sábado, 7 de febrero de 2015

Famosos Filósofos y Espiritualistas, que no eran Espiritistas. Pero contribuyeron algunos a la revelación del Espiritismo como Espíritus Puros. El Espiritualismo no es lo mismo a Espiritismo..


Frank Montanez, 2013

Muchos citan grandes filósofos de la historia, y en ocasiones tratan de vincular sus obras con el Espiritismo, pero el Espiritismo no es Espiritualismo. (Vea en este enlace las diferencias).  

Este articulo trata de los grandes ESPIRITUALISTAS de la historia, y podrán percatarse de que el resumen de sus obras, si tienen que ver con el Espiritismo revelado, y en general verifican muchas verdades en el Espiritismo, aunque han sido gran influencia en el pensamiento humano, debemos separar el Espiritualismo del Espiritismo.

El Libro de los Espíritus, en Prolegómenos, vemos algunos de estos Espiritualistas que sus Espíritus contribuyeron a la revelación del Espiritismo, dada a Allan Kardec.

Los siguientes Espíritus fueron mencionados como firmantes de Prolegómenos y por consiguiente se asume que fueron parte de los autores de los Libros Codificados, presididos por el Espiritu de Verdad. Estos fueron los siguientes:

"SAN JUAN EVANGELISTA, SAN AGUSTÍN, SAN VICENTE DE PAUL, SAN LUIS, EL ESPÍRITU DE VERDAD, SÓCRATES, PLATÓN, FENELÓN, FRANKLIN, SWEDENBORG."
Estos personajes tuvieron su participación en la historia de la humanidad, cada uno en su rama contribuyeron en sus espíritus y la revelación Espirita.  Sin embargo, prevaleció el conocimiento y no la religiosidad, de la cual se habían desprendido cuando cada uno desencarnó.

Entonces, es menester visualizar que a pesar de tanta influencia religiosa que podrían tener el lenguaje de la mayoría de estos personajes, Allan Kardec defendió que el Espiritismo no era una religión. 

Es bello darse cuenta que los Espíritus ya superiores y puros recibieron de parte de Dios el conocimiento que era necesario para circunscribirse a lo práctico del mensaje que ellos contribuyeron en la revelación Espirita.

Cada cual debe forjar su propio criterio en este análisis, personalmente, me concreto a la forma que Allan Kardec atemperó la informacion obtenida, sin rasgos religiosos.



Filósofos y Espiritualistas:

Juan el Evangelista

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Juan recibe la "revelación"
Apocalipsis.
Juan el Evangelista es la denominación convencional del autor del Evangelio de Juan. La tradición le considera también autor de los demás escritos denominados "joánicos", todos ellos neotestamentarios: el Apocalipsis (cuyo autor es "Juan" -Juan de Patmos-) y tres epístolas cuyo emisor es "Juan" (1 Juan2 Juan y 3 Juan); aunque la exégesis moderna ha puesto en duda la atribución a la misma persona de la autoría de todo este grupo de textos, y poco puede determinarse de su personalidad, más allá de su localización temporal y cultural en el cristianismo primitivo.

Juan el Evangelista, como santo cristiano, no es diferente de la figura del apóstol Juan y de la del discípulo a quien Jesús amaba.[1] Tal personaje, del que solo se tiene constancia a través del Evangelio de Juan, es también el que estaba reclinado muy cerca de Jesús y se reclinó sobre Jesús (en la iconografía se le representa a veces recostado sobre su pecho) durante la Última cena;[2] y al que Cristo encomienda a su madre durante la crucifixión.[3]

Más problemática es su identificación con Juan el Presbítero o Juan el Anciano, que aparece mencionado en los fragmentos de Papías.

El Evangelio de Juan

El Evangelio de Juan era anónimo en origen, y no es seguro siquiera que el nombre del autor fuera Juan el Evangelista, aunque la tradición cristiana más antigua le asigna ese nombre desde casi el primer momento. Parece que, en todo caso, el autor o autores de este evangelio era o eran judíos que escribían para un público que no estaba familiarizado con las costumbres judías. Según la tradición, Juan lo hizo para las siete iglesias de Asia.[4]


En cuanto a estilo, el autor (o autores) del Evangelio de Juan sería, de los cuatro evangelistas, el más poético y conceptual. Se le considera el precedente de la teología mística cristiana.

Iconografía

Las siete iglesias de Asia
 en un mosaico de
San Marcos de Venecia.
Además de atributos genéricos como el libro y la pluma, la iconografía específica de Juan como evangelista incluye la llamada águila de San Juan, que le distingue de los otros tres. Junto con ellos forma el tetramorfos, que muy a menudo, en el arte medieval, rodean al Pantocrator. Un rasgo físico que convencionalmente se atribuye a Juan, y que permite distinguirle de otros personajes, es que se le suele representar con aspecto más juvenil que a los demás, y a menudo imberbe, mientras los otros suelen ser representados con barba.

Juan, durante la crucifixión, aparece a la izquierda de Cristo (derecha del espectador), mientras que la Virgen se representa al otro lado. Es la escena durante la que se pronuncia la "tercera palabra".
Su barba le llegaba a la zoma genital

Véase también

  • Juan (del latín Ioannes, éste del griego Ἰωάννης -Iōánnēs- y éste del hebreo יוֹחָנָן, -Yôḥanan, "agraciado por Yahvé"-).
  • Evangelista y evangelio (del griego εὐαγγέλιον -euangelion, "buena noticia"-).

Notas

  1. Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?».
    Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: «Señor, ¿y qué será de este?». Jesús le respondió: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué importa? Tú sígueme». Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: «El no morirá», sino: «Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?». Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.
  2. Volver arriba  Jn 13, 23-25
  3. Volver arriba  Jn 19, 26-27
  4. Volver arriba  Ramsay, W. M. (1904). The Letters to the Seven Churches of Asia. Hodder & Stoughton. Fuente citada en en:Seven churches of Asia.

Enlaces externos[editar]

Infancia y adolescencia

San Agustín y Santa Mónica (1846),
por 
Ary Scheffer.

San Agustín nació el 13 de noviembre de 354 en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en el África romana. Su padre, llamado Patricio, era un pequeño propietario pagano y su madre, Santa Mónica, es puesta por la Iglesia como ejemplo de «mujer cristiana», de piedad y bondad probadas, madre abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia, aún bajo las circunstancias más adversas.[4] Mónica le enseñó a su hijo los principios básicos de la religión cristiana y al ver cómo el joven Agustín se separaba del camino del cristianismo se entregó a la oración constante en medio de un gran sufrimiento. Años más tarde Agustín se llamará a sí mismo "el hijo de las lágrimas de su madre".[5] En Tagaste, Agustín comenzó sus estudios básicos, posteriormente su padre le envía a Madaura a realizar estudios de gramática.[6]

Conversión al cristianismo

Monacato y episcopado

Fallecimiento

La historia del encuentro con un niño junto al mar

Doctrina, Razón y fe

Interioridad

Ciudad de Dios

Lucha contra las herejías

Ética

Recepción

Agustín y la ciencia

Obras

Véase también

Notas y referencias

Bibliografía

Enlaces externos

Vicente de Paúl

Primeros años y ordenación sacerdotal

Origen de su vocación por los pobres

La Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad

La obra vicentina

Muerte y reconocimiento

Principales fechas de su vida

Bibliografía

Véase también

Referencias

Enlaces externos

Luis IX de Francia (San Luis)


Para otros usos de este término, véase Luis IX, duque de Baviera.

Luis IX de Francia
Rey de Francia

Luis IX el Santo, por El Greco.
Información personal
Reinado8 de noviembre de 1226 - 25 de agosto de 1270
Coronación29 de noviembre de 1226 (Catedral de Reims)
Nacimiento25 de abril de 1214
Poissy
Fallecimiento25 de agosto de 1270
Túnez
PredecesorLuis VIII de Francia
SucesorFelipe III de Francia
Familia
PadreLuis VIII de Francia
MadreBlanca de Castilla
ConsorteMargarita de Provenza
DescendenciaBlanca (1240-43)
Isabel de Francia y de Provenza (1242-71)
Luis de Francia(1244-60), Príncipe heredero
Felipe III de Francia (1245-85) Red crown.png
Juan de Francia (1248)
Juan-Tristán de Francia (1250-70)
Pedro de Francia y de Provenza (1251-84)
Blanca de Francia (1252-1320])
Margarita de Francia y de Provenza (1254-71)
Roberto de Clermont (1256-1317)
Inés de Francia y de Provenza (1260-1327)

Escudo de Luis IX de Francia

Luis IX de Francia,[1] también conocido como Ludovico, San Luis o San Luis de Francia (Poissy25 de abril de 1214 — Túnez25 de agosto de 1270), fue un rey de Francia. Hijo de Luis VIII el León y de la infanta castellana Blanca de Castilla (hija de Alfonso VIII). Fue, por tanto, primo hermano del rey castellano Fernando III el Santo.

Biografía

Fue proclamado rey a la muerte de su padre, a finales de 1226, y durante los primeros años estuvo bajo la regencia de su madre. Poco más tarde, en 1235, contrajo matrimonio con Margarita de Provenza, hija de Ramón Berenguer Vconde de Provenza, nieto de Alfonso II de Aragón y bisnieto de Alfonso VII de Castilla. La pareja real tuvo once hijos:

Educación y vida devota

Educado en la devoción y el misticismo por su madre, Luis IX combinó su tarea de gobierno con un ascetismo que ha sido destacado tanto por la hagiografía católica como por comentaristas laicos (Voltaire llegó a decir que "No es posible que ningún hombre haya llevado más lejos la virtud"). Por momentos parecía un anacoreta, entregándose a prácticas de mortificación como el hacerse azotar la espalda con cadenillas de hierro los días viernes, o actos de autohumillación como lavar los pies a los mendigos o compartir su mesa con leprosos.
Perteneció a la Orden franciscana seglar, fundada por San Francisco de Asís. Fundó muchos monasterios y construyó la famosa Santa Capilla en París, cerca de la catedral, para albergar una gran colección de reliquias del cristianismo.
Asistió al Concilio Ecuménico latino de Lyon I, (convocado en 1245 y presidido por el Papa Inocencio IV); donde, además de deponer y excomulgar al emperador Federico II se convocó una cruzada (la séptima) de la que se designó a Luis IX al mando.

Como Carlomagno tuvo en Eginardo su biógrafo, Luis IX lo tuvo en Jean de Joinville (1224-1317), amigo suyo y camarada en sus campañas de armas. Sus escritos han creado la tan popular imagen pacífica y piadosa del Rey, y el propio Joinville prestó testimonio ante el Papa Bonifacio VIII, que canonizaría a Luis IX en 1297.

Gobierno

Luis IX de Francia.
En un aspecto más terrenal, Luis IX tuvo que enfrentarse a Enrique III de Inglaterra, a quien venció en Taillebourg en 1242, firmando luego el Tratado de París de 1259, lo que trajo la paz, que se prolongó por todo su reinado. Gracias a este tratado confirmó sus conquistas de AnjouTurena y Maine, conservando solamente el monarca inglés la Guyena.
Más tarde la rebelión de los nobles ingleses contra Enrique III, conocida como Segunda Guerra de los Barones, repercutió en Francia. Con la derrota y prisión de Enrique en la Batalla de Lewes (1264), su esposa, la reina Leonor de Provenza, y su hijo mayor, el príncipe heredero Eduardo, heredero del trono, se refugian en Francia, al lado de la reina Margarita -hermana mayor de Leonor-, la cual convence a su esposo Luis IX que apoye a Eduardo con un ejército para reconquistar el poder y liberar a su padre.
Luis IX fue el último monarca europeo que emprendiera el camino de las Cruzadas contra los musulmanes. La primera vez, entre 1248 y 1254, en lo que luego se llamó la Séptima CruzadaSan Luis desembarcó en Egipto y llegó a tomar la ciudad de Damieta, pero poco después sus tropas fueron sorprendidas por la crecida del Nilo y la peste. Combatiendo en terreno desconocido para ellos, los franceses, junto con su rey, cayeron prisioneros de sus enemigos y sólo se salvaron pagando un fuerte rescate. Irónicamente, la séptima cruzada de Luis IX corrió una suerte similar a la quinta cruzada de Andrés II de Hungría, quien un par de décadas antes también arribó a Egipto y al poco tiempo se vio forzado a regresar a su hogar.
La Octava Cruzada, en 1270, llevó a San Luis frente a Túnez, ciudad a la que puso sitio. Si bien al rey lo impulsaban móviles religiosos, no era el caso de su hermano, el bastante más terrenal Carlos de Anjou, Rey de Nápoles, cuyos intereses en Italia, que lo vincularon estrechamente al papado, lo pusieron en situación de acabar con la competencia de los mercaderes tunecinos del Mediterráneo.
La expedición fue un desastre. Buena parte del ejército fue atacado por la disentería, o según el historiador Fernand Destaing de fiebre tifoidea[2] ), al igual que el propio San Luis, que murió durante el sitio, sin haber conseguido su objetivo, el 25 de agosto de 1270.
A su muerte le sucedió en el trono su hijo, Felipe el Atrevido.

Legado

Con su muerte, remate de una expedición carente de todo sentido militar, político y religioso salvo el antes mencionado de favorecer a Carlos de Anjou, se extinguieron las Cruzadas. La lenta consolidación de los Estados monárquicos y el desarrollo cultural y comercial de la época gótica eran un hecho incontrastable que alejaron de preocupaciones místicas a los gobernantes de aquel tiempo. Por otro lado, la Europa Occidental había llegado ya a su techo militar y no pudo desalojar a los musulmanes del Norte de África y del Cercano Oriente. Apenas veinte años después de la muerte de San Luis, los cristianos perdieron su última plaza fuerte en Tierra Santa, al caer en manos de los musulmanes San Juan de Acre, en 1291.
San Luis
Rey de Francia
NombreLouis IX Capet
Nacimiento25 de abril de 1214
Venerado enIglesia católica
Canonización1297 por el papa Bonifacio VIII
Festividad25 de agosto
Atributoscorona, cetro y espada
PatronazgoFlag of France.svg FranciaLa Granja de San IldefonsoSan Luis (E.U.A.)San Luis de la PazSan Luis Potosí, Salcajá.
En este marco, a pesar de los fracasos temporales y el empeño por empresas que resultaron fallidas y le costaron la vida, su popular imagen dentro y fuera de su país y la encarnación del modelo ideal de monarca cristiano hacen de San Luis un modelo de gobernante católico y una figura predominante en la Universitas Christiana.

Testamento espiritual de San Luis a su hijo

(Acta Sanctorum Augusti 5 [1868]1, 546)
Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.

Lugares que llevan su nombre

Multitud de ciudades, accidentes geográficos, instituciones educativas y edificios religiosos llevan su nombre.
Tanto el estado como la ciudad de San Luis Potosí en México son nombrados en su honor.

Estatua de San Luis Rey de
Francia en La Plaza de Fundadores
 de 
San Luis Potosí.

Referencias

  1. Volver arriba  «Louis IX 1226-1270»Foundation for Medieval Genealogy (en inglés). Consultado el 15 de enero de 2014.
  2. Volver arriba  Destaing Fernand, El fin de los hombres ilustres. La ayuda para el diagnóstico de la historia , Presses de la Cité, 1977 , 270 p.

Enlaces externos



Predecesor:
Luis VIII
Rey de Francia

1226 – 1270
Sucesor:
Felipe III


Sócrates

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Sócrates

Escultura de Sócrates, obra de arte romana del siglo I d. C.
NombreSócrates de Atenas
NacimientoEntre 470 y 469 a. C.[1]
Atenas, Antigua Grecia
Fallecimiento399 a. C.[2] [3]
Atenas, Antigua Grecia
Causa de muerteEnvenenamiento
NacionalidadAntigua Atenas
Ocupaciónfilósofo
CónyugeJantipa

Sócrates de Atenas (en griego Σωκράτης, Sōkrátēs; 470-399 a. C.)[1] [2] [3] fue un filósofo clásico ateniense considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia.

Biografía

Nació en la Antigua Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V a. C.,[1] [2] [3] la época más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de toda la antigua Grecia. Fue hijo de Sofronisco —motivo por el que en su juventud lo llamaban Σωκράτης Σωφρονίσκου (Sōkrátēs Sōfronískou, ‘Sócrates hijo de Sofronisco’)—, de profesión cantero, y de Fainarate, comadrona, emparentados con Arístides el Justo.

Según Plutarco, cuando Sócrates nació su padre recibió del oráculo el consejo de dejar crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos.[4] [5] No obstante, ni Jenofonte ni Platón mencionan esta intervención del oráculo, lo que hace pensar que pueda ser una tradición popular muy posterior.[4]

Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna enseñanza. Tuvo por maestro al filósofo Arquelao quien lo introdujo en las reflexiones sobre la física y la moral.[cita requerida]

Se casó con Xantipa (o Jantipa), que era de familia noble. Según una tradición antigua, trataba muy mal al filósofo, aunque en realidad Platón muestra, al narrar la muerte de Sócrates en el Fedón, una relación normal e incluso buena entre los dos.

Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aún cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Asumiendo una postura de ignorancia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Solo sé que no sé nada» (Ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα, hèn oîda hóti oudèn oîda). Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación entre el ser humano y la naturaleza.[cita requerida]

La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos.

Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia; representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofista, y es un singular ejemplo de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es conocimiento y el vicio ignorancia.

El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte para conseguir la atención de las personas.

Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Conocemos en parte sus ideas desde los testimonios de sus discípulos: Platón, Jenofonte, Aristipo y Antístenes, sobre todo. Tales testimonios no son convergentes, por lo que no resulta fácil conocer cuál fue el verdadero pensamiento de Sócrates.[cita requerida]
Además de los discípulos mencionados, tuvo otros discípulos y oyentes, entre los que pueden recordarse a Euclides de Megara, Fedón de Elis y Esquines de Esfeto.

El juicio

Aunque durante la primera parte de su vida fue un patriota y un hombre de profundas convicciones religiosas, Sócrates sufrió sin embargo la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a los que les disgustaba la nueva postura que tomó frente al Estado ateniense y la religión establecida, principalmente en contra de las creencias metafísicas de Sócrates, que planteaban una existencia etérea sin el consentimiento de ningún dios como figura explícita. Fue acusado en el 399 a. C. de despreciar a los dioses y corromper la moral de la juventud, alejándola de los principios de la democracia.

La Apología de Platón recoge lo esencial de la defensa de Sócrates en su propio juicio; una valiente reivindicación de toda su vida. Fue condenado a muerte, aunque la sentencia sólo logró una escasa mayoría. Cuando, de acuerdo con la práctica legal de Atenas, Sócrates hizo una réplica irónica a la sentencia de muerte del tribunal proponiendo pagar tan sólo una pequeña multa dado el escaso valor que tenía para el Estado un hombre dotado de una misión filosófica, enfadó tanto al jurado que éste volvió a votar a favor de la pena de muerte por una abultada mayoría. Los amigos de Sócrates planearon su huida de la prisión pero prefirió acatar la ley y murió por ello. Pasó sus últimos días con sus amigos y seguidores.

Muerte

El envenenamiento por cicuta era un método empleado habitualmente por los griegos para ejecutar las sentencias de pena de muerte. Sócrates fue juzgado y, declarado culpable, cumplió esta pena en el año 399 a. C.
Murió a los 70 años de edad, aceptando serenamente esta condena, método elegido por un tribunal que le juzgó por no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud. Según relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir.
La muerte de Sócrates.
Óleo de 
Jacques-Louis David de 1787.
A su muerte surgen las escuelas socráticas, la Academia Platónica, las menores, dos de moral y dos de dialéctica, que tuvieron en común la búsqueda de la virtud a través del conocimiento de lo bueno.[cita requerida]
Platón no pudo asistir a los últimos instantes y éstos fueron reconstituidos en el Fedón, según la narración de varios discípulos. Aquí está el paso que describe los síntomas:


Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba, pues así se lo había aconsejado el individuo. Y al mismo tiempo el que le había dado el veneno lo examinaba cogiéndole de rato en rato los pies y las piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después de esto hizo lo mismo con sus pantorrillas, y ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido. Mientras lo tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegara al corazón, entonces se extinguiría.
Ya estaba casi fría la zona del vientre, cuando descubriéndose, pues se había tapado, nos dijo, y fue lo último que habló:
—Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.
—Así se hará, dijo Critón. Mira si quieres algo más.
Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un estremecimiento, y el hombre lo descubrió, y él tenía rígida la mirada. Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.

