viernes, 29 de agosto de 2014

Desaparición del cuerpo de Jesús, ¿Qué ocurrió con su cuerpo, que hubiera demostrado la Resurrección?. El Espiritismo si lo explica.

Al desaparecer el cuerpo fisico de Jesús  en vida cuando su sepulcro fue abierto derrota el mito de la "Resurrección de la Carne" que los cristianos y la Biblia tanto defienden. ¿Qué ocurrió entonces con su cuerpo, que hubiera demostrado la "Resurrección  de Jesús"?
Esta incógnita, ha sido explicado por los Espíritus  en el Libro de Génesis espiritual, codificado por Allan Kardec.

Ítem #65 - Libro de Génesis Espiritual Capítulo XV - Allan Kardec...

"...Se lo sepultó como se hace comúnmente con los cuerpos, y todos pudieron verlo y tocarlo. Después de su resurreccióncuando Jesús quiso dejar la Tierra, no murió nuevamente: su cuerpo se elevó, se desvaneció y desapareció sin dejar ningún rastro, prueba evidente de que ese cuerpo era de naturaleza distinta de la del que pereció en la cruz. 

Así pues, de ahí debemos concluir que, si fue posible que Jesús muriese, eso sucedió porque Él tenía un cuerpo carnal. Debido a sus propiedades materiales, el cuerpo carnal es la sede de las sensaciones y de los dolores físicos que repercuten en el centro sensitivo o Espíritu"     
"Nota de Frank: Considero que este  acontecimiento de la desaparición del cuerpo físico de Jesús, nos da una luz hermosa de un cambio de naturaleza física a una espiritual del cuerpo de Jesus. Fue el momento en que DIOS   convirtió un Espíritu Superior encarnado en Jesús que estaba en su cuerpo físico y propenso a la Materia perecedera en un Cuerpo Espiritual fluídico de un Espíritu PURO y PERFECTO es entonces que el Cuerpo físico desaparece de la tumba y Jesús el Nazareno, se desvanece.  
Este hecho derrotó el mito de la "Resurrección, pues se esperaba que Jesús apareciera resucitado vivo cuando se abrió el sepulcro, pero el cuerpo de Jesús no estaba allí."
Se necesitaba el cuerpo vivo de Jesús, para demostrar que Jesús había resucitado, pues es así que se contempla el concepto de la Resurrección.  Las apariciones que ocurrieron luego, demostró que Jesús se materializaba en cada aparición, claramente explicado en el Espiritismo, como una actividad del Periespíritu. 

Este es un tema muy interesante con mucha lógica, explicado por Allan Kardec y los Espíritus de la Codificación Espirita. En el Libro de Génesis - Capítulo XV

Definicion del termino: "Resurrección"
El término «resurrección» [del sustantivo latino resurrectĭo, -ōnis; derivado del verbo resurgo (resurrexi, resurrectum -3.ª declinación): levantarse, alzarse, resurgir, renacer] hace referencia a la acción de resucitar, de dar nuevo ser o nueva vida. 
En el caso de la hija de Jairo y el de Lázaro en la Biblia, Jesús explicó que ellos no habían muerto que solo dormían, 
Frank: Lázaro estaba durmiendo
Frank: Jesús siempre habló de que Lázaro, estaba dormido, y por eso lo fue a despertarlo y grito Lázaro levante. Ellos malinterpretaron a Jesús. Habían pensado bien pero los escribas añadieron que ellos mal interpretaron.
Las grandes religiones hablan de la Resurrección de Jesús, de Lázaro, y la hija de Jairo, pero el Espiritismo prueba que nunca existió la   resurrección de ninguno de ellos.  Jesús mismo al referirse a Lázaro y a la hija de Jairo, dijo que ellos dormían dijo Jesús de Nazareth… 
Al desaparecer el cuerpo fisico de Jesús  en vida cuando su sepulcro fue abierto derrota el mito de la "Resurrección de la Carne" que los cristianos y la Biblia tanto defienden. ¿Qué ocurrió entonces con su cuerpo, que hubiera demostrado la "Resurrección  de Jesús"?

Esta incógnita, ha sido explicado por los Espíritus  en el Libro de Génesis espiritual, codificado por Allan Kardec.

Catalepsia. Resurrecciones
La Génesis - Allan Kardec - Capítulo XIV

29. La materia inerte es insensible; el fluido periespiritual también lo es, pero transmite la sensación al centro sensitivo que es el Espíritu. Las lesiones dolorosas del cuerpo repercuten, pues, en el Espíritu como un choque eléctrico, por intermedio del fluido periespiritual, cuyos hilos conductores parecen ser los nervios. Se trata del influjo nervioso de los fisiólogos, quienes, por desconocimiento de las relaciones de ese fluido con el principio espiritual, todavía no han podido hallar una explicación para todos sus efectos.

Esta interrupción puede ocurrir por la amputación de un miembro o por algún nervio seccionado, pero también en forma parcial o general, y sin que haya lesiones, en los momentos de emancipación, de gran sobre excitación o preocupación del Espíritu. En ese estado el Espíritu no piensa en el cuerpo, y en su actividad febril atrae hacia sí, por decirlo de algún modo, al fluido periespiritual que, retirándose de la superficie, produce allí una insensibilidad momentánea. Se podría también admitir que en ciertas circunstancias se produce en el propio fluido periespiritual una modificación molecular, que le quita transitoriamente la propiedad de la transmisión. A eso se debe que, muchas veces, en el 

Resurrecciones
La hija de Jairo
37. “Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla, y en cuanto desembarcó una gran multitud se reunió alrededor suyo. Entonces, un jefe de la sinagoga, llamado Jairo, vino a su encuentro y, al aproximarse a él, se postró a sus pies, y le suplicaba con insistencia, diciendo: ‘Tengo una hija que está en el momento extremo: ven a imponerle las manos para curarla y salvarle la vida’.
”Jesús fue con él, acompañado de una gran multitud que lo oprimía.
”Mientras (Jairo) aún estaba hablando, llegaron unos de la casa del jefe de la sinagoga, y le dijeron: ‘Tu hija ha muerto; ¿por qué habrás de ocasionarle al Maestro la molestia de seguir adelan-te?’ Jesús, no obstante, en cuanto oyó eso, le dijo al jefe de la sinagoga: ‘No temas, solamente ten fe’. Y a ninguno le permitió que lo acompañase, salvo a Pedro, Santiago y Juan, hermano de Santiago. ”Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Él un alboroto
de personas que lloraban y proferían grandes alaridos. Entrando, les dijo Él: ‘¿Por qué hacéis tanto alboroto, y por qué lloráis? Esta niña no ha muerto, sólo está dormida’. Y se burlaban de Él. Habiendo hecho que toda la gente saliera, llamó al padre y a la madre de la niña y a los que habían ido con Él, y entró en el lugar donde la niña estaba acostada. La tomó de la mano y dijo: Talitá cum, que significa ‘Hija mía, levántate, te lo ordeno’. En ese mismo instante la niña se levantó y comenzó a andar, pues tenía doce años, y quedaron todos
maravillados y sorprendidos.” (San Marcos, 5:21 a 24, 35 a 42.)

Veamos este mismo hecho según citado en la biblia.

Lucas 8:40-56

La Biblia de las Américas (LBLA)

Jairo ruega por su hija

40 Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió con gozo, porque todos le habían estado esperando. 41 Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial[a] de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa; 42 porque tenía una hija única[b], como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre le apretaba.

Jesús sana a una mujer

43 Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía[c] y no podía ser curada por nadie, 44 se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. 45 Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban[d]: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. 46 Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. 47 Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado[e]; vete en paz.
Jesús resucita a la hija de Jairo
49 Mientras estaba todavía hablando, vino* alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió: No temas; cree solamente, y ella será sanada[f]. 51 Y cuando El llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino sólo Pedro, Juan y Jacobo[g], y el padre y la madre de la muchacha. 52 Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme. 53 Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto. 54 Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! 55 Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y El mandó que le dieran de comer. 56 Y sus padres estaban asombrados; pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.

