Fluidos Cósmicos


Fluidos Cósmicos Universales y Vitales - constituyen el 68% de la materia desconocida del Universo

Desde la naturaleza de los Fluidos Cósmicos Universales hasta su relación con el Periespíritu y la Materialización de los Espíritus. Esta información es muy importante para entender los Fluidos.

Un tema apasionante desde cualquier punto de vista en el Espiritismo. Los Espíritus que dictaron la Codificación Espírita, nos regalaron mucha información relevante sobre los Fluidos Cósmicos Universales o fluidos vitales. La ciencia que no los comprende ni los conoce aun, los llama la “Materia Oscura” del universo.

Se sabe desde 1998, que un 68% de lo que compone el universo está constituido de una “materia oscura”, solo se puede explicar un 32%, que lo constituyen los planetas, los astros, las estrellas, todo lo visible en el universo. Pero los Fluidos Cósmicos, no se tiene información, ni los espíritus fueron autorizados a dar más información que la ya presentada. Los espíritus indicaron que no tendríamos ese conocimiento hasta que no alcanzáramos el nivel espiritual de pureza y perfección.

Los científicos seguirán alucinando en conseguir una definición que los satisfaga, pero eso no ocurrirá.

Entonces veamos como los Espíritus a través de Allan Kardec, abordaron el tema en el libro de Génesis de la Codificación Espírita. Pero antes presente un articulo reciente sobre "Materia Oscura" o "Dark Matter", publicado hoy Octubre 20 de 2014. Explica claramente lo que todavia los Científicos no comprenden a lo que el Espiritismo le llama Fluido Cósmico Universal.

No tienen ni idea de lo que compone Esa Materia quintaesenciada. Veamos que dicen.



Día 20/10/2014 - 08.27h

CIENCIA
¿Primera detección directa de materia oscura?

Investigadores de la Universidad de Leicester captan una curiosa señal en la banda de los rayos X que no admite explicación alguna y que puede ser, por fin, la otra forma de materia que existe en el Universo


¿Primera detección directa de materia oscura?



Un avanzado estudio del recientemente fallecido George Fraser, de la Universidad británica de Leicester, aporta la que podría ser la primera detección de materia oscura, la «otra» forma de materia que existe en el Universo
La materia oscura se ha convertido en una de las obsesiones de la Física moderna. Desde que la Ciencia descubrió que la materia ordinaria, es decir, la que forma todos los planetas, estrellas y galaxias que podemos ver, solo da cuenta de un 4% de la masa total del Universo, investigadores de los cinco continentes se han afanado por descubrir en qué consiste el restante 96%.
Décadas de cálculos y observaciones llevaron a determinar que las predicciones hechas en 1933 por Fritz Zwicky sobre la existencia de un tipo de materia "invisible" para nosotros, pero necesaria para explicar ciertos movimientos observados en cúmulos lejanos de galaxias eran, sin duda alguna, correctas.
Hoy, en efecto, sabemos que la "materia oscura" da cuenta de otro 23% de la masa total del universo en que vivimos. Que junto a nuestro 4% de materia "ordinaria" suma un 27%. Se cree que el restante 73% de la masa universal no está compuesta de materia, sino de una misteriosa y aún casi del todo desconocida "energía oscura", que podría estar detrás del hecho de que la expansión del Universo sea más rápida a cada segundo que pasa. La materia oscura, pues, supondría cerca del 85% de toda la materia que existe en el Universo.
Como su propio nombre indica, la materia oscura es prácticamente indetectable. Al no emitir radiación electromagnética (ni luz, ni radiación de tipo alguno), ninguno de los medios técnicos a nuestro alcance han permitido, hasta ahora, detectarla de forma directa. Solo conocemos su existencia por los efectos gravitatorios que produce sobre la materia que sí podemos ver, la materia ordinaria de la que estamos hechos los humanos, las estrellas y las galaxias.
Ni siquiera estamos seguros de que la materia oscura esté hecha de átomos y partículas como los que conocemos, aunque se han propuesto ya algunos candidatos.

Ahora, según se publica hoy mismo en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, un grupo de investigadores de la Universidad de Leicester ha captado por primera vez una curiosa señal en la banda de los rayos X, una que no admite explicación convencional algunay que proporciona una tentadora visión sobre la misteriosa naturaleza de la materia oscura.
¿Primera detección directa de materia oscura?
La ilustración muestra un haz de axiones (en azul) procedentes del Sol, convertidos por el campo magnético terrestre (en rojo) en rayos X (en naranja) y detectados después por el telescopio europeo XMM Newton
UNIVERSIDAD DE LEICESTER



El equipo de investigadores, en efecto, ha encontrado lo que podría ser la firma de una rara y hasta ahora no detectada clase de partículas llamadas "axiones". Los axiones son, precisamente, uno de los candidatos a ser el constituyente principal de la materia oscura.
El director de la investigación, George Fraser, que falleció en marzo de este año, antes de que su trabajo estuviera completamente terminado, escribió en su artículo que "la detección directa de la materia oscura es algo que preocupa a los científicos desde hace treinta años".
Andy Read, también de la Universidad de Leicester y que ha sustituido a Fraser como autor principal del trabajo, explica que "El fondo de rayos X (que es lo que se ve en el cielo tras eliminar las brillantes fuentes de rayos X), parece ser constante e inmutable se mire en la dirección que se mire. Sin embargo, hemos descubierto una señal estacional en este fondo de rayos X, que no admite ninguna explicación convencional, pero que sí es consistente con el descubrimiento de axiones".

Un nombre de detergente

Los axiones fueron propuestos en el año 1977 como parte de una teoría que trataba de explicar la conservación de un determinado tipo de simetría (la simetría CP), en el marco de la teoría de la Cromodinámica Cuántica (QDC). Se suponía que el axión tendría una masa muy pequeña y que carecería de carga eléctrica. Pero nadie ha sido capaz de detectar uno hasta ahora.
El nombre de la partícula se le ocurrió a uno de los autores del primer artículo que predecía su existencia, Frank Wilczek, mientras estaba lavando su ropa y su mirada cayó sobre el nombre del detergente que estaba utilizando: "Axión". Wilczek decidió que ese sería un buen nombre para su misteriosa partícula y decidió bautizarla así en su artículo.
El hallazgo de la misteriosa señal de los axiones hallada por los investigadores de la Universidad de Leicester se produjo tras analizar prácticamente todo el archivo de datos del telescopio europeo de rayos X XMM Newton, que en diciembre celebrará sus primeros quince años en el espacio. Todos los intentos anteriores de detectar axiones habían fracasado sin excepción.

Una nueva Física

Pero como el mismo George Fraser dejó escrito en su estudio, "Parece plausible que los axiones, de hecho, se produzcan en el núcleo del Sol y que se conviertan en rayos X en el campo magnético terrestre". Según la teoría, la señal característica de los axiones en los rayos X sería mucho mayor si miramos a través de la cara del campo magnético que apunta al Sol, porque allí es donde el campo es más fuerte".
Andy Read, por su parte, concluye que "este excitante descubrimiento en el último trabajo de George (Fraser) es realmente innovador y podría abrir una ventana hacia una nueva Física, además de tener fuertes implicaciones no solo para nuestra comprensión del cielo en rayos X, sino para identificar a la materia oscura que es dominante en la masa del Universo".

Si el hallazgo se confirma, será la primera detección e identificación directa de una partícula de materia oscura, algo que permitirá cambiar y ampliar las teorías existentes sobre el funcionamiento y naturaleza del Universo.





Ahora bien a continuacion todo el Capitulo XIV de Génesis sobre Los Fluidos


Los fluidos - GÉNESIS - CAPÍTULO XIV 1-49

Los fluidos

1.   Naturaleza y propiedades de los fluidos: Elementos fluídicos

1. La ciencia nos proporcionó la clave para comprender los milagros que se relacionan particularmente con el elemento material, por medio del conocimiento de las leyes que gobiernan a la materia; mas, como los fenómenos en los que prevalece el elemento espiritual escaparon a las
investigaciones científicas, puesto que era imposible explicarlos con la sola ayuda de las leyes materiales, ello dio motivo a que los mismos ofrezcan, en mayor medida que los demás, los caracteres aparentes de lo sobrenatural. La clave para descifrar los milagros de esta categoría la encontramos, pues, en las leyes que rigen la vida espiritual.


2. Como ya ha sido demostrado, el fluido cósmico universal es la materia elemental primitiva y sus modificaciones y transformaciones constituyen la gran variedad de los cuerpos de la Naturaleza (cap. X). En cuanto a principio elemental del Universo, posee dos estados diferenciados: el de eterización o imponderabilidad, al que podemos considerar su estado normal y primitivo, y el de materialización o ponderabilidad, que sería consecutivo del primero. El punto intermedio es el estado de transformación del fluido en materia tangible, pero aun en este caso, la transición no es brusca, puesto que podemos considerar a nuestros fluidos imponderables como un término medio entre ambos estados (cap. IV, n.º 10 y ss.). Cada uno de estos dos estados produce fenómenos especiales: al segundo pertenecen los del mundo visible y al primero los del mundo invisible. Unos, denominados fenómenos materiales, son del dominio específico de la ciencia, y los otros, llamados fenómenos espirituales psíquicos, se relacionan en especial con la existencia de los espíritus y entran dentro del dominio del Espiritismo.
Pero, como la vida espiritual y la corporal se hallan en contacto constante, los fenómenos de ambos órdenes se presentan a menudo en forma simultánea. El hombre encarnado sólo posee la percepción de los fenómenos psíquicos que se relacionan con la vida corporal. Aquellos que son del dominio exclusivo de la vida espiritual escapan a los sentidos materiales y sólo pueden percibirse en el estado de espíritu.1

1. La denominación de fenómeno psíquico traduce el pensamiento con más claridad que si utilizáramos el término fenómeno espiritual, debido a questos fenómenos se basan en las propiedades y atributos del alma, o, mejor dicho, de los fluidos periespirituales que son inseparables del alma. Esta denominación los enlaza más estrechamente al orden de los hechos regidos por leyes. Se los puede enunciar como efectos psíquicos sin que impliquen la noción de milagros. [N. de A. Kardec.]

