domingo, 4 de octubre de 2015

Mediúmnidad

La Mediúmnidad es una capacidad mental y psíquica, que permite las comunicaciones entre los Espíritus Encarnados y los Espíritus desencarnados.  Este don lo tienen todos los Espíritus encarnados, pues son precisamente los Espíritus los que se comunican.  No debe ser utilizada para adivinar el porvenir o para mediante regresiones de vidas pasadas, lograr que la mente de una persona sea reprogramada, con propósitos de curar traumas psíquicos.

El Espiritismo, es muy claro en cuanto a la utilización de la Mediúmnidad en sus actividades de comunicación con los Espíritus. Esta capacidad mental, no debe intervenir con la leyes ya establecidas en el mundo de los Espíritus.


Este articulo pretende presentar información sobre la Mediúmnidad, bien comprendida, puedes ayudar mucho en el adelanto espiritual del médium.

Veamos que nos dice un Espiritu llamado "Rafael", sobre su opinión de la Mediumnidad.

La Mediúmnidad
La facultad Mediúmnica es una oportunidad de aprendizaje, y es una oportunidad para mejorar, pues los médiums tienen sin duda un compromiso importante con ellos mismos, y un compromiso para aprender.
La Mediúmnidad es una herramienta que ayuda al espíritu deudor a aprender, a reconocer, a entender que debe utilizar esta facultad para su mejoramiento interior, y para ser útiles a los demás, no es necesario tener trabajos arduos de propagación y demostrando a todos que uno es médium, de lo que se trata es de ser útil, ser útil en el bien, y al igual que la Mediúmnidad puede ser de gran utilidad, si no se utiliza bien, puede ser un sufrimiento, porque el hecho de poder percibir la espiritualidad, eso hace que si no se tiene cuidado y disciplina, la mala influencia, los enemigos de otras existencias tendrán mayor facilidad para atormentar al médium, tendrán más facilidad para obsesarlo.
Es importante que dentro de la facultad Mediúmnidad haya estudio, haya comprensión, pero lo más importante, haya empeño por querer mejorar, pues es muy importante que el médium este siempre dispuesto a aprender, a cambiar dentro de sí para mejor, derruir toda la moral interna mal sana, y construir el bien, aunque sea poco a poco, pero siempre incesantemente hacia el bien.
Un buen médium es todo aquel que es menos engañado, ya Kardec a través de los buenos espíritus lo decía claramente, no es preciso en ningún momento tener buenas comunicaciones, pues muchas veces en comunicaciones sencillas se recibe enseñanzas buenas, y claras, no son necesarias palabras rebuscadas, pues los espíritus buenos, los espíritus que quieren el bien, no utilizan palabras complejas ni frases muy adornadas, solo buscan que sean bien entendidas.
La Mediúmnidad debe ser siempre trabajada, debe ser siempre en el bien y siempre con utilidad, pues el médium es siempre médium, y siempre tiene que trabajar en su mejoramiento, y lo que pasa muy a menudo es que un médium primerizo siempre cree que tiene espíritu de renombre importante, cosa que es ahí que hay que ir con prudencia, pues raros son los médiums que tengan espíritus que en la tierra han sido importantes, a no ser que sean médiums con una condición moral elevada, y que tengan un misión determinada, pero lo importante es que sea la Mediúmnidad que sea es siempre importante el esfuerzo de aprender, de mejorar de que cada día sea un día para ser distinto, y saber que la facultad Mediúmnica es importante, pero lo más importante es el mejoramiento moral.
Quien es médium debe siempre trabajar en el bien, debe siempre esforzarse para ser mejor, romper las ataduras de lo material, orar al Padre, esforzarse siempre en el bien, y los errores es normal que se cometan, entre tanto lo importe es el aprender.
Y quien no es médium, el esfuerzo es el mismo, aprender, ser mejor, esforzarse en el bien, pues como decía Kardec, todo somos médiums, en mayor o menor intensidad, entre tanto, el mejorar compete a todos y la Mediúmnidad es una herramienta, pero es cierto que la gran mayoría de médiums tienen esta facultad por su indisciplina en otras existencias, porque son espíritus que han tenido mucha dificultad para avanzar y solo a través de esta facultad pueden tener mayor facilidad para continuar su camino, pero también es cierto que muchos médiums fracasan, y si eso acontece sin duda el arrepentimiento es mayor, por que quien es médium tiene un compromiso asumido delante de la espiritualidad, y deberá responder por el mal uso que de ella haya cometido.
Por eso, seamos conscientes de eso, pues la Mediúmnidad no es para personas especiales, es justamente para personas con mayores dificultades para aprender, y con mayor facilidad para caer en el torbellino de la fascinación material, pensemos en eso, y no se vea la facultad Mediúmnica como algo sobrenatural, pues esta bella facultad cada vez será más extendida porque es parte propia de la humanidad.
Espíritu Rafael


Gracias a Luz Espiritual de España, por medio de Mari que nos compartió esta Psicografía y que he utilizado como introducción a este tema.From: Mari <akardec@akardec.com>;
To: Alvaro <
To: Alvaro <nuevaesperanza.deamor@yahoo.es>; Luz Espiritual <Luz_espiritual@yahoogroups.com>; João Cabral <cabral@ade-sergipe.com.br>; Soy Espirita <soyespirita1@gmail.com>;
Subject: [Luz_espiritual] La mediumnidad
Sent: Sat, Feb 11, 2012 3:59:03 PM 
Subject: [Luz_espiritual] La mediumnidadSent: Sat, Feb 11, 2012 3:59:03 PM 
Sección de Los Médiums de la pagina “Soy Espírita” en Blogspot.


La Mediúmnidad es dada a cada cual para ser desarrollada, y comienza su proceso, educando su Espíritu, con la lectura de los Libros Codificados por Allan Kardec.  El Libro de Los Espíritus, no necesita que “Manuales sistematizados”, reemplacen al Libro de Los Médiums, para desarrollar la Mediúmnidad.  Al evaluar TODOS los manuales de todas las organizaciones espiritistas, que dicen que sus manuales sistematizados es lo que se necesita para desarrollar la Mediúmnidad, tienen contenidos en contra de lo establecido en el libro de Los Médium.

Dicho sea de paso, Allan Kardec no recomienda ningún manual sistematizado, que sustituya el libro de Los Médiums.

Según el libro de Los Médiums: La Mediúmnidad es Únicamente para el mejoramiento Moral del Médium. Veamos estas referencias en el Libro de Los Médiums:

·         Ítem 197, (…) un don que Dios les había concedido “Únicamente”, para su mejoramiento moral, … Si no podéis volver a conducirlos al buen camino, compadecedlos, porque puedo decíroslo, son reprobados por Dios.

·         Ítem 220, #3, (…) Este don de Dios no se le concede al Médium para que se divierta, e incluso menos para servir  su ambición, sino para su propia mejora y para hacer conocer la verdad a los hombres.

·         Ítem 220, #13. Sin embargo, hay médiums que sólo emplean su facultad con repugnancia. “Son médiums imperfectos. No conocen el valor de la gracia que se les ha concedido.”

·         Ítem 220, #14, Se les da porque tienen necesidad de su propio mejoramiento y a fin de que ellos mismos estén en disposición de recibir buenas enseñanzas, sino se aprovechan de ellas, sufrirán las consecuencias. 

Libro de Los Médiums:

·         Ítem 300, (…) Insisten, sobre todo, en aquello que debe permanecer oculto, como el futuro y el principio de las cosas, a fin de dar la impresión de que están en conocimiento de los secretos de Dios. Por esa razón, son esos los puntos sobre los cuales existen más contradicciones.
         
Conocimiento del porvenir, Libro de Los Espíritus:
·         868. El porvenir, ¿puede ser revelado al hombre?
“En principio, el porvenir se le oculta, y sólo en casos raros y excepcionales Dios permite que le sea revelado.”

¿Qué es un Espiritista Verdadero? o un Verdadero Espírita



Introducción del Libro de Los Médiums por Allan Kardec...continúa así: 


Allan Kardec no recomienda ningún manual de Educación sistematizada de las comunicaciones Mediúmnicas, sino que debemos SIEMPRE utilizar el Libro de Los Médiums.

Libro de Los Médiums

Disertaciones espíritas
XV
Todos los médiums son incontestablemente llamados a servir a la causa del Espiritismo según la medida de su facultad, pero hay muy pocos que no se dejan prender en el lazo del amor propio; es una piedra de toque que pocas veces deja de producir su efecto; así es que sobre cien médiums, apenas encontraréis uno por ínfimo que sea, que no se haya creído en los primero tiempos de su Mediúmnidad, llamado a obtener resultados superiores y predestinados a grandes misiones. Los que sucumben a esta vanidosa esperanza cuyo número es grande, vienen a ser presa inevitable de Espíritus obsesores que no tardan en subyugarles adulando su orgullo y tomándoles por la parte flaca; cuanto más se han querido elevar, más ridícula es su caída, cuando no es desastrosa para ellos. Las grandes misiones sólo se confían a los hombres elegidos, y Dios mismo les coloca sin que ellos los busquen en el centro y en la posición en que su concurso podrá ser eficaz. Nunca está demás recomendar a los médiums inexpertos que desconfíen de lo que ciertos Espíritus puedan decirles, tocante al pretendido papel que están llamados a representar; porque si lo creen así solo recogerán defecciones en este mundo y un severo castigo en el otro. Que se persuadan bien que en la esfera modesta y obscura en que están colocados pueden prestar grandes servicios, ayudando a la conversión de los incrédulos o dando consuelo a los afligidos; si deben salir de este círculo serán conducidos por una mano invisible que preparará los caminos puestos en evidencia, por decirlo así, a pesar suyo. Que se recuerden bien de aquellas palabras: “El que se eleva será abatido, el que se abata será elevado”.
El Espíritu de Verdad




Sobre las sociedades espiritistas
Nota. — En el número de las comunicaciones siguientes algunas se han dado en la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas o a su intención; otras que se nos han transmitido por diferentes médiums, contienen consejos generales sobre las reuniones, su formación y los escollos que se pueden encontrar.

Nota: Deberá haber recogimiento espiritual para que la oración al inicio sea efectiva. XVI
¿Por qué no empezáis vuestras sesiones por una invocación general, una especie de plegaria que prepararía al recogimiento?
Porque es menester que sepáis que sin el recogimiento solo obtendréis comunicaciones ligeras; los Espíritus buenos solo van adonde se les llama con fervor y sinceridad. Esto es lo que no se comprende bastante; a vosotros, pues, toca el dar ejemplo; a vosotros que si lo queréis podéis llegar a ser una de las columnas del nuevo edificio. Vemos vuestros trabajos con placer y los ayudamos, pero a condición de que nos secundéis desde vuestro lado y que os mostréis a la altura de la misión que fuisteis llamados a cumplir. Formad, pues, la unión y seréis fuertes y los Espíritus malos no prevalecerán contra vosotros. Dios ama a los sencillos de espíritu lo que no quiere decir a los necios, sino a aquellos que hacen abnegación de sí mismos y que vienen a Él sin orgullo. Podéis llegar a ser un foco de luz para la Humanidad; sabed, pues, distinguir el buen grano de la cizaña; sembrad sólo el buen grano y guardaos de esparcir la cizaña porque ésta impedirá al buen grano de crecer, y vosotros seríais responsables de todo el mal que haga, de la misma manera que seréis responsables de las malas doctrinas que podríais propagar. Acordaos de que el mundo podrá tener un día la vista sobre vosotros; haced, pues, que nada obscurezca el resplandor de las cosas buenas que saldrán de vuestro seno, por esto os recomendamos que oréis a Dios para que os asista.
San Agustín

Rogado San Agustín para que diera una fórmula de invocación general, respondió:

“Ya sabéis que no hay fórmula absoluta. Dios es muy grande para dar más importancia a las palabras que al pensamiento. Además no creáis que baste el pronunciar algunas palabras para separar a los malos Espíritus; sobre todo guardaos de hacer una de esas fórmulas ligeras que se recitan para descargo de la conciencia; su eficacia está en la sinceridad del sentimiento que la dicta, está sobre todo en la unanimidad de la intención, porque ninguno de aquellos que no se asociasen a ella de corazón, no podría sacar beneficio ni hacer beneficiar a los demás. Redactarla vosotros mismos y sometedla a mi examen si queréis yo os ayudaré.”