El hijo de la viuda de Naím

38. “Al día siguiente Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím; lo acompañaban sus discípulos y una gran multitud. Cuando estaba cerca de la puerta de la ciudad, sucedió que llevaban a sepultar a un muerto, hijo único de su madre; y esa mujer era viuda; estaba con ella una gran cantidad de personas de la ciudad. Cuando la vio, el Señor se compadeció de ella y le dijo: ‘No llores’. Después, aproximándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron, y entonces dijo Él: ‘Joven, levántate, te lo ordeno’. Al instante el joven se sentó y comenzó a hablar. Y Jesús se lo devolvió a su madre.
”Todos los que estaban presentes quedaron sorprendidos, y glorificaban a Dios, diciendo: ‘Un gran profeta ha surgido entre nosotros’, y ‘Dios ha visitado a su pueblo’. El rumor de ese milagro que Él había hecho se propagó por toda la Judea y por todas las regiones circunvecinas.” (San Lucas, 7:11 a 17.)

39. El hecho de devolver a la vida corporal a un individuo que se encontrara realmente muerto sería contrario a las leyes de la naturaleza y, por lo tanto, milagroso. Ahora bien, no es necesario que se recurra a ese orden de hechos para explicar las resurrecciones realizadas por Cristo. Si las apariencias engañan a veces a los profesionales de la actualidad, los accidentes de esta clase debían de ser mucho más frecuentes en un país donde no se tomaba ninguna precaución en ese sentido, y donde el entierro era inmediato.89 
89 Una prueba de esa costumbre se encuentra en los Hechos de los Apóstoles, 5: 5 y siguientes; “Ananías, al oír esas palabras, cayó y entregó el Espíritu, y todos los que oyeron hablar de eso fueron tomados de gran temor. Seguidamente, algunos niños vinieron a buscar su cuerpo y, luego de llevarlo, lo enterraron. Pasadas unas tres horas, su mujer (Safira), que nada sabía de lo que había sucedido, entró. Y Pedro le dijo… etc. En el mismo instante, ella cayó a sus pies y entregó el Espíritu. Aquellos niños, al regresar la encontraron muerta, y llevándola, la enterraron junto al marido”. (N. de Allan Kardec.)
Así pues, es muy probable que en los dos casos mencionados más arriba, se tratara apenas de un síncope o una letargia. El propio Jesús afirma positivamente, con relación a la hija de Jairo: Esta niña no ha muerto, sólo está dormida. Si se considera el poder fluídico que Jesús poseía, nada hay de sorprendente en el hecho de que ese fluido vivificante, dirigido por una voluntad poderosa, haya reanimado los sentidos entorpecidos; que incluso haya hecho volver el Espíritu al cuerpo cuando estaba listo para abandonarlo, mientras que el lazo periespiritual todavía no se había cortado definitivamente. Para los hombres de aquella época, que consideraban muerto al individuo tan pronto como dejaba de respirar, se trataba de una resurrección, de modo que lo manifestaban de muy buena fe; no obstante, lo que había en realidad era una curación y no una resurrección en la acepción legítima del término.

Veamos este mismo hecho según citado en la biblia.

Lucas 7:11-17

La Biblia de las Américas (LBLA)

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

11 Aconteció poco después[a] que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con El acompañados por[b] una gran multitud. 12 Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella. 13 Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! 15 El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y este dicho que se decía de El, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.

Lázaro

40. En cuanto a la resurrección de Lázaro, digan lo que dijeren en contrario, no desmiente de ningún modo ese principio. Alegan que él ya llevaba cuatro días en el sepulcro; con todo, se sabe que hay letargias que duran ocho días, y más aún. Agregan que ya despedía mal olor, lo que es señal de descomposición. Este argumento tampoco prueba nada, visto que en ciertos individuos el cuerpo se
descompone parcialmente incluso antes de la muerte, y en ese caso también exhala mal olor. La muerte sólo se verifica cuando han sido atacados los órganos esenciales para la vida. Asimismo, ¿quién podía saber que Lázaro ya olía mal? Fue su hermana Marta quien lo dijo. Pero ¿cómo sabía eso? Ella sólo lo suponía, porque Lázaro había sido enterrado cuatro días antes; sin embargo, no podía tener ninguna certeza de ese hecho. (Véase el Capítulo XIV, § 29.)90
90 El hecho siguiente demuestra que la descomposición precede algunas veces a la muerte. En el convento del Buen Pastor, fundado en Toulon por el padre Marín, capellán de las cárceles, destinado a los reincidentes arrepentidos, se encontraba una joven que había soportado los más terribles sufrimientos con la calma y la impasibilidad de una víctima expiatoria. En medio de sus dolores parecía sonreírle a una visión celestial. Como santa Teresa,pedía sufrir más, aunque sus carnes ya parecían harapos y la gangrena había devastado sus miembros. Por sabia previsión, los médicos habían recomendado que enterrasen el cuerpo inmediatamente después del fallecimiento. Pero ¡cosa extraña! Apenas la enferma exhaló el último suspiro, cesó el proceso de descomposición; desaparecieron las exhalaciones cadavéricas, de modo que durante treinta y seis horas el cuerpo pudo permanecerexpuesto a las plegarias y a la veneración de la comunidad. (N. de Allan Kardec.).
Veamos este hecho según expuesto en la Biblia:

Muerte de Lázaro

11 Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús[a]: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella. Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo* a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. Los discípulos le dijeron*: Rabí[b], hace poco que[c] los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él. 11 Dijo esto, y después de esto añadió[d]Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 12 Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará[e]. 13 Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro[f], mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño[g]. 14 Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. 16 Tomás, llamado el Dídimo[h], dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con El.
17 Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros[i]; 19 y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 21 Y[j] Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 23 Jesús le dijo*: Tu hermano resucitará. 24 Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo[k], el Hijo de Dios, el que viene[l] al mundo. 28 Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. 29 Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia El.
30 Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 33 Y[m] cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció[n], 34 y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. 37 Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera[o]?

Resurrección de Lázaro

38 Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 39 Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. 40 Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. 43 Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir.
  • Muerte de Lázaro

    11 Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús[a]: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella. Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego, después de esto, dijo* a sus discípulos: Vamos de nuevo a Judea. Los discípulos le dijeron*: Rabí[b], hace poco que[c] los judíos procuraban apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo. 10 Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él. 11 Dijo esto, y después de esto añadió[d]: Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; pero voy a despertarlo. 12 Los discípulos entonces le dijeron: Señor, si se ha dormido, se recuperará[e]. 13 Pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro[f], mas ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño[g]. 14 Entonces Jesús, por eso, les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y por causa de vosotros me alegro de no haber estado allí, para que creáis; pero vamos a donde está él. 16 Tomás, llamado el Dídimo[h], dijo entonces a sus condiscípulos: Vamos nosotros también para morir con El.
    17 Llegó, pues, Jesús y halló que ya hacía cuatro días que estaba en el sepulcro. 18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros[i]; 19 y muchos de los judíos habían venido a casa de Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano. 20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, fue a su encuentro, pero María se quedó sentada en casa. 21 Y[j] Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. 23 Jesús le dijo*: Tu hermano resucitará. 24 Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? 27 Ella le dijo*: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo[k], el Hijo de Dios, el que viene[l] al mundo. 28 Y habiendo dicho esto, se fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí, y te llama. 29 Tan pronto como ella lo oyó, se levantó* rápidamente y fue hacia El.
    30 Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que todavía estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31 Entonces los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, cuando vieron que María se levantó de prisa y salió, la siguieron, suponiendo que iba al sepulcro a llorar allí. 32 Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verle, se arrojó entonces a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 33 Y[m] cuando Jesús la vio llorando, y a los judíos que vinieron con ella llorando también, se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció[n], 34 y dijo: ¿Dónde lo pusisteis? Le dijeron*: Señor, ven y ve. 35 Jesús lloró. 36 Por eso los judíos decían: Mirad, cómo lo amaba. 37 Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos del ciego, haber evitado también que Lázaro muriera[o]?

