domingo, 28 de octubre de 2018

Capítulo I, Libro de Génesis Espiritual, edición 2nd, 1ra Revisión - Caracteres de la Revelación Espírita


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"Revelación Espírita"... 
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TRADUCIDO DE LA. 2.a EDICIÓN FRANCESA Y PUBLICADO POR
LA SOCIEDAD BARCELONESA PROPAGADORA DEL ESPIRITISMO.

EL GÉNESIS
SEGÚN EL ESPIRITISMO.
CAPÍTULO PRIMERO.

Carácteres de la Revelación Espírita.

EL GÉNESIS SEGÚN EL ESPIRITISMO.
_____________________________________
CAPÍTULO PRIMERO.

Caracteres de la Revelación Espírita.

   1 . —¿Puede considerarse el Espiritismo como una revelación?  En la afirmativa ¿Cuál es su carácter? ¿En qué se funda su autenticidad? ¿Es la doctrina espírita una revelación en el sentido litúrgico de la palabra, es decir, el producto en todas sus partes de una enseñanza venida de lo alto? ¿Es absoluta o susceptible de modificarse? Aportando a los hombres la verdad ya descifrada ¿No tendría por resultado la tal revelación impedir al hombre hacer uso de sus facultades, puesto que le escusa del trabajo de la investigación? ¿Cuál puede ser la autoridad de la enseñanza de los Espíritus si no son infalibles y superiores a la humanidad? ¿Cuál es la utilidad de la moral que predican, si no es diferente de la cristiana ya conocida? ¿Qué verdades nuevas nos enseñan? ¿Tiene el hombre necesidad de una revelación, teniendo en sí mismo y en su conciencia cuanto necesita para conducirse? Tales son las consideraciones sobre que conviene formarse desde luego una idea fija.
   2.—Por lo pronto empecemos por fijar el sentido de la palabra Revelación.
Revelar, derivado de la palabra velo (en latín ve-

2     CAPÍTULO I.

lum) significa literalmente quitar el velo, y en sentido figurado, descubrir, hacer conocer una cosa secreta o desconocida. En su acepción vulgar más general, se dice de toda cosa ignorada que es dada a luz, de toda idea nueva que pone en camino de encontrar lo que estaba oculto.
   Bajo este punto de vista, todas las ciencias que nos hacen conocer los misterios de la naturaleza, son revelaciones, y puede decirse que hay para nosotros revelaciones incesantes. La Astronomía nos ha revelado el mundo astral que no conocíamos; La Geología, la formación de la Tierra; la Química, la ley de las afinidades; la Fisiología, las funciones del organismo, etc. Copérnico, Galileo, Newton, Laplace, Lavoisier son otros tantos reveladores.
   3.—El carácter esencial de toda revelación debe ser la verdad. Revelar un secreto es hacer conocer un hecho: si la cosa es falsa, no es un hecho y por consecuencia no hay revelación. Toda revelación desmentida por los hechos, deja de serlo, o mejor dicho no es revelación. Si la tal revelación se ha atribuido a Dios, como que ni puede engañarse ni engañarnos, no puede proceder de él: hay que considerarla como producto de una concepción humana.
   4. —¿Cuál es el papel de un profesor respecto a sus discípulos, si no el de un revelador?  Les enseña lo que no saben, lo que no tendrían tiempo ni facultades para descubrir por sí mismos; porque la ciencia es la obra en común de los siglos y de multitud de hombres, cada uno de los cuales ha aportado su contingente de observaciones, de que se aprovechan los que vienen en pos de ellos. La enseñanza es por tanto la revelación

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      3

de ciertas verdades científicas o morales, físicas o metafísicas, dada por hombres que las conocen, a los que las ignoran, y que sin eso las hubieran siempre ignorado o tardado muchísimo tiempo e invertido mucho trabajo en descubrirlas.
   5. —Más el profesor no enseña sino lo que él mismo ha aprendido: es un revelador de segundo orden. El hombre de genio enseña lo que él mismo ha descubierto, y es el revelador primitivo: trae la luz que pasa de mano en mano, se vulgariza y se extiende. ¿Dónde estaría aún la humanidad, o mejor dicho; como se concibe la humanidad sin la revelación de los hombres de genio que aparecen en ella de tiempo en tiempo para ilustrarla?
   Pero ¿qué son los hombres de genio? ¿Porqué son hombres de genio? ¿De dónde vienen? ¿Qué se hace de ellos cuando desaparecen? Obsérvese que la mayor parte de entre ellos traen consigo al nacer facultades trascendentales, y conocimientos innatos que un poco de trabajo basta para desarrollar. Pertenecen sin duda alguna, como nosotros, a la humanidad, puesto que como nosotros se forman, nacen, viven y mueren como los demás hombres. ¿Pero de dónde han sacado esos conocimientos que no han podido adquirir en su vida? ¿Diremos con los materialistas, que la casualidad les ha dado masa cerebral más abundante y de mejor calidad? En ese caso, no tendrían más mérito que una hortaliza más sabrosa y de mayor tamaño que las demás de su clase. Se dirá con ciertos espiritualistas, que Dios los ha dotado de un alma más favorecida que la del común de las gentes? Esta suposición no es menos ilógica, por cuanto impli-

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caría en Dios parcialidad e inmotivada preferencia. La única solución racional de este problema está en la preexistencia del alma y en la pluralidad de las existencias. El hombre de génio es un Espíritu que ha vivido más largo tiempo, y que, por consecuencia, ha adquirido y progresado más que los que se hallan menos avanzados. Al encarnarse, aporta lo que sabe; y como sabe mucho más que los otros sin tener necesidad de aprender, es lo que se llama un hombre de genio. Lo que sabe, es, en realidad de verdad producto de un trabajo anterior y no el resultado de un privilegio. Antes de renacer era un Espíritu avanzado, y se reencarna ya con el objeto de enseñar a los demás, ya con el de adelantar todavía más en su carrera, si no fuese con uno u otro objeto.
   Los hombres progresan incontestablemente por sí mismos y por los esfuerzos de su inteligencia; más abandonados a sus propias fuerzas, sus progresos son lentos y penosos, al paso que mucho más prontos y fáciles, si son auxiliados por buenos maestros, ni más ni menos que sucede a los escolares. Todos los pueblos han tenido sus genios que han venido en diversas épocas a dar impulso a su educación y desarrollo y a sacarlos de su inercia o impotencia.
   6.—Cuando se admite la solicitud y amor de Dios a sus criaturas, no hay porque negar que Espíritus capaces por su energía y por la superioridad de sus conocimientos, de hacer avanzar a la humanidad, pueden encarnarse por la voluntad de Dios con objeto de ayudar al progreso en un sentido determinado, recibiendo al efecto una misión, a la manera que sucede a un embajador respecto de su soberano. Este es el destino

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de los grandes genios en el mundo. ¿Qué vienen a hacer más que ha enseñar a los hombres verdades que se ignoran y que se hubieran ignorado por mucho tiempo a fin de poner la escala sin cuyo auxilio no podrán salvarse ciertas dificultades? Estos genios que aparecen a través de los siglos como estrellas radiantes, dejan tras sí un rastro luminoso que guía a la humanidad, y son misioneros, o si se quiere mesías que significa, como todos saben, enviados. Sino enseñaran a los hombres sino lo que estos saben, su presencia sería completamente inútil. Más las cosas nuevas que enseñan, sea en el orden físico, sea en el orden filosófico, son revelaciones. Si Dios suscita reveladores para las cosas científicas, con más razón puede suscitarlos para las verdades morales que son uno de los elementos esenciales del progreso. Tales son los filósofos cuyas ideas han sobrevivido al través de los siglos y de los acontecimientos más extraños.
   7.—En el sentido especial de la fe religiosa, la revelación se dice más particularmente de las cosas espirituales que el hombre no puede aprender por sí mismo, que no puede descubrir por medio de sus sentidos, y cuyo conocimiento le es dado por Dios o por sus mensajeros ya por medio de la palabra directa, o ya por la inspiración. En este caso la revelación se ha hecho siempre a hombres privilegiados, designados con el nombre de profetas o mesías, es decir, enviados, misioneros, que tienen misión de trasmitirla a los hombres: considerada bajo este punto de vista, la revelación implica la pasividad absoluta: se la acepta sin examen, sin comprobación, sin discusión.
   8.—Todas las religiones tienen sus reveladores; y

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aunque estos estén lejos de haber conocido toda la verdad, tenían su razón de ser providencial; porque eran apropiadas al tiempo y al medio en que vivían, al genio particular de los pueblos a que hablaban y a que eran relativamente superiores. No obstante los errores de sus doctrinas, han removido los espíritus y sembrado gérmenes que más tarde habían de desarrollarse o se desarrollarán al calor del sol del cristianismo. Sin razón, por tanto, se las anatematiza en nombre de la ortodoxia; porque ha de llegar el día en que todas esas creencias, tan diversa en la forma, pero que descansan en realidad sobre un mismo principio fundamental, han de fundirse en una grande y amplísima unidad, cuando la razón haya triunfado de todas las preocupaciones. Ese fundamento común es la existencia de Dios y la inmortalidad del alma.
   Desgraciadamente todas las religiones se han hecho siempre instrumentos de dominación: el papel de profeta ha tentado a ambiciosos de baja estofa y se ha visto surgir una multitud de supuestos reveladores o mesías que, a favor del prestigio de este nombre, han explotado la credulidad de la muchedumbre en provecho de su orgullo, de su codicia o de su pereza, encontrando más cómodo que el trabajar, vivir a expensas de sus fanatizados secuaces. La religión cristiana no se ha visto más que las otras al abrigo de esta plaga de parásitos impostores, sobre cuyo particular nos remitimos y llamamos muy particularmente la atención de nuestros lectores, al capítulo XXI de El Evangelio según el Espiritismo; «Habrá falsos Cristos y falsos profetas.»
   9.— ¿Hay revelaciones directas de Dios a los homb-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.     7

res? Cuestión es esta que no nos atrevemos a resolver de una manera absoluta en sentido afirmativo ni negativo. La cosa no es esencialmente imposible; pero no hay de ella una prueba evidente. Más no puede dudarse que hay Espíritus allegados a Dios por su perfección que se penetran de su pensamiento y pueden comunicarlo.  Por lo que hace a los reveladores encarnados, pueden tomar sus instrucciones en sí mismos, recibirlas de Espíritus más elevados, y aún ser mensajeros inmediatos de Dios, según el orden jerárquico a que pertenecen los últimos, hablando en nombre de Dios, han podido a veces ser mirados como Dios mismo, a causa de la ingenua piedad de sus admiradores.
   Esta clase de comunicaciones no tienen nada de extraño para los que conozcan los fenómenos espíritas y la manera con que se establecen las relaciones entre los encarnados y los desencarnados. Las instrucciones pueden trasmitirse por diferentes medios, a saber: la inspiración pura y simple, por el oído o la audición de la palabra, por la vista de los Espíritus instructores en las visiones y apariciones, ya en sueños, ya en vigilia, como se vé en muchos ejemplos tanto en la Biblia y en los evangelios, como en los libros sagrados de todos los pueblos. Es pues, rigurosamente exacto decir que la mayor parte de los reveladores son médium inspirados, auditivos o videntes: lo cual no quiere decir que todos los médiums sean reveladores, y mucho menos intermediarios directos de la Divinidad o de sus mensajeros.
   10.—Los Espíritus puros son los únicos que reciben directamente la Palabra de Dios con encargo de trasmitirla. Pero se sabe ahora que no todos los Espíritus

