miércoles, 15 de junio de 2016

Acerca de la obsesión - Libro de Los Médiums, Capítulo XXIII item #254

Acerca de la obsesión
Libro de Los Médiums, Capítulo XXIII

El Libro de Los Médiums, nos presenta la obsesión de manera concisa y lógica. Delinea las responsabilidades del Médium ante las Obsesiones Espirituales, aunque no incluye toda la información que ya fue discutida desde el ítem #237 en adelante hasta el #253, sí; nos ayuda a comprender aspectos importantes que los Médiums, deben preocuparse a fin de entender mejor las Obsesiones Espirituales. Este articulo # 254, junto a sus referencias intercaladas en sus 7 secciones, sin lugar a dudas nos ayuda a comprender mejor la Mediúmnidad en el Espiritismo.

Es menester enfatizar que la Mediúmnidad es un don que Dios concede para su propio mejoramiento Moral. Lo vemos expresado en el Ítem 197, por el Espíritu ERASTO, y también expresado en el ítem #220, #3 y #14, todas las referencias están en el Libro de Los Médiums. Veamos cómo lo dice:

La Mediumnidad es Únicamente para el mejoramiento Moral del Médium.

Ítem #197, Libro de Los Médiums…
“Es indiscutible, bien lo percibís, que al exponer de esta manera las cualidades y los defectos de los médiums, se suscitarán contrariedades e incluso la animosidad de algunos. Pero ¿qué importa?
La Mediúmnidad se difunde cada vez más, y el médium que tome a mal estas reflexiones demostrará una sola cosa: que no es un buen médium, es decir, que lo asisten Espíritus malos. Por lo demás, como ya he dicho, todo esto es pasajero, y los malos médiums, los que abusan o hacen mal empleo de sus facultades, sufrirán lamentables consecuencias, conforme ya ha sucedido con algunos. Aprenderán, a expensas de sí mismos, cuánto cuesta haber aplicado a favor de sus pasiones terrenales un don que Dios les concedió únicamente para su adelanto moral. Si no podéis hacer que vuelvan al camino del bien, lamentaos, porque os puedo asegurar que Dios los reprueba.”
Erasto
Ítem #220, Libro de Los Médiums…

No. 3. ¿Cuál es la causa que puede determinar el abandono de un médium por parte de los Espíritus?
“El uso que él hace de su facultad es lo que más influye en los Espíritus buenos. Podemos abandonarlo cuando se vale de ella para cosas frívolas o con propósitos ambiciosos; al igual que cuando se niega a transmitir nuestras palabras, o a mostrar los hechos que producimos, a los encarnados que apelan a él o que tienen necesidad de ver para convencerse. Ese don de Dios no se le concede al médium para su deleite, y menos aún para que satisfaga sus ambiciones, sino para contribuir a su propio mejoramiento y para dar a conocer la verdad a los hombres. Si el Espíritu percibe que el médium ya no corresponde a sus propósitos y no aprovecha las instrucciones ni los consejos que le da, se aparta en busca de un protegido más digno.”

No. 14. Si se trata de una misión, ¿por qué esa facultad no es privilegio de los hombres de bien, dado que se concede a personas que no merecen ninguna consideración y que pueden abusar de ella?
La facultad se les concede porque la necesitan para su mejoramiento, y también para que reciban buenas enseñanzas….
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Te invito a leer con detenimiento cada referencia, así como los 7 incisos que constituyen el ítem #254, del Libro de Los Médiums.

Educa tu Espíritu, y procura leer TODOS, los Libros Codificados, así tu Espíritu, que también desea realizar el bien común, activará su adelanto espiritual, que es el propósito para el cual hemos encarnado en esta existencia.
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Así dice el ítem #254, del Libro de Los Médiums

254. Concluimos este capítulo con las respuestas que los Espíritus dieron a nuestras preguntas, y que vienen a corroborar lo que hemos expresado:

No. 1. ¿Por qué algunos médiums no consiguen liberarse de los Espíritus malos que se apegan a ellos? Por otra parte, ¿a qué se debe que los Espíritus buenos, a quienes esos médiums llaman, no sean lo bastante poderosos para alejar a los otros y comunicarse directamente?
“No se trata de que al Espíritu bueno le falte poder. Sucede que, por lo general, el médium no tiene suficiente fuerza para ayudarlo. La naturaleza del médium se presta mejor a ciertas relaciones, y su fluido se identifica más con un Espíritu que con otro. Eso es lo que confiere tan amplio dominio a los Espíritus que quieren engañarlo.”

No. 2. Sin embargo, nos parece que hay personas muy meritorias, de una moralidad irreprochable, que a pesar de eso se ven impedidas de comunicarse con los Espíritus buenos.
“Se trata de una prueba. Además, ¿quién podría garantizaros que su corazón no está manchado con algo de mal, o que su orgullo no se oculta tras una apariencia de bondad? Esas pruebas, al mostrar al obseso su debilidad, deben hacer que se encamine hacia la humildad.
“¿Acaso hay alguien, en la Tierra, que pueda considerarse perfecto? El que tiene todas las apariencias de la virtud puede tener también muchos defectos ocultos, un antiguo fermento de imperfección. Así, por ejemplo, vosotros decís que aquel que no hace daño y es leal en sus relaciones sociales es un hombre bueno y digno. Pero ¿sabéis si sus cualidades buenas no están empañadas por el orgullo? ¿Sabéis si no hay en él un trasfondo de egoísmo? ¿Sabéis si no es avaro, celoso, rencoroso, maldiciente y otras mil cosas que no percibís, porque vuestras relaciones con él no os han permitido descubrirlas?