    Resurrección de Lázaro

    38 Entonces Jesús, de nuevo profundamente conmovido en su interior, fue* al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta sobre ella. 39 Jesús dijo*: Quitad la piedra. Marta, hermana del que había muerto, le dijo*: Señor, ya hiede, porque hace cuatro días que murió. 40 Jesús le dijo*: ¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído. 42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que me rodea, para que crean que tú me has enviado. 43 Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo*: Desatadlo, y dejadlo ir.

Lucas 8:40-56

La Biblia de las Américas (LBLA)

Jairo ruega por su hija

40 Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió con gozo, porque todos le habían estado esperando. 41 Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial[a] de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa; 42 porque tenía una hija única[b], como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre le apretaba.

Jesús sana a una mujer

43 Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía[c] y no podía ser curada por nadie, 44 se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. 45 Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban[d]: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. 46 Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. 47 Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado[e]; vete en paz.
Jesús resucita a la hija de Jairo
49 Mientras estaba todavía hablando, vino* alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió: No temas; cree solamente, y ella será sanada[f]. 51 Y cuando El llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino sólo Pedro, Juan y Jacobo[g], y el padre y la madre de la muchacha. 52 Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme. 53 Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto. 54 Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! 55 Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y El mandó que le dieran de comer. 56 Y sus padres estaban asombrados; pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.
y sus cuerpos siempre estuvieron allí, pero esto no ocurrió con Jesús el Nazareno, su cuerpo se desvaneció en el sepulcro cerrado y sellado por Poncio Pilato.

Veamos a continuación el Tema: Desaparición del cuerpo de Jesús, segun explicado por el Espiritismo.

Tal vez conociendo los acontecimientos de la aparición de Jesús, del anuncio de su advenimiento luego de la Crucifixión, podamos entender mejor lo que ocurrió con su cuerpo que nunca apareció.

La Génesis - Capítulo XV

Prodigios en ocasión de la muerte de Jesús

54. “Ahora bien, desde la hora sexta del día hasta la hora novena, toda la Tierra se cubrió de tinieblas. ”Al mismo tiempo, el velo del Templo se rasgó en dos, desde lo alto hacia abajo; la tierra tembló; las piedras se partieron; los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos, que estaban en el sueño de la muerte, resucitaron; y, saliendo de sus tumbas después de la resurrección de Él, entraron en la ciudad santa y fueron vistos por muchas personas.” (San Mateo, 27:45, 51 a 53.).

55. Es extraño que esos prodigios, que se produjeron en el momento mismo en que la atención de la ciudad se concentraba en el suplicio de Jesús, que constituía el acontecimiento del día, no hayan sido notados, ya que ningún historiador los menciona. Parece imposible que un temblor de tierra, y el hecho de que toda la Tierra quedara envuelta en tinieblas durante tres horas, en un país donde el cielo es siempre de perfecta limpidez, hayan pasado desapercibidos. La duración de esa oscuridad habría sido aproximadamente
la de un eclipse de sol, pero los eclipses de esa especie sólo se producen cuando hay luna nueva, y la muerte de Jesús ocurrió durante la fase de luna llena, el 14 del mes de nissan, día de la Pascua de los judíos. El oscurecimiento del Sol también pudo deberse a las manchas que se observan en su superficie. En ese caso, el brillo de la luz disminuye considerablemente, pero nunca al punto de producir oscuridad y tinieblas. En la suposición de que un fenómeno de ese género hubiese ocurrido en esa época, habría tenido una causa perfectamente natural. 94
94 Hay constantemente, en la superficie del sol, manchas fijas que acompañan su movimiento de rotación y han servido para que se determine la duración de ese movimiento. A veces, sin embargo, esas manchas aumentan en cantidad, en tamaño y en intensidad, y entonces se produce una disminución de la luz y del calor solares. Este aumento del número de manchas parece coincidir con ciertos fenómenos astronómicos y con la posición relativa de algunos planetas, lo que determina su reaparición periódica. La duración de dicho oscurecimiento es muy variable; en ocasiones no va más allá de dos o tres horas, pero en el año 535 hubo uno que duró catorce meses. (N. de Allan Kardec.)
En cuanto a los muertos que resucitaron, posiblemente algunas personas hayan tenido visiones o vieran apariciones, lo que no es excepcional. Sin embargo, como entonces no se conocía la causa de ese fenómeno, supusieron que las figuras vistas salían de los sepulcros. Conmovidos con la muerte de su Maestro, los discípulos de Jesús sin duda relacionaron con esa muerte ciertos hechos particulares, a los cuales no se les habría prestado ninguna atención en otras circunstancias. Bastó, tal vez, que un fragmento de roca se hubiera desprendido en ese momento para que las personas inclinadas a lo maravilloso hayan visto en ese hecho un prodigio y, exagerándolo, hayan dicho que las rocas se partían. Jesús es grande por sus obras, y no por las escenas fantásticas en las cuales un entusiasmo desmesurado creyó conveniente incluirlo. 