3. En el estado de eterización, el fluido cósmico no es uniforme. Sin dejar de ser etéreo, sufre modificaciones muy variadas en su género y quizá más numerosas que en el estado de materia tangible. Estas modificaciones conforman diferentes fluidos que, aunque originados en el mismo principio, se hallan dotados de propiedades especiales que dan lugar a los fenómenos particulares del mundo invisible. Todo es relativo: esos fluidos poseen para los espíritus, seres fluídicos ellos mismos, una apariencia tan material como los objetos tangibles para los encarnados, es decir, son para ellos lo que para nosotros las sustancias del mundo terrestre. Ellos los elaboran y combinan para producir determinados efectos, tal cual hacen los hombres con sus materiales, aunque mediante procedimientos distintos. Pero allá como aquí, sólo los espíritus más iluminados pueden comprender el papel de los elementos constitutivos de su mundo. Los ignorantes del mundo invisible son tan incapaces de explicar el porqué de los fenómenos que presencian, así como algunos de los que producen ellos mismos sin quererlo, como los ignorantes de la Tierra lo son igualmente para explicar los efectos de la luz o la electricidad o el por qué vemos y oímos.

4. Los elementos fluídicos del mundo espiritual escapan a los instrumentos de análisis y a la percepción de nuestros sentidos, adecuados para la materia tangible y no para la etérea. Hay algunos que pertenecen a un medio tan diferente del nuestro, que sólo los podemos juzgar mediante
comparaciones imperfectas como las que haría un ciego de nacimiento para definir los colores. Pero entre esos fluidos, algunos están estrechamente ligados a la vida corporal y pertenecen, en cierta forma, al medio terrestre. Como no se pueden percibir directamente, debemos estudiar sus efectos, así como se observan los efectos del fluido del imán, que jamás se ha visto, y podremos adquirir sobre su naturaleza conocimientos casi exactos. Este estudio es esencial, ya que nos dará la respuesta a una cantidad de fenómenos inexplicables por las solas leyes de la materia.

5. El punto de partida del fluido universal es el grado de pureza absolutodifícil de concebir por nosotros. El extremo opuesto es su transformación en materia tangible. Entre ambos extremos existe una infinita cantidad de transformaciones, más próximas a uno u otro de ellos. Los fluidos más cercanos a la materialidad, es decir, los menos puros, constituyen lo que podemos denominar la atmósfera espiritual terrestreEn ese medio es también posible encontrar diversos grados de pureza: los espíritus encarnados o desencarnados de la Tierra extraen de él los elementos necesarios para la economía de su existencia. Esos fluidos, si bien sutiles e impalpables para nosotros, son de naturaleza grosera en comparación con los fluidos etéreos de las regiones superiores. Lo mismo sucede en la superficie de todos los mundos, salvo las diferencias propias de constitución y las condiciones de vida de cada uno. ¡Cuando menos materializada sea la vida en un planeta, menos afinidad con la materia tendrán los fluidos espirituales! La expresión fluidos espirituales no es del todo precisa, ya que en definitiva siempre se trata de materia más o menos quintaesenciada. Nada es verdaderamente espiritual fuera del alma o principio inteligente. Se le llama así por comparación y, sobre todo, en razón de su afinidad con los espíritus. Puede decirse que son la materia del mundo espiritual: por eso se les llama fluidos espirituales.

6. Por otra parte, ¿quién conoce la constitución íntima de la materia tangible? Tal vez sólo es compacta para nuestros sentidos, pues la facilidad con que los fluidos espirituales la atraviesan y el hecho de que no constituye obstáculo alguno para los espíritus como no son los cuerpos transparentes para la luz, perecen probarlo. La materia tangible tiene por elemento primitivo al fluido cósmico etéreo, el cual, al desagregarse, posiblemente, pueda volver al estado de eterización, como el diamante, que es el más duro de los cuerpos, puede volatilizarse en estado de gas impalpable. La solidificación de la materia es apenas un estado transitorio del fluido universal, pudiendo volver a su estado primitivo una vez que las condiciones cohesivas desaparecen¿Quién sabe si, incluso, en el estado de tangibilidad la materia no es susceptible de adquirir una especie de eterización que le proporcionaría propiedades especiales? Ciertos fenómenos, aparentemente auténticos, llevan a suponer tal cosa. Por el momento sólo somos dueños de ciertos hitos que conducen al mundo invisible; el porvenir nos reserva el conocimiento de las nuevas leyes que nos permitirán comprender lo que todavía constituye para nosotros un misterio.

Formación y propiedades del periespíritu

7. El periespíritu, o cuerpo fluídico de los espíritus, es una de las formas más 
importantes que adopta el fluido cósmico. Constituye la condensación de ese fluido en derredor de un centro de inteligencia o alma. Ya vimos que el cuerpo carnal basa su principio en el mismo fluido transformado y condensado en materia tangible. En el periespíritu, la transformación molecular se opera de otra manera, ya que el fluido conserva su imponderabilidad y sus cualidades etéreas. El periespíritu y el cuerpo carnal se originan en el mismo elemento primitivo: uno y otro son materia, aunque en estados diferentes.

8. Los espíritus conforman su periespíritu con elementos del medio en que se encuentran, es decir, que esta envoltura se integra con fluidos propios del ambiente; en consecuencia, los elementos constitutivos del periespíritu varían de acuerdo con los mundos. Júpiter es considerado un mundo muy avanzado en comparación con el nuestro. Allí la vida corporal no es de la materialidad grosera que hay en la Tierra, por lo que los cuerpos periespirituales deben ser de naturaleza infinitamente más quintaesenciada que en nuestro planeta. Ahora bien, al igual que no podríamos vivir en ese mundo con nuestro cuerpo carnal, nuestros espíritus no podrán penetrar en él con su periespíritu terrestre. Al abandonar la Tierra, el espíritu reviste su envoltura fluídica con los fluidos apropiados al mundo al que debe trasladarse.

9. La naturaleza de la envoltura fluídica se relaciona siempre con el grado de progreso moral del espíritu. Los espíritus inferiores no pueden cambiarla a voluntad y, en consecuencia, no les es posible por iniciativa propia trasladarse de un mundo a otro. Los hay cuyos cuerpos fluídicos, aunque etéreos e imponderables en relación con la materia tangible, son aún demasiado groseros, si así podemos calificarlos, en relación con el mundo espiritual, como para permitirles salir de su medio. Debemos incluir en esta categoría a esos espíritus que, en razón de ser sus periespíritus muy condensados confunden a éstos con sus cuerpos carnales pretéritos y, por ello, creen estar vivos aún. Estos espíritus, cuyo número es cuantioso, permanecen en la superficie de la Tierra al igual que los encarnados, creyendo ocuparse de sus asuntos. Otros, más desmaterializados, no lo son lo bastante, sin embargo, como para elevarse por encima de las regiones terrestres.2

2. Véanse ejemplos de espíritus que aún creen pertenecer a este mundo en la Revista Espírita de diciembre de 1859: “Un espíritu que no se considera muerto”, y de noviembre de 1864 y abril de 1865: “Pierre Legay, el Gran Pierrot.” [N. de A. Kardec.]

Los espíritus superiores, por el contrario, pueden acercarse a los mundos inferiores e incluso encarnar en ellos. Extraen del mundo en que entran los elementos necesarios para recubrir la envoltura fluídica o carnal adecuada al nuevo milenio. Actúan como el noble que abandona sus hermosos ropajes para vestir momentáneamente el sayal, sin dejar por ello de ser un gran señor. Así es como los espíritus del orden más elevado pueden manifestarse a los habitantes de la Tierra o encarnar entre ellos en misión. Estos espíritus no traen consigo la vestidura, pero sí el recuerdo intuitivo de las regiones de donde vienen, percibiéndolas con el pensamiento. Son los iluminados en el país de los ciegos.

10. La capa de fluidos espirituales que rodea a la Tierra puede comparase con
las capas inferiores de la atmósfera: más pesadas, más compactas, menos puras que las capas superiores. Estos fluidos no son homogéneos, constituyen una mixtura de moléculas de calidad diversa, entre la que encontramos a las moléculas que forman la base, pero con determinadas alteraciones. Los efectos que producen estos fluidos guardan relación con la suma de partículas puras que contengan. Tal es, en comparación, el alcohol rectificado o mezclado en proporciones diversas con el agua u otras sustancias: su peso específico aumenta en razón de la mezcla, al mismo tiempo que su fuerza e inflamabilidad disminuyen, aunque en el todo haya alcohol puro. El espíritu destinado a vivir en ese medio obtiene de él los elementos para recubrir su periespíritu, pero, en razón del mayor o menor grado de pureza del espíritu, su periespíritu se revestirá con las partículas más puras o más groseras del fluido propio del mundo en el que deba encarnar. De ello resulta un hecho capital: la constitución íntima del periespíritu no es igual en todos los espíritus encarnados o desencarnados que pueblan la Tierra o el espacio circundante. Por el contrario, el cuerpo carnal se forma siempre con los mismos elementos, sin influir nada en ello la superioridad o inferioridad del espíritu. También, en todo, son iguales los efectos producidos por el cuerpo y sus necesidades, mientras que difieren en todo lo que sea inherente al periespíritu. Otro resultado es que la naturaleza periespiritual de un mismo espíritu se va modificando en cada encarnación a medida que progresa moralmente, aunque encarne en el mismo medio, y que los espíritus superiores encarnados excepcionalmente en misión en un mundo inferior poseen un periespíritu menos grosero que el de los nativos de ese mundo.