8     CAPÍTULO I.

son perfectos ni mucho menos, y que los hay que revisten falsas apariencias; lo cual ha hecho decir a San Juan: «No creáis á todo Espíritu; mas ver antes si son de Dios.» (Epístola. 1. a cap. IV n.° 4.).
   Puede haber revelaciones serias y verdaderas, como las hay apócrifas y engañosas. El carácter esencial de la revelación Divina es el de la eterna verdad. Ninguna revelación tachada de error o sujeta a mudanza puede proceder de Dios. Así es como el Decálogo tiene todos los caracteres de su origen; mientras que las otras leyes mosaicas, esencialmente transitorias y frecuentemente en contradicción con la ley del Sinaí, son obra personal y política del legislador hebreo. Las costumbres del pueblo al dulcificarse, han hecho caer en desuso esas leyes, mientras que el Decálogo ha quedado en pie como el faro de la humanidad. Cristo ha hecho de él la base de su doctrina, mientras que ha abolido las otras leyes, lo que no hubiera hecho, si hubiesen sido obra de Dios. Cristo y Moisés han sido los grandes reveladores que han cambiado la faz del mundo, y esa es la prueba de su misión divina: una obra puramente humana nunca hubiera tenido tal poder.
   11. —Una revelación importante tiene lugar en la época presente, y es la que nos muestra la posibilidad de comunicar con los seres del mundo espiritual. Este conocimiento no es nuevo en verdad; pero ha quedado hasta ahora en estado de letra muerta, es decir, sin ser de provecho alguno para la humanidad. La ignorancia de las leyes que rigen esta clase de relaciones, lo había ahogado bajo el peso de la superstición: el hombre era incapaz de sacar deducción alguna saludable. Estaba reservado a nuestra época desembarazar

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.       9

La de sus accesorios ridículos, comprender su alcance y hacer salir de ella la luz que debía alumbrar el camino del porvenir.
   12. —El Espiritismo que nos ha hecho conocer el mundo invisible que nos rodea, y en medio del cual vivíamos sin darnos cuenta de ello; las leyes por que se rige; sus relaciones con el mundo visible; la naturaleza y estado de los seres que lo habitan, y por consecuencia, el destino del hombre después de la muerte, es una verdadera revelación en la acepción científica de la palabra.
   13. —La revelación espírita tiene un doble carácter a causa de su naturaleza: tiene el de revelación divina y el de revelación científica a un mismo tiempo. De la primera, en cuanto su advenimiento es providencial y no el resultado de la iniciativa y del designio premeditado del hombre y que los puntos fundamentales de la doctrina son los hechos de la enseñanza dada por los Espíritus encargados por Dios de instruir a los hombres sobre cosas que ignoraban, que no podían aprender por sí mismos y que les importa hoy conocer por estar ya preparados para comprenderlas. Participa de la segunda especie de revelación, en cuanto esta enseñanza no es privilegio de ningún individuo, si no que es dada a todos por el mismo medio; y que los que la transmiten y los que la reciben no son seres pasivos dispensados del trabajo de observación y de investigación; que no hacen abstracción de su juicio y de su libre arbitrio; que no les está prohibida la comprobación, y sí por el contrario muy recomendada; y en fin, que la doctrina no ha sido dictada de una vez ni impuesta a la credulidad; que es una de- 

10      CAPÍTULO I.

ducción de la observación de los hechos que los Espíritus ponen a la vista de todos, y de las instrucciones que acerca de ellos dan : hechos e instrucciones que el hombre estudia, comenta, examina y compara, y de que él mismo saca las consecuencias y aplicaciones. En una palabra, lo que caracteriza la Revelación Espírita es que el origen es divino, que la iniciativa pertenece a los Espíritus, y que la elaboración es el producto del trabajo del hombre.
   14. —Como asunto de elaboración, el Espiritismo procede exactamente lo mismo que las ciencias positivas, es decir, que aplica el método experimental y analítico. Se presentan hechos de un orden nuevo que no pueden explicarse por medio de las leyes comunes: los observa, los compara, los analiza, y remontando de los efectos a las causas, inquiere la ley a que obedecen, y luego deduce las consecuencias e investiga sus aplicaciones útiles. No establece a priori ninguna teoría preconcebida el Espiritismo : no sienta como hipótesis, ni la existencia ni la intervención de los Espíritus, ni el periespíritu, ni la reencarnación, ni ninguno de los principios fundamentales de la doctrina.
   Ha deducido la existencia de los Espíritus cuando esta existencia ha resultado con evidencia de la observación de los hechos, y lo mismo ha sucedido respecto a los demás principios. No son los hechos los que han venido a confirmar la teoría; más la teoría ha venido a resultar, como consecuencia indeclinable! para explicar y resumir los hechos. Puede por tanto, decirse con toda exactitud que el Espiritismo es una ciencia de observación y no el producto de la imaginación o de una alucinación.

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      1

   15.—Citemos un ejemplo. Se ofrece en el mundo de los Espíritus un hecho muy singular y que nadie hubiera podido figurarse, y es, que hay Espíritus que no se creen muertos, es decir, desencarnados. Pues bien, los Espíritus superiores, que los conocen perfectamente, no han venido a decirnos anticipadamente que hay Espíritus que se figuran vivir todavía la vida terrestre, y que conservan sus gustos, sus costumbres y sus instintos; más han provocado la manifestación de Espíritus de esta categoría para hacérnoslos observar. Habiendo visto Espíritus inciertos de su estado, o que afirmaban pertenecer aún a este mundo creyéndose ocupados de sus tareas acostumbradas, hemos deducido del ejemplo la regla. Multitud de hechos análogos han probado que esto no era una excepción, sino una de las fases de la vida espirita: nos han permitido estudiar todas las variedades y causas de esta singular ilusión, y reconocer que esta situación es peculiar de Espíritus poco adelantados moralmente y subsecuente a ciertos géneros de muerte: que esta ilusión es pasajera, pero que puede durar días, meses y aún años. De este modo ha nacido la teoría de la observación , y lo mismo decimos de todas los demás principios de la doctrina.
   16. —Así como la ciencia propiamente dicha tiene por objeto el estudio de las leyes del principio material, el objeto principal del Espiritismo es el conocimiento de las leyes del principio espiritual. Pero como este principio es una de las fuerzas de la naturaleza que reacciona incesantemente sobre el principio material, y recíprocamente, se deduce que el conocimiento del uno no puede ser completo sin el cono-

12      CAPÍTULO I.

Cimento del otro: que el Espiritismo y la ciencia se completan mutuamente: que la ciencia sin el Espiritismo no puede explicar ciertos fenómenos por las solas leyes de la materia, y que por haber hecho abstracción del principio espiritual, se ve detenida en multitud de casos ante dificultades insuperables. A su vez, el Espiritismo sin la ciencia carecería de apoyo y de contraprueba y podría extraviarse y degenerar en groseras ilusiones. El Espiritismo, venido antes de los descubrimientos científicos, hubiera sido o una monstruosidad o una obra abortiva, como todo lo que viene antes de tiempo o fuera de sazón.
   17.—Todas las ciencias se eslabonan o dan la mano, y se suceden en un orden racional: nacen unas de otras, a medida que encuentran un punto de apoyo en las ideas y en los conocimientos anteriores. La Astronomía, una de las primeras que han sido cultivadas, ha vivido en los limbos de la infancia hasta el momento en que la Física ha venido a revelar la ley de las fuerzas de los agentes naturales: no pudiendo la Química nada, sin el auxilio de la Física, debía seguirla de cerca, para luego marchar de concierto apoyándose la una en la otra.
   La Anatomía, la Fisiología, la Zoología, la Botánica, la Mineralogía no se han constituido como ciencias propiamente dichas, sino con el auxilio de las nociones aportadas por la Física y la Química. La Geología, nacida ayer, como quien dice, hubiera carecido de sus elementos naturales de viabilidad sin la Astronomía, la Física, la Química y demás ciencias naturales mencionadas; por lo cual debía venir indefectiblemente después de todas.

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.     13

   18. —La ciencia moderna ha desvanecido los cuatro elementos primitivos de los antiguos, y de observación en observación, ha llegado a la concepción de un solo elemento generador de todas las transformaciones de la materia. Pero la materia por sí misma es inerte: no tiene ni vida, ni pensamiento, ni sensibilidad: le es indispensable su unión con el principio espiritual. El Espiritismo no ha inventado ni aún descubierto este principio; más sí, es el primero que lo ha demostrado con pruebas irrecusables: lo ha estudiado, lo ha analizado y hecho su acción evidente. Al elemento material ha venido a agregar el elemento espiritual.  Elemento material y elemento espiritual: estos son los dos principios, las dos fuerzas vivas de la naturaleza. Por la unión indisoluble de estas dos fuerzas, de estos dos elementos, se explican sin gran pena multitud de hechos hasta ahora inexplicables.
   Por su esencia misma, y porque tiene por objeto el estudio de uno de los dos elementos constitutivos del universo, el Espiritismo se roza forzosamente con casi todas las ciencias: no podía venir útilmente, sino después de su elaboración y sobre todo cuando hubieran probado su impotencia para explicarlo todo sólo por las leyes de la materia.
   19.—Se acusa al Espiritismo de cierto parentesco con la Magia y la Hechicería; más se olvida de que la Astronomía es la hermana menor de la Astrología judiciaria que no está tan lejana de nosotros; que la Química es hija de la Alquimia, de que ningún hombre sensato se ocuparía hoy. Nadie niega, sin embargo, que existían en la Astrología y en la Alquimia, los gérmenes de las verdades de que proceden las ciencias