Aparición de Jesús después de su muerte

Ítem #56. (Libros de Génesis Espiritual). 
“Pero María (Magdalena) permaneció afuera, cerca del sepulcro, derramando lágrimas. Y mientras lloraba se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera, el otro a los pies. Le dijeron ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’ Ella respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto’.
”Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Este entonces le dijo: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’ Ella, suponiendo que era el jardinero, le dijo: ‘Señor, si has sido tú quien lo sacó, decidme dónde lo pusiste, y yo me lo llevaré’".
”Le dijo Jesús: ‘María’. De inmediato ella se volvió y le dijo:
Rabbuni –es decir, Maestro–. Jesús le respondió:
‘No me toques, porque aún no he subido hacia mi Padre; pero ve a reunirte con mis hermanos y diles de mi parte: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’.
Nota de  Frank: "Es aquí donde Jesús ya había sido transformado, y se presentaba ante Maria Magdalena como un cuerpo Periespiritual, ya se había convertido en un Espiritu Puro. Una de las características del las materializaciones de los Espíritus a través del "Periespíritu" es la intangibilidad, como la tangibilidad. Jesús le indicó a María Magdalena que no lo tocara, pues en ese momento su materialización era intangible."
”María Magdalena fue entonces a decirles a los discípulos que había visto al Señor y que este le había dicho aquellas cosas. (San Juan, 20:11 a 18.). Veamos como lo narra la Biblia:
Juan 20:11-18
La Biblia de las Américas (LBLA)
Aparición de Jesús a María Magdalena 
11 Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; 12 y vio* dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13 Y ellos le dijeron*: Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo*: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Al decir esto, se volvió y vio* a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo*: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo*: Señor, si tú le has llevado, dime dónde le has puesto, y yo me lo llevaré. 16 Jesús le dijo*: ¡María! Ella, volviéndose, le dijo* en hebreo[a]: ¡Raboní! (que quiere decir, Maestro). 17 Jesús le dijo*: Suéltame[b] porque todavía no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos, y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” 18 Fue* María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y que El le había dicho estas cosas.      
Footnotes: Juan 20:16 I.e., arameo judaico Juan 20:17 Lit., No me agarres 
Ítem #57 (Libros de Génesis Espiritual). 
“Aquel mismo día, iban dos de ellos hacia una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios, y hablaban entre sí de todo lo que había ocurrido. Y sucedió que, mientras conversaban y discutían acerca de eso, Jesús se les acercó y se puso a caminar con ellos; pero sus ojos estaban retenidos, a fin de que no pudiesen reconocerlo. Él les dijo: ‘¿De qué vinisteis hablando mientras caminabais y por qué estáis tan tristes?’”Uno de ellos, llamado Cleofás, tomando la palabra dijo:‘¿Serás en Jerusalén el único forastero que no sabe lo que ha ocurrido allí en los últimos días?’ Él les preguntó: ‘¿Qué pasó?’. Le respondieron:‘Lo de Jesús de Nazaret, que fue un poderoso profeta delante de Dios y delante de todo el pueblo, y cómo los príncipes de los sacerdotes y nuestros senadores lo entregaron para que fuera condenado a muerte y lo crucificaran. Nosotros esperábamos que fuese Él el que rescatara a Israel, pero ya estamos en el tercer día después de que esas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de las que estaban con nosotros nos sorprendieron, pues habiendo ido al sepulcro antes de que despuntara el día, vinieron a decirnos que se les aparecieron ángeles que les dijeron que Él estaba vivo. Y algunos de los nuestros fueron también al sepulcro, y encontraron las cosas tal como las mujeres habían dicho; pero a Él no lo encontraron’.”Entonces les dijo Jesús: ‘¡Oh! ¡Insensatos y tardos de corazón para creer en todo lo que los profetas han dicho! ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciera todas esas cosas y que entrara de esa manera en su gloria?’ Y comenzando desde Moisés, pasando luego por todos los profetas, les explicaba lo que en las Escrituras se había dicho de Él.”Al aproximarse al pueblo a donde se dirigían, Él hizo ademán de que iba más lejos. Pero los dos lo obligaron a detenerse, diciéndole:‘Quédate con nosotros, que ya es tarde y el día está declinando’;Él entró con ellos, y estando con los dos a la mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y ambos lo reconocieron; Él entonces desapareció de sus vistas.
”Entonces se dijeron uno a otro: ‘¿No es verdad que nuestro corazón ardía dentro de nosotros cuando Él nos hablaba en el camino, explicándonos las Escrituras?’ Y, poniéndose de pie en ese mismo instante, volvieron a Jerusalén y vieron que los once apóstoles y los que continuaban con ellos estaban reunidos y decían:‘¡El Señor en verdad resucitó y se ha aparecido a Simón!’ Entonces, también ellos narraron lo que les había sucedido en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
”Mientras así conversaban, Jesús se presentó en medio de ellos, y les dijo: ‘La paz sea con vosotros; soy yo, no os asustéis’. Pero ellos, con la perturbación y el miedo de que fueran tomados, imaginaron ver un Espíritu.
”Y Jesús les dijo: ‘¿Por qué os turbáis? ¿Por qué se elevan tantos pensamientos en vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, y reconoced que soy yo mismo. Tocadme y considerad que un Espíritu no tiene carne, ni huesos, como veis que yo tengo’. Y, diciendo eso, les mostró las manos y los pies.”Pero como ellos todavía no creían, tan transportados de júbilo y de sorpresa se encontraban, les dijo: ‘¿Tenéis aquí algo de comer?’ Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado y un panal de miel. Él comió delante de ellos, y tomando los restos, les dio diciendo: ‘Esto es aquello que os dije mientras estaba todavía con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que de mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos.
”Al mismo tiempo les abrió el espíritu a fin de que comprendiesen las Escrituras, y les dijo: ‘Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitase de entre los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre la contrición y la remisión de los pecados en todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esas cosas. Y voy a enviaros el don de mi Padre, como os he prometido; pero, mientras tanto, permaneced en la ciudad hasta que yo os haya investido del poder desde lo Alto’.” (San Lucas 24:13 - 49.) 
Lucas 24:13-49
Jesús se manifiesta a dos discípulos 
13 Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros[a] de Jerusalén. 14 Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. 15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. 16 Pero sus ojos estaban velados[b] para que no le reconocieran. 17 Y El les dijo: ¿Qué discusiones[c] son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste. 18 Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe[d] las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces El les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta[e] poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que El era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron. 22 Y[f] también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro, 23 y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que El vivía. 24 Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a El no le vieron. 25 Entonces Jesús[g] les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo[h] padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? 27 Y comenzando por[i] Moisés y continuando con[j] todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. 28 Se acercaron a la aldea a donde iban, y El hizo como que iba más lejos. 29 Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que al sentarse[k] a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció de la presencia de ellos. 32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría[l] las Escrituras? 33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón. 35 Y ellos contaban sus experiencias[m] en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.  
Jesús se aparece a los discípulos 
36 Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús[n] se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 37 Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. 38 Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. 40 Y cuando dijo esto, les mostró las manos y los pies. 41 Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? 42 Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado[o]. 43 Y El lo tomó y comió delante de ellos. 
La gran comisión
44 Y les dijo: Esto es lo que yo os decía[p] cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo[q] padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; 47 y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón[r] de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas. 49 Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.


