jueves, 9 de julio de 2015

Discurso de JFK sobre las sociedades secretas

Kennedy dió este discurso a la Asociación Americana de editores de periódicos el 27 de abril de 1961, dos años antes de su asesinato (22 de noviembre de 1963).

Él detalla sus pensamientos sobre las sociedades secretas y lo que parece ser una llamada a la acción. Algunos creen que se refiere a las sociedades secretas se estableció en el gobierno de Estados Unidos y a otros es un críptico mensaje acerca de una amenaza comunista en el extranjero.

Lo dejo hasta que venga a tu propia conclusión en cuanto a lo que este discurso es acerca de, pero es evidente que es bien consciente de que las sociedades secretas existen y están tratando de infiltrarse en la sociedad. En sus propias palabras encuentra la situación de "repugnante"

A continuación se presentan algunas citas del evento, seguido por un vídeo que transmite la esencia de su discurso. Por último, el discurso entero se ha transcrito para personas que desean todo lo que tenía que decir en ese día leer.
* "La palabra"secreto"es repugnante en una sociedad libre y abierta; y estamos como pueblo inherente e históricamente opuesto a sociedades secretas, a juramentos secretos y procedimientos secretos"
* "Hoy ninguna guerra ha sido declarada, y sin embargo puede ser feroz la lucha, no se puede nunca declarar de la manera tradicional. Nuestra forma de vida está bajo ataque"
* "Estamos en contra del mundo por una conspiración monolítica y despiadada que se basa principalmente en medios encubiertos para expandir su esfera de influencia 
  • — en infiltración en lugar de invasión, 
  • — en subversión en lugar de elecciones, 
  • — en intimidación en lugar de libre elección, 
  • — en las guerrillas por la noche en lugar de ejércitos de día"

* "Es un sistema que ha reclutado vastos recursos humanos y materiales en la construcción de una máquina bien en su punto, altamente eficaz que combina militares, diplomáticas, de inteligencia, las operaciones económicas, científicas y políticas"

A continuación el Discurso completo
https://youtu.be/DznTND--4eI

Señor Presidente, señoras y señores:
Agradezco mucho su generosa invitación a estar aquí esta noche.

Llevan pesadas responsabilidades estos días y un artículo que leí hace algún tiempo recordé cómo particularmente pesadamente las cargas de los acontecimientos de hoy en día llevan en su profesión.

Recordarás que en 1851 el Herald Tribune de Nueva York bajo el patrocinio y la publicación de Horace Greeley, empleada como su corresponsal en Londres, un periodista oscuro con el nombre de Karl Marx.

Nos cuentan que el corresponsal Marx, la piedra se rompió y con un familiar enfermo y desnutrido, apeló constantemente a Greeley y director Charles Dana un aumento en su generoso sueldo de $5 por entrega, un salario que él y Engels ingrata etiquetan como "lousiest pequeño burgués engaño."

Pero cuando todos sus recursos financieros se negaron, Marx buscó alrededor de otros medios de subsistencia y la fama, eventualmente, terminar su relación con el periódico, y dedicando su talento a tiempo completo a la causa que le legó al mundo las semillas del leninismo, stalinismo, revolución y la guerra fría.

Si sólo este periódico capitalista de Nueva York lo hubiera tratado de un modo más bondadoso; Si sólo Marx habría permanecido como corresponsal extranjero, la historia podría haber sido diferente. Y espero que todos los editores tengan esta lección en la mente la próxima vez que reciben un pobre recurso de un pequeño aumento en la cuenta de gasto de un hombre obscuro en un periódico.

He elegido como título de mi intervención esta noche — el Presidente y la prensa. Algunos pueden sugerir que esto sería más naturalmente redactado "el Presidente contra la prensa". Pero ésos no son mis sentimientos esta noche.

Es cierto, sin embargo, que cuando un conocido diplomático de otro país exigió recientemente que nuestro Departamento de estado, repudiara algunos ataques del periódico de su colega era innecesaria para nosotros responder que esta administración no es responsable de la prensa, la prensa había ya dejado claro que no era responsable de esta administración.