Nota. — La fórmula siguiente de evocación general ha sido redactada con asistencia de los Espíritus que la han completado en muchos puntos.

“Rogamos a Dios Todopoderoso que nos envíe Espíritus buenos para asistirnos y aleje aquellos que podrían inducirnos en error; dadnos la luz necesaria para distinguir la verdad de la impostura. Separad también a los Espíritus malévolos que podrían poner la desunión entre vosotros suscitando la envidia, el orgullo y los celos. Si algunos intentasen introducirse aquí, en nombre de Dios, les conjuramos a que se retiren. Espíritus buenos que presidís nuestros trabajos, dignaos instruirnos y hacernos dóciles a vuestros consejos. Haced que todo sentimiento personal se borre en nosotros ante el pensamiento del bien general. Rogamos particularmente a..., nuestro protector especial, para que tenga a bien prestarnos hoy su asistencia.

XVII
Amigos míos, dejadme que os dé un consejo, porque vosotros marcháis sobre un terreno nuevo y si seguís la ruta que os indicamos no os perderéis. Se os ha dicho una cosa que es muy verdadera y queremos recordárosla; es que el Espiritismo solo es una moral, y no debe salir de los límites de la filosofía ni un solo paso, si no quiere caer en el dominio de la curiosidad. Dejad a un lado la cuestión de las ciencias: la misión de los Espíritus no es de resolverlas ahorrándoos el trabajo de la investigación, sino procurar haceros mejores porque de este modo es como avanzares realmente.
San Luis.



      
Para hacer fácil la búsqueda de temas en el Libro de los Médiums, a continuación tienen el bosquejo de temas del contenido del Libro de los Médiums.

ÍNDICE DE TEMAS – LIBRO DE LOS MEDIUMS
Introducción ....................................................................................... 7
PRIMERA PARTE
Nociones preliminares
CAPÍTULO I – ¿Hay Espíritus? ................................................. 11
CAPÍTULO II – Lo Maravilloso y lo sobrenatural .................... 18
CAPÍTULO III – Método ............................................................ 28
CAPÍTULO IV – Sistemas .......................................................... 41
SEGUNDA PARTE
De las manifestaciones espíritas
CAPÍTULO I – Acción de los Espíritus sobre la materia .......... 60
CAPÍTULO II – Manifestaciones físicas. – Mesas giratorias ... 67
CAPÍTULO III – Manifestaciones inteligentes .......................... 71
CAPÍTULO IV – Teoría de las manifestaciones físicas.
Movimientos y suspensiones. – Ruidos. – Aumento y disminución
del peso de los cuerpos ................................................ 75
CAPÍTULO V – Manifestaciones físicas espontáneas.
Ruidos, barahúndas, alborotos y perturbaciones. – Objetos
lanzados. – Fenómeno de los aportes ....................................... 88
462 ALLAN KARDEC
CAPÍTULO VI – Manifestaciones visuales. Preguntas sobre
las apariciones. – Ensayo teórico sobre las apariciones. –
Espíritus glóbulos. – Teoría de la alucinación ......................... 113
CAPÍTULO VII – Bicorporeidad y transfiguración. Apariciones
de Espíritus de personas vivas. – Hombres dobles.
– San Alfonso de Ligori y San Antonio de Padua. – Vespasiano.
– Transfiguración. – Invisibilidad .................................. 135
CAPÍTULO VIII – Laboratorio del mundo invisible. Trajes
de los Espíritus. – Formación espontánea de objetos tangibles.
– Modificación de las propiedades de la materia. –
Acción magnética curativa ....................................................... 145
CAPÍTULO IX – De los lugares frecuentados por los Espíritus 154
CAPÍTULO X – Naturaleza de las comunicaciones. Comunicaciones
groseras, frívolas, formales o instructivas ................. 160
CAPÍTULO XI – Semasiología y Typtología. – Lenguaje de los
signos y de los golpes. – Typtología alfabética ........................ 164
CAPÍTULO XII – Pneumatografía o escritura directa.
Pneumatofonía ........................................................................ 170
CAPÍTULO XIII – Psycografía. Psycografía indirecta: cestitas
y tablitas. – Psycografía directa o manual ........................ 176
CAPÍTULO XIV – De los médiums. Médiums de efectos físicos.
– Personas eléctricas. – Médiums sensitivos o impresionables.
– Médiums auditivos. – Médiums parlantes. – Médiums
videntes. – Médiums sonámbulos. – Médiums curanderos.
– Médiums pneumatógrafos .............................................. 180
CAPÍTULO XV – Médiums escribientes o psycógrafos. – Médiums
mecánicos; intuitivos; semi-mecánicos; inspirados o
involuntarios; de presentimientos ............................................ 196
CAPÍTULO XVI – Médiums especiales. Aptitudes especiales
de los médiums. – Cuadro sinóptico de las diferentes variedades
de médiums .................................................................... 202
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS 463
CAPÍTULO XVII – Formación de los médiums. Desarrollo
de la Mediúmnidad. – Cambio de escritura. – Pérdida y suspensión
de la Mediúmnidad...................................................... 222
CAPÍTULO XVIII – Inconvenientes y peligros de la Mediúmnidad.
– Influencia del ejercicio de la Mediúmnidad sobre la
salud. – Ídem sobre el cerebro. – Ídem sobre los niños ........... 239
CAPÍTULO XIX – Papel del médium en las comunicaciones
espiritistas. – Influencia del Espíritu personal del médium. –
Sistema de los médiums inertes. – Aptitud de ciertos médiums
para las cosas que no conocen: los idiomas, la música, el dibujo,
etc. – Disertación de un Espíritu sobre el oficio de los
médiums ................................................................................... 243
CAPÍTULO XX – Influencia moral del médium. Cuestiones
diversas. – Disertaciones de un Espíritu sobre la influencia
moral ........................................................................................ 258
CAPÍTULO XXI – Influencia del centro ................................... 268
CAPÍTULO XXII – De la Mediúmnidad de los animales ......... 271
CAPÍTULO XXIII – De la obsesión. Obsesión simple. – Fascinación.
– Subyugación. – Causas de la obsesión. – Medios
de combatirla ............................................................................. 279
CAPÍTULO XXIV – Identidad de los Espíritus. – Pruebas posibles
de identidad. – Distinción de los buenos y los malos
Espíritus. – Cuestiones sobre la naturaleza y la identidad
de los Espíritus ......................................................................... 296
CAPÍTULO XXV – De las evocaciones. – Consideraciones generales.
– Espíritus que se pueden evocar. – Lenguaje que
debe tenerse con los Espíritus. – Utilidad de las evocaciones
particulares. – Preguntas sobre las evocaciones. – Evocaciones
de los animales. – Evocación de las personas vivientes.
– Telegrafía humana ..................................................... 319

Espíritus Puros tienen la Misión de transmitir la Palabra de Dios…   
·       Génesis Cap. I - #10, Allan Kardec según el Libro de Génesis: Ítem #10. “Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).
·       y en el Evangelio Según el Espiritismo: Artículo VI – Introducción: “El Espiritismo dice también que los espíritus pueblan el espacio; que Dios no se comunica con los hombres sino por mediación de los espíritus puros, encargados de transmitir su voluntad; y que los espíritus comunican con ellos durante la vela y durante el sueño.”
·       Primera Parte - Capítulo III, #12, Libro el Cielo y el Infierno
Frank Montañez – “Soy Espírita”. (…) “Los Espíritus puros son los mesías o mensajeros de Dios que transmiten y ejecutan su voluntad. Llevan a cabo las misiones de importancia, presiden la formación de los mundos y la armonía general del universo, tarea gloriosa confiada sólo a quienes alcanzaron la perfección. Los Espíritus del orden más elevado son los únicos que participan de los secretos de Dios, porque se inspiran en su pensamiento y son sus representantes directos.”
·       Ya hemos admitido al ser espiritual y no podemos aceptar que su origen esté en la materia; pues bien, ¿cuál es, entonces, su punto de partida? En este terreno, los medios de investigación se equivocan, como en todo lo que se refiere al principio de las cosas. El hombre sólo es capaz de constatar aquello que existe. Sobre el resto, únicamente puede emitir hipótesis. Y ya sea porque este conocimiento sobrepasa el alcance de su inteligencia actual o porque tal conocimiento le pueda resultar ahora inútil o inconveniente. Dios no se lo concede ni siquiera por medio de la revelación. Lo que Dios revela a los hombres por intermedio de sus mensajeros y que, por otra parte, ellos mismos podrían deducir por sí del principio de la justicia soberana, que constituye uno de los atributos esenciales de la Divinidad, es que todos tienen un mismo punto de partida. Todos son creados simples e ignorantes y con idéntica aptitud para progresar mediante su actividad individual; que todos alcanzarán el grado de perfección compatible con la criatura gracias a sus esfuerzos personales y que todos, hijos de un mismo Padre, son objeto de igual solicitud, razón por la cual nadie recibe privilegios o dones especiales ni nadie está exento del trabajo que le es impuesto a los demás para alcanzar la meta. (CAPÍTULO XI, Génesis Espiritual, El principio espiritual. Ítem #7)
Fluidos Cósmicos Universales como una acción en la Oración.
Acción de la oración. Transmisión del pensamiento. Evangelio según el Espiritismo
"No. 10. El Espiritismo hace comprender la acción de la oración, explicando el modo de transmitir el pensamiento, ya sea que el ser a quien se ruega venga a nuestro llamamiento, o que nuestro pensamiento llegue a el. Para formarse una idea de lo que sucede en esta circunstancia, es menester representar a todos los seres, encarnados y desencarnados, sumergidos con un fluido universal que ocupa el espacio, como aquí lo estamos en la atmósfera. Ese fluído recibe una impulsión de la voluntad; es el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido, con la diferencia de que las vibraciones del aire están circunscritas, mientras que las del fluído universal se extienden hasta el infinito.

Luego, cuando el pensamiento se dirige hacia un ser cualquiera que está en la tierra o en el espacio, del encarnado al desencarnado o del desencarnado al encarnado, se establece una corriente fluídica entre los, la cual transmite el ensamiento como el aire transmite el sonido. La energía de la corriente está en razón con la del pensamiento y de la voluntad. Así es como la oración es oída por los espíritus en cualquier parte que se encuentren, como los espíritus se comunican entre sí, como nos transmiten sus inspiraciones y como se establecen relaciones a distancia entre los encarnados.