Ítem #58 (Libros de Génesis Espiritual).  
“Tomás, uno de los doce apóstoles, llamado Dídimo, no se encontraba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos entonces le dijeron: ‘Vimos al Señor’. Él, con todo, les dijo: ‘Si yo no veo en sus manos las marcas de los clavos que las atravesaron, y no pongo el dedo en el agujero hecho por los clavos y mi mano en la herida de su costado, no creeré’.”Ocho días después, estaban de nuevo los discípulos en el mismo lugar, y con ellos Tomás. Jesús se presentó, hallándose las puertas cerradas, y colocándose en medio de ellos les dijo: ‘La paz sea con vosotros’.
”Dijo luego a Tomás: ‘Pon aquí tu dedo y observa mis manos; extiende también tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino fiel’. Tomás le respondió: ‘¡Señor mío y Dios mío!’Jesús le dijo: ‘Tú creíste porque has visto; dichosos los que sin haber visto creyeron’.” (San Juan 20:24 - 29.) Veamos directamente en la Biblia. Veamos directamente en la Biblia.
Juan 20:24-29 
Incredulidad de Tomás 
24 Tomás, uno de los doce, llamado el Dídimo[a], no estaba con ellos
Incredulidad de Tomas
cuando Jesús vino.
25 Entonces los otros discípulos le decían: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en su costado, no creeré.
26 Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez dentro, y Tomás con ellos. Y estando las puertas cerradas, Jesús vino* y se puso en medio de ellos, y dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dijo* a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío! 29 Jesús le dijo*: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron. 
Footnotes:Juan 20:24 I.e., el gemelo
Ítem #59 (Libros de Génesis Espiritual). 
“Jesús también se mostró después a sus discípulos en la  orilla del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta forma:
”Simón Pedro, Tomás, llamado Dídimo, Nataniel, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos estaban juntos. Les dijo Simón Pedro: ‘Voy a pescar’. Los demás dijeron: ‘Nosotros también vamos contigo’. Fueron y entraron en la barca; pero aquella noche no pescaron nada.”Al amanecer, Jesús apareció en la orilla sin que sus discípulos supieran que era Él. Les dijo entonces: ‘Hijos, ¿tenéis algo para comer?’ Le respondieron: ‘No’. Les dijo Él: ‘Lanzad la red del lado derecho de la barca y hallaréis’. Ellos la lanzaron de inmediato y casi no la pudieron retirar, tan cargada estaba de peces.
”Entonces, el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro:‘Es el Señor’. Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se vistió –pues estaba desnudo– y se lanzó al mar. Los otros discípulos vinieron con la barca, y como no estaban más que a doscientos codos de distancia, arrastraron desde ahí la red llena de peces.(San Juan 21:1 - 8.) Veamos directamente en la Biblia.
Juan 21:1-8 
Jesús se manifiesta junto al mar 
21 Después de esto, Jesús se manifestó[a] otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias, y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo[b], Natanael de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo*: Me voy a pescar. Ellos le dijeron*: Nosotros también vamos contigo. Fueron y entraron en la barca, y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amanecía, Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Entonces Jesús les dijo*: Hijos, ¿acaso tenéis algún pescado[c]? Le respondieron: No. Y El les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis pesca. Entonces la echaron, y no podían sacarla por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba, dijo* a Pedro: ¡Es el Señor! Oyendo, pues, Simón Pedro que era el Señor, se ciñó la ropa[d] (porque se la había quitado[e] para poder trabajar), y se echó al mar. Pero los otros discípulos vinieron en la barca, porque no estaban lejos de tierra, sino a unos cien metros[f], arrastrando la red llena de peces.Footnotes:Juan 21:1 O, se hizo visibleJuan 21:2 I.e., gemeloJuan 21:5 Lit., algo que se coma con panJuan 21:7 O, túnicaJuan 21:7 Lit., estaba desnudoJuan 21:8 Lit., 200 codos 
Ítem #60 (Libros de Génesis Espiritual).
 “Después de eso, Él los condujo hasta Betania, y alzando las manos, los bendijo; y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
”En cuanto a ellos, después de que lo adoraron, regresaron a Jerusalén con gran júbilo. Y estaban constantemente en el Templo, cantando loas y bendiciendo a Dios. Amén.” (San Lucas 24:50 - 53.). Veamos directamente en la Biblia. Veamos directamente en la Biblia.
Lucas 24:50-53 
Jesús se despide de sus discípulos 
50 Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 51 Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo. 52 Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo, 53 y estaban siempre en el templo alabando[a] a Dios. 
Footnotes:Lucas 24:53 Lit., bendiciendo 
Ítem #61 (Libros de Génesis Espiritual).
Todos los evangelistas narran las apariciones de Jesús después de su muerte, con detalles circunstanciados que no permiten que se dude de su veracidad. Por otra parte, estas se explican perfectamente mediante las leyes fluídicas y las propiedades del periespíritu, y no presentan nada anómalo en relación con los fenómenos del mismo tipo, de los cuales la Historia –antigua y moderna– ofrece numerosos ejemplos, sin omitir siquiera los de tangibilidad. Si observamos las circunstancias en que ocurrieron sus diversas apariciones, en ellas reconoceremos, en tales ocasiones, todas las características de un ser fluídico. Jesús aparece repentinamente y del mismo modo desaparece; unos lo ven, y otros no; lo hace con apariencias que ni aun sus discípulos reconocen; se deja ver en ambientes cerrados, donde un cuerpo carnal no hubiera podido entrar; ni siquiera su lenguaje tiene la vivacidad del de un ser corporal; al hablar, su modo es conciso y sentencioso, característico de los Espíritus que se manifiestan de esa manera; todas sus actitudes, en suma, denotan algo indefinido que no es del mundo terrenal. Su presencia causa simultáneamente sorpresa y temor; al verlo, sus discípulos no le hablan con la misma libertad de antes; perciben que ya no es un hombre. Jesús, por lo tanto, se mostró con su cuerpo periespiritual, lo que explica que sólo haya sido visto por los que Él quiso que lo vieran. Si hubiera estado con su cuerpo carnal, todos lo habrían visto, como cuando estaba vivo. Dado que sus discípulos ignoraban la causa primera del fenómeno de las apariciones, no advertían esas particularidades, que probablemente no les merecían ninguna atención. Puesto que veían al Maestro y lo tocaban, para ellos aquel era el cuerpo resucitado de Jesús. (Véase el Capítulo XIV, §§ 14; 35 a 38.)
Ítem #62 (Libros de Génesis Espiritual). 
En tanto que la incredulidad rechaza todos los hechos que Jesús produjo, porque tienen apariencia de sobrenaturales, y los considera sin excepción elementos de una leyenda, el espiritismo proporciona una explicación natural a la mayoría de esos hechos. Demuestra que son posibles, no sólo con base en la teoría de las leyes fluídicas, sino por la identidad que presentan con hechos análogos producidos por una gran cantidad de personas, en las condiciones más comunes. Puesto que en cierto modo son de dominio público, en principio esos hechos no prueban nada en lo que respecta a la naturaleza excepcional de Jesús.95
95 Los numerosos hechos contemporáneos de curaciones, apariciones, posesiones, doble vista y otros, que se encuentran relatados en la Revista Espírita, y mencionados en las observaciones hechas más arriba, ofrecen, incluso en cuanto a los pormenores, tan flagrante analogía con los que narra el Evangelio, que resulta evidente la identidad de los efectos y las causas. No se comprende que el mismo hecho tenga hoy una causa natural, y que en el pasado esa causa haya sido sobrenatural: diabólica para unos y divina para otros. Si fuese posible confrontarlos aquí, unos con otros, la comparación se tornaría más fácil. Con todo,es imposible hacerlo dada la gran cantidad de ellos y de los desarrollos que su exposición demandaría. (N. de Allan Kardec.)
Ítem #63 (Libros de Génesis Espiritual).
El más grande de los milagros que Jesús operó, el que realmente da testimonio de su superioridad, ha sido la revolución que sus enseñanzas produjeron en el mundo. A pesar de la exigüidad de sus medios de acción. En efecto, Jesús, modesto, pobre, nacido en la condición más humilde, en el seno de un pueblo insignificante, casi desconocido y sin ascendiente político, artístico ni literario, predica su doctrina apenas durante tres años. En ese corto lapso recibe el desprecio y la persecución de sus conciudadanos; es calumniado, acusado de impostor, y se ve obligado a huir para que no lo lapiden; sufre la traición de parte de uno de sus apóstoles, otro lo niega, y todos lo abandonan en el momento en que cae en manos de sus enemigos. Sólo hacía el bien, pero eso no impedía que fuera blanco de la malevolencia, que de los propios servicios que Él prestaba extraía motivos para acusarlo. Condenado al suplicio reservado a los criminales, muere ignorado por el mundo, ya que la historia de aquella época nada dice acerca de Él.96 
96 El historiador judío Flavio Josefo es el único que hace mención a Jesús, aunque lo haga en términos muy resumidos. (N. de Allan Kardec.)
No dejó nada escrito; sin embargo, con la ayuda de algunos hombres tan modestos como Él, su palabra fue suficiente para regenerar al mundo. Su doctrina aniquiló al paganismo omnipotente, y se convirtió en el faro de la civilización. Tenía en su contra todo lo que causa el fracaso de las obras de los hombres, razón por la cual decimos que el triunfo que alcanzó su doctrina fue el más importante de sus milagros, al mismo tiempo que demostró el carácter divino de su misión. Si en vez de los principios sociales y regeneradores, basados en el porvenir espiritual del hombre, Él sólo hubiera tenido para ofrecer a la posteridad algunos hechos maravillosos, probablemente en la actualidad su nombre sería muy poco conocido.
Esta sección a continuación es un extracto del articulo que se tiene de referencia publicado en las redes sociales, y no es parte de lo narrado en el Libros de Génesis de Allan Kardec:
La piedra
Para comenzar, los cuatro evangelistas mencionaron que la entrada de la tumba de Jesús quedó sellada con una piedra. Dos de ellos indicaron que la piedra era masiva (Mateo 27:60; Marcos 16:4). 
Mateo 27:60 
60 y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue.  
Marcos 16:4 
4 Cuando levantaron los ojos, vieron* que la piedra, aunque[a] era sumamente grande, había sido removida. 
Footnotes: Marcos 16:4 Lit., porque
Cierto autor ha calculado el posible tamaño de la piedra, diciendo que pudo
haber pesado entre una tonelada y media y dos toneladas. Lo más probable es que estaba colocada en un lugar ligeramente inclinado hacia la entrada de la sepultura. Para salir de la tumba, bastaba empujar la piedra y la fuerza de la gravedad haría el resto. Pero retirarla de allí era algo muy diferente. La piedra tendría que rodarse cuesta arriba.