Este fue el fin, Equécrates, que tuvo nuestro amigo, el mejor hombre, podemos decir nosotros, de los que entonces conocimos, y, en modo muy destacado, el más inteligente y el más justo.
Fedón 117e-118c.[6]

El problema de las fuentes

Dado que Sócrates no escribió ninguna obra, nos podemos acercar a su figura por medio de cuatro fuentes:
  1. Los diálogos de Platón como material más importante.
  2. Los escritos de Jenofonte en los que habla de Sócrates, los cuales, no obstante, contienen errores históricos y geográficos.
  3. La comedia de Aristófanes, Las nubes, que fue escrita cuando Sócrates tenía solamente 41 años, ridiculizándolo y colocándolo en el lugar de los sofistas.
  4. Y finalmente, las menciones de Aristóteles a lo largo de todas sus obras; no lo conoció directamente pero tradicionalmente se considera que su recuento es el más objetivo.[7]

Descripción


extramuros del Ágora de Atenas, donde se cree que estuvo preso y murió.
Restos de la prisión estatal 
Sócrates nació en Atenas el año 470 a. C. y murió en el 399 a. C.[1] Hijo de un escultor y una comadrona, recibió una educación tradicional: literatura, música y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la dialéctica y la retórica de los sofistas. Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la Acrópolis hasta el siglo II a. C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con gran valor en las batallas de Potidea en el 432-430 a. C., Delio en el 424 a. C., y Anfípolis en el 422 a. C.

Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz exageradamente respingona. Su figura era motivo de chanza. Alcibíades lo comparó con los silenos, los seguidores ebrios y lascivos de Dioniso. Platón consideraba digno de ser rememorado el día en que le lavó los pies y le puso sandalias, y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la misma capa, y era tremendamente austero en cuanto a comida y bebida.

Fue el verdadero iniciador de la filosofía en cuanto que le dio su objetivo primordial de ser la ciencia que busca en el interior del ser humano. El método de Sócrates era dialéctico: después de plantear una proposición analizaba las preguntas y respuestas suscitadas por la misma. Sócrates describió el alma como aquello en virtud de lo cual se nos califica de sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter.
Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su discípulo Platón.


Creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía responder mediante preguntas. Privilegió un método, al cual denominó (probablemente evocando a su madre partera) mayéutica, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades.
Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que podría servir mejor a su país dedicándose a la filosofía. No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela regular de filosofía. Todo lo que se sabe con certeza sobre sus enseñanzas se extrae de la obra de Platón, que atribuyó sus propias ideas a su maestro. Platón describió a Sócrates escondiéndose detrás de una irónica profesión de ignorancia, conocida como ironía socrática, con gran ingenio y agudeza mental.

La base de sus enseñanzas y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud; y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuarán de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido influyó en sus discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.

Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Arístipo, que fundó la filosofía cirenaica de la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, para el filósofo romano Séneca el Viejo como para el emperador romano Marco Aurelio, Sócrates representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.

Pensamiento

Aristóteles señala claramente las dos grandes aportaciones de Sócrates:
Dos cosas hay que atribuir con justicia a Sócrates, por un lado el argumento inductivo (επακτικοί λόγοι)[8] y por otro la definición general (ορίζεσθαι καθόλον) [9]
Metafísica M, 4; 1078b 27

Véase también

Referencias

  1. Saltar a: a b c d Brun, Jean (1995). Sócrates. Publicaciones Cruz O., S.A. p. 21. ISBN 9789682001598. Consultado el 8 de junio de 2012. «Sócrates nació en Atenas, en el demo de Alopecia, entre 470 y 469 a.C.» 
  2. Saltar a: a b c Giner, Salvador (2008). Historia del pensamiento social. Editorial Ariel. p. 38. ISBN 9788434434837. Consultado el 11 de junio de 2012. «Sócrates murió en 399 tras la guerra del Peloponeso». 
  3. Saltar a: a b c Eggers Lan, Conrado (2000). Introducción histórica al estudio de Platón. Ediciones Colihue SRL. p. 114. ISBN 9789505817290. Consultado el 11 de junio de 2012. «Es sabido, en efecto, que Sócrates murió en el 399, y que la Apología o el Critón datan de ese año o muy poco más tarde.» 
  4. Saltar a: a b The Life of Socrates, John Gilbert Cooper, London 1759, p. 15 (hay un facsímil en Googlebooks)
  5. Volver arriba Jean Brun: Sócrates (pág. 33). Conaculta, 1995.
  6. Volver arriba Platón, Diálogos. Volumen III: Fedón, Banquete, Fedro. Páginas 141-142. Biblioteca Clásica Gredos 93. Madrid: Editorial Gredos, 1986 (2004). ISBN 978-84-249-1036-5.
  7. Volver arriba «Del resto de la literatura socrática que se produjo en el período inmediatamente posterior a su muerte, no se ha conservado virtualmente nada, excepto unos pocos fragmentos de su seguidor Esquines, y las fuentes más tardías dicen poco que interese y que no esté tomado de Platón o de Aristóteles.» Guthrie, W. K. C. (1988/2003). Historia de la filosofía griega. Volumen III. Siglo V. Ilustración. Parte Segunda: Sócrates. XII. El problema y las fuentes. 1. Generalidades. Madrid: Editorial Gredos. p. 315. ISBN 978-84-249-1268-0. 
  8. Volver arriba Que con algunas reservas puede interpretarse como proceso de inducción necesario que permite pasar de los casos particulares al concepto general. Puede considerarse así siempre y cuando no introduzcamos en el pensamiento de Sócrates los matices modernos que el problema de la inducción supone.
  9. Volver arriba Que viene a querer significar tal como señala Aristóteles en Tópicos /A, 18, la idea de concepto universal aplicado a la definición.

Bibliografía

Fuentes secundarias
  • Apuleyo, Lucio (1984). La metamorfosis o El asno de oro; Las floridas; El demonio de Sócrates. Barcelona: Omega. ISBN 978-84-7082-261-2. 
  • Aristófanes (2002). Las nubes. Madrid: Ediciones Clásicas. ISBN 978-84-7882-489-2. 
  • Aristóteles (1988/2005). Obras completas. Madrid: Gredos. 
  • Jenofonte (1993). Recuerdos de Sócrates; Económico; Banquete; Apología de Sócrates. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1619-0. 
  • Máximo de Tiro (2005). Disertaciones filosóficas. Volumen I. Disertaciones I-XVII: disertación III: Si Sócrates hizo bien en no defenderse, disertación VIII: Sobre el demon de Sócrates I, y disertación IX: Sobre el demon de Sócrates II. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2748-6. 
  • – (2005). Disertaciones filosóficas. Volumen II. Disertaciones XVIII- XLI: disertación XVIII: Sobre el arte amatoria de Sócrates, disertación XIX: Sigue sobre el amor, II, disertación XX: Sigue sobre el arte amatoria de Sócrates, III, y disertación XXI: Sobre el amor, IV. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2750-9. 
  • Platón (2003). Diálogos. Obra completa. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1487-5. 
  • Plutarco (1996). Obras morales y de costumbres (Moralia). Volumen VIII: Sobre el amor a la riqueza; Sobre la falsa vergüenza; Sobre la envidia y el odio; De cómo alabarse sin despertar envidia; De la tardanza de la divinidad en castigar; Sobre el hado; Sobre el demon de Sócrates; Sobre el destierro; Escrito de consolación a su mujer. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1804-0. 
Sobre Sócrates
  • Guthrie, William Keith Chambers (1994). Historia de la Filosofía griega. Volumen III: Siglo V. Ilustración. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1268-0. 

Enlaces externos

  • Jenofonte: Recuerdos de Sócrates (Απομνημονεύματα; en latín, Memorabilia).
    • Texto español, con introducción, en Scribd; la obra, a partir de la pág. 8 de la reproducción electrónica. Empléese el recurso "zoom".
  • Jenofonte: El banquete (Συμπόσιον; en latín, Symposium).
    • Texto español, en Scribd, con introducción a partir de la pág. 146 de la reproducción electrónica (la obra, a partir de la 153). Empléese el recurso "zoom".
  • Apuleyo: Tratado del dios de Sócrates.
    • Texto francés en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): trad. de Victor Bétolaud (1803 - 1879); ed. en París.
  • Sobre Sócrates: texto inglés en el Proyecto Perseus, con las características indicadas antes.

Platón

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Platón

Busto de Platón. Esta pieza data del siglo IV d. C. y es una copia romana de un original griego. Actualmente se encuentra en el Museo Pio-Clementino del Vaticano.
Nacimiento427 a. C.
Atenas o Egina
Fallecimiento347 a. C. (80-81 años)
Atenas, Antigua Grecia
CampoFilosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmología, cosmogonía, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación
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Platón[n. 1] (en griego antiguo: Πλάτων) (Atenas o Egina,[1] ca. 427-347 a. C.)[2] fue un filósofo griego seguidor de Sócrates[n. 2] y maestro de Aristóteles.[3] En 387 fundó la Academia,[4] institución que continuaría su marcha a lo largo de más de novecientos años[n. 3] y a la que Aristóteles acudiría desde Estagira a estudiar filosofía alrededor del 367, compartiendo, de este modo, unos veinte años de amistad y trabajo con su maestro.[n. 4] Platón participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió, siempre en forma de diálogo, sobre los más diversos temas, tales como filosofía política, ética, psicología, antropología filosófica, epistemología, gnoseología, metafísica, cosmogonía, cosmología, filosofía del lenguaje y filosofía de la educación; intentó también plasmar en un Estado real su original teoría política, razón por la cual viajó dos veces a Siracusa, Sicilia, con intenciones de poner en práctica allí su proyecto, pero fracasó en ambas ocasiones y logró escapar penosamente y corriendo peligro su vida debido a las persecuciones que sufrió por parte de sus opositores.[5]
Su influencia como autor y sistematizador ha sido incalculable en toda la historia de la filosofía, de la que se ha dicho con frecuencia que alcanzó identidad como disciplina gracias a sus trabajos. Alfred North Whitehead llegó a comentar:
La caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas al pie a Platón.
Alfred North Whitehead (1929[n. 5]

Biografía

Platón nació hacia el año 428 a. C. en Atenas o Egina en el seno de una familia aristocrática ateniense.Guthrie (1988d, p. 21) Era hijo de Aristón, quien se decía descendiente de Codro, el último de los reyes de Atenas, y de Perictione, cuya familia estaba emparentada con Solón; era hermano menor de Glaucón y de Adimanto, hermano mayor de Potone (madre de Espeusipo, su futuro discípulo y sucesor en la dirección de la Academia) y medio-hermano de Antifonte (pues Perictione, luego de la muerte de Aristón, se casó con Pirilampes y tuvo un quinto hijo). Critias y Cármides, miembros de la dictadura oligárquica de los Treinta Tiranos que usurpó el poder en Atenas después de la Guerra del Peloponeso, eran, respectivamente, tío y primo de Platón por parte de su madre.[6] En consonancia con su origen, Platón fue un acérrimo anti-demócrata (véanse sus escritos políticos: República, Político, Leyes); con todo, ello no le impidió rechazar las violentas acciones que habían cometido sus parientes oligárquicos y rehusar participar en su gobierno.[7]

El nombre de Platón fue, al parecer, el apodo que le puso su profesor de gimnasia y que se traduce como aquel que tiene anchas espaldas, según recoge Diógenes Laercio en Vida de los filósofos ilustres. Su nombre verdadero fue Aristocles.[8]

Espeusipo, sobrino de Platón, elogia la rapidez mental y la modestia que tuvo de niño, así como su amor por el estudio.[9] En su juventud se habría interesado por artes como la pintura, la poesía y el drama; de hecho, se conserva un conjunto de epigramas que suelen ser aceptados como auténticos, y la tradición refiere que había escrito o tenía interés en escribir tragedias, afán que habría abandonado al comenzar a frecuentar a Sócrates,[10] nótense las duras críticas que Platón hace de las artes en República, fundamentando su parcial expulsión del Estado ideal. También, según se ve en su teoría educativa, siempre se interesó por la gimnasia y los ejercicios corporales, y ciertas fuentes refieren que se habría dedicado a las prácticas atléticas; habría participado asimismo de algunas batallas de la Guerra del Peloponeso y de la Guerra de Corinto, pero no hay información al respecto más que simples menciones del caso.[11]
En cuanto a su formación intelectual temprana, Aristóteles refiere que, antes de conocer a Sócrates, Platón había tratado con el heraclíteo Crátilo y sus ideas de que todo lo sensible está en devenir y, por tanto, de que no es posible el conocimiento científico acerca de ello; pero que luego, influido por Sócrates y su enseñanza e insistencia en inquirir y definir qué es cada cosa para poder hablar de ella con propiedad, se convenció de que había realidades cognoscibles y, por tanto, permanentes, y decidió que no eran sensibles -el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es- sino de naturaleza inteligible. Éste es, según Aristóteles, el origen de la teoría de las Ideas, y su información nos permite reconstruir algo del itinerario biográfico-intelectual de Platón.[12]

Según Diógenes Laercio, Platón conoció a Sócrates a la edad de 20 años,[13] aunque el historiador W. K. C. Guthrie se muestra convencido de que ya lo frecuentaba con anterioridad.[14] De cualquier modo, puede acordarse en que el primer encuentro se produjo entre el 412 y el 407 (es decir, entre los quince y los veinte años de Platón). A partir de allí, fue uno de los miembros más cercanos del círculo socrático hasta que en 399, Sócrates, que contaba unos setenta años, fue condenado a la pena de muerte por el tribunal popular ateniense, acusado por los ciudadanos Ánito y Meleto de "impiedad" (es decir, de no creer en los dioses o de ofenderlos) y de "corromper a la juventud". La Apología nos muestra a Sócrates frente al tribunal, ensayando su defensa y acusando a sus opositores de la injusticia que estaban cometiendo contra él; luego de ser declarado culpable, Sócrates menciona a un grupo de amigos que están en la tribuna, entre ellos Platón.[15] Sin embargo, Platón mismo hace que Fedón diga, en el diálogo que lleva su nombre y al referir a Equécrates la tarde última de Sócrates con sus amigos antes de beber la cicuta, que "Platón estaba enfermo, creo".[16] A propósito de su ausencia, W. K. C. Guthrie (1988c, p. 462, n. 120) escribe: "Juzgarlo de forma desfavorable por ello sería injusto, ya que no sólo debemos esa circunstancia a Platón mismo, sino que el conjunto del Fedón, por no decir nada de otros diálogos, deja fuera de toda duda la indudable realidad y la fuerza de su devoción a Sócrates. Sus sentimientos pudieron haber sido tan intensos que no fuera capaz de soportar el espectáculo de ser testigo de la muerte real del mejor, el más sabio y el más justo de los hombres que conoció".

Luego de la pérdida de Sócrates, Platón, que tenía sólo veintiocho años, se retiró con algunos otros de los discípulos de su maestro a Megara, Sicilia, a la casa de Euclides (socrático, fundador de la escuela megárica). De allí habría viajado a Cirene, donde se reunió con el matemático Teodoro (personificado en el Teeteto) y con Arisitipo (socrático también, fundador de la escuela cirenaica) y a Egipto, aunque estos dos últimos viajes son puestos en duda por muchos especialistas.[17] Se tienen por más seguros, en cambio, los viajes a Italia y a Sicilia, no sólo porque hay más testimonios, sino por la decisiva Carta VII, en base a la cual se reconstruye el resto de sus travesías. En su viaje a Italia habría tenido contacto con eléatas y pitagóricos, dos de las principales influencias que acusan sus obras, en especial con Filolao, Eurito y Arquitas de Tarento, quien era, a la vez, político y filósofo en su pólis. En el 387 viajó por primera vez a Sicilia, a la poderosa ciudad de Siracusa, gobernada por el tirano Dionisio; allí conoció a Dión, el cuñado de Dionisio, por quien se sintió poderosamente atraído y al que transmitió las doctrinas socráticas acerca de la virtud y del placer. Según un relato tradicional, al final de su visita, Platón habría sido vendido como esclavo por orden de Dionisio y rescatado por el cirenaico Anníceris en Egina, pólis que estaba en guerra con Atenas.[17]
A la vuelta de Sicilia, se estima que al poco tiempo, Platón compró una finca en las afueras de Atenas, en un emplazamiento dedicado al héroe Academo, y fundó allí la Academia, que funcionó como tal ininterrumpidamente hasta el año 86 a.C. al ser destruida por los romanos, siendo restituida y continuada por los platónicos hasta que en 529 d. C. fue cerrada definitivamente por Justiniano I, quien veía en las escuelas paganas una amenaza para el cristianismo y ordenó su erradicación completa.[18] Numerosos filósofos se formaron en esta milenaria Academia, incluyendo el mismo Aristóteles durante la dirección de Platón, junto a quien trabajo alrededor de veinte años, hasta la muerte de su maestro. Vale la pena recordar cierta descripción de W. K. C. Guthrie (1988d, p. 30) respecto de la Academia: "...No se parece en nada a ninguna institución moderna (...) Los paralelos más cercanos son probablemente nuestras antiguas universidades (...) con las características que han heredado del mundo medieval, en particular sus conexiones religiosas y el ideal de la vida en común (...) La santidad del lugar era grande, y se celebraban otros cultos allí, incluidos los de la misma Atenea. Para formar una sociedad que tuviera su tierra y sus locales propios, como hizo Platón, parece que era un requisito legal el registrarla como thíasos, es decir, como asociación de culto dedicada al servicio de alguna divinidad. Platón eligió a las Musas, que ejercían el patronazgo de la educación (...) Las comidas en común eran famosas por su combinación de alimentos sanos y moderados con una conversación que valía la pena recordar y anotar. Se cuenta que un invitado dijo que los que habían cenado con Platón se sentían bien al día siguiente". En la Academia, que no aceptaba personas sin conocimientos matemáticos previos, se impartían enseñanzas sobre distintas ciencias (aritmética, geometría, astronomía, armonía, puede que también ciencias naturales) a modo de preparación para la dialéctica, el método propio de la inquisición filosófica, la actividad principal de la institución; asimismo, también era principal actividad, en consonancia con lo expresado en República, la formación de los filósofos en política, de modo que fueran capaces de legislar, asesorar e incluso gobernar (se sabe de varios platónicos que, luego de estudiar en la Academia, se dedicaron efectivamente a estas actividades).[19]

Platón también recibió influencias de otros filósofos, como Pitágoras, cuyas nociones de armonía numérica y geomatemáticas se hacen eco en la noción de Platón sobre las Formas; también Anaxágoras, quien enseñó a Sócrates y que afirmaba que la inteligencia o la razón penetra o llena todo; y Parménides, que argüía acerca de la unidad de todas las cosas y quien influyó sobre el concepto de Platón acerca del alma.

Platón murió en el 347 a. C., a los 80/81 años de edad, dedicándose en sus últimos años de vida a impartir enseñanzas en la academia de su ciudad natal.

Obra

Todas las obras de Platón, con las excepciones de las Cartas y de la Apología están escritas – como la mayor parte de los escritos filosóficos de la época - no como poemas pedagógicos o tratados, sino en forma de diálogos; e incluso la Apología contiene esporádicos pasajes dialogados. En ellos sitúa Platón a una figura principal, la mayor parte de las veces Sócrates, que desarrolla debates filosóficos con distintos interlocutores, que mediante métodos como el comentario indirecto, los excursos o el relato mitológico, así como la conversación entre ellos, se relevan, completan o entretejen; también se emplean monólogos de cierta extensión.

Entre los diálogos platónicos, que se caracterizan estilísticamente por compartir la forma de diálogo, cuya utilización en filosofía él inauguró, pueden señalarse los siguientes como los más influyentes: Crátilo, un examen de la relación entre el lenguaje y la realidad, evaluándose tanto una teoría naturalista del lenguaje como una convencionalista;[n. 6] Menón, una investigación sobre la virtud como conocimiento y su posibilidad de ser enseñada, fundamentada ontológicamente mediante una prueba y exposición de la teoría de la reminiscencia;[n. 7] Fedón, una demostración de la naturaleza divina e imperecedera del alma y el primer desarrollo completo de la teoría de las Ideas;[n. 8] Banquete, la principal exposición de la particular doctrina platónica acerca del amor;[n. 9] República, diálogo extenso y elaborado en el que se desarrolla, entre otras cosas, una filosofía política acerca del estado ideal, una psicología o teoría del alma, una psicología social, una teoría de la educación, una epistemología, y todo ello fundamentado, en última instancia, en una ontología sistemática;[n. 10] Fedro, en el que se desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica y se abordan temas como el deseo, el amor, la locura, la memoria, la relación entre retórica y filosofía y la pobreza del lenguaje escrito en contraposición al genuini lenguaje oral;[20] Teeteto, una inquisición sobre conocimiento en orden a hallar su naturaleza y su definición;[n. 11] Parménides, una crítica de Platón -puesta en labios del filósofo eleata- a su propia teoría de las Ideas tal como hasta entonces la había presentado y que prepararía el camino a su reformulación en diálogos posteriores;[n. 12] [n. 13] Político, diálogo que incluye una exposición del método diálectico platónico maduro, así como de la teoría de la justa medida, del auténtico político y el auténtico Estado, respecto del cual los demás modelos de organización política son presentados como imitaciones;[21] Timeo, un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología, física y escatología, influido por la tradición pitagórica;[n. 14] Filebo, investigación acerca de la buena vida, de la relación del bien con la sensatez y el placer en cuanto compuestos de aquél y posibilitadores del vivir bien y provechosamente;[n. 15] Leyes, una teoría extensa y madura acerca de la adecuada constitución del Estado, que contrapone un mayor realismo al idealismo puro de la filosofía política presentada en República.[n. 16]
Platón, además, escribió Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Ion, Lisis, Cármides, Laques, Hipias mayor, Hipias menor, Protágoras,[22] Gorgias, Menéxeno, Eutidemo[23] y Critias.[n. 17] Hay varios escritos cuya autenticidad permanece aún en duda, siendo Alcibíades I y Epínomis los más importantes entre ellos.[n. 18] Lo mismo sucede con las cartas conservadas, aunque hay casi unanimidad en aceptar el carácter genuino de la importante carta VII.[n. 19] Finalmente, nos encontramos con la cuestión de las doctrinas no escritas de Platón, cuya fuente más antigua es nada más y nada menos que Aristóteles, quien menciona en varios lugares teorías que no encontramos en la obra escrita de su maestro.[n. 20]
La obra de Platón puede dividirse cronológicamente en cuatro etapas:
  1. Primeros diálogos o diálogos socráticos o de juventud. Se caracterizan por sus preocupaciones éticas. Están plenamente influidos por Sócrates. Las más destacadas son: Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Trasímaco, Lisis, Cármides y Eutifrón.
  2. Época de transición. Esta fase se caracteriza también por cuestiones políticas, además, aparece un primer esbozo de la Teoría de la reminiscencia y trata sobre la filosofía del lenguaje. Destacan: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias Menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menexeno.
  3. Época de madurez o diálogos críticos. Platón introduce explícitamente la Teoría de las Ideas recién en esta fase y desarrolla con más detalle la de la reminiscencia. Igualmente se trata de distintos mitos. Destacan: El Banquete —también conocido como Simposio—, Fedón, República y Fedro.
  4. Diálogo de vejez o diálogos críticos. En esta fase revisa sus ideas anteriores e introduce temas sobre la naturaleza y la medicina. Destacan: Teeteto, Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes y Epínomis.