11. El medio siempre guarda relación con la naturaleza de los seres que en él viven: los peces lo hacen en el agua, los seres terrestres en la atmósfera, los seres espirituales en el fluido espiritual o etéreo, mismo sobre la Tierra. El fluido etéreo es para las necesidades del espíritu lo que la atmósfera para las necesidades del encarnado. Ahora bien, al igual que los peces no pueden vivir en el aire, ni los animales terrestres en una atmósfera demasiado rarificada para sus pulmones, los espíritus inferiores no soportan el esplendor ni la impresión de los fluidos más etéreos. No morirían al contactarse con los mismos, porque los espíritus no mueren, pero una fuerza instintiva los mantiene alejados, como nosotros nos apartamos de un fuego demasiado vivo o de una luz que ciega. He aquí por qué no pueden salir del lugar apropiado a su naturaleza. Para cambiar de medio tendrán que modificarla a fin de estar conforme a él: deberán despojarse de los instintos materiales que los mantienen sujetos a los mundos físicos. En resumen: si se depuran y transforman moralmente se irán identificando en forma gradual con medios más depurados, y esta transformación moral terminará por convertirse en una necesidad, así como los ojos de quien ha vivido largo tiempo en las tinieblas se habitúan paulatinamente a la luz del día y al brillo del Sol.

12. Todo se une y eslabona en el Universo. Todo está sujeto a la importante y armoniosa ley de unidad, desde la materialidad más pura. La Tierra es como un lodazal del que escapa un humo espeso que se va aclarando a medida que se eleva y cuyas partículas dispersas se pierden en el espacio infinito. El poder divino se manifiesta en todos los cuadros de tan grandioso conjunto. ¡Y se quisiera que Dios, para probar mejor su poder, viniese a enturbiar tamaña armonía rebajándose al papel de un mago, brindando efectos pueriles dignos de un prestidigitador! ¡Y por añadidura, se le crea un rival en habilidades: Satanás! No se podría disminuir más a la majestad divina, y, sin embargo, ¡aún se sorprenden del avance de la incredulidad! Tenéis razón en decir: “¡La fe se va perdiendo!” Mas, la fe que se extingue es aquella que molesta al buen sentido y a la lógica, esa fe que otra época llevó a decir: “¡Los dioses se alejan!” Pero la fe en las cosas serias, en Dios y en la inmortalidad del alma permanece viva en el corazón del hombre, y si fue sofocada a raíz de las historias pueriles con que se la abrumó, resurge fortalecida desde el instante en que se libera, como una planta enferma se anima cuando vuelve a encontrarse el Sol. Sí, todo es milagroso en la Naturaleza, porque todo es admirable y testimonia la sabiduría divina. Tales milagros son para todos, para quienes tienen ojos para ver y oídos para oír y no en beneficio de unos pocos. ¡No!, no hay milagros, según el sentido que se da a esta palabra, porque todo surge de las leyes eternas de la Creación y porque tales leyes son perfectas.

Acción de los espíritus sobre los fluidos.
Creaciones fluídicas. Fotografía del pensamiento

13. Los fluidos espirituales, uno de los estados del fluido cósmico universal, son, específicamente, la atmósfera en la que actúan los seres espirituales. Constituyen el medio de donde extraen los elementos sobre los cuales operan. Forman el ámbito en el que ocurren fenómenos especiales, perceptibles a la vista y al oído del espíritu, pero que escapan a los sentidos carnales impresionables sólo por la materia tangible. Ellos forman esa luz peculiar del mundo espiritual, diferente de la luz común por su causa y sus efectos y son, por último, el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido.

14. Los espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, pero no los manipulan como los hombres hacen con los gases, sino con la ayuda del pensamiento y la voluntad. El pensamiento y la voluntad son, para los espíritus, lo que la mano es para el hombre. Mediante el pensamiento, imprimen a esos fluidos tal o cual dirección, los unen, combinan o dispersan; forman conjuntos con
determinada apariencia, forma o color; cambian las propiedades de los mismos como el químico las de un gas o de otros cuerpos, combinándolos de acuerdo a ciertas leyes. Constituyen el inmenso taller o laboratorio de la vida espiritual. A veces, esas transformaciones son el resultado de una intención, y a menudo producto de un pensamiento inconsciente. A un espíritu le basta con pensar en algo para que esto se produzca.

Por ejemplo: un espíritu se presenta a la vista de un encarnado dotado de vista psíquica, bajo la apariencia que tenía en la época en que éste lo conocía, aun cuando hubiese encarnado muchas veces desde entonces. Se presenta con el traje y otros signos exteriores: enfermedades, cicatrices o miembros amputados que poseía entonces. Un decapitado se presentará sin cabeza. No es que haya conservado tal apariencia, puesto que como espíritu no es cojo, ni manco ni tuerto. Pero su pensamiento, al regresar a la época en que así era, hace que su periespíritu tome instantáneamente tal figura, que abandona una vez que su pensamiento ya no se inmoviliza en aquella idea. Entonces, si una vez fue negro y otra blanco, se presentará con la apariencia que corresponda a la evocación, pensando en esa vida suya que se recuerda. Por un efecto análogo, el pensamiento del espíritu crea fluídicamente los objetos que utilizaba habitualmente: un avaro manipulará oro, un militar mostrará sus armas y uniforme, un fumador su pipa, un labriego su carreta y bueyes y una anciana su rueca. Estas representaciones fluídicas son tan reales para el espíritu, ser fluídico él mismo, como los objetos materiales lo son para el hombre; pero, como son creaciones del pensamiento, su existencia es tan efímera como lo es la de un determinado pensamiento.3

3. Consultar la Revista Espírita de julio de 1859: “El zuavo de Magenta”, y El libro de los Médiums, cap. VIII. [N. de A. Kardec.]

15. Los fluidos son el vehículo del pensamiento. Éste actúa sobre aquellos como el sonido lo hace sobre el aire. Los fluidos transmiten el pensamiento como el aire lo hace con los sonidos. Se puede decir que hay en esos casos fluidos ondas y rayos de pensamientos que se entrecruzan sin confundirse, como hay en el aire ondas y rayos sonoros. Más aún: Cuando el pensamiento crea imágenes fluídicas, éstas se reflejan en la envoltura periespiritual como en un espejo: allí toman cuerpo y se podría decir que son fotografiadas. Si un hombre, por ejemplo, piensa matar a otro, por más impasible que parezca su cuerpo material, su pensamiento pone en acción al cuerpo fluídico, el cual reproduce todos los matices; ejecuta fluídicamente el acto que tiene el propósito de realizar; el pensamiento crea la imagen de la víctima, la escena entera aparece como en un cuadro, tal cual está allá en su espíritu. Vemos que los movimientos más secretos del alma repercuten en la envoltura fluídica, y así es como un alma puede leer en otra al igual que en un libro y ver lo que no es perceptible por medio de los ojos corporales. No obstante, viendo la intención, puede presentir el cumplimiento del acto que habrá de cumplirse, pero no podrá determinar en qué momento se llevará a cabo ni precisar los detalles ni siquiera afirmar qué ocurrirá, ya que circunstancias ulteriores pueden modificar los planetas urdidos y cambiar las disposiciones. No puede ver lo que aún no está en el pensamiento; lo que ve es la preocupación habitual del individuo, sus deseos, sus proyectos y propósitos buenos o malos.

Cualidades de los fluidos

16. La acción de los espíritus sobre los fluidos espirituales produce consecuencias de importancia directa y capital en los encarnados. Siendo que esos fluidos son el vehículo del pensamiento y que éste puede modificar sus propiedades, es evidente que deben encontrarse impregnados de las cualidades buenas o malas de los pensamientos que los ponen en vibración,
modificados por la pureza o impureza de los sentimientos. Los malos pensamientos corrompen a los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen al aire respirable. Los fluidos que rodean o proyectan los malos espíritus son viciados, mientras que aquellos que irradian los buenos espíritus son tan puros como corresponde al grado de perfección moral que ellos posean.

17. Sería imposible enumerar o clasificar a los buenos o a los malos fluidos o especificar sus cualidades respectivas, visto que su diversidad es tan grande como son variados los pensamientos. Los fluidos no poseen cualidades sui generis, sino las que adquieren en el medio en que se elaboran; se modifican según los efluvios de ese medio, como el aire por las exhalaciones y el agua por las sales de las capas que atraviesan. Según las circunstancias, esas cualidades son, como el aire y el agua, temporales o permanentes, lo que los hace más especialmente apropiados para la producción de tales o cuales efectos determinados. Los fluidos no poseen tampoco denominaciones especiales. Al igual que los olores, son designados según sus propiedades, sus efectos y su tipo original. En el aspecto moral, llevan impresos los sentimientos de odio, envidia, celos, orgullo, egoísmo, violencia, hipocresía, bondad, benevolencia, amor, caridad y dulzura. En el aspecto físico son excitantes, tranquilizadores, penetrantes, astringentes, incitantes, dulcificantes, soporíferos, narcóticos, tóxicos, reparadores y
expulsores y se convierten en fuerza de transmisión o propulsión. El cuadro de los fluidos será, pues, el de todas las pasiones, virtudes y vicios humanos, así como el de las propiedades de la materia y los correspondientes efectos que producen.