El medio más efectivo para combatir la influencia de los Espíritus malos consiste en acercarse todo lo posible a la naturaleza de los buenos.”

No. 3. La obsesión que impide a un médium obtener las comunicaciones que desea, ¿es siempre un signo de indignidad de su parte?
“No he dicho que se trate de un signo de indignidad, sino que puede haber algún obstáculo que se oponga a determinadas comunicaciones. El médium debe, pues, remover el obstáculo que se encuentra en sí mismo. Si no lo hace, sus plegarias y sus súplicas de nada le valdrán. No basta con que un enfermo le diga a su médico: ‘Devuélvame la salud, pues quiero estar sano’. El médico no podrá hacer nada si el enfermo no hace lo que le corresponde.”

No. 4. Así pues, la imposibilidad de comunicarse con determinados Espíritus, ¿constituiría una especie de castigo?
“En determinados casos puede constituir un verdadero castigo, así como la posibilidad de comunicarse con ellos es una recompensa que debéis esforzaros por merecer.” (Véase “Pérdida y suspensión de la Mediúmnidad”, § 220.).
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Hacemos un paréntesis para ver el ítem #220.

Pérdida y suspensión de la Mediúmnidad,
Capítulo XVII
Formación de los médiums

#220. La facultad Mediúmnica se halla sujeta a intermitencias y suspensiones transitorias, tanto en lo que se refiere a las manifestaciones físicas, como a la escritura. Veamos las respuestas de los Espíritus a algunas preguntas planteadas sobre este asunto:
No. 1. Los Médiums, ¿pueden perder su facultad?
“Eso sucede con frecuencia, sea cual fuere el género de la facultad. Pero también, muchas veces, es sólo una interrupción transitoria, que cesa con la causa que la produjo.”

No. 2. La causa de la pérdida de la Mediúmnidad, ¿se debe al agotamiento del fluido?
“El médium, sea cual fuere la facultad de que esté dotado, nada puede hacer sin el concurso de los Espíritus que simpatizan con él. Cuando no obtiene nada más, no siempre se debe a que ha perdido la facultad. Sucede, muchas veces, que los Espíritus no quieren o no pueden servirse más de él.”

No. 3. ¿Cuál es la causa que puede determinar el abandono de un médium por parte de los Espíritus?
“El uso que él hace de su facultad es lo que más influye en los Espíritus buenos. Podemos abandonarlo cuando se vale de ella para cosas frívolas o con propósitos ambiciosos; al igual que cuando se niega a transmitir nuestras palabras, o a mostrar los hechos que producimos, a los encarnados que apelan a él o que tienen necesidad de ver para convencerse. Ese don de Dios no se le concede al médium para su deleite, y menos aún para que satisfaga sus ambiciones, sino para contribuir a su propio mejoramiento y para dar a conocer la verdad a los hombres. Si el Espíritu percibe que el médium ya no corresponde a sus propósitos y no aprovecha las instrucciones ni los consejos que le da, se aparta en busca de un protegido más digno.”

No. 4. El Espíritu que se aparta, ¿no puede ser sustituido? En ese caso, ¿cómo se explica la suspensión de la facultad?
“No faltan Espíritus que no piden otra cosa más que poder comunicarse, y que siempre están dispuestos a sustituir a los que se retiran. Sin embargo, cuando el que abandona al médium es un Espíritu bueno, puede suceder que su alejamiento sea sólo transitorio, a fin de privarlo durante cierto tiempo de toda comunicación, de modo que eso le sirva de lección y le demuestre que su facultad no depende de él, razón por la cual no hay motivo para que se envanezca de ella. Esa imposibilidad transitoria también sirve para dar al médium la prueba de que él escribe bajo una influencia extraña, pues de lo contrario no se producirían intermitencias.
“Además, la interrupción de la facultad no siempre constituye un castigo, pues a veces demuestra la dedicación del Espíritu hacia el médium, a quien aprecia. De esa manera, El Espíritu cree conveniente proporcionarle un descanso material, en cuyo caso no permite que otros Espíritus lo sustituyan.

No. 5. No obstante, existen médiums muy meritorios, en el sentido moral, que no experimentan ninguna necesidad de descanso, y que se sienten muy contrariados con esas interrupciones, cuya finalidad no comprenden.
 “Esas interrupciones sirven para poner a prueba su paciencia
y para determinar su grado de perseverancia. Por ese motivo, en general, los Espíritus no establecen ningún plazo para la suspensión de la facultad, pues desean verificar si el médium se desanima. Muchas veces, también, es para darle tiempo a que reflexione acerca de las instrucciones que ha recibido. Mediante la reflexión acerca de nuestras enseñanzas reconocemos a los espíritas en verdad serios. No podemos dar ese nombre a quienes, en realidad, sólo son aficionados a las comunicaciones.”

No. 6. En ese caso, ¿es necesario que el médium prosiga en sus intentos para obtener la escritura?
“Si el Espíritu se lo aconseja, sí. Pero si le dice que se abstenga, no deberá continuar.”

