lunes, 13 de julio de 2015

MONITA SECRETA O INSTRUCCIONES RESERVADAS DE LOS JESUITAS y Sociedades Ocultas


Google publicó hace 2 años, la Monita Secreta – instrucciones Secretas de Los Jesuitas –Su Código – El Juramento.  Este libro fue publicado en París en 1869, y nos ilustra un contenido nefasto en la historia de la humanidad. Este es un articulo actualizado en Julio 2015. Tiene todo el contenido del libro aquí en este blog, sin tener que dirigir a los lectores en primera instancia a enlaces externos.

Revela las actividades Ocultistas (Reuniones secretas a escondidas del público) de una organización que le ha ocasionado mucho daño Moral a la Humanidad, estamos hablando de un daño irreparable que ocasionaron muchas lágrimas, mucho dolor, desesperanza y la aniquilación de millones de seres humanos creados por Dios que su solo defecto era no pensar igual que la religión reinante.


El discurso del Presidente John F. Kennedy,


John F. Kennedy, asesinado
el 27 de abril de 1961, en Nueva York, que nos habla de las "Sociedades Secretas", es un tremendo ejemplo de las actividades de estas de algunas organizaciones avalada por la iglesia católica y bajo el total control del Papa.


Irónicamente fueron exterminados con la presunción de que Dios aprobaba estos actos horribles.  Utilizaron la llamada Santa INQUISICIÓN, que de Santa tenía solo su nombre, como herramienta legal para todas las atrocidades en contra de los que no pensaban igual que ellos y a los que no pensaran igual los tildaban de ser herejes y anatemas. Hoy dia utilizan la Organizacion del "Opus Dei".

Y fue a través del confesionario donde tejieron estrategias para aniquilar a los llamados herejes y apropiarse de sus bienes materialestodo esto con fines materiales y nada espirituales

¿Quién hubiera pensado que las personas que se creían por todos, que servían a Dios y a los que le tenían que confesar (Un DOGMA de la Iglesia) sus “pecados” (Pero No existen los Pecados, solo son Faltas cometidas) en un confesionario fueran engañados y que esas mismas confesiones dieran lugar para que fueran llevados a la hoguera por ser herejes y además, fueran obligados hacer votos de pobreza.  Luego al convencerlos de hacer votos de pobreza, infamemente se apropiaban de sus bienes materiales, haciendo que se le donaran a la Iglesia todos sus bienes, para que se financiaran todas las atrocidades cometidas durante cientos de años.  Aunque fueron expulsados de muchos países su organización traspasaron las barreras del tiempo, pero los acusadores no pudieron, pues la muerte natural no se los permitía.

Hoy día existen organizaciones secretas que se encargan de traspasar las barreras del tiempo de una manera organizada de generación en generación y se esconden en las buenas obras ante los ojos de los incautos e incrédulos que tampoco les interesa lo espiritual, sino sus objetivos materialistas en la vida que les ha tocado vivir, les desvían la vista de estas actividades secretas.  Por algo Jesús nos lo mencionó con toda intensión, para que lo supiéramos y no nos dejáramos engañar.

Pero no puede ser posible que Dios aprobara estos horrendos actos sin ser expuestos a los ojos de los seres humanos para su evaluación y más aún cuando todas sus actividades fueron perpetradas en lo secreto, en lo oculto y avaladas por la poderosa organización religiosa que aún pretenden ser los representantes de Dios en la tierra.  


El ayudar a divulgar esta información es parte del Bien Común y un acto de Amor en términos de educación.  Todos podrán evaluar y llegar a sus propias conclusiones, pues el libre albedrío provee para que cada cual decida en esta vida por lo que es correcto y por lo que no lo es.

La humanidad ha tenido que sufrir en los últimos 2,000 años el flagelo de esta orden de hombres que llamándose religiosos, manipularon y engañaron a millones de personas, utilizando la confianza de ser representantes Dios en la tierra y la del confesionario y la decepción. Con toda la intensión y alevosía se valieron de las confesiones de los niño que llevaban al confesionario como requisito, las clases de "Catecismos" que se les obligaba a participar a todo Catolico. De ahí, surgían las confesiones de los niños que sus padres en su seno familiar tal vez les agradaba el protestantismo. Y con solo con sospechas en ocasiones, se encargaban a castigar a los sospechosos de no ser Católicos hasta conducirlos a la hoguera.  Es ahí donde se aprovechaban en arrebatar todos los bienes materiales como castigo y ponerlos a disposición de la iglesia Católica. A las viudas las despojaban de los bienes heredados y las obligaban a convertirse en  servidoras en los conventos, humilladas y prohibiéndole que se volvieran a casar, para asi asegurarse de retener las riquezas. 

Fue así que se apropiaron inmisericordemente de los bienes materiales, arrebatándoselos a los que confiaron bajo engaño a sus prensiones depravantes y que hoy son los bienes que poseen a través del mundo.  

Sus actividades publicadas libremente en el Internet hoy día, nos muestran la cara de la maldad inconcebible, las maquinaciones y la corrupción de los hombres más perversos encarnados a través de los siglos.

Millones de seres humanos han sufrido las despiadadas maquinaciones de estos hombres corruptos, egoístas y materialistas que utilizando como escusa el servicio a Diosla inquisición y la intolerancia para aceptar lo que cada cual entendían era correcto, violando el Libre Albedrío que Dios les había dado a cada uno. 

Se aprovecharon para matar, torturar, quemar en la hoguera y hasta matar a los niños no nacidos aún y apoderarse de los bienes materiales de viudas ricas y también de los llamados herejes durante siglos.


Su maldad fue tal, que hasta los mismos miembros de la alta jerarquía de la Iglesia o religión que los creo y que de algún modo se opusieron a ellos, llegaron a ser sus víctimas y fueron asesinados por ellos mismos, según el libro referido, Papas y altos jerarcas de la Iglesia fueron asesinados. Todo esto explicado con detalles por ellos mismos.  El comportamiento de estos hombres no puede ser justificado ni ser aceptados.

Ya sabemos que vienen a ser los comportamientos de Espíritus Impuros e Imperfectos considerados como los más bajos de la Escala Espírita

La Filosofía Espírita, nos ilustra que estos comportamientos  egoístas y despiadados son producidos por espíritus impuros e imperfectos, por lo tanto no moralizados. Y es aquí que se demuestra nuestro compromiso de bien común al entender estos malos comportamientos y abriendo nuestro corazón para que podamos de cualquier modo posible dar un mensaje de comprensión y de amor al decirles a los que se comportan así que le damos la otra mejilla, que los amamos y los invitamos a la reconciliación y al arrepentimiento. Decirles a toda voz que esto publicado es el reflejo y es la reacción de las causas cometidas, por ley de Causa y Efecto.

Si he utilizado palabras fuertes al denunciar estas atrocidades, porque es lo menos que podemos hacer sin quedarnos cayados e indignados frente a tanta maldad humana, pero también les abrimos los brazos, para que descubran que hacer el Bien Común es lo más importante de nuestras vidas. Tal vez dirás que no fuiste parte de lo que hicieron los antepasados, pero posiblemente practicas el Ocultismo disfrazado de buenas obras y es como si aprobaras todo lo pasado.  Es tiempo de despertar y abrir los ojos a lo espiritual, a lo que Dios  verdaderamente valora de los seres humanos, las intensiones de los corazones y la humildad en reconocerlo.


Estamos en los tiempos de la Regeneración de La Humanidad y que sin duda alguna, los Espíritus Encarnados en nuestro tiempo que no logren arrepentirse, estarán destinados a reencarnar y ser los pobladores en otros mundos inferiores. Pues su obstinación en hacer el mal, el engaño y sus deseos insaciables de acumular riquezas, no les permitirán regresar a nuestro planeta.


Las actividades Ocultistas (Reuniones secretas con propósitos de maquiavelismos en contra de la Humanidad) desplegadas por todo ese tiempo, va en contraposición a lo que el mismo Jesús dijo, cuando claramente manifestó que el nunca actuó en lo oculto.

Jesús mismo dijo que no actuaba en lo oculto…

“En Juan 18:20 (Reina-Valera 1995 (RVR1995)
20 Jesús le respondió:
—Yo públicamente he hablado al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto.”
       
El siguiente Libro está Disponible en nuestra sección de descargas y es gratuito. Esta edición es la del 1856. Pueden descargarlo libremente, sin temor a que la advertencia que como regla general se presenta antes de que descarguen el libro. Su titulo es:

        A manera de complemento incluyo el texto de un artículo publicado que resume, pero el se refiere al Libro publicado como copia del original pero en 1881, obviamente editado y mejorado y comparte los enlaces de cada tema y capítulos, de manera que puedas leer cada sección del libro en una manera resumida y cómoda mientras lees todo el artículo.


         Monita Secreta o Instrucciones Reservadas de los Jesuitas.


PREFACIO

Los superiores deben guardar entre sus manos cuidadosamente estas instrucciones particulares, y no deben comunicarlas mas que algunos profesos, instruyendo solamente a algunos de los no profesos, cuando lo exija la conveniencia de la Sociedad; y esto se hará bajo el sello del silencio, y no como si se hubiesen escrito por otro, sino cual si fuesen producto de la experiencia del que las da. Como muchos profesos conocen estos secretos, la Sociedad arregló desde sus órdenes, a no ser a la de los Cartujos, por el retiro y silencio en que viven, y el Papa nos lo concedió.

Hay que poner sumo cuidado en que estas advertencias no caigan en manos de extraños, porque les darán una interpretación siniestra, por envidia a nuestra institución. Si esto sucediera, lo que Dios no quiera, debe negarse que son tales los sentimientos de la Sociedad, haciendo que así lo aseguren los que ciencia cierta se que lo ignoran, y poniéndoles nuestras instrucciones generales y reglas, impresas y manuscritas.

Los superiores deben siempre investigar cuidadosamente y con prudencia, si alguno de los nuestros ha descubierto a extraños estas instrucciones secretas; y a nadie se tolerará que las copie, ni para sí ni para otro, sin consentimiento del general, o al menos del provincial; y si se duda de que alguien no sea capaz de guardar secretos tan grandes, se le despedirá.

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MONITA SECRETA O INSTRUCCIONES RESERVADAS DE LOS JESUITAS

Los jesuítas han negado la autenticidad de esta obra; trabajo inútil, aunque lógico en quienes están acostumbrados por voto de obediencia a negar las verdades más inconcusas.
El manuscrito en latín de la Mónita Secreta fue encontrado entre los papeles del padre Brothier, último bibliotecario de la Compañía de París, antes de la revolución; está conforme con la edición de Paderborn, hecha en 1661, por último, con el manuscrito, perfectamente auténtico, que existe en el archivo de Bélgica, en el palacio de Justicia de Bruselas, con el título de Secreta Monital, ou Avis Secrets de la Societé de Jesús.
Esta traducción se ha hecho de la sexta edición publicada en París en 1685 con el texto latino enfrente del francés, para edificación del lector que ella verá hasta dónde pueda llegar la hipocresía erigida en regla de conducta para amontonar riquezas, engañando y corrompiendo a los incautos so pretexto de religión.

PREFACIO
Los superiores deben guardar entre sus manos cuidadosamente estas instrucciones particulares, y no deben comunicarlas mas que algunos profesos, instruyendo solamente a algunos de los no profesos, cuando lo exija la conveniencia de la Sociedad; y esto se hará bajo el sello del silencio, y no como si se hubiesen escrito por otro, sino cual si fuesen producto de la experiencia del que las da. Como muchos profesos conocen estos secretos, la Sociedad arregló desde sus órdenes, a no ser a la de los Cartujos, por el retiro y silencio en que viven, y el Papa nos lo concedió.
Hay que poner sumo cuidado en que estas advertencias no caigan en manos de extraños, porque les darán una interpretación siniestra, por envidia a nuestra institución. Si esto sucediera, lo que Dios no quiera, debe negarse que son tales los sentimientos de la Sociedad, haciendo que así lo aseguren los que ciencia cierta se que lo ignoran, y oponiéndoles nuestras instrucciones generales y reglas, impresas y manuscritas.
Los superiores deben siempre investigar cuidadosamente y con prudencia, si alguno de los nuestros ha descubierto a extraños estas instrucciones secretas; y a nadie se tolerará que las copie, ni para sí ni para otro, sin consentimiento del general, o al menos del provincial; y si se duda de que alguien no sea capaz de guardar secretos tan grandes, se le despedirá.

MONITA SECRETA: CAPITULO PRIMERO
De qué modo debe conducirse la sociedad cuando comienza alguna fundación.




1º Para hacerse agradables a los vecinos del pueblo, importa mucho explicarles el objeto de la Sociedad tal como está prescrito en las reglas, donde se dice que la Sociedad debe aplicarse con tanto afán a la salvación del prójimo como a la suya propia. Para esto deben desempeñarse en los hospitales las funciones mas humildes, visitar a los pobres, a los afligidos y a los presos. Es preciso oír las confesiones con benevolencia, y ser con los pecadores muy indulgentes, a fin de que las personas más importantes admiren a los nuestros y los amen, tanto por la caridad que demuestren para todos, como por la novedad de su blandura.
2º Que todos tengan presente que deben pedir modesta, y religiosamente los medios de ejercer los ministerios de la Sociedad, y tratar de alcanzar benevolencia, principalmente de los eclesiásticos y de los seglares que ejercen autoridad, a los que algún día podrán necesitar.
3º También deberán irse a los lugares apartados, en los que recibirán las limosnas que quieran dar, por pequeñas que sean, después de hacer presente la necesidad de que ellas tienen los nuestros. Luego deberá darse limosna a los pobres, a fin de hacer formar buena opinión de la Sociedad a los que aun no la conocen, y de que sean con nosotros muy generosos.
4º Que todos parezcan inspirados por el mismo espíritu, y que aprendan a tener las mismas maneras, para que la uniformidad en tan gran número de personas los haga simpáticos y respetables. A los que así no lo hagan, despedirlos por perjudiciales.
5º Al principio los nuestros deben guardarse de comprar propiedades; pero si juzgan necesario comprarlas, que lo hagan en nombre de amigos fieles, que den la cara y que guarden el secreto. Para que nuestra pobreza se vea mejor, conviene que las tierras que se posean junto a un colegio se asignen a otros que estén lejanos, lo que impedirá que príncipes y magistrados sepan a cuanto ascienden las rentas de la Sociedad.
6º Que no se establezcan colegios más que en las ciudades ricas.
7º A las viejas viuda hay que encarecerles nuestra extrema pobreza, para sacarles el dinero que se pueda.
8º Que sólo el provincial sepa en cada provincia a cuánto ascienden nuestras rentas; que a lo que asciende el tesoro de la Compañía sea un ministerio sagrado.
9º Que los nuestros prediquen y digan en sus conversaciones que han ido a enseñar a los niños y a socorrer a los pobres gratuitamente, y sin distinción de personas; que no somos una carga para los pueblos, cual las otras órdenes.


CAPITULO II
De qué manera los Padres de la Sociedad podrán adquirir  familiaridad con los príncipes, los grandes y personas importantes.
 1º Es preciso consagrar nuestros esfuerzos a ganar la simpatía y el ánimo de los príncipes y de las personas más importantes, a fin de que nadie se atreve con nosotros, sino que al contrario todos se vean obligados a depender de nosotros.