18. Como los hombres son espíritus encarnados poseen, en parte, los atributos de la vida espiritual, ya que viven en los dos planos, fundamentalmente durante el sueño y a veces también en el estado de vigilia. Cuando un espíritu encarna conserva las cualidades que le son propias, pues, como se sabe, el periespíritu no está circunscrito por el cuerpo, sino que emite rayos a su alrededor y lo circunda de una atmósfera fluídica. Por su unión íntima con el cuerpo, el periespíritu juega un papel preponderante en el organismo: gracias a su expansión, relaciona al espíritu en forma más directa con los espíritus libres y también con los espíritus encarnados. El pensamiento del espíritu encarnado actúa sobre los fluidos espirituales como el pensamiento de los espíritus desencarnados. Se transmite de espíritu a espíritu por la misma vía y, según sea bueno o malo, sanea o corrompe los fluidos circundantes. Si los fluidos ambientes sufren modificaciones ante la proyección de los pensamientos del espíritu, su envoltura periespiritual, que es parte constitutiva de su ser y que recibe en forma directa y permanente la impresión de sus pensamientos, debe llevar en ella, en mayor medida aún, sus cualidades buenas o malas. Los fluidos viciados por los efluvios de los malos espíritus pueden depurarse por el alejamiento de éstos, pero sus periespíritus no cambiarán, hasta tanto el espíritu no se modifique. Siendo el periespíritu de los encarnados de naturaleza idéntica a la de los fluidos espirituales, él los asimila con facilidad, como una esponja se empapa de líquido. Tales fluidos ejercen una acción directa sobre el periespíritu, sobre todo porque al expandirse y proyectarse el periespíritu se confunde con los fluidos. Estos fluidos actúan sobre el periespíritu y éste sobre el organismo material con el cual se halla en contacto molecular. Si los efluvios son de naturaleza buena, el cuerpo recibirá una impresión saludable; si son malos, la sensación será desagradable. Si los malos son permanentes y enérgicos, podrán ocasionar desórdenes físicos: ciertas enfermedades no tienen otro origen. Los ambientes donde abundan los malos espíritus se encuentran impregnados por los malos fluidos que se absorben por todos los poros -digamos- del periespíritu, tal como el cuerpo absorbe los miasmas pestilenciales.

19. Eso explica los efectos que se producen en los sitios de reunión. Una asamblea es un centro que emite pensamientos, una orquesta, un coro de pensamientos en el que cada cual ejecuta una nota. Resulta, entonces, una cantidad de corrientes y efluvios fluídicos, y cada uno recibe la impresión por medio del sentido espiritual, como en un coro de música cada cual recibe la
impresión de los sonidos por el sentido del oído. Pero, así como existen ondas sonoras armoniosas o discordantes, existen también pensamientos armoniosos o discordantes. Si el conjunto es armonioso, la sensación será agradable. Si es discordante, la impresión será molesta. Pues bien, para tales efectos no es necesario que el pensamiento se formule con palabras; la irradiación fluídica existe, sea la idea expresada o no. Tal es el origen del sentimiento de satisfacción que nos embarga durante una reunión simpática, animada por pensamientos sinceros y benévolos. Allí reina como una atmósfera moral saludable en la que se respira con facilidad; se sale reconfortado porque nos hemos impregnado de efluvios fluídicos saludables. Pero si se mezclan algunos pensamientos malos, se produce el efecto de una corriente de aire helado en un medio tibio o de una nota falsa en un concierto. También así se explica la ansiedad y el malestar indefinible que se siente en un medio antipático, donde los pensamientos malsanos provocan como corrientes de aire nauseabundo.

20. El pensamiento produce una especie de efecto físico que actúa sobre lo moral, y sólo el Espiritismo cuenta con los elementos necesarios para explicar este hecho. El hombre lo siente por instinto, ya que busca las reuniones homogéneas y simpáticas en las que sabe que podrá extraer
nuevas fuerzas morales. Se podrá decir que allí recupera las pérdidas fluídicas que tiene cada día por la emanación del pensamiento, como recupera mediante el alimento las pérdidas de energía del
cuerpo material. En efecto, el pensamiento es una emisión que ocasiona una pérdida real de los fluidos espirituales y, como consecuencias, de los fluidos materiales, de manera que el hombre necesita sumergirse en los efluvios que recibe del exterior. Cuando se dice que un médico cura a su paciente con buenas palabras, se está en lo cierto, ya que el pensamiento benévolo aporta fluidos reparadores que actúan tanto en el plano físico como en el moral.

21. Se podrá decir: Es posible huir de los hombres que se sabe malintencionados, pero, ¿cómo sustraerse a la influencia de los malos espíritus que pululan a nuestro alrededor y se deslizan por doquier sin ser vistos? El medio es muy simple: depende enteramente de la voluntad del hombre mismo, que lleva en sí el resguardo necesario. Los fluidos se unen por la similitud de su naturaleza: los fluidos contrarios se repelen; hay incompatibilidad entre los buenos y los malos fluidos, como entre el
aceite y el agua. ¿Qué se hace cuando el aire está viciado? Se sanea, se depura, destruyendo el centro de las impurezas, expulsando los efluvios malsanos mediante las corrientes de aire salubre más fuertes. Ante una invasión de malos fluidos hay que oponer otra mayor de buenos, y como cada uno tiene en su periespíritu una fuente fluídica permanente, el remedio lo lleva uno mismo. Sólo hay que purificar esa fuente y darle cualidades que actúen como un repulsivo para las malas influencias y no como una fuerza de atracción. El periespíritu es una coraza a la que conviene saber templar. Ahora bien, como las cualidades del periespíritu guardan relación con las del alma, es preciso trabajar en su mejoramiento, puesto que son las imperfecciones del alma las que atraen a los malos espíritus.

Las moscas se sienten atraídas por la suciedad, y a ella se dirigen; si se acaba con esos focos insalubres, las moscas desaparecen. También los malos espíritus se sienten atraídos por la suciedad, aunque moral, y a ella van. Destruid, por tanto el centro de atracción y se alejarán. Los espíritus buenos, encarnados o desencarnados, no tienen nada que temer de la influencia de los malos
Espíritus”.

2. Explicación de algunos fenómenos considerados sobrenaturales:
Vista espiritual o psíquica. Doble vista. Sonambulismo. Sueños 22. El periespíritu oficia de lazo de unión entre la vida corporal y la vida espiritual: gracias a él, el espíritu encarnado entra en relación constante con los espíritus. El periespíritu está facultado para la producción de fenómenos especiales que no se originan en la materia tangible y que, por ese
motivo, parecen de índole sobrenatural. Las propiedades y la irradiación del periespíritu son la causa de variados fenómenos, entre ellos: la doble vista vista espiritual, también llamada vista psíquica, patrimonio de muchas
personas, a menudo ignorantes de tal facultad, así como de la vista sonambúlica. El periespíritu es el órgano sensitivo del espíritu. Por su intermedio el espíritu encarnado percibe las cosas espirituales que escapan a los sentidos carnales. Por los órganos del cuerpo, la vista, el oído y las diversas sensaciones están limitadas a la percepción de las cosas materiales. Por el sentido espiritual o psíquico, se generaliza: el espíritu ve, oye y siente en todo su ser lo que se encuentra dentro del campo de irradiación de su fluido periespiritual. Estos fenómenos son en el hombre la manifestación de la vida espiritual. El alma actúa fuera del organismo. En el caso de doble vista o percepción por el sentido psíquico, no ve con los ojos del cuerpo, aunque a menudo, por hábito, los dirige al sitio en que fija su atención. Ve con los ojos del alma y la prueba está en que también ve con los ojos cerrados y más allá de su campo visual ordinario (n.º 15)4

4. Casos de doble vista y lucidez sonambúlica fueron publicados en la Revista Espírita de enero de 1858: “Visiones”; noviembre de 1858: “Independencia sonambúlica”; julio de 1861: “Una aparición providencial” y noviembre de 1865: “El patriarca José y el vidente de Zimmerwald”. [N. de A. Kardec.]