Papiro Oxyrhynchus,
con fragmento de 
La República.
Los personajes de los diálogos son generalmente personajes históricos, como Sócrates, Parménides de Elea, Gorgias o Fedón de Elis, aunque a veces también aparecen algunos de los que no se tiene ningún registro histórico aparte del testimonio platónico. Cabe destacar, además, que si bien en muchos diálogos aparecen discípulos de Sócrates, Platón no aparece nunca como personaje. Solamente es nombrado en Apología de Sócrates y en Fedón, pero nunca aparece discutiendo con su maestro ni con ningún otro.

Temas

Su teoría más conocida es la de las Ideas o Formas. En ella se sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y participan de otros entes, perfectos y autónomos (Ideas) de carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia, que no son perceptibles mediante los sentidos. Cada Idea es única e inmutable, mientras que, las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes. La contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, en La República. Para Platón, la única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso.

Es importante resaltar que la dicotomía entre un mundo inteligible y otro mundo sensible es más bien un recurso pedagógico que suele usarse para ilustrar la diferencia ontológica entre los entes inteligibles y los sensibles. En el Timeo menciona también lo que ahora conocemos como los sólidos platónicos.

A diferencia de Sócrates, Platón escribió profusamente acerca de sus puntos de vista filosóficos, dejando un considerable número de manuscritos como legado.
En las escrituras de Platón se pueden ver conceptos sobre las formas de gobierno, incluyendo la aristocracia como la ideal; así como la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía. Un tema central de su obra es el conflicto entre la naturaleza y las creencias de la época concernientes al rol de la herencia y del medio ambiente en el desarrollo de la personalidad y la inteligencia del hombre mucho antes que el debate sobre la naturaleza y la crianza del Hombre comenzara en la época de Thomas Hobbes y John Locke.
Otro tema que trató Platón profusamente fue la dicotomía entre el saber y la opinión, que anticipaba los debates más modernos entre empirismo y racionalismo, y que posteriormente trataron los postmodernistas y sus oponentes al argüir sobre la distinción entre objetivo y subjetivo.

Por otra parte, la historia de la ciudad y la isla perdida de la Atlántida nos llegó como una «historia verdadera» a través de sus obras Timeo y Critias, pues el mismo Platón usa la expresión griega «alēthinós logos», que en aquellos tiempos se usaba para denominar a una «historia que era verdadera», y como tal es traducida en todas las versiones latinas de dichos diálogos, o sea, veram historiam, en contraposición al mito (del griego μῦθος, mythos, ‘cuento) o cuento fabulado.

Estilo literario

Platón escribió principalmente en forma de diálogo. En sus primeras obras, diferentes personajes discuten un tema haciéndose preguntas. Sócrates figura como personaje prominente, y por eso se denominan "Diálogos Socráticos".
La naturaleza de estos diálogos cambió sustancialmente en el curso de la vida de Platón. Es reconocido generalmente que las primeras obras de Platón estaban basadas en el pensamiento de Sócrates, mientras que las posteriores se van alejando de las ideas de su antiguo maestro. En los últimos diálogos, que más bien tienen la forma de tratados, Sócrates está callado o ausente, mientras que en los inmediatamente anteriores es la figura principal y los interlocutores se limitan a responder “sí”, “por supuesto” y “muy cierto”. Se estima que si bien los primeros diálogos están basados en conversaciones reales con Sócrates, los posteriores son ya la obra e ideas de Platón.
La ostensible puesta en escena de un diálogo distancia a Platón de sus lectores, de la filosofía que se está discutiendo; uno puede elegir dos opciones de percepción; una es participar en el diálogo y las ideas que se discuten, o simplemente leer las respuestas de las personalidades que intervienen en el diálogo.
La estructura en forma de diálogo permitió a Platón expresar opiniones impopulares en boca de personajes antipáticos, tales como Trasímaco en La República.

Filosofía

Teología



Es posible que el pensamiento platónico tuviese una amplia gama de elementos teológicos o religiosos. Estos elementos podrían ser la base de sus planteamientos ontológicos, gnoseológicos, políticos y epistemológicos. Incluso, en el diálogo Timeo Platón presenta una teoría cosmogónica y religiosa.
Platón en La escuela de Atenas;
señala al cielo en alusión al 
Mundo de las ideas.
Esta religión fue seguramente adoptada de Sócrates y debe tener relación con el juicio (debido a que en la exposición de motivos al castigo se encuentran el corromper a la juventud y la asebeia: traer nuevos dioses y negar los ya existentes). Probablemente contenía elementos monoteistas (presentes en la "Verdad" máxima o el "Bien" máximo que se encuentra en sus teorías ontológicas y políticas) y órficos (debido a la reencarnación del alma).
Las teorías teológicas de Platón posiblemente eran esotéricas (secretas). Incluso en la Carta VII Platón afirma:
«No hay ni habrá nunca una obra mía que trate estos temas [...] Cualquier persona seria se guardaría mucho de confiar por escrito cuestiones serias, exponiéndolas a la malevolencia de la gente» (341c). Estos comentarios de Platón hacen pensar que aquello que dejó en escrito no es, para él, suficientemente "serio". Según confesiones de Aristóteles en Sobre el bien, el estarigita no tenía acceso a estas doctrinas, a diferencia de Epeusipo y Jenócrates -lo cual daría una idea de porqué Aristóteles no adoptó la Academia.

Ontología y Gnoseología

El platonismo ha sido interpretado tradicionalmente como una forma de dualismo metafísico, a veces referido como realismo platónico o exagerado. De acuerdo a esto, la metafísica de Platón divide al mundo en dos distintos aspectos; el mundo inteligible —el mundo del auténtico ser—, y el mundo que vemos alrededor nuestro en forma perceptiva —el mundo de la mera apariencia—. El mundo perceptible consiste en una copia de las formas inteligibles o Ideas. Estas formas no cambian y sólo son comprensibles a través del intelecto o entendimiento – es decir, la capacidad de pensar las cosas abstrayéndolas de como se nos dan a los sentidos. En los Libros VI y VII de la República, Platón utiliza diversas metáforas para explicar sus ideas metafísicas y epistemológicas:las metáforas del sol, la muy conocida "alegoría de la caverna" y, la más explícita, la de la línea dividida.
En su conjunto, estas metáforas transmiten teorías complejas y difíciles; está, por ejemplo, la Idea del Bien, a la que tiene como principio de todo ser y de todo conocer. La Idea de Bien realiza esto en la manera similar que el sol emana luz y permite la visión de las cosas y la generación de éstas en el mundo perceptivo (ver la alegoría del sol).
En el mundo perceptivo, las cosas que vemos a nuestro alrededor no son sino una ligera resemblanza con las formas más reales y fundamentales que representa el mundo inteligible de Platón. Es como si viéramos una sombra de las cosas, sin ver las cosas mismas; estas sombras son una representación de la realidad, pero no la realidad misma (ver mito de la caverna en La República, libro VII).
A pesar de muchas críticas sobre su supuesto dualismo, Platón se refiere a un único universo. A modo pedagógico desdobla el universo en dos y, como quien saca una foto de un paisaje, describe una realidad compleja en dos dimensiones: su línea donde asienta la parte del universo que el ser humano puede percibir por los sentidos y la parte del universo que actúa como causa del anterior y que el ser humano puede aprender por medio de la hipótesis superior. Así, quien mira el paisaje se dará cuenta que es imposible que el paisaje 'sea' meramente lo que la fotografía muestra.
En el primer segmento de esta línea asienta los objetos que son perceptibles por los sentidos y a la vez los divide en dos clases y refiere para cada tipo de objeto una forma (u operación) en que el alma conoce estos objetos. La primera son las imágenes o sombras que se desprenden de los objetos físicos imágenes de las que se puede obtener un conocimiento casi nulo, por tanto, el ser humano imagina qué pueden ser estas sombras. En la segunda división de este primer segmento asienta a los objetos físicos que cumplen un doble papel, son generados por lo que llamará seres inteligibles inferiores y superiores a la vez que con otros elementos (i.e. la luz) generan las sombras. A estos corresponde la operación de la creencia porque al estar en constante cambio por estar sujetos al tiempo y al espacio nunca 'son'.

En el segundo segmento de la línea Platón asienta los objetos que sin poderse percibir por los sentidos son percibidos por el alma y son los generadores de los que se encontraban en el primer segmento de la línea y también la divide en dos. En la primera parte de este segundo segmento asienta los seres inteligibles inferiores, los principios matemáticos y geométricos. Estos entes todavía guardan algún tipo de relación con la parte del universo sensible porque se los puede representar (por ejemplo, un cuadrado, el número 4, lo impar respecto de lo par, etc.); la operación que realiza el alma para aprehender estos conceptos es el entendimiento. En la última parte, asienta los seres inteligibles superiores, aquellas ideas que solo pueden ser definidas por otras y que de ninguna manera pueden ser representadas para la percepción sensorial (i.e. la justicia, la virtud, el valor, etc.); para comprenderlos el alma se dispone hacia ellos utilizando la inteligencia.

Así para la primera sección Platón entendió que la imaginación y la creencia, es decir, la mera descripción de lo que se percibe, puede dar como resultado una opinión. Sin embargo el entendimiento y la inteligencia son para Platón aquellas operaciones de las que se obtiene el conocimiento.

La metafísica de Platón, y particularmente el dualismo entre lo inteligible y lo perceptivo, inspiró posteriormente a los pensadores Neoplatónicos, tales como Plotino, Porfirio y Proclo, y a otros realistas metafísicos. Padres del cristianismo, como Agustín de Hipona, y el así llamado Pseudo Dionisio también fueron muy influenciados por su filosofía.

Si bien las interpretaciones de las escrituras de Platón (particularmente La República) han tenido una inmensa popularidad en la larga historia de la filosofía occidental, también es posible interpretar sus ideas en una forma más conservadora que favorece la lectura desde un punto de vista epistemológico más que metafísico como sería el caso de la metáfora de la Cueva y la Línea Dividida (ahora bien, también hay autores importantes que hablan de la necesidad de realizar una interpretación fenomenológica sobre Platón para lograr ver al autor más allá de las capas históricas que lo incubren debido a sus otras interpretaciones menos afortunadas). Existen obvios paralelos entre la alegoría de la Cueva y la vida del maestro de Platón, Sócrates, quien fue ejecutado en su intención de abrir los ojos a los atenienses. Este ejemplo revela la dramática complejidad que frecuentemente se encuentra bajo la superficie de los escritos de Platón (no hay que olvidar que en La República, quien narra la historia es Sócrates).

Epistemología

Las opiniones de Platón también tuvieron mucha influencia en la naturaleza del conocimiento y la enseñanza las cuales propuso en el Menón, el cual comienza con la pregunta acerca de si la virtud puede ser enseñada y procede a exponer los conceptos de la memoria y el aprendizaje como un descubrimiento de conocimientos previos y opiniones que son correctas pero no tienen una clara justificación.

Platón afirmaba que el conocimiento estaba basado esencialmente en creencias verdaderas justificadas; una creencia influyente que llevó al desarrollo más adelante de la epistemología. En el Teeteto, Platón distingue entre la creencia y el conocimiento por medio de la justificación. Muchos años después. Edmund Gettier demostraría los problemas de las creencias verdaderas justificadas en el contexto del conocimiento.

Filosofía política: el Estado ideal

Las ideas filosóficas de Platón tuvieron muchas implicaciones sociales, particularmente en cuanto al estado o gobierno ideal. Hay discrepancias entre sus ideas iniciales y las que expuso posteriormente. Algunas de sus más famosas doctrinas están expuestas en La República. Sin embargo, con los estudios filológicos modernos se ha llegado a implicar que sus diálogos tardíos (Político y Las Leyes) presentan una fuerte crítica ante sus consideraciones previas, esta crítica surgirá a raíz de la enorme decepción de Platón con sus ideas y a la depresión mostrada en la Carta VII.

Para Platón lo más importante en la ciudad y en el hombre sería la Justicia. Por tanto su Estado estará basado en una necesidad ética de justicia. La justicia se conseguirá a partir de la armonía entre las clases sociales y, para los individuos, en las partes del alma de cada uno.

Platón decía que las sociedades debieran tener una estructura tripartita de clases la cual respondía a una estructura según el apetito, espíritu y razón del alma de cada individuo:
  • Artesanos o labradores – Los trabajadores correspondían a la parte de “apetito” del alma.
  • Guerreros o guardianes – Los guerreros aventureros, fuertes, valientes y que formaban el “espíritu” del alma.
  • Gobernantes o filósofos – Aquellos que eran inteligentes, racionales, apropiados para tomar decisiones para la comunidad. Estos formaban la “razón” del alma.
De acuerdo con este modelo, los principios de la democracia ateniense, como existía en aquella época, eran rechazados en esta idea y muy pocos estaban en capacidad de gobernar. Este desprecio a la democracia podría deberse a su rechazo frente al juicio a Sócrates. En lugar de retórica y persuasión, Platón dice que la razón y la sabiduría (episteme) son las que deben gobernar. Esto no equivale a tiranía, despotismo u oligarquía. Como Platón decía:
Hasta que los filósofos gobiernen como reyes o, aquellos que ahora son llamados reyes y los dirigentes o líderes, puedan filosofar debidamente, es decir, hasta tanto el poder político y el filosófico concuerden, mientras que las diferentes naturalezas busquen solo uno solo de estos poderes exclusivamente, las ciudades no tendrán paz, ni tampoco la raza humana en general.
Platón describe a estos “reyes filósofos” como aquellos que “aman ver la verdad esté donde esté con los medios que se disponen” y soporta su idea con la analogía de un capitán y su navío o un médico y su medicina. Navegar y curar no son prácticas que todo el mundo esté calificado para hacerlas por naturaleza. Gran parte de La República está dedicada a indicar el proceso educacional necesario para producir estos “filósofos reyes”, de hecho el Estado ideal platónico será en gran medida un ente dedicado a la educación.
Se debe mencionar, sin embargo, que la idea de la ciudad que se describe en La República la califica Platón como una ciudad ideal, la cual se examina para determinar la forma como la injusticia y la justicia se desarrollan en una ciudad. De acuerdo a Platón, la ciudad “verdadera” y “sana” es la que se describe en el libro II de La República, que contiene trabajadores, pero no tiene los reyes-filósofos, ni poetas ni guerreros.

En todo caso, para Platón el Estado ideal (Monarquía) devendrá en una corrupción triste pero necesaria. Así establece Platón las categorías de los diferentes estados en un orden de mejor a peor:
La aristocracia o monarquía corresponde al Estado ideal con su división de clases tripartita (Filósofos-Guardianes-Trabajadores).

Cosmología

Es presentada principalmente en el Timeo, si bien hay elementos cosmológicos en otros textos (por ejemplo, en el Fedón y, de modo más particular, en las Leyes). La introducción al Timeo da a entender que la presentación no garantiza exactitud, lo cual muestra el reconocimiento de Platón de la debilidad propia de los saberes orientados al mundo sensible y alcanzables a través de nuestras sensaciones.

Influencia posterior

Respecto a la influencia histórica de Platón no es difícil exagerar sus logros. El trabajo platónico siembra las semillas de la filosofía, política, psicología, ética, estética o epistemología. Al abarcar esta materia hay que considerar también a su alumno, Aristóteles, que postula los inicios de la lógica y la ciencia moderna.
La teoría política de Cicerón tiene a Platón como referencia. Diversos autores cristianos encontraron gran afinidad entre el pensamiento de Platón e ideas de la nueva fe, lo que les sirvió para articular éstas filosóficamente, como por ejemplo es el caso de San Agustín.
Sin embargo, pese a que su influencia sea enorme no por ello ha sido considerada siempre positiva. Karl Popper criticaba a Platón por ser el precursor ideológico de los totalitarismos. Pero, definitivamente, odiado o amado, Platón es hasta la fecha un punto de partida para las ciencias y la filosofía de las ciencias. Cada época ha interpretado con sus propios valores su obra -no muy diferente a lo sucedido con Roma, Aristóteles o tantos otros autores. Platón propone el comunismo (no confundir con el comunismo marxista) y la monarquía, pero a su vez terminó defendiendo las leyes como sistema de gobierno -más como sometimiento a las circunstancias que por una verdadera preferencia. Igualmente, es quizás el primero en defender la igualdad entre los sexos, a diferencia de su discípulo Aristóteles.
En la filosofía es Platón referencia para el racionalismo y el idealismo.