2º Como la experiencia nos enseña que los príncipes y los grandes señores son particularmente aficionados a los eclesiásticos, cuando éstos ocultan sus acciones odiosas y las interpretan favorablemente, como se ve en los casamientos que contraen con sus parientes a aliadas, o en cosas semejantes, es preciso alentarles a contraer esas alianzas, haciéndoles esperar que por nuestra mediación obtendrán del papa las licencias o perdones necesarios, si se les explican los motivos, si se le presentan casos análogos, y si se le hacen presentes los sentimientos que los recomiendan bajo el pretexto del bien común y de la mayor gloria de Dios, objeto principal de la Sociedad.
3º Lo mismo debe hacerse si el príncipe emprende algo que sea agradable a todos los grandes señores: debe animársele, empujarle e inducir a los otros a consentir con el príncipe y a no contradecirle, pero sin llegar nunca a singularizarse, porque si no sale bien el negocio, no se lo imputen a la Sociedad; y que si el propósito del príncipe fuese desaprobado, y la Sociedad acusada de instigadora, pueda emplearse la autoridad de algunos padres que no conozcan estas instrucciones, a fin de que puedan afirmar con juramento que calumnian a la Sociedad a propósito de lo que le imputan.
4º Para hacerse dueño del espíritu de los príncipes, será útil que los nuestros se insinúen diestramente, y por medio de otras personas, para desempeñar por ellos embajadas, y sobre todo, con el papa y los grandes monarcas. Con tal ocasión podrán recomendarse a sí propios y a la Sociedad, por lo cual no deberán destinarse a esto mas que personas llenas de celo y muy enteradas en las cosas de nuestro instituto.
5º Conviene especialmente atraerse la voluntad de los favores de los príncipes y sus criados por medio de regalos y oficios piadosos para que den noticia fiel a nuestros padres del carácter e inclinaciones de los príncipes y grandes. De este modo la Sociedad podrá ganar con facilidad tanto a unos como a otros.
6º La experiencia nos ha enseñado cuántas ventajas ha sacado la Sociedad de mezclarse en los casamientos de los príncipes de la casa de Austria, y de los que se han hecho en otros reinos, en Francia, en Polonia, etc., y en diversos ducados; por eso hay que proponer partidos ventajosos, escogidos, que se admitan, y que sean familiares a los parientes, y a nosotros y a nuestros amigos.
7º A las princesas se les ganará fácilmente por sus doncellas; y para esto es preciso ganar la amistad de éstas, que es el medio de entrar en todas partes y de conocer los asuntos más secretos de la familia.
8º En la dirección de la conciencia de los grandes señores, nuestros confesores seguirán las máximas de los autores que dejan más libertad a la conciencia, contra las de los otros religiosos, a fin de que los abandonen, prefiriendo nuestra dirección y consejo.
9º Es preciso dar a conocer los méritos de nuestra Sociedad a príncipes y prelados, y a todos los que puedan favorecerla extraordinariamente, después de mostrarle la importancia de este gran privilegio.
10º También hay que insinuar con habilidad y prudencia, el amplísimo poder que tiene la Sociedad para absolver hasta los casos reservados tan superior al de los otros pastores y religiosos; y para conceder a los jóvenes dispensas de los deberes que deben dar o pedir, de los impedimentos de matrimonio y otros. Esto hará que muchos recurran a nosotros y nos queden obligados.
11º Es preciso invitarles a los sermones, a las conferencias, arengas y declamaciones, etc., y honrarlos con tesis y con poesías, y si es útil, darles banquetes y adularlos.
12º Será necesario procurar la reconcialiación de los grandes en sus enemistades y disensiones, porque así, poco a poco, conoceremos a los que le son familiares, y sus secretos, y unos y otros nos servirán.
13º Que si alguno que no ame nuestra Sociedad sirve a príncipes o monarca, se trabaje por los nuestros, o mejor por medio de otro en que se haga nuestro amigo y familiar de la Sociedad, con promesas y favores, y procurando que el príncipe o monarca a quien sirve mejore su Estado.
14º Que todos se guarden de recomendar a nadie, o de procurar ventajas a los que salieron de la Sociedad por cualquier causa, y principalmente a los que salieron por su voluntad, porque, digan lo que quieran, alimentan contra ésta un odio irreconciliable.
15º Por último, que cada uno haga cuanto pueda para obtener el favor de los príncipes, grandes y magistrados, a fin de que, cuando la ocasión se presente, obren vigorosa y fielmente por nosotros, aunque sea contra sus parientes, aliados y amigos.

CAPITULO III
Cómo la Sociedad debe conducirse con los que ejercen gran autoridad en el Estado y que aunque no sean ricos, puedan prestar otros servicios




1º Además de las cosas que acaban de decirse, y que con discernimiento pueden aplicarse casi todas, es preciso cuidar de atraerse su favor contra nuestros enemigos.
2º Es preciso servirse de su autoridad, de su prudencia y de su consejo para que la comunidad adquiera bienes y obtenga empleos que puedan ser ejercidos por los nuestros sirviéndose en secreto de sus nombres para la adquisición de bienes temporales, si se cree que pueda fiar de ellos.
3º Es preciso servirse también de esos personajes para ablandar a la gente vil y al populacho, contrario a nuestra Sociedad.
4º Deberá exigirse lo que sea posible de obispos, prelados y otros superiores eclesiásticos, según la diversidad de razones y la inclinación que sientan por nosotros.
5º En algunos sitios bastará obtener que los prelados y los párrocos hagan que sus subordinados respeten la Sociedad, y que no impidan nuestras funciones en los países en que tienen más influencia, como en Alemania, en Polonia, etc. Será preciso tributarles grandes respetos, a fin de que por su autoridad y por la de los príncipes, los monasterios, las parroquias, los prioratos, los patronatos, las fundaciones de misas, los edificios consagrados al culto, pueden caer en nuestras manos, lo que no será difícil donde los católicos están mezclados con los cismáticos y herejes. Debe también hacerse comprender a esos prelados la utilidad y méritos que hay en cambios semejantes, y que no pueden esperarse del clero secular, o de los frailes. Si o hacen, como deseamos, debe alabarse públicamente su celo hasta por escrito y hacer eterna la memoria de su acción.
6º Para esto debe procurarse que esos prelados se sirvan de los nuestros, así para las confesiones como para el consejo, y que si aspiran a más altas dignidades en la corte romana, les ayudemos con todas nuestras fuerzas por medio de amigos.
7º Que los nuestros obtengan de obispos y de príncipes, que cuando funden colegios e iglesias parroquiales, la Sociedad pueda poner vicario con cura de almas, y que el superior sea el cura, a fin de que el gobierno de esas iglesias nos pertenezca, y que los filigrenses estén sometidos a la Sociedad, que obtendrá de ellos cuanto pueda.
8º Donde las academias nos sean contrarias, o donde los católicos o los herejes impidan nuestras fundaciones, es preciso servirse de los prelados y ocupar las primeras cátedras, porque así la Sociedad hará conocer sus necesidades.
9º También deberá influirse en los prelados, cuando se trate de la beatificación o canonización de los nuestros, y obtener, de cualquier manera que sea, cartas de los grandes señores y de los príncipes que influyan favorablemente cerca de la Sede Apostólica.
10º Si los prelados o los grandes señores van de embajadores, convendrá impedir que se sirvan de otros religiosos de los que están mal con nosotros, a fin de que no les inculquen su odio y los lleven a las provincias y ciudades donde estamos establecidos. Y si estos embajadores pasan por las ciudades en que la Sociedad tiene colegios, debe recibírseles con honores y afección, y regalarles lo que permita la modestia religiosa.


CAPITILO IV
Lo que debe recomendarse a los predicadores y a los confesores de los grandes




1º Que los nuestros dirijan a los príncipes y a los hombres ilustres, de suerte que parezca que sólo tienden a la mayor gloria de Dios, y a la austeridad de conciencia que los príncipes consientan en ceder, porque la manera de dirigirlos no debe atender al principio, sino insensiblemente al gobierno exterior y político.
2º Por esto deben con frecuencia advertir que la distribución de los honores y de las dignidades en la república pertenece a la justicia, y que los príncipes ofenden gravemente a Dios cuando proceden apasionadamente. Que protesten con frecuencia y seriedad de que no quieren mezclarse en la administración del Estado, y que si hablan es por deber y a pesar suyo. Cuando los príncipes hayan bien comprendido esto, debe explicárseles las virtudes que necesitan tener los escogidos para las dignidades y cargos públicos, y procurar que nombren para ellos a los amigos sinceros de la Sociedad. Sin embargo, esto no debe hacerse inmediatamente por los nuestros, sino por los que son familiares del príncipe, a menos que éste no lo exija.
3º Que los confesores y predicadores recuerden que han de tratar a los príncipes con dulzura ay acariciándolos y no chocar con ellos en los sermones ni en las conversaciones particulares, apartando de su ánimo todo temor, y exhortándoles principalmente a la fe, a la esperanza y a la justicia política.
5º Casi nunca deben recibir regalitos para su uso particular, pero si recomendar la necesidad pública de la provincia o del colegio; y deben contentarse en la casa con una habitación sencillamente amueblada, no vestirse con mucho esmero, y acudir prontamente a ayudar y consolar a las gentes más viles del palacio, para que no se crea que sólo están prontos a servir a los grandes.
6º Cuando muera algún dependiente deben no descuidarse en hablar de sustituirle con amigos de la Sociedad, pero evitando sospecha de que pretendan arrancar el gobierno de entre manos del príncipe. Por esto no deben mezclarse inmediatamente, sino servirse de amigos fieles y poderosos capaces de arrastrar el odio si lo hubiera.


CAPITULO V
Cómo conviene conducirse con los otros religiosos que desempeñan en la iglesia funciones semejantes a las nuestras




1º Es preciso soportar con valor esta especie de gente, y dejar entender a propósito de ella a los príncipes y a los que ejercen autoridad, y que nos son adictos, que nuestra Sociedad contiene la perfección de todas las otras órdenes, excepto el canto y la austeridad exterior en la manera de vivir y de vestirse; y que si los otros religiosos sobresalen en algo, nuestra Sociedad brilla eminente en la iglesia de Dios.
2º Conviene buscar y poner de relieve los defectos de los otros religiosos, después de haberlos descubierto y publicado con prudencia, y como deplorándolos, a nuestros fieles amigos, hay que demostrar que tampoco son afortunados en el desempeño de las funciones que nos son comunes. Hay que oponerse esforzadamente a los que quieran establecer escuelas para enseñar a la juventud dondequiera que los nuestros enseñen con honra y provecho. A príncipes y magistrados debe hacérseles creer que esas gentes causarán turbulencias y sediciones en el Estado si no se les impide establecer sus escuelas, y que los disturbios comenzarán por los niños diversamente educados, y en fin, que la Sociedad basta para instruir a la juventud en paz, y que procuren obtener y hacer valer el testimonio de los magistrados, tocante a su buena conducta y excelente instrucción.
3º No obstante, los nuestros deben esforzarse en dar muestras particulares de virtud y de erudición, ejercitando a los discípulos en los estudios y en juegos escolásticos delante de los grandes y del público, para que los admiren.


CAPITULO VI
De la manera de conquistar a las viudas ricas




1º Que se escojan para ello padres avanzados en años, que sean de complexión viva y de agradable conversación. Que visiten a esas viudas, y que tan luego como vean en ellas algún afecto hacia la Sociedad, que les ofrezcan las obras y que les hagan presentes los méritos de la institución. Y si las aceptaren y visitaren nuestras iglesias, que se les provea de un confesor que las dirija bien, con objeto de conservarlas en el estado de viudez, hablándoles de sus ventajas y ponderándolas la felicidad que tendrán, prometiéndoles como cierto y hasta repondiéndoles de que así merecerán la bienaventuranza, y se librarán de las penas del purgatorio.
2º Que el confesor haga de manera que se entretengan en adornar una capilla o un oratorio en su casa, en el que puedan entregarse a meditaciones u otros ejercicios espirituales, a fin de que se alejen de la conversación y de visitas de los que la puedan buscar; y a pesar de que tengan un capellán, que los nuestros no dejen de ir a decirles misa, y particularmente a consolarlas, procurando dominar al capellán.
3º Hay que cambiar con prudencia e insensiblemente lo que concierne a la dirección de la casa, de modo que se atienda a la persona, al sitio, a sus aficiones y a su devoción.
4º Aun poco a poco, hay que alejar a los domésticos que no estén en buenas relaciones con la Sociedad, y recomendar reemplazarlos con gentes que dependan o que quieran depender de los nuestros, para que nos informen de lo que pase en la familia.
5º El confesor no debe tener más objeto que inducir a la viuda a seguir en todo su consejo, y le debe demostrar, cuando haya ocasión, que esta obediencia es la condición única de su perfección espiritual.
6º Debe aconsejarle el uso frecuente de los sacramentos, sobre todo el de la penitencia, en que ella descubrirá sus secretos pensamientos, y sus tentaciones con mucha libertad. Deberá comulgar con frecuencia e ir a escuchar a su confesor, para lo que debe invitársela, prometiéndole oraciones particulares. También se hará que recite las letanías, y que haga examen de conciencia.
7º Una confesión general reiterada, aunque antes la hiciera con otro, no servirá poco para conocer bien sus inclinaciones.
8º Se le mostrarán todas las ventajas del estado de viudez y las incomodidades del matrimonio, los peligros en que se metería, y principalmente los que la conciernen.
9º Puede también proponérsele de cuando en cuando, con destreza, uniones a las que se sepa que siente repugnancia, y si se cree que hay alguna que le agrada, debe represenársele que es persona de malas costumbres, a fin de que sienta disgusto por las segundas nupcias. Cuando haya seguridad de que está dispuesta a conservar la viudez, debe recomendárseles la vida espiritual, pero no la religiosa, cuyas incomodidades habrá de mostrarle. El confesor hará de suerte que haga pronto voto de castidad, por dos o tres años al menos, a fin de que cierre por completo la puerta a las segundas nupcias; hecho esto, debe impedírseles el trato con hombres, y que no goce con sus parientes ni con sus amigos, so pretexto de unirla a Dios más estrechamente. Respecto a los eclesiásticos que visiten a la viuda o que ella visite, si no se les puede excluir a todos, debe tratarse de que los reciba por recomendación de los nuestros, o por lo que de éstos dependen. Si llegara este caso, deberá inclinarse suavemente a la viuda o que haga buenas obras, y sobre todo limosnas, aunque siempre bajo la dirección de su padre espiritual, porque importa que se aproveche discretamente el talento espiritual: las limosnas mal empleadas suelen ser causas de diversos pecados, o los alimentan, de suerte que se saca de ellas poco fruto.


CAPITULO VII
Cómo debe entretenerse a las viudas, y disponer de sus bienes




1º Que se insista incesantemente en que continúen en su devoción y buenas obras, de suerte que no pase semana sin que reduzcan sus gastos superfluos en honor de Jesús y de la Virgen, o del santo de su devoción, dándole a los pobres, o para ornamento de la iglesia, hasta que se las despoje eternamente de las primicias.
2º Si además de mostrar afección general, continúan siendo liberales con nuestra Sociedad, déseles parte en todos los méritos de ésta, con indulgencias del provincial, y hasta del general, si son damas de elevada categoría. Si han hecho voto de castidad hacer que lo renueven dos veces al año, concediéndoles ese día un honesto recreo con los nuestros. Hay que visitarlas con frecuencia, entreteniéndolas agradablemente, y regocijándolas con historias espirituales y chanzonetas, según la inclinación de cada una.
3º No se las debe tratar con mucho rigor en la confesión por no aburrirlas, a menos que se tema perder su favor, que otros hayan ganado. Esto hay que juzgarlo con mucho discernimiento, vista la inconstancia de las mujeres.
4º Impídaseles diestramente que visiten otras iglesias y que asistan a fiestas religiosas principalmente a las de los frailes, repitiéndoles con frecuencia, que todas las indulgencias concedidas a otras órdenes están acumuladas en nuestra Sociedad.
5º Si están obligadas a vestir de luto, conviene concederles que se ajusten bien, que tengan buen aspecto, y que sientan a un tiempo algo espiritual y de mundano, a fin de que no crean que están dirigidas por un hombre enteramente espiritual. En fin, con tal de que no haya peligro de inconstancia. Por su parte, si son siempre fieles y liberales para la Sociedad, que se les conceda, con moderación y sin escándalo, lo que pidan para satisfacer la sensualidad.
6º Hay que llevar a casa de las viudas muchachas honradas y nacidas de parientes ricos y nobles, para que se vayan acostumbrando a nuestra dirección y manera de vivir, procurándoles una aya escogida por el confesor de la familia, y someterlas a todas las censuras y a todas las costumbres de la Sociedad. Las que no quieran someterse se devolverán a sus parientes o las personas que las trajeron, presentándolas como extravagantes y de mal carácter.
7º No deberá ciudarse menos su salud y su recreo que la salvación de sus almas; por esto, si se quejan de sufrir indisposiciones, se les prohibirán los ayunos, los cilicios, las disciplinas corporales, y hasta el ir a la iglesia; pero se les gobernará en la casa en secreto precaución. Hay que dejarlas entrar en el jardín y en el colegio, a condición de que sea secretamente, permitiéndoles con lo que más les agraden.
8º A fin de que una viuda disponga de sus rentas en favor de la Sociedad, le propondrán la perfección del estado de los santos varones que, habiendo renunciado al mundo, a sus familias y bienes, se han consagrado al servicio de Dios con gran resignación y gozo, explicándoles con este objeto lo que dice nuestra Constitución y el examen de la Sociedad referente a la renuncia de las cosas humanas. Muéstresles el ejemplo de las viudas que en poco tiempo han llegado así a ser santas, y háganseles esperar que serán canonizadas si perseveran hasta el fin, haciéndoles ver que nuestra influencia con el papa no les faltará.
9º Es preciso infundir profundamente en su espíritu que si quieren gozar del más perfecto reposo de su conciencia, deben seguir sin murmurar, sin aburrirse ni sentir repugnancia interior, tanto en las cosas temporales como en las espirituales, la dirección de su confesor, destinado particularmente por Dios para dirigirlas.
10º Hay que instruirles también oportunamente en que si la limosna que hacen a los eclesiásticos, y sobre todo a los religiosos de vida ejemplar, es conveniente, no deben hacer sin la aprobación de su confesor.
11º Los confesores tendrán el mayor cuidado en que esta clase de viudas, sus penitentes, no visiten a otros religiosos bajo ningún pretexto, ni que se familiaricen con ellos. Para impedirlo elogiarán la Sociedad, como más excelente que las otras, más útil en la iglesia, de más autoridad cerca del papa y de todos los príncipes, perfectísima en si misma, porque despide a los que son perjudiciales y poco escrupulosos, porque en ella no se admite ni espuma ni hez, cosas que tanto abundan entre los frailes, que suelen ser ignorantes, haz, glotones y negligentes en lo referente a su salvación.
12º Los confesores deben proponerles y persuadirlas a que paguen pensiones ordinarias y tributos todos los años para ayudar a sostener los colegios y casas de profesos, sobre todo la casa de Roma, y que no olvide los ornamentos de los templos, la cera, el vino, etc., necesarios para decir misa.
13º Si una viuda no da todos sus bienes en vida a la Sociedad, debe buscarse ocasión, sobre todo cuando esté enferma o tenga la vida en peligro, para hacerle presente la pobreza de nuestros colegios y de procesos que están por fundarse con dulzura, pero con fuerza, a hacer estos gastos, sobre los que fundarán su gloria eterna.
14º Lo mismo hay que hacer con los príncipes y otros bienhechores. Se les debe persuadir a que hagan fundaciones perpetuas en este mundo, para que Dios les conceda la gloria eterna en el otro. Si algunos malévolos alegan el ejemplo de Jesucristo, que no tuvo donde reposar la cabeza, y quieren que la Compañía de Jesús sea también muy pobre, hay que demostrar a todos hasta hacerlo penetrar en su espíritu, que la iglesia de Dios, al presente ha cambiado, llegando a se una monarquía, que debe sostenerse por la autoridad y gran poder contra sus enemigos, que son poderosos, puesto que ella fue la piedrecilla partida y es ya la grandísima montaña predicha por el profeta.
15º Muéstrese con frecuencia a los que se han dedicado a hacer limosnas y a decorar las iglesias, que la soberana perfección consiste en que, despojándose del de las cosas terrestres, entre en posición de Jesucristo y de sus compañeros.
16º Como hay menos que esperar de las viudas que educan a sus hijos para el mundo, procurar que los dediquen a la iglesia.
CAPITULO VIII