23. Aunque durante la vida el espíritu se encuentra amarrado al cuerpo por la acción del periespíritu, su esclavitud es relativa, puesto que puede extender su cadena y transportarse lejos, sobre la misma Tierra o a cualquier punto del espacio. El espíritu no se siente a gusto cuando está
ligado al cuerpo, porque su estado normal es la libertad y porque la vida corporal se asemeja a la de un siervo adscrito a su terruño. El espíritu es feliz al abandonar el cuerpo, como un pájaro que deja su jaula. Aprovecha
todas las ocasiones en que puede escaparse y disfruta de todos los instantes en que su presencia no es necesaria para la vida de relación. Este fenómeno recibe el nombre de emancipación del alma. Siempre ocurre durante el sueño todas las veces en que el cuerpo descansa y que sus sentidos están
inactivos (El Libro de los Espíritus, cap. VIII, Libro Segundo). En esos momentos, el espíritu vive la vida espiritual, mientras que su cuerpo vegeta. Tal estado se asemeja un tanto al que continúa a la muerte. Recorre el espacio, se encuentra con sus amigos y con otros espíritus libres o encarnados como él. El lazo fluídico que le retiene unido al cuerpo se corta al morir. La separación completa se opera cuando se extingue de manera absoluta la actividad del principio vital. En tanto el cuerpo vive, el espíritu, por más distante que se encuentre, regresa en el preciso instante en que su
presencia es requerida para retomar el curso de la vida exterior de relación. A veces, al despertar, conserva un recuerdo de sus peregrinaciones, una imagen no del todo precisa que constituye el sueño. Siempre trae consigo intuiciones que le sugerirán ideas y pensamientos nuevos y que sirven
para justificar el proverbio: “La noche es buena consejera.” Así también se explican ciertos fenómenos característicos del sonambulismo natural y
magnético, de la catalepsia, de la letargia, del éxtasis, etc., que no son más que manifestaciones de la vida espiritual.5

5. Casos de letargia y catalepsia fueron publicados en la Revista Espírita de septiembre de 1858: “Señora Schawabenhaus. Letargia estática” y enero de 1866: “La joven cataléptica de Suabia”. [N. de A. Kardec.]

24. La visión espiritual no se opera con los ojos del cuerpo y, por lo tanto, la percepción de las cosas no depende de la luz ordinaria. La luz material está hecha para el mundo material. El mundo espiritual posee una luz especial cuya naturaleza ignoramos, pero que es, sin duda, una de las propiedades del fluido etéreo destinada a las percepciones visuales del alma. Por consiguiente, hay una luz material y una luz espiritual. La primera tiene sus centros circunscritos a los cuerpos luminosos; la segunda está en todas partes, razón por la cual para la visión espiritual no hay obstáculos; no la detiene ni la distancia ni la opacidad de la materia, así como la oscuridad no existe para ella. El mundo espiritual está iluminado por la luz espiritual, que posee efectos propios, como el mundo material está iluminado por la luz solar.

25. El alma, envuelta por su periespíritu, lleva en sí su principio luminoso. Penetra a la materia en virtud de su esencia etérea y no hay cuerpos opacos para su vista. Sin embargo, la visión espiritual no tiene el mismo alcance ni la misma profundidad en todos los espíritus. Sólo los espíritus puros la poseen en todo su esplendor. En los espíritus inferiores, la visión está debilitada por la densidad relativa del periespíritu, que se interpone como una especie de niebla. Esta facultad se manifiesta en diferentes grados en los espíritus encarnados mediante el fenómeno de segunda o doble vista, ya sea en el sonambulismo natural o magnético, o en el estado de vigilia. Según el grado alcanzado por la facultad, se dice que la lucidez es mayor o menor. Con el auxilio de esta facultad ciertas personas ven el interior del organismo y describen la causa de las enfermedades.

26. La vista espiritual suministra percepciones especiales que, al no tener su asiento en los órganos materiales, opera de manera distinta que la vista corporal. Por esa razón, no se pueden esperar efectos idénticos ni experimentarla por las mismas vías. Verificándose esa visión fuera del
organismo, posee una movilidad desconcertante. Es necesario estudiar sus efectos y causas y no buscar parecidos inexistentes con la visión corporal, a la que no reemplaza, excepto en casos excepcionales que no deben tomarse por regla.

27. La vista espiritual es necesariamente incompleta e imperfecta en los espíritus encarnados y, en consecuencia, está sujeta a infinitas aberraciones. Como su asiento se encuentra en el alma, el estado de ésta influye en las percepciones que logra. Según el grado de su desarrollo, las circunstancias y el estado moral del individuo brindará, durante el sueño o en el estado de vigilia:

1) la percepción de ciertos hechos materiales auténticos, como el conocimiento de sucesos que ocurren a distancia, las causas de una enfermedad y el modo de curarla;
2) la percepción de cosas igualmente positivas del mundo espiritual, como la vista de los espíritus, y
3) imágenes fantásticas creadas por la imaginación, análogas a las creaciones fluídicas del pensamiento (n.º 14). Estas creaciones guardan relación con las disposiciones morales del espíritu que las crea. Así es como el pensamiento de personas fuertemente imbuidas y preocupadas por ciertas creencias religiosas les presenta imágenes del infierno, sus hogueras, torturas y demonios, tal cual lo imaginan; los paganos veían el Olimpo y el Tártaro, como los cristianos ven el Paraíso y el Infierno. Si al despertar o al
salir del éxtasis esas personas conservan un recuerdo nítido de sus visiones, las toman por realidades y confirmación de sus creencias, en tanto que sólo son el producto de sus propios pensamientos.6

6. Esto explica las visiones de sor Elmerich, quien retrotrayéndose a la pasión de Jesucristo, dijo haber visto cosas materiales que no existieron, excepto en los libros que ella había leído. Las de la señora Cantanille, referidas en la Revista Espírita de agosto de 1866 y algunas de las visiones de Swedenborg. [N. de A. Kardec.]

Conviene hacer una elección muy rigurosa de las visiones extáticas antes de aceptarlas. El verdadero remedio contra los excesos de la credulidad en este género de manifestaciones, es el estudio de las leyes que rigen en el mundo espiritual.

28. Los sueños, propiamente dichos, presentan las tres clases de visiones antes descritas. A las dos primeras pertenecen los sueños proféticos, presentimientos y avisos,7 en la tercera, es decir, en las creaciones fluídicas del pensamiento, se puede hallar la causa de ciertas imágenes fantásticas o irreales en relación a la vida material, pero de una autenticidad indudable para el espíritu, puesto que a veces hasta el mismo cuerpo experimenta sus efectos, como son los casos vistos en que los cabellos de una persona encanecieron en una noche como consecuencia de un sueño.

7. Consultar el cap. XVI: “Teoría de la presciencia”, n.º 1, 2 y 3. [N. de A. Kardec.]

Estas creaciones pueden ser provocadas por creencias exaltadas, por recuerdos, gustos, deseos, pasiones, miedos, remordimientos, preocupaciones habituales, alguna necesidad del cuerpo o un impedimento en las funciones del organismo o, finalmente, por otros espíritus con un objeto bueno o malo según su naturaleza.8


8Revista Espírita: “Un sueño instructivo”, junio de 1866; “Cabellos encanecidos bajo la impresión de un sueño”, septiembre de 1866 y El Libro de los Espíritus, cap. VIII, Libro Segundo. [N. de A. Kardec.]


Catalepsia. Resurrecciones

29. La materia inerte es insensible; el fluido periespiritual también lo es, pero transmite la sensación al centro sensitivo que es el Espíritu. Las lesiones dolorosas del cuerpo repercuten, pues, en el Espíritu como un choque eléctrico, por intermedio del fluido periespiritual, cuyos hilos conductores parecen ser los nervios. Se trata del influjo nervioso de los fisiólogos, quienes, por desconocimiento de las relaciones de ese fluido con el principio espiritual, todavía no han podido hallar una explicación para todos sus efectos.

Esta interrupción puede ocurrir por la amputación de un miembro o por algún nervio seccionado, pero también en forma parcial o general, y sin que haya lesiones, en los momentos de emancipación, de gran sobre excitación o preocupación del Espíritu. En ese estado el Espíritu no piensa en el cuerpo, y en su actividad febril atrae hacia sí, por decirlo de algún modo, al fluido
periespiritual que, retirándose de la superficie, produce allí una insensibilidad momentánea. Se podría también admitir que en ciertas circunstancias se produce en el propio fluido periespiritual una modificación molecular, que le quita transitoriamente la propiedad de la transmisión. A eso se debe que, muchas veces, en el ardor del combate, un militar no perciba que está herido; que una persona, cuya atención está concentrada en un trabajo, no oiga el
ruido que se hace alrededor suyo. Un efecto análogo, aunque más pronunciado, se produce en algunos sonámbulos, en la letargia y en la catalepsia. Finalmente, del mismo modo se puede explicar la insensibilidad de los convulsionarios y de ciertos mártires. (Véase la Revista Espírita, enero de 1868: “Los Aïssaouas, o los convulsionarios de la calle Le Peletier”.)

La parálisis no tiene en absoluto la misma causa, pues allí el efecto es puramente orgánico; los nervios mismos, los hilos conductores ya no son aptos para la circulación fluídica; se trata de las cuerdas del instrumento, que se han alterado.