Pero extrañamente, la enorme piedra se movió de allí.­ ¿Quién la quitó? Entran en escena un ángel y la guardia romana. Los principales sacerdotes y los fariseos le pidieron a Poncio Pi­lato que destacara guardias que vigilaran la tumba a fin de que nadie robara el cuerpo de Jesús (Mateo 27:62-66). 
Mateo 27:62-66La Biblia de las Américas (LBLA)
Guardias en la tumba
62 Al día siguiente, que es el día después de la preparación[a], se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 63 y le dijeron[b]: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré[c].” 64 Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero. 65 Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. 66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra.Footnotes:Mateo 27:62 I.e., del viernesMateo 27:63 Lit., diciendoMateo 27:63 Lit., resucito
Se calcula que una unidad de la guardia romana constaba de cuatro a 16 soldados bien adiestrados. Una vez apostados los guardias, nadie se atrevería a correr la piedra que tapaba la entrada de la tumba.

Pero estando de guardia el contin­gente romano, se materializó allí un ángel (Mateo 28:2-4). 
Mateo 28:2-4 
Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos.
Hubo un terremoto y el ángel corrió la piedra de la entrada. Habían transcurrido unos tres días desde que enterraron a Jesús.

Algunos de los guardias, huyendo aterrados, fueron a las autoridades religiosas para referirles lo sucedido. Lo que oyeron los sacerdotes, quizá reforzado con la inspección del lugar, los convenció de que era necesario disi­mular lo ocurrido (Mateo 28:11-15).

Mateo 28:11-15
Informe de los guardias
11 Y mientras ellas iban, he aquí, algunos de la guardia fueron a la
ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido. 12 Y después de reunirse con los ancianos y deliberar[a] con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid esto: “Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo[b] mientras nosotros dormíamos.” 14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades[c]. 15 Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy.Footnotes:Mateo 28:12 Lit., tomar consejoMateo 28:13 Lit., lo robaronMateo 28:14 Lit., y os haremos libres de preocupaciones 
Primero, los jefes religiosos sobor­naron a los guardias e inventaron un cuento para explicar por qué había desaparecido el cuerpo: "Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron. Estando nosotros dormidos" (vers. 13). La falsa versión de que los guardias se durmieron y los discípulos corrieron una piedra enorme sin despertarlos debió generar más de una risita en Jerusalén. El castigo para un guardia que se quedara dormido era tal, que haría todo lo posible por mantenerse despierto y atento.

El carcelero de Filipos, por ejemplo, estuvo a punto de suicidarse cuando Pablo y Silas se libraron de sus cade­nas (Hechos 16:25-28). 
Hechos 16:25-28La Biblia de las Américas (LBLA)Conversión del carcelero25 Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban. 26 De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos; al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron. 27 Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se habían escapado. 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
Él sabía lo que le esperaba si dejaba escapar a los prisioneros. Los guardias del sepulcro habrían sentido el mismo temor, y ello hace risible la idea de que pudieran quedarse dormidos. Menos aún se puede creer que los discípulos fueran capaces de mover la piedra. y peor todavía. Sin despertar a los guardias.

El sello romano
Además de destacar guardias que vi­gilaran el sepulcro, Pilato también mandó colocar un sello oficial en la piedra misma (Mateo 27:66). 
Mateo 27:66
66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra. 
Esto es análogo a lo que vemos hoy cuando la policía sella una zona donde se ha cometido algún delito. Quien rompa el sello se hace reo de cárcel.

Los guardias romanos habrían extendido una cuerda frente a la piedra que cerraba la entrada a la tumba. Luego esta cuerda se fijaría en cada extremo con barro especial y éste se sellaría con el sello del gobernador romano.

El sello romano era verificación pública de que el cuerpo de Jesús estaba dentro del sepulcro. Romper el sello sería incurrir en la ira del gobierno, y el culpable sería ejecutado.

Los discípulos habían demostrado cobardía durante el juicio de Jesús y desanimada indiferencia después.

¿Estarían súbitamente dispuestos a desafiar la autoridad romana y luchar contra los guardias, sólo por entrar en el sepulcro? Difícilmente.
Hasta aquí lo expresado en el articulo de referencia.


Continuemos con: 

La Génesis - Capítulo XV
374
Desaparición del cuerpo de Jesús

Ítem #64. La desaparición del cuerpo de Jesús después de su muerte ha sido objeto de muchos comentarios. Los cuatro evangelistas dan testimonio del hecho, basados en los testimonios de las mujeres que fueron hasta el sepulcro, al tercer día posterior a la crucifixión, y no lo encontraron. Hubo quienes consideraron que esa desaparición era un hecho milagroso, en tanto que otros la atribuyeron a una sustracción clandestina. De acuerdo con otra opinión, Jesús nunca habría tenido un cuerpo carnal, sino simplemente un cuerpo fluídico; sólo habría sido, durante toda su vida, una aparición tangible, en una palabra, una especie de agénere. Su nacimiento, su muerte y todos los actos materiales de su vida habrían sido apenas una apariencia. A eso se debe –dicen– que su cuerpo, de regreso al estado fluídico, haya desaparecido del sepulcro, y que con ese mismo cuerpo Él se apareciera después de su muerte.

No cabe duda de que un hecho así no es radicalmente imposible, de acuerdo con lo que hoy se sabe sobre las propiedades de los fluidos; pero sería al menos un hecho por completo excepcional y en formal oposición a la característica de los agéneres. (Véase el Capítulo XIV, § 36.) Se trata, pues, de saber si esa hipótesis es admisible, si está confirmada o refutada por los hechos.

Capítulo XIV, § 36 
Ítem #36 (Libros de Génesis Espiritual).Es de destacarse que las apariciones tangibles sólo tienen la apariencia de la materia carnal, pero no sus cualidades. Debido a la naturaleza fluídica que las caracteriza, no pueden tener la misma cohesión de la materia, porque en realidad no poseen carne. Se forman instantáneamente y desaparecen del mismo modo, o se evaporan por la desagregación de las moléculas fluídicas. Los seres que se presentan en esas condiciones no nacen ni mueren, contrariamente a lo que sucede con los demás hombres. Se los ve y dejan de ser vistos sin que se sepa de dónde vienen, cómo vinieron, ni hacia dónde van. Nadie podría matarlos, ni apresarlos, ni encarcelarlos, puesto que no tienen un cuerpo carnal. Los golpes que acaso se les lanzaran, caerían en el vacío. 
Ese es el carácter de los agéneres, con los cuales se puede conversar sin que se sospeche acerca de lo que son. Con todo, no permanecen largo tiempo entre los hombres ni pueden ser comensales frecuentes de una casa, ni figurar entre los miembros de una familia. Además, los agéneres muestran siempre en su persona, en sus actitudes, algo de extraño e insólito que sugiere al mismo tiempo la materialidad y la espiritualidad; en ellos, la mirada es vaporosa y penetrante a la vez, y carece de la nitidez propia de la mirada a través de los ojos de la carne; su lenguaje, conciso y por lo general sentencioso, nada tiene del brillo y la volubilidad del lenguaje humano; su aproximación produce una sensación particular e indefinible de sorpresa, que inspira una especie de temor, y quien se pone en contacto con ellos, aunque los tome por individuos iguales a los demás, es inducido a pensar involuntariamente: Este es un ser extraño.78 
78 Véanse ejemplos de apariciones vaporosas o tangibles y de agéneres en Revista Espírita,
enero y octubre de 1858; enero, febrero, marzo, agosto y noviembre de 1859; abril y mayode 1860; julio de 1861; abril de 1866; “El labrador Thomas Martin y Luis XVIII”, detalles completos,diciembre de 1866. (N. de Allan Kardec.) 
Ítem #37 (Libros de Génesis Espiritual).Como el periespíritu es el mismo tanto en los encarnados como en los desencarnados, un Espíritu encarnado, por un efecto absolutamente idéntico, puede aparecer, en un momento en que se encuentre libre, en un punto distinto de aquel en que su cuerpo descansa, con su fisonomía habitual y con todos los signos característicos de su identidad. Ese fenómeno, del cual se conocen muchos casos auténticos, fue el que llevó a que se creyera en la existencia de los hombres dobles.79
79 Véanse ejemplos de apariciones de personas vivas en la Revista Espírita, diciembre de
1858; febrero y agosto de 1859; noviembre de 1860. (N. de Allan Kardec.) 
Ítem #65 (Libros de Génesis Espiritual).
La permanencia de Jesús en la Tierra presenta dos períodos: el que precedió y el que siguió a su muerte. En el primero, desde el momento de la concepción hasta el nacimiento, todo transcurre en el seno materno como en las condiciones ordinarias de la vida.97
97 No nos referimos aquí al misterio de la encarnación, del cual no hemos de ocuparnos porque será examinado más adelante. (N. de Allan Kardec.)
Desde el nacimiento hasta la muerte, en sus actos, en su lenguaje y en las diversas circunstancias de su vida, 
todo presenta las características inequívocas de la corporeidad. 