Lo que debe hacerse para que los hijos de las viudas abracen el estado religioso de devoción




1º Como se necesita que las madres obren con vigor, los nuestros deben conducirse con dulzura en estas ocasiones. Hay que inducir a las madres a disgustar a sus hijos desde la más tierna infancia, con censuras y reprimendas, etc; y principalmente cuando sus hijas talluditas, a que se nieguen a darles adornos, y a que deseen con frecuencia para ellas y pidan a Dios que aspiren a ser religiosas, prometiéndoles un gran dote si quieren ser monjas. Para esto deben recordarles los inconvenientes comunes a todos los matrimonios, y además los que sufrieron en el suyo, mostrando su dolor por no haber preferido el celibato al matrimonio. Conviene que se conduzcan de manera que sus hijas, aburridas de la vida a que las sujetan sus padres, piensen en hacerse religiosas.
2º Los nuestros conversarán familiarmente con los hijos, si les parecen útiles a nuestra Compañía; los introducirán a propósito en el colegio mostrándoles cuanto pueda agradarles, de cualquier modo que sea, para incitarles a quedarse; sobre todo, se les llevará a los jardines, viñas, y casas de campo y haciendas a las que van los nuestros a divertirse; se les hablará de los viajes que hacemos a diversos reinos, de las relaciones que tenemos con los príncipes y de cuanto pueda regocijar a la juventud. Debe llamarse su atención sobre la limpieza del refectorio y de las habitaciones, sobre las agradables conversaciones que los nuestros tienen entre ellos, sobre lo fácil de nuestra regla, a la que, sin embargo, va unida la gloria de Dios, y sobre la preeminencia de nuestra orden, superior a todas; y, por último, las conversaciones serán alegres tanto como piadosas.
3º Se les exhortará como por revelación a la religión en general, insinuándoles diestramente la perfección y la comodidad de nuestro instituto, a todos superior. En las exhortaciones públicas y en las conversaciones privadas se les dirá cuán grande es el período de los que se revelan contra la vocación divina, y por último, se les comprometerá a hacer ejercicios espirituales para que se decidan acerca del estado de vida que quieran escoger.
4º Los nuestros harán que los jóvenes tengan preceptores ligados a la Sociedad, que los vigilen y los exhorten. Pero si se resisten, habrá que privarles de diversas cosas para que la vida les disguste; su madre les mostrará los inconvenientes de la familia; por último, si no se les puede hacer entrar de buen grado en nuestra Sociedad, se les enviará a colegios lejanos so pretexto de estudiar, cuidando que sus madres no les halaguen, lo que harán los nuestros adulándolos para ganar su afecto.

CAPITULO IX
Del aumento de las rentas de los Colegios




1º En tanto que sea posible no debe admitirse a hacer el último voto a quien espera su herencia, a menos que no tenga ya un hermano más joven que él en la Sociedad, o por otras razones graves. Sobre todo, hay que trabajar en el acrecentamiento de la Sociedad, conforme a los fines conocidos por los superiores, que deben estar de acuerdo en que, a la mayor gloria de Dios, la iglesia recobre su primitivo brillo, de suerte que no haya más que un solo espíritu en todo el clero. Por esto es preciso repetir y publicar con frecuencia que la sociedad se compone en parte de profesos tan pobres que carecerían de todo sin las liberalidades cotidianas de los fieles, y en parte de otros padres, pobres también que poseen bienes inmuebles para no estar a expensas del pueblo mientras desempeñan sus funciones como los otros mendicantes. Los confesores de príncipes grandes, viudas y otros personajes, de quienes nuestra Compañía, pueda espera mucho, harán saber a éstos seriamente que ya que les dan las cosas espirituales y eternas deben dar un cambio las terrestres y temporales; y cuando les ofrezcan algo, no desperdiciarán la ocasión de tomarlo. Si les han hecho promesas y tardan en cumplirlas, hay que recordarlas con prudencia, disimulando cuanto se pueda el deseo de ser rico. Si algún confesor de los grandes o de otros no parece bastante diestro para practicar todo esto, debe quitársele el empleo en tiempo oportuno, poniendo otro en su lugar; y si fuera necesario, para dar amplia satisfacción a los penitentes, se le relegará a los colegios lejanos, diciendo que la Sociedad necesita su persona y talento en aquellos sitios. Hacemos estas advertencias porque hemos sabido que no hace mucho tiempo que viudas jóvenes, al morir, no habían legado a nuestra iglesia muebles preciosos por la negligencia de los nuestros, que no les aceptaron a tiempo. Para aceptar cosas semejantes todos los tiempos son buenos si no es mala voluntad del penitente.
2º Debe emplearse variedad de industrias para atraerse a los prelados, canónigos y pastores y otros eclesiásticos ricos a la práctica y servicios espirituales, y paulatinamente, por medio de la afección que tienen a las cosas espirituales, conquistarlos para la Sociedad y prever después su liberalidad.
3º Los confesores no descuidarán el preguntar a sus penitentes en tiempo oportuno su nombre, familia, parientes, amigos y bienes de fortuna; y después se informarán de su estado, sucesores y propósitos; y si todavía no han tomado resolución definitiva, convendrá influir en que la que tomen sea favorable a la Sociedad. Si se empieza por esperar algún provecho, que todo no se debe pedir a un tiempo, se les ordenará, sea para descargar su conciencia, sea título de ejercicio de penitencia, que se confiesen todas las semanas, y el confesor les preguntará buenamente hasta saber lo que no pudo en sola vez. Si esto da resultado, y se trata de una mujer, hay que inducirla por todos los medios a confesarse e ir a la iglesia con frecuencia; y si es hombre, a frecuentar la Compañía y familiarizarse con los nuestros.
4º Lo que se ha dicho sobre las viudas debe hacerse con los mercaderes, con los ricos casados y sin hijos, a quienes la Sociedad queda heredera, si con prudencia se emplean las prácticas indicadas. Sobre todo deben observarse con los devotos ricos a quienes los nuestros frecuentan, aunque el vulgo murmure, si no son personas de calidad.
5º Los rectores de los colegios tratarán de conocer las casas, jardines, haciendas, viñas, aldeas y otros bienes poseídos por la principal nobleza, por los mercaderes y otras personas; y, si es posible, averiguarán los intereses y réditos que paguen. Esto se hará con astucia, pero con eficacia, en la confesión particularmente y en conversaciones privadas. Cuando un confesor encuentre un penitente rico, advertirá primero al rector y deberá conservarle por todos los medios posibles.
6º Todo el negocio consiste en que nuestra gente sepa ganar la benevolencia de sus penitentes y de aquellos con quienes conversan, acomodándose a la inclinación de cada cual. Para esto los provinciales enviarán a muchos de los nuestros a los lugares habitados por ricos y nobles; a fin de que los provinciales puedan hacerlo con prudencia y felizmente, los rectores cuidarán de informarles de la cosecha que pueden coger.
7º Para saber si podrán atraerse los contratos y las posesiones que los niños tengan, al recibirlos en los colegios se informarán diestramente, procurando descubrir si cederán algunos de sus bienes al colegio, sea por contrato, alquilándolos, o de otra manera o si al cabo de cierto tiempo pertenecerán a la Sociedad. Para lograr este fin, se hará conocer principalmente a los grandes y a los ricos las necesidades de la Sociedad y las deudas que sobre ella pesan.

8º Si los viudos, o las viudas ricas, adeptos a la Compañía, tienen hijas y no hijos, los nuestros los predispondrán suavemente a elegir la vida devota o religiosa, para que, dejándoles algún dote, el resto de sus bienes pase poco a poco a la Sociedad. Si tienen hijos, convenientes para la Compañía, los atraerán, y a los que no lo sean se les inducirá a entrar en otras religiones, permitiéndoles algo; pero si no tiene más que un hijo, se le atraerá a cualquier precio, librándole del temor de sus parientes, inculcándole la vocación de Jesucristo, y mostrándole que hará un sacrificio agradable a Dios, si, a pesar de su padre y de su madre, huye de ellos para entrar en la Sociedad. Si esto se logra, se le mandará a un noviciado lejano, después de advertir al general. Si tiene hijas, las dispondrá de antemano a la vida devota y se hará entrar a los hijos en la Compañía, y con ellos sus herencias.

9º Los superiores advertirán eficazmente, aunque con suavidad, a los confesores de esas gentes, viudas o casadas, a fin de que sirvan últimamente a la Sociedad, según sus instrucciones. si no lo hacen, se les reemplazará con otros, mandándolos lejos, a fin de que no tengan más relaciones con la familia que confesaron.

10º A las viudas y otras personas devotas que aspiran con ardor a la perfección, hay que inducirlas a ceder todos sus bienes a la Sociedad, que les pagará por ellos una renta perpetua, con lo que podrán servir a Dios, más libremente, y alcanzar la perfección suprema sin los cuidados ni inquietudes que les causa la administración de su hacienda.

11º Para persuadir más eficazmente al mundo de la pobreza de la Sociedad, los superiores tomarán dinero prestado a las personas ricas que no son adictas, firmando billetes cuyo pago podrá retardarse. Después, sobre todo si se ve atacado de una enfermedad grave, se visitará con frecuencia al prestamista y se empleará toda suerte de razonamientos para comprometerle a que devuelva el billete, porque así no se mencionará a los nuestros en el testamento, y ganaremos sin que nos odien sus herederos.
12º También será conveniente tomar dinero prestado a interés anual, y colocarlo en otra parte a mayor rédito, compensando, así con usura el que se paga, pudiendo también suceder que los amigos que nos presten dinero nos tengan lástima, y no nos cobren interés, ya declarándolo en testamento, ya cual donación entre vivos, al ver que lo empleamos en fundar colegios y construir iglesias.

13º También podrá la Compañía negociar con provecho, sirviéndose de la firma de comerciantes ricos que le sean adeptos; pero en este caso habrá que asegurar un lucro cierto y copioso, aunque sea en las Indias, que hasta ahora, con la ayuda de Dios, no sólo han producido almas para la fe, sino también grandes riquezas para la Sociedad.

14º Los nuestros deben procurarse un médico fiel a la Compañía, donde quiera que residan, a quien recomendarán a los enfermos, presentándole como superior a todos los otros, a fin de que él a su turno recomiende a los nuestros, colocándolos muy por encima de los religiosos de las otras órdenes y haciendo de modo que seamos los llamados por las personas principales cuando estén enfermas, y sobre todo moribundas.

15º Los confesores visitarán a los enfermos asiduamente, sobre todo cuando estén en peligro; y para eliminar a los otros eclesiásticos, los superiores harán que cuando un confesor tenga que separarse del enfermo, otro le reemplace a fin de conservarle en buenas intenciones. Aunque con prudencia, hay que infundirle miedo al infierno, o cuando menos al purgatorio, haciéndole presente que, así como el agua apaga el fuego, la limosna apaga el pecado, y que no se puede emplear mejor la limosna que en alimentar y vestir a las personas que, por su vocación, están consagradas a alcanzar la salvación del prójimo, y que así enfermo tendrá parte en sus méritos y encontrará satisfacción para sus propios pecados, porque la caridad limpia de muchos de éstos. También puede pintárseles la caridad como el vestido nupcial, sin el que nadie podrá sentarse a la mesa del paraíso. En fin, deberá alegar los pasajes de la Escritura y de los Santos Padres que, teniendo en cuenta la capacidad y hábitos del enfermo, sean más eficaces para conmoverle.

16º A las mujeres que se quejan de los vicios de sus maridos y de los disgustos que les causan, les enseñarán que pueden secretamente tomarles algún dinero para expiar los pecados de sus maridos y obtener su salvación.


CAPITULO X
Del rigor particular de la disciplina en la Sociedad




1º Debe expulsarse, bajo un pretexto cualquiera, por enemigo de la Sociedad sin tener en cuenta condición ni edad, al que aparte a los devotos y devotas de nuestra iglesias, o del trato con los nuestros o que a las limosnas les haga tomar el camino de otras iglesias y de otros religiosos, o que haya disuadido a algún hombre opulento, bien dispuesto a favorecer a la Sociedad, de que no la ayude. Lo mismo debe hacerse con el que, al disponer de sus bienes, manifieste más afecto a sus parientes que a la Sociedad, porque esto prueba que su espíritu no está mortificado, y es preciso que los profesos lo estén por completo. También será expulsado el que dé a sus parientes pobres las limosnas de los penitentes o de los amigos de la Sociedad. Para que no se quejen de la causa de su expulsión no se les despedirá en seguida; primero se les mortificará y fatigará haciéndoles desempeñar las faenas más viles; se les obligará además, cada día a hacer las cosas que les causen más repugnancia. Se le apartará de los estudios elevados y de los cargos honrosos; se les reprenderá en los capítulos y en censuras públicas; se les excluirá de las diversiones y del trato con extraños, se suprimirá en sus vestidos y en cuanto usen todo lo que no sea absolutamente necesario, hasta que se aburran, murmuren y se impacienten; entonces se le despedirá como a gente poca sufrida y que puede ser perniciosa a los otros por su mal ejemplo. Si hay que dar cuenta a los parientes y a los prelados de la iglesia del porqué se les ha expulsado se dirá que hubo medio de inculcarles el espíritu de la Sociedad.

2º También se deberá expulsar a los que tengan escrúpulo de adquirir bienes para la Sociedad y que sean demasiado adictos a su propio criterio. Si éstos quieren explicar su acción ante los provinciales, no se les debe escuchar, sino recordarles la regla, que a todos obliga a obedecer ciegamente.

3º Hay que considerar desde el principio quiénes son los que sienten mayor afecto por la Sociedad, y en los que se vea que lo tienen por otras órdenes religiosas o por los pobres o por sus parientes, se les considerará inútiles, y se les preparará lentamente para expulsarlos del modo dicho.


CAPITULO XI
Cómo se conducirán los nuestros de común acuerdo con los expulsados de la Sociedad




1º Como los expulsados sabrán algunos de nuestros secretos, podrán perjudicar a la Compañía y habrá que contrarrestarlos del siguiente modo: antes de expulsarles se les obligará a prometer por escrito y jurar que no dirán ni escribirán nunca nada perjudicial a la Compañía. Los superiores conservarán escritas por los mismos culpables sus malas inclinaciones, sus defectos y vicios, confesados en descargo de su conciencia, según la costumbre de la Sociedad y de los que en caso de necesidad los superiores se servirán revelándolos a los grandes y a los prelados para que no los asciendan.

2º A todos los colegios deberá escribirse inmediatamente, anunciándoles las expulsiones, exagerando las razones que las han motivado, particularmente la insumisión de su espíritu, la desobediencia, la terquedad, etc., previendo a todos los otros que no tengan relaciones con ellos; y si hablan de ellos con extraños, que todos estén de acuerdo diciendo en todas partes que la Sociedad no expulsa a nadie sin razones poderosas; que cual la mar, arroja los cadáveres, insinuando las causas que los hacen odiosos, para que su expulsión parezca plausible.

3º En las exhortaciones domésticas tratarán de convencer a todos de que los expulsados son gente inquieta que quisiera volver a la Sociedad, exagerando los infortunios de los que perecieron miserablemente por haber salido de la Sociedad.

4º También habrá que anticiparse a las acusaciones que puedan hacernos los expulsados, sirviéndose de la autoridad de personas graves, que digan que la Sociedad no expulsa a nadie si las causas no son gravísimas, que no rechaza a miembros sanos, lo que puede probarse por el celo con que procura la salvación de las amas de los que no son miembros de ella, y que por lo mismo más se preocupará de la salvación de los suyos.

5º Después la Sociedad debe prevenir y obligar por todos los medios a los grandes y prelados con quienes los expulsados adquieran autoridad o crédito, haciéndoles comprender que el bien de una orden tan célebre, como útil a la iglesia, debe merecerles más consideración que un simple individuo, sea el que fuere. Si todavía conservan algún afecto por el expulsado, se les pedirán las razones que motivaron su expulsión, exagerándolas, aunque que sea ciertas, con tal de obtener los resultados.

