpes, movimientos y suspensiones de objetos, son
fenómenos simples, que se operan mediante la concentra-
ción y la dilatación de ciertos fluidos, y que pueden ser pro-
vocados y obtenidos mediante la voluntad y el trabajo de
los médiums aptos para ello, cuando los secundan Espíritus
amistosos y benévolos; en tanto que los hechos de aportes
son múltiples, complejos, exigen el concurso de circunstan-
cias especiales, sólo pueden ser realizados por un único Es-
píritu junto con un único médium, y requieren, fuera de lo
necesario para la tangibilidad, una combinación muy parti-
cular para aislar y volver invisibles al objeto o a los objetos
que serán aportados.
”Todos vosotros, espíritas, comprendéis mis explicaciones
y entendéis perfectamente qué es esa concentración de flui-
dos especiales que se requiere para lograr la locomoción y la
tactilidad20 de la materia inerte. Creéis en ello, como creéis
en los fenómenos de la electricidad y el magnetismo, con los
cuales los hechos mediúmnicos tienen gran analogía y son,
por así decirlo, su consagración y desarrollo. En cuanto a
los incrédulos y a los científicos –pues estos son peores que
aquellos–, no me compete convencerlos, y no me ocupo de
ellos. Un día se convencerán por la fuerza de la evidencia,
20 En francés: tactilité. Facultad de sentir mediante el tacto. (N. del T.)
Segunda Parte – Capítulo V
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pues es necesario que se inclinen ante el testimonio unáni-
me de los hechos espíritas, como ya se han inclinado ante
tantos otros hechos que al principio habían rechazado.
”En resumen: los hechos de tangibilidad son frecuentes. En
cambio, los hechos de aportes son rarísimos, porque las con-
diciones que se requieren para la producción de estos úl-
timos son muy difíciles. Por consiguiente, ningún médium
puede decir que a tal hora o en tal momento obtendrá un
aporte, pues muchas veces el Espíritu mismo se encuentra
impedido de hacerlo. Debo añadir que esos fenómenos son
doblemente difíciles en público, porque ahí se encuentran,
casi siempre, elementos enérgicamente refractarios, que
paralizan los esfuerzos del Espíritu y, con mayor razón, la
acción del médium. Por el contrario, sabed que esos fenó-
menos se producen casi siempre en las reuniones particu-
lares, de manera espontánea, la mayoría de las veces sin que
los médiums lo sepan, sin premeditación, y son muy raros
cuando estos se hallan prevenidos. De ahí debéis concluir
que existe un motivo legítimo de sospecha cada vez que un
médium se vanagloria de obtenerlos a voluntad, dicho de
otro modo, de dar órdenes a los Espíritus como si fuesen
servidores, lo que es simplemente absurdo. Sostened inclu-
so, como regla general, que los fenómenos espíritas no se
producen para constituir un espectáculo, ni para divertir a
los curiosos. Si algunos Espíritus se prestan a esas cosas, sólo
puede ser para la obtención de fenómenos simples, no para
los que, como los de aportes y otros semejantes, exigen con-
diciones excepcionales.
”Recordad, espíritas, que así como es absurdo rechazar siste-
máticamente todos los fenómenos de ultratumba, tampoco
es prudente aceptarlos ciegamente. Cuando un fenómeno de
tangibilidad, de aparición, de visibilidad o de aporte se ma-
nifiesta espontáneamente y de modo instantáneo, aceptadlo.
Con todo, nunca será demasiado repetiros que no aceptéis
nada a ciegas. Someted cada hecho a un examen minucioso,
Manifestaciones físicas espontáneas
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profundo y severo, pues –creedlo– el espiritismo, tan rico
en fenómenos sublimes y grandiosos, no tiene nada para ga-
nar con esas insignificantes manifestaciones, que pueden ser
imitadas por los prestidigitadores hábiles.
”Me diréis, por cierto, que esos fenómenos son útiles para
convencer a los incrédulos. Pero sabed que, si no dispusie-
rais de otros medios de convicción, hoy no contaríais ni con
la centésima parte de los espíritas que existen. Hablad al co-
razón, pues por ahí lograréis el mayor número de conversio-
nes serias. En caso de que juzguéis conveniente, para ciertas
personas, el empleo de hechos materiales, al menos pre-
sentadlos en circunstancias tales que no puedan dar lugar
a ninguna interpretación falsa y, sobre todo, no os apartéis
de las condiciones normales de esos hechos, porque si se los
presenta en malas condiciones proporcionan argumentos a
los incrédulos, en vez de convencerlos.”