No. 7. ¿Habrá algún medio para abreviar esa prueba?
“La resignación y la plegaria. Por lo demás, bastará con que haga cada día una tentativa de algunos minutos, dado que será inútil perder su tiempo en ensayos infructuosos. El intento tiene como único objetivo verificar si ha recobrado o no la facultad.”

No. 8. La suspensión de la facultad, ¿implica el alejamiento de los Espíritus que se comunican en forma habitual?
“De ninguna manera. En ese caso, el médium se encuentra en la situación de una persona que perdió transitoriamente la vista, aunque por esa razón no ha dejado de estar rodeada de amigos, por más que no pueda verlos. Así pues, el médium puede, e incluso debe, continuar comunicándose mediante el pensamiento con sus Espíritus familiares, con la convicción de que lo escuchan. La falta de Mediúmnidad puede privarlo de las comunicaciones materiales con ciertos Espíritus, pero no de las comunicaciones morales.”

No. 9. ¿De modo que la interrupción de la facultad Mediúmnica no siempre implica una reprobación de parte de los Espíritus?
No, sin duda, puesto que puede ser una prueba de benevolencia.”

No. 10. ¿Por medio de qué señal se puede reconocer una reprobación en esa interrupción?
“Basta con que el médium interrogue a su conciencia y se pregunte a sí mismo qué uso ha hecho de su facultad, cuál es el bien que ha resultado de ella para los demás, qué provecho ha extraído de los consejos que le dieron, y tendrá la respuesta.”

No. 11. El médium que quedó imposibilitado de escribir, ¿puede recurrir a otro médium?
“Eso depende de la causa de la interrupción, pues a menudo esta tiene por finalidad dejaros durante algún tiempo sin comunicaciones, después de los consejos que se os han impartido, para que no os acostumbréis a no hacer nada sin nosotros. En ese caso, el médium no tendrá éxito si recurre a otro médium. Esto sucede, además, con el objetivo de probaros que los Espíritus son libres y que no podéis obligarlos a proceder según vuestro capricho. Por ese motivo, también, las personas que no son médiums no siempre obtienen todas las comunicaciones que desean.”

OBSERVACIÓN – De hecho, se debe tomar en cuenta que quien recurre a otro médium para obtener comunicaciones, por lo general no consigue nada satisfactorio a pesar de la calidad de ese médium, mientras que en otras ocasiones las respuestas son muy explícitas. Eso depende de tal modo de la voluntad del Espíritu, que el cambio de médium no sirve de nada. En ese aspecto, parece que los Espíritus mismos se pasan la consigna, porque lo que no se consigue de uno, tampoco habrá de obtenerse de ningún otro. Así pues, abstengámonos de insistir y no perdamos la paciencia, si no queremos ser víctimas de Espíritus mentirosos. En caso de que exijamos una respuesta, ellos nos responderán, y los buenos dejarán que lo hagan, a fin de castigarnos por nuestra insistencia.

No. 12. ¿Con qué objetivo la Providencia ha dotado de Mediúmnidad especialmente a ciertos individuos?
 “Se trata de una misión que se les encomienda, y de la que se sienten dichosos. Ellos son los intérpretes entre los Espíritus y los hombres.”

No. 13. Sin embargo, hay médiums que sólo emplean su facultad con repugnancia.
“Son médiums imperfectos. No conocen el valor de la gracia que se les ha concedido.”

No. 14. Si se trata de una misión, ¿por qué esa facultad no es privilegio de los hombres de bien, dado que se concede a personas que no merecen ninguna consideración y que pueden abusar de ella?
La facultad se les concede porque la necesitan para su mejoramiento, y también para que reciban buenas enseñanzas. Si no la aprovechan, sufrirán las consecuencias. ¿Acaso Jesús no predicaba de preferencia a los pecadores, alegando que es necesario dar a los que no tienen?”

No. 15. Las personas que tienen un fuerte deseo de escribir como médiums, pero que no lo consiguen, ¿deberán sacar de ahí alguna conclusión contraria a sí mismas, en lo que respecta a la benevolencia de los Espíritus para con ellas?
“No, porque es posible que Dios les haya negado esa facultad, como puede haberles negado, por ejemplo, el don de la poesía o de la música. Si no gozan de ese favor pueden, sin embargo, gozar de otros.”

No. 16. ¿Cómo puede un hombre perfeccionarse mediante la enseñanza de los Espíritus cuando no dispone, ni por sí mismo ni por la asistencia de otros médiums, de los medios necesarios para recibir esa enseñanza en forma directa?
“¿Acaso no tiene los libros, como el cristiano tiene el Evangelio?
Para practicar la moral de Jesús no es necesario que el cristiano haya escuchado sus palabras en el instante mismo en que salían de la boca del Maestro.”.

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Continuación con el tema del ítem #254, Libro de Los Médiums…

No. 5. ¿No se puede también combatir la influencia de los Espíritus malos mediante su moralización?
“Sí, pero eso nunca se hace, a pesar de que no hay que dejar de hacerlo, porque en muchas ocasiones constituye una tarea que se os ha confiado, y que debéis cumplir de manera caritativa y con religiosidad. Por medio de sabios consejos se puede inducir a los Espíritus malos al arrepentimiento, a fin de acelerar su progreso.”