Sin embargo, mi propósito aquí esta noche es no entregar el ataque habitual en la prensa de un llamado partido. Por el contrario, en los últimos meses he oído raramente cualquier queja acerca de sesgo político en la prensa, excepto de unos pocos republicanos. Tampoco es mi propósito esta noche para discutir o defender el televisar las conferencias de prensa presidenciales. Creo que es muy beneficioso tener unos 20.000.000 americanos regularmente sentarse en estas conferencias para observar, si puedo decirlo así, la incisivo, el inteligente y las Cortés cualidades mostradas por sus corresponsales de Washington.

Ni, finalmente, estas observaciones para examinar el correcto grado de privacidad que la prensa debe permitir a ningún presidente y su familia.

¡ Si en los últimos meses reporteros y fotógrafos de la casa blanca  han estado asistiendo a servicios religiosos con regularidad, seguramente eso no les hizo ningún daño. Por otro lado, me doy cuenta de que su personal y servicio de fotógrafos pueden quejarse que no gozan de los mismos privilegios de verdes en los campos de golf locales que hicieron una vez.

Es cierto que mi predecesor no se opuso como hago fotos de la habilidad en acción de Golf . Pero ni por el contrario siempre había un hombre del servicio secreto.

Mi tema esta noche es más sobrio de preocupación para los editores, así como editores.

Quiero hablar de nuestra responsabilidad común frente a un peligro común. Los acontecimientos de las últimas semanas podrían haber ayudado a iluminar ese desafío para algunos; pero las dimensiones de su amenaza que se cernía en el horizonte durante muchos años. Cualesquiera que sean nuestras esperanzas para el futuro – para reducir esta amenaza o vivir con ella, no es escapar a la gravedad o la totalidad de su desafío para nuestra supervivencia y nuestra seguridad, un desafío que nos enfrenta de manera acostumbrada en todas las esferas de la actividad humana.

Este desafío mortal, impone a nuestra sociedad dos requisitos de directo interés para la prensa y a los requerimientos del Presidente – dos que puede parecer casi contradictoria en tono, pero que deben ser reconciliados y cumplidos si queremos conocer este peligro nacional. 

Me refiero, en primer lugar, la necesidad de una mayor información pública; y, en segundo lugar, la necesidad de secreto oficial mayor.

La misma palabra "secretismo" es repugnante en una sociedad libre y abierta; y somos como pueblo inherente e históricamente opuesto a sociedades secretas, a juramentos secretos y a procedimientos secretos. 

Hemos decidido hace mucho tiempo que los peligros de la ocultación excesiva e injustificada de hechos pertinentes, superan lejos los peligros que se citan para justificarlo. Incluso hoy, existe poco valor al oponerse a la amenaza de una sociedad cerrada por imitar sus restricciones arbitrarias. Incluso hoy en día, hay poco valor en asegurar la supervivencia de nuestra nación si nuestras tradiciones no sobreviven con ella. Y hay grave peligro de que una necesidad anunciada para mayor seguridad será aprovechada por los ansioso de ampliar su significado a los límites de la censura oficial y el ocultamiento. Que no voy a permitir en la medida en que está en mi control. Y ningun oficial de mi Gobierno, si su rango sea alto o bajo, civil o militar, debe interpretar mis palabras aquí esta noche, como una excusa para censurar las noticias, para sofocar la disidencia, para encubrir nuestros errores o para retener a la prensa y el público los hechos que merecen saber.

Pero yo pido a cada editorial, a cada editor y a cada periodista de la nación, a reexaminar sus propias normas y a reconocer el carácter de peligro de nuestro país. 

En tiempo de guerra, el gobierno y la prensa habitualmente se han unido en un esfuerzo basado en gran medida de autodisciplina, para evitar accesos no autorizados al enemigo. En vez de "peligro claro y presente", los tribunales han sostenido que los derechos privilegiados de la primera enmienda deben ceder a la necesidad del público para la seguridad nacional.

Hoy en día ninguna guerra ha sido declarada – y sin embargo es feroz la lucha puede ser, no se puede nunca declarar de la manera tradicional. Nuestra forma de vida está bajo ataque. Aquellos que se hacen nuestros enemigos están avanzando alrededor del mundo. La supervivencia de nuestros amigos está en peligro. Y sin embargo ninguna guerra ha sido declarada, fronteras no han sido cruzadas por las tropas que marchan, ningun misil ha sido disparado.