Véase también

Notas

  1. Volver arriba Refiere la tradición que su nombre verdadero habría sido Aristocles y que "Platón" o "el de espalda ancha" sería un pseudónimo debido a su constitución física de atleta, práctica que habría desarrollado en su juventud.
  2. Volver arriba Más que su alumno o discípulo, conceptos que no armonizan completamente con el espíritu más genuinamente socrático de la enseñanza y la investigación Cf. "Jenofonte (...) lo muestra rechazando la pretensión de ser maestro, prefiriendo hacer de sus amigos compañeros de investigación..." (Guthrie, 1988c, p. 421 Parte segunda: Sócrates, capítulo XIV, apartado 5)
  3. Volver arriba En el 529 d. C. fue cerrada debido a un decreto del emperador romano Justiniano que ordenaba la clausura de todas las escuelas paganas de enseñanza, es decir, de las no-cristianas.
  4. Volver arriba Aristóteles, cuyo nacimiento se estima en el 384, contaba aproximadamente 17 años cuando arribó a Atenas. Permaneció en la Academia y fue un platónico más. Veinte años más tarde murió Platón, quien legó la dirección de la Academia a Espeusipo. Aristóteles, no se sabe a ciencia cierta cuándo, abandonó la institución y se alejó del pensamiento platónico; desarrolló su propia filosofía (que fue sumamente original y, a la vez, deudora en muchos aspectos de su formación platónica) y fundó luego su propia escuela: el Liceo, cuya comunidad era conocida como los "peripatéticos" o "los que pasean" debido a la costumbre de Aristóteles de enseñar mientras caminaba por los jardines de su la institución. Apréciese información biográfica de Aristóteles por Guthrie (1988f, pp. 32-61 capítulo II. Vida de Aristóteles y peregrinación filosófica)
  5. Volver arriba La frase inglesa original reza: "The safest general characterization of the European philosophical tradition is that it consists of a series of footnotes to Plato".
  6. Volver arriba En el diálogo, la primera es defendida por Hermógenes, la segunda por Crátilo. Ambas son refutadas por Sócrates. Platón (2003b, pp. 363-461 capítulo Crátilo trad. de J. L. Calvo)
  7. Volver arriba Menón comienza el diálogo preguntando a Sócrates si la virtud puede ser enseñada o, de no serlo, si puede ser adquirida de algún otro modo o sólo viene dada por naturaleza. Sócrates propone un método hipotético (en el sentido platónico de la palabra): tomar "la virtud es conocimiento" como "hipótesis", de modo que, si es verdadera, entonces la virtud puede enseñarse, y si no, no (pues todo conocimiento es necesariamente enseñable). Menón arguye, contra la verdad de tal hipótesis, que es imposible adquirir mediante aprendizaje algo desconocido, pues si es desconocido no se sabe lo que se busca y, aun si se lo halla fortuitamente, no se sabrá que se lo ha hallado. Sócrates (i.e., Platón) resuelve esto presentando su original teoría de la reminiscencia. Platón (2003b, pp. 273-338 capítulo Menón trad. de F. J. Olivieri)
  8. Volver arriba En este diálogo, Platón nos presenta a Sócrates en sus últimas horas de vida, antes de beberse la cicuta, rodeado de su círculo más íntimo y llevando a cabo, en conjunto con Simias y Cebes, su última disquisición filosófica. Ésta trata acerca del carácter inmortal e imperecedero del alma, a favor del cual argumenta Sócrates apoyándose en la teoría de la reminiscencia ya explicada en Menón. Luego de la conversación última, Sócrates bebe tranquilamente el veneno y muere recostado frente a sus amigos. Platón (2003c, pp. 7-142 capítulo Crátilo trad. de García Gual)
  9. Volver arriba Cf. amor platónico. El amor según lo entiende Platón no debe confundirse con la vulgarización de su concepto que puede llevar el mismo nombre (amor platónico) y que es radicalmente diferente de él. Lo primero, según se expone en el Banquete, consiste en la pura y apasionada orientación hacia las formas inteligibles de todas las cosas, en orden a captarlas en su inmutabilidad y eternidad, para lo cual se debe llevar a cabo un proceso gradual desde la belleza más impura (la sensible) hasta la más pura (la inteligible, la Belleza en-sí); lo segundo es simplemente la idea de una persona que se ama pero que es inalcanzable, concepto del todo ajeno a la filosofía platónica. Cf. Platón (2003c, pp. 143-288 capítulo Banquete trad. De Martínez Hernández)
  10. Volver arriba El hilo conductor es la cuestión de la Justicia: principalmente, qué es y si es o no en sí misma y por sí misma más provechosa para un hombre que la injusticia. Esta averiguación se plantea en la primera parte de la obra y recibe su solución sobre el final; para arribar a esa solución se desarrolla una extensa argumentación que recorre todo el libro, intercalándose con bellos mitos, metáforas, analogías y otras digresiones, hasta desembocar en la demostración final. No sólo se demuestra, entonces, que ser justo es más conveniente que ser injusto sino muchas otras cosas: la naturaleza tripartita del alma, la constitución ideal de un Estado, los efectos de la educación sobre la naturaleza humana, la inconveniencia de las artes "imitativas" para una sociedad, la identificación del gobernante con el filósofo, la supremacía del Bien, la diferencia entre dóxa y epistéme, el estatus ontológico de las Formas y del mundo, etcétera. Cf. Platón (2003d, pp. 7-142 capítulo República trad. de Eggers Lan)
  11. Volver arriba Teeteto propone a Sócrates tres concepciones acerca del conocimiento: percepción sensible, opinión verdadera y opinión verdadera acompañada de explicación o fundamentación. Sócrates refuta las tres. El diálogo, pese a pertenecar a una etapa avanzada de Platón, es aporético y no menciona en absoluto a las Ideas, al menos explícitamente. Cf. Platón (2003e, pp. 7-142 capítulo Teeteto trad. de Vallejo Campos)
  12. Volver arriba Fue, además, en su segunda parte (el análisis de Parménides de las hipótesis "lo uno es" y "lo uno no es"), una de las inspiraciones fundamentales para el desarrollo del neoplatonismo. De hecho, conservamos el comentario que Proclo hizo de este diálogo. Las críticas de Parménides a la teoría de las Ideas apuntan a lo que el mundo eidético incluye y lo que queda fuera de él y, principalmente, a la controvertida relación entre Ideas y particulares sensibles. Cf. Platón (2003e, pp. 7-136 capítulo Parménides trad. de Santa Cruz)
  13. Volver arriba Sofista, obra en que se desarrolla una reestructuración del mundo eidético y se realiza una presentación de la revolucionaria teoría acerca del no-ser como diferencia y de la primera fundamentación acabada, a partir de ella, de la posibilidad del juicio y la opinión falsas, así como de su diferencia con los correspondientes verdaderos; Platón (2003e, pp. 319-482 Sofista trad. de N. L. Cordero)
  14. Volver arriba El Timeo fue el diálogo más influyente en el Medioevo, siendo una parte de él casi lo único que, en más de mil años, los medievales tradujeron de Platón al latín. Recuérdese que en este diálogo se presenta al celebérrimo demiurgo o artesano como el creador, padre y gobernante del mundo. Ciertamente, hay analogías con el cristianismo, mas no debe olvidarse que en el Timeo el demiurgo está subordinado ontólogicamente a las Ideas, y depende de su contemplación para crear el mundo sensible, al tomarlas como modelos sin poder modificarlas ni tener poder alguno sobre ellas. Cabe destacar que aquí se esbozan las importantes nociones de causa eficiente, del espacio-recipiente como sustrato del cambio ilimitado y del límite que informa lo ilimitado (predecesoras del múltiple sistema causal aristotélico). Cf. Platón (2003f, pp. 125-262 capítulo Timeo trad. de Lisi)
  15. Volver arriba También se traza una distinción entre placeres puros e impuros y se realizan consideraciones ontológicas del mundo como lo indefinido o ilimitado informado por el límite (predecesoras de la distinción aristotélica entre materia y forma). Cf. Platón (2003f, pp. 7-124 capítulo Filebo trad. de Durán)
  16. Volver arriba Es el trabajo más extenso de Platón y también el último. Sócrates, quien progresivamente había ido perdiendo protagonismo en los diálogos, está por completo ausente en éste. Con las Leyes Platón hace su despedida. Cf. Platón (2003h, p. trad. de Lisi) y Platón (2003g, p. trad. de Lisi)
  17. Volver arriba Diálogo inconcluso. Cf. Platón (2003f, pp. 263-296 capítulo Critias trad. de Lisi)
  18. Volver arriba Los especialistas no acuerdan respecto de la autenticidad o apocrificidad de: Epínomis (un anexo a las leyes) Alcibíades I, Alcibíades II, Hiparco, Minos, Los rivales, Téages y Clitofonte. Hay, también, un grupo de diálogos claramente apócrifos. Cf. Platón (2003g)
    • Epínomis.
      • Texto español en PDF; traducción de 1872 de Patricio de Azcárate.
        • Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto bilingüe).
  19. Volver arriba Hay 18 cartas atribuidas a Platón, de las cuales cinco son tan evidentemente apócrifas que muchas veces ni siquiera se editan. Las trece restantes son objeto de discusión, aunque algunas, como la Carta VII (Έβδομη επιστολή), son consideradas como genuinas casi unánimemente. Cf. Platón (2003g)
    • Cartas.
      • Texto español, en PDF, de la traducción de 1872 de Patricio de Azcárate; las cartas, a partir de la pág. 3 de la reproducción electrónica (la Carta VII, a partir de la 22).
  20. Volver arriba Ahora bien, existe una controversia acerca de la interpretación de los pasajes de Aristóteles en cuestión: principalmente, si se refiere o no a un cuerpo platónico de doctrinas esotéricas y a quién corresponden las menciones que en cada caso hace de teorías de cuño platónico que no aparecen en los diálogos platónicos sin mencionar al autor, de modo que constituye un gran problema discernir entre lo que pueda pertenecer a Platón y lo que pertenezca a sus discípulos (el hecho de que Aristóteles mencionara teorías de otros filósofos sin decir específicamente a quién pertenecían, era una práctica usual en él y se la puede observar continuamente en sus escritos) Para todo esto consúltese la célebre obra de W. D. Ross (1993)

Referencias

  1. Volver arriba Guthrie, 1988d, p. 21 capítulo II. Vida de Platón e influencias filosóficas, sección 1. Vida, b) Nacimiento y conexiones familiares.
  2. Volver arriba Guthrie, 1988d, p. 21.
  3. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 32-61 capítulo II. Vida de Aristóteles y peregrinación filosófica.
  4. Volver arriba Guthrie, 1988d, p. 28 capítulo II. Vida de Platón e influencias filosóficas, sección 1. Vida, d) Sicilia y la Academia.
  5. Volver arriba Guthrie, 1988d, p. 28.
  6. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 21-22.
  7. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 22-23.
  8. Volver arriba Rodríguez Estacio, Carlos; Lama Suárez, Javier; De Lara Pérez, Antonio (2013). «Platón». Ocho filósofos PAU Andalucía. Editoria Alegoria. p. 9. ISBN 978-84-15380-01-6. «Su nombre verdadero fue Aristocles». 
  9. Volver arriba Espeusipo, fr. 28 L.
  10. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 23-24.
  11. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 24-25.
  12. Volver arriba Aristóteles, Metafísica, 987a32-987b10
  13. Volver arriba Laercio, 1940, p. 6 capítulo III.
  14. Volver arriba Guthrie, 1988d, p. 24.
  15. Volver arriba Platón, Apología de Sócrates, 34a
  16. Volver arriba Platón, Fedón, 59b
  17. Saltar a: a b Guthrie, 1988d, p. 26.
  18. Volver arriba Zamora Calvo, José María. «Damasco y el cierre de la escuela neoplatónica de Atenas». 
  19. Volver arriba Guthrie, 1988d, pp. 28-41.
  20. Volver arriba Platón, 2003c, pp. 289-413 capítulo Fedro.
  21. Volver arriba Platón, 2003e, pp. 483-617 capítulo Político (trad. de Santa Cruz).
  22. Volver arriba Platón, 2003.
  23. Volver arriba Platón, 2003b.

Bibliografía

Obra completa

  1. — (2003). Diálogos. Volumen I: Apología. Critón. Eutifrón. Ion. Lisis. Cármides. Hipias menor. Hipias mayor. Laques. Protágoras. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-0081-6. 
  2. — (2003b). Diálogos. Volumen II: Gorgias. Menéxeno. Eutidemo. Menón. Crátilo. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-0887-4. 
  3. — (2003c). Diálogos. Volumen III: Fedón. Banquete. Fedro. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1036-5. 
  4. — (2003d). Diálogos. Volumen IV: República. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1027-3. 
  5. — (2003e). Diálogos. Volumen V: Parménides. Teeteto. Sofista. Político. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1279-6. 
  6. — (2003f). Diálogos. Volumen VI: Filebo. Timeo. Critias. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1475-2. 
  7. — (2003g). Diálogos. Volumen VII: Dudosos. Apócrifos. Cartas. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1478-3. 
  8. — (2003h). Diálogos. Volumen VIII: Leyes (Libros I-VI). Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2240-5. 
  9. — (2003i). Diálogos. Volumen IX: Leyes (Libros VII-XII). Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-2241-2. 
  1. Volumen I. ISBN 9788424919092. 
  2. Volumen II. ISBN 9788424919436. 

Bibliografía analítica

  • Bury, R. G. (1910). abril. The International Journal of Ethics XX (3): 271–281 http://www.jstor.org/stable/2376486 |url= sin título (ayuda). 
  • Guthrie, William Keith Chambers (1988). Historia de la filosofía griega. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-0947-5. 
  • — (1988c). Historia de la filosofía griega. Volumen III: Siglo V. Ilustración. Trad. castellana de Rodríguez Feo. Madrid: Gredos. 
  • — (1988d). Historia de la filosofía griega. Volumen IV: Platón, el hombre y sus diálogos, primera época. Trad. castellana de Vallejo Campos y Medina González. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1440-0. 
  • —. Historia de la filosofía griega. Volumen VI. Introducción a Aristóteles. Trad. castellana de Medina González. Madrid: Gredos. 
  • — (1988e). Historia de la filosofía griega. Volumen V: Platón, segunda época y la Academia. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249-1500-1. 
  • Laercio, Diógenes (1940). Vidas de los filósofos más ilustres. Trad. de Ortiz Sanz. Buenos Aires: Perlado. 
  • Robin, Léon (2009). Platon. PUF. París: Quadrige. 
  • Ross, W. D. (1993). Teoría de las Ideas de Platón. Madrid: Cátedra. 
  • Whitehead, Alfred North (1929). Process and reality (en inglés). 

Enlaces externos

  • Apuleyo: Sobre la doctrina de Platón.
    • Libros I, II y III: texto francés en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011): trad. de Victor Bétolaud (1803 - 1879); ed. en París.
  • Apuleyo: Tratado del dios de Sócrates.
    • Texto francés en el sitio de Philippe Remacle: trad. de V. Bétolaud; ed. en París.
  • Teón de Esmirna (gr.: Θέωνος ὁ Σμυρναῖος; lat.: Theon; ca. 70 – ca. 135; fl. 100): Exposición de conocimientos matemáticos útiles para la lectura de obras de Platón (Τῶν κατὰ μαθηματικὴν χρησίμων εἰς τὴν τοῦ Πλάτωνος ἀνάγνωσιν; Expositio rerum mathematicarum utilium ad Platonem legendum).
    • Texto francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Philippe Remacle: trad. de Jean Dupuis; Hachette, 1892.
  • Platón: Cartas.
    • Texto francés, con introducción y anotaciones en este idioma, en el sitio de Ph. Remacle: trad. de Victor Cousin; ed. en París. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar al griego.
      • Texto griego en el mismo sitio. Los números en azul entre corchetes son rótulos activos que sirven para cambiar a la traducción francesa de Cousin.

François Fénelon


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François Fénelon.
François de Salignac de la Mothe, más comúnmente conocido como François Fénelon (Château de Fénelon, Sainte-Mondane6 de agosto de 1651 - Cambrai7 de enero de 1715) fue un teólogo católicopoeta y escritor francés. Fénelon es más recordado por su novela Las Aventuras de Telémaco, una escabrosa crítica a las políticas de Luis XIV, probablemente publicado en 1699. La influencia literaria de esta novela política fue considerable durante los dos siglos siguientes.


De familia noble, Fénelon fue elegido Arzobispo de Cambrai, en 1695, fue preceptor del duque de Borgoña (el nieto del rey Luis XIV). La publicación de una de sus obras, la Explicación de las máximas de los santos, fue condenada por la Santa Sede y Fénelon fue despojado de sus títulos y rentas, y confinado en su diócesis.



En sus años activos, Fénelon se había opuesto a Bossuet, posteriormente cayó en desgracia, ya que la obra de Fénelon antes mencionada fue considerada tendenciosa a favor del quietismo.

Biografía

Orígenes y juventud

Fénelon nace el 6 de agosto de 1651 en el Castillo de Fénelon en Sainte-Mondane, en el seno de una familia noble y aristocrática de PérigordAquitania. Fue el segundo de tres hijos de Pons de Salignac, conde de La Mothe-Fénelon, con su segunda esposa Luisa de la Cropte. Los ascendientes de Fénelon habían participado en la política del reino, y miembros de su familia durante generaciones habían sido obispos de Sarlat.
Fénelon estudió sus primeras letras en el Castillo de Fénelon con un tutor privado, que le proporcionó sólidos conocimientos de griego antiguo y de los clásicos. En 1663, a la edad de 12 años, es enviado a la Universidad de Cahors, donde estudia retórica y filosofía. Cuando manifiesta su intención de tomar la carrera eclesiástica, su tío el marqués Antoine de Fénelon (un amigo de Jean-Jacques Olier y de Vicente de Paúl) lo envía a estudiar al Colegio de Plessis, donde los estudiantes de teología reciben la misma enseñanza que los de la Sorbona. Ahí conoce a Antoine de Noailles, quien más tarde sería cardenal y arzobispo de París. Fénelon demuestra talento en el Colegio de Plessis, dando su primer discurso público a la edad de 15 años. Se graduó exitosamente.


A partir de 1672, a la edad de 21 años, estudia en el seminario de Saint-Sulpice, regentado por los jesuitas. Por sus bellos discursos, Fénelon es designado en 1678 por el arzobispo de París, director de l’Institut des Nouvelles Catholiques, un internado parisiense dedicado a la reeducación de hijos de familias protestantes, cuyos padres se han convertido al catolicismo.

Ascenso en su carrera[editar]

A petición de un noble, se anima en 1681, a consignar las experiencias de sus funciones pedagógicas en el Tratado de la Educación de las Hijas (que no estuvo disponible al público hasta 1687). A fines de 1685, tras la revocación del Edicto de Nantes de 1598, por recomendación de Bossuet, Luis XIV le confía la dirección de una misión en Poitiers: sería el primero de varios viajes de misión por las regiones protestantes del Oeste de Francia. Inicialmente sin éxito alguno. La corona, por otros medios, trató de someter a los protestantes por la fuerza, pero Fénelon rechazó esa ayuda, y su elocuencia operó un gran número de conversiones.


En 1685, publica su primer escrito teológico, Tratado de la existencia de Dios y refutación del sistema de Malebranche sobre la naturaleza y la Gracia, dirigido contra los jansenistas; ese mismo año hace un aporte a la retórica con su Diálogo sobre la elocuencia.

Por entonces, se acerca al círculo social de Bossuet, y su palabra gana influencia en el episcopado francés. En 1688 es presentado ante Madame de Maintenon, mujer de Luis XIV después de la muerte de la reina. Así, cae en gracia con Madame Guyon, mujer mística y piadosa, que lo impresiona profundamente cuando se empiezan a tratar durante 1688-1689. A través de ella, Fénelon conoce el quietismo, movimiento religioso al que se irá acercando poco a poco impulsado principalmente por el deseo de evadirse de una realidad política del reino que se le hacía cada vez más insoportable.


En 1689, gracias a una propuesta de Madame de Maintenon, a quien hasta entonces había servido como consejero espiritual, Fénelon fue designado preceptor del Duque de Borgoña, nieto del rey, que en ese entonces tenía siete años. Fénelon le enseña al pequeño duque en gran manera todas las verdades de un buen cristiano y de un príncipe, e inspira en su corazón un afecto por su preceptor que durará por siempre.



Así, obtiene una posición influyente en la corte real, que de seguro fue decisiva para su admisión en 1693 en la Academia Francesa. Cuando termina la educación de su nieto, en 1695, el rey Luis XIV consigue para Fénelon el puesto de arzobispo de Cambrai.

Crítica al rey

Como se ha señalado anteriormente, siendo Fénelon preceptor del nieto de Luis XIV, escribe en 1694 una carta al rey. Ésta se hizo célebre para las generaciones posteriores puesto que en ella muestra su contrariedad ante las obras de la corona y censura la dirección que estaba tomando el reino francés. También muestra a un Fénelon visionario, que en solitario daba la voz de alarma contra un estado de cosas, que la nobleza pretendía perpetuar y que sería uno de los motivos del futuro estallido de la Revolución francesa. En esta carta François Fénelon escribe, citando lo más notable, lo siguiente: «ha introducido en la corte un lujo monstruoso e incurable», «ha empobrecido a toda Francia», lo acusa también de «haber llevado a cabo guerras que sólo tenían por razón un motivo de gloria y de venganza».
Esta parte de la carta es probablemente la más impactante y conmovedora:[1]
Vuestro nombre se ha hecho odioso... mientras vuestros pueblos mueren de hambre, el cultivo de las tierras está casi abandonado, las ciudades y el campo se despueblan, todos los oficios languidecen, Francia entera no es más que un gran hospital desolado y desprovisto. La sedición se enciende poco a poco en todas partes; creen que ya no tenéis ninguna compasión por sus males, que sólo amáis vuestra autoridad y vuestra gloria. Esta gloria que endurece vuestro corazón os es más querida que la justicia, incluso que vuestra salvación eterna, que es incompatible con ese ídolo de gloria. Sólo amáis vuestra gloria y vuestra comodidad. Todo lo centráis en vos, como si fuerais el dios de la Tierra y todo lo demás solamente hubiera sido creado para seros sacrificado.

Notas

Enlaces externos

El listado anterior los puede llevar a mucho mas Espiritualistas. Dejando en claro que Espiritualismo no es lo mismo a Espiritismo, les toca a ustedes estudiosos del Espiritismo, preservar el Espiritismo sin adulteracion alguna de conceptos.








Benjamin Franklin



Benjamín Franklin
Nacimiento17 de enero de 1706
BostonTrece Colonias
Fallecimiento17 de abril de 1790 (84 años)
FiladelfiaBandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Nacionalidadestadounidense
CampoInventor, científico, político
Conocido porInventor del pararrayos
Firma
Notas
Manifestación eléctrica

Benjamin Franklin (Boston17 de enero de 1706[Nota 1] - Filadelfia17 de abril de 1790) fue un políticocientífico e inventor estadounidense. Es considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos.[1]

Biografía

Benjamin fue el decimoquinto hijo de un total de diecisiete hermanos (cuatro medios hermanos de padre y el resto hermanos de padre y madre).[2] Hijo de Josiah Franklin (1656-1744) y de su segunda esposa Abiah Folger. Su formación se limitó a estudios básicos en la South Grammar School, y apenas hasta los diez años de edad. Primero trabajó ayudando a su padre en la fábrica de velas y jabones de su propiedad. Tras buscar satisfacción en otros oficios (marinocarpinteroalbañiltornero), a los doce años empezó a trabajar como aprendiz en la imprenta de su hermano, James Franklin. Por indicación de éste, escribe sus dos únicas poesías, "La tragedia del faro" y "Canto de un marino" cuando se apresó al famoso pirata Edward Teach, también conocido como "Barbanegra".