Evangelio según el Espiritismo – Prefacio:
[…]En verdad os digo, que han llegado los tiempos en que todas las cosas deben ser restablecidas en su verdadero sentido, para disipar las tinieblas, confundir a los orgullosos y glorificar a los justos.[…]
EL ESPÍRITU DE VERDAD


Ángeles de la guarda. Espíritus protectores, familiares o simpáticos
Libro  de los Espíritus. No. 489 - 524


Presentimientos
522. El presentimiento, ¿es siempre una advertencia del Espíritu protector?
“El presentimiento es el consejo íntimo y oculto de un Espíritu que os quiere bien. No obstante, también está presente en la intuición de la elección que se ha hecho. Es la voz del instinto. Antes de encarnar, el Espíritu tiene conocimiento de las principales fases que tendrá su existencia, es decir, del género de pruebas a las que se compromete. Una vez encarnado, cuando esas pruebas  poseen un carácter relevante, conserva de ellas una especie de impresión en su fuero interior. Esa impresión, que es la voz del instinto, al despertarse cuando se acerca el momento de la prueba, se convierte en presentimiento.”
523. Los presentimientos y la voz del instinto siempre tienen cierta vaguedad. ¿Qué debemos hacer ante la incertidumbre?
“Cuando tengas dudas, invoca a tu Espíritu bueno, o ruégale a Dios, Nuestro Señor, que te envíe uno de sus mensajeros, uno de nosotros.”
524. Las advertencias de nuestros Espíritus protectores, ¿tienen como único objeto la conducta moral, o también la conducta a observar en los asuntos de la vida privada?
“Todo. Ellos tratan de haceros vivir lo mejor posible. No obstante, muchas veces cerráis los oídos a las advertencias saludables y sois desdichados por vuestra culpa.”
Los Espíritus protectores nos ayudan con sus consejos mediante la voz de la conciencia, a la que hacen hablar en nosotros. Sin embargo, como no siempre concedemos a la conciencia la importancia necesaria, los Espíritus nos dan esos consejos de modo más directo, para lo cual se sirven de las personas que nos rodean. Examine cada uno las diversas circunstancias, felices o desdichadas, de su vida, y verá que en muchas ocasiones ha recibido consejos que no siempre aprovechó, y que le habrían evitado bastantes disgustos si los hubiese escuchado.


¿Puedo ser Espiritista?
"Se es espiritista por el solo hecho de simpatizar con los principios de la doctrina y de conformar a ella la conducta. Es una opinión como otra cualquiera, que cada uno ha de tener el derecho de profesar, como se tiene el de ser judío, católico, protestante, furierista, sansimoniano, volteriano, cartesiano, deísta y hasta materialista"

"El Espiritismo proclama la libertad de conciencia como un derecho natural y la reclama para los suyos como para todo el mundo. Respeta todas las convicciones sinceras, pidiendo para sí la reciprocidad.", 
Allan Kardec, Obras Póstumas
“El Espiritismo no es hechicería, no es hacer brujerías, no es hacer amarres amorosos, no es hacer ritos, ni cultos a imágenes de yeso o de madera.  Los Espiritistas, amamos y predicamos el mensaje de Jesús y el de los Espíritus Puros y Perfectos que dictaron los Libros Codificados, que es en resumen: “No le hagas a otro lo que no te gustaría te hagan a ti”. Esta es la Moral Espírita, una sola Moral, la Moral de Jesús de Nazareth.

El Espiritismo SIEMPRE te conduce al Bien Común = MORAL, que agrada a Dios. Todo acto en contra de algún ser creado:”Humano, Animal o Medio Ambiente”, nunca se podrá justificar como un acto agradable a DIOS.  Todo acto religioso en contra del libre pensar o libre albedrio de los demás es un acto que tampoco es agradable al Dios, que es inmensamente justo y bueno, único, perfecto, inmaterial, todopoderoso, inmutable y misericordioso que amamos y dignificamos con nuestros actos en Bien.” – Frank Montañez, Soy Espírita.
PREFACIO – Evangelio según el Espiritismo.
“Los espíritus del Señor que son las virtudes de los cielos, se esparcen por toda la superficie de la tierra como un ejército inmenso, apenas han recibido la orden; parecidos a las estrellas que caen del cielo, vienen a iluminar el camino y a abrir los ojos a los ciegos.
 “En verdad os digo, que han llegado los tiempos en que todas las cosas deben ser restablecidas en su verdadero sentido, para disipar las tinieblas, confundir a los orgullosos y glorificar a los justos.”
"El Espiritismo proclama la libertad de conciencia como un derecho natural y la reclama para los suyos como para todo el mundo.



Libro de Los Médiums, Ítem 197, Médiums Serios
La Mediúmnidad se difunde cada vez más, y el médium que tome a mal estas reflexiones demostrará una sola cosa: que no es un buen médium, es decir, que lo asisten Espíritus malos. 
Por lo demás, como ya he dicho, todo esto es pasajero, y los malos médiums, los que abusan o hacen mal empleo de sus facultades, sufrirán lamentables consecuencias, conforme ya ha sucedido con algunos. Aprenderán, a expensas de sí mismos, cuánto cuesta haber aplicado a favor de sus pasiones terrenales
Un don que Dios les concedió únicamente para su adelanto moral.
Si no podéis hacer que vuelvan al camino del bien, lamentaos, porque os puedo asegurar que Dios los reprueba.”
Erasto


Nadie ha visto a Dios, ¿cómo aventurarse a decir que el hombre puede ser a semejanza o parecerse a DIOS?
Contradicciones al Hombre Semejante de Dios:
Aquí dice que el hombre es semejante a Dios, que nadie ha visto jamás:
Génesis 1:26-27
La Biblia de las Américas (LBLA)


Creación del hombre y de la mujer
·       26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza[a] dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. 27 Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Nuevo Testamento:
Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.
A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros.
¿Cómo armonizar ésto?




Libro de Los Médiums, Ítem 197, Médiums Serios
Aprenderán, a expensas de sí mismos, cuánto cuesta haber aplicado a favor de sus pasiones terrenales  un don que Dios les concedió únicamente para su adelanto moral. Si no podéis hacer que vuelvan al camino del bien, lamentaos, porque os puedo asegurar que Dios los reprueba.”
Erasto

Esto es una información general en cuanto a la información publicada y resumida contenida en el libro de Los médiums, como ya he mencionado, escrito por Allan Kardec de los Espíritus Superiores. No se pretende enseñar como ejercer la Mediúmnidad, pues eso requiere que la persona se dedique a moralizarse para activar su crecimiento espiritual y es a través de la educación contenida en La Codificación Espírita que la persona que demuestre tener una o más capacidades Mediúmnicas, pueda desarrollarlas con el propósito de bien común y como un “Médium Serio” que conoce lo necesario para servir responsablemente a las comunicaciones Mediúmnicas. 



Comentarios de Allan Kardec, en su Libro Obras Póstumas y en el libro de Los Médiums.
“La Videncia y la Clarividencia o Doble Vista, estas dos facultades son descritas en la Codificación Espírita y son consideradas en el orden sensitivo, puesto que Los Médiums videntes pueden, pues, ser asimilados a las personas que gozan de la vista espiritual, pero sería acaso muy absoluto considerar a estos últimos como Médiums; porque consistiendo la Mediúmnidad únicamente en la intervención de los Espíritus, lo que hacemos por nosotros mismos no puede considerarse como un acto mediúmnico. El que posee la vista espiritual ve con su propio Espíritu, y nada implica para la extensión de su facultad la necesidad del concurso de un Espíritu extraño.”
“La Videncia aunque se encuentra clasificada en el grupo de las mediumnidades, en sí misma no lo es, pues no existe la transmisión o comunicado de un Ser espiritual.  LClarividenciatambién conocida como Doble vista”, o “segunda vista”.  Hay grados infinitos en la intensidad de la doble vista, desde la sensación confusa, hasta la percepción tan clara y neta como en el sonambulismo. Faltándonos un término para expresar este estado especial, y sobre todo para designar a los individuos que de él son susceptibles, se ha empleado la palabra vidente, y aunque no exprese exactamente la idea, la adoptaremos hasta nueva orden, a falta de otra mejor.  Pues para el tiempo en que Kardec escribió sobre esto, el termino Clarividencia no estaba aun muy bien definido.”




Me propongo mencionar en esta reflexión lo que la Codificación Espírita tiene que decir con relación a estos términos y también utilizaré lo que expresó Kardec en su Libro Obras Póstumas. Aunque Obras Póstumas, no forma parte de la  Codificación Espírita o Los Libros Codificados, forma parte de los escritos de Kardec.  Y resulta ser bastante esclarecedor de estos términos.


Veamos lo que la Real Academia Española define la Clarividencia.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición

Clarividencia.

(De clarividente).

1. f. Facultad de comprender y discernir claramente las cosas.

2. f. Penetración, perspicacia.

3. f. Facultad paranormal de percibir cosas lejanas o no perceptibles por el ojo.

4. f. Facultad de adivinar hechos futuros u ocurridos en otros lugares.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Veamos además lo que dice Wikipedia, como referencia general a esta definición.



Clarividencia
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·      La Clarividencia es la supuesta capacidad de percepción extrasensorial por la cual algunas personas recibirían información por medios no-corporales y que escaparían a los explicados científicamente por la física clásica. Aunque existen muchos testimonios de personas que supuestamente tienen este don no existe ninguna evidencia científica adecuada de que tal capacidad exista, ni ningún experimento ha detectado fenómenos de clarividencia.

·      Esta percepción se caracterizaría por captar fenómenos que quedan fuera del alcance de los cinco sentidos. La telepatía se incluye en este tipo de percepciones. A diferencia de esta última, la clarividencia explícitamente implicaría la "visión de imágenes" reales físicas, de la mente (memoria) de otro individuo, de entidades mitológicas o desconocidas por la ciencia actual, y no el hecho de captar conceptos abstractos de otra mente. En las visiones de los clarividentes, no tienen manera de saber si lo que se está viendo es un hecho actual, pasado o futuro, ya que no tienen escala temporal.

Se consideraría un don innato, pero a diferencia de lo que se cree comúnmente, se debería desarrollar por medio de meditaciones y cantos mántricos. 

Breve Diccionario de la Lengua Española y el Espiritismo
Primera Edición

Clarividencia(De clarividente.) f. Facultad de comprender y discernir las cosas con perfecta claridad. // Penetración, perspicacia. // Espirit. Facultad de adquirir conocimientos precisos sin el socorro de los sentidos normales y sin lectura del pensamiento. // Facultad por la cual la persona ve los espíritus con gran claridad.  Mediúmnidad de videncia educada.

Gabriel Delanne la define como la facultad de obtener conocimientos sin experimentar la influencia del pensamiento de otras personas presentes y sin servirse de los órganos de los sentidos.