Si la prensa está esperando una declaración de guerra antes de que se impone la disciplina de 
condiciones de combate, entonces sólo puedo decir que no a la guerra siempre plantea una mayor amenaza a nuestra seguridad. Si se espera encontrar de "peligro claro y presente", entonces sólo puedo decir que el peligro nunca ha sido más claro y su presencia nunca ha sido más inminente.

Se requiere un cambio de perspectiva, un cambio en las tácticas, un cambio en las misiones – por el gobierno, por el pueblo, cada dirigente empresario o mano de obra y por todos los periódicos. Porque estamos en contra del mundo por una conspiración monolítica y despiadada que se basa principalmente en covert significa para ampliar su esfera de influencia – en infiltración en lugar de invasión, en subversion en lugar de elecciones, en intimidación en lugar de libre elección, en las guerrillas por la noche en lugar de ejércitos de día. Es un sistema que ha reclutado vastos recursos humanos y materiales en la construcción de una máquina bien punto, altamente eficaz que combina la inteligencia militar, diplomática, las operaciones económicas, científicas y políticas.
Sus preparativos son ocultos, no publicado. Sus errores se entierran, no titulado. Sus disidentes son silenciados, no elogiados. Ningún gasto se cuestiona, ningún rumor se imprime, ningún secreto se revela. Se lleva a cabo la guerra fría, en definitiva, con una disciplina de tiempos de guerra ninguna democracia nunca esperanza o desea igualar. Sin embargo, cada democracia reconoce las necesarias restricciones de la seguridad nacional – y la pregunta sigue siendo si esas restricciones deben ser más estrictamente para oponerse a este tipo de ataque, así como la invasión directa.
Para los hechos del asunto están que enemigos de la nación han jactado abiertamente de adquirir a través de nuestra información de periódicos que lo contrario sería contratar agentes para adquirir mediante robo, soborno o espionaje; que detalles de las preparaciones secretas de esta nación para contrarrestar las operaciones encubiertas del enemigo han estado disponibles para cada lector del periódico, amigos y enemigos por igual; que el tamaño, la fuerza, la localización y la naturaleza de nuestras fuerzas y armas, planes y estrategia para su uso, han todos se han identificado en la prensa y otros medios de comunicación a un grado suficiente para satisfacer a cualquier potencia extranjera; y que, en por lo menos en un caso, la publicación de información relativa a un mecanismo secreto que satélites siguieron su alteración a expensas de mucho tiempo y dinero.
Los periódicos que imprimen estas historias eran leal, patriótica, responsable y bien intencionados. Habíamos sido comprometidos en una guerra abierta, sin duda no habría publicado dichos artículos. Pero en la ausencia de una guerra abierta, reconocieron sólo las pruebas de periodismo y no las pruebas de seguridad nacional. Y esta noche mi pregunta es si las pruebas adicionales no ahora conviene adoptar.
La pregunta es para que ti solo responder. Ningún funcionario público debe responder por ti. Ningún plan gubernamental debería imponer sus restricciones contra su voluntad. Pero yo faltando a mi deber para la nación, teniendo en cuenta todas las responsabilidades que tenemos ahora y todos los medios para cumplir con esas responsabilidades, si no recomiendo este problema a su atención e instar a su consideración reflexiva.
En muchas ocasiones anteriores, he dicho – y la prensa constantemente dijo – que éstos son tiempos que apelan al sentido de cada ciudadano de sacrificio y autodisciplina. Llama a todos los ciudadanos a pesar de sus derechos y comodidades contra sus obligaciones hacia el común bueno. Ahora no puedo creer que aquellos ciudadanos que sirven en el negocio del periódico se consideran exentos de ese recurso.
No tengo ninguna intención de establecer una nueva oficina de información de guerra para gobernar el flujo de noticias. No estoy sugiriendo alguna nuevas formas de censura o cualquier nuevos tipos de clasificaciones de seguridad. Tengo una respuesta fácil al dilema que han planteado y no pretenden imponer si tuviera uno. Pero le pido a los miembros de la profesión del periódico y la industria en este país a reexaminar sus propias responsabilidades, a tener en cuenta el grado y la naturaleza del peligro presente y tener en cuenta el deber de autocontrol que ese peligro se impone sobre todos nosotros.