Abandonó este género por las críticas de su padre. Cuando tenía 15 años, su hermano fundó el New England Courant, considerado como el primer periódico realmente independiente de las colonias británicas. En dicho diario, Benjamin escribió sus primeras obras, con el pseudónimo de Silence Dogood (entrometido silencioso). Con él escribe sus primeros artículos periodísticos, de tono crítico con las autoridades de la época.
Portada del Almanaque
 del pobre Richard
 de 1739.
En 1723 se estableció en Filadelfia, pero en 1725 viajó a Inglaterra para completar y acabar su formación como impresor en la imprenta de Palmer. Allí publicó Disertación sobre la libertad y la necesidad, sobre el placer y el dolor. Regresó a Filadelfia el 11 de octubre de 1726. Inicialmente trabajó como administrativo para Denham. En 1727, tras recuperarse de una pleuritis, cofundó el club intelectual Junto, y al año siguiente estableció con su socio Meredith su primera imprenta propia. En septiembre de 1729 compró el periódico Pennsylvania Gazette, que publicó hasta 1748.
En 1730 contrajo matrimonio con Deborah Read, con la que tuvo tres hijos, William (1731), Francis (1733) y Sarah (1743). Publicó además el Almanaque del pobre Richard (1733-1757) y fue el encargado de la emisión de papel moneda en las colonias británicas de América (1727).
En 1731 participó en la fundación de la primera biblioteca pública de Filadelfia, y ese mismo año se adhirió a la masonería. En 1736 fundó la Union Fire Company, el primer cuerpo de bomberos de Filadelfia. También participó en la fundación de la Universidad de Pensilvania (1749) y el primer hospital de la ciudad. En 1763 se dedica a realizar viajes a Nueva JerseyNueva York y Nueva Inglaterra para estudiar y mejorar el Servicio Postal de los Estados Unidos. Pasó casi todo su último año de vida encamado, enfermó nuevamente de pleuritis. Sin embargo, no cesó en sus actividades políticas durante ese periodo. Finalmente, murió por agravamiento de su enfermedad en 1790, a la edad de 84 años.
Afortunadamente, existe mucha información sobre la vida y los puntos de vista de Franklin, debido a que a los 40 años comenzó a escribir su autobiografía (supuestamente para su hijo). Esta fue publicada póstumamente con el título de La vida privada de Benjamin Franklin. La primera edición vio la luz en París en marzo de 1791 (Memoires de la vie privée), menos de un año después de su muerte, y en 1793 estaba disponible la traducción al inglés (The Private Life of the Late Benjamin Franklin).

Vida personal

En 1723, con 17 años, se prometió en matrimonio con Deborah Read, de 15 años. Finalmente, se casaron en 1730. A los 24 años, Franklin reconoció la paternidad de un hijo ilegítimo llamado William, acogiéndolo en su casa.[3] La pareja tuvo además dos hijos legítimos, Francis Folger Franklin, que murió a los 4 años víctima de viruela y Sarah Franklin, nacida en 1743, quien procreó a su vez siete vástagos. Franklin era un jugador experto de ajedrez, llegando a escribir ensayos sobre el juego. En sus últimos años de vida, Franklin enfermó de obesidad, un mal que le causó numerosos problemas de salud y se agravó la psoriasis que había padecido durante toda su vida.[4]

Obra científica


Su afición por temas científicos empezó a mediados del siglo XVIII, y coincidió con el comienzo de su actividad política. Estuvo claramente influenciado por científicos coetáneos como Isaac Newton, o Joseph Addison (especialmente sus obras Ensayo sobre el entendimiento de Locke y El espectador). En 1743 es elegido presidente de la Sociedad Filosófica Estadounidense.
Experimento de la cometa, que lo
llevó a inventar el 
pararrayos.
A partir de 1747 se dedicó principalmente al estudio de los fenómenos eléctricos. Enunció el Principio de conservación de la electricidad. De sus esfuerzos nace su obra científica más destacada, Experimentos y observaciones sobre electricidad. En 1752 llevó a cabo en Filadelfia su famoso experimento con la cometa. Ató una cometa con esqueleto de metal a un hilo de seda, en cuyo extremo llevaba una llave también metálica. Haciéndola volar un día de tormenta , confirmó que la llave se cargaba de electricidad, demostrando así que las nubes están cargadas de electricidad y los rayos son descargas eléctricas. Gracias a este experimento creó su más famoso invento, el pararrayos. A partir de ahí, se instalaron por todo el estado (había ya 400 en 1782), llegando a Europa en los años 1760. Presentó la teoría del fluido único (esta afirmaba que cualquier fenómeno eléctrico era causado por un fluido eléctrico, la "electricidad positiva", mientras que la ausencia del mismo podía considerarse "electricidad negativa") para explicar los dos tipos de electricidad atmosférica a partir de la observación del comportamiento de las varillas de ámbar, o del conductor eléctrico, entre otros.

"Benjamin Franklin tocando 
su armónica de cristal".
 Alan Foster. 1926.
Publ. en "Étude Magazine"
 en junio de 1927.
Franklin fue un prolífico científico e inventor. Además del pararrayos, inventó también el llamado horno de Franklin o chimenea de Pensilvania (1744), artilugio metálico y más seguro que las tradicionales chimeneas; las lentes bifocales, para su propio uso; un humidificador para estufas y chimeneas; uno de los primeros catéteres urinarios flexibles, para tratar los cálculos urinarios de su hermano John; el cuentakilómetros, en su etapa de trabajo en la Oficina Postal; las aletas de nadador, la armónica de cristal, etc. Fue de su interés investigativo, también las corrientes oceánicas calientes de la costa este de América del Norte ; fue el primero en describir la corriente del Golfo.[5]

En 1756 fue elegido miembro de la prestigiosa Royal Society, y en 1772 la Academia de las Ciencias de París le designó como uno de los más insignes científicos vivos no franceses.

Labor política


Firma de Benjamin Franklin.

Estatua de Benjamin
Franklin en Old City
Hall de Boston
Su primera incursión en la política tuvo lugar en 1736, año en el que fue elegido miembro de la Asamblea General de Filadelfia. En 1747 organizó la primera milicia de voluntarios para defender Pensilvania, siendo nombrado miembro de la comisión de negociación con los indios nativos en 1749.
Participó activamente en el proceso de independencia de los Estados Unidos. Comenzó realizando diversos viajes a Londres, entre 1757 y 1775, como representante encargado de abogar por los intereses de Pensilvania. Llegó a intervenir ante la Cámara de los Comunes en 1766.


Rostro de Benjamin Franklin
en los billetes de 
100 dólares.
Participó de forma muy intensa en este proceso. Influyó en la redacción de la Declaración de Independencia (1776), ayudando a Thomas Jefferson y John Adams, y fue a Francia en busca de apoyo para continuar la campaña contra las tropas británicas. Allí fue nombrado representante oficial estadounidense en 1775, firmó un tratado de comercio y cooperación (1778) y alcanzó el cargo de Ministro para FranciaContribuye al fin de la Guerra de Independencia, con la firma del Tratado de París (1783). A partir de ahí, contribuyó a la redacción de la Constitución estadounidense (1787). En 1785 fue elegido gobernador de Pensilvania, y se dedicó de pleno a la construcción de la nación norteamericana. En 1787 comenzó a destacar su carrera como abolicionista, siendo elegido presidente de la Sociedad para Promover la Abolición de la Esclavitud, en el inicio más precoz de un largo proceso que desembocaría décadas después en la Guerra de Secesión.

Bagaje espiritual

Franklin leyendo
Franklin buscaba cultivar su carácter mediante un plan de trece virtudes que desarrolló cuando tenía 20 años (en 1726) y que continuó practicando de una forma u otra por el resto de su vida. En su autobiografía lista sus trece virtudes[6] como:
  1. Templanza: No comas hasta el hastío, nunca bebas hasta la exaltación.
  2. Silencio: Solo habla lo que pueda beneficiar a otros o a ti mismo, evita las conversaciones insignificantes.
  3. Orden: Que todas tus cosas tengan su sitio, que todos tus asuntos tengan su momento.
  4. Determinación: Resuélvete a realizar lo que deberías hacer, realiza sin fallas lo que resolviste.
  5. Frugalidad: Solo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti; Ej.: no desperdicies nada.
  6. Diligencia: No pierdas tiempo, ocúpate siempre en algo útil, corta todas las acciones innecesarias.
  7. Sinceridad: No uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente, y, si hablas, habla en concordancia.
  8. Justicia: No lastimes a nadie con injurias u omitiendo entregar los beneficios que son tu deber.
  9. Moderación: Evita los extremos; abstente de injurias por resentimiento tanto como creas que las merecen.
  10. Limpieza: No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación.
  11. Tranquilidad: No te molestes por nimiedades o por accidentes comunes o inevitables.
  12. Castidad: Frecuenta raramente el placer sexual, solo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío, debilidad o para injuriar la paz o reputación propia o de otra persona.
  13. Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates
Franklin no trataba de trabajar en todas ellas al mismo tiempo. Más bien, trabajaba en una y solo una cada semana, «dejando todas las demás a su suerte ordinaria». Aunque Franklin no vivió completamente según sus virtudes y, según él mismo admitía, incumplió sus preceptos muchas veces, creía que intentarlo lo hizo una mejor persona y contribuyó enormemente a su éxito y felicidad, por lo cual en su autobiografía, dedicó más páginas a este plan que a cualquier otro punto. Allí escribió: "Yo espero, por lo tanto, que alguno de mis descendientes pueda seguir el ejemplo y cosechar el beneficio".[6]

Ancestros

8. Henry Franckline
b. 1573, Ecton, Northamptonshire, Ingl.[7]
4. Thomas Franklin
n. 1598, Ecton, Northamptonshire, Ingl.[7]
9. Agnes Joanes
n. Ecton, Northamptonshire, Ingl.
2. Josiah Franklin
n. 23 de diciembre 1657, Ecton, Northamptonshire, Ingl.
5. Jane White
n. Ingl.
1. Benjamin Franklin[8]
n. 1705, Boston, Massachusetts
12. John Folger Jr.
n. abt. 1594, Norwich, Ingl.
6. Peter Folger
n. 1617, Norwich, Norfolk, Ingl.
13. Meribah Gibbs
n. Ingl.
3. Abiah Folger
n. 15 de agosto 1667, Nantucket, Massachusetts
7. Mary Morrill
n. ca. 1619, Ingl.

Véase también

Referencias

  1. Volver arriba  H. W. Brands, The First American: The Life and Times of Benjamin Franklin (2010)
  2. Volver arriba  —— (1901) [1771]. «Introduction»Autobiography of Benjamin Franklin. Macmillan's pocket English and American classics. New York: Macmillan. p. vi. Consultado el 1 de febrero 2011.
  3. Volver arriba  Skemp SL. William Franklin: Son of a Patriot, Servant of a King, Oxford University Press US, 1990, ISBN 0-19-505745-7, p. 4
  4. Volver arriba  psoriasis (2013). «Personas célebres con psoriasis».
  5. Volver arriba  1785: Benjamin Franklin's Sundry Maritime Observations, NOAA Ocean Explorer
  6. ↑ Saltar a: a b Autobiography of Benjamin Franklin página 38 y siguientes, por Benjamin Franklin.
  7. ↑ Saltar a: a b Salzman, Rob. «Thomas Franckline / Jane White». e-familytree.net. Consultado el 20 de enero 2011.
  8. Volver arriba  Salzman, Rob. «Benjamin Franklin / Deborah Read». e-familytree.net. Consultado el 20 de enero 2011.

Notas

  1. Volver arriba  Engber, Daniel (2006). What's Benjamin Franklin's Birthday? visto 17 de junio 2009. Explica las fechas de nacimiento confusas, de Franklin. Los registros contemporáneos, que utilizan el calendario juliano, anotan su nacimiento el 6 de enero 1705. La nueva ley hizo efecto en 1752 cambiando al Calendario Gregoriano, con el inicio del año: el 1 de enero en lugar del 25 de marzo. Todas las fechas se adelantaron 11 días, y para los entre el 1 de enero y el 25 de marzo, el avance de un año.

Bibliografía

Enlaces externos

Espiritualistas

Emanuel Swedenborg

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Emanuel Swedenborg


Emanuel Swedenborg
Nacimiento
Fallecimiento
Causa de muerteaccidente cerebrovascular
NacionalidadSuecia
Alma máterUniversidad de Upsala
Ocupacióncientífico, filósofo y teólogo

Emanuel Swedenborg (nacido Swedberg) (Estocolmo1688 – Londres1772) fue un científicoteólogo y filósofo sueco.

Biografía

Era hijo del profesor y obispo luterano Jesper Swedberg (1653–1735), obispo de Skara (Suecia), uno de los más destacados hombres de iglesia del país.
Hasta la edad de 56 años, Emanuel Swedenborg dedicó esencialmente su vida a investigaciones científicas que lo llevaron a numerosos países. Publicó un gran número de libros sobre matemáticasgeologíaquímicafísicamineralogíaastronomíaanatomíabiologíapsiquiatría, en los cuales se contiene el germen de numerosas ideas brillantes asignadas más tarde a otros investigadores.

Placa a la memoria de
Emanuel Swedenborg en
su casa natal de 
Estocolmo.
Hizo los planos de un avión, de un submarino, descubrió la función de las glándulas endocrinas, el funcionamiento del cerebro y el cerebelo. Sus obras se utilizan hoy día en los EE.UU. en institutos de investigación en psicomotricidad, probando así clínicamente el fundamento de descubrimientos hechos hace cerca de tres siglos; inventó un sistema decimal monetario que sirve también para el estudio de la cristalografía.

Fue el primero en desarrollar la hipótesis sobre la formación nebulosa del sistema solar, dando la naturaleza de la vía láctea. Produjo también un estudio avanzado sobre la circulación de la sangre y sobre la relación del corazón y los pulmones.

A la edad de 56 años, abandonó sus investigaciones científicas para dedicarse enteramente a la investigación teológica, psicológica y filosófica con el fin de hacer descubrir a los hombres una espiritualidad racional. Murió en 1772 después de haber escrito más de un centenar de obras sobre todos los temas enumerados. Algunas traducidas al castellano.

Desde su más tierna infancia, muestra una pasión por el estudio de todo lo que tiene relación con el universo y el hombre, observa los mecanismos, las fuerzas y los influjos que regulan la vida y cómo se desenvuelven.

Mucho antes de la edad de 10 años, se relaciona con el mundo adulto para buscar respuestas en temas como la fe, la vida eterna, la sede del alma, pero descontento por las respuestas que obtiene a sus cuestiones, experimenta sobre sí mismo y por sí mismo. Al experimentar sobre su respiración, se piensa que tendría a partir de la infancia, acceso a estados de conciencia modificada. Más tarde fabricará sus propias lentes ópticas para explorar lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño.

Su búsqueda insaciable de la sede del alma le hizo relacionarse con hombres famosos de su tiempo, tales como NewtonLeibniz y de otros miembros de la Royal Society y las universidades de Oxford y Cambridge. Viaja por toda Europa patrocinado por el rey Carlos XII y el duque de Brunswick, con el fin de estudiar e imprimir los frutos de sus investigaciones.
Capilla Swedenborg en CambridgeMassachusettsEE.UU.

Si ya en vida influyó en grandes reyes, grandes científicos y filósofos, como NewtonKantVoltaire, es después de su muerte, y en consecuencia, al conocimiento que nació sobre las bases de su pensamiento, cuando se notó su influencia en las esferas religiosas masónicas y terapéuticas.
Los escritos de Emanuel Swedenborg inspiraron a grandes músicos, escritores y psicólogos en sus obras. Entre ellos se citará a los más conocidos tales como GoetheWilliam BlakeHelen KellerGérard de NervalThomas CarlyleIsaac PitmanJohnny AppleseedBalzacWagner, Oberlin, BerliozRalph Waldo EmersonBaudelairePaul ValéryHenry JamesEliphas LéviHahnemann. En lengua castellana su difusor más importante fue Jorge Luis Borges, que escribió varias conferencias sobre el místico sueco. Carl Gustav Jung dibujó la inspiración de su «psicología de las profundidades» en los Misterios Celestiales, que influye por sus estudios en toda la psicología moderna.

Algunos se sirvieron de los escritos de Swedenborg, y le achacan, que solamente tiene como finalidad el espiritismo; mientras que Swedenborg sólo practicaba el espiritismo para convencer, y no sin reticencias, conociendo bien los peligros de tales prácticas. Así, estos grupos lanzaron un descrédito importante sobre Swedenborg y sus escritos, mezclándolo con sus prácticas sectarias.

Otros aún se sirvieron de él sin referirlo directamente, pero para crear su propio movimiento religioso, su propia iglesia y utilizando su teología de una manera personal. Entre ellos se podrá citar el cientifismo, la teosofía, la antroposofía.
Actualmente hay numerosas iglesias que citan sus escritos teológicos como la verdad Divina misma y se pueden encontrar esparcidas por las cuatro esquinas del mundo, partiendo de África y Europa, pasando por Asia, donde los budistas le llaman el «Buda del Norte», para ir a EE.UU., en América del Sur, en Canadá, en Rusia, etc.

Decenas de millares de adeptos en el mundo le siguen y a pesar de una apariencia hermética, los escritos teológicos de Swedenborg son simples en su mensaje inicial: «Ama a tu prójimo como a ti mismo, purifícate del mal, trabaja por la armonía universal».

Obra principal

Arcana Caelestia
  • Sobre el cielo y sus maravillas y sobre el infierno. Swedenborg pone de manifiesto en este libro que el cielo y el infierno son Estados en primer lugar de alma para a continuación volver a lugares. Después de la muerte del cuerpo físico el individuo pasa un tiempo intermedio en el mundo de los espíritus de ahí elegirá libremente ir al cielo o al infierno. El cielo no es una recompensa y el infierno no es un castigo. Descripción de una experiencia de paso, ángeles y demonios.
  • El amor verdaderamente conyugal. Descripción de la naturaleza celestial de la complementariedad entre marido y mujer. Los esposos forman juntos un «Ángel» y viven eternamente unidos uno al otro después de la muerte en juventud perpetua. Descripción de la naturaleza de este amor.
  • El Amor escatológico. Descripción de los deseos malsanos que son contrarios a la realización armoniosa del par y que lo matan.
  • El caballo blanco (Apocalipsis, capítulo 19). Lectura de la Biblia según el sentido interno incluyendo metódicamente los símbolos. Pequeño diccionario por el que se explica la terminología utilizada por Swedenborg.
  • La sabiduría de los ángeles. Presenta cinco aspectos de la visión de la existencia: la naturaleza de Dios; la naturaleza del mundo espiritual; la naturaleza del hombre; la doctrina de los grados; la creación del universo.
  • La divina Providencia. Naturaleza de la relación entre Dios y el ser humano. Descripción de las leyes espirituales que regulan el universo: el Karma, causa de las enfermedades y guerras y el sufrimiento en general, regeneración del individuo.
  • Las cuatro doctrinas. Exégesis bíblica sobre las naturalezas de: la vida, la escritura Santa, la fe, Jesucristo.
  • La nueva Jerusalén y su doctrina celeste. Resumen de las doctrinas y de los elementos de la teología de Swedenborg.
  • Arcanos celestes (16 volúmenes, de los que los cinco primeros están reeditados). Exégesis del génesis y el éxodo bíblicos, con referencias a todo el antiguo y nuevo testamento según tres premisas:
    • Antecedentes, psicológicos y consagrados.
    • Desarrollo de la regeneración del ser humano paralelo con la glorificación de Jesucristo.
    • Estados de alma y tentaciones del individuo Jesucristo que es el arquetipo.
  • Tratado de las representaciones y de las correspondencias. Índice de los símbolos del cuerpo espiritual en el cuerpo humano, poniendo de manifiesto que cada parte física tiene su contrapartida a nivel sutil del alma, y que existe una relación causa-efecto entre el estado mental y el del cuerpo.
  • De la caridad. Naturaleza del verdadero amor hacia otros, hacia la sociedad y hacia Dios. Explicación de las diez órdenes.
  • La verdadera religión cristiana (en 2 volúmenes). Última obra de Swedenborg, que se refiere a la naturaleza del cristianismo espiritual. Comparación de los distintos dogmas cristianos con lo que enseña la Biblia en su sentido simbólico. Significado del bautismo, la Santa Cena, Trinidad, el decálogo, la vida eterna, de la salud, de la vuelta del Cristo, del decaimiento de la humanidad y su regeneración, el hombre cósmico.

La visión

Estatua de Emanuel Swedenborg
en el parque 
Mariatorget, Estocolmo.
Durante la conferencia[1] que Jorge Luis Borges impartió en la Universidad de Belgrano el 16 de junio de 1978, el escritor relató someramente las vicisitudes de la obra y la vida del místico sueco. Así, explica cómo sucedió el cambio de perspectiva que a los 56 años lo arrebató del estudio de la ciencia y lo condujo a la teología y el esoterismo. El cambio de perspectiva supuso un cambio de estilo también, del barroquismo a una árida prosa que buscaba la exactitud de la descripción.

Dichos cambios se deben a una serie de supuestas revelaciones en las que Jesucristo se presentó en la casa londinense de Swedenborg para requerir de él una misión: reconducir la religión y la interpretación de las escrituras cristianas. Con los poderes de un Fausto para visitar cielo e infierno, pero evitando el pacto diabólico, Swedenborg recibió permiso para contarle a la humanidad los secretos de la vida después de la muerte.