6º De todos modos habrá que impedir que los que por su voluntad se salen de la Sociedad no adelanten en cargos ni dignidades en la iglesia a menos que se sometan y den cuanto tengan a la Sociedad y que todo el mundo sepa que ellos mismos han querido volver a ella.

7º Debe procurarse desde luego que no adquieran cargos importantes en la iglesia, como son las facultades de predicar, de confesar, de publicar libros, etc., para evitar que se atraigan la simpatía y el aplauso del pueblo. Para esto, hay que investigar mañosamente su vida y costumbres, las compañías que frecuenta, sus ocupaciones, etc., y descubrir sus intenciones con alguno de la familia con quien vivan después de ser expulsados. Cuando se descubra algo indigno y censurable en su conducta, deberá publicarse por medio de gentes de mejor categoría, para que llegue a oídos de los grandes y prelados favorecedores de los expulsados, a fin de que éstos los repudien, temerosos de que su infamia recaiga sobre ellos. Si no hacen nada censurable, y antes bien se conducen honradamente, habrá que atenuar con sutilezas y palabras ambiguas las virtudes y acciones suyas que son alabadas, para menguar, hasta donde se pueda, el efecto y la confianza que inspiren. Porque importa mucho a la Sociedad que los que expulsa, y sobre todo los que voluntariamente la abandonan, sea del todo suprimidos.

8º Hay que divulgar sin descanso los siniestros accidentes que les sucedan, sin por eso dejar de implorar para ellos las plegarias de los devotos, para que no se crea que los nuestros obran apasionadamente; pero en nuestras casas hay que exagerar mucho las desgracias de los que nos abandonan, para retener a los otros.


CAPITULO XII
A quienes debe conservarse en la Sociedad




1º Los buenos trabajadores deben ocupar el mejor puesto y éstos son: los que aumentan el bien temporal como el espiritual de a Sociedad, y casi siempre son los confesores de príncipes, de grandes, de viudas, devotos ricos, predicadores y confesores, y sabedores de estos secretos.

2º A los que falto de fuerza y por la vejez abrumados hubieran empleado su talento en pro de los bienes temporales de la Sociedad, se les tendrá en consideración por las pasadas cosechas, y porque aún son aptos para denunciar a los superiores los defectos que observen a los nuestros, pues siempre están en casa, y no se les debe expulsar en cuanto sea posible para que la Sociedad no adquiera por su abandono mala reputación.

3º Además deberá favorecerse a los que sobresalgan por el talento, por la nobleza y las riquezas sobre todo si tienen parientes y amigos adeptos a la Sociedad, poderosos y si ellos mismos muestran por ella sincera afección. A esos hay que mandarlos a Roma a las más célebres universidades a estudiar; y si hubieron hecho sus estudios en alguna provincia, es necesario que los profesores los impulsen con afecto y favor particulares. Hasta que cedan a la Sociedad sus bienes no se les debe castigar; pero cuando lo hagan, se les mortificará como a los otros, aunque con más consideración.

4º Los superiores tendrán también consideraciones especiales con los que traigan a la Sociedad algunos jóvenes escogidos, puesto que así manifiestan su afición por ella; y mientras éstos no profesen, hay que tener con ellos mucha indulgencia, no sea que aquéllos se los lleven.


CAPITULO XII
De la elección que debe hacerse de los jóvenes para admitirlos en la sociedad, y del modo de entrenarlos en ella




1º Hay que trabajar con mucha cautela en la elección de los jóvenes de talento, hermosos, nobles o que sobresalgan.

2º Para atraerlos más fácilmente, es preciso que muestren particular afecto y fuera de clase les hagan comprender cuán agradable es a Dios que se consagren a él con cuanto posean y particularmente en la Compañía de su hijo.

3º Cuando la ocasión sea propicia, se les paseará por el colegio, por el jardín, y algunas veces por la casa de campo mezclándolos con los nuestros, para que insensiblemente se vayan familiarizando con ellos, cuidando, no obstante, de que la familiaridad no degenere en desprecio.

4º Estará prohibido a los nuestros castigarlos, ni hacerles seguir la misma disciplina que a los demás discípulos.

5º Hay que halagarlos con varios regalitos, y con privilegios, conforme a su edad, y animarles en conversaciones espirituales.

6º Se les debe hacer comprender, que sólo por gracia manifiesta de la Providencia, ellos son los escogidos entre cuantos frecuentan el colegio.

7º En otras ocasiones, sobre todo en las exhortaciones, se les debe espantar, amenazándoles con la eterna condenación si no obedecen a la vocación divina.

8º Si piden con instancia entrar en la sociedad, se diferirá la admisión mientras se les vea constantes; pero si parecen cavilar, hay que inducirles a que entren pronto.

9º Hay que advertirles eficazmente que no descubran su voluntad a ninguno de sus amigos, ni siquiera a sus padres, antes de que sean admitidos; porque si les viene alguna tentación de desdecirse, la Sociedad y ellos estarán en estado de hacer lo que les plazca; y si no se logra pasar por encima de la tentación, se tendrá siempre ocasión para animarles recordándoles lo que se les dijo durante el noviciado, o después de los votos.

10º Siendo la mayor dificultad el atraer a los hijos de los grandes, de los nobles, y de senadores mientras vivan con los parientes, si los educan con el propósito de que les sucedan en sus empleos, habrá que persuadir a los parientes, por medio de amigos de la Sociedad, que los envíen a otras provincias y universidades lejanas, donde nuestros maestros enseñen, después de mandarles instrucciones tocante a su calidad y condición, a fin de que ganen su afecto hacia la Sociedad con más facilidad.

11º Cuanto tengan más edad habrá que inducirles a que hagan ejercicios espirituales, de los que se obtiene éxito, sobre todo con alemanes y polacos.

12º Habrá que consolarles en sus aflicciones, según la calidad y condición de cada uno, empleando reprimendas t exhortaciones sobre el mal uso de las riquezas, y aconsejándoles que no desprecien la facilidad de una vocación, so pena de ir al infierno.

13º A fin de que condesciendan más fácilmente a los deseos de sus hijos de entrar en la Sociedad, se mostrará a los padres las excelencias del instituto, comparado a las otras órdenes; la santidad y sabiduría de nuestros padres, su reputación en el mundo, el honor y aplauso universal que obtienen de grandes y pequeños. Se les dirá cuántos príncipes ya grandes, con mucha satisfacción propia, han vivido en la Compañía de Jesús, los que en ella han muerto y los que aún viven, se les mostrará cuán agradable es a Dios que los jóvenes se consagren a él, sobre todo en la Compañía de su Hijo, y cuán bueno es el haber llevado un hombre al yugo del Señor en su juventud. Si encuentran alguna dificultad en sus pocos años, se les mostrará la suavidad de nuestro instituto, que nada tiene de enfadoso excepto los tres votos, y, cosa notable, que no hay ninguna regla que obligue so pena de pecado venial.


CAPITULO XIV
De los casos reservados y de las causas porque se debe expulsar a los miembros de la Sociedad




1º Además de los casos expuestos en las constituciones, y de los cuales el superior solo, o el confesor ordinario con su permiso, podrá absolver hay la sodomía, la holgazanería, la fornicación, el adulterio, los tocamientos impúdicos de un varón con una hembra y, sobre todo, el que alguno, bajo cualquier pretexto, por celo o de otro modo, haga algo grave contra la Sociedad, su honor o su provecho: estas son causas justas de expulsión.

2º Si alguien declara en confesión algo semejante, no se le deberá dar la absolución antes de que prometa revelarlo al superior fuera de la confesión, por si mismo o por su confesor. Entonces el superior hará lo que mejor le parezca en interés de la Sociedad. Si se tiene alguna esperanza de poder cubrir el crimen, habrá que imponer al culpable la penitencia conveniente; de otro modo se despedirá. Sin embargo, que el confesor se guarde de decir a un penitente que está en peligro de ser expulsado.

3º Si alguno de nuestros confesores ha oído decir a persona extraña que hizo algo vergonzoso con alguno de los nuestros, que le absuelva antes de que le haya dicho fuera de la confesión el nombre del otro pecador. Si lo declara, se le hará jurar que no lo revelará sin consentimiento especial.

4º Si dos de los nuestros pecan casualmente, al que confiese primero se le retendrá en la Sociedad, y el otro será expulsado; pero al que se quede se mortificará y maltratará, hasta que, aburrido, e impaciente, dé pretexto a que se le eche.

5º Siendo la Compañía en la iglesia un cuerpo noble y excelente, podrá separar de sí a los que no le parezcan propios para el servicio de su instituto, a pesar que estuviera al principio satisfecha de ellos, y se hallará con facilidad ocasión para echarlo si se les maltrata constantemente y se hace todo contra su inclinación, sometiéndoles a superiores severos que los alejen de los estudios y funciones más honoríficas hasta que se disgusten.

6º De ninguna manera debe conservarse a los que abiertamente hablen contra los superiores, o que de éstos se quejen pública o secretamente a los compañeros, y a los extraños sobre todo, ni tampoco a los que entre los nuestros o los extraños condenen la conducta de la Sociedad en lo se refiere a la adquisición o conservación o administración de los bienes temporales, o a su modo de obrar; como, por ejemplo, el deprimir u oprimir a los que no la quieren bien, o que ella arrojó de su seno; tampoco conservará a los que no sufran porque en su presencia se defienda a los venecianos, a los franceses, u otros de los que han expulsado de país la Compañía, o le han inferido perjuicios.

7º Antes de expulsar a cualquiera debe maltratársele, apartándole de las funciones a que está acostumbrado, y haciéndole ocuparse en las cosas diversas. Aunque las haga bien, hay que censurarle, y bajo este pretexto aplicarle a otras. Por la más pequeña falta se le impondrán rudos castigos, avergonzándole en público, hasta que se impaciente; y se expulsará por perjudicial en la ocasión en que él lo esperaba menos.

8º Si alguno de los nuestros tiene seguridad de obtener un obispado u otra dignidad eclesiástica, además de los votos ordinarios se le obligará a que haga otro, consistente en que tendrá siempre buenos sentimientos para la Sociedad, que hablará bien de ella, que será jesuíta su confesor, y que no hará importante sino después de oír la opinión de la Sociedad.


CAPITULO XV
Cómo hay que conducirse con las devotas y las religiosas




1º Confesores y predicadores se guardan de ofender a las religiosas y de tentarlas contra su vocación, antes bien ganarán el afecto de las superioras, y harán lo posible para recibir sus confesiones extraordinarias y les dirán sermones, si esperan recibir muestras de su reconocimiento; porque las abadesas, principalmente las ricas y lasa nobles, pueden servir de mucho a la Sociedad por sí mismas y por medio de sus parientes y amigos; así es cómo, introduciéndole en lo monasterios, la Sociedad puede obtener la amistad de los habitantes de la ciudad.

2º No obstante, convendrá prohibir a nuestras devotas que frecuenten lo conventos de mujeres, por si acaso aquel género de vida les agradare, y la Sociedad se viera frustrada en su esperanza de heredar sus bienes. Debe instársele a que hagan voto de castidad y de obediencia en manos de sus confesores, mostrándoles que este método de vida está muy conforme con las costumbres de la iglesia primitiva, puesto que así brilla la mujer en la casa en lugar de estar oculta en el claustro, dejando a oscuras las almas; además que a ejemplo de las viudas del Evangelio, harán bien a Jesús haciéndolo a sus compañeros. En fin, deberán decirles cuanto puede decirse contra la vida claustral; se darán estas instrucciones en secreto, no sea que lleguen a oídos de las monjas.


CAPITULO XVI
De la manera de profesar el desprecio de las Riquezas




1º Para que los clérigos seculares no puedan atribuirnos pasión por las riquezas, convendrá rehusar algunas veces limosna de poca importancia, ofrecidas cuan recompensa de servicios prestados por la Sociedad aunque se acepten otras menores, para que no se nos acuse de avaricia si sólo recibimos las más considerables.

2º A las personas oscuras se les negará sepultura en nuestras iglesias, aunque hubieran sido muy partidarias de la Sociedad, para que no se crea que buscamos las riquezas de la multitud de los muertos, y que no vean los beneficios que obtenemos.

3º Con las viudas y otras personas que hayan dado sus bienes se procederá resueltamente, y en igualdad de circunstancias, más rigurosamente que con los otros, por temor de que no parezca que por consideración de los bienes temporales, favorecemos a unos mas que a otros. Con los que están dentro de la Sociedad debe precederse del mismo modo después de que nos hayan entregado sus bienes; en este caso se les expulsará de la Sociedad con mucha discreción, a fin de que dejen en nuestras manos parte de lo que tienen, o nos lo dejen por testamento.


CAPITULO XVII
De los medios de hacer prosperar la Sociedad




1º Que todos traten principalmente, hasta en lo que parezca insignificante, de mostrar los mismos sentimientos, o al menos que lo aparenten, porque de este modo, a pesar de las turbulencias que agitan el mundo, la Sociedad aumentará y se consolidará.

2º Todos deben esforzarse en brillar por su saber y por su buen ejemplo, hasta sobrepujar a los otros religiosos, y especialmente a los pastores, etc., para que el vulgo prefiera que los nuestros lo hagan todo. Hasta en público debe decirse que no se necesita que los párrocos sepan tanto, con tal que cumplan bien deberes, porque pueden aprovechar los consejos de la Sociedad, que, a causa de esto, debe sobresalir en los estudios.

3º Hay que hacer que a reyes y príncipes agrade esta doctrina, convenciéndoles de que la fe católica no puede subsistir sin política en el presente estado de cosas; mas para esto hay que proceder con discreción. Así los nuestros serán agradables a los grandes y oídos en los consejos más secretos.

4º Se conservará su benevolencia escribiéndoles, de todas partes, noticias escogidas y seguras.

5º No será pequeña la ventaja que se obtendrá alimentando secretamente y con prudencia las discordias de los grandes, aunque arruinando el poder de las partes contendientes. Si se notan probabilidades de reconciliación, la Sociedad tratará de ser la primera en ponerlos de acuerdo, por temor de que otros se nos anticipen.

6º Habrá que persuadir por cualquier medio a los grandes, y al vulgo principalmente, de que la Compañía se ha establecido por una providencia distinta, particular, conforme a las profecías del abad Joaquín, a fin de que la iglesia se levante de la humillación que le hacen sufrir los herejes.

7º Después de poner nuestra parte el favor de los grandes y obispos habrá que apoderarse de los curatos y las canonjías para reforzar más eficazmente el clero, que vivía en otros tiempos bajo cierta regla con sus obispos, y tendía a la perfección. En fin, será preciso aspirar a las abadías y a las prelaturas, cuando estén vacantes, lo que será fácil de obtener considerada la holgazanería y estupidez de los frailes. La iglesia ganaría mucho en que los obispados fuesen regidos por jesuítas, y lo mismo la Sede Apostólica, sobre todo si el papa se hiciese príncipe temporal de todos los bienes por lo que paulatinamente, y con prudencia y recelo, hay que extender lo temporal de la Sociedad, y no ha duda de que, cuando esto suceda, se alcanzará el siglo de oro, y gozaremos entonces paz perpetua y universal, y, por consiguiente, la bendición divina acompañará a la iglesia.

8º Si no se puede llegar a tanto, puesto que necesariamente ocurrirán escándalos, habrá que cambiar de política según los tiempos, y excitar a todos los príncipes amigos nuestros a hacerse mutuamente guerras terribles, a fin de que, implorando por todas partes el socorro de la Sociedad ésta pueda emplearse en la reconciliación pública, conducta que no dejarán los príncipes de recompensar con los principales beneficios y dignidades.

9º En fin, la Sociedad, después de obtener el favor y la autoridad de los príncipes, hará por ser al menos temida de los que la quieren mal.


INSTRUCCION POLITICA




..... se la regla que política a los padres jesuítas en su tercera profesión, "para valerse en el mundo con los seglares, valor con todos y no desfallecer jamás"- Instrucción que sólo se dan a los más astutos y sagaces.

(está copiada al pie de la letra de un manucristo del padre Cazorla, de la Compañía de Jesús, que existe en la Biblioteca Nacional de Madrid.)
PREFACIO
Avisos discretos a los más entendidos nuestros, para ser retenidos y reverenciados en todos los reinos, provincias, repúblicas, ciudades, villas, lugares; estilo breve y cifra conteniente llena de consejos eficaces para vivir en unión; forma política y grave; los cuales siguiendo la virtud y verdadero vivir, quieren conservarse y vivir poderosos y válidos.

Cap. I.-Para el fin que pretendemos, hermanos, es conveniente y aun forzoso proporcionar los medios más útiles que conducen a este fin, escoger los más eficaces para libertarnos de los escollos tempestuosos del estrecho mar de este mundo variable y lleno de mudanzas, escarmentar en cabeza ajena, porque el descuido y falta de prevención no nos estorbe a conseguir lo que deseamos.

Cap. II.-Conviene a saber en primer lugar quiénes son los reyes y señores que gobiernan y mandan; quiénes son los poderosos y ricos; que inclinaciones tiene cada uno; en que se ocupa o entretiene de ordinario; qué opinión tiene en el reino o en la ciudad donde vive, en que género o especie tiene su hacienda, dónde o cómo asentadas sus rentas y con quien trata o comunica.