14      CAPÍTULO I.

actuales. A pesar de sus fórmulas ridículas, la Alquimia ha puesto al hombre en el camino de los cuerpos simples y de la ley de las afinidades. La Astrología se apoyaba en la posición y movimiento de los astros que había estudiado; más en la ignorancia de las verdaderas leyes que rigen el mecanismo del universo, los astros eran para el vulgo seres misteriosos a que la superstición atribuía una influencia moral y un sentido revelador. Cuando Galileo, Kepler y Newton hubieron hecho conocer estas leyes, y que el telescopio hubo rasgado el velo y dejado penetrar en las profundidades de los cielos, por esta mirada que ciertas gentes calificaron de indiscreta, los planetas nos aparecieron como simples mundos parecidos al nuestro, y todo el andamiaje de lo maravilloso se vino al suelo.
  Lo mismo sucede al Espiritismo respecto a la Magia y a la Hechicería. Estas se apoyaban también en la manifestación de los Espíritus, como la Astrología en el movimiento de los astros; más en la ignorancia de las leyes por que se rige el mundo espiritual, mezclaban a estas relaciones, prácticas y creencias ridículas, de que el Espiritismo moderno, fruto de la experiencia y de la observación, haya juzgado. Sin exageración ninguna, es mucho mayor la distancia que separa al Espiritismo de la Mágia y de la Hechicería, que la que hay entre la Alquimia y la Química, entre la Astronomía moderna y la Astrología judiciaria, y querer confundirlas, es demostrar que no se conoce ni una palabra de ellas.
   20. —El solo hecho de la posibilidad de comunicar con los seres del mundo espiritual tiene consecuencias incalculables y de la mayor gravedad: es todo un mun-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      15

do nuevo que se revela y que tiene tanta mayor importancia cuanto que interesa a todos sin distinción. Este conocimiento no puede menos de producir, generalizándose, una modificación profunda en las costumbres, carácter, hábitos y creencias que tanto influyen en las relaciones sociales. Es toda una revolución que se verifica en las ideas, tanto más radical y potente, cuanto que no se limita a un pueblo o a una raza, sino que afecta en sus sentimientos más íntimos a todas las clases, a todas las nacionalidades, a todos los cultos.
   Por eso se considera con razón al Espiritismo como la tercera gran revelación, veamos en que se diferencian y porque lazos están unidas entre sí.
   21 .—Moisés como profeta ha revelado a los hombres el conocimiento de un solo Dios, Soberano Señor y Creador de todas las cosas: ha promulgado la ley del Sinaí y echado los cimientos de la verdadera fé. Como hombre, ha sido el legislador del pueblo por quien esta fé primitiva, depurándose, debía un día esparcirse por toda la faz de la Tierra.
   22. —CRISTO, tomando de la ley antigua lo que es divino y eterno, y desechando lo que era transitorio, puramente disciplinario y de concepción humana, añade la revelación de la vida futura, de que Moisés no había hablado, y la de las penas y recompensas que aguardan al hombre después de la muerte.
(Véase la Revista Espirita 1861 p.p. 90 y 280.)

   23.—La parte más importante de la revelación del Cristo, en el sentido de que es el principal distintivo y la piedra angular de toda su doctrina, es el nuevo punto de vista bajo que hace considerar a la divinidad.

16      CAPÍTULO 1.

   No es el Dios terrible, celoso y vengativo de Moisés; el Dios cruel e implacable que riega la tierra con sangre humana, y ordena la matanza y el exterminio de los pueblos, sin exceptuar a las mujeres, niños, ni ancianos, y que castiga a los que perdonan a las víctimas. No es el Dios injusto que castiga a todo un pueblo por el pecado de su rey; que se venga del culpable en la persona del inocente, y que hiere a los hijos por las faltas de sus padres; sino un Dios clemente, soberanamente justo y bueno, lleno de mansedumbre y de misericordia, que perdona al pecador arrepentido y da a cada uno según sus merecimientos. No es el Dios de un solo pueblo privilegiado, el Dios de los ejércitos que preside los combates para sostener su propia causa contra el Dios de los otros pueblos ; sino el padre común del género humano que extiende su protección a todos sus hijos y los llama hacia él. No es tampoco el Dios que recompensa y castiga con solos los bienes de la tierra, y que hace consistir la gloria y la felicidad en la dominación y esclavitud de los pueblos rivales y en la multiplicidad de su progenie; sino que dice a los hombres: «Tu verdadera patria no está en este mundo, sino en el cielo; allí es donde los humildes de corazón serán ensalzados, y abatidos los soberbios.» No es el Dios que hace una virtud de la venganza y manda dar ojo por ojo, y diente por diente; sino el Dios de misericordia, que dice: «Perdona las injurias, si quieres que se te perdonen tus pecados: devuelve bien por mal; no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a tí.» No es ya el Dios mezquino y meticuloso que impone bajo las más rigorosas penas la manera con que quiere ser adorado, y que se ofende

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      17

por la no observancia de una fórmula; si no el Dios grande que mira las intenciones y no se honra con las exterioridades. No es, en fin, el Dios que quiere ser temido; sino el Dios que desea ser amado.
   24; —Siendo Dios el fundamento cardinal de toda creencia religiosa y el objeto de todo culto, el carácter de toda religión es conforme a la idea que dan de Dios. Las que hacen de él un Dios vengativo y cruel, creen honrarle con actos de crueldad, con las hogueras y los tormentos: las que hacen de él un Dios parcial y celoso, son intolerantes: son más o menos meticulosas, según que le creen más o menos sujeto a las pequeñeces y debilidades humanas.
   25.—Toda la doctrina del Cristo está fundada sobre el carácter que atribuye a la divinidad. Con un Dios imparcial, soberanamente justo, bueno y misericordioso, ha podido hacer del amor de Dios y de la caridad para con el prójimo, la condición única de salvación y decir: «esa es toda la ley y los profetas, y no hay otra.» Sobre esa creencia sola ha podido basar la igualdad de los hombres ante Dios, y la fraternidad universal.
   Esta revelación de los verdaderos atributos de la divinidad unida a la de la inmortalidad del alma y de la vida futura, modificaba profundamente las relaciones mutuas de los hombres; les imponía nuevas obligaciones; les hacia mirar la vida presente bajo otro aspecto; y debía, por consecuencia, modificar profundamente las costumbres y las relaciones sociales. Este es incontestablemente por sus consecuencias el punto más capital de la revelación de Jesucristo, cuya importancia no se ha comprendido lo bastante. Sensi-

18      CAPÍTULO I.

ble es decirlo, es el punto en que más se han apartado las creencias y que más se ha desconocido en la interpretación de sus enseñanzas.
   26.—En tanto, Cristo dijo: «muchas cosas de las que os digo, no podéis comprenderlas ahora, y tendría muchas otras que decirnos que tampoco comprenderíamos, y por eso nos habló en parábolas. Pero más tarde os enviaré el Consolador, el Espíritu de la verdad que restablecerá todas las cosas y nos las explicará.
   Si Cristo no ha dicho todo lo que hubiera podido decir, es porque ha creído que deben quedar ciertas verdades teladas hasta que los hombres se encontrarán en estado de comprenderlas. Según sus palabras mismas, su enseñanza no era completa, puesto que anuncia la venida de aquel que debe completarla. Preveía, pues, que no se comprenderían bien sus palabras, que se apartarían los hombres de su enseñanza, en una palabra, que se desharía lo que él había hecho, pues que toda cosa había de ser restablecida, y no se restablece sino lo que se ha deshecho.
   27.—¿Por qué llama al nuevo Mesías Consolador? Este nombre significativo y sin ambigüedad, es toda una revelación. Preveía que los hombres tendrían necesidad de consuelos, lo que implica la insuficiencia de los que encontrarían en la creencia que iban a formarse.  En ningún caso, quizás, se explicó el Cristo con más claridad y más explícitamente que en estas últimas palabras, en que pocas personas han fijado la atención, tal vez porque se ha evitado a propósito aclararlas y desentrañar su sentido profético.
   28. —Si Cristo no ha podido desenvolver su en-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      19

señanza de una manera completa, es porque los hombres carecían de los conocimientos necesarios que no podían adquirir si no con el tiempo, y sin los cuales no podían comprenderla: hay en ella cosas que hubieran parecido absurdas y sin sentido en el estado de los conocimientos de entonces. Completar su enseñanza debe entenderse, pues, en el sentido de explicar y ampliar, más aún que el de añadir verdades nuevas; porque todo en ella se encuentra en el germen, y sólo falta la clave para comprender el sentido de sus palabras.
   29. —Pero ¿quién es osado a poner la mano en las Escrituras sagradas con ánimo de interpretarlas?
   ¿Quién tiene ese derecho? ¿Quién posee las luces necesarias para ello, sino los teólogos? ¿Quién ha de ser el osado?... En primer lugar la ciencia que no tiene necesidad del permiso de nadie para dar a conocer las leyes de la naturaleza, y salta a pies juntos por encima de los errores y de las preocupaciones.—¿Quién tiene ese derecho?—En este siglo de emancipación intelectual y de libertad de conciencia, el derecho de examen pertenece a todo el mundo, y las Escrituras no son ya el arca santa a que nadie se atrevía a tocar sin exponerse a ser consumido por el fuego del cielo. En cuanto a las luces necesarias, sin negar la competencia a los teólogos, por ilustrados que fuesen los de la edad media, y mucho menos a los Padres de la Iglesia, no lo eran ni lo son bastante aún para condenar como herejía el movimiento de la tierra y la creencia en los antípodas. Y sin volver ia vista tan atrás, los de nuestros días ¿no han anatematizado la demostración de los períodos de la formación de la tierra?

20      CAPÍTULO. I.

   Los hombres no han podido explicar las Escrituras sino con el auxilio de lo que sabían, de las nociones falsas e incompletas que tenían acerca de las leyes de la naturaleza reveladas posteriormente por la ciencia. Por esto los teólogos más ilustres han podido equivocarse de muy buena fe acerca del sentido de ciertas palabras y de ciertos hechos del Evangelio. Queriendo encontrar a toda costa la confirmación de un pensamiento preconcebido , giraban siempre en el mismo círculo sin dejar su punto de vista, de modo que no veían desde él sino lo que querían ver; y siendo tan sabios teólogos como eran, no podían comprender las causas dependientes de leyes que no conocían.
   ¿Pero quién será el juez competente entre las diversas, y a veces contradictorias interpretaciones, dadas fuera de la Teología? El porvenir, la lógica y el buen sentido, los hombres cada vez más ilustrados a medida que nuevos hechos y nuevas leyes vengan a revelarse, sabrán dar lo que corresponde a los extravíos de la imaginación y a la realidad. La ciencia hace conocer ciertas leyes; el Espiritismo hace conocer otras: unas y otras son indispensables para la inteligencia de los textos sagrados de todas las religiones, desde Confucio y Buda hasta el cristianismo. En cuanto a la Teología, no le es permitido en buena ley alegar por vía de excepción y causa de incompetencia, las contradicciones de la ciencia, no estando ella misma conforme siempre consigo.
   30. —El Espiritismo, tomando su punto de partida de las palabras mismas de Cristo, como éste lo tomó de Moisés, es una continuación de su doctrina. El define los lazos que unen el alma y el cuerpo y le- 

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      21

vanta el velo que ocultaba a los hombres los misterios del nacimiento y de la muerte. Por el Espiritismo sabe el hombre de donde viene, a donde va, para qué está sobre la tierra, porque sufre en ella temporalmente y ve por todas partes la justicia de Dios. Sabe que el alma progresa sin cesar a través de una serie de existencias sucesivas hasta que alcanza el grado de perfección que baste a unirla con Dios.
   Sabe que teniendo todas las almas un mismo punto de partida, son creadas iguales, con la misma aptitud para progresar en virtud de su libre albedrío: que todas son de una misma esencia, y que no hay entre ellas otra diferencia que la de los progresos hechos: que todas tienen el mismo destino y han de alcanzar el mismo objeto más o menos pronto según su trabajo y buena voluntad.
   Sabe que no hay criaturas desheredadas, ni más favorecidas unas que otras; que Dios no ha creado ninguna dispensada del trabajo necesario para progresar, ni con medios que se lo faciliten a unas más que a otras; que no las hay, tampoco, condenadas perpetuamente al mal y al dolor, y que las designadas con el nombre de demonios , son espíritus aún atrasados e imperfectos que hacen el mal en estado de espíritus
como lo hacían en estado de hombres, pero que han de avanzar y mejorar; que los ángeles o Puros Espíritus  no son seres especiales en la creación, sino Espíritus que han alcanzado su objeto después de haber pasado por los tamices del progreso, y por tanto, que no hay creaciones múltiples de diferentes categorías entre los seres inteligentes; sino que toda la creación depende de la gran ley de unidad que rige al Universo , y que