Todos los periódicos ahora se pide, con respecto a cada historia: "es noticia?" Todos te sugiero es que agregar la pregunta: es en interés de la seguridad nacional?" Y espero que cada grupo en América – sindicatos y empresarios y funcionarios públicos en cada nivel, será la misma pregunta de sus esfuerzos y sus acciones a las mismas pruebas exigentes.
Y si la prensa de América examinar y recomendar la asunción voluntaria de específicas nuevos pasos o maquinaria, puedo asegurarles que será cooperar incondicionalmente con estas recomendaciones.
Tal vez no habrá ninguna recomendación. Tal vez existe una respuesta para el dilema que enfrentan una sociedad libre y abierta en una guerra fría y secreta. En tiempos de paz, cualquier debate sobre este tema y cualquier acción que resulta, son dolorosos y sin precedentes. Pero este es un momento de paz y el peligro que no conoce precedente en la historia.
Es el carácter inédito de este reto que también da lugar a su segunda obligación, una obligación que comparto. Y eso es nuestra obligación de informar y alertar a la gente americana – para asegurarse de que poseen todos los datos que necesitan y ellos entienden tan bien – los peligros, las perspectivas, los propósitos de nuestro programa y las opciones que nos enfrentamos.
Ningún presidente debería temer escrutinio público de su programa. Para ese escrutinio viene la comprensión; y desde ese entendimiento viene apoyo u oposición. Y ambos son necesarios. No estoy pidiendo sus periódicos para apoyar la administración, pero estoy pidiendo su ayuda en la tremenda tarea de informar y alertar a los estadounidenses. Tengo plena confianza en la respuesta y la dedicación de nuestros ciudadanos siempre que estén totalmente informados.
No sólo no pude acallar controversia entre sus lectores – lo saludo. Esta administración pretende ser sincero acerca de sus errores; de como un hombre sabio dijo una vez: "un error no es un error hasta que te niegas a corregirlo." Tenemos la intención de aceptar la plena responsabilidad de nuestros errores; y esperamos que señalar cuando nos extrañamos.
Sin debate, sin crítica, ninguna administración y ningún país pueden triunfar – y ninguna República puede sobrevivir. Por esta razón el legislador ateniense Solón decretó un crimen para cualquier ciudadano de controversia. Y es por eso que nuestra prensa fue protegida por la primera enmienda, el único negocio en América específicamente protegido por la Constitución - no sobre todo para divertir y entretener, no para acentuar lo trivial y sentimental, no simplemente "dar al público lo que quiere" – pero para informar, despertar, reflejar, nuestros peligros y nuestras oportunidades, para indicar nuestras crisis y nuestras opciones , plomo, moldear, educar y a veces incluso ira la opinión pública.
Esto significa una mayor cobertura y análisis de noticias internacionales – ya no es lejos lejos y extranjeros pero locales y cerrar a mano. Significa una mayor atención a mejorar la comprensión de las noticias así como la transmisión mejorada. Y significa, finalmente, que en todos niveles de gobierno, debe cumplir con su obligación de proporcionar la máxima información posible fuera de los límites más estrechos de la seguridad nacional, y tenemos la intención de hacerlo.
Fue temprano en el siglo XVII que Francis Bacon comentaron sobre tres inventos recientes ya transformar el mundo: la brújula, la pólvora y la imprenta. Ahora, los vínculos entre las Naciones primero forjadas por la brújula nos han hecho todos los ciudadanos del mundo, las esperanzas y amenazas de uno cada vez las esperanzas y amenazas de todos nosotros. En tratando eso un mundo de vivir juntos, la evolución de la pólvora hasta el último límite ha advertido a la humanidad de las terribles consecuencias de la falta.
Y por lo que es el prensa de impresión – a la grabadora de acciones del hombre, el guardián de su conciencia, el Mensajero de sus noticias, que buscamos fuerza y ayuda, seguro que con tu ayuda hombre será lo que él nació para ser: libre e independiente.