Ya conoces tu Espíritu Protector
Ya tú te has comunicado con tu Espíritu Guía, desde hace mucho tiempo. Tal vez deseas oír una voz peculiar, pero él se comunica por los pensamientos, y es precisamente la contestación de tus preguntas que se constituye en tu mente la voz de tu Espíritu. Si preguntas, ¿Estás ahí? Y sientes que en tu mente surge un pensamiento que dice: Si estoy aquí, Ese es el espíritu contestando la pregunta.
Lo que necesitas en realidad es sentirlo a tu lado, es una sensación agradable y es perceptible. Cuando se aleja lo sientes que se aleja. Puedes practicar diciéndole, sepárate in poco para poder percibir el vacio. Ahí te das cuenta cómo se siente su sensación, y solo comienzas a comunicarte todo el tiempo.
 “¿Ya te has comunicado con tu Espíritu Protector o Guía?”
Sí; ya te has comunicado con tu Espíritu Protector o Guía. Desde que tuviste conciencia de vida.  Lo que ocurre es que no te has enfocado en considerar como se comunica el Espíritu. Se comunica a través de la mente, del corazón y tu conciencia. Siempre has tenido esa comunicación. Pero debes educar tu Espíritu a través de la lectura de los Libros Codificados.  Eres Médium y siempre lo has sido, pero no lo has reconocido, y es ahí donde la educación Espírita te ayuda. Ya eres fruta madura, por solo desear conocer a tu Espíritu Protector o Guía.
“Esa voz interior que nos habla en pensamientos buenos es tu Espíritu Protector. Esa comunicación en tu interior se escucha a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Entonces, Sí; te has comunicado con tu Espíritu Protector, falta identificar esa voz de la conciencia.”  Frank Montañez
En el Espiritismo, TODOS SOMOS MÉDIUMS, Capitulo X, Libro de Los Médiums…
Libro de Los Médiums - Sobre los Médiums - X Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una Mediúmnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes.  Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums. Channing



El rol de los Médiums Ítem No. 234, 235. 236, 225, LM

Pases Magnéticos a los Animales
Libro de Los Médiums
#234 - #236, #225
Capítulo XXII
Mediúmnidad en los animales
No. 234. Los animales, ¿pueden ser médiums? Muchas veces se ha planteado esta pregunta, y algunos hechos parecieran responderla de manera afirmativa. Lo que ha dado crédito a esa opinión radica, sobre todo, en los notables signos de inteligencia de algunos pájaros adiestrados, que parecen adivinar el pensamiento del hombre y extraen de un mazo de cartas la que responde con exactitud a una pregunta planteada. Hemos observado esas experiencias con especial atención, y lo que más nos sorprendió fue el arte que debió ser empleado para instruir a esos pájaros. No se puede negar a tales animales una cierta dosis de inteligencia relativa, aunque debemos convenir en que, en esta circunstancia, su perspicacia superaría en mucho a la del hombre, dado que no hay ninguna persona que pueda vanagloriarse de hacer lo que ellos hacen. Incluso sería necesario suponer que, para ciertas experiencias, esos pájaros poseen un don de doble vista superior al de los sonámbulos más clarividentes. En efecto, es sabido que la lucidez es esencialmente variable, y que está sujeta a frecuentes intermitencias, mientras que en esos animales sería permanente y funcionaría en el momento preciso con una regularidad y una precisión que no se observan en ningún sonámbulo.

En una palabra: nunca les faltaría. La mayoría de las experiencias que hemos presenciado son del mismo tipo de las que llevan a cabo los prestidigitadores, y no nos dejaron ninguna duda acerca del empleo de algunos de sus procedimientos, sobre todo el de las cartas marcadas. El arte de la prestidigitación consiste en disimular esos recursos, pues de lo contrario el efecto perdería su encanto. Con todo, aun reducido a esas dimensiones, el fenómeno no deja de ser muy interesante, y siempre habrá que admirar el talento del instructor, tanto como la inteligencia del alumno, porque la dificultad que se debe superar es mucho mayor que si el pájaro sólo obrara en virtud de sus propias facultades.

Ahora bien, llevarlo a que haga cosas que superan el límite de lo posible para la inteligencia humana es probar, por este simple hecho, el empleo de un procedimiento secreto. Por otra parte, es un hecho constante que los pájaros sólo alcanzan ese grado de habilidad al cabo de cierto tiempo, y con la ayuda de cuidados especiales y perseverantes, lo que no sería necesario si apenas interviniera su inteligencia. No es más extraordinario adiestrarlos para que extraigan cartas que habituarlos a que repitan canciones o palabras. Lo mismo sucedió cuando los prestidigitadores pretendieron imitar la doble vista. Se obligaba al sujeto a esforzarse al máximo para que la ilusión durase largo tiempo. Desde la primera vez que presenciamos una sesión de ese género, no vimos otra cosa más que una imitación muy imperfecta del sonambulismo, que revelaba la ignorancia acerca de las condiciones más elementales de esa facultad.

No. 235. Sea como fuere, la cuestión principal permanece sin solución en lo atinente a las experiencias a las que nos acabamos de referir, pues así como la imitación del sonambulismo no impide que esa facultad exista, la imitación de la Mediúmnidad por medio de pájaros nada prueba contra la posibilidad de que esos animales, u otros, posean una facultad semejante. Se trata, pues, de saber si los animales son aptos, como los hombres, para servir de intermediarios de los Espíritus a los efectos de sus comunicaciones inteligentes. Incluso parece bastante lógico suponer que un ser vivo, dotado de una cierta dosis de inteligencia, sea más apropiado para ese efecto que un cuerpo inerte, sin vitalidad, como una mesa, por ejemplo. Sin embargo, eso no sucede.

No. 236. La cuestión de la Mediúmnidad en los animales ha quedado absolutamente resuelta en la disertación que sigue, ofrecida por un Espíritu cuya profundidad y sagacidad ha sido posible apreciar mediante las citas que hemos hecho anteriormente. Para captar debidamente la importancia de su demostración, es esencial que se tome en cuenta la explicación que él ha dado acerca del rol de los médiums en las comunicaciones, explicación que hemos reproducido en el § 225.

No. 225. La disertación que sigue, brindada espontáneamente por un Espíritu superior.

[Introducción: Libro de Los Espíritus: 
”Distinguir entre los Espíritus buenos y los malos es en extremo fácil. El lenguaje de los Espíritus superiores es invariablemente digno, noble; se halla impregnado de la más elevada moralidad, libre de pasiones inferiores. Sus consejos reflejan la sabiduría más pura, y tienen siempre por objeto nuestro mejoramiento y el bien de la humanidad. El lenguaje de los Espíritus inferiores, por el contrario, es inconsecuente; suele ser trivial e incluso grosero. Si de vez en cuando expresan cosas buenas y verdaderas, la mayoría de las veces las dicen falsas y absurdas, por malicia o por ignorancia. Juegan con la credulidad y se divierten a costa de quienes los interrogan; halagan su vanidad y alimentan sus deseos con falsas esperanzas. En resumen, las comunicaciones serias, en la más amplia acepción de la palabra, sólo tienen lugar en los centros serios, cuyos miembros se hallan unidos por una comunión íntima de pensamientos con miras al bien.]

que se dio a conocer mediante una comunicación de orden elevadísimo, resume del modo más claro y exhaustivo la cuestión del rol de los médiums:
“Sea cual fuere la naturaleza de los médiums escribientes, ya sean mecánicos, semi-mecánicos, o simplemente intuitivos, nuestros procedimientos de comunicación con ellos no varían en lo esencial. En efecto, con los Espíritus encarnados nos comunicamos de la misma forma que con los Espíritus propiamente dichos: sólo mediante la irradiación de nuestro pensamiento.
“Nuestros pensamientos no requieren de la vestimenta de la palabra para que los Espíritus los entiendan, y todos los Espíritus perciben, en función de sus facultades intelectuales, el pensamiento que deseamos transmitirles, por el solo hecho de que lo dirijamos hacia ellos.

Esto significa que determinado pensamiento puede ser comprendido por tales o cuales Espíritus, conforme a su adelanto, mientras que para otros no es comprensible, porque no les despierta ningún recuerdo, ningún conocimiento adormecido en el fondo de su corazón o de su cerebro. En este caso, el Espíritu encarnado que nos sirve de médium es más apto para transmitir nuestro pensamiento a otros encarnados, aunque no lo entienda– que un Espíritu desencarnado y poco adelantado, si nos viéramos forzados a emplearlo como intermediario, porque el ser terrenal pone a nuestra disposición su cuerpo como instrumento, cosa que el Espíritu errante no puede hacer.

“De esta manera, cuando encontramos un médium cuyo cerebro está repleto de conocimientos adquiridos en su vida actual, y su Espíritu es rico en conocimientos anteriores latentes, adecuados  para facilitar nuestras comunicaciones, preferimos servirnos de él, porque con ese médium el fenómeno de la comunicación nos resulta mucho más sencillo que con uno de inteligencia limitada y de escasos conocimientos anteriores. Haremos que se nos comprenda mediante algunas explicaciones claras y precisas.

Nota: No se necesita incorporación de Espíritus para lograr comunicación entre 2 espíritus (Encarnado y desencarnado)

“Con un médium cuya inteligencia actual o anterior está  desarrollada, nuestro pensamiento se comunica en forma instantánea de Espíritu a Espíritu, gracias a una facultad inherente a la esencia misma del Espíritu. En ese caso, nosotros encontramos en el cerebro del médium los elementos apropiados para vestir a nuestro pensamiento con las palabras que le corresponden, ya se trate de un médium intuitivo, semi-mecánico o mecánico puro. Por eso, sea cual fuere la diversidad de los Espíritus que se comunican con un médium, los dictados que este obtiene llevan, en cuanto a la forma y al colorido, su sello personal, aunque procedan de Espíritus diferentes. En efecto, a pesar de que el pensamiento le resulte completamente extraño, aunque el tema exceda los límites dentro de los cuales se mueve habitualmente, y aunque no provenga de él aquello que queremos manifestar, no por eso el médium dejará de ejercer una influencia sobre la forma, mediante las cualidades y propiedades inherentes a su individualidad.

Es exactamente como si observarais diversos paisajes con lentes de color, verdes, blancas o azules: aunque los lugares u objetos observados sean por completo opuestos e independientes los unos de los otros, no por ello dejarán de adoptar la tonalidad que provenga del color de las lentes. Mejor aún, comparemos a los médiums con esos recipientes de vidrio, llenos de líquidos coloreados y más o menos transparentes, que se ven en las vitrinas de las farmacias. Pues bien, los Espíritus somos como focos que iluminan determinados paisajes morales, filosóficos e internos a través de médiums azules, verdes o rojos. De ese modo, nuestros rayos luminosos, forzados a pasar a través de vidrios tallados con mayor o menor precisión, y que poseen diversos grados de transparencia, es decir, a través de médiums con diferentes niveles de inteligencia, sólo llegan a los objetos que deseamos iluminar tomando la coloración, o mejor dicho, la forma de expresarse propia y particular de cada médium. Para concluir con una última comparación, diremos que nosotros, los Espíritus, somos como esos compositores que, con el propósito de ejecutar una pieza musical, cuentan con un solo instrumento, que puede ser un piano, un violín, una flauta, un fagot o  un simple silbato. Es indudable que con el piano, la flauta o el violín ejecutaremos nuestra composición de un modo muy comprensible para nuestros oyentes. Aunque los sonidos producidos por el piano, el fagot o el clarinete sean esencialmente diferentes entre sí, no por eso la composición dejará de ser idéntica, excepto por los matices de sonido. En cambio, si sólo tuviéramos a nuestra disposición un silbato o un caño de desagüe, nos veríamos en dificultades. “De hecho, cuando estamos obligados a servirnos de médiums poco adelantados, nuestro trabajo se prolonga mucho y es más penoso, porque nos vemos en la necesidad de recurrir a formas incompletas, lo que constituye para nosotros una complicación. En ese caso, tenemos que descomponer nuestros pensamientos, dictando palabra por palabra y letra por letra, lo cual resulta molesto y agotador, al mismo tiempo que un verdadero obstáculo para la celeridad y el desarrollo de nuestras manifestaciones. “Por eso nos sentimos felices cuando encontramos médiums idóneos, bien equipados, provistos de recursos listos para ser empleados, en una palabra, buenos instrumentos, porque entonces nuestro periespíritu, al actuar sobre el periespíritu de aquel a quien mediumnizamos, no tiene que hacer otra cosa más que impulsar la mano que nos sirve de portaplumas o de lapicero. En cambio, con los médiums cuya capacidad es insuficiente, estamos obligados a hacer un trabajo análogo al que realizamos cuando nos comunicamos por medio de golpes, es decir, designando letra por letra y palabra por palabra cada una de las frases que traducen los pensamientos que queremos transmitir.