No. [5a] – En ese caso, ¿cómo puede un hombre ejercer más influencia que los propios Espíritus?
“Los Espíritus perversos se acercan a los hombres, a quienes tratan de atormentar, antes que a los otros Espíritus, de los cuales se alejan todo lo posible. En esa aproximación a los humanos, cuando encuentran a alguien que los moraliza, al principio no lo escuchan, e incluso se burlan de él. Posteriormente, si este sabe interesarlos, terminan por dejarse impresionar. Los Espíritus elevados sólo pueden hablarles en nombre de Dios, y eso los espanta. Es evidente que el hombre no tiene más poder que los Espíritus superiores, pero su lenguaje se identifica mejor con la naturaleza de los Espíritus inferiores, y cuando él comprueba el influjo que puede ejercer sobre ellos, comprende mejor la solidaridad que existe entre el Cielo y la Tierra.
“Además, el influjo que el hombre puede ejercer sobre los Espíritus guarda relación con su superioridad moral. Él no domina a los Espíritus superiores, ni siquiera a los que, sin ser superiores, son buenos y benévolos, pero sí puede dominar a los Espíritus que son inferiores a él en moralidad.” (Véase el § 279.)
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He aquí la explicación del ítem #279, uno de mis favoritos.

Acerca de las evocaciones, Libro de Los Médiums…

#279. El ascendiente sobre los Espíritus inferiores sólo se ejerce a través de la superioridad moral. Los Espíritus perversos reconocen la autoridad de los hombres de bien. En cambio, contra quien sólo les opone la energía de la voluntad, que es una especie de fuerza bruta, los Espíritus perversos luchan y suelen ser los más fuertes. En cierta ocasión, alguien trataba de dominar a un Espíritu rebelde mediante la exclusiva acción de su voluntad, y recibió la siguiente respuesta: Déjame en paz con esos aires de fanfarrón, pues no vales más que yo. ¿Qué se diría de un ladrón que predicase moral a otro ladrón? Algunos se asombran de que el nombre de Dios, invocado contra los Espíritus malos, por lo general no produzca ningún efecto. San Luis explicó la causa de ese hecho en la respuesta siguiente:
 “El nombre de Dios sólo ejerce influencia sobre los Espíritus imperfectos cuando aquel que lo pronuncia puede valerse de ese nombre con autoridad, en función de las virtudes que posee.  Cuando lo pronuncia alguien que no tiene ninguna superioridad moral, es una palabra como cualquier otra. Lo mismo sucede con las cosas sagradas, con las que se trata de dominar a esos Espíritus. El arma más poderosa se vuelve inofensiva en manos inexpertas o incapaces de manejarla.”
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Continuamos con la discusión del Ítem #254, acerca de las Obsesiones.

No. 6. La subyugación corporal, llevada a cierto grado, ¿puede causar la locura?
, una especie de locura cuya causa el mundo no conoce, pero que no tiene relación con la locura común. Entre aquellos a quienes se considera loco, muchos son apenas subyugados. Les haría falta un tratamiento moral, porque con los tratamientos corporales se los vuelve realmente locos. Cuando los médicos conozcan bien el espiritismo, sabrán hacer esa distinción y curarán más enfermos que con las duchas.” (Véase el § 221.).

Entonces, he aquí la explicación #221

Capítulo XVIII, Libro de Los Médiums
·        Inconvenientes y peligros de la Mediúmnidad
·        Influencia del ejercicio de la Mediúmnidad en la salud, en el cerebro y en los niños.

Inconvenientes y peligros de la Mediúmnidad

#221.
No.1. La facultad Mediúmnica, ¿es el indicio de algún estado patológico, o simplemente de un estado anómalo?
“Anómalo, a veces, pero no patológico. Hay médiums cuya salud es muy firme. Los que están enfermos se hallan así por otras causas.”

No. 2. El ejercicio de la facultad Mediúmnica, ¿puede producir cansancio?
“El ejercicio demasiado prolongado de cualquier facultad provoca cansancio. La Mediúmnidad se encuentra en la misma situación, en especial la que se aplica a los efectos físicos. Este tipo de Mediúmnidad ocasiona forzosamente un consumo de fluido que provoca cansancio, y que se repara mediante el descanso.”

3. El ejercicio de la Mediúmnidad, desde el punto de vista de la salud, ¿puede de por sí generar inconvenientes, sin tomar en cuenta los casos de abuso?
“Hay casos en los que es prudente, y hasta necesario, abstenerse de ella, o por lo menos moderar su uso. Eso depende del estado físico y moral del médium. Por otra parte, el médium suele sentirlo, y cuando está cansado debe abstenerse.”

4. ¿Existen personas para las cuales ese ejercicio genera más inconvenientes que para otras?
“He dicho que eso depende del estado físico y moral del médium.  Algunas personas deben evitar todas las causas de sobreexcitación, y el ejercicio de la Mediúmnidad es una de ellas.” (Véanse los §§ 188 y 194.).

Libro de Los Médiums,
Capítulo XVI

187. Los médiums pueden dividirse en dos grandes categorías:
MÉDIUMS DE EFECTOS FÍSICOS – Los que tienen el poder de provocar efectos materiales o manifestaciones ostensibles. (§ 160.)