30. En ciertos estados patológicos, en que el Espíritu ha abandonado el cuerpo y el periespíritu sólo está unido a él por medio de algunos puntos, el cuerpo presenta todas las apariencias de la muerte, de modo que se enuncia una gran verdad cuando se dice que en esos casos la vida pende de un hilo. Ese estado puede durar más o menos tiempo, e incluso ciertas partes del cuerpo pueden entrar en descomposición, a pesar de que la vida no se ha extinguido definitivamente. Mientras no se haya cortado el último hilo, el Espíritu puede, ya sea por una acción enérgica de su propia voluntad o por un influjo fluídico extraño, igualmente poderoso, ser llamado de vuelta al cuerpo. Así se explican ciertos casos en los que la vida se prolonga contra todas las probabilidades,
así como también algunas supuestas resurrecciones. Es una planta que vuelve a brotar, como a veces sucede, de una única fibra de la raíz. Pero cuando las últimas moléculas del cuerpo fluídico ya se han separado del cuerpo carnal, o cuando este último llegó a un estado irreparable de degradación, el regreso a la
vida es imposible.74
74 Véanse ejemplos en la Revista Espírita, “Sr. Cardon, médico”, agosto de 1863; “Una resurrección” (La mujer corsa), mayo de 1866. (N. de Allan Kardec.)
La Génesis - Capítulo XIV

Curaciones

31. Como hemos visto, el fluido universal es el elemento primitivo del cuerpo carnal y del periespíritu, los cuales son simples transformaciones de aquel. Por la identidad de su naturaleza, ese fluido, condensado en el periespíritu, puede ofrecer principios reparadores al cuerpo; el Espíritu, encarnado o desencarnado, es el agente propulsor que infiltra en un cuerpo deteriorado una parte de la sustancia de su envoltura fluídica. La curación se opera mediante la sustitución de una molécula nociva por otra molécula sana. El poder curativo será proporcional a la pureza de la sustancia inoculada; pero depende también de la energía de la voluntad, que provoca una emisión fluídica más abundante y otorga al fluido mayor fuerza de penetración. Depende, además, de las intenciones de quien desee realizar la cura, sea hombre o Espíritu. Los fluidos que emanan de una fuente impura son como sustancias medicamentosas alteradas. 32. Los efectos de la acción fluídica sobre los enfermos son extremadamente variados, de acuerdo con las circunstancias. Algunas
veces la acción es lenta y requiere un tratamiento prolongado, como en el magnetismo común; otras veces es rápida como una corriente eléctrica. Hay personas dotadas de tal poder que en algunos enfermos producen curaciones instantáneas por medio de la sola imposición de las manos, o incluso por un simple acto de la voluntad. Entre los dos polos extremos de esa facultad hay infinitas graduaciones. Todas las curaciones de ese tipo son variedades
del magnetismo y sólo difieren por la potencia y la rapidez de la acción. El principio es siempre el mismo: el fluido desempeña el papel de agente terapéutico, y su efecto se encuentra subordinado a su calidad y a circunstancias especiales.

33. La acción magnética puede producirse de muchas maneras:
1.º) Por el fluido del magnetizador, en cuyo caso se trata

del magnetismo propiamente dicho, o magnetismo humano, cuya acción se encuentra subordinada a la potencia y, sobre todo, a la calidad del fluido.
2.º) Por el fluido de los Espíritus, que actúan directamente y
sin intermediarios sobre un encarnado, ya sea para curarlo o calmar
un sufrimiento, sea para provocar el sueño sonambúlico espontáneo
o para ejercer sobre el individuo alguna influencia física o moral.
Se trata del magnetismo espiritual, cuya calidad es proporcional
a las cualidades del Espíritu.75
75 Véanse ejemplos en la Revista Espírita, febrero de 1863; abril y septiembre de 1865. (N. de Allan Kardec.)
3.º) Por el fluido que los Espíritus derraman sobre el magnetizador, al cual este sirve de conductor. Se trata del magnetismo mixto, semiespiritual o, si se prefiere, humano-espiritual. Combinado con el fluido humano, el fluido espiritual le transmite a aquel las cualidades que le faltan. En esas circunstancias, algunas veces el concurso de los Espíritus es espontáneo, pero muy a menudo es
provocado por la evocación del magnetizador.

34. La facultad de curar mediante la influencia fluídica es muy común y puede desarrollarse con el ejercicio; pero la de curar instantáneamente con la imposición de las manos es más rara, y su apogeo puede ser considerado excepcional. No obstante, en épocas diferentes, en el seno de casi todos los pueblos han aparecido individuos que la poseyeron en grado sobresaliente.
En estos últimos tiempos han aparecido muchos ejemplos notables, cuya autenticidad no puede ser cuestionada. Dado que las curaciones de esta clase se basan en un principio natural, y que el poder de producirlas no es un privilegio, se deduce que estas no ocurren al margen de la naturaleza y que sólo son milagrosas en apariencia.76
76 Véanse los ejemplos de curaciones instantáneas relatadas en la Revista Espírita: “El príncipe de Hohenlohe, médium curador”, diciembre de 1866; sobre las curas del Sr. Jacob, octubre y noviembre de 1866 y de 1867; “Simonet, médium curador de Bordeaux”, agosto de 1867; “El alcalde Hassan, o la bendición de la sangre”, octubre de 1867; “El cura Gassner, médiumcurador”, noviembre de 1867. (N. de Allan Kardec.)

La Génesis - Capítulo XIV
Apariciones. Transfiguraciones

35. En su estado normal, el periespíritu es invisible para nosotros; pero como está formado por materia etérea, el Espíritu puede, en ciertos casos y por un acto de su voluntad, producir en él una modificación molecular que lo vuelva momentáneamente visible. Así es como se producen las apariciones que, del mismo modo que los otros fenómenos, no ocurren al margen de las leyes de la naturaleza. Eso no tiene nada que sea más extraordinario que el vapor, que es invisible cuando está muy enrarecido y se vuelve visible cuando se condensa. Según el grado de condensación del fluido periespiritual, la
aparición es algunas veces difusa y vaporosa; otras veces, más claramente
definida; y otras, por último, tiene todas las apariencias de la materia tangible. Incluso puede llegar a ser realmente tangible, a tal punto que el observador se engañe sobre la naturaleza del ser que tiene delante de él. Las apariciones vaporosas son frecuentes; ese es el aspecto con el que se presentan muchos individuos, después de que han muerto, a las personas por quienes sienten afecto. Las apariciones tangibles son más raras, aunque de ellas hay muchos ejemplos, perfectamente documentados. Si el Espíritu desea darse a conocer,
imprimirá a su envoltura todas las señales exteriores que tenía cuando estaba vivo.77


77 Véase El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Capítulos VI y VII. (N. de Allan Kardec.)
36. Es de destacarse que las apariciones tangibles sólo tienen la apariencia de la materia carnal, pero no sus cualidades. Debido a la naturaleza fluídica que las caracteriza, no pueden tener la misma cohesión de la materia, porque en realidad no poseen carne. Se forman instantáneamente y desaparecen del mismo modo, o se evaporan por la desagregación de las moléculas fluídicas. Los seres que se presentan en esas condiciones no nacen ni mueren, contrariamente a lo que sucede con los demás hombres. Se los ve y dejan de ser vistos sin que se sepa de dónde vienen, cómo vinieron, ni hacia dónde van. Nadie podría matarlos, ni apresarlos, ni encarcelarlos, puesto que no tienen un cuerpo carnal. Los golpes que acaso se les lanzaran, caerían en el vacío. Ese es el carácter de los agéneres, con los cuales se puede conversar sin que se sospeche acerca de lo que son. Con todo, no permanecen largo tiempo entre los hombres ni pueden ser comensales frecuentes de una casa, ni figurar entre los miembros de una familia. Además, los agéneres muestran siempre en su persona, en sus actitudes, algo de extraño e insólito que sugiere al mismo tiempo la materialidad y la espiritualidad; en ellos, la mirada es vaporosa y penetrante a la vez, y carece de la nitidez propia de la mirada a través de los ojos de la carne; su lenguaje, conciso y por lo general sentencioso, nada tiene del brillo y la volubilidad del lenguaje humano; su aproximación produce una sensación particular e indefinible de sorpresa, que inspira una especie de temor, y quien se pone en contacto con ellos, aunque los tome por individuos iguales a los demás, es inducido a pensar involuntariamente: Este es un ser extraño.78
78 Véanse ejemplos de apariciones vaporosas o tangibles y de agéneres en Revista Espírita, enero y octubre de 1858; enero, febrero, marzo, agosto y noviembre de 1859; abril y mayo de 1860; julio de 1861; abril de 1866; “El labrador Thomas Martin y Luis XVIII”, detalles completos, diciembre de 1866. (N. de Allan Kardec.)
37. Como el periespíritu es el mismo tanto en los encarnados como en los desencarnados, un Espíritu encarnado, por un efecto absolutamente idéntico, puede aparecer, en un momento en que se encuentre libre, en un punto distinto de aquel en que su cuerpo descansa, con su fisonomía habitual y con todos los signos característicos de su identidad. Ese fenómeno, del cual se conocen
muchos casos auténticos, fue el que llevó a que se creyera en la existencia de los hombres dobles.79
79 Véanse ejemplos de apariciones de personas vivas en la Revista Espírita, diciembre de 1858; febrero y agosto de 1859; noviembre de 1860. (N. de Allan Kardec.)