22      Capítulo, I.

todos los seres gravitan hacia un fin común que es la perfección, sin que los unos sean favorecidos a expensas de los otros, siendo todos hijos de sus obras.
   31 . —Por las relaciones que el hombre puede establecer ahora con los que han dejado la tierra, tiene no sólo la prueba de la existencia y de la individualidad del alma, sino que comprende la solidaridad que une a los vivos y a los muertos de este mundo, y a los de este mundo con los de los restantes.  Conoce su situación en el mundo de los Espíritus; los sigue en sus emigraciones; es testigo de sus goces y de sus penas; sabe porque son felices o desgraciados y la suerte que a él mismo le espera según el bien o el mal que haya hecho. Estas relaciones le inician en la vida futura, que puede observar y estudiar en todas sus fases, en todas sus peripecias. El porvenir no es ya una vaga esperanza: es un hecho positivo, una certidumbre matemática; y así la muerte no tiene ya nada de espantoso, porque para él es la manumisión, la puerta de la verdadera vida.
   32.—Por el estudio de la situación de los Espíritus, el hombre sabe que la felicidad y la desgracia en la vida espiritual, son inherentes al grado de perfección o imperfección en que se encuentra; que cada cual sufre las consecuencias directas y naturales de sus faltas; dicho de otro modo, que es castigado por donde ha pecado; que estas consecuencias duran tanto como la causa que las ha producido; y que el culpable sufriría eternamente, si eternamente persistiera en el mal; pero que el mal cesa con el arrepentimiento y la reparación. Y como depende de cada cual el mejorarse, puede en virtud de su libre albedrío, prolongar o

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      23

acortar sus padecimientos, como el enfermo que lleva las molestias consiguientes a los excesos que ha cometido, mientras no se enmienda y no pone coto a los mismos.
   33.—Si la razón repugna, como incompatible con la bondad de Dios, la idea de las penas irremisibles, perpetuas y absolutas, impuestas a menudo por una sola falta, las penas del infierno que no puede dulcificar el arrepentimiento más ferviente y sincero; se inclina, en cambio, ante esa justicia distributiva e imparcial que todo lo pesa, que no cierra la puerta al arrepentimiento y tiende sin cesar la mano al náufrago en vez de rechazarle hacia el abismo.
   34. —La pluralidad de las existencias cuya idea ha indicado Cristo en el Evangelio, aunque sin definirla, como con tantas otras ha sucedido, es una de las leyes más importantes reveladas por el Espiritismo, en cuanto demuestra que era una necesidad y es una condición real del progreso. Por medio de esa ley el hombre se explica todas las anomalías aparentes que ofrece la vida humana: las diferencias de posición social; las muertes prematuras, que sin la reencarnación harían inútiles para el alma las existencias abreviadas; la desigualdad de las aptitudes intelectuales y morales, por la antigüedad del Espíritu que ha vivido más o menos, aprendido o progresado poco o mucho y que aporta, al renacer, lo adquirido en sus existencias anteriores. (N.°5.)
   35. —Con la doctrina de la creación del alma a cada nacimiento, se recae en el sistema de las creaciones privilegiadas; los hombres son extraños unos a otros; nada los une; los lazos de familia son pura- 

24      CAPÍTULO I.

mente carnales; no son los hombres solidarios de un pasado en que no existían. Con la idea de la nada después de la muerte, toda relación cesa con los que viven, no son solidarios del porvenir. Por la reencarnación son solidarios de lo pasado y para lo porvenir: sus relaciones se continúan y perpetúan, tanto en el número espiritual como en el corporal; la fraternidad tiene por base las leyes mismas de la naturaleza; el bien tiene un objeto, y el mal, sus consecuencias inevitables.
   36. —Con la reencarnación se desvanecen las preocupaciones de razas y castas, puesto que el mismo Espíritu puede renacer rico o pobre, gran señor o proletario, amo o criado, libre o esclavo, hombre o mujer. Entre los argumentos aducidos contra la injusticia de la esclavitud, contra la sujeción incondicional de la mujer a la ley del más fuerte, ninguno hay tan fundado en lo lógico y decisivo como el hecho material de la reencarnación; porque si esta funda en una ley de la naturaleza el principio de la fraternidad universal, resulta establecida sobre la misma ley el de la igualdad de las relaciones sociales y por consecuencia, el de la libertad.
   Los hombres no nacen inferiores y subordinados si no por el cuerpo: por el Espíritu son iguales y libres; y de ahí el deber de tratar a los inferiores con bondad, benevolencia y humanidad; porque el que es nuestro subordinado hoy, puede haber sido nuestro igual o nuestro superior, tal vez un pariente o un amigo, y nosotros a nuestra vez los dependientes o subordinados de aquel a quien mandamos.
   37.—Si se quita al hombre el Espíritu libre, inde- 

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      25

pendiente, progresivo y sobreviviendo a la materia, se hará de él una máquina organizada sin objeto propio, sin responsabilidad, sin otro freno que el de la ley civil, y bueno para ser explotado como un animal inteligente. Como que nada espera para después de la muerte, nada le contiene para aumentar los goces del presente; si sufre, no tiene otra perspectiva que la desesperación y para el porvenir, la nada. Con la certidumbre del porvenir, la de encontrar a los que ha amado y con el temor de volver a ver a los que ha ofendido, todas sus ideas cambian. Aún cuando el Espiritismo no hubiera. hecho más que sacar al hombre de la duda respecto a la vida futura , habría hecho, más para su mejoramiento moral, que todas las leyes disciplinarias, que le contienen tal vez, pero no le mejoran.
   38.—Sin la preexistencia del alma, la doctrina del pecado original, no solo es inconciliable con la justicia de Dios, que hace a todos los hombres responsables de la culpa de uno solo, sino que sería un absurdo incomprensible, tanto menos justificable cuanto que el alma no existía en la época a que se pretende hacer remontar su  responsabilidad. Con la preexistencia y la reencarnación, el hombre aporta al renacer el germen de sus imperfecciones pasadas, de los defectos de que no se ha corregido y que se traducen por sus inclinaciones nativas y sus tendencias a tal o cual vicio. Ese es su pecado original verdadero, cuyas consecuencias sufre, aunque con esta diferencia capital: que sufre la pena de sus propias faltas, y no las de !a falta; de otro; y además, esta circunstancia, a un mismo tiempo consoladora, estimulante y eminente-

26      CAPÍTULO I.

mente equitativa de que cada existencia le ofrece los medios de redimirse por la enmienda y la reparación de los daños que hubiere hecho, y de progresar, ya despojándose de alguna imperfección, ya adquiriendo nuevos conocimientos y virtudes, y esto, hasta que suficientemente purificado, no tenga necesidad de la vida corporal, y pueda vivir exclusivamente la vida espiritual, eterna y bienaventurada del Espíritu.
   Por la misma razón el que ha progresado moralmente, aporta al renacer cualidades nativas, como el que ha progresado intelectualmente aparta ideas innatas: está identificado con el bien, lo practica sin esfuerzo, sin mira ulterior, y por decirlo así, sin pensar en ella. El que está obligado a combatir sus tendencias, está todavía en guerra: el primero ha vencido ya, el segundo se encuentra en disposición de vencer. Hay, pues, virtud original, como hay saber original; y pecado, o mejor dicho, vicio original, el decir, inclinación, disposición, tendencia natural o mejor dicho, el vicio original es decir, inclinación, disposición, tendencia natural.
   39.—El Espiritismo experimental ha estudiado las propiedades de los fluidos espirituales y su acción sobre la materia: ha demostrado la existencia del periespíritu, sospechado desde la antigüedad, y designado por S. Pablo con el nombre de Cuerpo espiritual, es decir, de cuerpo fluídico del alma, después de la destrucción del Cuerpo tangible. Se sabe hoy que esta envoltura es inseparable del alma, que es uno de los elementos constitutivos del ser humano, el vehículo para la transmisión del pensamiento, y que durante su unión con el cuerpo, sirve de lazo entre el espíritu y la materia. El periespíritu hace un papel tan importan-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      27

te en el organismo y en multitud de afecciones, que se relaciona con la Fisiología tanto como con la Psicología.
   40.—El estudio de las cualidades del periespíritu, de los fluidos espirituales, y de los atributos fisiológicos del alma, abre nuevos horizontes a la ciencia, y dá la clave de multitud de fenómenos inexplicables hasta ahora por no conocerse las leyes que los rigen: fenómenos negados por los materialistas, porque se refieren a la espiritualidad, y calificados por otros de milagros o sortilegios, según sus creencias. Tales son entre otros, los fenómenos de la doble vista, de la vista telescópica, del sonambulismo natural y artificial, de los efectos psíquicos de la catalepsia y de la letargía, de la presciencia, del presentimiento, de las apariciones, de las transfiguraciones, de la transmisión del pensamiento, de la fascinación, de las curaciones instantáneas, de las obsesiones y posesiones, etc. Al demostrar que estos fenómenos descansan sobre leyes tan naturales como los fenómenos eléctricos, y las condiciones normales en que pueden reproducirse, el Espiritismo destruye el imperio de lo maravilloso y sobrenatural, y por consecuencia, la fuente de las supersticiones. Se hace creer en la posibilidad de ciertas cosas reputadas por algunos como quiméricas, impide creer en muchas otras supersticiosas, cuya imposibilidad e irracionalidad demuestra.
   41.—El Espiritismo, lejos de negar o destruir el Evangelio, viene por el contrario a explicar, confirmar y desenvolver por las nuevas leyes naturales que revela, todo lo que el Cristo ha dicho y hecho; esclarece los pasajes oscuros de la enseñanza, de modo que

28      - capítulo I

aquellos para quienes ciertos pasajes del Evangelio eran ininteligibles e inadmisibles, los comprenden fácilmente con auxilio del Espiritismo y los admiten; ven mejor su alcance, y saben distinguir lo que es real de lo que es puramente alegórico: Cristo aparece más grande; deja de ser un filósofo, y resulta un Mesías divino.
   42. —Si por otra parte se considera el poder Moralizador del Espiritismo,  por el objeto que asigna a todas las acciones de la vida, por las consecuencias de bien y de mal, que hace palpables, por la fuerza moral, el valor y los consuelos que proporciona en las aflicciones; por una inalterable confianza en el porvenir; por el pensamiento de tener a su lado las personas amadas, por la seguridad de volverlas a ver, por la posibilidad de conversar con ellas; en fin, por la certidumbre de que todo lo que se hace, todo lo, que. se adquiere, en inteligencia, en saber, en moralidad hasta la última hora de la vida, queda adquirido, y aprovecha al adelantamiento, se reconoce que el Espiritismo realiza todas las promesas de Cristo relativas al Consolador anunciado. Pero como es el Espíritu de Verdad el que preside al gran movimiento de la regeneración la promesa de su advenimiento se encuentra asimismo realizada, porque de hecho Él es el verdadero consolador (1)
   (1) Muchos padres de familia deploran la muerte prematura de hijos por cuya educación han hecho grandes sacrificios, y se dicen que todo ha sido en pura perdida. Con el Espiritismo no tienen que sentir estos sacrificios y se sentirían dispuestos a hacerlos aún con la certidumbre de ver morir a sus hijos; porque saben que, si no aprovechan esta educación por el momento, les ha de servir sin embargo, primero para su adelantamiento como Espíritus, porque otro