MÉDIUMS DE EFECTOS INTELECTUALES – Los que son más especialmente aptos para recibir y transmitir comunicaciones inteligentes. (§ 65 y siguientes.).

Todas las demás variedades se relacionan más o menos directamente con una u otra de esas dos categorías, y algunas participan de ambas. Si analizamos los diferentes fenómenos producidos bajo la influencia Mediúmnica, veremos que en todos ellos hay un efecto físico, y que a los efectos físicos se une casi siempre un efecto inteligente. Algunas veces es difícil determinar el límite entre los dos, pero eso no implica ninguna consecuencia. Incluimos bajo la denominación de médiums de efectos intelectuales a los que pueden, más especialmente, servir de intermediarios para las comunicaciones regulares y continuas. (§ 133.)
188. Variedades comunes a todos los géneros de Mediúmnidad.

Médiums sensitivos – Personas que son capaces de sentir la presencia de los Espíritus a través de una impresión general o local, difusa o material. La mayoría de ellas distingue los Espíritus buenos de los malos por la naturaleza de la impresión. (§ 164.)

“Los médiums débiles y muy sensibles deben abstenerse de las comunicaciones con los Espíritus violentos o cuya impresión es penosa, a causa de la fatiga que resulta de ello.”

Médiums naturales o inconscientes – Los que producen los fenómenos espontáneamente, sin ninguna participación de su voluntad y, la mayoría de las veces, sin que lo sepan. (§ 161.)

Médiums facultativos o voluntarios – Los que tienen el poder
de provocar los fenómenos por obra de su voluntad. (§ 160.)
“Por más firme que sea esa voluntad, ellos no pueden hacer nada si los Espíritus se rehúsan, lo que prueba la intervención de un poder extraño.”

194. 4.º) Según las cualidades físicas del médium.
Médiums tranquilos – Escriben siempre con cierta lentitud, sin experimentar la más leve agitación.

Médiums veloces – Escriben con una rapidez mayor a la que emplearían de buen grado en su estado habitual. Los Espíritus se comunican por medio de ellos con la rapidez del relámpago. Se diría que hay en ellos una superabundancia de fluido, que les permite identificarse de manera instantánea con el Espíritu. Esta cualidad presenta el inconveniente de que, algunas veces, debido a la rapidez con que fue obtenido el texto, se torna muy difícil su lectura, salvo que la realice el propio médium.
“Es muy agotadora, porque el médium consume mucho fluido inútilmente.”

Médiums convulsivos – Se hallan en un estado de sobreexcitación casi febril. La mano y, algunas veces, todo el cuerpo se sacuden con un temblor que no consiguen dominar. La causa principal de este fenómeno está, sin duda, en la organización, pero también depende mucho de la naturaleza de los Espíritus que a través de ellos se comunican. Los Espíritus buenos y benévolos producen siempre una impresión suave y agradable. Los malos, por el contrario, una impresión penosa.
“Sólo muy raramente esos médiums deben valerse de la facultad
Mediúmnica, pues su empleo demasiado frecuente podría afectarles el sistema nervioso.” (Véase, en el capítulo “Identidad de los Espíritus”, la distinción entre los Espíritus buenos y los malos.)


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Veamos esta referencia en concreto en el Libro de Los Médiums, Capítulo XXIV

Posibles pruebas de identidad
#255. El problema de la identidad de los Espíritus es uno de los más controvertidos, aun entre los adeptos del espiritismo. De hecho, los Espíritus no nos exhiben ningún documento de identidad, y se sabe que algunos de ellos adoptan con mucha facilidad nombres que nunca les pertenecieron. Precisamente por eso, este problema constituye, después de la obsesión, una de las mayores dificultades que presenta el espiritismo práctico. Además, en muchos casos, la certeza absoluta de la identidad es una cuestión secundaria, que carece de real importancia.  La identidad de los Espíritus de personajes que vivieron en tiempos lejanos es la más difícil de comprobar, y muchas veces incluso resulta imposible, de modo que quedamos limitados a una apreciación puramente moral. Se juzga a los Espíritus, como a los hombres, por su lenguaje. Si un Espíritu se presenta con el nombre de Fenelón, por ejemplo, y manifiesta trivialidades o puerilidades, está muy claro que no puede ser él. En cambio, si sólo dice cosas dignas del carácter de Fenelón, cosas que este no desaprobaría, entonces existe, si no una prueba material, al menos una probabilidad moral de que sea él. En casos como este, sobre todo, la identidad real se convierte en una cuestión secundaria. Dado que el Espíritu sólo dice cosas buenas, poco importa el nombre con el cual se identifique. Se objetará, sin duda, que si un Espíritu adopta un nombre supuesto, aunque lo haga sólo para el bien, no por eso deja de cometer un fraude y, por consiguiente, no puede ser un Espíritu bueno. Aquí se presentan cuestiones delicadas, matices muy difíciles
de captar, y que trataremos de desarrollar a continuación.