JFK’s Speech On Secret Societies

John F. Kennedy gave this speech to the American Newspaper Publishers Association on 27th April 1961, two and a half years before his assassination (November 22, 1963).
He details his thoughts on secret societies and what seems to be a call to action. Some believe that he is referring to secret societies being established within the US government and to others it is a cryptic message about an overseas communist threat.
I will leave it up to you to come to your own conclusion as to what this speech is about, but it is apparent that he is well aware that secret societies exist and are attempting to infiltrate society. In his own words he finds the situation “repugnant”
Below are some quotes from the event, followed by a video that broadcasts the essence of his speech. Lastly, the entire speech has been transcribed for people who wish to read everything he had to say on that day.
* “The very word “secrecy” is repugnant in a free and open society; and we are as a people inherently and historically opposed to secret societies, to secret oaths and to secret proceedings”
* “Today no war has been declared — and however fierce the struggle may be, it may never be declared in the traditional fashion. Our way of life is under attack”
* “We are opposed around the world by a monolithic and ruthless conspiracy that relies primarily on covert means for expanding its sphere of influence — on infiltration instead of invasion, on subversion instead of elections, on intimidation instead of free choice, on guerrillas by night instead of armies by day”
* “It is a system which has conscripted vast human and material resources into the building of a tightly knit, highly efficient machine that combines military, diplomatic, intelligence, economic, scientific and political operations”
Full Speech
Mr. Chairman, ladies and gentlemen:
I appreciate very much your generous invitation to be here tonight.
You bear heavy responsibilities these days and an article I read some time ago reminded me of how particularly heavily the burdens of present day events bear upon your profession.
You may remember that in 1851 the New York Herald Tribune under the sponsorship and publishing of Horace Greeley, employed as its London correspondent an obscure journalist by the name of Karl Marx.
We are told that foreign correspondent Marx, stone broke, and with a family ill and undernourished, constantly appealed to Greeley and managing editor Charles Dana for an increase in his munificent salary of $5 per installment, a salary which he and Engels ungratefully labeled as the “lousiest petty bourgeois cheating.”
But when all his financial appeals were refused, Marx looked around for other means of livelihood and fame, eventually terminating his relationship with the Tribune and devoting his talents full time to the cause that would bequeath the world the seeds of Leninism, Stalinism, revolution and the cold war.
If only this capitalistic New York newspaper had treated him more kindly; if only Marx had remained a foreign correspondent, history might have been different. And I hope all publishers will bear this lesson in mind the next time they receive a poverty-stricken appeal for a small increase in the expense account from an obscure newspaper man.
I have selected as the title of my remarks tonight “The President and the Press.” Some may suggest that this would be more naturally worded “The President Versus the Press.” But those are not my sentiments tonight.
It is true, however, that when a well-known diplomat from another country demanded recently that our State Department repudiate certain newspaper attacks on his colleague it was unnecessary for us to reply that this Administration was not responsible for the press, for the press had already made it clear that it was not responsible for this Administration.
Nevertheless, my purpose here tonight is not to deliver the usual assault on the so-called one party press. On the contrary, in recent months I have rarely heard any complaints about political bias in the press except from a few Republicans. Nor is it my purpose tonight to discuss or defend the televising of Presidential press conferences. I think it is highly beneficial to have some 20,000,000 Americans regularly sit in on these conferences to observe, if I may say so, the incisive, the intelligent and the courteous qualities displayed by your Washington correspondents.
Nor, finally, are these remarks intended to examine the proper degree of privacy which the press should allow to any President and his family.
If in the last few months your White House reporters and photographers have been attending church services with regularity, that has surely done them no harm.On the other hand, I realize that your staff and wire service photographers may be complaining that they do not enjoy the same green privileges at the local golf courses that they once did.
It is true that my predecessor did not object as I do to pictures of one’s golfing skill in action. But neither on the other hand did he ever bean a Secret Service man.
My topic tonight is a more sober one of concern to publishers as well as editors.
I want to talk about our common responsibilities in the face of a common danger. The events of recent weeks may have helped to illuminate that challenge for some; but the dimensions of its threat have loomed large on the horizon for many years. Whatever our hopes may be for the future–for reducing this threat or living with it–there is no escaping either the gravity or the totality of its challenge to our survival and to our security–a challenge that confronts us in unaccustomed ways in every sphere of human activity.