ERASTO
99. El fenómeno de aportes presenta una particularidad bas-
tante singular: algunos médiums sólo lo obtienen en estado
sonambúlico, lo que se explica fácilmente. En el sonámbulo
hay un desprendimiento natural, una especie de aislamiento
del Espíritu y del periespíritu, aislamiento que debe facilitar
la combinación de los fluidos necesarios. Es el caso de los
aportes de que hemos sido testigos. Las preguntas siguientes
fueron dirigidas al Espíritu que los había producido, pero las
respuestas se resienten, a veces, por la deficiencia de sus co-
nocimientos. Las hemos sometido al Espíritu Erasto, mucho
más instruido desde el punto de vista teórico, quien las com-
pletó con observaciones muy acertadas. Uno es el artista, el
otro es el sabio. La comparación misma de esas dos inteli-
gencias constituye un estudio instructivo, porque demuestra
que no basta con ser Espíritu para comprenderlo todo.
1. ¿Podrías decirnos, por favor, por qué los aportes que tú haces
sólo se producen durante el sueño magnético del médium?
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“Eso depende de la naturaleza del médium. Los hechos que
produzco cuando mi médium está dormido, podría produ-
cirlos también con otro médium en estado de vigilia.”
2. ¿Por qué haces que se demore tanto el aporte de los obje-
tos, y por qué excitas la codicia del médium, exacerbando su
deseo de obtener el objeto prometido?
“Necesito ese tiempo para preparar los fluidos que sirven para
el aporte. En cuanto a la excitación, casi siempre no es más que
para divertir a las personas presentes y a la sonámbula.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – El Espíritu que respondió no sabe
más que eso. No comprende el motivo de esa codicia que él estimu-
la instintivamente, sin darse cuenta de su efecto. Cree que divierte a
las personas, mientras que en realidad provoca, sin sospecharlo, una
mayor emisión de fluido. Es la consecuencia de la dificultad que el
fenómeno presenta, dificultad siempre mayor cuando el fenómeno no
es espontáneo, sobre todo con ciertos médiums.
3. La producción del fenómeno, ¿depende de la naturaleza
especial del médium? ¿Podría ser producido, mediante otros
médiums, con mayor facilidad y rapidez?
“La producción depende de la naturaleza del médium, y sólo
se obtiene con naturalezas adecuadas. En cuanto a la rapi-
dez, nos es de gran ayuda el hábito de conectarnos a menudo
con el mismo médium.”
4. La influencia de las personas presentes, ¿contribuye en algo?
“Cuando en ellas hay incredulidad, cuando se oponen, pue-
den molestarnos mucho. Preferimos presentar nuestras
pruebas a los creyentes y a las personas versadas en el es-
piritismo. No obstante, no quiero decir con eso que la mala
voluntad pueda paralizarnos por completo.”
5. ¿Dónde has tomado las flores y los bombones que aportaste?
“Tomo las flores en los jardines, donde las hay de mi agrado.”
6. ¿Y los bombones? ¿El confitero no habrá notado que le
faltaban?
“Los tomo de donde quiero. El confitero no ha notado nada,
porque puse otros en su lugar.”
Manifestaciones físicas espontáneas
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7. Pero los anillos son valiosos. ¿De dónde los sacaste? ¿No
habrás causado perjuicio a aquel a quien se los quitaste?
“Los saqué de lugares que nadie conoce, para no causar un
perjuicio a ninguna persona.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – Creo que el hecho fue explicado de
un modo insuficiente debido a la incapacidad del Espíritu que res-
pondió. Sí, es probable que haya habido un perjuicio real, pero el Es-
píritu no quiso dar la impresión de que sustrajo algo. Un objeto sólo
puede ser reemplazado por otro objeto idéntico, que sea de la misma
forma y que tenga el mismo valor. Por consiguiente, si un Espíritu
tuviese la facultad de sustituir el objeto que tomó por otro igual, ya
no habría razón para que se apoderara de aquel, puesto que podría
utilizar el que le sirve de sustituto.
8. ¿Es posible aportar flores de otro planeta?
“No, eso no es posible para mí.”
– (A Erasto.) Otros Espíritus, ¿tendrían ese poder?
“No, eso es imposible, en virtud de la diferencia de medios
circundantes.”
9. ¿Podrías aportar flores de otro hemisferio: de los trópicos,
por ejemplo?
“Siempre que sea de la Tierra, puedo.”
10. En cuanto a los objetos que aportaste, ¿podrías hacer que
desaparezcan, y llevarlos de vuelta a su lugar?
“Así como los traje aquí, puedo llevarlos de vuelta, según mi
voluntad.”
11. ¿La producción del fenómeno de aportes, ¿no te causa
algún esfuerzo, alguna dificultad?
“No nos causa ningún esfuerzo cuando tenemos permiso
para producirlos. Podría causarnos muchos inconvenientes
en caso de que quisiéramos producir efectos sin haber sido
autorizados.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – Él no quiere admitir su esfuerzo,
aunque este sea real, ya que se ve forzado a ejecutar una operación,
por así decirlo, material.
12. ¿Cuáles son las dificultades que encuentras?
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“Ninguna, excepto las malas disposiciones fluídicas que
pueden ser contrarias a nosotros.”