El encuentro se habría producido de la siguiente manera: Swedenborg se hallaba mirando por la ventana cuando vio llegar a un hombre por su calle hacia él llegando a sentir una empatía instantánea. Para su sorpresa, aquel hombre se dirigió a su puerta y llamó. Al abrir, Swedenborg sintió una confianza absoluta, una necesidad de entrega hacia ese individuo, que se presentó a sí mismo como Jesucristo. Tomando agradablemente un té con él, éste le reveló su preocupación por el rumbo de la Iglesia y le anunció que él era el indicado para explicar al mundo el camino correcto.

Borges arguye que muchos místicos pueden pasar por locos, pero el caso de Swedenborg es especial, tanto por su enorme capacidad intelectual, como por el tremendo prestigio científico del que gozaba como por el radical viraje que supuso en su vida y obra. Destaca también como prueba de verosimilitud de estos escritos la sencilla facilidad de su prosa, enfrentada a la tradicional exaltación mística y a su misma prosa anterior, densa y abstrusa, como a la enorme originalidad de sus planteamientos, los cuales han sido fundamentales en la conformación del concepto de cielo moderno.

Referencias

Bibliografía

  • Swedenborg, Emanuel, La nueva Jerusalén y su doctrina celestial, Editorial Trotta: Madrid, 2004. ISBN 84-8164-668-7.
  • —, Del cielo y del infierno, Ediciones Siruela: Madrid, 2002 (2ª edición). ISBN 84-7844-608-7.
  • —, El habitante de dos mundos, Editorial Trotta: Madrid, 2000. ISBN 84-8164-362-9.
  • —, Cielo e infierno, Grupo Libro: Madrid, 1991 (traducción de Martín Rasskin). ISBN 84-7906-160-X
  • —, De planetas y ángeles (antología), Miraguano Ediciones: Madrid, 1988/2000. ISBN 978-84-85639-97-7
Otros idiomas
  • Jean Prieur. Swedenborg, Biographie - Anthologie, Éd. Fernand Lanore / Sorlot, 1 janvier 1990, ISBN 2-85157-123-0.
  • —. Visions de Swedenborg, Éd. Fernand Lanore / Sorlot, 1 janvier 1990, ISBN 7-6303-9760-7.
  • Ursula Fortiz. Swedenborg, son histoire, sa personnalité, ses influences, Éd. de Vecchi, 2001, ISBN 2-7328-3328-2.
  • Swedenborg and His Influence, ed. Erland J. Brock, (Bryn Athyn, Pennsylvania: The Academy of the New Church, 1988), ISBN 0-910557-23-3.
  • Scribe of Heaven, ed. Jonathan Rose, et al, (West Chester, Pennsylvania: The Swedenborg Foundation, 2005), ISBN 0-87785-474-2.
  • The most extensive work is: RL Tafel, Documents concerning the Life and Character of Swedenborg, collected, translated and annotated (3 vols., Swedenborg Society, 1875—1877).
  • J. Hyde, A Bibliography of the Works of Emanuel Swedenborg (Swedenborg Society).
  • Kant's Träume eines Geistersehers (1766; the most recent edition in English is from 1975, ISBN 3-7873-0311-1).
  • J. G. Herder's "Emanuel Swedenborg" in his Adrastea (Werke zur Phil. und Gesch., xii. 110–125).
  • Transactions of the International Swedenborg Congress (London, 1910), summarized in The New Church Magazine (August, 1910).
  • Swedenborg and Esoteric Islam (Swedenborg Studies, No 4) by Henry Corbin, Leonard Fox.

Hasta aquí los que están mencionados en el Libro de Los Espíritus, en Prolegómenos.

A continuacion: Aristóteles, Louis Alphonse Cahagnet, (1805 - 1885), Andrew Jackson Davis (August 11, 1826 - January 13, 1910 (aged 83)



Aristóteles


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Aristóteles

Busto de Aristóteles en Roma
Nacimiento384 a. C.
Vergina Sun.svg Estagira, Reino de Macedonia
Fallecimiento322 a. C.
Vergina Sun.svg Calcis, Reino de Macedonia
NacionalidadVergina Sun.svg Macedonio
HijosNicómaco
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Aristóteles (en griego antiguo Ἀριστοτέλης, Aristotélēs) (384 a. C.-322 a. C.)[1] [2] fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.[1] [2] [3]
Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales sólo nos han llegado 31) sobre una enorme variedad de temas, incluyendo lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.[1] Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que tocó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto.[4] [5]
Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil. Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas.
Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas.[6] Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia.[6] En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.[6]

Biografía

Aristóteles nació en 384 a. C. en la ciudad de Estagira (razón por la cual se lo apodó el Estagirita),[6] no lejos del actual Monte Athos, en la península Calcídica, entonces perteneciente al Reino de Macedonia (actual Macedonia). Su padre, Nicómaco, fue médico del rey Amintas III de Macedonia,[7] hecho que explica su relación con la corte real de Macedonia, que tendría una importante influencia en su vida.
Alejandro Magno
y Aristóteles.
En 367 a. C., cuando Aristóteles tenía 17 años, su padre murió y su tutor Proxeno de Atarneo lo envió a Atenas, por entonces un importante centro intelectual del mundo griego, para que estudiase en la Academia de Platón.[8] Allí permaneció por veinte años.[8]
Tras la muerte de Platón en 347 a. C., Aristóteles dejó Atenas y viajó a Atarneo y a Aso, en Asia Menor, donde vivió por aproximadamente tres años bajo la protección de su amigo y antiguo compañero de la Academia, Hermias, quien era gobernador de la ciudad.[8]
Cuando Hermias fue asesinado, Aristóteles viajó a la ciudad de Mitilene, en la isla de Lesbos, donde permaneció por dos años.[7] [8] Allí continuó con sus investigaciones junto a Teofrasto, nativo de Lesbos, enfocándose en zoología y biología marina.[7] Además se casó con Pythias, la sobrina de Hermias, con quien tuvo una hija del mismo nombre.[8]
En 343 a. C., el rey Filipo II de Macedonia convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de 13 años, que más tarde sería conocido como Alejandro Magno.[7] [8] Aristóteles viajó entonces a Pella, por entonces la capital del imperio macedonio, y enseñó a Alejandro durante, al menos, dos años, hasta que inició su carrera militar.[8]

En 335 a. C., Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo (llamado así por estar situado dentro de un recinto dedicado al dios Apolo Licio).[8] A diferencia de la Academia, el Liceo no era una escuela privada y muchas de las clases eran públicas y gratuitas.[7] A lo largo de su vida Aristóteles reunió una vasta biblioteca y una cantidad de seguidores e investigadores, conocidos como los peripatéticos (de περιπατητικός, 'itinerantes', llamados así por la costumbre que tenían de discutir caminando).[7] La mayoría de los trabajos de Aristóteles que se conservan son de este período.[7]

Cuando Alejandro murió en 323 a. C., es probable que Atenas se volviera un lugar incómodo para los macedonios, especialmente para quienes tenían las conexiones de Aristóteles.[7] [8] Tras declarar (según se cuenta) que no veía razón para dejar que Atenas pecara dos veces contra la filosofía (en referencia a la condena de Sócrates), Aristóteles dejó la ciudad y viajó a Calcis, en la isla de Eubea, donde murió al año siguiente, en 322 a. C., por causas naturales.[7] [8]

Pensamiento

Metafísica

Críticas a la teoría de las Ideas de Platón

Platón y Aristóteles, por Raffaello Sanzio
(detalle de 
La escuela de
Atenas
, 1509).
En su juventud, Aristóteles fue discípulo de Platón en la Academia de Atenas. Aristóteles construyó un sistema filosófico propio. Previo a ello, sometió a crítica la teoría de las Ideas de su maestro. Para intentar solventar las diferencias entre Heráclito y Parménides, Platón había propuesto la existencia de dos dimensiones en la realidad: el Mundo sensible y el Mundo inteligible. Para Aristóteles, el mundo no tiene compartimentos.
Si bien Aristóteles admite, al igual que Sócrates y Platón, que la esencia es lo que define al ser, concibe (a diferencia de sus antecesores) la esencia como la forma (μορφή) que está unida inseparablemente a la materia, constituyendo juntas el ser, que es la sustancia. La afirmación de la importancia del conocimiento sensible, y del conocimiento de lo singular para llegar a lo universal, abrió posibilidades a la investigación científica.

Aristóteles rechazó fuertemente la teoría de Platón según la cual las ideas eran la auténtica realidad (por ser subsistentes y autofundadas) y que el mundo sensible, captado por nuestros sentidos, no era más que una copia de aquellas. Aristóteles, al contrario de Platón -que concebía la «existencia» de dos mundos posibles o reales (algunos eruditos creen que la teoría platónica es en realidad un realismo de las Ideas)-, poseía una teoría que discurría entre el mundo de las nociones y el mundo sensible, si bien estaba abierto a admitir la existencia de sustancias separadas e inmóviles (como se muestra en la Física y en la Metafísica).

Aristóteles hace cuatro críticas fundamentales a la teoría de las ideas de Platón:
  1. Critica a los dos mundos: para Aristóteles es uno solo; admitir dos mundos complica la explicación innecesariamente, reduplicando las realidades.
  2. Platón no ofrece una explicación racional al hablar de los dos mundos. Se limita a utilizar mitos y metáforas, en vez de aclarar conceptualmente sus propuestas.
  3. No hay una relación clara de causalidad del mundo ideal respecto del mundo sensible. No explica cómo las ideas son causa de las cosas sensibles y mutables. No infiere que de una idea se derive un objeto.
  4. Argumento del tercer hombre: según Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque ambas participan de la misma idea. Según Aristóteles, se precisa un tercero para explicar la semejanza entre dos cosas, y un cuarto para explicar las tres, y así sucesivamente. Es una regresión al infinito, por lo tanto no se explica nada. Tal argumento ya había sido recogido por el mismo Platón en el diálogo titulado Parménides.

El problema del cambio

Aristóteles fue un pensador con espíritu empirista, es decir que buscó fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para el mundo que lo rodeaba.
  • Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa que se halla en continua y perpetua transformación.
  • Heráclito de Éfeso considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo.
  • Parménides, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él.
  • Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides. Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.
Aristóteles entiende el cambio y el movimiento como «el paso de lo que está en potencia a estar en acto», por la acción de las causas. Hay cuatro causas: formal, que constituye la esencia como forma de la sustancia; material, como soporte de la forma y al no tener forma es pura potencia de ser (propiamente, al no tener ninguna determinación, no es nada); eficiente, que produce el movimiento; final que dirige el movimiento hacia un fin, la perfección de la forma. Por ello la Naturaleza se explica según una teleología de la forma que tiende a la perfección de su contenido.

La filosofía primera

En el comienzo mismo del libro IV de la Metafísica aparece formulada la conocida declaración enfática según la cual «hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen» (IV, 1003a21-22). Inmediatamente añade Aristóteles que tal ciencia «no se identifica con ninguna de las ciencias particulares, sino que posee el objeto de estudio más extenso y menos comprensible que pueda existir: el ser».
En efecto, ninguna de las ciencias particulares se ocupa «universalmente de lo que es», sino que cada una de ellas secciona o acota una parcela de la realidad ocupándose de estudiar las propiedades pertenecientes a esa parcela previamente acotada (ib.1003a23-26).
Aristóteles propone, pues, la ontología como un proyecto de ciencia con pretensión de universalidad, aquella universalidad que parece corresponder al estudio de lo que es, en tanto que algo que es, sin más, y no en tanto que es, por ejemplo, fuego, número o línea (IV 2, 1004b6), en cuyo caso nos habríamos situado ya en la perspectiva de una ciencia particular (la física, la aritmética y la geometría, respectivamente).

La constitución de semejante ciencia tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical. Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio ente (òn) en nuestro discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento unitario y coherente. Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin unidad de noción no hay unidad de objeto.

Aristóteles es plenamente consciente de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón, Aristóteles reconoce la polisemia del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones.

Así, el capítulo siguiente (IV 2) comienza estableciendo la tesis de que «la expresión 'algo que es' se dice en muchos sentidos»: tò ón légetao pollachôs (1033a33), tesis a la cual nunca renuncia Aristóteles. Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del reconocimiento de este hecho incuestionable.
La aporía a la que se enfrenta Aristóteles, como ha señalado acertadamente Pierre Aubenque, proviene, en definitiva, del mantenimiento simultáneo de tres tesis cuya conjunción resulta abiertamente inconsistente:
  • «Hay una ciencia» de lo que es, en tanto que algo que es
  • Solamente puede haber unidad de ciencia si hay univocidad, «si hay unidad de género»
  • La expresión «lo que es» carece de univocidad, «'lo que es' no constituye un género»
Es obvio que la conjunción de estas tesis, vistas como un conjunto, es lógicamente inviable.
Aristóteles trató de encontrar una salida que, en realidad, pasa por la matización de las dos primeras de las tesis enunciadas.
La matización de la segunda tesis es de capital importancia: Ser no comporta, desde luego, una noción unívoca, sino multívoca. No obstante puntualizará Aristóteles, su multivocidad no es tampoco la de la pura equivocidad u homonimia; entre ambos extremos está la analogía.
Entre los distintos sentidos de 'ser' y 'lo que es' existe una cierta conexión que Aristóteles compara con la conexión existente entre las distintas aplicaciones del término 'sano'.
'Sano' se dice, al menos, del organismo, del color, de la alimentación y del clima, y en cada caso se dice de un modo distinto:
  • del organismo porque se da la salud
  • del color porque es síntoma de salud
  • de la alimentación y del clima porque, cada cual a su modo, son favorables a la salud
Pero en todos estos casos hay una cierta conexión: la referencia, en todos y cada uno de ellos, a lo mismo, a la salud.
Así ocurre, a juicio de Aristóteles, con el verbo ser y con su participio, 'lo que es', como se explica en el siguiente texto:
de unas cosas se dice que son por ser entidades (ousíai), de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya la entidad ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas ya de la entidad
Aristóteles (IV 2, 1003b6-10)
Las diversas significaciones de 'lo que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en virtud de su referencia común a algo uno (pròs hén), la referencia a una misma cosa (en el ámbito de lo real) y a una misma noción o significado (en el ámbito del lenguaje): referencia a la salud en el ejemplo utilizado y referencia a la entidad (ousía) en el caso de la indagación ontológica.
Semejante forma de unidad comporta, pues, un término (y una noción) fundamental que es primero y que es universal en la medida en que siempre se halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser:
  • «una única naturaleza» (mían tinà phýsin: 1003a34)
  • un único principio (arché)
«así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio»
Aristóteles (1003b5-6)
En consonancia con esta interpretación matizada de la polisemia de ser y 'lo que es', Aristóteles matiza también la segunda tesis a que más arriba nos referíamos, es decir, la tesis que solamente puede haber ciencia, unidad de ciencia, si hay univocidad, si hay unidad de género.
Aun cuando no sea genérica en sentido estricto, la unidad de referencia posibilita también la unidad de una ciencia:
«corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza, pues éstas se denominan también en cierto modo, según un solo significado. Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola ciencia»
Aristóteles (IV 2, 1003b12-16)
Por lo demás, y puesto que en tales casos hay siempre algo que es primero (el término común de la referencia, la entidad o ousía en nuestro caso), es lógico que la ciencia así constituida se ocupe de manera prioritaria y fundamental de aquello que es primero:
«ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación correspondiente. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo debe hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades'»
Aristóteles (ib. 1003b16-19)
La filosofía primera, luego llamada metafísica, es la ciencia más general, por ser la ciencia del ser en cuanto ser (ontología). Aristóteles la llama filosofía primera o la teología y es identificada por él con la sabiduría (sofía), de la que habla también en el libro quinto de la Ética nicomáquea.
Ya en el VIII libro de la Física, Aristóteles habla del primer moviente inmóvil del universo, del que afirma que es inmaterial, que no padece ningún cambio y que es el principio físico del mundo. Por no ser material, él mismo no es algo físico (Phys., II, 7, 198 a 36). Después, en el libro XII (Lambda) de la Metafísica, Aristóteles aboga por la existencia de un ser divino y parece identificarlo con el «primer motor inmóvil». Lo particular es que en este lugar, además, dice que mueve como lo conocido y lo amado, a partir de lo cual se ha entendido que significa un fin apetecido y remoto de todos los seres del mundo, que desean participar de la perfección. Además, en el capítulo décimo de ese libro se asegura que es el responsable de la unidad del mundo y de su orden. Esto, unido a que en el capítulo noveno habla de Dios como «entendimiento que se entiende a sí mismo» ha llevado a muchos autores a hablar de Providencia.[9]
Existen además otros motores, como son los motores inteligentes de los planetas y las estrellas (Aristóteles sugería que el número de éstos era de «55 ó 47», según dice en Metaph. XII, 8). Éstos parecen ser dioses, pero todo hace suponer que sean sustancialmente diversos de Aquel primero, que merecería ser identificado con el que el hombre contemporáneo entiende por Dios.

La sustancia

Lo que es, es lo que Aristóteles denomina ousía. La palabra fue luego traducida por los romanos como «substancia» (lo sub-estante, lo que subyace, lo que sostiene). También se ha traducido como «entidad».[10]
Aristóteles distingue una substancia que llama primera, la sustancia individual (la única que tiene existencia real), aquella que no se predica de un sujeto, ni está en un sujeto, de la substancias segundas, aquellas que se predican de las substancias primeras, tal como la especie y el género.[11]
Así Sócrates como hombre individual es una sustancia primera, y hombre es su especie, o sea que es una sustancia segunda.
Aristóteles aplicará el hilemorfismo a su concepto del hombre, que es entendido como un compuesto único formado por un alma como forma de un cuerpo, siendo su particularidad del alma humana su razón. Por ello la definición del hombre es: «El hombre es un animal racional», siguiendo el modelo de definición, que ha pasado a la historia durante siglos como modelo de definición lógica y clasificación de los seres: género más diferencia específica.

Lógica

Aristóteles es ampliamente reconocido como el padre fundador de la lógica.[12] Sus trabajos principales sobre la materia, que tradicionalmente se agrupan bajo el nombre Órganon («herramienta»), constituyen la primera investigación sistemática acerca de los principios del razonamiento válido o correcto.[4] Sus propuestas ejercieron una influencia sin par durante más de dos milenios,[12] a tal punto que en el siglo XVIII, Immanuel Kant llegó a afirmar:
Que desde los tiempos más tempranos la lógica ha transitado por un camino seguro puede verse a partir del hecho de que desde la época de Aristóteles no ha dado un solo paso atrás. [...] Lo que es aun más notable acerca de la lógica es que hasta ahora tampoco ha podido dar un solo paso hacia adelante, y por lo tanto parece a todas luces terminada y completa.

Los silogismos y la silogística

La noción central del sistema lógico de Aristóteles es el silogismo (o deducción, sullogismos).[13] Un silogismo es, según la definición de Aristóteles, «un discurso (logos) en el cual, establecidas ciertas cosas, resulta necesariamente de ellas, por ser lo que son, otra cosa diferente».[14] Un ejemplo clásico de silogismo es el siguiente:
  1. Todos los hombres son mortales.
  2. Todos los griegos son hombres.
  3. Por lo tanto, todos los griegos son mortales.
En este ejemplo, tras establecer las premisas (1) y (2), la conclusión (3) se sigue por necesidad. La noción de silogismo es similar a la noción moderna de argumento deductivamente válido, pero hay diferencias.[15]
En los Primeros analíticos, Aristóteles construyó la primera teoría de la inferencia válida.[16] Conocida como la silogística, la teoría ofrece criterios para evaluar la validez de ciertos tipos muy específicos de silogismos: los silogismos categóricos.[16] Para definir lo que es un silogismo categórico, primero es necesario definir lo que es una proposición categórica. Una proposición es categórica si tiene alguna de las siguientes cuatro formas:
  • Todo S es P —por ejemplo, todos los humanos son mamíferos.
  • Ningún S es P —por ejemplo, ningún humano es un reptil.
  • Algunos S son P —por ejemplo, algunos humanos son varones.
  • Algunos S no son P —por ejemplo, algunos humanos no son varones.
Cada proposición categórica contiene dos términos: un sujeto (S) y un predicado (P). Un silogismo es categórico si está compuesto por exactamente tres proposiciones categóricas (dos premisas y una conclusión), y si ambas premisas comparten exactamente un término (llamado el término medio), que además no está presente en la conclusión. Por ejemplo, el silogismo mencionado más arriba es un silogismo categórico. Dadas estas definiciones, existen tres maneras en que el término medio puede estar distribuido entre las premisas. Sean A, B y C tres términos distintos, luego:
Primera figuraSegunda figuraTercera figura
SujetoPredicadoSujetoPredicadoSujetoPredicado
PremisaABABAC
PremisaBCACBC
ConclusiónACBCAB
Aristóteles llama a estas tres posibilidades figuras.[17] El silogismo mencionado más arriba es una instancia de la primera figura. Dado que cada silogismo categórico consta de tres proposiciones categóricas, y que existen cuatro tipos de proposiciones categóricas, y tres tipos de figuras, existen 4 × 4 × 4 × 3 = 192 silogismos categóricos distintos. Algunos de estos silogismos son válidos, otros no. Para distinguir unos de otros, Aristóteles parte de dos silogismos categóricos que asume como válidos (algo análogo a las actuales reglas de inferencia), y demuestra a partir de ellos (con ayuda de tres reglas de conversión), la validez de todos y sólo los silogismos categóricos válidos.[16]

Otros aportes a la lógica

Además de su teoría de los silogismos, Aristóteles realizó una gran cantidad de otros aportes a la lógica. En la parte IV (Gamma) de la Metafísica, Aristóteles enunció y defendió el famoso principio de no contradicción.[18] En De la interpretación se encuentran algunas observaciones y propuestas de lógica modal, así como una controversial e influyente discusión acerca de la relación entre el tiempo y la necesidad.[19] Aristóteles también reconoció la existencia e importancia de los argumentos inductivos, en los cuales se va «de lo particular a lo universal», pero dedicó poco espacio a su estudio.[20] Por si fuera poco, Aristóteles fue el primero en realizar un estudio sistemático de las falacias. En sus Refutaciones sofísticas identificó y clasificó trece tipos de falacias,[21] entre ellas la afirmación del consecuente, la petición de principio y la conclusión irrelevante.