Cap. III.-Conocida la persona superior, se sigue saber los que por oficios les siguen y más inmediatos; quiénes son sus reyes, sus consejeros, gobernadores, asistentes, y los más ministros, e inquirir sus ocupaciones de éstos; enterarse de lo que cada uno puede hacer de su autoridad sin dependencia de su rey o señor, porque el prudente a su tiempo puede valerse de todos en lo que estuviese bien.

Cap. IV.-Saber los más cercanos, y amigos y parientes del rey o superiores, y saber el uno más cercano y más válido: acerca de éste no hay que inquirir la inclinación, pues aunque sea contra su voluntad, y forzado de ser inclinado a lo que fuere el rey.

Cap. V.-Sabidas las inclinaciones del señor y vasallos, necesitamos de gracia, ciencia y arte para granjearles la voluntad, y después de granjeada, prudencia y sagacidad para conservarla y pasar adelante con buena política y reputación para tener lo que deseamos para el bien común.

Cap. VI.-Para alcanzar entrada con los reyes hemos de usar de medios suaves, si no obraren fuertes, por medio de parientes o algún gran señor privado, o persona que tiene grande puesto que ésta es forzosa a nuestro intento; y si no usando de humildad, buenos ejemplos, acariciando a todos los que nos pueden valer para nuestras pretensiones que conviene así.

Cap. VII.-En cualquier conversación secreta o política en que se hallaren nuestros hermanos, tengan singular cuidado de hablar siempre bien en favor de los reyes, de sus privados y de todo gobernador, de alabar sus intenciones y obras diciendo que es cosa sagrada, y que Dios cuida de encaminarlos por camino más seguro al buen fin que tienen de la conservación de sus vasallos; eso aplicado a la materia que se trata y a los sujetos con quien se habla.

Cap. VIII.-Tengan cuidado de aprender a hablar con los privados, ajustándonos a sus condiciones, ofreciéndonos a su gusto y voluntad; decir que esa es la nuestra hasta que estén fundadas nuestras pretensiones, dar buenos consejos, ofrecer de continuarlos con oraciones y devociones, traerles a la memoria alguna cosa memorable de la libertad, armas, virtudes o letras suyas, o de sus pasados, que alegra a quien lo oye, facilita lo que se pide y granjea su amistad grande.

Cap. IX.-Cuando se llega a hablar con los reyes, sea con singular crianza, humildad y cortesía, confesando las obligaciones que en general todos tienen de rogar a Dios por su vida y salud, y más que todos nosotros; mostrando grandes agradecimientos por las mercedes recibidas, aunque no sean tantas; decir que no queremos otro amparo ni otro bien después de Dios sino el suyo.

Cap. X.-Si los reyes o superiores tienen mujer e hijos, procurar su favor, e ir a pedir nos amparen para con ellos, diciendo son nuestros dueños y nosotros sus capellanes; y es de gran importancia que mujeres y gente moza se huelgan de que les pidan, y las mujeres de ser reconocidas, y los hijos de que les reconozcan por señores trayéndoles a la memoria lo que han de ser, se recrean y alientan y les tendremos gratos, y principalmente si les traen a la memoria algún ejemplo de libertad, ánimo y valor que les excite a lo mismo que por aquí se facilita...

Cap. XI.-Ganadas las voluntades de los reyes, príncipes, mujeres e hijos, se ganan las de sus vasallos, que, como dicen: tal es el amo, tal es el criado; vuelvo a decir, que sabidos reyes, parientes, privados, sus inclinaciones, tratos y correspondencias en poco o mucho y muchísimo en pocas palabras, y se sabe y le enseña la mayor parte de lo que deseamos.

Cap. XII.-Para obligar a un general o rey a favorecer a nuestras pretensiones, hace mucho al caso la carta de rey o príncipe que no sea el suyo; que cualquiera se honra de verse suplicado de señores soberanos, y más si son parientes de su dueño; y cuando no sean sino iguales en oficio tienen particular vanidad en que los rueguen, y se vencen a sus ruegos porque juzgar que los habrán menester en otra ocasión; por esto se ha de procurar siempre el favor de un príncipe para con otro: estos favores tienen gran calidad, que se precian por sus intereses de hacer unos por otros, principalmente los ministros por los grandes a quienes pueden haber menester.

Cap. XIII.-Conservar siempre la amistad de grandes señores poderosos, hablar siempre con ellos como el prudente viere que conviene para tenerle grato; que teniendo a éstos, tendremos a los demás y éste es el camino de ir siempre mejorando en nuestras pretensiones.

Cap. XIV.-Los que vayan a fundar, sean muy doctos, ejemplares, devotos, procuren aventajarse a los demás en dulzura para granjear la amistad con los señores del lugar donde fueren a fundar, que éstos son los que han de fomentar nuestros intereses.

Cap. XV.-Sean los nuestros muy benignos con las mujeres, hijos e hijas de los que trataren, que granjeando a éstos con dulzura, habilidad y algún regalo, según nuestro posible, se granjean con grandes amistades, y se les obliga a que frecuenten nuestras casas con amor de voluntad de padres e hijos.

Cap. XVI.-Decir bien a los padres de sus hijos dándoles esperanzas de que les ha de suceder bien felizmente, según la ocupación de cada uno de su género, con encarecimiento; a las mujeres alabarles sus maridos, que si están conforme, será hacerse dueños de sus corazones, a ellos alabarles la virtud, bondad y cristiandad de sus mujeres, encarecerles el amor que ellas les tienen; con esto se ganará el juego entrambos.

Cap. XVII.-Hacerles pláticas de amor de Dios con algunas autoridades de Santos, diciendo que el amor de Dios vive en los casados y ellos en Dios que los que van a fundar, van con cuidado de enseñar y ganar voluntades de los que vieren, porque el amor de Dios no es ocioso ni sabe serlo, y así engendra amor de las almas; con estas otras razones nos comprendemos entre maridos y mujeres; decir a los padres que están muy obligados a Dios por haberles hecho hijos y tales, de tales padres; a los hijos por haberles dado tanto tiempo en que enmendan sus faltas; a los mozos de muchas miserias en que podían, como otros, haber caído y acabado con ellas.

Cap. XVIII.-Tomar con esto posesión, medir con regla y prudencia la forma y manera conveniente para que persevere y se vaya aumentando la fábrica y sustento de los nuestros; y aunque sea con modestia los principios, no importa, que después se irán extendiendo largamente y más si se observa tener gratos a los principales.

Cap. XIX.-Los novicios que reciban, sean hijos de los más poderosos y más nobles, y si puede ser, los herederos y primogénitos, por muchas razones, que los padres se inclinarán donde estén los hijos, y a la casa, porque los tiene; pues aunque al principio haya algún desabrimiento, se aplaca.

Cap. XX.-Recibido el novicio, dése parte al superior de la provincia y al padre general una vez cada año, para que sepa los que son en todo de nuevo.

Cap. XXI.-Para que nuestro padre general sepa procurar lo que nos conviene en todas las provincias de Europa y fuera de ella ha de tener nuestra compañía fiel correspondencia entre ella, ha de tener nuestra compañía fiel correspondencia entre si; avisando los unos a los otros todo lo que pasa en todo el género de cosas así nuestras como ajenas, en todos los Estados, modos y maneras de los gobiernos, tratos, contratos, paces y guerras de reinos, provincias y ciudades: lo que vale y estima cada cosa; las vías por donde más fácilmente se puede adquirir, intentar y alcanzar lo que nos estorba a nuestros intentos y comodidad: con esto el curioso hermano penetra lo que conviene para conseguir nuestros fines, y más si los que gobiernan son de los profesos y provectos, y guardan en todo con gran cuidado lo que aquí se les enseña.

Cap. XXII.-Para excusar dentro de nuestros pechos novedades y alteraciones que pueden nacer de comunicar con muchos el gobierno tenga el superior dos confidentes que le avisen todo lo que pase en casa, sin que los demás entiendan por arte o parte; y el comunicar con éstos sea raras veces, y sin que sepa el uno del otro; y regale y estime a los que tuviesen ese cuidado hasta saber que desea; sin ruido, remediar lo que fuese necesario con suavidad, quitando los miembros que causen malicia, y acudiendo con tiempo se evita cualquier daño; y si fuere escandaloso, más vale con sano y maduro consejo despedir de una vez que lidiar mucho tiempo con lo que no se debe consentir según nuestra profesión.

Cap. XXIII.-Han de frecuentar los nuestros los señores principales y de respeto, dondequiera que estuviésemos; visitarles en sus casas con grandes cortesías: visitar a sus mujeres e hijos ofreciendo a su servicio nuestros deseos; ofrecerles la enseñanza de sus hijos con crianza, urbanidad y letras, según el estado de cada uno; cuidar con sus almas administrándoles los Sacramentos con devoción, caridad y suavidad, sin mostrar interés alguno ni recibir cosa de ninguna especie durante mucho tiempo.

Cap. XIV.-Los que salen a estos ministerios han de comunicar con al cabeza cada semana una vez lo que han hecho en su procuración y ocupación, con quién han comunicado y en qué cosas y casos han entrado; todo con grande silencio, que es la llave de todo nuestro negocio: el traje, vestidura, cofre y guarda a la seguridad de un hombre sabio, obliga por lo natural y por justicia y amistad y por caridad, y así se debe observar mucho en nuestra compañía escuchando lo que nos dicen y callando lo que sabemos.

Cap. XXV.- El que gobierna use de mucho creer lo que pareciere a él conveniente, a lo menos conforme a sus intentos; escuche a sus confidentes, si son hombres de bien; el prudente cuando honra a todos en público y se recela de cada uno en particular; que quien vive con muchos ha de hacer orejas de mercader, oír tal vez lo que no quiere, disimular al vez lo que pesa, ignorar lo que entiende, y preguntar lo que sabe, abonar lo intolerable; para avenirse con muchos tenga el prudente escrito en el corazón, y muy secreto, porque es gran afrenta si no se guarda como se debe.

Cap. XXVI.-No han de comunicar los maestros, su son prudentes, sus cosas con nadie, fuera de su casa, antes de procurar saber de todos, y que nadie sepa de ellos, así.

Cap. XXVII.-Para vivir, regir y gobernar sobre lo dicho, conviene que estudien y sepan todos los medios y modos de pedir y alcanzar; todos se ejecuten, sin perdonar ninguno, para poner nuestra obra en punto fijo e inmóvil.

Cap. XXVIII.-Todo prudente que gobierna ha de poner diligencia astuta y secreta entre nosotros en que se haya correspondencia en todo el orbe de parte a parte entre nosotros, porque sepamos de todo lo que pasa en particular y en general, y lo que nos pueda ser de daño y provecho en cualquiera parte; y así los padres provinciales, rectores y propósitos han de tener correspondencia en todos los reinos, y con su cabeza provincial o general, que ha de estar siempre o lo más del tiempo en Roma.

Cap. XXIX.-Nuestros hermanos que se aúnen y conformen en toda suerte; que sus lecciones y persuasiones pertenecientes a enseñanza, doctrina, negociaciones y solicitud sea una misma regla en todas partes del mundo de levante al poniente; una misma regla de vestir, calzar y recogimiento, gobierno y tratos en lo divino y humano, porque si diferenciamos, será principio de nuestra destrucción.

Cap. XXX.-Sépase en cada casa la gente grave y fundada que hay en toda orden, que estas son las columnas de la casa de Jesús, que es nuestra Compañía, y los que saben, pueden y valen y negocian, para que se obre en todos unos a ejemplo de otros y hagan lo que nos importa. Conviene que se echen en todas partes buenas raíces, para que tengan refugio los hermanos de los otros.

Cap. XXXI.-Téngase gran cuidado que se sepa en ;a comunidad las cosas graves de ella; sépanlas sólo los que las gobiernan y tratan del bien común: que no conviene que los particulares entiendan estas materias,a por lo mucho que importa guardarse de todos.

Cap. XXXII.-Los padres graves tengan correspondencia fuera de su natural con personas de cuenta, y cuando no pueda por ser por comunicación personal, ser por cartas, que es de grande importancia.

Cap. XXXIII.-En todas las conversaciones tengan los nuestros gran atención de decir a los seglares lo que nuestra Compañía, bien enseñan, predican y escriben, y encarecérselo mucho, aunque no sean tan eminentes, para que se nos aficionen y crezca nuestra fama por todo el mundo.

Cap. XXXIV.-No sólo se procure la amistad de señores y señoras, por medio de sus amigos, de suerte que los que son suyos hagamos nuestros, sino también por medio de los secretarios, que es camino por donde se puede saber mucho.

Cap. XXXV.-En toda casa haya un hombre hecho y bien recibido, y éste tenga dos confidentes seglares, que no sepa el uno del otro, ni otro sepa que éstos tratan en esto, con que sabrá todo cuanto fuera de casa pasa.

Cap. XXXVI.- El que gobierna tenga cuatro o cinco confidentes en la misma conformidad, que le avisen de todo lo que pasa en el lugar y en general y en particular tenga una memoria de todas las calles, plazas, casas de señores, señoras, consejeros, administradores, gobernadores y procuradores; y procurare tener un confidente en cada calle, y éste le avise y dé memoria de todos los principales que viven en ella, si son propias o alquiladas las casas en que viven, sus oficios, ocupaciones, hacienda, calidad lugares de donde son naturales; que será muy gran cosa y más si en cada casa de señor o señora tienen un confidente que le avise lo que pasa y le ayude a su obra, aunque él inste en regalarle, que no se puede excusar.

Cap. XXXVII.- En los lugares donde no tenemos casa importa tener un confidente que nos avise que gente hay en ellos, qué tratos tienen, qué oficios, qué haciendas, en qué nos pueden ser de provecho, en que manera se podrá valer el prudente de ellos en la ocasión que no es menos importante que todos.

Cap. XXXVIII.-Procure el que gobierna tener entrada en todas las casas principales por medio de su confidente, que hará buen tercio con el dueño de la casa; al principio entrar en cualquiera de ellas con mucha sagacidad, astucia, y tiento, hablando y conversando según los capítulos pasados disponen, atendiendo a la materia, tiempo ocasión en que se hallare, disponiendo las dificultades con suavidad que eso y decir bien de todos, y que los ama tiernamente, cautiva la voluntad y dispone para lo que queremos.

Cap. XXXIX.-Cuando hubiere disgusto de consideración entre marido y mujer o con criados, el hermano que tuviere entrada en aquella casa avise al padre rector, como persona de más autoridad, para que los ponga en paz con razones dulces y amorosas, que los obligará gravemente y si fuese en ocasión un regalo de parte del superior, será tenerlos convencidos para lo que quisiere; después alabe al uno al otro, y dé a entender que la pesadumbre se sepa en parte alguna; si el hombre tiene la culpa, decirle la obligación que tienen los hombres principales de llevar con paciencia las cosas de las señoras, que por su bondad merecen ser respetadas; si la tiene la mujer, hablarle con gran suavidad y amor lo que las mujeres calificadas deben sufrir y respetar a sus maridos, y así será dueño de las voluntades de entre ambos.

Cap. XL.-Tengan grande cuenta de tener gratos a los hijos de los señores que visitan, que son pedazos de los corazones de los padres.

Cap. XLI.-Procurar conservar la amistad del criado que más mande en casa de su señor o señora, que es de suma importancia y cuando se llegaré a confesar cualquier criado o criada de la casa que frecuentamos, recibirlos con singular benevolencia, persuadirlos a que aficionen sus amos a más frecuentar, que vaya tomando afición a la doctrina que enseñamos; que así se reducen los ánimos de todos a lo que deseamos; pues esto hará el prudente lo que juzgar que conviene a nuestra pretensión.

Cap. XLII.- Después de conocido el sujeto y caudal de quien comunica, el prudente puede comunicarle lo que importa que favorezca nuestra fábrica, xii la necesidad que tiene de ello el puesto en que está, diciéndole que aunque vea otras religiones en él, no sirven como la nuestra, ni dan empleo, ni saben, ni viven como ella, y otras cosas de esta traza, hasta que se desaficionen de las demás, pero con traza y que aparente y con esto, con decir que sus antepasados u otros ilustres señores han favorecido semejantes obras, que no han de ser ellos de menor valor y Wi, que son de igual calidad, se hará que hacienda y cualquiera máquina que armara de éstas por el prudente, sirva al confesor para dar luego aviso al superior para que acuda con lo que conviene.

Cap. XLIII.-Ninguno de ninguna manera pueda ni pretenda casa para sí, y si tal sucediese, que el confidente avise al superior para que al punto lo remedie; desde lugar con todo secreto y prestanza como fuere, a confesar a casa de duques, condes o marqueses, o gente de calidad, y haciendo el prudente les diga lo que han de hacer, y el confidente avise al superior de lo que hace, y ellos den cuenta en viniendo de lo que han hecho, a ver si se conforma con el confidente y haciendo algunas veces que los que los que van a unas casas vayan a otras, será más dueño el superior de todo.