#256. A medida que los Espíritus se purifican y se elevan en la jerarquía espírita, las características distintivas de su personalidad se borran, en cierto modo, en la uniformidad de la perfección. Con todo, no por eso dejan de conservar su individualidad. Esto es lo que sucede con los Espíritus superiores y con los Espíritus puros. En esa situación, el nombre que tuvieron en la Tierra, en una de las mil existencias corporales efímeras por las que pasaron, es algo absolutamente irrelevante. Notemos, además, que los Espíritus son atraídos, los unos hacia los otros, por la semejanza de sus cualidades, y que de ese modo forman grupos o familias por simpatía. Por otra parte, si consideramos la cantidad inmensa de Espíritus que, desde el origen de los tiempos, deben de haber alcanzado las categorías más elevadas, y si la comparamos con la restringida cantidad de hombres que dejaron un nombre ilustre en la Tierra, comprenderemos que, entre los Espíritus superiores que pueden comunicarse, la mayoría debe de tener nombres que no conocemos. Sin embargo, como necesitamos nombres para fijar nuestras ideas, ellos pueden adoptar el de un personaje conocido, cuya naturaleza se identifique mejor con la de ellos. De esa manera, nuestros ángeles de la guarda se dan a conocer, la mayoría de las veces, con el nombre de alguno de los santos que veneramos y, en general, con el de aquel que nos inspira mayor simpatía. De ahí se deduce que, si el ángel de la guarda de una persona se manifiesta diciendo que es san Pedro, por ejemplo, no habrá ninguna prueba material de que sea precisamente el apóstol de ese nombre. Tanto podrá ser él como un Espíritu completamente desconocido, pero perteneciente a la familia de Espíritus de la que también forma parte san Pedro. También se deduce que, sea cual fuere el nombre con el que alguien invoque a su ángel de la guarda, este atenderá el llamado que se le dirija, pues lo atrae el pensamiento, y no el nombre, que le resulta indiferente.  Lo mismo ocurre cada vez que un Espíritu superior se comunica en forma espontánea dando el nombre de un personaje conocido. Nada prueba que sea exactamente el Espíritu de ese personaje, pero si no dice nada que contradiga el carácter elevado de este último, existirá la presunción de que se trata de él, y en todos los casos se puede afirmar que, si no es él, debe ser un Espíritu de la misma categoría, o tal vez alguien a quien él mismo ha enviado.

En resumen, la cuestión del nombre es secundaria. El nombre puede ser considerado como un simple indicio de la categoría que el Espíritu ocupa en la escala espírita.  Otra es la situación cuando un Espíritu que pertenece a un orden inferior se adorna con un nombre respetable para que demos crédito a sus palabras. Este caso es tan frecuente que, con el fin de prevenir esa clase de sustituciones, toda precaución que se tome nunca será exagerada. Gracias a esos nombres usurpados y, sobre todo, con la ayuda de la fascinación, algunos Espíritus sistemáticos, más orgullosos que sabios, intentan hacer que se admitan las ideas más ridículas. Así pues, la cuestión de la identidad, como hemos dicho, resulta casi indiferente cuando las instrucciones son generales, pues los Espíritus más adelantados pueden sustituirse mutuamente, sin mayores consecuencias. Los Espíritus superiores forman, por así decirlo, un todo colectivo, cuyas individualidades son para nosotros, con raras excepciones, absolutamente desconocidas. Lo que nos interesa no es su persona, sino su enseñanza. Ahora bien, si la enseñanza es buena, poco importa que quien la imparte se llame Pedro o Pablo. Lo juzgamos por su calidad y no por sus insignias. Si un vino es malo, la etiqueta no lo hará mejor. No sucede lo mismo con las comunicaciones íntimas, porque ahí se trata del individuo: es su persona la que nos interesa. Así, es lógico que, en esas circunstancias, procuremos cerciorarnos de que el Espíritu que atiende nuestro llamado es realmente aquel que deseamos.

#257. La identidad resulta mucho más fácil de comprobar cuando se trata de Espíritus contemporáneos, cuyo carácter y hábitos son conocidos, porque son precisamente esos hábitos, de los que todavía no han tenido tiempo para despojarse, los que nos permiten reconocerlos. Diremos, desde ya, que esos hábitos son uno de los signos más seguros de su identidad. El Espíritu puede, sin duda, brindar pruebas de su identidad, en atención al pedido que se le haga en ese sentido, pero sólo lo hace si le conviene. Por lo general,  ese pedido lo ofende, razón por la cual es preciso evitarlo. Al dejar el cuerpo, el Espíritu no se ha despojado de su susceptibilidad: se molesta con las preguntas cuyo objetivo es someterlo a prueba. Hay preguntas que nadie osaría hacerle en vida, por temor de faltar a los convencionalismos. ¿Por qué, pues, se lo tratará con menos consideración después de su muerte? Si un hombre se presenta en un salón dando su nombre, ¿habrá alguien que le pida, bruscamente, que muestre sus documentos, con el pretexto de que puede ser un impostor? Por cierto, a ese hombre lo asistiría el derecho de recordar a su interlocutor las reglas de cortesía. Eso es lo que hacen los Espíritus, cuando no responden o se retiran. Tomemos un ejemplo a modo de comparación. Supongamos que el astrónomo Arago, en caso de que estuviera vivo, se presentase en una casa donde nadie lo conociera, y fuese interpelado de este modo: “Decís que sois Arago, pero como no os conocemos, tened a bien demostrarnos vuestra identidad respondiendo a nuestras preguntas. Comenzad por resolved este problema de astronomía; decidnos luego vuestro nombre y apellido, los nombres de vuestros hijos, y lo que hicisteis tal día, a tal hora, etc.”. ¿Qué hubiera respondido Arago? Pues bien, como Espíritu haría lo mismo que hubiese hecho en vida, y los demás Espíritus proceden de igual manera.