“Por estas razones, para la divulgación del espiritismo, así como también para el desarrollo de las facultades Mediúmnicas escriturales26, nos dirigimos preferentemente a las clases cultas e ilustradas, aunque en esas clases se encuentren los individuos más incrédulos, los más rebeldes e inmorales. Así como en la actualidad nosotros dejamos a los Espíritus farsantes y poco adelantados el ejercicio de las comunicaciones tangibles, de golpes y de aportes, así también los hombres poco serios prefieren el espectáculo de los fenómenos que impresionan sus ojos y sus oídos, en vez de los fenómenos puramente espirituales y psicológicos.

26 En el original francés se emplea un neologismo: scriptives. (N. del T.)

“Cuando queremos transmitir dictados espontáneos actuamos sobre el cerebro, sobre los archivos del médium, y preparamos nuestros materiales con los elementos que él nos proporciona, sin que lo sepa en modo alguno. Es como si sacáramos el dinero de su cartera y ordenáramos las diferentes monedas según la disposición que nos pareciera más conveniente. “Sin embargo, cuando es el propio médium quien desea interrogarnos, será bueno que reflexione seriamente, a fin de que formule las preguntas con método. De ese modo facilitará nuestra tarea de responderle. Porque, como se os ha dicho en una instrucción anterior, vuestro cerebro se encuentra a menudo en un inextricable desorden, y es para nosotros tan penoso como difícil movernos dentro del laberinto de vuestros pensamientos. Cuando las preguntas las hace un tercero, conviene y es útil que sean comunicadas previamente al médium, para que este se identifique con el Espíritu del evocador y, por decirlo de algún modo, se impregne de él. En ese caso, nosotros mismos tendremos mucha mayor facilidad para responder, gracias a la afinidad que existe entre nuestro periespíritu y el del médium que nos sirve de intérprete. “No cabe duda de que podemos hablar de matemática a través de un médium que la ignore por completo. Con todo, muchas veces el Espíritu de ese médium posee dicho conocimiento en estado latente, es decir, posee un conocimiento que es propio del ser fluídico y no del ser encarnado, porque su cuerpo actual es un instrumento rebelde u opuesto a esa ciencia. Lo mismo sucede con la astronomía, con la poesía, con la medicina, con los diversos idiomas, así como con los demás conocimientos peculiares de la especie humana. Por último, también tenemos el penoso medio de elaboración utilizado con los médiums absolutamente ajenos al tema tratado, que consiste en reunir las letras y las palabras una por una, como se hace en las imprentas. “Como hemos dicho, los Espíritus no tienen necesidad de revestir su pensamiento, pues lo perciben y lo transmiten por el solo hecho de que existe en ellos. Los seres corporales, por el contrario, sólo pueden percibir el pensamiento en caso de que este se encuentre revestido. Así pues, mientras que, para percibir un pensamiento, aunque sea mentalmente, vosotros necesitáis letras, palabras, sustantivos, verbos, en suma, frases, nosotros los Espíritus no necesitamos ninguna forma visible o tangible.”
Erasto y Timoteo

OBSERVACIÓN – Este análisis del rol de los médiums y de los procedimientos a través de los cuales los Espíritus se comunican, es tan clara como lógica. De él se infiere el principio de que el Espíritu extrae del cerebro del médium, no sus ideas, sino los recursos necesarios para expresarlas, y que cuanto más rico en recursos sea ese cerebro, tanto más fácil será la comunicación. Cuando el Espíritu se expresa en el idioma familiar del médium, encuentra en este, completamente formadas, las palabras necesarias para revestir la idea. Si lo hace en un idioma extraño al médium, no encuentra las palabras, sino simplemente las letras. Por eso el Espíritu se ve obligado a dictar, por así decirlo, letra por letra, exactamente como si nosotros exigiéramos que escribiera en alemán a una persona que no sabe ni una sola palabra de ese idioma. Y si el médium no sabe leer ni escribir, no dispone siquiera de las letras, de modo que es preciso que el Espíritu guíe su mano, como se hace con la de un niño que comienza a escribir, en cuyo caso la dificultad material que debe vencer es aún mayor. Por consiguiente, estos fenómenos son posibles, y hay numerosos ejemplos de ellos. Pero se comprenderá que esa manera de proceder es poco apropiada para comunicaciones extensas y rápidas, y que los Espíritus prefieren los instrumentos más sencillos o, como ellos dicen, los médiums bien equipados, desde su punto de vista.

Si las personas que solicitan ver esos fenómenos, como un medio para convencerse, hubieran estudiado previamente la teoría, sabrían en qué condiciones excepcionales dichos fenómenos se producen.

Esta comunicación fue recibida, luego de una discusión en torno al tema que nos ocupa, en la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas:
“Trataré hoy la cuestión de la Mediúmnidad en los animales, planteada y defendida por uno de vuestros más fervientes adeptos. Pretende él, en virtud del axioma siguiente: Quien puede lo más, puede lo menos, que los Espíritus podemos mediumnizar a los pájaros y a otros animales, y servirnos de ellos en nuestras comunicaciones con la especie humana. Esto es lo que en filosofía –o mejor dicho, en lógica– denomináis, pura y simplemente, un sofisma.

Si vosotros podéis animar –dice él– la materia inerte, es decir, una mesa, una silla o un piano, con mayor razón todavía podréis animar la materia ya animada, y particularmente los pájaros..

Ahora bien, en el estado normal del espiritismo, eso no es así; no puede ser así. “En primer lugar, entendámonos bien acerca de los hechos. ¿Qué es un médium? Es el ser, el individuo que sirve de lazo de unión a los Espíritus, a fin de que estos puedan comunicarse fácilmente con los hombres, que son los Espíritus encarnados. Por consiguiente, sin un médium no habrá comunicaciones tangibles, mentales, escriturales28, físicas, ni de ninguna otra clase. 

28 Véase la nota n.º 42. (N. del T.)


42. Sistema de las causas físicas – Aquí nos apartamos de los sistemas de la negación absoluta. Una vez comprobada la realidad
de los fenómenos, la primera idea que naturalmente acudió al espíritu de quienes los verificaron fue la de atribuir los movimientos al magnetismo, a la electricidad o a la acción de un fluido cualquiera; en una palabra, a una causa enteramente física y material. Esta opinión no tenía nada de irracional, y habría prevalecido si el fenómeno se hubiese limitado a la producción de efectos puramente mecánicos. Una circunstancia parecía incluso corroborarla, pues en ciertos casos se registraba en los efectos un aumento de la fuerza, que dependía directamente del número de las personas presentes. Así, cada una de ellas podía ser considerada como uno de los elementos de una pila eléctrica humana. Ya hemos dicho que lo que caracteriza a una verdadera teoría es que esta pueda explicar la causa de todos los hechos. Sin embargo, si un solo hecho la contradice, es porque es falsa, incompleta o demasiado absoluta. Ahora bien, esto es lo que pronto sucedió en relación con esta teoría. Los movimientos y golpes dieron señales inteligentes, en obediencia a la voluntad y como respuesta al pensamiento. Debían, por lo tanto, tener una causa inteligente. Puesto que el efecto dejaba de ser puramente físico, por eso mismo la causa tenía que ser otra. A eso se debe que el sistema de la acción exclusiva de un agente material haya sido abandonado, y sólo persiste entre los que juzgan a priori, sin haber visto nada. El punto principal consiste, pues, en que se compruebe la acción inteligente, de la que puede convencerse cualquier persona que se tome el trabajo de observar.