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.       29

   43.—Si a estos resultados se añade la rapidez inaudita de la propagación del Espiritismo a pesar de todo lo que se ha hecho por desacreditado, no se puede menos de convenir en que su advenimiento es providencial, puesto que triunfa de todas las fuerzas y obstáculos que le oponen las malas voluntades. La facilidad con que es aceptado por tan gran número sin coacción de ningún género, sin otros medios que el
poder de la idea, prueba que responde a una necesidad: la de creer en algo después del vacío abierto por la incredulidad, y por consecuencia, que ha venido a su tiempo.
   44. —Muchos son los afligidos : no es sorprendente, pues, que  tantas gentes acojan una doctrina que consuela, con preferencia a otras que desesperan; porque es a los desheredados más que a los felices de la tierra a quienes se dirige el Espiritismo. El enfermo ve venir al médico con más alegría que el que se siente bueno. Más los afligidos son los enfermos y el consolador el médico tanto llevarán para su nuevo estado, y segundo, porque tendrán una provisión intelectual que los hará más aptos para adquirir nuevos conocimientos. Tales son esos niños que traen ideas innatas, que saben por decirlo así y aprenden sin necesidad casi de que se les enseñe. Si como padres no tienen la satisfacción inmediata de ver a sus hijos aprovecharse de la educación que les han procurado, saben sin embargo que les ha de servir muchísimo, ya como Espíritus ya también como hombres. Quizás sean de nuevo padres de esos mismos niños de quienes se dice felizmente dotados por la naturaleza, y que de en sus aptitudes y felices disposiciones a una educción precedente. Del mismo modo, si los jóvenes se pervierten o malogran por negligencia de los padres, estos tal vez tendrán que sufrir después los disgustos y pesares que les susciten en otra existencia. (Evang. según el Espiritismo, cap. V, n." 21. Muertes prematuras),

30       CAPÍTULO I.

   O vosotros, los detractores del Espiritismo, si quieren que se le abandone y te sigan sus partidarios, darles más y mejor que él: curar con más certidumbre, prontitud y dulzura las incertidumbres del alma. Dales más consuelos, más satisfacciones, esperanzas más legitimas, afirmaciones más racionales y atractivas. Hacer del porvenir un cuadro más seductor y más racional, no piensen prevalecer contra Él con la perspectiva de la nada los unos, y los otros, con la alternativa de las penas del infierno o de una beatitud inútil y de una contemplación eterna.
   45. —La primera revelación estuvo personificada en Moisés; la segunda en Cristo; la tercera no lo está en individuo alguno: las dos primeras son individuales; la tercera es colectiva, lo que le da un carácter distintivo de suma importancia. Es colectiva, porque no se ha confiado por privilegio a nadie, y nadie; por consecuencia puede decirse el profeta de ella. Ha sido hecha simultáneamente en toda la tierra, a millares de personas de toda edad, de toda condición, estado y sexo, desde los más humildes hasta los más elevado de la escala social, con arreglo a la profecía de Micheas, citada por el autor de los actos de los apóstoles: «En aquellos días, dice el Señor, esparciré mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; los jóvenes tendrán visiones y los ancianos sueños.» Además, no ha salido de ningún culto especial: todos, por el contrario, la rechazan, y así debía ser para que pueda servir a todos de campo de conciliación (1).
   (1) Nuestro papel personal en el gran movimiento que se prepara por el Espiritismo, y que principia ya a verificarse, es el de un ob-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.        31

      46.—Como que las dos primeras revelaciones han sido personales, forzosamente tuvieron que localizarse; es decir, que tuvieron lugar en un sólo punto, desde donde la idea se ha ido propagando. Pero por eso han sido precisos muchos siglos para que llegaran a las últimas extremidades del mundo, sin invadirlo por completo. La tercera tiene esto de particular: que no habiéndose personificado en ningún individuo, se ha producido simultáneamente en millares de puntos  diferentes, que todos se han hecho centros o focos de irradiación. Multiplicándose estos centros, sus rayos se han reunido, como los círculos formados por una multitud de piedras caídas a un mismo tiempo en un lago, de modo que en un tiempo dado, acabarán por cubrir la superficie toda. Esta es una de las causas de la rápida propagación de la doctrina espiritista. Si hubiera

servador atento que estudia los hechos para investigar la causa deducir las consecuencias. Hemos confrontado y comprobado todos los que hemos podido recoger, hemos parado y comentado Las instrucciones dadas por los Espíritus en todos los puntos del globo y luego los hemos coordinado metódicamente. En una palabra, hemos estudiado y dado al público el fruto de nuestras investigaciones sin atribuir a nuestros trabajos otro valor que el de una obra filosófica deducida de la observación y de la experiencia, sin pretensión alguna, ni aspiración a pasar por jefe de escuela ni a imponer a nadie nuestras ideas. Al publicarlas hemos usado de un derecho común a todos, y los que las han aceptado, lo han hecho libremente. Si estas ideas han encontrado muchas simpatías, es porque han tenido la ventaja de responder a las aspiraciones de muchos, de lo cual haríamos muy mal en envanecernos, porque, en su origen, no nos pertenecen. Nuestro único mérito, si puede serlo, es el de la perseverancia y la adhesión a la causa que hemos abrazado. Hemos hecho lo que otros muchos hubieran podido hacer del mismo modo, y por tanto jamás ha pasado por nuestra mente la idea de ser tenidos por profetas o mesías y muchísimo menos, la de atribuirnos este carácter. (Nota del autor.)

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surgido en un sólo punto, si hubiera sido obra exclusiva de un hombre, hubiera formado una secta en torno suyo, pero medio siglo no hubiera bastado, quizás; para salir de los límites del país en que hubiera nacido mientras que así, en solos diez años tiene esta adeptos organizados en todos los puntos del globo.
   47. —Esta circunstancia inaudita en la historia de las doctrinas, da a la espiritista una fuerza excepcional y un poder irresistible. En efecto, si se la comprime en un país, en un punto, es imposible comprimirla en todos; y así, para un sitio que se vea cohibida, habrá ciento en que florezca. Aún más: si se la alcanza y comprime en un individuo, no se la puede sorprender ni comprimir en los espíritus, que es de quienes procede. Y como los espíritus están en todas partes, y los ha de haber siempre; si, lo que no es posible, se llegará a comprimir en todo el globo, reaparecería: al poco tiempo; porque está fundada sobre un hecho que está en la naturaleza; y las leyes de la naturaleza podrán ser ignoradas más o menos tiempo, pero nunca suprimidas, y sus efectos no dejarán de producirse. He aquí lo de que deben estar persuadidos los que nieguen su asentimiento al Espiritismo. (Revista Espírita, febrero de 1865, p. 38. Perpetuidad del Espiritismo.) .
   48. —Esto no obstante, los centros espiritistas hubieran podido estar mucho tiempo aislados y sin conexión alguna entre sí, confinados como se hallan muchos en países muy lejanos. Necesitaban un lazo de unión que los pusiese en comunidad de pensamientos con sus correligionarios y los instruyese de lo que en otras partes se hace.  Este lazo de unión que en lo

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA,       33

antiguo no hubiera tenido el Espiritismo, se encuentra en las publicaciones que circulan por todas partes, y que condensan bajo una sola forma concisa y metódica, la enseñanza dada por todas partes bajo formas múltiples y en todos los idiomas.
   49. —Las dos primeras revelaciones no podían menos de ser el resultado de una enseñanza de secta: debían imponerse a la fé por la autoridad de la palabra del maestro, puesto que los hombres no estaban bastante adelantados para cooperar eficazmente a la elaboración.
   Observamos entre ellas, sin embargo, una diferencia muy característica, que depende de los progresos de las costumbres y de las ideas, aún cuando hechas en un mismo pueblo y en un mismo medio, y a diez y ocho siglos de distancia. La doctrina de Moisés es absoluta, despótica: no consiente discusión y se impone a todo el pueblo por la fuerza;  la de Jesús es esencialmente consiliaria, se acepta o no se acepta libremente, y no se impone sino por la persuasión: es-controvertible, aún viviendo su fundador, que no desdeña discutir con sus adversarios.
   50.—La tercera revelación, venida en una época de emancipación y de madurez intelectual, en que la inteligencia desarrollada no puede reducirse a un papel pasivo, en que el hombre no acepta nada a ciegas y sin examen, si no que quiere ver a donde se le lleva, saber el cómo y porqué de cada cosa; debía ser el producto de una enseñanza, y al mismo tiempo el fruto del trabajo de la investigación y del libre examen: los Espíritus no enseñan sino lo preciso para ponernos en el camino de la verdad , y se abstienen de revelar lo

34       CAPÍTULO I.

que el hombre puede encontrar por sí mismo, dejándole el cuidado de discutir, de comprobar y de someterlo todo al crisol de la razón, y aún dejándole a veces adquirir la experiencia a su costa. Le dan el principio, la base y los materiales, y le dejan el cuidado de aprovecharlos y ponerlos en obra (n.° 15).
   51.— Habiéndose dado los elementos de la revelación espírita en una porción de puntos a un mismo tiempo y a hombros de todas las condiciones sociales y de muy diferentes grados de instrucción; es evidente que las observaciones no podían hacerse por todos y en todas partes con el mismo fruto. Lo es también que las deducciones que sacan de los hechos, la inducción de las leyes que rigen a esta clase de fenómenos, en una palabra, que la conclusión que debía sentar y resumir las ideas, no podían salir sino del conjunto y de la correlación de los hechos. Más cada centro aislado, reducido a un círculo estrecho, no observando las más veces si no un orden particular de hechos a menudo contradictorios en la apariencia; no teniendo generalmente relación sino con una categoría de espíritus, y preocupado además por las influencias locales y el espíritu de partido, se encontraba en la imposibilidad material de abrazar el conjunto, y por lo mismo, de referir a un principio común los hechos y observaciones aisladas. Apreciando cada cual los hechos bajo el punto de vista de sus conocimientos y creencias anteriores o de la opinión particular de los Espíritus que se manifiestan, habría pronto tantas teorías y sistemas como centros, ninguno de los cuales hubiera podido ser completo, por falta de elementos de comparación y de comprobación. Todos se hu-