Los fenómenos de orden psíquico que se producen en él, son accidentales y nada tienen de anómalos, ya que se explican mediante las propiedades del periespíritu y se encuentran, en diferentes grados, en otros individuos. Después de su muerte, por el contrario, todo en Él pone de manifiesto al ser fluídico. La diferencia entre ambos estados es tan marcada que no se pueden equiparar.

El cuerpo carnal presenta las propiedades inherentes a la materia propiamente dicha, propiedades que difieren esencialmente de las de los fluidos etéreos. En el cuerpo material, la desorganización se produce por la ruptura de la cohesión molecular.

Al introducir en él un instrumento cortante, los tejidos se separan, y si son alcanzados los órganos esenciales para la vida, cesa su funcionamiento y sobreviene la muerte, es decir, la muerte del cuerpo. En cambio, como en los cuerpos fluídicos no existe esa cohesión, la vida de estos no depende del funcionamiento de órganos especiales, de modo que no se pueden producir desórdenes análogos a los de aquellos. Un instrumento cortante u otro cualquiera podrán penetrar en un cuerpo fluídico como si lo hiciera en una masa de vapor, y no le ocasionará ninguna lesión. Es por eso que los cuerpos de esa naturaleza no pueden morir, como tampoco pueden ser muertos los seres fluídicos designados con el nombre de agéneres

Después del suplicio de Jesús, su cuerpo permaneció allí, inerte y sin vida. 
 ¿Qué ocurrió entonces con su cuerpo?
Se lo sepultó como se hace comúnmente con los cuerpos, y todos pudieron verlo y tocarlo. Después de su resurrección, cuando Jesús quiso dejar la Tierra, no murió nuevamente: su cuerpo se elevó, se desvaneció y desapareció sin dejar ningún rastro, prueba evidente de que ese cuerpo era de naturaleza distinta de la del que pereció en la cruz. 

Así pues, de ahí debemos concluir que, si fue posible que Jesús muriese, eso sucedió porque Él tenía un cuerpo carnal. Debido a sus propiedades materiales, el cuerpo carnal es la sede de las sensaciones y de los dolores físicos que repercuten en el centro sensitivo o Espíritu. 
"Nota de Frank: Considero que este  acontecimiento de la desaparición del cuerpo físico de Jesús, nos da una luz hermosa de un cambio de naturaleza física a una espiritual.  Fue el momento en que DIOS convirtió un Espíritu Superior encarnado en Jesús y propenso a la Materia perecedera en un Cuerpo Espiritual fluídico de un Espíritu PURO y PERFECTO en la persona de Jesús  el Nazareno."
El cuerpo no sufre, sino el Espíritu, que recibe la reacción de las lesiones o alteraciones de los tejidos orgánicos. En un cuerpo privado de Espíritu la sensación es absolutamente nula. Por la misma razón, el Espíritu, que no tiene cuerpo material, no puede experimentar los padecimientos que son el resultado de la alteración de la materia, razón por la cual también debemos concluir que si Jesús sufrió materialmente, lo que nadie puede poner en duda, es porque tenía un cuerpo material de una naturaleza semejante a la de todas las personas.

Ítem #66 (Libro de Génesis Espiritual)

A los hechos materiales vienen a agregarse poderosas consideraciones morales. Si las condiciones de Jesús durante su vida hubieran sido las de los seres fluídicos, Él no habría experimentado ni el dolor ni ninguna de las necesidades del cuerpo. Suponer que haya sido así sería quitarle el mérito de la vida de privaciones y padecimientos que había elegido como ejemplo de resignación. Si todo en Él no hubiera sido más que aparente, todos los actos de su vida, la reiterada predicción de su muerte, la escena dolorosa en el Jardín de los Olivos, su plegaria a Dios para que le apartara el cáliz de los labios, su pasión, su agonía, todo, hasta su último clamor en el momento de entregar el Espíritu, no habría sido más que un vano simulacro para engañar a los hombres acerca de su naturaleza y hacerles creer en el sacrificio ilusorio de su vida, en una farsa indigna de un hombre simple y honesto, y aún más indigna de un ser de esa superioridad. En una palabra, Jesús habría abusado de la buena fe de sus contemporáneos y de la posteridad. Esas son las consecuencias lógicas de ese sistema, consecuencias inadmisibles, porque lo rebajarían moralmente en vez de elevarlo. Por consiguiente, como todo hombre, Jesús tuvo un cuerpo carnal y un cuerpo fluídico, lo cual es demostrado por los fenómenos materiales y los fenómenos psíquicos que jalonaron su vida.

Ítem #63 (Libros de Génesis Espiritual).
Esa idea sobre la naturaleza del cuerpo de Jesús no es nueva. En el siglo IV, Apolinario de Laodicea, jefe de la secta de los apolinaristas, pretendía que Jesús no había tenido un cuerpo como el nuestro, sino un cuerpo impasible, que había descendido desde el cielo al seno de la santa Virgen, pero que no había nacido de ella. De ese modo, Jesús había nacido, sufrido y muerto apenas en apariencia. Los apolinaristas fueron anatematizados en el concilio de Alejandría, en el año 360; en el de Roma, en el año 374; y en el de Constantinopla, en el año 381. Los docetas (del griego dokein: aparecer), secta numerosa de los gnósticos, que subsistió durante los tres primeros siglos, sostenían la misma creencia.

Libro de Génesis
Segundo advenimiento de Cristo
pag 416

Ítem #43 (Libros de Génesis Espiritual). 
“Entonces, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame; pues el que quiera salvar su vida la perderá; y el que pierda su vida por amor a mí, la encontrará.”¿De qué le serviría a un hombre ganar el mundo entero, si perdiera su alma? ¿O a qué precio podrá el hombre comprar su alma, después de que la haya perdido? Porque el Hijo del hombre habrá de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces le dará a cada uno según sus obras. ”En verdad os digo, que algunos de aquellos que aquí se encuentran no sufrirán la muerte sin que hayan visto venir al Hijo del hombre en su reino.” (San Mateo, 16:24 a 28.)

Ítem #44 (Libros de Génesis Espiritual). 
“Entonces, el sumo sacerdote se levantó en medio de la asamblea, e interrogó a Jesús: ‘¿No respondes nada a lo que estos denuncian contra ti?’ Pero Jesús se mantenía en silencio y no respondió. El sumo sacerdote le volvió a preguntar: ‘¿Eres tú el Cristo, el Hijo de Dios para siempre bendito?’ Jesús le respondió: ‘Sí, yo soy, y veréis un día al Hijo del hombre sentado a la diestra de la majestad de Dios, viniendo sobre las nubes del cielo’.”A continuación, el sumo sacerdote, rasgando sus vestiduras, le dijo: ‘¿Qué necesidad tenemos ya de testigos?’” (San Marcos, 14:60 a 63.)