43. Sistema del reflejo

44. Sistema del alma colectiva

45. Sistema sonambúlico

46. Sistema pesimista, diabólico o demoníaco – Con este sistema ingresamos en otro orden de ideas. Una vez comprobada la intervención de una inteligencia extraña, se trataba de saber cuál era la naturaleza de esa inteligencia. Sin duda, el medio más simple consistía en preguntárselo. No obstante, algunas personas consideraron que ese procedimiento no ofrecía una garantía suficiente, y sólo han querido ver en las manifestaciones una obra diabólica. Según esas personas, únicamente pueden comunicarse el diablo o los demonios. Aunque en la actualidad ese sistema genera poca repercusión, durante cierto tiempo gozó de algún crédito, debido al carácter mismo de los que trataban de hacer que prevalezca. Con todo, destacaremos que los partidarios del sistema demoníaco no deben ser clasificados entre los adversarios del espiritismo, sino todo lo contrario. Se trate de demonios o de ángeles, los seres que se comunican siempre son seres incorporales. Ahora bien, si se admite que los demonios pueden manifestarse, entonces también se admite la posibilidad de que el hombre se comunique con el mundo invisible o, al menos, con una parte de ese mundo. La creencia en la comunicación exclusiva de los demonios, por más irracional que sea, no hubiese parecido imposible en la época en que se consideraba a los Espíritus como seres creados fuera de la humanidad. Pero desde que se sabe que los Espíritus no son otra cosa que las almas de los hombres que ya han vivido, esa  creencia perdió todo su prestigio y, se puede decir, toda verosimilitud. Admitirla implica sostener que todas esas almas son demonios, aunque sean las de un padre, un hijo o un amigo, y que nosotros mismos, al morir, nos convertiremos en demonios. Se trata de una doctrina poco halagüeña y nada consoladora para muchas personas. Muy difícil será convencer a una madre de que el hijo querido al que perdió, y que después de la muerte viene a ofrecerle pruebas de su afecto y de su identidad, sea un secuaz de Satanás. Es verdad que existen Espíritus que son muy malos y que no valen más que los denominados demonios. Pero eso se debe a una razón muy simple: la de que existen hombres muy malos, que por el hecho de morir no se vuelven buenos en forma inmediata. La cuestión consiste en saber si son ellos los únicos que pueden comunicarse con nosotros. A los que piensan de ese modo les dirigimos las siguientes preguntas:
1.º ¿Existen los Espíritus buenos y los Espíritus malos?
2.º ¿Es Dios más poderoso que los Espíritus malos, o que los demonios, si así queréis llamarlos?
3.º Afirmar que sólo los Espíritus malos se comunican con los hombres implica decir que los buenos no pueden hacerlo. Si así fuera, una de dos cosas: eso ocurre por la voluntad de Dios, o en su contra. Si es contra su voluntad, entonces los Espíritus malos son más poderosos que Él. Y si es por su voluntad, ¿por qué Dios, en su bondad, no permitiría que los Espíritus buenos se comunicaran, para contrabalancear la influencia de los otros?
4.º ¿Qué pruebas podéis dar acerca de la imposibilidad de que los Espíritus buenos se comuniquen con nosotros?
5.º Cuando os oponemos la sabiduría de ciertas comunicaciones, replicáis que el demonio emplea una infinidad de máscaras para seducir mejor. En efecto, sabemos que hay Espíritus hipócritas, que confieren a su lenguaje un falso barniz de sabiduría. No obstante, ¿admitís que la ignorancia pueda imitar al verdadero saber, y que una naturaleza malvada imite a la verdadera virtud, sin dejar ningún indicio que denuncie el fraude?
6.º Si el demonio es el único que se comunica, dado que él es enemigo de Dios y de los hombres, ¿por qué recomienda que se ore a Dios, que nos sometamos a la voluntad de Dios, que soportemos sin quejas las tribulaciones de la vida, que no ambicionemos honores ni riquezas, que practiquemos la caridad y todas las máximas de Cristo; en suma, que hagamos todo lo necesario para destruir su imperio? Si el que da esos consejos es el demonio, tenemos que admitir que, por más astuto que sea, es bastante torpe al proporcionar armas que se usan en su contra.
7.º Dado que los Espíritus se comunican con nosotros, eso se debe a que Dios lo permite. En vista de que hay buenas y malas comunicaciones, ¿no será más lógico admitir que Dios permite unas para probarnos y otras para aconsejarnos el bien?
8.º ¿Qué pensaríais de un padre que dejara a su hijo a merced de ejemplos y consejos perniciosos, que lo apartara de él y le prohibiese tener contacto con las personas que podrían desviarlo del mal?
Un buen padre no haría eso. ¿Debemos pensar, pues, que Dios, la bondad por excelencia, haga menos de lo que haría un hombre?
9.º La Iglesia reconoce como auténticas ciertas manifestaciones de la Virgen y de otros santos, en apariciones, visiones, comunicaciones orales, etc. Esta creencia, ¿no está en contradicción con la doctrina de la comunicación exclusiva de los demonios?
Creemos que algunas personas han profesado esa teoría de buena fe. No obstante, también creemos que muchos lo hicieron únicamente para no tener que ocuparse de esas cosas, debido a las malas comunicaciones que todos están expuestos a recibir. Al decir que sólo el diablo se manifiesta, han querido aterrorizar, más
o menos como se hace con un niño al que se le dice: “No toques eso, porque quema”. La intención puede haber sido loable, pero no llegó a su objetivo, puesto que la prohibición sólo sirve para excitar la curiosidad, y el temor al diablo ya no refrena a casi nadie. Todos quieren verlo, al menos para saber cómo es, y quedan muy asombrados porque no les resulta tan feo como lo imaginaban. ¿No se podría hallar también otro motivo para esa teoría exclusiva del diablo? Hay personas que consideran que todos los que no son de su parecer están equivocados. Ahora bien, los que pretenden que todas las comunicaciones son obra del demonio, ¿no serán inducidos a eso por el temor de que los Espíritus no estén de acuerdo con ellos acerca de todos los puntos, más aún sobre los que se refieren a los intereses de este mundo, que sobre los relativos a los intereses del otro? Como no pueden negar los hechos, han querido presentarlos con un aspecto aterrador. Sin embargo, ese medio no ha tenido mejor resultado que los otros. Donde el temor al ridículo es impotente, es preciso dejar que las cosas sigan su curso. Si un musulmán escuchara a un Espíritu hablar en contra de ciertas leyes del Corán, seguramente creería que se trata de un Espíritu malo. Lo mismo sucedería con un judío, en lo atinente a algunas prácticas de la ley de Moisés. En cuanto a los católicos, hemos oído afirmar a uno de ellos que el Espíritu que se comunicaba sólo podía ser el diablo, porque se había permitido pensar de manera diferente a la de él acerca del poder temporal, pese a que sólo había predicado la caridad, la tolerancia, el amor al prójimo y la abnegación de las cosas de este mundo: máximas que Cristo enseñó. Puesto que los Espíritus no son otros que las almas de los hombres, y que los hombres no son perfectos, se sigue de ahí que existen Espíritus que también son imperfectos, y cuyo carácter se refleja en sus comunicaciones. Es un hecho indiscutible que existen Espíritus malos, astutos, profundamente hipócritas, de los que es preciso estar prevenido. No obstante, el hecho de que en el mundo se encuentren hombres perversos, ¿es motivo para que nos apartemos de toda la sociedad? Dios nos ha dado la razón y el juicio para que valuemos tanto a los Espíritus como a los hombres. El mejor medio de precavernos contra los inconvenientes que puede presentar la práctica del espiritismo no consiste en prohibirlo, sino en hacer que sea comprendido. Un temor imaginario sólo impresiona por un instante y no afecta a todos, mientras que todos comprenden la realidad si se la demuestra claramente.



47. Sistema optimista – Al lado de los que solamente ven en
esos fenómenos la acción de los demonios, hay otros que sólo han
visto la acción de los Espíritus buenos. Supusieron que el alma,
como se halla desprendida de la materia, ya no dispone de ningún
velo que le oculte las cosas, de modo que debe poseer la soberana
ciencia y la soberana sabiduría. Su confianza ciega en la superioridad
absoluta de los seres del mundo invisible ha sido, para muchas
personas, la causa de no pocas decepciones. Aprendieron a costa de
sí mismos a desconfiar de ciertos Espíritus, así como a no confiar
en algunos hombres.

48. Sistema uni espírita o mono espírita – Una variante del sistema optimista consiste en la creencia de que un solo Espíritu se comunica con los hombres, y que ese Espíritu es Cristo, el protector de la Tierra. En virtud de las comunicaciones de la más baja trivialidad, de una grosería indignante, llenas de malevolencia y ruindad, sería una profanación y una irreverencia suponer que esas comunicaciones pudiesen provenir del Espíritu del bien por excelencia. De todos modos, se podría admitir esa ilusión, si los que creen en este sistema sólo hubieran recibido comunicaciones irreprochables. Sin embargo, la mayoría de ellos reconoce haber recibido algunas muy malas, y explican que se trata de una prueba a la que el Espíritu bueno los somete, al dictarles cosas absurdas.
Así pues, mientras que unos atribuyen todas las comunicaciones al diablo, que puede decir cosas buenas para tentar a los hombres, otros piensan que únicamente Jesús se manifiesta, y que puede decir cosas malas para ponerlos a prueba. Entre esas dos opiniones tan opuestas, ¿quién decidirá? El buen sentido y la experiencia. Decimos la experiencia, porque es imposible que los que profesan ideas tan exclusivas hayan visto todo y bien. Cuando les presentamos los hechos de identidad que, mediante las manifestaciones escritas, visuales u otras, ponen de manifiesto la presencia de parientes, amigos o conocidos, responden que se trata en todos los casos de un mismo Espíritu, que adopta la
totalidad de las formas: el diablo, según unos; Cristo, según otros.
Pero no nos explican por qué los demás Espíritus no pueden comunicarse,
y tampoco nos dicen con qué objetivo el Espíritu de Verdad vendría a engañarnos, presentándose con falsas apariencias para burlarse de una pobre madre, por ejemplo, al hacerle creer que tiene a su lado al hijo por quien derrama lágrimas. La razón se rehúsa a admitir que el más santo entre todos los Espíritus se rebaje al punto de representar semejante comedia. Por otra parte, negar la posibilidad de cualquier otra comunicación, ¿no sería despojar
al espiritismo de lo que tiene de más piadoso: el consuelo de los
afligidos? Digamos simplemente que este sistema es irracional y no
resiste un análisis serio.

“Existe un principio –estoy seguro de ello– que todos los espíritas admiten: el de que los semejantes actúan con sus semejantes y como sus semejantes. Ahora bien, ¿cuáles son los semejantes de los Espíritus, sino los Espíritus, encarnados o no? ¿Habrá que repetiros esto sin cesar? ¡Pues bien! Voy a repetirlo una vez más: vuestro periespíritu y el nuestro son extraídos del mismo medio, son de idéntica naturaleza; en una palabra, son semejantes. Entre sus propiedades, el periespíritu tiene una capacidad de asimilación más o menos desarrollada, de imantación más o menos poderosa, que nos permite, a los Espíritus y a los encarnados, ponernos en relación unos con otros muy pronto y muy fácilmente. Es decir, lo que es propio de los médiums, lo que es inherente a la esencia misma de su individualidad, es una afinidad especial y, al mismo tiempo, una fuerza de expansión particular, que neutralizan en ellos toda refractibilidad29 y establecen, entre ellos y nosotros, una especie de corriente, una especie de fusión que facilita nuestras comunicaciones.
29 En el original: réfractibilité. Se trata probablemente de un neologismo introducido por el Espíritu de Erasto. (N. del T.)
Además, esa refractibilidad propia de la materia es la que impide el desarrollo de la Mediúmnidad en la mayor parte de aquellos que no son médiums. “Los hombres son siempre propensos a exagerarlo todo. Algunos, y no me refiero aquí a los materialistas, niegan que los animales tengan alma, mientras que otros quieren atribuirles una, por así decirlo, semejante a la nuestra. ¿Por qué se pretende confundir de esa manera lo perfectible con lo imperfectible? No, no, convenceos de eso, el fuego que anima a los irracionales, el soplo que los impulsa a actuar, a moverse y a hablar en el lenguaje que les es propio, no posee en la actualidad ninguna aptitud para mezclarse, unirse o fusionarse con el soplo divino, con el alma etérea; en una palabra, con el Espíritu que anima al ser esencialmente perfectible: el hombre, el rey de la creación. Ahora bien, ¿no es esa condición esencial de perfectibilidad la que constituye la superioridad de la especie humana sobre las otras especies terrenales? ¡Pues bien! Reconoced, entonces, que no se puede asimilar al hombre, el único ser perfectible en sí mismo y en sus obras, con ningún individuo de las otras especies que viven en la Tierra. “El perro, cuya inteligencia superior entre los animales lo ha convertido en el amigo y comensal del hombre, ¿es perfectible de por sí, por iniciativa propia? Nadie osaría sostener eso, porque el perro no hace progresar al perro; y el mejor adiestrado entre ellos ha sido siempre instruido por su dueño. Desde que el mundo es mundo, la nutria construye su madriguera por encima del agua, siguiendo las mismas proporciones y una regla invariable. Los ruiseñores y las golondrinas jamás han construido sus nidos de un modo diferente a como lo han hecho sus padres. Un nido de gorriones anterior al diluvio, así como un nido de gorriones de la época moderna, es siempre un nido de gorriones, construido en las mismas condiciones y con el mismo sistema, basado en entrelazar ramitas y desperdicios recogidos durante la primavera, en la época de la reproducción. Las abejas y las hormigas, en sus pequeñas y bien administradas repúblicas, jamás cambiaron sus hábitos de abastecimiento, su modo de proceder, sus costumbres, sus producciones. La araña, por último, siempre teje su tela del mismo modo. “Por otra parte, si buscáis las chozas y las tiendas de las primeras edades de la Tierra, encontraréis en su lugar los palacios y castillos de la civilización moderna. El oro y la seda han sustituido a las vestimentas hechas con pieles sin curtir. En fin, a cada paso hallaréis pruebas de la marcha incesante de la humanidad en el camino del progreso. De ese progreso constante, imbatible, irrecusable de la especie humana, y de ese estancamiento indefinido de las demás especies animales, habréis de concluir conmigo que, si existen principios comunes a todo lo que vive y se mueve en la Tierra –el soplo y la materia–, no es menos cierto que sólo vosotros, Espíritus encarnados, estáis sometidos a esa inevitable ley del progreso, que os impulsa fatalmente hacia adelante, siempre hacia delante. Dios puso junto a vosotros a los animales como auxiliares, para alimentaros, vestiros y secundaros. Les otorgó cierta dosis de inteligencia porque, para ayudaros, necesitan comprender, pero condicionó esa inteligencia a los servicios que deben prestar. Con todo, en su sabiduría, Dios no quiso que estuviesen sometidos a la misma ley del progreso. Tal como fueron creados, así se han conservado y se conservarán hasta la extinción de sus especies. “Se ha dicho que los Espíritus Mediúmnizan la materia inerte, de modo que hacen que se muevan las sillas, las mesas, los pianos. Hacen que se muevan, en efecto, ¡pero no las Mediúmnizan! Porque, repito una vez más, sin un médium no se produce ninguno de esos fenómenos. ¿Qué tiene de extraordinario que, con la ayuda de uno o de muchos médiums, los Espíritus hagamos que la materia inerte y pasiva se mueva, si es precisamente en virtud de su pasividad y de su inercia que resulta apropiada para recibir los movimientos y los impulsos que deseamos imprimirle? No cabe duda de que para eso necesitamos médiums, pero no es necesario que el médium esté presente o que sea consciente del hecho, pues podemos obrar, con los elementos que él nos proporciona, sin que lo sepa y aunque esté ausente, sobre todo para producir los fenómenos de tangibilidad y de aportes. Nuestra envoltura fluídica, más imponderable y sutil que el más sutil e imponderable de vuestros gases, se une, se liga, se combina con la envoltura fluídica  nimalizada del médium, cuyas propiedades de expansión y de penetrabilidad escapan a vuestros sentidos densos –propiedades casi inexplicables para vosotros–, a fin de permitirnos imprimir movimientos a los muebles, e incluso romperlos dentro de habitaciones donde no haya personas.