Cap. XLIV.-Tratar de todo lo que toca al gobierno de estas casas, con o se haga con prudencia, es ir ganando tierra a las voluntades, y se junte el prudente dos veces a la semana con el superior a tratar lo que conviene intentar, y por que modos se han de encaminar; en vez que gasten en sus personas y cosas más de lo que tienen de hacienda y antes menos; si tienen enfermedades que nunca faltan, prometerles la salud, darles esperanza de ella mientras la naturaleza lo permite y el estado de la enfermedad; pero si declina y empeora, tratar de su salvación con palabras suaves y blandas, y pedir que se acuerden de nosotros en sus testamentos, que nadie cuidará de su alma en toda la iglesia como nosotros; significarle de camino el sentimiento que tenemos de su enfermedad, conforme fuere la calidad del enfermo, y que ayude al superior con algún regalo extraordinario y visitarle los mas graves de casa, consolando y granjeando al heredero, ofreciendo y asegurando perpetuamente sacrificio; diciendo que se hace de diferente modo en nuestras casas que en las demás religiones, tanto que sirve de sufragio y ejemplo al mundo, porque nosotros fundamos en Jesucristo Salvador, que hará con los que nos favorecen infalibles misericordias encajar de presto alabanzas de nuestro padre fundador y de otros hijos escogidos suyos que hemos conocido, y tenemos que decir que han hecho y hacen milagros cada día, y acomodarlos con arte y gracia; persuadir que el principio nuestro es militar, y perseverar debajo del santo nombre de Jesús, lo que otros ningunos han hecho ni harán jamás, cuya doctrina suprema y evangelio con tanta verdad predicamos, en cuya confesión derramamos nuestra sangre, que toda la iglesia militante junta no lo hace, ni todas las religiones juntas hicieron ni harán lo que nosotros solos hemos hecho y haremos y debajo de este nombre triunfaremos del Demonio y mundo: todas estas pláticas se hagan con grande amor, diciendo que no tenemos otro fin que salvar las gentes, limpiar el mundo de vicios, enseñar la fe viva y buenos deseos de vivir.

Cap. XLV.-Sobre todo, importa observar esas reglas con prudencia y usar de ellas, según el tiempo, lugar y ocasión oportuna con quien se trata, según la materia que pretendamos granjear estando los que tratan muy en la suastancia de todas las materias, y con esto podrán todos los que la tratan en toda sazón gobernarse, regir, mandar, obedecer, callar, hacer diligencia y adquirir con entendimiento sin velo, y siendo bien recibidos de todos.


Otra referencia sobre este tema: Proyecto Filosofía en español
www.filosofia.org
© 2000 España Fernando Garrido
¡Pobres jesuitas!
Madrid 1881, páginas 275






¡Pobres Jesuitas! Origen  doctrinas, máximas, privilegios y vicisitudes de la Compañía de Jesús desde su fundación hasta nuestros días, seguida de la Monita Secreta, o Instrucciones ocultas de los jesuitas, por primera vez publicadas en castellano.Segunda edición Madrid: Imprenta, Calle de Mendizabal, núm. 22, 1881





Monita Secreta o Instrucciones reservadas de los Jesuitas
Prefacio. 277







Sr.Arsenio A. Lembert Jr. también añade las siguiente citas por 
personajes famosos cuando se referían a los Jesuitas

Marqués de La Fayette - Maríe Joseph Motier
“Es mi opinión en cuanto a que si las libertades de este país, los Estados Unidos de América, llegan a desaparecer, habrá sido por la sutileza de los sacerdotes Jesuitas católicos romanos, ya que son los más astutos, y peligrosos enemigos de las libertades civiles y religiosas. Ellos han instigado la mayor parte de las guerras en Europa.


John Adms


"No me agrada la reaparición de los jesuitas. Si ha habido una corporación humana que merezca la condenación en la tierra y en el infierno es esta sociedad de Loyola. Sin embargo, nuestro sistema de tolerancia religiosa nos obliga a ofrecerles asilo."


"Aprendí mucho de la orden de los jesuitas. Hasta ahora, nunca ha existido en la tierra nada más grandioso que la organización jerárquica de la Iglesia Católica. Yo transferí a mi partido mucho de esta organización".



Napoleón Bonaparte

"Los Jesuitas son una organización Militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejercito, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder - Poder en su más despótico ejercicio - Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre [El Papa Negro, Superior General de los Jesuitas] El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismo - y, a la vez, es la más grandioso y enorme de los abusos..."



"Hanse de procurar los medios humanos como si no hubiese divinos, y los divinos como si no hubiese humanos: regla de gran maestro, no hay que añadir comento. Oráculo manual, 251, citando a Ignacio de Loyola"
Hasta aquí la información presentada, pertenece al  Sr.Arsenio A. Lembert Jr. y su Blog.


        Es muy claro como las actividades de esta organización religiosa, que a través de cientos de años lograron traspasar los siglos y sus acusadores perecieron pero la orden religiosa prevaleció. Los Jesuitas fueron perseguidos, erradicados de los países que se dieron cuenta de lo incorrecto que eran sus actividades ocultistas y claramente el resultado de nadie poder tener Libre Albedrío libertad de adorar a Dios como ellos creían era lo aceptable. Pero como verdugos sin encomienda de Dios siempre se opusieron a los que ellos consideraban herejes por no pensar igual.

        Estos falsos representantes de Dios en la tierra, tenían su propio código de ética en cuanto a lo que era Moral o no. Que los hijos acusaran sus padres de que pensaban diferente a la iglesia era común y promovido por sus influencias en la iglesia y que se expresaban en el seno de sus hogares, eran descubiertos por sus propios hijos que mediante el engaño de los que se presentaban como los legítimos representantes de Dios y a través de sus actividades catequistas, el confesionario y la mentira lograban que los mismos hijos sin saber que al delatar a sus propios padres los enviarían a la hoguera sin misericordia.  Podemos observar también como las viudas ricas eran trasquiladas hasta dejarlas en la miseria postradas a votos de pobreza.  Ni los mismos hijos que sin haber nacido eran matados, solo por el hecho de ser hijos de los llamados herejes.

        Es tan asombros lo que los hombres dotados del Libre Albedrío que Dios le da a todos, fueran tan despiadados y inescrupulosos en interpretar la Moral o Bien Común de una manera tan aberrante. Las palabras de Jesús de que: “Amémonos los unos a los otros” fue borrado de todos los manuscritos supuestamente sagrados de la Ley de DiosDios es Inmutable, no podía hacer nada ante tantos atropellos, pues el hacerlo hubiera convertido a Dios en uno que cambia.  A pesar de haber hecho tanto crimen por tantos años, la ley de vida se cumple siempre, pues a toda causa hay un efecto.

         Y ninguno de esos actos despiadados se iba a quedar impunes. Lejos de quedar en el olvido del sufrimiento, se exponen hoy como una luz brillante para que los seres humanos se den cuenta lo capaces que pueden ser aquellos hombres plagados de Egoísmos, Orgullos, e Intolerancia a que se pensara diferente a lo que ellos pensaban y como estos flagelos materialistas corrompen a los hombres.

Aprendamos a que el derecho al Libre Albedrío el Amor al prójimo como a ti mismo y el Amar a Dios sobre todas las cosas unido a las palabras de Jesús: “No le hagas a nadie lo que no te gustaría te hicieran a ti”,  nos conducen a adelantar nuestro espíritu y por consiguiente al progreso de la humanidad.  No estéis tristes el día de hoy pues el sufrimiento y la vejación de millones de inocentes que sus vidas fueron sacrificadas, han servido para permitir que hoy tu y yo sepamos la diferencia de ser bueno o ser malo en la vida.

El Espiritismo nos dá la libertad que necesitamos y nos ilumina el camino hacia el adelantamiento espiritual que no es sino la modificación de nuestro comportamiento humano hacia desear y practicar el Bien Común.  No son las palabras bonitas y huecas y con la Mascara de hacer Obras de Caridad para ocultar lo que es verdadero de sus intensiones que no nos acercan a Dios, sino lo que nos  aproximan a la meta espiritual de perfección de nuestros espíritus, es  la lógica y la razón y todo lo que se acompañe del Bien Común.










Juramento Jesuita – traducido

Este Juramento Jesuíta fue encontrado en el Libro:

“Relatos Congregacionales”, pág. 3262, y dice así:
"Yo además prometo y declaro que Yo, cuando la oportunidad se presente, haré implacable guerra, en secreto o abiertamente, contra todos los herejes, Protestantes y Liberales, asi como Yo sea mandado hacer, para extirpar y exterminarlos de toda la faz sobre la tierra; y que Yo no perdonaré ni edad, sexo o condición; que yo colgaré, quemaré, derrocharé, herviré, despellejaré, estrangularé y enterraré vivo a estos herejes infames; que desgarraré los estómagos y las matrices de sus mujeres y aplastaré las cabezas de sus infantes contra las paredes, a fin de aniquilar para siempre su abominable raza"
"Por lo tanto con todo mi poder, Yo defiendo y defenderé esta doctrina y el derecho y costumbre de Su Santidad, en contra de todos los usurpadores de la autoridad herética y Protestante o cualquier otra, especialmente la Iglesia Luterana de Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega, y la actaul presumida autoridad de las iglesias de Inglaterra y Escocia, y las sucursales de las mismas que actualmente están establecidas en Irlanda y sobre el Continente de América y en otras partes; y todos los partidarios que se estiman ser, usurpados y heréticos, oponiéndose a la sagrada Iglesia Madre de Roma."Este resumen a continuación  menciona parte de las atrocidades cometidas por los llamados religiosos, los Jesuitas y por el prelado de la Iglesia Católica de la Santa Inquisición.


PERSEGUIDORES DE LOS CATÓLICOS; LOS JESUITAS. ÍNDICE PÁGINA 1.
(Aislan, 2000)

1º-En el 1208 exterminaron a los cristianos albaneses.
2º- El fraile TORQUEMADA, en los años 1420 a1498, había comandado por 8 años la muerte de 10,200 protestantes y había quemado vivos a intelectuales, fue horrible! -El Obispo Hooper fue quemado con fuego pero no era suficiente y gritó: "más combustible, para aumentar el calor!" A su lado en una caja estaba un documento para otorgar de perdón, era lo suficiente para retractarse, pero no se lo permitió!
3°- Sólo en España 31,912 cristianos no católicos fueron asesinados. 291,450 fueron martirizados y 2 millones fueron considerados prohibidos; la España que fue una poderosa nación se convirtió en país sin expresión!
4°- El Rey Carlos V entre los años 1500-58, eliminó por orden del Papa a 50 mil cristianos de Alemania!
5°- El Papa Pius V 1566-72 en los años, mató a 100.000 Ana Bauptistas.
6°- El Papa Gregorio XIII en los años 1572-85, organizó con los Jesuitas a los protestantes franceses y en la noche del 24 de agosto de 1572 mató a 70 mil de ellos! -Este Papa celebró al enviar a las iglesias una canta el TE DEUN, para  intercambiar regalos y acuño monedas conmemorativas sobre la masacre.
7°- En el 1590 el Catolicismo había eliminado unos 200 mil cristianos Hugueonotes.
8º - O Monarca alemão Fernando II anos 1578-1637 instigado pelos jesuítas começou uma guerra de extermínio aos protestantes; essa guerra religiosa terminou em guerra política e tirou a vida de 15 milhões de pessoas! (1618-48)
8º - En los años en que el Monarca Alemán Fernando II 1578-1637 instigado por los jesuitas comenzaron una guerra de exterminio a los protestantes; Esta guerra religiosa terminó en guerra política y acabó con las vidas de 15 millones de personas! (1618-48)
Papa Clemente VII os repudiou chamando-os de "intrigantes". Mais tarde Clemente XVI em 21-7-1773, aboliu a Ordem, mas Pio VII no ano de 1914, restaurou os jesuítas que se dizem "Defensores do papa e braço direito da Igreja!"

El Papa Clemente VII fue repudiado y se le considero, llamándolo "intrigante". Más tarde Clemente XVI en el 21 de julio de 1773, abolió la orden, pero El Papa Pío VII en el año 1914, restauró los jesuitas que se hacían llamar "Los Defensores del Papa!" y el brazo derecho de la Iglesia


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DONDE SE ENCUENTRA ESTA INFORMACIÓN:


Aquí está la dirección de esta vergonzosa información:
De donde surgió este JURAMENTO?
Fue tomado de una novela del escritor CHARLES DIDIER, publicado en 1883, llamado SOUTERRAINE de Roma. Se creía que fuera nada, más que pura ficción,  pero fue tomado tan en serio por los protestantes que sirvieron hasta de controversias en los Estados Unidos, lo que explica su inclusión en las actas del Congreso.

Ver información más detallada en

Más yendo a este enlace:

Ahora te toca a tí evaluar lo expresado en esta reflexión y deberás evaluar si es necesario pertenecer a una organización religiosa que nunca le dieron importancia al mundo espiritual real que es lo que enseña el Espiritismo.  Con un historial de maldad que no ha sido modificada, porque ahora se enfrentan a millonarias demandas por casos de abuso de menores y de seminaristas embaucados a servir a Dios mediante una falsa hipótesis de servicio, pero que su vida es alejada de Dios. Cumpliendo con un Dogma de Celibato, que ni le hace bien a los que lo practican y que los aleja del Bien Común.  Es tiempo que todo esto abra los ojos a los que pierden el tiempo en Rituales, en Dogmas que no se pueden probar, y a una Fe ciega no razonada. Han perdido el tiempo de una existencia solo por seguir a religiosos que han demostrado ser falsos, maquinadores, y artífices de toda maldad. Ya no se es niño para dejarse engañar y engatusar, es tiempo de despertar a una realidad espiritual.

El Espiritismo te abre las puertas de nuestros corazones. Es tiempo de dejar de cerrar los ojos a lo que toda la vida te ha hipnotizado con liturgias, procesiones de idolatría a imágenes de yeso y de madera.  Es tiempo a buscar lo que llene tu corazón de esperanza. Es tiempo de no perder el tiempo en cuentos de camino, de creencia en el demonio o el diablo, de libros sagrados que son incorrectos en sus enseñanzas malsanas, en tradiciones sin lógica. Ven te abrimos los brazos y te ensenaremos donde reside el amor verdadero a Dios cumpliendo con lo que Dios más valora del ser humano, que es el Bien Común“No le hagas a nadie lo que no te gustaría te hicieran a ti o a uno de los tuyos”, como dijo Jesús cuando encarnó hace 2,000 años.

Es tiempo que te convenzas que ni los Ritos, ni los Sacrificios ni los Dogmas es lo que hace de ti un mejor ser humano.  Nunca jamás confieses en un confesionario tus intimidades a nadie que no sea ir directamente a Dios. Evalúa los comportamientos humanos en términos de comportamientos de Bien Común o comportamientos de maldad enmascarados con el ocultismo malévolo. Las apariencias engañan, me enseñaron mis padres cuando era joven.  No expongas a tus hijos jamás al cuidado de gente que dicen ser religiosos y lo que hacen en la vida es vivir alejados de Dios, por sus propias reglas que no consideran para nada el pensamiento de Dios a la humanidad de Bien Común.

Aléjate, corre por tu vida lejos de estas organizaciones religiosas que se jactan en decir ser los representantes de Dios en la Tierra y nunca lo han sido.





continuación los Objetivos de la Orden Jesuita, según publicado Mary Schultze -6/8/01,"Asesinos del Vaticano", Eric Jon Phelps río, PS. 365-369.

Objetivos de la Orden Jesuita 

La Orden Jesuita fue fundada por el ex soldado español Ignacio de Loyola, para combatir la reforma Protestante, siguiendo al pie de la letra todos los dogmas del Concilio de Trento, que ha hecho desde su fundación oficial en 1540. Sus principales objetivos eran.
1. Destruir las tres grandes religiones, que no obedecen al Papa, es decir, la iglesia ortodoxa (Griego y ruso), el Islam y el protestantismo. Destruir, también, el pueblo judío y todos los disidentes en Roma consideran herejes.
2. Crear un nuevo orden mundial, a través de la disolución de todos los gobiernos democráticos y liberales con el fin de establecer a un único absolutista de gobierno bajo los auspicios del Papa de Roma, como en la edad media.
3. Construir el templo de Salomón en Jerusalám, donde el Papa de Roma gobernarían el mundo económico, político y espiritual, a través del Papa negro (sería el gobierno del Anticristo dirigido por el falso profeta).
Los planes para el establecimiento de este gobierno habían ya sido esbozados antes de la pérdida de los Estados Pontificios, según reunión secreta de líderes jesuitas, en 1825, un Resumen de las cuales presentamos, extraído de "Vaticano asesinos" (PS. 750, de los cuales 50 de bibliografía) de Eric Jon Phelps (PS. 365-369), citando el apéndice I del libro "La historia de los jesuitas" por Hector Macphersonlas publicaciones del libro Ozark, edición 1997. Lea a continuación.
En 1825, once años después de la reactivación de la orden jesuita, se celebró en el colegio Jesuita en la ciudad de Chieri, Turín, Italia, una reunión secreta de los líderes de la orden, durante la cual se discutieron los planes para fortalecer el poder del Papa, en todo el mundo y el establecimiento de gobiernos que apoyan los planes y ambiciones de los jesuitas. Aquellos que se opondrían a éstos deben ser aplastados sin piedad.

Un joven Jesuita llamado Leone, favorito de la decana del colegio (que más tarde sería, entonces, el General de la orden), fue la secretaria de los discursos y debates se presentó. Estas notas fueron posteriormente publicadas por una editorial francesa y, en 1848, fueron traducidas al inglés y notariadas enteramente y puede verse en el Museo Británico, donde se almacenan. Lea los planes.