This deadly challenge imposes upon our society two requirements of direct concern both to the press and to the President–two requirements that may seem almost contradictory in tone, but which must be reconciled and fulfilled if we are to meet this national peril. I refer, first, to the need for a far greater public information; and, second, to the need for far greater official secrecy.
The very word “secrecy” is repugnant in a free and open society; and we are as a people inherently and historically opposed to secret societies, to secret oaths and to secret proceedings. We decided long ago that the dangers of excessive and unwarranted concealment of pertinent facts far outweighed the dangers which are cited to justify it. Even today, there is little value in opposing the threat of a closed society by imitating its arbitrary restrictions. Even today, there is little value in insuring the survival of our nation if our traditions do not survive with it. And there is very grave danger that an announced need for increased security will be seized upon by those anxious to expand its meaning to the very limits of official censorship and concealment. That I do not intend to permit to the extent that it is in my control. And no official of my Administration, whether his rank is high or low, civilian or military, should interpret my words here tonight as an excuse to censor the news, to stifle dissent, to cover up our mistakes or to withhold from the press and the public the facts they deserve to know.
But I do ask every publisher, every editor, and every newsman in the nation to reexamine his own standards, and to recognize the nature of our country’s peril. In time of war, the government and the press have customarily joined in an effort based largely on self-discipline, to prevent unauthorized disclosures to the enemy. In time of “clear and present danger,” the courts have held that even the privileged rights of the First Amendment must yield to the public’s need for national security.
Today no war has been declared–and however fierce the struggle may be, it may never be declared in the traditional fashion. Our way of life is under attack. Those who make themselves our enemy are advancing around the globe. The survival of our friends is in danger. And yet no war has been declared, no borders have been crossed by marching troops, no missiles have been fired.
If the press is awaiting a declaration of war before it imposes the self-discipline of combat conditions, then I can only say that no war ever posed a greater threat to our security. If you are awaiting a finding of “clear and present danger,” then I can only say that the danger has never been more clear and its presence has never been more imminent.
It requires a change in outlook, a change in tactics, a change in missions–by the government, by the people, by every businessman or labor leader, and by every newspaper. For we are opposed around the world by a monolithic and ruthless conspiracy that relies primarily on covert means for expanding its sphere of influence–on infiltration instead of invasion, on subversion instead of elections, on intimidation instead of free choice, on guerrillas by night instead of armies by day. It is a system which has conscripted vast human and material resources into the building of a tightly knit, highly efficient machine that combines military, diplomatic, intelligence, economic, scientific and political operations.
Its preparations are concealed, not published. Its mistakes are buried, not headlined. Its dissenters are silenced, not praised. No expenditure is questioned, no rumor is printed, no secret is revealed. It conducts the Cold War, in short, with a war-time discipline no democracy would ever hope or wish to match.Nevertheless, every democracy recognizes the necessary restraints of national security–and the question remains whether those restraints need to be more strictly observed if we are to oppose this kind of attack as well as outright invasion.
For the facts of the matter are that this nation’s foes have openly boasted of acquiring through our newspapers information they would otherwise hire agents to acquire through theft, bribery or espionage; that details of this nation’s covert preparations to counter the enemy’s covert operations have been available to every newspaper reader, friend and foe alike; that the size, the strength, the location and the nature of our forces and weapons, and our plans and strategy for their use, have all been pinpointed in the press and other news media to a degree sufficient to satisfy any foreign power; and that, in at least in one case, the publication of details concerning a secret mechanism whereby satellites were followed required its alteration at the expense of considerable time and money.
The newspapers which printed these stories were loyal, patriotic, responsible and well-meaning. Had we been engaged in open warfare, they undoubtedly would not have published such items. But in the absence of open warfare, they recognized only the tests of journalism and not the tests of national security. And my question tonight is whether additional tests should not now be adopted.
The question is for you alone to answer. No public official should answer it for you. No governmental plan should impose its restraints against your will. But I would be failing in my duty to the nation, in considering all of the responsibilities that we now bear and all of the means at hand to meet those responsibilities, if I did not commend this problem to your attention, and urge its thoughtful consideration.