“Por cierto, los Espíritus pueden volverse visibles y tangibles para los animales. Muchas veces, ese súbito terror que se apodera de ellos, sin que percibáis la causa, es provocado por la vista de uno o muchos Espíritus que tienen malas intenciones para con los individuos presentes o los dueños de los animales. Muy a menudo os encontráis con caballos que se niegan a avanzar y a retroceder, o que se encabritan ante un obstáculo imaginario. ¡Pues bien! Tened por seguro que el obstáculo imaginario es muchas veces un Espíritu o un grupo de Espíritus, que se complacen en impedir que los animales avancen. Recordad la burra de Balaam que, al ver ante ella a un ángel, y temerosa de su espada flamígera, se obstinaba en no moverse. Sucede que, antes de manifestarse visualmente a Balaam, el ángel quiso hacerse visible sólo para el animal. Con todo, vuelvo a repetirlo, los Espíritus no mediúmnizamos directamente ni a los animales ni a la materia inerte.

Libro de Los Médiums: No. 236.
[…] Necesitamos siempre del concurso consciente o inconsciente de un médium humano, porque nos hace falta la unión de fluidos similares, lo que no encontramos ni en los animales ni en la materia bruta. “El Sr. T... dice que magnetizó a su perro. ¿Qué resultado obtuvo? Lo mató, porque el desventurado animal murió tras haber caído en una especie de atonía, de languidez, consecuencia de la magnetización. En efecto, al impregnarlo de un fluido tomado de una esencia superior a la esencia especial de su naturaleza de perro, lo aniquiló, pues actuó sobre el animal a semejanza de un rayo, aunque más lentamente. Por lo tanto, dado que no es posible ninguna asimilación entre nuestro periespíritu y la envoltura fluídica de los animales propiamente dichos, los aniquilaríamos en forma instantánea en caso de que los mediumnizáramos. “Sobre esta base, reconozco perfectamente que en los animales existen aptitudes diversas; que en ellos se desarrollan ciertos sentimientos y ciertas pasiones, idénticos a las pasiones y a los sentimientos humanos; que son sensibles y agradecidos, o vengativos y agresivos, según se los trate bien o mal. Eso se debe a que Dios, que no hizo nada incompleto, ha dado a los animales que son compañeros o servidores del hombre cualidades de sociabilidad que faltan por completo en los animales salvajes que habitan en las regiones despobladas. No obstante, de ahí a que puedan servir de intermediarios para la transmisión del pensamiento de los Espíritus, hay un abismo. Ese abismo radica en la diferencia que hay entre sus naturalezas. “Vosotros sabéis que los Espíritus extraemos del cerebro del médium los elementos necesarios para dar a nuestro pensamiento una forma que os resulte perceptible y aprehensible. Con la ayuda de los recursos que posee, el médium traduce nuestro pensamiento al lenguaje común. ¡Pues bien! ¿Qué elementos encontraríamos en el cerebro de un animal? ¿Habría en él palabras, números, signos semejantes a los que existen en el hombre, incluso en el menos inteligente? Sin embargo –alegaréis–, los animales comprenden el pensamiento del hombre, y hasta llegan a adivinarlo.. Así es, los animales adiestrados comprenden ciertos pensamientos, pero ¿los habéis visto alguna vez reproducirlos? No. Por consiguiente, debéis
concluir que los animales no nos pueden servir de intérpretes. “Para resumir, los fenómenos mediúmnicos no pueden manifestarse sin el concurso consciente o inconsciente de los médiums; y solamente entre los encarnados –que son Espíritus como nosotros– podemos encontrar a los que pueden servirnos de médiums. En cuanto a adiestrar perros, pájaros u otros animales, para que realicen tales o cuales ejercicios, es un asunto vuestro, no de nosotros .”
Erasto
NOTA – En la Revista Espírita, de septiembre de 1861, se encontrará la explicación detallada de un procedimiento empleado por los adiestradores de pájaros sabios, con el fin de hacer que estos extraigan de un mazo de cartas aquellas que se les solicitan.

Nota de Frank: Los Fluidos Cósmicos Universales, cuando son enviados y derramados, tenemos evidencia de testigos que los reciben que dan testimonio fidedigno de eso. Los Fluidos Cósmicos de los Animales, son diferentes a los Fluidos Cósmicos de los seres Humanos, NO RECOMIENDO PASES MAGNETICOS A LOS ANIMALES. Así dice en El Libro de Los Médiums-Capítulo XXII

El Sr. T. . . dijo haber magnetizado a su perro; ¿hasta dónde llegó? Lo mató, porque este desgraciado animal murió después de haber caído en una especie de atonía, de languidez, consecuencia de su magnetización. En efecto, inundándole de un fluido absorbido en una esencia superior a la esencia especial de su naturaleza, lo ha aplastado y ha obrado sobre él, aunque más lentamente, de la misma manera que el rayo. Pues como que no hay homogeneidad posible entre nuestro periespíritu y la capa fluídica de los animales propiamente dichos les aplastaríamos instantáneamente mediumnizándolos.

Establecido esto, reconozco perfectamente que en los animales existen aptitudes diversas; que ciertos sentimientos, ciertas pasiones idénticas a las pasiones y a los sentimientos humanos se desarrollan en ellos; que son sensibles y reconocidos, vengativos e iracundos, según se les trata. Es que Dios, que no hace nada incompleto, ha dado a los animales compañeros o servidores del hombre, cualidades de sociabilidad que faltan completamente a los animales salvajes que habitan los desiertos.

ERASTO.



Tratamiento espiritual para animales

Reportaje del programa fantástico, muestra el trabajo de un centro espírita en la zona norte de San Pablo (SP) donde se realizan tratamientos espirituales para animales.

Hospitales Espiritas para dar Pases Magnéticos a los Animales

Entonces, veamos lo qu dice la Codificación con relación a este tema.

Acerca de los médiums
• Médiums de efectos físicos. • Personas eléctricas. • Médiums
sensitivos o impresionables. • Médiums auditivos. • Médiums
parlantes. • Médiums videntes. • Médiums sonámbulos.
• Médiums curativos. • Médiums pneumatógrafos.

No. 159. Toda persona que siente, con mayor o menor intensidad, la influencia de los Espíritus es médium. Esa facultad es inherente al hombre, de modo que no constituye un privilegio exclusivo, y son pocos los que no poseen algunos rudimentos de ella. Por consiguiente, se puede decir que todas las personas, poco más o menos, son médiums. Sin embargo, en la práctica, esa calificación sólo se aplica a aquellos en quienes la facultad Mediúmnica está netamente caracterizada y se pone de manifiesto mediante efectos patentes, cuya intensidad es indudable, lo que depende de una organización más o menos sensitiva. Hay que señalar, además, que esta facultad no se revela en todos de la misma manera. Por lo general, cada médium tiene una aptitud especial para tal o cual orden de fenómenos, de modo que existen tantas variedades de médiums como especies de manifestaciones. Los principales son: 

  • médiums de efectos físicos
  • médiums sensitivos o impresionables
  • médiums auditivos
  • médiums parlantes
  • médiums videntes
  • médiums sonámbulos
  • médiums curativos
  • médiums pneumatógrafos
  • médiums escribientes o psicógrafos.

1. Médiums de efectos físicos
No. 160. Los médiums de efectos físicos son más especialmente aptos para producir fenómenos materiales, como los movimientos de cuerpos inertes, los ruidos, etc. Pueden ser divididos en médiums facultativos y médiums involuntarios. (Véase la Segunda Parte, Capítulos II y IV.).
Los médiums facultativos son los que tienen conciencia de su poder y producen fenómenos espíritas mediante un acto de su voluntad. Aunque inherente a la especie humana, conforme ya hemos dicho, esta facultad está lejos de existir en todos con la misma intensidad. No obstante, si bien son pocas las personas en las que es absolutamente nula, más raras aún son las que tienen aptitud para producir los grandes efectos, como la suspensión de cuerpos pesados en el espacio, la traslación aérea y, sobre todo, las apariciones.

Los efectos más simples son la rotación de un objeto, los golpes producidos mediante el levantamiento de ese objeto, o en su propia sustancia. A pesar de que no atribuimos una gran importancia a esos fenómenos, recomendamos que no se los descuide, porque pueden dar lugar a observaciones interesantes y contribuir al convencimiento de quienes los presencien. De todos modos, conviene notar que la facultad de producir efectos materiales raramente existe en los que disponen de medios de comunicación más perfectos, como la escritura y la palabra. En general, la facultad disminuye en un sentido a medida que se desarrolla en otro.

No. 161. Los médiums involuntarios o naturales son aquellos cuya influencia se ejerce sin que ellos lo sepan. No tienen conciencia de su poder y, a menudo, lo que sucede de anormal alrededor suyo no les parece en modo alguno extraordinario, pues forma parte de ellos mismos, como en el caso de las personas dotadas de doble vista, que ni siquiera lo sospechan. Esos sujetos son muy dignos de observación, y no debemos dejar de reunir y estudiar los hechos de esa clase que lleguen a nuestro conocimiento. Se manifiestan a cualquier edad, y muchas veces en niños pequeños. (Véase el capítulo V, “Manifestaciones físicas espontáneas”.)