#258. Si bien los Espíritus se rehúsan a responder preguntas pueriles y ridículas, que cualquier persona tendría escrúpulos en plantearles en caso de que estuvieran vivos, por otro lado suelen dar espontáneamente pruebas irrecusables de su identidad, sea por su carácter, que se revela en el lenguaje que usan, sea por el empleo de palabras que les resultaban familiares, o bien por la cita de determinados hechos y particularidades de su vida, que en ocasiones resultan desconocidos para los asistentes y cuya exactitud se puede verificar. Las pruebas de identidad se destacan, además, de una infinidad de circunstancias imprevistas, que no siempre se presentan
de inmediato, sino que surgen a lo largo de las manifestaciones. Conviene, pues, esperar a que se produzcan, sin provocarlas, observando atentamente todas las que puedan resultar de la naturaleza de las comunicaciones. (Véase el hecho referido en el § 70.)

#259. Un medio que en ocasiones se ha empleado con éxito para cerciorarse de la identidad de un Espíritu cuya comunicación inspira sospecha, consiste en pedirle que afirme, en el nombre de Dios todopoderoso, que es realmente quien dice ser. Ocurre a menudo que el Espíritu que se presenta con un nombre usurpado retrocede antes de cometer un sacrilegio. Así pues, tras haber comenzado a decir: Afirmo, en el nombre de..., se detiene y traza, encolerizado, rasgos sin sentido en el papel, o quiebra el lápiz. Si es más hipócrita, elude la cuestión mediante una restricción mental y escribe, por ejemplo: Os aseguro que digo la verdad; o bien: Atestiguo, en nombre de Dios, que soy yo el que os habla, etc. No obstante, hay algunos menos escrupulosos, que juran por todo lo que se les pida. Uno de esos Espíritus se comunicó con un médium diciendo que era Dios, y el médium, muy honrado con tan alta distinción, no vaciló en creerle. Evocado por nosotros, el Espíritu no se atrevió a sostener su impostura, y dijo:
–No soy Dios, pero soy su hijo.
–Entonces, ¿eres Jesús? Eso no es probable, pues Jesús es demasiado elevado para emplear un subterfugio. Con todo, ¿te atreves a afirmar, en nombre de Dios, que eres Cristo?
–No digo que soy Jesús, sino el hijo de Dios, porque soy una de sus criaturas.
De aquí debemos inferir que la negativa, por parte de un Espíritu, a confirmar su identidad en nombre de Dios, constituye siempre una prueba evidente de que el nombre que ha adoptado es falso. Con todo, el hecho de que lo afirme es apenas una presunción, y no representa una prueba infalible.

#260. Podemos incluir también, entre las pruebas de identidad, la semejanza de la escritura y de la firma. No obstante, además de que no todos los médiums tienen capacidad para obtener ese fenómeno, este no siempre representa una garantía suficiente. En el mundo de los Espíritus también hay falsificadores, como los hay en la Tierra. Por consiguiente, la semejanza de la escritura es apenas una presunción de identidad, que sólo adquiere valor por las circunstancias que la acompañan. Lo mismo sucede con todos los signos materiales. Algunas personas consideran esos signos como talismanes imposibles de imitar por parte de los Espíritus mentirosos.
Para los que se atreven a cometer perjurio en nombre de Dios, o falsificar una firma, ningún signo material puede constituir un obstáculo demasiado grande. Por consiguiente, la mejor de todas las pruebas de identidad radica en el lenguaje y en las circunstancias fortuitas.

#261. Por cierto, se alegará que si un Espíritu puede imitar una firma, también puede imitar perfectamente el lenguaje de otra persona. Es verdad. Hemos visto algunos Espíritus que usurpaban descaradamente el nombre de Cristo y, para engañar mejor, simulaban el estilo evangélico y emitían a tontas y a locas estas muy conocidas palabras: En verdad, en verdad os digo. Con todo, cuando se analiza la comunicación en su conjunto, sin prejuicios, escrutando el fondo de las ideas, así como el alcance de las expresiones, y se encuentran recomendaciones pueriles y ridículas junto a bellas máximas de caridad, sería preciso estar fascinado para dejarse engañar.  En efecto, algunos aspectos formales del lenguaje pueden ser imitados, pero no el pensamiento. La ignorancia nunca imitará el verdadero saber, y el vicio nunca imitará la verdadera virtud. Estos Espíritus siempre descubren la oreja por algún lado. En estos casos, tanto el médium como el evocador precisan el máximo de perspicacia y discernimiento para separar la verdad de la mentira. Deben persuadirse de que los Espíritus perversos son capaces de todos los ardides y que, cuanto más elevado sea el nombre con que un Espíritu se presente, tanta mayor desconfianza deberá inspirar.
¡Cuántos médiums han recibido comunicaciones apócrifas firmadas por Jesús, María o algún santo venerado!
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Continua el ítem #221

5. La Mediúmnidad, ¿puede causar la locura?
“No más que cualquier otra cosa, salvo que exista una predisposición a la locura, cuya causa radica en la debilidad del cerebro. La Mediúmnidad no producirá la locura si el principio de esta no existe. No obstante, si ese principio existe, lo que fácilmente se reconoce por el estado moral de la persona, el buen sentido nos indica que debemos ser cautelosos desde todo punto de vista, dado que cualquier causa de conmoción podría ser perjudicial.”