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      35

bieran inmovilizado en su revelación parcial, por no saber que en otros cientos de lugares se obtenía más y mejor.
   52.—Es de notar, además , que en ninguna parte se ha dado la enseñanza espírita de una manera completa: toca a tan gran número de observaciones, en asuntos tan diversos, que exigen tantos y tan variados conocimientos y aptitudes medianímicas especiales, que hubiera sido imposible hallar reunidos en un mismo punto todas las condiciones necesarias. Debiendo ser, además, la enseñanza colectiva y no individual, los espíritus han dividido el trabajo, diseminando los asuntos o materias de estudio y de observación, como en ciertas fábricas se reparte entre muchos obreros la confección de cada parte de un mismo objeto.
   De este modo la revelación resulta hecha parcialmente en diversos lugares y por diferentes conductos, y así se prosigue en estos momentos , porque todavía no está todo revelado. Cada centro encuentra en los otros el complemento de lo que obtiene, y el conjunto, la coordinación de todas las enseñanzas parciales, es lo que constituye la Doctrina Espírita.
   Era necesario, pues, agrupar los hechos esparcidos para ver su correlación, recoger los documentos diversos, las instrucciones dadas por los Espíritus sobre todos los puntos y todos los asuntos, para compararlos, analizarlos, y estudiar las analogías y las diferencias. Dadas las comunicaciones por Espíritus de todas categorías, más y menos ilustrados, había que apreciar el grado de confianza que la razón permitía concederles; distinguir las ideas sistemáticas individuales y aisladas, de las que tenían la sanción de la enseñanza general de los Espíritus, las elucubraciones y las

36       CAPÍTULO I.

utopías, de las ideas racionales y prácticas: había que entresacar las que eran notoriamente desmentidas por los datos de la ciencia positiva y la sana lógica, utilizar los errores mismos y las reseñas suministradas por los Espíritus aún de inferior jerarquía, para deducir de ello el estado y modo de ser del mundo invisible, y formar con los diferentes materiales un todo homogéneo. Se necesitaba, por decirlo de una vez, un centro de elaboración, independiente de toda idea preconcebida, de todo prejuicio de secta, resuelto a aceptar la verdad hecha evidente, aún cuando fuera contraria a sus opiniones personales. Este centro se ha formado por sí mismo, por la fuerza misma de las cosas y sin designio premeditado (1).

   (1) Un testimonio significativo, tan notable como conmovedor, de esta comunión de pensamientos que se establece entre los espiritistas por la conformidad de creencias, son las peticiones que se nos dirigen de países muy lejanos, del Perú y de las extremidades del Asia, por personas de religiones y nacionalidades diversas, a quienes jamás hemos visto ni con ellas tenido relación de ninguna clase. Pídansenos plegarias y fórmulas de evocación de los Espíritus. ¿No es ese un indicio de la grande unificación que se elabora, y la prueba de las raíces que por todos partes va echando el Espiritismo?
   Es cosa también de notar que de todos los grupos que se han formado con 1a intención premeditada de provocar una escisión, proclamando principios divergentes, lo mismo que los que por razones de amor propio u otras, queriendo sustraerse a la ley común, se han creído bastante fuertes para marchar solos, y con bastantes luces para poderse pasar sin consejos; ninguno ha llegado a constituir una idea preponderante y viable. Todos se han extinguido o han vegetado la sombra. ¿Cómo podía ser de otro modo, cuando para distinguirse, en vez de esforzarse por dar mayor suma de satisfacciones, desechaban de los principios de la doctrina lo que tienen de más consolador, más atractivo y racional?  Si hubiesen comprendido el poder de los elementos morales que han constituido la unidad. no se habrían forjado una ilusión quimérica; pero tomando su pequeño círculo por el universo, no han visto en sus adeptos sino un bando que fácilmente podía ser reemplazado por otro. Se equivocaron lastimosamente en la apreciación de los caracteres esenciales de la doctrina, y este error no podía acarrearles sino decepciones: en lugar de romper la unidad, han roto el vínculo que les daba fuerza y vida. (Véase la Revista espírita. Abril 1866, pág. 106 y 111. El Espiritismo sin los Espíritus: el Espiritismo independiente.

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.        37

Verificar del original de Bruno #53 al #62 - Ojo brinca página 35 al 40 falta ítem #54 en la Barcelonesa.
   53.— De este estado de cosas ha resultado una doble corriente de ideas: la una que viene de las extremidades al centro; la otra que vá del centro a la circunferencia. Así es como la doctrina ha marchado prontamente hacia la unidad a pesar de la diversidad de las fuentes de que procede; como los sistemas divergentes se han desvanecido a consecuencia del aislamiento y ante el ascendiente de las opiniones de la mayoría, por no haber encontrado ecos simpáticos. Desde entonces se ha establecido una comunión de pensamientos entre los diferentes centros parciales, que hablando el
mismo lenguaje espiritual se comprenden y simpatizan desde un extremo del mundo al otro.
   Los adeptos se han encontrado más fuertes; han luchado con más valor; han marchado con paso más seguro, cuando no se han visto aislados, cuando han
contado con un punto de apoyo y un vínculo que los unía a la gran familia; Los fenómenos de que eran testigos, no les parecían ya extraños, anormales, contradictorios, pudiéndolos referir a leyes generales de armonía y abrazar de un golpe de vista el edificio viendo en todo este conjunto un gran objeto esencialmente humanitario. (1)
   (1) .El libro de los Espíritus, la primera obra que ha producido el Espiritismo en la vía filosófica, por la deducción de las consecuencias morales resultante de los hechos, que ha abordado todas las partes de la doctrina, toe ndo las cuestiones más importantes que ella suscita, ha sido desde su aparición el punto de unión hacia que espontáneamente se han hecho convergentes los trabajos individuales. Es notorio que de 1 1 publicación de este libro data la era del Espiritismo filosófico, reducido hasta entonces» al dominio de los experimentos de pura curiosidad. i>i este libro ha conquistado la» simpatías de la mayoría, consiste en que era la expresión do los sentimientos de esa mejoría y que respondía á sus aspiraciones: es tam

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.   35. ?????

Sin embargo, ¿cómo podemos saber si un principio se enseña en todas partes o si sólo es el resultado de una opinión individual? Dado que los grupos aislados no estaban en condiciones de saber lo que se sostenía fuera de ellos, era necesario que un centro reuniese todas las instrucciones, para proceder a una especie de depuración de las voces y transmitir a todos la opinión de la mayoría (1).
   (1) Ese es el objetivo de nuestras publicaciones, que pueden ser consideradas como el resultado de dicha depuración. En ellas todas las opiniones son discutidas, pero las cuestiones solamente son presentadas en forma de principios después de que han recibido la consagración de todos los exámenes, pues sólo ellos pueden otorgar a esos principios fuerza de ley y dar lugar a afirmaciones categóricas. Por esa razón no preconizamos apresuradamente ninguna teoría, y es precisamente por eso que la doctrina, al ser consecuencia de la enseñanza general, no representa el producto de un sistema preconcebido. También es eso lo que la hace fuerte y garantiza su porvenir.
   54. -- No existe ninguna ciencia que haya salido concluida del cerebro de un hombre. Todas, sin excepción, son el fruto de observaciones sucesivas, apoyadas en observaciones precedentes, como en un punto conocido para llegar a lo desconocido. Así han procedido los Espíritus con respecto al espiritismo, razón por la cual la enseñanza que impartieron es gradual. Ellos no abordan las cuestiones sino a medida que los principios en que se apoyan estén suficientemente elaborados, y la opinión haya alcanzado la madurez necesaria para asimilarlos. También debemos tomar en cuenta que todas las veces que los centros particulares han intentado tratar de modo prematuro algunas cuestiones, no han obtenido más que respuestas contradictorias, nada concluyentes. En cambio, cuando llega el momento oportuno, la enseñanza se generaliza y se unifica en casi todos los centros.
   Con todo, existe una diferencia sustancial entre el avance del espiritismo y el de las ciencias: la de que estas no han alcanzado el punto al que llegaron sino después de largos intervalos, mientras que al espiritismo le bastaron unos pocos años, si no para subir hasta el punto culminante, al menos para recoger una cantidad importante de observaciones para constituir una doctrina. Ese hecho resulta de la inmensa multitud de Espíritus que, por voluntad de Dios, se manifestaron simultáneamente, aportando cada uno el caudal de sus conocimientos. De ahí resultó que todas las partes de la doctrina, en vez de que fueran elaboradas sucesivamente a lo

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largo de muchos siglos, lo han sido casi al mismo tiempo, en unos pocos años, y bastó con reunirlas para que conformaran un todo. Dios quiso que fuese así, en primer término, para que el edificio llegase más rápidamente a su culminación; y luego, para que se pudiera, por medio de la comparación, tener un control de alguna manera inmediato y permanente de la universalidad de la enseñanza. Dado que ninguna de sus partes tiene valor ni autoridad más que por su conexión con el conjunto, todas deben armonizarse, luego de que cada una llegue en su momento y se ubique en el lugar que le corresponde.
   Como Dios no confió a un solo Espíritu el encargo de promulgar la doctrina espírita, quiso asimismo que tanto el pequeño como el grande, fuera entre los Espíritus como entre los hombres, aportase su piedra al edificio, a fin de que se estableciera entre ellos un lazo de solidaridad cooperativa que le faltó a todas las doctrinas provenientes de una fuente única. Por otro lado, dado que los Espíritus, al igual que los hombres, sólo disponen de una limitada porción de conocimientos, individualmente no tenían aptitudes para tratar ex profeso las numerosas cuestiones inherentes al espiritismo. A eso se debe también que la doctrina, en cumplimiento de los designios del Creador, no podía ser obra ni de un solo Espíritu ni de un solo médium. Debía salir del conjunto de los trabajos, corroborados los unos con los otros (1).
  
   55.—Otro carácter de la revelación espirita que resulta de las condiciones mismas en que se hace, es que apoyándose en hechos, no puede menos de ser esencialmente progresiva, como todas las ciencias de observación. Por su esencia es aliada de la ciencia , que siendo la exposición de las leyes de la naturaleza en un cierto orden de fenómenos, no puede ser contraria a
   (1)- Véase, en El Evangelio según el Espiritismo, “Introducción”, pág. 27 y la Revista Espiritista, abril 1S64,' pág.;. 90. Autoridad de la doctrina espirita! comprobación universal de' la enseñanza los Espíritus.

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.       41

la voluntad de Dios, autor de esas leyes. Los descubrimientos de las ciencias glorifican a Dios en vez de rebajarle: no destruyen sino la que los hombres han imaginado y las falsas ideas que fundado de Dios.
   El Espiritismo no sienta como principio absoluto si no lo que está demostrado con evidencia, o lo que resulta lógicamente de la observación. En lo concerniente a los diferentes ramos de la economía social a que presta el apoyo de sus propios descubrimientos, se asimilará siempre todas las doctrinas progresivas, sean del orden que quieran , llegado que hayan a la categoría de verdades prácticas y salido del dominio de la especulación científica; de otro modo se suicidaría: Dejando de ser lo que es, se pondría en contradicción con su origen, y faltaría a su objeto providencial.
   El Espiritismo, marchando con el progreso, nunca se verá arrollado ni quedará rezagado; porque si nuevos descubrimientos le demostraran que está en el error en un punto dado, se modificaría en ese punto , y si una nueva verdad se revelara, la aceptaría. (1)
   (1) Ante declaraciones tan precisas y categóricas como las contenidas en este capítulo, se desvanecen todas las acusaciones de tendencia al absolutismo y á la autocracia de los principios, así como todas las falsas asimilaciones que gentes prevenidas o mal informadas atribuyen a la doctrina. Estas declaraciones, por lo demás, no son de ahora: las hemos hecho reiteradas veces en nuestros escritos para alejar y desvanecer toda duda en este punto. Nos asignan, además, nuestro verdadero papel en la escena del mundo, único que ambicionamos, y es el de simple trabajador.