Ética

Existen tres grandes obras sobre ética atribuidas a Aristóteles: la Ética nicomáquea, que consta de diez libros; la Ética eudemia,[22] que consta de siete libros (tres de los cuales, los libros IV-VI, coinciden con otros tres libros de la Ética nicomáquea, los libros V-VII); y la Magna Moralia (Gran ética), de la cual todavía se duda si fue escrita por él o por un recopilador posterior.
Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún bien. Así, se da un teleologismo, identificando el fin con el bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad (véase: eudemonismo), y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón).
  • Fin: La finalidad o motivo de una acción.
  • Fin Medio o Imperfecto: Es aquel fin que se quiere por otra cosa y no por sí mismo.
  • Fin Final o Perfecto: Es aquél fin que se quiere por sí mismo y no por otra cosa.
  • Felicidad o eudaimonía: Es el Bien Supremo del ser humano.
La actividad contemplativa es la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque podemos contemplar con mayor continuidad que cualquier otra acción.
Aristóteles creía que la libertad de elección del individuo hacía imposible un análisis preciso y completo de las cuestiones humanas, con lo que las «ciencias prácticas», como la política o la ética, se llamaban ciencias sólo por cortesía y analogía. Las limitaciones inherentes a las ciencias prácticas quedan aclaradas en los conceptos aristotélicos de naturaleza humana y autorrealización. La naturaleza humana implica, para todos, una capacidad para formar hábitos, pero los hábitos formados por un individuo en concreto dependen de la cultura y de las opciones personales repetidas de ese individuo. Todos los seres humanos anhelan la «felicidad», es decir, una realización activa y comprometida de sus capacidades innatas, aunque este objetivo puede ser alcanzado por muchos caminos.

La Ética nicomáquea es un análisis de la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. Aristóteles distinguía dos tipos de «virtud» o excelencia humana: moral e intelectual. La virtud moral es una expresión del carácter, producto de los hábitos que reflejan opciones repetidas. Una virtud moral siempre es el punto medio entre dos extremos menos deseables. El valor, por ejemplo, es el punto intermedio entre la cobardía y la impetuosidad irreflexiva; la generosidad, por su parte, constituiría el punto intermedio entre el derroche y la tacañería. Las virtudes intelectuales, sin embargo, no están sujetas a estas doctrinas de punto intermedio. La ética aristotélica es una ética elitista: para él, la plena excelencia sólo puede ser alcanzada por el varón adulto y maduro perteneciente a la clase alta y no por las mujeres, los niños, los «bárbaros» (literalmente, 'balbuceantes': significando los no-griegos) o «mecánicos» asalariados (trabajadores manuales, a los cuales negaba el derecho al voto).

Virtudes

Aristóteles sostuvo lo que hoy se llama una ética de las virtudes. Según Aristóteles, las virtudes más importantes son las virtudes del alma, principalmente las que se refieren a la parte racional del hombre. Aristóteles divide la parte racional en dos: el intelecto y la voluntad. Cuando el intelecto está bien dispuesto para aquello a lo que su naturaleza apunta, es decir para el conocimiento o posesión de la verdad, decimos que dicho intelecto es virtuoso y bueno. Las virtudes intelectuales perfeccionan al hombre en relación al conocimiento y la verdad y se adquieren mediante la instrucción. A través de las virtudes, el hombre domina su parte irracional.

Existen dos clases de virtudes: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. Ambas expresan la excelencia del hombre y su consecución produce la felicidad, ya que ésta última es "la actividad del hombre conforme a la virtud".

Las virtudes éticas son adquiridas a través de la costumbre o el hábito y consisten, fundamentalmente, en el dominio de la parte irracional del alma (sensitiva) y regular las relaciones entre los hombres. Las virtudes éticas más importantes son: la fortaleza, la templanza, la justicia.

Las virtudes dianoéticas se corresponden con la parte racional del hombre, siendo, por ello, propias del intelecto (nous) o del pensamiento (nóesis). Su origen no es innato, sino que deben ser aprendidas a través de la educación o la enseñanza. Las principales virtudes dianoéticas son la inteligencia (sabiduría) y la prudencia.
  • La templanza es el Punto medio entre el libertinaje y la insensibilidad. Consiste en la virtud de la moderación frente a los placeres y las penalidades.
  • La valentía es el punto medio entre el miedo y la temeridad.
  • La generosidad es el punto medio entre el uso y posesión de los bienes. La prodigalidad es su exceso y la avaricia su defecto.
Prudencia: el hombre prudente es aquel que puede reconocer el punto medio en cada situación. Cuando uno hace algo virtuoso, la acción es buena de por sí. La prudencia no es ni ciencia ni praxis, es una virtud.
La definición tradicional de justicia consiste en dar a cada uno lo que es debido. Según Aristóteles, existen dos clases de justicia:
  • La justicia distributiva, que consiste en distribuir las ventajas y desventajas que corresponden a cada miembro de una sociedad, según su mérito.
  • La justicia conmutativa, que restaura la igualdad perdida, dañada o violada, a través de una retribución o reparación regulada por un contrato.

Filosofía política

Aristóteles considera que el fin que busca el hombre es la felicidad, que consiste en la vida contemplativa. La ética desemboca en la política. El organismo social de Aristóteles considera al Estado como una especie de ser natural que no surge como fruto de un pacto o acuerdo. El hombre es un animal social («zoon politikon») que desarrolla sus fines en el seno de una comunidad. La política del hombre se explica por su capacidad del lenguaje, único instrumento capaz de crear una memoria colectiva y un conjunto de leyes que diferencia lo permitido de lo prohibido.
Aristóteles expuso en la Política la teoría clásica de las formas de gobierno, la misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes.
La célebre teoría de las seis formas de gobierno se basa en el fin del régimen político (bien común o bien particular). Los regímenes políticos que buscan el bien común (puros) son:[23]
Y las degradaciones de estos regímenes políticos se traducen en:[24]
  • La degradación de la monarquía es la tiranía
  • La degradación de la aristocracia es la oligarquía
  • La corrupción de la democracia es la demagogia
Aristóteles define la monarquía como el gobierno de una sola persona, la más virtuosa y noble de la polis; la aristocracia como el gobierno de unos pocos (los más virtuosos) y la república como la mezcla entre una oligarquía (gobierno de los ricos) y una democracia (gobierno de los pobres).
Existe para Aristóteles una gradación entre las formas de gobierno. El más «divino» por lo justo pero también por la dificultad de su realización, es la monarquía. Le siguen la aristocracia y la república. La desviación del primer régimen es la peor forma de gobierno: la tiranía, seguido de la oligarquía. La desviación más moderada en cuanto a su corrupción es la democracia.[25]
Cada una de las seis formas de gobierno es analizada en un contexto histórico particular, por lo que presenta muchas variantes reales de cada una.
Como es obvio, en política es posible encontrar muchas formas de asociación humana. Decidir cuál es la más idónea dependerá de las circunstancias, como, por ejemplo, los recursos naturales, la industria, las tradiciones culturales y el grado de alfabetización de cada comunidad. Para Aristóteles, la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan en los casos reales. Así, aunque aprobaba la institución de la esclavitud, moderaba su aceptación aduciendo que los amos no debían abusar de su autoridad, ya que los intereses de amo y esclavo son los mismos. La biblioteca del Liceo contenía una colección de 158 constituciones, tanto de estados griegos como extranjeros. El propio Aristóteles escribió la Constitución de Atenas como parte de la colección, obra que estuvo perdida hasta 1890, año en que fue recuperada. Los historiadores han encontrado en este texto muy valiosos datos para reconstruir algunas fases de la historia ateniense.

Ciencia

Física

Aristóteles desarrolló una teoría física que se mantuvo vigente hasta la revolución científica. Según su teoría, todo está compuesto de cinco elementos: agua, tierra, aire, fuego y éter. Cada elemento tiene un movimiento natural. El agua y la tierra se mueven naturalmente hacia el centro del universo, el aire y el fuego se alejan del centro, y el éter gira en torno al centro. Estos principios servían para explicar fenómenos como que las rocas caigan y el humo suba. Además explicaban la redondez del planeta, y las órbitas de los cuerpos celestes, que están compuestos de éter.

Astronomía


Aristóteles sostuvo un sistema geocéntrico, en el cual la Tierra se encontraba inmóvil en el centro mientras a su alrededor giraba el Sol con otros planetas. Aristóteles habló del mundo sublunar, en el cual existía la generación y la corrupción; y el mundo supralunar, perfecto. Esta teoría de la Tierra como centro del universo —que a su vez era considerado finito— perduró por varios siglos hasta que Copérnico en el siglo XVI cambió el concepto e introdujo una serie de paradigmas, concibiendo el Sol como centro del universo.
Aristóteles según un
manuscrito de su 
Historia naturalis de 1457.
En astronomía, Aristóteles propuso la existencia de un Cosmos esférico y finito que tendría a la Tierra como centro (geocentrismo). La parte central estaría compuesta por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. En su Física, cada uno de estos elementos tiene un lugar adecuado, determinado por su peso relativo o «gravedad específica». Cada elemento se mueve, de forma natural, en línea recta —la tierra hacia abajo, el fuego hacia arriba— hacia el lugar que le corresponde, en el que se detendrá una vez alcanzado, de lo que resulta que el movimiento terrestre siempre es lineal y siempre acaba por detenerse. Los cielos, sin embargo, se mueven de forma natural e infinita siguiendo un complejo movimiento circular, por lo que deben, conforme con la lógica, estar compuestos por un quinto elemento, que él llamaba aither ('éter'), elemento superior que no es susceptible de sufrir cualquier cambio que no sea el de lugar realizado por medio de un movimiento circular. La teoría aristotélica de que el movimiento lineal siempre se lleva a cabo a través de un medio de resistencia es, en realidad, válida para todos los movimientos terrestres observables. Aristóteles sostenía también que los cuerpos más pesados de una materia específica caen de forma más rápida que aquellos que son más ligeros cuando sus formas son iguales, concepto equivocado que se aceptó como norma durante aproximadamente 1800 años hasta que el físico y astrónomo italiano Galileo Galilei llevó a cabo sus experimentos con bolas sobre planos inclinados.[cita requerida]

Biología

Aristóteles fue un gran observador, estudioso y considerado padre de la biología, describió más de 500 «vivientes». En delfines por ejemplo describió su anatomía, comportamiento, resaltó su naturaleza social, inteligente, su respiración pulmonar, su reproducción placentaria y con lactancia, comparándola con los cuadrúpedos y con el mismo hombre.[26]
Aristóteles abordó el tema del alma como biólogo, porque consideraba al alma el principio vital. Lo que está vivo, lo está gracias al alma, no a la materia. El alma es la forma del cuerpo, y hay tres tipos de alma:
  • El alma vegetativa (vegetales): nutrición y reproducción.
  • El alma sensitiva (animales): nutrición, reproducción, percepción, movimiento y deseo.
  • El alma racional (humanos): nutrición, reproducción, percepción, movimiento, deseo y razonamiento.
Según Aristóteles, la unión del alma con el cuerpo es también beneficiosa para el alma, porque sólo así cumple sus funciones. Alma y cuerpo no son dos sustancias distintas, sino que son dos componentes de una única sustancia. Por definición, entonces, Aristóteles no podrá sostener que el alma es inmortal, pero sí que hay una parte del alma que sobrevive a la muerte.

Generación espontánea

La generación espontánea es una teoría sobre el origen de la vida. Aristóteles propuso el origen espontáneo de peces e insectos a partir del rocío, la humedad y el sudor. Explicó que se originaban gracias a una interacción de fuerzas capaces de dar vida a lo que no la tenía con la materia no viva. A esta fuerza la llamó entelequia.
La teoría se mantuvo durante muchos años; en el siglo XVII Van Helmont, la estudió y perfeccionó. Tan sólo sería rebatida por los experimentos de los científicos Lazzaro Spallanzani, Francesco Redi y en última instancia Louis Pasteur.

Botánica

Aristóteles sistematiza el reino vegetal dividiéndolo en dos grandes grupos:

Zoología

Los comienzos de la zoología deben buscarse en la obra aristotélica, concretamente en los estudios sobre la generación y la anatomía de los animales, si bien con anterioridad ya habían existido estudiosos hindúes que influyeron poco o nada en la ciencia griega occidental. Aristóteles realizó observaciones de verdadero rigor científico acerca de la reproducción de los animales, y en anatomía sentó las bases del conocimiento sistemático del reino animal. Este autor distinguía dos grandes grupos: anaima (animales sin sangre) y enaima (animales con sangre). El primer grupo corresponde aproximadamente a los invertebrados, y el segundo, a los vertebrados.
Entre los anaima distinguía cuatro subgrupos:
Los animales con sangre los dividió en:
  • cuadrúpedos vivíparos (mamíferos)
  • cuadrúpedos ovíparos (reptiles y anfibios)
  • aves: ocho especies; divide según extremidades o según alimentación
  • peces
Aristóteles llamó a estos grupos «géneros máximos», sus divisiones se llamaban «géneros», los cuales se dividían a su vez en «especies». Esta clasificación se mantuvo vigente durante la Edad Media y el Renacimiento, hasta Carlos Linneo en el siglo XVIII.

Estética

Las artes

Aristóteles pensó largamente sobre las artes, cuyo estudio filosófico es parte de la estética; en este sentido su texto más importante, especialmente por la relevancia futura, es la Poética, que fue interpretado como dogma en el siglo XVI.[27] [28] Se considera además el primer autor en escribir sistemáticamente sobre la estética, aunque ésta, como disciplina, apareció en la actual Alemania ya en la Edad Moderna.[27] Su pensamiento se centra en las artes, materiales y concretas, y no tanto en el concepto abstracto de belleza como había planteado Platón. Define como arte cualquier actividad humana de producción consciente basada en el conocimiento y realiza la siguiente clasificación:[27]
  • Imitativas: La imitación como medio y fin. Ésta es algo natural en el ser humano y produce placer. El término imitación era para él diferente al actual; así, escribió que el arte debía representar lo universal frente a lo particular, y que importaba más la armonía de lo representado que su fidelidad con el modelo real.
  • No imitativas: Las que no expresaban emociones. Ejemplo de ello es un tratado científico. Nótese que, aunque un tratado no se consideraría arte hoy en día, cabía en la definición aristotélica y en la conciencia griega antigua en general.

La belleza

A pesar de su fijación por el arte concreto dedicó algunos escritos hacia el concepto más general de belleza. Así, para Aristóteles el conocimiento es placentero, luego conlleva un disfrute estético, y es bello lo que gusta por medio de la vista y el oído. Dividió estos sentidos en función del disfrute que generaban al captar algo bello: la vista placer intelictivo, el oído placer moral.[29] Para él la belleza era una unidad de partes que tenían las siguientes condiciones formales:[29]
  • Táxis: Distribución en el espacio de las partes componentes del objeto bello.
  • Symmetría: La correcta proporción de esas partes.
  • To horisménon: La extensión o tamaño de lo bello. No debe excederse ni verse fatalmente mermado en sus dimensiones.

Influencia

La influencia que Aristóteles ha tenido en el mundo es extraordinaria. Toda la antigüedad se hace cargo o dueña de su ingente enciclopedia. Su Metafísica será el basamento filosófico de la posteridad.
Fueron los árabes los que redescubrieron a Aristóteles y a través de ellos pasó a la filosofía escolástica.
En el Renacimiento su filosofía se ve opacada por un eclipse histórico momentáneo. Los nuevos conceptos científicos lo llevan a un segundo plano. Pero su influjo, aunque ya no en la física, seguirá vigente en el pensamiento filosófico en sentido estricto en todos los grandes pensadores, en Leibniz, en Hegel, etc.

Transmisión y problemas textuales



Aristóteles en un fresco que
está en la ciudad de 
Roma,
de autor desconocido.
Cabe resaltar que Aristóteles escribió dos tipos de textos: los destinados a la «publicación» fuera del Liceo o exotéricos (gr. exo 'fuera') y los utilizados como apuntes de clase o notas de conferencias, denominados esotéricos (gr. eso 'dentro'). Lastimosamente, solo conservamos los esotéricos, los cuales al ser una recopilación de sus apuntes, vuelven un poco complicada su lectura, pues faltan las explicaciones, las transiciones son abruptas, los argumentos quedan en ocasiones inacabados... leer a Aristóteles es duro, lo que explica en parte que sus textos hayan sido interpretados y comentados a lo largo de dos mil años.

Las actuales ediciones en griego siguen la establecida por August Immanuel Bekker en 1831. Hay que decir que apenas conservamos un tercio de lo que Aristóteles escribió (a menudo es difícil por tanto afirmar si es o no, por ej., un pensador sistemático o aporético). Aristóteles, por ej., escribió o dirigió la redacción de 158 «Constituciones» (gr. politeiai), de las que no nos ha llegado ninguna, con excepción de la Constitución de los atenienses, cuyo papiro fue encontrado en una excavación en Egipto en un depósito de basura.

Tras su muerte, sus textos (apenas tuvo una influencia inmediata) desaparecieron durante dos siglos. Luego aparecen en Atenas y después en Roma, donde el peripatético Andrónico de Rodas (siglo I d. C.) preparó una edición. Lo que nos queda de esos textos, por tanto, está determinado por la mano que preparó esa edición. Más problemática aún es la transmisión de llamado Corpus Aristotelicum (contiene las obras de Aristóteles más las de otros autores que dicen ser Aristóteles) a lo largo de la edad media: su influencia fue mínima a lo largo de la alta edad media, dominando el platonismo hasta alrededor del siglo XII, cuando las traducciones al latín de las traducciones al árabe (y a veces al siríaco) de uno o varios originales en griego, entran en los debates escolásticos de los centros de producción cultural medievales. Solo poco a poco se van depurando los textos con traducciones de originales más fiables.
¿Cómo establecer por tanto, en los restos que nos quedan, qué textos son y cuáles no son «originales»? Esto es imposible. En los últimos decenios se ha desarrollado una técnica muy sofisticada, llamada «estilometría» (aplicada a otros autores, como Platón), que determina, mediante el cómputo y estudio estadístico de determinados elementos gramaticales, qué textos son escritos por qué mano. Pero esto no asegura que se trate de Aristóteles. Además, la edición de Andrónico de la Metafísica, por ej., puede ser más una colección de textos que una obra concebida como tal por el mismo Aristóteles (esto lo ha dicho el especialista Jonathan Barnes). Las luchas ideológicas en el seno de la Iglesia durante la edad media en torno a la interpretación de Corpus Aristotelicum (el "cuerpo" de las obras de Aristóteles con temas como el problema de la inmortalidad del alma, eternidad del mundo y demás) hacen que nos planteemos la posibilidad de modificaciones en los manuscritos.
Lo que tenemos, por tanto, es algo que puede ser cercano a las notas de un filósofo, con algunas interpolaciones y manipulaciones del texto. Buscar el autor «original» o la «obra primigenia» es una tarea utópica.

Obra

Las obras de Aristóteles que nos han llegado y que forman lo que se conoció como el Corpus aristotelicum se editan según la edición prusiana de Immanuel Bekker de 1831-1836, indicando la página, la columna (a ó b) y eventualmente la línea del texto en esa edición. Tras el trabajo de Bekker se han encontrado sólo unas pocas obras más. Los títulos en latín todavía son utilizados por los estudiosos.
Los trabajos cuya legitimidad está en disputa se marcan con *, y los trabajos que generalmente se consideran espurios se marcan con **.