38. Un efecto peculiar de los fenómenos de ese tipo consiste en el hecho de que las apariciones vaporosas, e incluso tangibles, no son percibidas por todas las personas indistintamente. Los Espíritus sólo se muestran cuando quieren y ante quienes quieren. Por consiguiente, un Espíritu podría aparecerse en una reunión
ante uno solo o muchos de los presentes, y no ser visto por los demás. Eso ocurre porque las percepciones de ese tipo se producen por medio de la vista espiritual, y no por intermedio de la vista carnal. Además, la vista espiritual no le es dada a todas las personas; e incluso el Espíritu, por su sola voluntad y si fuera conveniente, puede retirarla de aquel a quien él no quiera mostrarse, así como puede conferirla momentáneamente si lo juzga necesario. Así pues, la condensación del fluido periespiritual en las apariciones, incluso en los casos de tangibilidad, no tiene las propiedades de la materia ordinaria; de no ser así, las apariciones serían perceptibles mediante los ojos del cuerpo por parte de todas las personas presentes.80
80 Sólo con suma reserva se deben recibir las narraciones de apariciones puramente individuales que, en ciertos casos, podrían no pasar del efecto de una imaginación sumamente excitada y, tal vez, de una invención con fines interesados. Conviene, pues, tomar en cuenta muy escrupulosamente las circunstancias, la sinceridad de la persona, así como su probable intención de abusar de la credulidad de individuos excesivamente confiados. (N. de Allan Kardec.)
39. Dado que el Espíritu puede operar transformaciones en la configuración de su envoltura periespiritual, y puesto que esa envoltura se irradia en torno al cuerpo como una atmósfera fluídica, puede producirse en la superficie misma del cuerpo un fenómeno análogo al de las apariciones. La verdadera imagen del
cuerpo puede desvanecerse más o menos completamente bajo una capa fluídica, y asumir otra apariencia; o bien, vistos a través de la capa fluídica modificada, como a través de un prisma, los rasgos primitivos pueden adoptar otra expresión. Si el Espíritu encarnado toma distancia de lo terrenal, y se identifica con las cosas del mundo espiritual, la expresión de un semblante desagradable puede volverse bella, radiante y hasta luminosa; si, por el contrario, el Espíritu es presa de bajas pasiones, un rostro hermoso puede tomar un aspecto horrible. Así se producen las transfiguraciones, que reflejan siempre las cualidades y los sentimientos que predominan en el Espíritu. Ese
fenómeno es, pues, el resultado de una transformación fluídica; es una especie de aparición periespiritual que se produce sobre el cuerpo mismo de una persona viva, y a veces en el momento de la muerte, en vez de producirse a la distancia como en el caso de las apariciones propiamente dichas. Lo que distingue a las apariciones de ese género es el hecho de que son, por lo general, perceptibles por todos los presentes mediante los ojos del cuerpo, precisamente
porque se forman en torno a la materia carnal visible, mientras que en las apariciones puramente fluídicas no existe materia tangible.81


81 Véase un ejemplo y la teoría de la transfiguración en la Revista Espírita, marzo de 1859 (El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Capítulo VII). (N. de Allan Kardec.)


Manifestaciones físicas. Mediumnidad.

40. Los fenómenos de las mesas móviles y parlantes, de la suspensión en el aire de los cuerpos pesados, de la escritura mediúmnica, tan antiguos como el mundo pero comunes en la actualidad, ofrecen la explicación de algunos fenómenos análogos espontáneos, a los cuales por ignorarse la ley que los rige se les había atribuido un carácter sobrenatural y milagroso. Esos fenómenos
se basan en las propiedades del fluido periespiritual, ya sea de los encarnados como de los Espíritus libres.

41. Cuando estaba encarnado, el Espíritu obraba sobre su cuerpo vivo con el auxilio de su periespíritu. Ahora, desde el mundo espiritual, se manifiesta por intermedio de ese mismo fluido: actúa sobre la materia inerte y produce ruidos, movimientos de mesas y de otros objetos, a los cuales levanta, derriba o transporta. Ese fenómeno no tiene nada de sorprendente, si consideramos que
entre nosotros los motores más poderosos se encuentran en los fluidos más enrarecidos e incluso imponderables, como el aire, el vapor y la electricidad. También con el auxilio de su periespíritu, el Espíritu hace
que los médiums escriban, hablen o dibujen. Como ya no dispone
de un cuerpo tangible para actuar ostensiblemente cuando desea
manifestarse, se sirve del cuerpo de un médium, cuyos órganos
toma en préstamo, y hace que obre como si fuera su propio cuerpo,
mediante el efluvio fluídico que derrama sobre él.

42. Mediante ese mismo proceso, el Espíritu actúa sobre la mesa, ya sea para que esta se mueva, sin que su movimiento tenga un significado especial, o para que dé golpes inteligentes que indiquen las letras del alfabeto, a fin de que formen palabras y frases: fenómeno que se designa con el nombre de tiptología. La mesa no es más que un instrumento del que se vale el Espíritu, como se
vale del lápiz para escribir, dándole una vitalidad momentánea por medio del fluido con que la impregna, aunque sin identificarse con ella. De ese modo, las personas que, embargadas por la emoción, abrazan la mesa cuando se manifiesta un ser querido, realizan un acto ridículo; es exactamente como si abrazasen el bastón de un amigo que se sirve de él para comunicarse por medio de golpes en el piso. Lo mismo hacen quienes dirigen la palabra a la mesa, como si el Espíritu estuviera encerrado en la madera, o como si la madera se hubiese convertido en Espíritu. Cuando se transmiten comunicaciones por ese medio, hay que imaginarse que el Espíritu está, no en la mesa sino junto a ella, tal como se ubicaría si estuviese vivo, y tal como sería visto en ese momento si pudiera volverse visible. Lo mismo ocurre en las comunicaciones mediante la escritura: se vería al Espíritu al lado del médium, guiando su mano o trasmitiéndole su pensamiento por medio de una corriente fluídica. 

43. Cuando la mesa se levanta del suelo y flota en el aire sin un punto de apoyo, el Espíritu no la levanta con la fuerza de su brazo, sino que la envuelve y penetra con una especie de atmósfera fluídica que neutraliza el efecto de la gravedad, como lo hace el aire con los globos y las cometas. El fluido que penetra en la mesa le confiere momentáneamente una mayor liviandad específica. Cuando queda pegada al suelo, esta se encuentra en una situación
análoga a la de la campana neumática dentro de la que se produce el vacío. Estas son simples comparaciones destinadas a mostrar la analogía de los efectos, pero no la similitud absoluta de las causas. (Véase El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Capítulo IV.)

De acuerdo con lo que se acaba de decir, se comprende que para el Espíritu no es más difícil levantar una persona que levantar una mesa, transportar un objeto de un lugar a otro, o arrojarlo donde sea. Todos esos fenómenos se producen por obra de la misma ley.82
82 Ese es el principio del fenómeno de aportes, fenómeno muy real pero que no conviene admitir más que con suma reserva, puesto que es uno de los que más se prestan a la imitación y al fraude. La honradez indiscutible de la persona que los obtiene, su absoluto desinterés material y moral, así como la confluencia de las circunstancias accesorias deben ser considerados seriamente. Sobre todo, es preciso desconfiar de esos efectos principalmente cuando estos se producen con excesiva facilidad, y tener por dudosos los que se repiten con mucha frecuencia y, por así decirlo, a voluntad. Los prestidigitadores hacen cosas más extraordinarias aún. El levantamiento de una persona no es un hecho menos efectivo, pero sí mucho más raro, tal vez porque resulte mucho más difícil de ser imitado. Es notorio que el Sr. Home se elevó más de una vez hasta el techo y dio de ese modo la vuelta a la sala. Se dice que san Cupertino poseía la misma facultad, hecho que no es más milagroso con este que con aquel. (N. de Allan Kardec.)
Cuando la mesa persigue a alguien, no significa que el Espíritu vaya en esa dirección, pues él puede permanecer tranquilamente en el mismo lugar. Lo que sucede en esos casos es que el Espíritu le da un impulso a la mesa por medio de una corriente fluídica, con cuyo auxilio esta se mueve según su deseo. Cuando se escuchan golpes en la mesa, o en otro lugar, el Espíritu no golpea con la mano o con algún objeto, sino que se limita a dirigir sobre el punto de donde proviene el ruido un haz de fluido que produce el efecto de un choque eléctrico. El Espíritu modifica el ruido, así como cualquier persona es capaz de modificar
los sonidos producidos por el aire.83

83 Véanse ejemplos, tanto de manifestaciones materiales como de perturbaciones producidas por los Espíritus, en la Revista Espírita: “Manifestaciones físicas: La joven del Pasaje de los Panoramas”, enero de 1858; “El fantasma de la señorita Clairon”, febrero de 1858; “El Espíritu golpeador de Bergzabern”, relato completo: mayo, junio y julio de 1858; “El Espíritu golpeador de Dibbelsdorf”, agosto de 1858; “El panadero de Dieppe”, marzo de
1860; “El fabricante de San Petersburgo”, abril de 1860; “El trapero de la calle Noyers”, agosto de 1860; “El Espíritu golpeador del Aube”, enero de 1861; “Un Espíritu golpeador en el siglo XVI”, enero de 1864; “Manifestaciones en Poitiers”, mayo de 1864 y mayo de 1865; “El Espíritu golpeador de la hermana María”, junio de 1864; “Manifestaciones espontáneas en Marsella”, abril de 1865; “Manifestaciones en Fives, cerca de Lille (Norte)”, agosto de 1865;
“Los ratones de Équihen”, febrero de 1866. (N. de Allan Kardec.)