Ítem #63 (Libros de Génesis Espiritual).
Jesús anuncia su segundo advenimiento, pero no dice que regresará a la Tierra con un cuerpo carnal, ni que personificará al Consolador. Afirma que habrá de venir en Espíritu, en la gloria de su Padre, para juzgar el mérito y la falta de mérito, así como para dar a cada uno según sus obras, cuando los tiempos hayan llegado. Estas palabras: “Algunos de aquellos que aquí se encuentran no sufrirán la muerte sin que hayan visto venir al Hijo del hombre en su reino”, aparentemente encierran una contradicción, pues es indudable que Él no vino durante la vida de ninguno de aquellos que estaban presentes. Sin embargo, Jesús no podía engañarse en una previsión de esa naturaleza, principalmente con respecto a algo contemporáneo que le concernía de modo personal. Se debe averiguar, en primer lugar, si sus palabras han sido siempre reproducidas con fidelidad. Es para dudarlo, si consideramos que Él no escribió nada; que esas palabras recién fueron registradas después de su muerte, y que cada evangelista redactó el mismo discurso casi siempre en términos diferentes, lo que constituye una prueba evidente de que esas no son las expresiones textuales de Jesús. Además, es probable que el sentido haya sufrido alteraciones al pasar por las sucesivas traducciones. Por otro lado, está fuera de toda duda que, si Jesús hubiese dicho todo lo que tenía para decir, se habría expresado sobre todas las cosas de un modo claro y preciso, como lo hizo en relación con los principios morales, sin que diese lugar a ningún equívoco; mientras que se vio obligado a velar su pensamiento sobre los asuntos que consideró que no era conveniente profundizar. Los apóstoles, convencidos de que la generación de la cual formaban parte debía dar testimonio de lo que Él anunciaba, interpretaron el pensamiento de Jesús de acuerdo con esa suposición. Por consiguiente, redactaron desde el punto de vista del presente lo que el Maestro había dicho, y lo hicieron de una manera más absoluta que aquella en que Él mismo lo hizo. Sea como fuere, el hecho es que los acontecimientos no ocurrieron como ellos supusieron.

Ítem #63 (Libros de Génesis Espiritual).
Un concepto fundamental que Jesús no pudo desarrollar, porque los hombres de su tiempo no estaban suficientemente preparados, tanto para ideas de esa índole como para sus consecuencias, fue la grandiosa ley de la reencarnación. No obstante, asentó el principio de la mencionada ley, así como lo hizo en relación con todo lo demás. Estudiada y puesta en evidencia en nuestros días por el espiritismo, la ley de la reencarnación constituye la clave para la comprensión de muchos de los pasajes del Evangelio, que sin ella parecerían verdaderos despropósitos. Por medio de esa ley se encuentra la explicación racional de las palabras citadas más arriba, aunque las admitamos como textuales. Dado que esas palabras no pueden aplicarse a la persona de los apóstoles, es evidente que se refieren al futuro reino de Cristo, es decir, a la época en que su doctrina, mejor comprendida, será ley universal. Al expresar que algunos de los allí presentes verían su advenimiento, Él se refería a los que volverían a vivir en esa época. No obstante, los judíos imaginaban que verían todo lo que Jesús anunciaba, y tomaban al pie de la letra sus alegorías. Por otra parte, algunas de sus profecías se cumplieron en el debido tiempo, tales como la ruina de Jerusalén, las calamidades que ocurrieron a continuación, y la dispersión de los judíos. Pero la visión de Jesús se proyectaba mucho más lejos, de modo que, cuando hablaba del presente, en todos los casos aludía al porvenir.



Concluyo este artículo en lo que el Espiritismo ha definido de una manera factible, creíble, lógica y razonable la desaparición del cuerpo de Jesús. A pesar de todas las precauciones tomadas por los fariseos y los soldados romanos que sellaron la tumba con el sello “Real” para evitar que el cuerpo de Jesús desapareciera y que no tuviera, ni avalara la creencia de la "Resurrección" de Jesús, el cuerpo de Jesús, desapareció.

Los religiosos, seguirán defendiendo la "Resurrección”, que no puede ser probado ni científicamente ni espiritualmente. Los seguidores religiosos seguirán creyendo en la resurrección, lamentablemente, hasta Espiritistas Religiosos creen en la Resurrección de la carne y no en la "Reencarnación" que el Espiritismo postula.

El término «resurrección» [del sustantivo latino resurrectĭo, -ōnis; derivado del verbo resurgo (resurrexi, resurrectum -3.ª declinación): levantarse, alzarse, resurgir, renacer] hace referencia a la acción de resucitar, de dar nuevo ser o nueva vida. Sea considerada un mito, una idea o un hecho, la «resurrección» constituye un símbolo de la trascendencia,[1] que se relaciona en parte con la creencia, ya presente en pueblos de la antigüedad, en la posibilidad de una «vida después de la muerte».

Pero la concepción bíblica del término «resurrección»,[2] que experimentó una evolución lenta a través de la Biblia hebrea, de los libros griegos del Antiguo Testamento, y del Nuevo Testamento, y que continúa presente en el Judaísmo, en el Cristianismo, y en el Islam, no tiene punto de comparación con el ideario antiguo de inmortalidad típico, por ejemplo, de la concepción griega. Entendida en las Sagradas Escrituras primero como rescate del šeol, en algunos casos como retorno a la vida anterior, y luego como continuidad en la vida eterna de toda la persona humana, el vocablo «resurrección» termina por asumir con el cristianismo su acepción por antonomasia: la resurrección de Jesucristo, resultante de la experiencia de la Pascua, de la cual sigue por extensión la resurrección de los hombres. Este punto, debatido desde las primeras comunidades seguidoras de Jesús de Nazaret hasta nuestros días, es -sin dudas- el centro y piedra angular de la fe cristiana, tal como lo expresó taxativamente Pablo de Tarso a la comunidad griega de Corinto, renuente a creer en la resurrección de los muertos: «Si Cristo no resucitó, vacía es nuestra predicación, vacía es también nuestra fe» (I Corintios 15:14).
1 Corintios 15:14
La Biblia de las Américas (LBLA)
14 y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.
Mi opinión:, el acto de "resurrección" impone un cuerpo restituido, o que el cuerpo que había sido crucificado saliera del sepulcro vuelto a la vida, y ¿donde estuvo el cuerpo de Jesús?.  Había desaparecido, no se tiene ninguna evidencia que el cuerpo había sido extraído, pues las precauciones de una tumba cerrada y sellada con el anillo de Poncio Pilato, no había sido roto.  

Ningun discípulo se había atrevido a defender a Jesús durante su acusación y muerte en la cruz del calvario, y por lo tanto, tampoco se podían atrever a robarse el cuerpo de Jesús con la seguridad impuesta por Poncio Pilato.

Como quiera que se mire, el concepto de “Resurrección”, al desaparecer el cuerpo de Jesús sin ninguna explicación lógica, avala el hecho de que la Resurrección no existe, y la Biblia lo tergiverso siempre, por ignorancia o por intención de engañar.

Si se hubiera extraído el cuerpo, tarde o temprano debió haber sido descubierto, y de algún modo los perpetradores hubieran sido identificados.  La desaparición del cuerpo de Jesús, los tomó a todos de sorpresa. No se entendía el mundo de los Espíritus, ni tampoco la “materialización mediante el periespíritu de los Espíritus”.


¡Viva el Espiritismo, lógico y razonable que resiste el peso del análisis de la razón y el tamiz de la lógica!


Referencias:

Libro de Génesis de Allan Kardec
La Biblia de las Américas (LBLA)
http://www.gildaorl.com/Academicos/HUMA102/RESURREC1.htm

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

Director de la Página


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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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