Lógica

Física (el estudio de la naturaleza)

  • (184a) Física (Physica)
  • (268a) Sobre el cielo (De caelo)
  • (314a) Acerca de la generación y la corrupción (De generatione et corruptione)
  • (338a) Meteorología (Meteorologica)
  • (391a) Del universo** (De mundo)
  • (402a) Del alma (De anima)
  • Pequeños tratados sobre la naturaleza (Parva naturalia)
    • (436a) De los sentidos y de lo sentido (De sensu et sensibilibus)
    • (449b) De la memoria y la reminiscencia (De memoria et reminiscentia)
    • (453b) Del sueño y la vigilia (De somno et vigilia)
    • (458a) Del ensueño (De insomniis)
    • (462b) De la adivinación por el sueño (De divinatione per somnum)
    • (464b) De la longitud y la brevedad de la vida (De longitudine et brevitate vitae)
    • (467b) De la juventud y la vejez, De la vida y la muerte, y De la respiración (De juventute et senectute, De vita et morte, De respiratione)
  • (481a) De la respiración** (De spiritu)
  • (486a) Historia de los animales (Historia animalium)
  • (639a) Las partes de los animales (De partibus animalium)
  • (698a) El movimiento de los animales (De motu animalium)
  • (704a) Progresión de los animales (De incessu animalium)
  • (715a) Generación de los animales (De generatione animalium)
  • (791a) De los colores** (De coloribus)
  • (800a) De las cosas de la audición** (De audibilibus)
  • (805a) Fisiognomónica** (Physiognomonica)
  • (815a) De las plantas** (De plantis)
  • (830a) De las maravillas escuchadas** (De mirabilibus auscultationibus)
  • (847a) Mecánica** (Mechanica)
  • (859a) Problemas* (Problemata)
  • (968a) De las líneas imperceptibles** (De lineis insecabilibus)
  • (973a) Los lugares de los vientos** (Ventorum situs)
  • (974a) Melisos, Jenófanes y Gorgias (abreviado MXG)**

Metafísica

Ética y política

  • (1094a) Ética nicomáquea o Ética a Nicómaco (Ethica Nicomachea)
  • (1181a) Gran moral* (Magna moralia)
  • (1214a) Ética eudemia o Ética a Eudemo (Ethica Eudemia)
  • (1249a) Librillo sobre las virtudes y los vicios** (De virtutibus et vitiis libellus)
  • (1252a) Política (Política)
  • (1343a) Económica* (Oeconomica)
  • Constitución de los atenienses (Athenaion politeia) - Trabajo encontrado en 1890, después de la edición de Bekker.

Retórica y poética

  • (1354a) Arte retórica (Ars rhetorica)
  • (1420a) Retórica a Alejandro** (Rhetorica ad Alexandrum)
  • (1447a) Poética (Ars poetica)

Véase también

Referencias

  1. Saltar a: a b c Véase la introducción a Shields, Christopher, «Aristotle», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/win2009/entries/aristotle/ 
  2. Saltar a: a b Véase la introducción a «Aristotle» (en inglés), Encyclopædia Britannica Online, http://www.britannica.com/EBchecked/topic/34560/Aristotle, consultado el 1 de junio de 2010 
  3. Volver arriba Aún en el año 2009, en una encuesta realizada a 3226 filósofos, 416 (13%) señalaron a Aristóteles como el filósofo no vivo con el que más se identificaban, quedando sólo después de David Hume (que obtuvo 481 votos). Véase la sección «Non-living philosophers most identified with» en PhilPapers Survey: Demographic statistics.
  4. Saltar a: a b Véase la sección «Lógica» en Shields, Christopher, «Aristotle», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/win2009/entries/aristotle/ 
  5. Volver arriba Véase la introducción a Lennox, James, «Aristotle's Biology», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/aristotle-biology/ 
  6. Saltar a: a b c d Ferrater Mora, José (2002), «Aristóteles», Diccionario de filosofía, http://www.ferratermora.org/ency_filosofo_ad_aristotle.html 
  7. Saltar a: a b c d e f g h i Véase la sección «Life» en «Aristotle» (en inglés), Encyclopædia Britannica Online, http://www.britannica.com/EBchecked/topic/34560/Aristotle, consultado el 1 de junio de 2010 
  8. Saltar a: a b c d e f g h i j Véase la sección «Aristotle's Life» en Shields, Christopher, «Aristotle», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/win2009/entries/aristotle/ 
  9. Volver arriba Algunos comentaristas como Alejandro de Afrodisias y Averroes piensan que Dios tiene un conocimiento de las formas generales de los seres sublunares; además, es Providente. Otros autores, como William David Ross creen que no parece conocer nada más que a Sí mismo. Sin embargo, santo Tomás de Aquino seguido en esto por Franz Brentano y Enrico Berti cree que es posible que Dios, a través del conocimiento que tiene de Sí mismo, conozca también todos los demás seres.
  10. Volver arriba Aristóteles. Tratados de lógica. Madrid, Gredos, 1994
  11. Volver arriba Aristóteles. Categorías, 2 a 11ss
  12. Saltar a: a b Véase el primer párrafo del prefacio a Aristóteles (1989). Prior Analytics. Traducción, introducción, notas y comentarios por Robin Smith. Indianápolis: Hackett. 
  13. Volver arriba Véase la sección «The Subject of Logic: Syllogisms» en Smith, Robin, «Aristotle's Logic», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/aristotle-logic/ 
  14. Volver arriba Primeros analíticos, 24b 20.
  15. Volver arriba Véase la sección «Aristotelian Deductions and Modern Valid Arguments» en Smith, Robin, «Aristotle's Logic», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/aristotle-logic/ 
  16. Saltar a: a b c Véase la sección «The Syllogistic» en Smith, Robin, «Aristotle's Logic», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/aristotle-logic/ 
  17. Volver arriba En los Primeros analíticos véase la parte 4 del libro 1 para la primera figura, la parte 5 para la segunda, y la parte 6 para la tercera (versión en inglés).
  18. Volver arriba Gottlieb, Paula, «Aristotle on Non-contradiction», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2008 Edition edición), http://plato.stanford.edu/archives/fall2008/entries/aristotle-noncontradiction/ 
  19. Volver arriba Véase la sección «Time and Necessity: The Sea-Battle» en Smith, Robin, «Aristotle's Logic», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/aristotle-logic/ 
  20. Volver arriba Véase la sección «Induction and Deduction» en Smith, Robin, «Aristotle's Logic», en Edward N. Zalta (en inglés), Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2009 Edition), http://plato.stanford.edu/archives/spr2009/entries/aristotle-logic/ 
  21. Volver arriba Hamblin, Charles Leonard (1970). Fallacies. Methuen. 
  22. Volver arriba Ética a Eudemo.
  23. Volver arriba Aristóteles, Pol., III, cap. VII, 1279a.
  24. Volver arriba Aristóteles, Pol., III, cap. VII, 1279b.
  25. Volver arriba Aristóteles, Pol., IV, cap. II, 1289a.
  26. Volver arriba Alfredo Marcos 1998, Invitación a la Biología de Aristóteles Universidad de Valladolid
  27. Saltar a: a b c Tatarkiewicz, Wladyslaw (1991). Historia de la estética. Akal. 
  28. Volver arriba "Tatarkiewicz, Wladyslaw (1987). Historia de seis ideas. Cap. 9.1: Historia del concepto de mimesis. Madrid: Tecnos. 
  29. Saltar a: a b Valverde, José María (1987). Breve historia y antología de la estética. Barcelona: Ariel. 

Bibliografía

  1. Volumen I. ISBN 978-84-249-2085-2. 
  2. Volumen II. ISBN 978-84-249-2124-8. 
Sobre Aristóteles
  • A. Pérez de Laborda, ed., El Dios de Aristóteles. Noésis noéseos. Publicaciones san Dámaso, Madrid 2009.
  • X. Antich, Introducción a la metafísica de Aristóteles. El problema del objeto en la Filosofía primera, PPU, Barcelona 1990.
  • J. Barnes, Aristóteles, traducción del inglés por Marta Sansigre Vidal, Cátedra, Madrid 1987.
  • T. Calvo Martínez, Aristóteles y el aristotelismo, Akal, Madrid 1996.
  • F. Copleston, Historia de la filosofía. Vol. I: Grecia y Roma, Ariel, Barcelona 1984.
  • I. Düring, Aristóteles, exposición e interpretación de su pensamiento, traducción del original alemán, de Bernabé Navarro, UNAM, México 1990, 2ª ed.
  • G. Fraile, Historia de la filosofía. Vol.I. Grecia y Roma, BAC, Madrid 1997, 7ª ed.
  • W. K. C. Guthrie, Historia de la filosofía griega. VI: Introducción a Aristóteles, versión española de Alberto Medina González, Gredos, Madrid 1993.
  • J. Lear, Aristóteles. El deseo de comprender, Alianza editorial, Madrid 1994.
  • J. Montoya - J. Conill, Aristóteles: sabiduría y felicidad, Cincel, Madrid 1985.
  • G. Reale, Introducción a Aristóteles, Herder, Barcelona 2003.
  • I. Yarza, La racionalidad de la ética de Aristóteles. Un estudio sobre Ética a Nicómaco I, EUNSA, Pamplona 2001.

Enlaces externos

  • Pseudo-Calístenes: Carta de Alejandro Magno a Aristóteles y a Olimpia sobre los prodigios de la India.
    • Texto francés, con anotaciones en el mismo idioma, en el sitio de Philippe Remacle; trad. de Jules Berger de Xivrey (1801 - 1863). Imprimiere Royale (hoy, Imprimerie Nationale),[1] París, 1836.
  • Thomas R. Martin: An Overview of Classical Greek History from Mycenae to Alexander (Panorama de la historia de la Grecia Antigua desde la época micénica hasta la de Alejandro); texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus.


Cahagnet, Louis Alphonse

De Theosopedia
(1805 - 1885). un prodigioso autor que en octubre de 1880 fue elegido miembro honorario de la Sociedad Teosófica (TS) en reconocimiento a su importante contribución al estudio de lo que entonces se denominó "Magnetismo Animal". Poco se sabe sobre su historia excepto que no tuvo ninguna calificación académica y totalmente autodidacta, ganándose la vida haciendo sillas. En el momento de hacerse miembro del TS vivía en Argenteuil en Francia.

HelenaP. BLAVATSKY parece haber instigado elección de Cahagnet los TS y dijo que era conveniente para los TS a ser estrechamente apoya a la investigación del magnetismo Animal que estaba llevando a cabo en Francia en aquel momento (El Theosophist, febrero de 1881, p. 104-106). Cahagnet llevado a cabo extensas investigaciones de "magnetismo" empleando clarividentes y publicado un gran número de obras lidiar con su investigación.
Ver también hipnosis.

Publicaciones incluyen:
Guide du Magnétiseur, ou Procédes Magnétiques, París, 1849; Magie Magnéique, etc., París, 1854; Encyclopédie Magnétique Spiritualiste, París, 1854-52.

Version original en Ingles
From Theosopedia
(1805-1885). A prodigious author who was elected an Honorary Fellow of the Theosophical Society (TS) in October 1880 in recognition of his significant contribution to the study of what was then termed “Animal Magnetism.” Little is known about his history except that he had no academic qualification and was entirely self-taught, earning his living making chairs. At the time of his becoming a member of the TS he was living at Argenteuil in France.
Helena P. BLAVATSKY seems to have instigated Cahagnet’s election to the TS and she stated that it was desirable for the TS to be closely supportive of the Animal Magnetism research that was being carried out in France at that time (The Theosophist, February 1881, p. 104-106). Cahagnet carried out extensive investigations of “magnetism” employing clairvoyants and published a large number of works dealing with his research.
See also HYPNOSIS.
Publications include:
Guide du Magnétiseur, ou Procédes Magnétiques, Paris, 1849; Magie Magnéique, etc., Paris, 1854; Encyclopédie Magnétique Spiritualiste, Paris, 1854-52. 


Esta biografía, contiene propias opiniones sobre este personaje. Veamos lo que dice sin cambiar en nada lo que que expuso el autor.

BIOGRAFIA - LOUIS ALPHONSE Cahagnet

http://espiritaespiritismoberg.blogspot.com/2012/10/louis-alphonse-cahagnet.html


LOUIS ALPHONSE Cahagnet 
 (1809 - 1885)

Cahagnet nació en Caen, Francia. Aunque descendía de una familia pobre, y después de haber trabajado, con el fin de vivir como un relojero, sillas de torneado, empleado de comercio, fotógrafo, logró, con su poderosa fuerza de voluntad, su extraordinario dinamismo y la honestidad, adquieren una posición prominente, y respetado y admirado por todos los que lo privó incluso enemigos.

Además de las habilidades mencionadas, Cahagnet desarrolló otro que haría más famoso - el hipnotizador. Fue de esta manera que mantuvo relaciones con los seres de ultratumba, a través de varios pacientes en estado de sonambulismo o éxtasis. Este cambio se produjo en 1847, el primer volumen de "Arcana de la otra vida Revealed". Tomando nota de las discusiones maravilloso intercambio con los espíritus, Cahagnet construyó obra portentosa con cerca de mil páginas, que formaron el volumen I de "Arcana". En la bella introducción a esta obra monumental advierte el autor: "Sede prudente, no permitir o rechazar cualquier cosa sin maduro examen, lo que no podéis comprender, nunca se dicen que no es!". El volumen I fue seguido por los volúmenes II y III.

En 1848, se reunieron en Argenteuil Cahagnet un grupo de personas que habían sido testigos de los hechos obtenidos por sonámbulo Adéle Maginot, y creó la primera "Compañía de espiritistas magnetistas" a sugerencia del espíritu Swedenborg. Tres años más tarde, la compañía continuó sus estudios bajo el nombre de "Sociedad de Swedenborgianos estudiantes", acercándose más tarde espiritismo codificada por Allan Kardec.

Bajo los auspicios de la "Sociedad" fundó el periódico "El magnetizador espiritual" en el que se registran todos los maravillosos hechos de las relaciones con la adición obtenido por él y magnetistas de todo el mundo que quería hacer. Esto fue seguido por aún muchas otras obras:
850 - "Santuario del espiritismo", o el estudio del alma humana y su relación con el universo, de acuerdo con el sonambulismo y el éxtasis.
1851 - "La luz de los Muertos" o estudios magnéticos, filosófica y espiritual. - "Tratamiento de la enfermedad", una obra que incluye un estudio de las propiedades medicinales de las 150 plantas que extática Adéle Maginot transmitida y diversos métodos de magnetización.
1853 - "Cartas-odic magnética Knight Reichenbach, traducido del alemço.
1856 - "Revelations Más allá de la tumba", por los espíritus de Galileo, Hipócrates, Franklin y otros, donde estudiamos Dios, la preexistencia de las almas, la creación de la tierra, varios problemas de Física, Botánica, Matemáticas, Medicina, el análisis de la existencia de Cristo y el mundo espiritual.
1857 - "La magia magnética", que se ocupa de los fenómenos de transporte, la suspensión, las posesiones, convulsiones, etc ..
1858 - "Estudio del Hombre", que teje consideraciones profundas sobre el hombre y sobre todas las facultades del alma humana.
1861 - "Enciclopedia Magnético Espiritual" (1854 -1861).
1869 - "Estudio de Materialismo y espiritualismo."
1880 - "Estudio del Alma y el libre albedrío". 
1883 - "Terapia de Magnetismo y sonambulismo".
Las fechas anteriores muestran que el trabajo de Cahagnet precedió al Kardec, y también tuvo éxito. Le sucedió aún en la lucha por la verdadera espiritualista, apoyando nunca desalentar ataques infligidos a doutrina "Cualquiera que sea la ignorancia, fanatismno, la locura más tarde reeditado en contra de nuestra doctrina se vierte sobre los pobres hipnotizador" - dice Gabriel Delanne. ¿Qué pasó con las obras de Kardec, el de Cahagnet también fueron bautizados por el fuego. 

La lectura de Arcana fue prohibido en todos los países, por decisión de la Iglesia Católica. Cahagnet, sin embargo, nunca se desvaneció. Cuestionar los muertos, él consiguió respuestas interesantes y reveladoras sobre diversos temas: nociones magnetismo de las propiedades del alma, la oración como medio para evitar los malos pensamientos, la forma en que debe ser entregado, castigo reservado en el mundo de los espíritus a los criminales las ocupaciones de los espíritus, las sociedades formadas por los espíritus, las obsesiones, la separación del alma y el cuerpo en la muerte, diversas formas de que los espíritus pueden tomar, el infierno de los católicos (lo que es), el fenómeno de transporte , la reunificación de familiares y similares en el espacio, las nociones sobre la locura, sus causas, sus consecuencias en el mundo espiritual, alucinaciones causadas por espíritus malignos, el suicidio en el más allá, etc., etc ...

El 10 de abril 1885, 76, desencarnava en Argenteuil, el viejo luchador Cahagnet, a cuyo entierro asistió a innumerables amigos y espiritistas. La esposa, meses más tarde, lo acompañó. Pobre muchacho, tornero, relojero, recepcionista, se convertiría, gracias a la voluntad, la inteligencia y perseverancia, un erudito y metafísico profundo, digno de reconocimiento de luminarias científicas y literarias de todos los países, y el respeto y la gratitud eterna del espíritu del mundo.

"Sede Prudente, no permiten o niegan algo sin maduro examen, lo que no podéis comprender, nunca se dicen que no es!"
Louis Alphonse Cahagnet

 OBRAS DE RELACIÓN PARA DESCARGAR  http://www.autoresespiritasclassicos.com/Autore
BIOGRAFÍA LOUIS ALPHONSE Cahagnet
 LOUIS ALPHONSE Cahagnet - CELESTIAL TELEGRÊFICO
 LOUIS ALPHONSE Cahagnet - DU traitement Etude des maladies O SUR LES Proprietes medicinales de 150 PLANTES
 LOUIS ALPHONSE Cahagnet - Etudes SUR L'Âme ET SUR le Libre Árbitro
LOUIS ALPHONSE Cahagnet - GUÍA DU magnétiseur O Procédés Magnetiques d'après
 LOUIS ALPHONSE Cahagnet - LETTRES ODIQUES Magnetiques DU CHEVALIER DE REICHENBACH

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Andrew Jackson Davis


Andrew Jackson Davis young.jpg
Andrew Jackson Davis,
in 1847
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Andrew Jackson Davis


Born(1826-08-11)August 11, 1826
Blooming Grove, New York
DiedJanuary 13, 1910(1910-01-13) (aged 83)
OccupationSpiritualist
Andrew Jackson Davis (August 11, 1826 – January 13, 1910) was an American Spiritualist, born in Blooming Grove, New York.

Años primarios

Tenía poca educación, aunque probablemente mucho más que él y sus amigos fingieron. En 1843 él oyó conferencias en Poughkeepsie sobre el magnetismo animal, como los fenómenos de hipnotismo fue denominado y encontró que tenía poderes de vidente notables. En el año siguiente tuvo, dijo, mensajes espirituales diciéndole de su trabajo de vida.[1] con el tiempo se le conoció como "la vidente de Poughkeepsie".
Andrew Jackson Davis,
about 1860

Su trabajo

Para los próximos tres años (1844-1847) practicó la curación magnética con mucho éxito; y en 1847 publicó los principios de la naturaleza, sus revelaciones divinas y una voz a la humanidad, que en 1845 había dictado en trance a su Escribano, William Fishbough. Él impartidas con poco éxito y volvió a escribir (o dictando) libros, editorial unos 30 en total incluyendo:
  • The Great Harmonia (1850–1861), an encyclopaedia in six volumes;
  • The Philosophy of Special Providences (1850), which with its evident rehash of old arguments against special providences and miracles would seem to show that Davis' inspiration was literary;
  • The Magic Staff: an Autobiography (1857), which was supplemented by Arabula: or the Divine Guest, Containing a New Collection of New Gospels (1867), the gospels being those according to St Confucius, St John (G.Whittier),St Gabriel (Derzhavin),St Octavius (Frothingham), St Gerrit (Smith), St Emma (Hardinge), St Ralph (W. Emerson), St Selden (J. Finney), St Theodore (Parker) and others;
  • A Stellar Key to the Summer Land (1868);
  • Tale of a Physician, or, the Seeds and Fruits of Crime (1869) Internet Archive; online edition (pdf format, 22 MB, entire book on one pdf);
  • Views of Our Heavenly Home (1878), each with illustrative diagrams and The Fountain with Jets of New Meanings (1870) Illustrated published by McCrea & Miller.[1]

Legado e influencias

Andrew Jackson Davis,
about 1900
Davis was much influenced by Swedenborg and by the Shakers, who reprinted his panegyric praising Ann Lee in the official work, Sketch of Shakers and Shakerism (1884).[1]
Edgar Allan Poe was inspired by Davis, whose lectures on mesmerism he had attended, in the writing of "The Facts in the Case of M. Valdemar" (1845).
Davis's complete library is now housed within the Edgar Cayce Library.[2] Davis coined the term "law of attraction".[3]



Sources

    Attribution
     Chisholm, Hugh, ed. (1911). "Davis, Andrew Jackson". Encyclopædia Britannica (11th ed.). Cambridge University Press. 

    External links

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    ¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

    ¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
    Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

    Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

    “Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

    Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


    Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

    Mensajes en Fotos


    Body

















    1/15/16

    Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









    • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



    • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



    • Oración Magnética Mental. (Grupales),



    • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



    • Educación Espirita.


    Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



    Las obsesiones se Curan