On many earlier occasions, I have said–and your newspapers have constantly said–that these are times that appeal to every citizen’s sense of sacrifice and self-discipline. They call out to every citizen to weigh his rights and comforts against his obligations to the common good. I cannot now believe that those citizens who serve in the newspaper business consider themselves exempt from that appeal.
I have no intention of establishing a new Office of War Information to govern the flow of news. I am not suggesting any new forms of censorship or any new types of security classifications. I have no easy answer to the dilemma that I have posed, and would not seek to impose it if I had one. But I am asking the members of the newspaper profession and the industry in this country to reexamine their own responsibilities, to consider the degree and the nature of the present danger, and to heed the duty of self-restraint which that danger imposes upon us all.
Every newspaper now asks itself, with respect to every story: “Is it news?” All I suggest is that you add the question: “Is it in the interest of the national security?” And I hope that every group in America–unions and businessmen and public officials at every level– will ask the same question of their endeavors, and subject their actions to the same exacting tests.
And should the press of America consider and recommend the voluntary assumption of specific new steps or machinery, I can assure you that we will cooperate whole-heartedly with those recommendations.
Perhaps there will be no recommendations. Perhaps there is no answer to the dilemma faced by a free and open society in a cold and secret war. In times of peace, any discussion of this subject, and any action that results, are both painful and without precedent. But this is a time of peace and peril which knows no precedent in history.
It is the unprecedented nature of this challenge that also gives rise to your second obligation–an obligation which I share. And that is our obligation to inform and alert the American people–to make certain that they possess all the facts that they need, and understand them as well–the perils, the prospects, the purposes of our program and the choices that we face.
No President should fear public scrutiny of his program. For from that scrutiny comes understanding; and from that understanding comes support or opposition. And both are necessary. I am not asking your newspapers to support the Administration, but I am asking your help in the tremendous task of informing and alerting the American people. For I have complete confidence in the response and dedication of our citizens whenever they are fully informed.
I not only could not stifle controversy among your readers–I welcome it. This Administration intends to be candid about its errors; for as a wise man once said: “An error does not become a mistake until you refuse to correct it.” We intend to accept full responsibility for our errors; and we expect you to point them out when we miss them.
Without debate, without criticism, no Administration and no country can succeed–and no republic can survive. That is why the Athenian lawmaker Solon decreed it a crime for any citizen to shrink from controversy. And that is why our press was protected by the First Amendment– the only business in America specifically protected by the Constitution- -not primarily to amuse and entertain, not to emphasize the trivial and the sentimental, not to simply “give the public what it wants”–but to inform, to arouse, to reflect, to state our dangers and our opportunities, to indicate our crises and our choices, to lead, mold, educate and sometimes even anger public opinion.
This means greater coverage and analysis of international news–for it is no longer far away and foreign but close at hand and local. It means greater attention to improved understanding of the news as well as improved transmission. And it means, finally, that government at all levels, must meet its obligation to provide you with the fullest possible information outside the narrowest limits of national security–and we intend to do it.
It was early in the Seventeenth Century that Francis Bacon remarked on three recent inventions already transforming the world: the compass, gunpowder and the printing press. Now the links between the nations first forged by the compass have made us all citizens of the world, the hopes and threats of one becoming the hopes and threats of us all. In that one world’s efforts to live together, the evolution of gunpowder to its ultimate limit has warned mankind of the terrible consequences of failure.
And so it is to the printing press–to the recorder of man’s deeds, the keeper of his conscience, the courier of his news–that we look for strength and assistance, confident that with your help man will be what he was born to be: free and independent.


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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación.





¡VIVA EL ESPIRITÍSMO!





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Espero estos enlaces te conduzcan a información que te ayude a lograr activar tu crecimiento espiritual, a través de la Transformación Moral.


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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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