   56. —¿Cual es la utilidad de la doctrina moral de los Espíritus, puesto que no es otra cosa que la del Cristo?

42      CAPÍTULO I.

¿Tiene el hombre necesidad de una nueva revelación, pudiendo encontrar en las anteriores y en sí mismo lo que necesita para conducirse honestamente?  Bajo el punto de vista moral no hay duda en que Dios ha dado al hombre en su conciencia un guía que le dice:
«lo que no quieras para tí no lo hagas a otro.» «La moral natural está realmente inscrita en el corazón de los hombres; pero no todos saben leer en él. ¿No se han desconocido nunca sus sabios preceptos? ¿Qué han hecho de la moral de Cristo? ¿Cómo la practican los mismos que la enseñan ? ¿No ha llegado A ser letra muerta, una bella teoría para los otros, y no para sí? No se puede inculpar a un padre después de repetir diez y cien veces A sus hijos las mismas instrucciones, si ve que no las aprovechan. ¿Porqué Dios ha de hacer menos que un padre de familia? ¿Porqué no ha de enviar de tiempo en tiempo a los hombres mensajeros especiales encargados de recordarles sus deberes, y de traerlos a buen camino cuando se extravíen; y de abrir los ojos del entendimiento a los que los tienen cerrados, del mismo modo que los hombres más adelantados envían misioneros a las regiones salvajes y bárbaras?
   Los Espíritus no enseñan otra moral que la de Cristo por la excelente razón de que no la hay mejor ni más propia para hacer la felicidad humana. Más entonces, ¿á qué su enseñanza, puesto que no dicen si no lo que ya sabemos?  Lo mismo podría haberse dicho de la moral de Cristo que enseñaron antes Sócrates y Platón en términos casi idénticos, y de todos los moralistas que después de él repiten la misma cosa en todos los tonos y bajo todas formas. Pues bien, los Espíritus vienen simplemente a aumentar el número

CARACTÉRES DE LA REVELACIÓN ESPIRÍTA.      43

de los moralistas, con la diferencia de que, manifestándose por todas partes, se hacen oír en la choza lo mismo que en el palacio, y por los ignorantes, lo mismo que por las personas instruidas. Lo que la enseñanza de los Espíritus añade a la moral del Cristo, es el conocimiento de los principios que unen a los vivos y a los muertos , que completan las nociones vagas que se tenían del alma, de su pasado y de su porvenir, y que dan por sanción a su doctrina las leyes mismas de la naturaleza. Con auxilio de las nuevas luces aportadas por el Espiritismo y los Espíritus, comprende el hombre la solidaridad que une a todos los seres: la caridad y la fraternidad se hacen una necesidad social, y ejecuta por convicción, lo que no hacía sino por temor y lo hace mejor.
   Cuando los hombres practiquen la moral de Cristo, podrá decirse con razón que no tienen necesidad de moralistas encarnados ni desencarnados; más entonces, tampoco Dios los enviará.
   57.—Una de las cuestiones más importantes entre las que se han propuesto al frente de este capítulo es la siguiente: ¿cuál es la autoridad de la revelación espírita, puesto que emana de seres cuyos conocimientos son limitados y que no son infalibles?
   La objeción sería grave, si la revelación no consistiera sino en la enseñanza de los Espíritus; si debiéramos tenerla de ellos exclusivamente, y aceptarla a ojos cerrados. Más no tiene valor alguno desde que el hombre aporta el concurso de su inteligencia y de su juicio, y que los Espíritus se limitan a ponerle en el camino de las deducciones que puede sacar de la observación de los hechos. Las manifestaciones, en

44      CAPÍTULO I.

sus innumerables variedades, son hechos: el hombre los estudia y busca su ley: los Espíritus le auxilian en este trabajo y son Espíritus de todas clases, más bien colaboradores que reveladores en el sentido usual de la palabra: somete lo que dicen al crisol de la lógica y del buen sentido, da cuyo modo beneficia los conocimientos especiales que los Espíritus deben a su posición sin abdicar el uso de su propia razón. No siendo los Espíritus otra cosa que las almas de los hombres, al comunicar con ellos no nos salimos de la humanidad, circunstancia de sumo interés que nunca debe perderse de vista. Los hombres de genio que han sido las lumbreras de la humanidad, han salido del mundo de los Espíritus y a él han vuelto al dejar la tierra. Puesto que los Espíritus pueden ponerse en comunicación con los hombres, esos mismos genios pueden darles instrucciones bajo la forma espiritual, como lo hicieron bajo la forma corporal; pueden instruirnos después de su muerte como lo hicieron mientras vivían, no habiendo otra diferencia que la de ser invisibles en lugar de ser visibles. A eso se reduce todo. Su ciencia y su experiencia no deben ser menores, y si su palabra como hombres tenía autoridad, no debe tenerla menos ahora por hallarse en el mundo de los Espíritus.
   58. —Pero no son los Espíritus superiores los únicos que se comunican; si no que lo hacen también los de todas las órdenes , y así debe ser para iniciarnos en el verdadero carácter del mundo espiritual, mostrándonoslo bajo todas sus fases. De este modo las relaciones del mundo visible e invisible son más íntimas, y la conexidad entre ellos, más evidente; vemos

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.      45

así más claramente a donde vamos y de dónde venimos. Tal es el objeto esencial de estas manifestaciones. Todos los Espíritus, pues , sea el que quiera el orden a que pertenecen, nos enseñan algo; pero como son más o menos ilustrados, queda reservado para nosotros el discernir lo que tienen de bueno o de malo, y sacar el provecho de que sea susceptible su enseñanza. Todos, por lo demás, pueden enseñarnos o revelarnos algo que ignoramos y que sin ellos no podríamos saber.
   59.—Los grandes Espíritus encarnados son individualidades poderosas sin duda alguna; más su acción es por necesidad muy limitada y tardía su propaganda. Si uno solo de entre ellos, Moisés, Elías, Sócrates o Platón, hubiese venido en estos últimos tiempos a revelar a los hombres el estado del mundo espiritual ¿qué habría logrado la verdad de sus aserciones en esta época de escepticismo? ¿No se le habría tenido por un soñador o un utopista?  Suponiendo que estuviesen sus instrucciones en la verdad absoluta, hubieran pasado aún algunos siglos antes que sus ideas hubiesen sido aceptadas por las masas. Dios, en su sabiduría, no ha querido que fuera así, sino que la enseñanza se diese por los Espíritus mismos, y no por encarnados, a fin de convencer de su existencia, y que tuviese lugar en toda la tierra, ya para propagarla más rápidamente, ya para que se encontrase en la coincidencia de la enseñanza una prueba de la verdad, teniendo al mismo tiempo cada uno los medios de convencerse por sí mismo.
   60.—Los Espíritus no vienen a emancipar al hombre del trabajo, del estudio y de las investigaciones:

46 CAPÍTULO I.

no le comunican ninguna ciencia ya formada : sobre lo que el hombre puede procurarse por sí mismo , le dejan abandonado a sus propias fuerzas: lo cual es bien sabido ya por todos los espiritistas. Hace mucho tiempo que la experiencia ha demostrado el error de la opinión que atribuía a los Espíritus todo saber y toda ciencia, y que bastaba preguntar al primero que se presentase para aprenderlo todo. Salidos los Espíritus de la humanidad son una de las fases de la misma: como en la tierra, los hay superiores y vulgares, y por consecuencia los hay que , científica y filosóficamente, saben menos que ciertos hombres: dicen lo que saben, ni más ni menos; y como entre los hombres, los más adelantados pueden instruirnos sobre más cosas, y darnos mejores consejos, que los más atrasados. Pedir consejos a los Espíritus, no es, por lo tanto, dirigirse a inteligencias superiores o sobrenaturales, sino a sus iguales, a los mismos a quienes se habría dirigido si viviesen; a sus padres, a sus amigos o a individuos más ilustrados que nosotros. He aquí lo que conviene no olvidar, y lo que ignoran los que, no habiendo estudiado el Espiritismo, se forman una idea completamente errónea acerca de la naturaleza del mundo de los Espíritus y de las relaciones de ultra-tumba.
   61. —¿Cuál es, entonces, la utilidad de estas manifestaciones o si se quiere, de esta revelación, si los Espíritus no saben más que nosotros, o si no nos dicen todo lo que saben?
   En primer lugar, como ya lo hemos indicado, se abstienen de darnos lo que podemos adquirir por nosotros mismos con el estudio o el trabajo; y en segundo

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPÍRITA.        47

lugar, hay cosas que no les es permitido revelar porque nuestro grado de adelanto no lo consiente. Pero fuera de esto, las condiciones de su nueva existencia, extienden el círculo de sus percepciones: ven lo que no veían en la tierra. Libres de las trabas de la materia y de los cuidados de la vida corporal, juzgan de las cosas bajo un punto de vista más elevado y por consecuencia más juiciosamente: su perspicacia abraza un horizonte más extenso; comprende sus errores, rectifican sus ideas y se desembarazan de los prejuicios humanos.
   En esto consiste la superioridad de los Espíritus en la humanidad corporal, y sus consejos puedan ser, atendido su grado de adelanto, más juiciosos y desinteresados que los de los encarnados. La posición en que se hallan, les permite además iniciarnos en las cosas de la vida futura que nosotros ignoramos, y que no podemos aprender por nosotros mismos en la presente. Hasta ese día el hombre no había podido crear sino hipótesis acerca de su porvenir; y he aquí porque sus creencias en esta materia estaban divididas en sistemas tan numerosos y tan opuestos, desde el nihilismo o aniquilamiento, hasta las fantásticas descripciones del paraíso y del infierno. Hoy son testigos presenciales, los actores mismos de la vida de ultratumba, los que vienen a decirnos lo que en eso hay, lo cual solo ellos podrán hacerlo. Esas manifestaciones han servido, pues, para darnos a conocer el mundo invisible que nos rodea y que ni siquiera sospechábamos ; cuyo conocimiento, por sí sólo, es de una importancia capital, aun suponiendo que los Espíritus no pudieran enseñarnos otra cosa. ¿Quién, si se encontrara