6. ¿Hay algún inconveniente en que se desarrolle la Mediúmnidad en los niños?
“Sin duda. E incluso sostengo que es muy peligroso, pues esas organizaciones frágiles y delicadas experimentarían fuertes conmociones, y su joven imaginación se sobreexcitaría demasiado.
Por eso los padres prudentes deben apartarlos de esas ideas, o al menos sólo hablarles acerca de ellas en relación con sus consecuencias morales.”

7. Sin embargo, hay niños que son médiums naturalmente, ya sea para los efectos físicos, para la escritura o las visiones. En esos casos, ¿se presenta el mismo inconveniente?
“No. Cuando la facultad se manifiesta espontáneamente en un niño, es porque está en su naturaleza y porque su constitución se presta a ello. No sucede lo mismo cuando se la provoca y se la sobreexcita. Observad que, por lo general, el niño que tiene visiones se impresiona poco con ellas, pues le parecen algo completamente natural. Les concede escasísima atención, y a menudo las olvida. Más adelante, esos hechos vuelven a su memoria, y entonces logra entenderlos fácilmente en caso de que conozca el espiritismo.”

8. ¿A qué edad podemos practicar la Mediúmnidad, sin que haya inconvenientes?
“No existe una edad determinada. Eso depende por completo del desarrollo físico y, más aún, del desarrollo moral. Hay niños de doce años que se verían menos afectados por la Mediúmnidad que algunas personas ya formadas. Me refiero a la Mediúmnidad en general, pues la de efectos físicos es más agotadora para el cuerpo. Por su parte, la Psicografía presenta otro inconveniente: el que resulta de la inexperiencia del niño, en caso de que este quiera practicarla a solas y convertirla en un entretenimiento.”

No quiero dejar fuera el #222, y por eso lo presento a continuación.
222. La práctica del espiritismo, como veremos más adelante, exige mucho tacto para desbaratar las intrigas de los Espíritus embusteros. Si hasta los hombres maduros pueden ser burlados por ellos, más expuestos todavía se encuentran los niños y los jóvenes, a causa de su inexperiencia. Se sabe, además, que el recogimiento es una condición sin la cual no se puede tener trato con los Espíritus serios. Las evocaciones que se hacen sin cuidado y en tono de broma constituyen una verdadera profanación, que facilita el acceso a los Espíritus burlones o dañinos. Como no se puede esperar de un niño la seriedad necesaria para semejante acto, sería de temer que, librado a sí mismo, lo convierta en un juego. Incluso en las condiciones más propicias, es preferible que un niño dotado de la facultad Mediúmnica no la ejerza sino bajo la vigilancia de personas con experiencia, que habrán de enseñarle, mediante el ejemplo, el respeto que se debe a las almas de los que vivieron. De ahí se sigue que la cuestión de la edad se halla subordinada tanto a las condiciones del temperamento como a las del carácter. No obstante, lo que resalta con claridad de las respuestas precedentes es que, cuando la Mediúmnidad no es espontánea, no se debe forzar el desarrollo de esa facultad en los niños, y que en todos los casos hay que emplearla con la mayor prudencia. Además, no hay que excitarla ni estimularla en las personas débiles. Es necesario apartar del ejercicio de la Mediúmnidad, por todos los medios posibles, a las personas que presenten síntomas, aunque mínimos, de excentricidad en las ideas o de debilitamiento de las facultades mentales, porque en esas personas existe una predisposición evidente a la locura, que puede manifestarse por efecto de cualquier sobreexcitación.  En ese aspecto, las ideas espíritas no ejercen más influencia que otras. Con todo, en caso de que la locura se declare, tomará el carácter de la preocupación dominante, así como tomaría un carácter religioso si la persona se consagrara en exceso a las prácticas de devoción, y entonces la responsabilidad recaerá en el espiritismo. Lo mejor que se puede hacer, con toda persona que muestre la tendencia a una idea fija, es dar otra dirección a sus preocupaciones, a fin de proporcionarle descanso a sus órganos debilitados. A propósito de este tema, llamamos la atención de nuestros lectores sobre el § XII de la “Introducción” de El Libro de los
Espíritus.
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Continuamos con la discusión del ítem #254, del Libro de Los Médiums.

7. ¿Qué debemos pensar de los que, viendo algún peligro en el espiritismo, creen que el medio de evitarlo sería prohibir las comunicaciones espíritas?
“Si bien pueden prohibir a ciertas personas que se comuniquen con los Espíritus, no pueden impedir que esas mismas personas reciban manifestaciones espontáneas, dado que no les resultar posible suprimir a los Espíritus, ni impedir que ejerzan su influencia oculta. Actúan como esos niños que cierran los ojos y por eso creen que nadie los ve. Sería una locura pretender suprimir un fenómeno que ofrece grandes ventajas, sólo porque algunos imprudentes pueden abusar de él. El medio de prevenir esos inconvenientes consiste, por el contrario, en hacer que ese fenómeno se conozca en profundidad.”



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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

Director de la Página


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Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado. Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.




Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Fecha Publicado:


Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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