El plan de largo alcance para un gobierno mundial

La primera generación (1825-1865) no nos pertenecen. La segunda (1865-1905) casi a voluntad. La tercera (1905-1945), sin duda, perteneceremos.
Sabemos que nuestro deseo es establecer un imperio mundial [desde 1945, que se aliaron a los vencedores de la II guerra mundial, cuando vieron que Hitler estaba perdiendo la guerra, los jesuitas tomaron las siguientes medidas:
* transporte para los bancos en Suiza y América todo el oro de los Nazis, que se realizó mediante el "tren de la misericordia".
* Aplicar este dinero para enriquecer el Vaticano con el fin de corromper a los gobiernos y sus conciencias individuales, a través de poder económico.
* Contrabando de criminales de guerra nazis, colocándolos en posiciones clave para influir en los destinos de la nación más rica en el hemisferio occidental, los Estados Unidos de América.]

B-trabajar tranquilamente y utilizando la falsedad
             
Vamos a dar preferencia a una guerra secreta, evitando cualquier exposición a la publicidad. Cada obispo debe actuar estrictamente en su propio, ser agradable, pero inflexible. Él debe indicarse a la humildad de un cordero... para ganar todos los corazones. Pero también sabe cómo actuar con ferocidad, cuando tiene que defender los derechos de la iglesia. Nada puede distinguir de otros hombres, en términos de apariencia. Exteriormente, todo católico debe ser sociable, entretener al mismo tiempo, dentro de sí mismo, un odio concentrado e indomable antipatía por los enemigos.

C-promover las revoluciones y la guerra entre las clases, para desalojar a los opositores al gobierno.

Cuando hierva (estado de efervescencia), estamos alentando en secreto, ha alcanzado el clímax, la tapa de la olla se retira repentinamente y luego derramar nuestro fuego líquido a los políticos que engañan, todos los cuales son ignorantes y haciendo caso omiso, cerca a servirnos (Hitler, Mussolini, Pavelic, Dollfuss, Stalin, Roosevelt, en la II Guerra Mundial). Por lo tanto, nuestros esfuerzos se traducirá en una revolución digna de ese nombre, que combina, en una conquista universal, todos los logros ya alcanzados. [Nota: esto ya ha ocurrido con el establecimiento de la Unión Europea, tras la II guerra mundial, la guerra fría y la caída del muro de Berlín.]

Para no perder de vista ese objetivo más grande, la gente debe ser formada como nuestro propósito... Sí, las personas son el vasto dominio de ser conquistada. Las clases altas siempre han sido inaccesibles para las más bajas, así que debemos alimentar la aversión mutua entre ellos. ¡ Disfruta la población, que sin duda es un instrumento de poder. Se nos puede considerar sus defensores cálidos, favoreciendo sus deseos [en los Estados Unidos, el movimiento de derechos civiles de los negros en Brasil sin movimiento de la tierra]. Nosotros debemos alimentar el fuego de su ira, abrir delante de él (la gente común) a la esperanza de una edad de oro (nueva orden Miundial). [Nota: después de eso, quién puede dudar que los "protocolos de los sabios de Sión" son obra de los jesuitas y no los judíos?]

D-que influyen en los grandes y poderosos

Es el grande que deberíamos ejercer influencia particular. Nos debe llevar a creer, en un periodo tormentoso, no existe ninguna seguridad a ellos, a menos que utilice nuestra mediación. Debemos mostrar los que la causa de todo mal y la fermentación de las masas permanecerán, como mientras el protestantismo, y debe éste ser erradicado sumariamente. (énfasis agregado)

Y-con autores y escritores

Debemos, en todos los sentidos, asegurar la ayuda de pensadores modernos, cualquiera que sea la naturaleza de sus puntos de vista. Si puede inducir a escribir a nuestro favor, deberíamos pagarlos Bueno, ya sea en efectivo o en alabanza (Consejo estadounidense de relaciones exteriores).

F-Irlanda-y nuestra esperanza

Padres comenzados (jesuitas profesos), grandes son la esperanza de que nuestras energías en Irlanda. Ella es nuestro campeón. Nosotros debemos ungir, efectivamente, con nuestro aceite, para que el candidato con su tirano (Inglaterra), siempre puede escapar de sus garras. ¿Cuántas trampas conseguirá los británicos, aunque sólo sea para escuchar lobo nuestros consejos... Y lo que no haremos con gente estúpida, salvamento y hambre (el irlandés). El Reino Unido puede ser nuestro Samson, derrotar a los filisteos con una quijada de burro.

Ahora ya sabes lo que era el bautismo de fuego que fue derramado, en Irlanda, sobre las cabezas de mis Penitentes en el confesionario, diciéndoles.
"Los pobres! Como han degradado. Mira a estos señores de gran tierra, dando vueltas en medio de las riquezas, devorar la tierra y burlándose de ti. Y sin embargo, si sabías que uso la fuerza que tienen, sería mucho más fuerte. " [Nota. Esta ha sido la manera de estrechar ricos, los pobres irlandeses católicos contra los protestantes para justificar el comunismo socialista].

G-una raza dominante católica

El pueblo católico es el sucesor del pueblo de Dios (Israel) y en consecuencia el los herejes, son el enemigo, que es nuestro deber exterminar (énfasis agregado). Podemos decir que Dios nos ha destinado al exterminio de los cananeos, es decir, todas las Naciones que se niegan a entrar en la unidad de la iglesia, y que el Vicario de Cristo (el Papa) fue nominada en este juicio, a su debido tiempo.

H-odio a los protestantes
        
Todo estará bien, mientras un católico, de una infancia, puede detestar incluso la respeiração de un hereje.
Católicos deben estar imbuidos de ese odio contra los herejes, quienesquiera que sean, y que este odio seguir incrementando y mantenga siempre juntos, a través del mismo. Pero que nunca sería sentimiento demostró (ecumenismo), hasta que puede estallar en el tiempo del día. [Nota: mantener un perfil bajo, protestantes ecuménicos, mira lo que nos espera en el día de la venganza del Papa negro]. Podemos combinar nuestros odios secretos con el máximo esfuerzo para separar los elementos confiables de todo el enemigo del gobierno con el fin de emplearlos cuando formando un cuerpo Unido para perseguir los golpes mortales contra los herejes. (Utiliza el NKVD de Stalin y Hitler SS para liquidar a los judíos y los protestantes, en Rusia, durante la "guerra de los treinta años", es decir, las primera y segunda guerras mundiales 1914 - 1945-).
Cuando la noche, vamos a hacerles moneda pegadizo, como si estuviéramos en la edad media. Se gloriem que no hay chispa ahora permanece bajo las cenizas de las apuestas, así que podemos comenzar nuevos incendios. Ni siquiera imaginan que sólo sabemos cómo preparar una revolución [que eran ambas guerras mundiales], antes que los demás eran sólo infimas insurrecciones. Cuando nos llames "Jesuitas", piensan que están en la cubierta del oprobio. Sin embargo, ninguno de los dos sospecha que ha reservado la prohibición de la censura y las llamas, para el día cuando somos sus amos.

Protestantes destruyen

Observamos en lo más recóndito de nuestros corazones el principio que-quien no se una a nosotros deben ser ANIQUILADO y estar listo para hacer eso, tan pronto como nosotros tenemos los medios (lo hice a través del Banco de Reserva Federal, usos y de la Unión Europea).
Protestantismo ya está erosionando y hundirse. Sí, nos podemos gloriarnos en su lenta agonía, marchando en su esqueleto y sus huesos dispersos. ¡ Acelere su disolución, a través de nuestros esfuerzos combinados [ecumenismo + movimiento carismático]. Protestantismo se está descomponiendo [oculta movimientos, copian los Cursillos católicos, que separan a las iglesias evangélicas]. Tenemos altas personalidades, estamos convencidos, que si contiuarem defendiendo el protestantismo, se pierden [Billy Graham, Robert Schuller, Elizabeth II, Tony Blair, Bill Clinton, George Bush y otros.

J-visión de la Biblia

Bueno, la Biblia (versión autorizada de 1611-rey James Bible), esta cabeza de serpiente en y ojos llameantes, nos ha amenazado con su veneno, como si arrrasta la tierra. Sin embargo, ella será sustituida por otro [la versión revisada en inglés y las sucesivas versiones modernas que han aparecido, como la versión de hoy, New King James, la Biblia de noticias buenas, la NVI, etc., todos ellos basados en los textos de Vulgata Latino Pro corruptos de Westcott y Hort, de 1881, que sigue las normas del Concilio de Trento y han sido dispersados en todo el mundo por los jesuitasa partir de Dublín, Irlanda, como el golpe de gracia contra el protestantismo]. En los últimos siglos (1611-1825) este ASP nos no ha dado descanso. Saber qué tipo de problemas ha colocado y dientes venenosos cómo ha masticado (énfasis nuestro).

Este es un traductor:

Estas palabras en una reunión secreta de los líderes jesuitas, en 1825, tomaron 175 años para convertir en realidad con la creación de la Unión Europea. Con el lanzamiento del Euro, en 2002, se elevará a necssidade de una Unión religiosa, vista como ya existen los económico/político/monetaria Unión. Ahora, si usted no entiende las palabras del arzobispo brasileño entrevistado por la televisión, hablando de "Unión religiosa más grande entre los pueblos", puedo explicarlo. En el consistorio celebrado en Roma recientemente, con la presencia de todos los cardenales de la iglesia, la agenda principal era la institución de la unidad religiosa, es decir, la religión del mundo, encabezada por el Papa (blanco) en la artesanía y garantizada por el Papa negro, cuenta Peter Hans Kolvenbach, que ya tiene en sus manos el poder mundial. Los jesuitas controlan el Federal Reserve Bank, Bank of America, la CIA, el FBI, inmigración, seguridad, las multinacionales del petróleo, hierro, acero inoxidable, etc., finalmente controlar toda economía occidental, afirman en segundo lugar, con documentación fiable y cansada, tres de los más grandes historiadores e investigadores del siglo XX iglesia católica Avro Manahattan (el Vaticano billones), Dave Hunt (una mujer cabalga la bestia) y Eric Jon Phelps (asesinos del Vaticano), autores de Best-sellers estadounidenses grandes.

Phelps dice que cuando la orden aumentó las atracciones (como las películas de Hollywood y TV Disneyland, por ejemplo, así como los grandes campeonatos de béisbol y fútbol y los Juegos Olímpicos en todo el mundo), intentaba adormecer los sentidos del pueblo estadounidense, así que esto sin darse cuenta del peligro que se acerca.

Con un simple corte contenidos de electricidad, en los países de Occidente, el Papa negro puede destruir en pocos días, la soberanía de todos ellos. Ya no podemos resistir el abrazo de oso con Roma dispuesto a acabar con nosotros. Leer la Biblia y rezar de rodillas para que Dios nos obligan a la tribulación y martirio que se acercan, así que no renegarmos el nombre santo y glorioso de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, "le crucifica nuevamente y exponerlo a calumniar" (Hebreos 6.6-c), con nuestra cobardía de cristianos inmaduros, que prefieren quedarse, horas y horasfrente a la mayor herramienta de los jesuitas, la TV en vez de leyendo e investigando la Santa Palabra de Dios, Biblia King James (en Brasil, el Almeida, el fiel trinitaria revisado). Mis hermanos, leer ahora Mateo 22:29; John 17:17 y 2 Timoteo 3:16 -17.

Mary Schultze-6/8/01
"Asesinos del Vaticano", Eric Jon Phelps río
PS. 365-369.



The "Black" Pope. Count Hans Kolvenbach—The Jesuit’s General

The Jesuits are a Military Religious Order of the Roman Catholic Church
"When a Jesuit of the minor rank is to be elevated to command, he is conducted into the Chapel of the Convent of the Order, where there are only three others present, the principal or Superior standing in front of the altar. On either side stands a monk, one of whom holds a banner of yellow and white, which are the Papal colors, and the other a black banner with a dagger and red cross above a skull and crossbones, with the word INRI, and below them the words IUSTUM, NECAR, REGES, IMPIOUS. The meaning of which is: It is just to exterminate or annihilate impious or heretical Kings, Governments, or Rulers. Upon the floor is a red cross at which the postulant or candidate kneels. The Superior hands him a small black crucifix, which he takes in his left hand and presses to his heart, and the Superior at the same time presents to him a dagger, which he grasps by the blade and holds the point against his heart, the Superior still holding it by the hilt, and thus addresses the postulant:"
Superior:
"My son, heretofore you have been taught to act the dissembler: among Roman Catholics to be a Roman Catholic, and to be a spy even among your own brethren; to believe no man, to trust no man. Among the Reformers, to be a reformer; among the Huguenots, to be a Huguenot; among the Calvinists, to be a Calvinist; among other Protestants, generally to be a Protestant, and obtaining their confidence, to seek even to preach from their pulpits, and to denounce with all the vehemence in your nature our Holy Religion and the Pope; and even to descend so low as to become a Jew among Jews, that you might be enabled to gather together all information for the benefit of your Order as a faithful soldier of the Pope."
"You have been taught to insidiously plant the seeds of jealousy and hatred between communities, provinces, states that were at peace, and incite them to deeds of blood, involving them in war with each other, and to create revolutions and civil wars in countries that were independent and prosperous, cultivating the arts and the sciences and enjoying the blessings of peace. To take sides with the combatants and to act secretly with your brother Jesuit, who might be engaged on the other side, but openly opposed to that with which you might be connected, only that the Church might be the gainer in the end, in the conditions fixed in the treaties for peace and that the end justifies the means."

"You have been taught your duty as a spy, to gather all statistics, facts and information in your power from every source; to ingratiate yourself into the confidence of the family circle of Protestants and heretics of every class and character, as well as that of the merchant, the banker, the lawyer, among the schools and universities, in parliaments and legislatures, and the judiciaries and councils of state, and to be all things to all men, for the Pope's sake, whose servants we are unto death."

"You have received all your instructions heretofore as a novice, a neophyte, and have served as co-adjurer, confessor and priest, but you have not yet been invested with all that is necessary to command in the Army of Loyola in the service of the Pope. You must serve the proper time as the instrument and executioner as directed by your superiors; for none can command here who has not consecrated his labors with the blood of the heretic; for "without the shedding of blood no man can be saved." Therefore, to fit yourself for your work and make your own salvation sure, you will, in addition to your former oath of obedience to your order and allegiance to the Pope, repeat after me:-"

(The following material contained in Congressional Record, House Bill 1523, Contested election case of Eugene C. Bonniwell, against Thos. S. Butler, February 15, 1913, pages 3215-6. The oath appears in its entirety, in the book, THE SUPPRESSED TRUTH ABOUT THE ASSASSINATION OF ABRAHAM LINCOLN, by Burke McCarty, pages 14-16).
The Extreme Oath of the Jesuits

"I, ..........., now, in the presence of Almighty God, the Blessed Virgin Mary, the blessed Michael the Archangel, the blessed St. John the Baptist, the holy Apostles St. Peter and St. Paul and all the saints and sacred hosts of heaven, and to you, my ghostly father, the Superior General of the Society of Jesus, founded by St. Ignatius Loyola in the Pontificate of Paul the Third, and continued to the present, do by the womb of the virgin, the matrix of God, and the rod of Jesus Christ, declare and swear, that his holiness the Pope is Christ's Vice-regent and is the true and only head of the Catholic or Universal Church throughout the earth; and that by virtue of the keys of binding and loosing, given to his Holiness by my Savior, Jesus Christ, he hath power to depose heretical kings, princes, states, commonwealths and governments, all being illegal without his sacred confirmation and that they may safely be destroyed."

"Therefore, to the utmost of my power I shall and will defend this doctrine of his Holiness' right and custom against all usurpers of the heretical or Protestant authority whatever, especially the Lutheran of Germany, Holland, Denmark, Sweden, Norway, and the now pretended authority and churches of England and Scotland, and branches of the same now established in Ireland and on the Continent of America and elsewhere; and all adherents in regard that they be usurped and heretical, opposing the sacred Mother Church of Rome. I do now renounce and disown any allegiance as due to any heretical king, prince or state named Protestants or Liberals, or obedience to any of the laws, magistrates or officers."

"I do further declare that the doctrine of the churches of England and Scotland, of the Calvinists, Huguenots and others of the name Protestants or Liberals to be damnable and they themselves damned who will not forsake the same."

"I do further declare, that I will help, assist, and advise all or any of his Holiness' agents in any place wherever I shall be, in Switzerland, Germany, Holland, Denmark, Sweden, Norway, England, Ireland or America, or in any other Kingdom or territory I shall come to, and do my uttermost to extirpate the heretical Protestants or Liberals' doctrines and to destroy all their pretended powers, legal or otherwise."

"I do further promise and declare, that notwithstanding I am dispensed with, to assume my religion heretical, for the propaganda of the Mother Church's interest, to keep secret and private all her agents' counsels from time to time, as they may entrust me and not to divulge, directly or indirectly, by word, writing or circumstance whatever; but to execute all that shall be proposed, given in charge or discovered unto me, by you, my ghostly father, or any of this sacred covenant."

"I do further promise and declare, that I will have no opinion or will of my own, or any mental reservation whatever, even as a corpse or cadaver (perinde ac cadaver), but will unhesitatingly obey each and every command that I may receive from my superiors in the Militia of the Pope and of Jesus Christ."