48       CAPÍTULO I.

en un país desconocido, despreciaría las señas que pudiera darle el campesino más humilde que al paso encontrará? ¿Rehusaría preguntarle, siquiera acerca del estado del camino, porque fuera un pobre labriego? En verdad que no habría que esperar de él profundas instrucciones; más en su esfera y por ser lo que es, podría en ciertos puntos guiaros mejor que un sabio muy distinguido que no conociera el país.
   Se sacarían de sus indicaciones consecuencias que quizás él mismo no podría sacar, sin que por eso hubiese dejado de ser un medio muy útil para hacer ciertas observaciones, siquiera no hubiese servido sino para darnos a conocer las costumbres de los habitantes del país. Lo mismo puede decirse de las relaciones de los Espíritus, de los cuales el más humilde, puede darnos muy útiles instrucciones.
   62. —Una comparación vulgar hará comprender mejor todavía la situación.
Un navío cargado de emigrantes parte para un país lejano: lleva gentes de todas condiciones, que dejan parientes y amigos numerosos. Corre la voz de que el navío ha naufragado: no queda de él rastro, ni llega noticia alguna de su suerte, por lo que se cree que todos los pasajeros han perecido, y se esparcen el luto y la consternación en todas las familias. Sin embargo, todos sin exceptuar uno solo, han arribado a una tierra desconocida, pero abundante y fértil, donde viven bajo un hermoso cielo, alegres y felices. Pero esto se ignora. Más un día otro navío llega a dicha tierra y encuentra a los náufragos sanos y salvos: la noticia circula con la rapidez del rayo, y cada cual felicita a los demás diciendo : « nuestros amigos

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPİRITA.         49

viven» y dan gracias a Dios. No pueden verse, más están en correspondencia regular, se cruzan los testimonios de afecto, y la alegría sucede a la tristeza. Tal es la imagen de la vida terrestre y de la vida de ultratumba antes y después de la revelación moderna; esta, semejante al segundo navío nos trae la buena noticia de la supervivencia de los que nos son queridos, y la certidumbre de irnos a reunir con ellos algún día: la duda acerca de su suerte y de la nuestra ya no existe; y la tristeza y el desaliento ceden supuesto a una risueña esperanza. Pero otros resultados vienen a fecundar esta revelación. Juzgando Dios a la humanidad dispuesta para penetrar los misterios de su doctrina y contemplar a sangre fría nuevas maravillas ha permitido que se descorriese el velo que separaba el mundo visible del invisible. El hecho de las manifestaciones no tiene nada de extrahumano: es la humanidad espiritual que viene a conversar con la humanidad corporal y a decirle: «Nosotros existimos, luego la nada no existe; mirar ahora lo que somos y lo que vas a ser; este es tu porvenir, así como el nuestro. Ustedes marchaban en las tinieblas, venimos a ilustrarte y a mostrarte el camino; marchabas sin rumbo y a la ventura, y te enseñamos el puerto. La vida terrestre lo era todo para ustedes, porque nada veían después de ella, y nosotros les decimos, manifestando la vida espiritual que gozamos: la vida terrestre es nada. Tu vista se detenía en los bordes de la tumba, y del lado de allá existen horizontes espléndidos e interminables. No se daban cuenta de la causa de tus sufrimientos, y

50       CAPÍTULO I.

ahora verás en ellos la justicia de Dios; el bien, existía sin frutos aparentes para lo futuro, más en lo sucesivo tendrá un gran objeto presente y será una necesidad; la fraternidad es una utopía generosa, mira ahora como es una realidad espléndida fundada en las leyes de la naturaleza. Bajo el influjo de la creencia de que todo acaba con la vida del cuerpo, la inmensidad es el vacío, el egoísmo impera entre ustedes y el mote de tu escudo y la última palabra de tu moral es «cada uno para sí»; con la certidumbre del porvenir, los espacios infinitos se pueblan al infinito, el vacío y la soledad no existen en ninguna parte: la solidaridad une a todos los seres del lado de allá de la tumba; y existe el reinado de la caridad con el mote en su escudo «cada uno para todos y todos para cada uno.» En fin, al terminar la vida, darás un eterno adiós de despedida a los que amas, y en lo sucesivo les dirás: «hasta la vista.»
   Tales son, en resumen, los resultados de la nueva revelación. Ha venido a cegar el vacío formado por la incredulidad; a reanimar los espíritus abatidos por la duda o por la perspectiva de la nada, y dar a todo su razón de ser. ¿Dejará de ser importante este resultado, porque los Espíritus no vengan a resolver estos o los otros problemas de la ciencia y a regalar el saber a los ignorantes , y a los perezosos el medio de enriquecerse sin trabajar?  Sin embargo, los frutos que el hombre debe reportar de ella, no solo se refieren a la vida futura: él los recogerá en la tierra misma por la transformación que estas nuevas creencias deben realizar en su carácter, en sus gustos, sus tendencias e inclinaciones, y por consecuencia, en las costumbres

CARACTERES DE LA REVELACIÓN ESPIRÍTA.       51

y en las relaciones sociales. Poniendo fin al reinado del egoísmo, del orgullo y de la incredulidad, preparan el del bien, que es el reinado de Dios. La revelación tiene, pues, por objeto poner al hombre en posesión de ciertas verdades que no habría podido adquirir por sí mismo y esto con el objeto de activar el progreso. Estas verdades se limitan en general a principios fundamentales destinados a ponerlo en la vía de las investigaciones, y no a llevarle como con andadores: son los jalones que determinan la extensión de su tarea y le muestran su objeto. Queda a su cargo estudiarlos, sacar las consecuencias y hacer sus aplicaciones: En vez de emanciparle del trabajo, son nuevos elementos y medios que se proporcionan a su actividad.

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INFAMIA denuncia de Henri Sause 1 dic 1884

Vídeos publicados sobre el tema:Falsificación de Génesis

Vídeos publicados sobre el tema:Falsificación de Génesis Espiritista, 5ta Edición, 2nda Revisión del Libro de Génesis Espiritista... https://youtu.be/LahxKBMvd84
Ésta es mí contestación oficial sobre la Carta de la Federación Espírita de Brasil FEB, que publiqué é el 6 de abril del 2018. Y consta en el  artículo que contiene el siguiente Video.

Contestación oficial de mi parte a la Federación Espírita de Brasil FEB



5ta Edición, 2nda Revisión del Libro de Génesis Espiritista... https://youtu.be/fQyH70ypda4


5ta Edición, 2nda Revisión del Libro de Génesis Espiritista... Versión de Carleen Bransteter https://youtu.be/9AABq-nWY-M, Carleen Branstetter, 👌okp21 verificado... (11/29/2021).





Carta de la Federacion Espirita de Brasil FEB del 29 de enero del 2018

Carta de la Federación Espirita de Brasil FEB, 29 de de enero del 2018.

Esta carta de la FEB expresa excusas, como justificación para no hacer nada por 134 años desde que Henri Sausse hizo la denuncia de la Infamia el 1 de diciembre de 1884, en el Periodico "Le Espiritisme".

Todas las excusas son sólo válidas para los que nunca tuvieron compromiso con el Espiritismo, y que creyeron que el Espiritualismo moderno suplantaría las enseñanzas del Espiritismo unido a las enseñanzas apócrifas de Jean Baptiste Roustaing. Pero el Espiritismo, que no es Espiritualismo, no se puede sostener en la mentira. Es por eso que esta defensa por la integridad de la filosofía es muy válida.


Hoy, la Federación Espirita de Brasil FEB, sólo tiene dos (2) opciones.

  • Opción #1 - Corregir las alteraciones a los libros codificados y restaurar la integridad doctrinaria del Espiritismo, en próximas ediciones de traducciones. 
  • Opción #2 - NO HACER NADA, que automáticamente se convierte en la primera y única Opción.
Par saber que va a pasar, se debe evaluar el espíritu o las intenciones, que al menos las tenemos por escrito.

Y es por eso importante evaluar el contenido de la Carta de la FEB del 29 de enero del 2018, a fin de determinar si esas son las intenciones. El hacer las correcciones correspondientes, y cumplir con traducciones correctas, implicaría que sí estaban falsificadas las traducciones realizadas en todos los idiomas, incluyendo el idioma portugués, desde hace 146 años. Esto es poco probable y si esta fuera la opción a seguir, deberíamos estar muy pendientes a que eso se logre. Digamos que quieren hacer creer que esa es la opción, pues es solo cuestión de esperar a que todo se olvide, como ocurrió en el pasado. Hoy la Federación Espirita de Brasil FEB, no ha demostrado ningún interés en preservar la integridad doctrinaria del espiritismo moralizador y consolador, porque el interés real es que el Espiritismo, siga siendo considerado una religión Espiritualista que este de acuerdo a los libros publicados de Chico Xavier y Divaldo Pereira Franco, que son considerados como base fundamental de sus creencias espiritualistas.


Las que nadie se las cree, ni ellos mismos, tergiversa la verdad, y lo peor para ellos los incriminan en esta maldad infame de falsificar el libro de Génesis publicado por Allan Kardec el día 6 de enero del 1868. 


Los cogimos con las manos en la masa.



Creen que ya no tendrán que preocuparse. Están lejos de la verdad. Es ahora que los tenemos con las manos en la masa. Quedarán en ridículo, y la credibilidad mundial los juzgará. No os daremos cuenta pronto que están derrumbado y sin un plan B, por haber sido, malos, mentirosos, hipócritas e Infames. Quedarán en el ridículo mundial. 
Carta de la FEB 1-5 en Portugués y en español


####### Traducción al Español #######
Pagina 1

LA GÉNESIS

MILAGROS Y LAS PREDICCIONES
SEGÚN EL ESPIRITISMO
EDICIÓN FINAL

El propósito de las preguntas formuladas últimamente acerca de lo que sería la edición definitiva de la Génesis, milagros y las predicciones según el Espiritismo, Federación Espírita de Allan Kardec Brasileña, a través de su Consejo de administración, llega oficialmente al movimiento espírita expresa su entendimiento nacional sobre el tema.

Como todos saben, la primera edición de la obra salió a la luz, en París, el 6 de enero en 1868, seguido ese mismo año, la publicación de las segunda y terceros ediciones, absolutamente idénticas, simplemente reimpresiones de la primera edición. La 4 ª edición, que contiene en la cubierta y la portada el año 1868, se publicó sólo en la primavera de 1869, ya desencarnado el codificador, aunque manteniendo las mismas características de las tres primeras ediciones, con el cual no distingue en cualquier momento.

La 5ª edición de la génesis, milagros y las predicciones según el Espiritismo, a diferencia de cuatro primeras ediciones, no contiene el año de su lanzamiento, ni en la portada o en la portada, por lo que hasta hace poco no era posible conocer con precisión la fecha publicada. Hoy en día y que el sitio electrónico de la Biblioteca Nacional de Francia, realizar un seguimiento de la fecha exacta de su fecha de lanzamiento: 23 de diciembre de 1872, en el revisado, corregido y ampliado.

Como es conocido por todos, la quinta edición francesa, o que ella siguió y que son idénticos en todos los puntos, es el que ha servido de espejo a las traducciones en las diversas lenguas nacionales de los países del mundo, por haber sido la última edición revisada. Si he usado los traductores febianos Portugués, incluyendo el Dr. Guillón Ribeiro, siendo pertinente tener en cuenta que la primera edición brasileña de la obra, publicados en los años 80 del siglo XIX y traducido por Joaquim Carlos Travassos, Fortúnio, basado en la edición revisada, corregida y ampliada.

No es nuevo en la controversia que el último libro de la codificación espírita habría sido "adulterado" .

Después de la muerte de Allan Kardec, visto que suprime, modifica o agrega palabras, frases y párrafos completos que, en opinión de algunos, no fueron escritos por el autor y que tu desde 1884, 

1 


http://soyespirita.blogspot.com/2018/03/carta-de-la-federacion-espirita-de.html

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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________________________________________




NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis







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