44. Un fenómeno muy frecuente en la mediumnidad es la aptitud de ciertos médiums para escribir en una lengua que les es extraña; y tratar, ya sea en forma oral o por escrito, temas que están fuera del alcance de la instrucción que recibieron. No es raro que se vean algunos que escriben de corrido sin que nunca hayan aprendido a escribir; otros componen poesías, sin que jamás en la vida hayan sabido hacer un verso; otros dibujan, pintan, esculpen, componen
música y ejecutan un instrumento sin que conozcan dibujo, pintura, escultura o el arte musical. Es muy frecuente el hecho de que un médium escribiente reproduzca a la perfección la escritura y la firma que los Espíritus que se comunican por su intermedio tenían cuando estaban vivos, aunque jamás los haya conocido. Con todo, ese fenómeno no es más maravilloso que el que
consiste en hacer que un niño escriba cuando se le lleva la mano; de ese modo puede lograr que escriba todo lo que uno quiera. Si a una persona se le dictan las palabras letra por letra, escribirá en un idioma que ignora. Lo mismo sucede con la mediumnidad, si nos remitimos a la manera por medio de la cual se comunican los Espíritus a través de los médiums, pues estos no son más que
instrumentos pasivos. No obstante, si el médium conoce el mecanismo, si ha vencido las dificultades prácticas, si las expresiones le resultan familiares y, por último, si posee en su cerebro los elementos de aquello que el Espíritu quiere hacerle ejecutar, entonces se encontrará en la posición del hombre que sabe leer y escribir de corrido; el trabajo resultará más fácil y más rápido; y el Espíritu no tendrá más que transmitir sus pensamientos al intérprete, para que
este los reproduzca por los medios de que dispone. La aptitud de un médium para cosas que le resultan extrañas proviene, la mayoría de las veces, de los conocimientos que poseyó en otra existencia, y de los cuales su Espíritu conservó la intuición. Si fue poeta o músico, por ejemplo, tendrá más facilidad para asimilar el pensamiento poético o musical que un Espíritu quiera hacerle
expresar. La lengua que hoy ignora pudo haberle sido familiar en otra existencia, lo que explica la mayor aptitud de su parte para escribir mediúmnicamente en esa lengua.84
84 La aptitud que algunas personas demuestran para las lenguas que dominan sin, por así decirlo, haberlas aprendido, no tiene otro origen más que el recuerdo intuitivo de lo que supieron en otra existencia. El caso del poeta Méry, relatado en la Revista Espírita de noviembre de 1864, es una prueba de lo que decimos. Es evidente que si en su juventud Méry hubiera sido médium, habría escrito en latín tan fácilmente como en francés, lo que para todos habría pasado como un prodigio. (N. de Allan Kardec.)
Obsesiones y posesiones

45. Los Espíritus malos pululan alrededor de la Tierra a consecuencia de la inferioridad moral de sus habitantes. La acción maléfica de esos Espíritus forma parte de los flagelos con los que la humanidad se debate en este mundo. La obsesión, que es uno de los efectos de esa acción, debe ser considerada, al igual que las enfermedades y las tribulaciones de la vida, como una prueba o
una expiación, y aceptada como tal. La obsesión es la acción persistente que un Espíritu malo ejerce sobre un individuo. Presenta características muy diversas, que van desde la simple influencia moral sin signos exteriores notables, hasta
la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales. La obsesión anula las facultades mediúmnicas; en la mediumnidad auditiva y psicográfica, se pone de manifiesto por la obstinación de un Espíritu en querer manifestarse con exclusión de todos los demás. 

46. Así como las enfermedades son el resultado de las imperfecciones
físicas que hacen al cuerpo accesible a las influencias perniciosas exteriores, la obsesión proviene invariablemente de una imperfección moral que da lugar a un Espíritu malo. A una causa física, se opone una fuerza física; a una causa moral, es preciso que se anteponga una fuerza moral. Para preservarse de las enfermedades, se fortifica el cuerpo; para defenderse de la obsesión, es
preciso fortificar el alma. De ahí que el obseso necesite trabajar para su propio mejoramiento, lo que la mayoría de las veces es suficiente para librarlo del obsesor sin el socorro de otras personas. Este socorro se vuelve necesario cuando la obsesión degenera en subyugación y en posesión, porque en esos casos no es raro que el paciente pierda la voluntad y el libre albedrío. La obsesión pone de manifiesto casi siempre una venganza tomada por un Espíritu, cuyo origen muchas veces se encuentra en las relaciones que el obseso mantuvo con el obsesor en una existencia precedente. En los casos de obsesión grave, el obseso queda como envuelto e impregnado de un fluido pernicioso que neutraliza la acción de los fluidos saludables y los rechaza. De ese fluido se lo debe liberar. Ahora bien, un fluido malo no puede ser eliminado por otro fluido malo. Por medio de una acción idéntica a la que lleva a cabo el médium curador en los casos de enfermedad, hay que expulsar el fluido malo con el auxilio de un fluido mejor. Sin embargo, no siempre alcanza con esta acción mecánica;
también es preciso, de manera especial, actuar sobre el ser inteligente, 
al cual hay que hablarle con autoridad. Ahora bien, sólo posee esa autoridad quien tiene superioridad moral. Cuanto mayor sea la superioridad moral, tanto mayor será también la autoridad. Pero eso no es todo: para asegurar la liberación es necesario que el Espíritu perverso sea conducido a que renuncie a sus malos propósitos; que en él asome el arrepentimiento tanto como el deseo
del bien, por medio de instrucciones hábilmente trasmitidas, en evocaciones hechas particularmente con vistas a su educación moral. Se podrá entonces tener la grata satisfacción de liberar a un encarnado, y de convertir a un Espíritu imperfecto. La tarea resulta más fácil cuando el obseso comprende su
situación y colabora con la voluntad y la plegaria. No sucede lo mismo cuando, seducido por el Espíritu que lo domina, se engaña acerca de las cualidades de este último y se complace en el error al que es conducido, porque entonces, en lugar de colaborar, el obseso rechaza la asistencia. Este es el caso de la
fascinación, siempre muchísimo más rebelde que la más violenta subyugación. (Véase El Libro de los Médiums, Segunda Parte, Capítulo XXIII.) En todos los casos de obsesión, la plegaria es el auxiliar más poderoso de que se dispone para oponerse a los propósitos maléficos del Espíritu obsesor.

47. En la obsesión, el Espíritu actúa externamente con la ayuda de su periespíritu, al cual identifica con el del encarnado; en ese caso, este último queda atrapado en una especie de trama y es obligado a comportarse en contra de su voluntad. En la posesión, en vez de actuar externamente, el Espíritu
libre sustituye al Espíritu encarnado: elige su cuerpo para instalarse en él, aunque este no haya sido abandonado definitivamente por su dueño, pues eso sólo ocurre con la muerte. Por consiguiente, la posesión es siempre transitoria e intermitente, porque un Espíritu desencarnado no puede ocupar definitivamente el lugar de un Espíritu encarnado, sobre la base de que la unión molecular entre
el periespíritu y el cuerpo sólo se produce en el momento de la concepción. (Véase el Capítulo XI, § 18.) Obtenida la posesión momentánea del cuerpo del encarnado, el Espíritu se sirve de él como si fuese su propio cuerpo; habla
por su boca, ve por sus ojos y actúa con sus brazos, como lo haría si estuviese vivo. No es como en la mediumnidad parlante, en la que el Espíritu encarnado habla transmitiendo el pensamiento de un Espíritu desencarnado; en el caso de la posesión, el desencarnado es el que habla y actúa, de modo que quien lo haya conocido en vida, reconocerá su lenguaje, su voz, sus gestos y hasta la expresión de su fisonomía.

48. En la obsesión hay siempre un Espíritu maligno. En la posesión puede tratarse de un Espíritu bueno que quiere hablar y que, para causar mayor impresión a los oyentes, toma el cuerpo de un encarnado, que se lo presta voluntariamente como le prestaría su ropa a otra persona. Eso se lleva a cabo sin que haya perturbación ni malestar, y durante ese tiempo el Espíritu encarnado se encuentra en libertad, como sucede en el estado de emancipación.
Además, la mayoría de las veces se mantiene al lado de su sustituto para escucharlo. Cuando el Espíritu posesor es malo, las cosas ocurren de
otro modo. No toma el cuerpo del encarnado, sino que se apodera de él en caso de que su titular no posea suficiente fuerza moral para resistirse. Y lo hace por maldad hacia él, a quien tortura y martiriza de todas las formas, incluso al extremo de intentar exterminarlo, sea por estrangulamiento, empujándolo al fuego o a otros lugares peligrosos. Valiéndose de los miembros y de los órganos del desdichado paciente, blasfema, injuria y maltrata a los que lo rodean,
y se entrega a excentricidades y a actos que presentan todas las características de la locura furiosa. Los hechos de este tipo, en diferentes grados de intensidad, son muy numerosos, y muchos casos de locura no tienen otra causa. Con frecuencia se suman a ellos desórdenes patológicos, que son meras consecuencias de ese proceso, y en oposición a los cuales de nada sirven los tratamientos médicos mientras subsista la causa que les ha dado origen. El espiritismo, así como da a conocer esa fuente de donde proviene una parte de las miserias humanas, también indica la manera de remediarlo: actuar sobre el autor del mal: un ser que, puesto que es inteligente, debe ser tratado con
inteligencia.85
85 Véanse ejemplos de curas de obsesiones en la Revista Espírita, diciembre de 1863; enero y junio de 1864; enero y junio de 1865; febrero de 1866; junio de 1867. (N. de Allan Kardec.)
49. La mayoría de las veces la obsesión y la posesión son individuales, pero no es raro que también sean epidémicas. Cuando un aluvión de Espíritus malos se lanza sobre una localidad, es como si un ejército enemigo la invadiese. En ese caso, la cantidad de los individuos atacados puede llegar a ser considerable.86
86 Fue una epidemia de esa clase la que hace algunos años atacó la aldea de Morzine, en Saboya. (Véase el relato completo de esa epidemia en la Revista Espírita de diciembre de 1862; enero, febrero, abril y mayo de 1863.) (N. de Allan Kardec.)

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


Body

















1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado. Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.




Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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