"That I may go to any part of the world withersoever I may be sent, to the frozen regions of the North, the burning sands of the desert of Africa, or the jungles of India, to the centers of civilization of Europe, or to the wild haunts of the barbarous savages of America, without murmuring or repining, and will be submissive in all things whatsoever communicated to me."

"I furthermore promise and declare that I will, when opportunity present, make and wage relentless war, secretly or openly, against all heretics, Protestants and Liberals, as I am directed to do, to extirpate and exterminate them from the face of the whole earth; and that I will spare neither age, sex or condition; and that I will hang, waste, boil, flay, strangle and bury alive these infamous heretics, rip up the stomachs and wombs of their women and crush their infants' heads against the walls, in order to annihilate forever their execrable race. That when the same cannot be done openly, I will secretly use the poisoned cup, the strangulating cord, the steel of the poniard or the leaden bullet, regardless of the honor, rank, dignity, or authority of the person or persons, whatever may be their condition in life, either public or private, as I at any time may be directed so to do by any agent of the Pope or Superior of the Brotherhood of the Holy Faith, of the Society of Jesus."

"In confirmation of which, I hereby dedicate my life, my soul and all my corporal powers, and with this dagger which I now receive, I will subscribe my name written in my own blood, in testimony thereof; and should I prove false or weaken in my determination, may my brethren and fellow soldiers of the Militia of the Pope cut off my hands and my feet, and my throat from ear to ear, my belly opened and sulphur burned therein, with all the punishment that can be inflicted upon me on earth and my soul be tortured by demons in an eternal hell forever!"

"All of which, I, .........., do swear by the Blessed Trinity and blessed Sacraments, which I am now to receive, to perform and on my part to keep inviolable; and do call all the heavenly and glorious host of heaven to witness the blessed Sacrament of the Eucharist, and witness the same further with my name written and with the point of this dagger dipped in my own blood and sealed in the face of this holy covenant."

(He receives the wafer from the Superior and writes his name with the point of his dagger dipped in his own blood taken from over his heart.)

Superior:

"You will now rise to your feet and I will instruct you in the Catechism necessary to make yourself known to any member of the Society of Jesus belonging to this rank."

"In the first place, you, as a Brother Jesuit, will with another mutually make the ordinary sign of the cross as any ordinary Roman Catholic would; then one cross his wrists, the palms of his hands open, and the other in answer crosses his feet, one above the other; the first points with forefinger of the right hand to the center of the palm of the left, the other with the forefinger of the left hand points to the center of the palm of the right; the first then with his right hand makes a circle around his head, touching it; the other then with the forefinger of his left hand touches the left side of his body just below his heart; the first then with his right hand draws it across the throat of the other, and the latter then with a dagger down the stomach and abdomen of the first. The first then says Iustum; and the other answers Necar; the first Reges. The other answers Impious." (The meaning of which has already been explained.) "The first will then present a small piece of paper folded in a peculiar manner, four times, which the other will cut longitudinally and on opening the name Jesu will be found written upon the head and arms of a cross three times. You will then give and receive with him the following questions and answers:-"

Question:- From whither do you come?

Answer:- The Holy faith.

Q.:- Whom do you serve?

A.:- The Holy Father at Rome, the Pope, and the Roman Catholic Church Universal throughout the world.

Q.:- Who commands you?

A.:- The Successor of St. Ignatius Loyola, the founder of the Society of Jesus or the Soldiers of Jesus Christ.
Q.:- Who received you?

A.:- A venerable man in white hair.

Q.:- How?

A.:- With a naked dagger, I kneeling upon the cross beneath the banners of the Pope and of our sacred order.
Q.:- Did you take an oath?

A.:- I did, to destroy heretics and their governments and rulers, and to spare neither age, sex nor condition. To be as a corpse without any opinion or will of my own, but to implicitly obey my Superiors in all things without hesitation of murmuring.

Q.:- Will you do that?

A.:- I will.
Q.:- How do you travel?

A.:- In the bark of Peter the fisherman.

Q.:- Whither do you travel?

A.:- To the four quarters of the globe.

Q.:- For what purpose?

A.:- To obey the orders of my general and Superiors and execute the will of the Pope and faithfully fulfill the conditions of my oaths.
Q.:- Go ye, then, into all the world and take possession of all lands in the name of the Pope. He who will not accept him as the Vicar of Jesus and his Vice-regent on earth, let him be accursed and exterminated."

The Oath of the Knights of Columbus, Knights of Malta and Rhodes Scholars is based upon the Oath of the Jesuits

(This is an extract of the Congressional Record of the House of Representatives dated February 15, 1913, where the oath is entered as purported to be of the Knights of Columbus).


"I, ............, now in the presence of Almighty God, the blessed Virgin Mary, the blessed St. John the Baptist, the Holy Apostles, St. Peter and St. Paul, and all the saints, sacred host of heaven, and to you, my Ghostly Father, the superior general of the Society of Jesus rounded by St. Ignatius Loyola, in the pontification of Paul the III and continued to the present, do by the womb at the Virgin, the matrix of God, and the rod of Jesus Christ, declare and swear that His Holiness the Pope, is Christ's vice regent and is the true and only head of the Catholic or Universal Church throughout the earth; and that by virtue of the keys of binding and loosing given His Holiness by my Savior, Jesus Christ, he hath power to depose heretical kings, princes, States, Commonwealths, and Governments and they may be safely destroyed. Therefore to the utmost of ray power I will defend this doctrine and His Holiness's right and custom against all usurpers of the heretical or Protestant authority whatever, especially the Lutheran Church of Germany, Holland, Denmark, Sweden, and Norway and the now pretended authority and Churches of England and Scotland, and the branches of same now established in Ireland and on the Continent of America and elsewhere, and all adherents in regard that they may be usurped and heretical, opposing the sacred Mother Church of Rome."

"I do now denounce and disown any allegiance as due to any heretical king, prince, or State, named Protestant or Liberals, or obedience to any of their laws, magistrates, or officers."

"I do further declare that the doctrine of the Churches of England and Scotland, of the Calvinists, Huguenots, and others of the name of Protestants or Masons to be damnable, and they themselves to be damned who will not forsake the same."

"I do further declare that I will help assist, and advise all or any of His Holiness's agents, in any place where I should be, in Switzerland, Germany, Holland, Ireland, or America, or in any other kingdom or territory I shall come to and do my utmost to extirpate the heretical Protestant or Masonic doctrines and to destroy all their pretended powers, legal or otherwise."

"I do further promise and declare that, notwithstanding I am dispensed with to assume any religion heretical for the propagation of the Mother Church's interest to keep secret and private all her agents' counsels from time to time, as they intrust me and not divulge, directly or indirectly, by word, writing, or circumstances whatever but to execute all that should be proposed, given in charge or discovered unto me by you my Ghostly Father, or any of this sacred order."

"I do further promise and declare that I will have no opinion or will of my own or any mental reservation whatsoever, even as a corpse or cadaver (perinde ac cadaver), but will unhesitatingly obey each and every command that I may receive from my superiors in the militia of the Pope and of Jesus Christ."

"That I will go to any part of the world whithersoever I may be sent, to the frozen regions north, jungles of India, to the centers of civilization of Europe, or to the wild haunts of the barbarous savages of America without murmuring or repining, and will be submissive in all things whatsoever is communicated to me."

"I do further promise and declare that I will, when opportunity presents, make and wage relentless war, secretly and openly against all heretics, Protestants and Masons, as I am directed to do to extirpate them from the face of the whole earth; and that I will spare neither age, sex, or condition, and that will hang, bum, waste, boil, flay, strangle, and bury alive these infamous heretics; rip up the stomachs and wombs of their women, and crush their infants' heads against the wails in order to annihilate their execrable race. That when the same can not be done openly, I will secretly use the poisonous cup, the strangulation cord, the steel of the poniard, or the leaden bullet, regardless of the honor, rank, dignity, or authority of the persons, whatever may be their condition in life, either public or private, as I at any time may be directed so to do by any agents of the Pope or superior of the Brotherhood of the Holy Father of the Society of Jesus."

"In confirmation of which I hereby dedicate my life, soul, and all corporal powers, and with the dagger which I now receive I will subscribe my name written in my blood in testimony thereof; and should I prove false or weaken in my determination, may my brethren and fellow soldiers of the militia of the Pope cut off my hands and feet and my throat from ear to ear, my belly opened and sulphur burned therein with all the punishment that can be inflicted upon me on earth and my soul shall be tortured by demons in eternal hell forever."

"That I will in voting always vote for K. of C, in preference to a Protestant, especially a Mason, and that I will leave my party so to do; that if two Catholics are on the ticket I will satisfy myself which is the better supporter of Mother Church and vote accordingly."

"That I will not deal with or employ a Protestant if in my power to deal with or employ a Catholic. That I will place Catholic girls in Protestant families that a weekly report may be made of the inner movements of the heretics."

"That I will provide myself with arms and ammunition that I may be in readiness when the word is passed, or I am commanded to defend the church either as an individual or with the militia of the Pope."

"All of which I, ............, do swear by the blessed Trinity and blessed sacrament which I am now to receive to perform and on part to keep this, my oath."

"In testimony hereof, I take this most holy and blessed Sacrament of the Eucharist and witness the same further with my name written with the point of this dagger dipped in my own blood and seal in the face of this holy sacrament."



Initial Membership List of the Knights of Malta

Edward Fenech Adami
Drolor Bosso Adamti
General Allavena
George W. Anderson
James Jesus Angelton
Samuel Alito
Julian Allason
Joe M. Allbaugh
Roberto Alejos Arzu
Silvio Berlusconi
Grandmaster, Prince Andrew Willoughby Ninian Bertie (cousin of QEII) deceased.
(Former Prime Minister) Tony Blair
Michael Bloomberg
Elmer Bobst
Marie Corinne Morrison Claiborne Boggs (Dame Lindy Boggs)
Geoffrey T. Boisi
John Robert Bolton
Charles Joseph Bonaparte
Prince Valerio Borghese
Gen. William Boykin
Dr. Barry Bradley
Nicholas Brady
Joseph Brennan
Monsignor Mario Brini
Pat Buchanan
James Buckley
William F. Buckley, Jr.
George H.W Bush
George W. Bush
Jeb Bush

Precott Bush, Jr.
Frank Capra
(King) Juan Carlos
Frank Charles Carlucci III
William Casey
Michael Chertoff
Gustavo Cisneros
(President) Bill Clinton
(Cardinal) Terence Cooke

Gerald Coughlin
(Senator) John Danforth
John J. DeGioia
Cartha DeLoach
Giscard d'Estaing
Giulliano di Bernardo
Bill Donovan
Allen Dulles
Avery Dulles
(Archbishop) Edward Egan
(Count) Franz Egon
Frank J. Fahrenkopf Jr.
Noreen Falcone
John A. Farrell
Matthew Festing (79th Grand Master)
Edwin J. Feulner
Francis D. Flanagan
Raymond Flynn
Adrian Fortescue (16th century)
John C. Gannon
Licio Gelli
Reinhard Gehlen
Burton Gerber
Rudy Giuliani
Emilio T. González
Dr. Lawrence Gonzi
Sir John Gorman CVO
Thomas K. Gorman
J. Peter Grace
Lord Guthrie of Craigiebank
Gen. Alexander Haig
Cyril Hamilton
Otto von Hapsburg
William Randolph Hearst
Edward L. Hennessy, Jr.
(Baron) Conrad Hilton
Heinrich Himmler
Richard Holbrooke
J. Edgar Hoover
Leonard G. Horowitz
Daniel Imperato
Lee Iococca
Carl Nicholas Karcher
Francis L. Kellogg
Joseph Kennedy
(Senator) Ted Kennedy
Henry A. Kissinger

Bowie Kuhn
Cardinal Pio Laghi
Cathy L. Lanier
Joseph P. Larkin
Louis Lehrman
Leonard Leo
General de Lorenzo
Clara Booth Luce (Dame)
Henry Luce
Thabo Mbeki
Angus Daniel McDonald
George MacDonald
Nelson Mandela
Avro Manhattan
Alexandre de Marenches
John McCone
Thomas Melady
Sir Stewart Menzies
(Prince) Angelo di Mojana
Thomas S. Monaghan
Lord Christopher Walter Monckton
Rupert Murdoch
Robert James "Jim" Nicholson
Charles G. Noska, Sr.
Oliver North
Joseph A. O'Hare
Francis (Frank) V. Ortiz
Thomas 'Tip' O'Neill
George Pataki
Cardinal Patronus
Fra Giancarlo Pallavicini
Fra Hubert Pallavicini
Franz von Papen
Baron Luigi Parrilli
Juan Peron
Peter G. Peterson
Harold A.R. 'Kim' Philby
Augusto Pinochet
Eric Prince
John Francis Queeny
John J. Raskob
(President) Ronald E. Reagan
John Charles Reynolds
George Rocca
Nelson Rockefeller
David Rockefeller

Francis Rooney
Rick Santorum
General Giuseppe Santovito
Antonin Scalia
Walter Schellenburg
Phyllis Schlafly (Dame)
John E Schmitz
Joseph Edward Schmitz (Blackwater)
Stephen A. Schwarzman
Frank Shakespeare
Martin F. Shea
Clay Shaw

William Edward Simon Jr.
Jennifer Sims
Frank Sinatra
Frederick W. Smith
Cardinal Francis Spellman
Francix X. Stankard
Steve Stavros
Myron Taylor
George Tenet
Fritz Thyssen
Richard Torrenzano
Admiral Giovanni Torrinsi
(Prince) Anton Turkul
Albrecht von Boeselager
Winfried Henckel von Donnersmark
Thomas Von Essen
Amschel Mayer von Rothschild
Robert Ferdinand Wagner, Jr
Kurt Waldheim
General Vernon A. Walters
Col. Albert J. Wetzel
Canon Edward West
Gen. William Westmoreland
Gen. Charles A. Willoughby
William Wilson
Robert Zoellick
Gen. Anthony Zinni
Knights of Malta-The Jesuits...

__________________
"To think for yourself you must question authority and learn how to put yourself in a state of vulnerable, open-mindedness; chaotic, confused, vulnerability to inform yourself.”
― Timothy Leary
dr steam is offline    






Reflexión Final:  

        Como parte de nuestra educación sobre el Bien Común  incluimos esta información histórica sobre una de las organizaciones más conocidas en la Historia de la humanidad.  Sus actividades en la clandestinidad, las inhibe de que se le pueda adornar las atrocidades cometidas con palabras que resultarían ser simplistas a los acontecimientos más horrendos cometidos por ellos. Tal vez sea blanco de retaliación por simplemente compartir una información públicamente expuesta en el Internet pero es un acto de amor dar a conocer esta información tal como fue publicada en 1856.
        
Solo hay que figurarse como las viudas ricas eran tratadas hasta lograr desplumarlas y llevarlas a la miseria sin misericordia a través del recurso como la confesión de los fieles en los confesionarios, y ver cómo fueron engañadas y llevadas a la desdicha (vea: Capítulo VI. De la manera de conquistar a las viudas ricas. 290 Capítulo VII. Cómo debe entretenerse a las viudas, y disponer de sus bienes. 293, Capítulo VIII. Lo que debe hacerse para que los hijos de las viudas abracen el estado religioso de devoción. 297), o vea como se perpetraron asesinatos cometidos a los altos jerarcas de la Iglesia, para aquellos que descubrían sus maquinaciones secretas y por los que habían autorizado sus actividades clandestinas.  

¿Por qué sentían tanto temor los dirigentes eclesiásticos de los protestantes? Que llegaron a tejer todas estas atrocidades.  Creo que la propia enajenación de lo espiritual y su interés desmesurado en las riquezas y el poder. Aquí han tenido banquete, todos esos Espíritus  Impuros e Imperfectos que nunca les interesó la Moralización, y que desperdiciaron la gran oportunidad del mejoramiento y progreso de la humanidad, desviándose por comportamientos contrapuestos a lo espiritual. Lo espiritual cedió su paso a la espiritualidad solo por un momento en la historia de la humanidad.


Pero ya ha llegado el tiempo de tomar la brújula de nuevo y caminemos hacia el mejoramiento y progreso de la humanidad mediante la educación de nuestra Filosofía Espírita y hagamos a los seres humanos merecedores de su felicidad ansiada.

        No podemos terminar esta reflexión sin incluir el famoso Juramento Jesuita, que fue hallado antes de 1900 y divulgado por un Sacerdote ex-jesuita que lo compartió, y hoy día esta diseminado en las redes sociales.


Aquí se expone claramente las intensiones ruines y despiadadas de esta orden religiosa en contra de la humanidad. No solo los que ellos consideraron Herejes, sino la matanza contra las paredes y por las bayonetas o cuchillos de niños inocentes.  El siguiente juramento era exigido que se hiciera por cada miembro de los Jesuitas, y claro esta, bajo las sombras del ocultismo.


Frank Montañez
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NOTA Importante:
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Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com
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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.



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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


Body

















1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación.





¡VIVA EL ESPIRITÍSMO!





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Espero estos enlaces te conduzcan a información que te ayude a lograr activar tu crecimiento espiritual, a través de la Transformación Moral.


________________________________________




NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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