13. ¿Cómo aportas el objeto? ¿Lo sostienes con las manos?
“No, lo envolvemos en nosotros mismo.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – El Espíritu no explica de modo claro
su operación, pues no envuelve el objeto con su propia personalidad.
Sin embargo, como su fluido personal es dilatable, penetrable y ex-
pansible, combina una parte de ese fluido con una parte del fluido
animalizado del médium y, en esa combinación, oculta y transporta
el objeto que eligió para el aporte. Así pues, no es exacto decir que
envuelve el objeto en sí mismo.
14. ¿Aportarías con la misma facilidad un objeto de peso
considerable, de cincuenta kilos, por ejemplo?
“El peso no es nada para nosotros. Aportamos flores porque
eso puede resultar más agradable que un objeto pesado y
voluminoso.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – Es exacto. Puede aportar objetos de
cien o doscientos kilos, porque la gravedad que existe para vosotros
queda anulada para él. Pero en este caso tampoco comprende lo que
sucede. La masa de los fluidos combinados es proporcional a la masa
de los objetos. En una palabra, la fuerza debe ser proporcional a la
resistencia. De ahí se sigue que, cuando el Espíritu sólo aporta una
flor o un objeto liviano, eso se debe casi siempre a que no encuentra
en el médium, o en sí mismo, los elementos necesarios para llevar a
cabo un esfuerzo más considerable.
15. ¿Podemos atribuir a los Espíritus las desapariciones de
algunos objetos, cuya causa se ignora?
“Eso sucede muy a menudo, más a menudo de lo que supo-
néis, y podría remediarse pidiéndole al Espíritu que devuel-
va el objeto desaparecido.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – Es verdad. Pero a veces lo que ha
sido sustraído no se recupera, pues esos objetos que ya no encontráis
en vuestra casa suelen ser llevados muy lejos. No obstante, como la
sustracción de los objetos exige prácticamente las mismas condicio-
nes fluídicas que se requieren para los aportes, sólo puede producirse
Manifestaciones físicas espontáneas
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con la ayuda de médiums dotados de facultades especiales. Por eso,
cuando alguna cosa desaparece, es más probable que se deba a un
descuido vuestro, antes que a la acción de los Espíritus.
16. ¿Es posible que algunos efectos considerados como fe-
nómenos naturales se deban a la acción de determinados
Espíritus?
“Vuestros días están llenos de esos hechos, que no compren-
déis porque no pensáis en ellos, pero que con un poco de
reflexión percibiríais claramente.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – No atribuyáis a los Espíritus lo que es
obra de la humanidad. Con todo, creed en su influencia oculta, cons-
tante, que genera alrededor vuestro mil circunstancias, mil incidentes
necesarios para el cumplimiento de vuestros actos, de vuestra existencia.
17. Entre los objetos aportados, ¿no habrá algunos que los
propios Espíritus puedan fabricar, es decir, que sean produ-
cidos espontáneamente por las modificaciones que los Espí-
ritus producen en el fluido o en el elemento universal?
“No por mí, pues no tengo permiso para eso. Sólo un Espíri-
tu elevado es capaz de hacerlo.”
18. El otro día, ¿cómo introdujiste esos objetos, ya que la ha-
bitación estaba cerrada?
“Los hice entrar conmigo, envueltos, por así decirlo, en mi
sustancia. No puedo decir nada más, pues no es explicable.”
19. ¿Cómo hiciste para tornar visibles esos objetos, que un
momento antes eran invisibles?
“Quité la materia que los envolvía.”
OBSERVACIÓN DE ERASTO – No es la materia propiamente dicha
la que los envuelve, sino un fluido tomado, mitad del periespíritu del
médium, y mitad del Espíritu que opera.
20. (A Erasto.) ¿Es posible que un objeto sea aportado en un
lugar completamente cerrado? En una palabra, ¿el Espíritu
puede espiritualizar un objeto material, de modo que este
penetre la materia?
“Esta cuestión es compleja. El Espíritu puede volver invisibles
los objetos que aporta, pero no penetrables. No puede romper
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la agregación de la materia, porque implicaría la destrucción
del objeto. Al volverlo invisible, el Espíritu puede aportarlo
cuando quiera, y desprenderlo sólo en el momento oportuno,
para hacerlo aparecer. Las cosas suceden de otro modo con
relación a los objetos que nosotros componemos. Como sólo
introducimos en ellos los elementos de la materia, y dado que
esos elementos son esencialmente penetrables, y que nosotros
mismos penetramos y atravesamos los cuerpos más conden-
sados con la misma facilidad con que los rayos solares atra-
viesan los vidrios, podemos perfectamente decir que hemos
introducido el objeto en un lugar, por más cerrado que esté.
Pero eso sólo sucede en este caso.”
NOTA – Respecto a la teoría de la formación espontánea de
los objetos, véase más adelante el capítulo titulado: “Labora-
torio del mundo invisible”.





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