Esta facultad no constituye, de por sí, el indicio de un estado patológico, ya que no es incompatible con una salud perfecta. Si aquel que la posee está enfermo, eso se debe a una causa ajena a la Mediúmnidad. Por eso los recursos terapéuticos empleados son impotentes para hacerla desaparecer. En algunos casos, puede surgir después de una cierta debilidad orgánica, pero esta nunca es su causa eficiente. No existe, por lo tanto, desde el punto de vista de la salud, ninguna razón para inquietarnos.  La Mediúmnidad sólo podría causar algún problema si el sujeto que la posee abusara de ella después de haberse convertido en médium facultativo, porque en ese caso podría haber una emisión demasiado abundante de fluido vital, con el consecuente debilitamiento del organismo.

No.162. La razón se revela ante la imagen de las torturas morales y corporales a que la ciencia ha sometido a veces a personas débiles y delicadas, con el fin de asegurarse de que no existía engaño de parte de ellas. Esas experimentaciones, hechas con mala intención la mayoría de las veces, son siempre perjudiciales para las organizaciones sensitivas, e incluso pueden ocasionar graves desordenes en la economía orgánica. Realizar semejantes pruebas es jugar con la vida. El observador de buena fe no necesita emplear esos medios. Aquel que está familiarizado con fenómenos de esa especie sabe, además, que corresponden al orden moral más que al físico, y que sería inútil buscar su solución en nuestras ciencias exactas.

Capítulo XIV
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Precisamente porque esos fenómenos son de orden moral, se debe evitar con un cuidado no menos escrupuloso todo lo que pueda sobrexcitar la imaginación. Como se sabe, el miedo puede ocasionar muchos accidentes, de modo que se cometerían menos imprudencias si se conocieran todos los casos de locura y epilepsia cuyo origen se encuentra en las leyendas de lobisones y de cucos. ¿Qué sucedería, pues, si las personas fueran convencidas de que detrás de esos fenómenos está el diablo? Quienes propagan semejantes ideas no saben la responsabilidad que asumen, pues pueden matar. Ahora bien, el peligro no existe sólo para el sujeto, sino también para los que lo rodean, que pueden quedar aterrorizados al pensar que la casa donde viven se ha convertido en una guarida de demonios. Esta creencia funesta fue la que causó tantos actos de atrocidad en los tiempos de ignorancia. Con todo, si los responsables de esos actos hubiesen tenido un poco más de discernimiento, deberían haber pensado que, por más que quemaran los cuerpos supuestamente poseídos por el diablo, no podrían quemar al propio diablo. Si lo que querían era librarse de él, a él debían dar muerte. La doctrina espírita, al ilustrarnos acerca de la verdadera causa de los fenómenos mediúmnico, le dio al diablo el golpe de gracia. Así pues, lejos de estimular aquella creencia, todas las personas –y este es un deber moral y humanitario– deben combatirla, dondequiera que exista.  Lo que se debe hacer cuando una facultad de esa naturaleza se desarrolla espontáneamente en un individuo, es dejar que el fenómeno siga su curso natural: la naturaleza es más prudente que los hombres. Por otra parte, la Providencia tiene sus planes, y el más humilde de los seres puede servir de instrumento a los designios más importantes. No obstante, debemos convenir en que algunas veces ese fenómeno asume proporciones agobiantes e inoportunas para todo el mundo. Veamos el modo como hay que proceder en todos los casos. En el capítulo V, “Manifestaciones Físicas Espontáneas”, ya dimos algunos consejos al respecto, y hemos manifestado la necesidad de entrar en comunicación con el Espíritu, para saber lo que desea. El siguiente método también se basa en la observación.  Los Seres invisibles que revelan su presencia por medio de efectos sensibles son, por lo general, Espíritus de orden inferior, que pueden ser dominados mediante el ascendiente moral. Ese ascendiente es el que debemos tratar de adquirir. Para lograrlo, es necesario hacer que el sujeto pase del estado de médium natural al de médium facultativo. Se produce, entonces, un efecto análogo al que se observa en el sonambulismo. Como se sabe, el sonambulismo natural cesa generalmente cuando es sustituido por el sonambulismo magnético. No se interrumpe la facultad que permite al alma emanciparse, sino que se le da otro curso.  Lo mismo sucede con la facultad Mediúmnica. Con ese fin, en vez de obstaculizar los fenómenos –lo que raramente se consigue y que no siempre está exento de peligro–, es preciso estimular al médium  a que los produzca según su voluntad, imponiéndose al Espíritu. De ese modo, el médium llega a someterlo, haciendo de ese dominador, a veces tiránico, un ser subordinado y a menudo muy dócil. Un hecho digno de nota, confirmado por la experiencia, es que en ese caso un niño tiene tanta autoridad como un adulto, y a veces más que este. Esa es otra prueba a favor de un punto fundamental de la doctrina espírita: el Espíritu sólo es niño a causa de su cuerpo,  y posee un desarrollo necesariamente anterior a su encarnación actual, desarrollo que le puede dar ascendiente sobre los Espíritus que son inferiores a él.
La moralización del Espíritu a través de los consejos de una tercera persona influyente y experimentada, en caso de que el médium no se encuentre en condiciones de hacerlo, constituye a menudo un recurso muy eficaz. Más adelante volveremos a tratar este asunto.

No. 163. Por lo que parece, en esta categoría de médiums se deberían incluir las personas dotadas de cierta dosis de electricidad natural, verdaderos peces torpedo humanos, que producen mediante el simple contacto todos los efectos de la atracción y la repulsión. Sería una equivocación, sin embargo, considerarlas médiums, porque la verdadera Mediúmnidad supone la intervención directa de un Espíritu. Ahora bien, en el caso del que hablamos, experiencias concluyentes han probado que la electricidad es el único agente de esos fenómenos. Esta extraña facultad, que casi se podría considerar una enfermedad, puede en ocasiones estar relacionada con la Mediúmnidad, como se verifica en la crónica del “Espíritu golpeador de Bergzabern”, aunque a menudo es completamente independiente. Conforme hemos dicho, la única prueba de la intervención de los Espíritus es el carácter inteligente de las manifestaciones. Toda vez que ese carácter no exista, estamos autorizados a atribuirlas a una causa puramente físicas. La cuestión es saber si las personas eléctricas poseen mayor aptitud para convertirse en médiums de efectos físicos. Creemos que sí, pero sólo la experiencia podrá demostrarlo.

2. Médiums sensitivos o impresionables
No. 164. Designamos de este modo a las personas capaces de sentir la presencia de los Espíritus por medio de una vaga impresión, una especie de roce sobre todos los miembros, que ellas mismas no pueden comprender. Esta variedad no presenta un carácter bien definido. Todos los médiums son necesariamente impresionables, de modo que la impresionabilidad es más bien una cualidad general que especial. Se trata de la facultad rudimentaria indispensable para el desarrollo de todas las otras. Difiere de la impresionabilidad puramente física y nerviosa, con la cual no debe ser confundida; porque hay personas que no tienen los nervios delicados, pero que sienten  con mayor o menor intensidad el efecto de la presencia de los Espíritus, al paso que otras, muy irritables, no los sienten en absoluto. Esta facultad se desarrolla con el hábito, y puede adquirir tal sutileza que aquel que la posee reconoce, por la impresión que experimenta, no sólo la naturaleza buena o mala del Espíritu que está a su lado, sino incluso su individualidad, del mismo modo que el ciego reconoce por un no sé qué la aproximación de tal o cual persona. El sujeto se convierte, en relación con los Espíritus, en un verdadero sensitivo. Un Espíritu bueno produce siempre una impresión suave y agradable. En cambio, la impresión producida por un Espíritu malo es penosa, angustiante y desagradable. Tiene como un cierto olor a impureza.

3. Médiums auditivos
No. 165. Son los que oyen la voz de los Espíritus. Conforme ya hemos dicho al hablar de la pneumatofonía, se trata a veces de una voz interior que se hace oír en el fuero interno de las personas. En otras ocasiones es una voz exterior, clara y distinta, como la de una persona viva. Los médiums auditivos pueden, de ese modo, conversar con los Espíritus. Cuando tienen el hábito de comunicarse con determinados Espíritus, los reconocen inmediatamente por la naturaleza de la voz. Quien no esté dotado de esta facultad también puede conversar con un Espíritu a través de un médium auditivo que desempeñe la función de intérprete.
Esta facultad es muy agradable cuando el médium sólo oye a los Espíritus buenos, o solamente a aquellos a quienes evoca. Sin embargo, no sucede lo mismo cuando un Espíritu malo se ensaña con él y le hace oír a cada instante las cosas más desagradables, y a veces las más inconvenientes. En ese caso, es necesario tratar de librarse de esos Espíritus por los medios que indicaremos en el capítulo acerca de la obsesión.

Capítulo XIV
224
4. Médiums parlantes
No. 166. Los médiums auditivos, que se limitan a transmitir lo que oyen, no son, hablando con propiedad, médiums parlantes. Estos últimos la mayor parte de las veces no oyen nada. En ellos el Espíritu actúa sobre los órganos de la palabra, del mismo modo que lo hace sobre la mano en el caso de los médiums escribientes.
Cuando quiere comunicarse, el Espíritu se sirve de los órganos más dóciles que encuentra en el médium. De uno, utiliza la mano; del otro, la palabra; de un tercero, el oído. El médium parlante generalmente se expresa sin tener conciencia de lo que dice, y muchas veces dice cosas que son completamente ajenas a sus ideas habituales, a sus conocimientos e, incluso, que están más allá del alcance de su inteligencia. Aunque en ese momento se encuentre perfectamente despierto y en estado normal, raramente conserva el recuerdo de lo que dijo. En suma, en él la palabra es un instrumento del que se sirve el Espíritu, con el cual una tercera persona puede comunicarse, así como lo hace a través de un médium auditivo. La pasividad del médium parlante no siempre es tan completa. Algunos tienen la intuición de lo que dicen en el momento exacto en que pronuncian las palabras. Volveremos a tratar sobre esta variedad de médiums cuando hagamos referencia a los médiums intuitivos.

5. Médiums videntes
No. 167. Los médiums videntes están dotados de la facultad de ver a los Espíritus. Algunos gozan de esa facultad en estado normal, cuando están perfectamente despiertos, y conservan el recuerdo preciso de lo que han visto. Otros sólo la poseen en estado sonambúlico, o cercano al sonambulismo. Es raro que esta facultad sea permanente. Casi siempre es el resultado de una crisis momentánea y pasajera. Podemos incluir, en la categoría de los médiums videntes, a todas las personas dotadas de doble vista. La posibilidad de ver a los Espíritus en los sueños es, sin duda, producto de una especie de Mediúmnidad, pero quienes la experimentan no son, hablando con propiedad, médiums videntes. Ya hemos explicado ese fenómeno en el capítulo VI, “Manifestaciones Visuales”. El médium vidente cree que ve con los ojos, como los que están dotados de doble vista. Pero en realidad es el alma la que ve, razón por la cual ellos ven con los ojos cerrados tanto como con los ojos abiertos. De ahí se sigue que un ciego puede ver a los Espíritus del mismo modo que alguien cuya visión es normal. Sería interesante hacer un estudio sobre este último punto, a fin de saber si esta facultad es más frecuente en los ciegos. Espíritus que en la Tierra fueron ciegos nos han dicho que, cuando estaban vivos, tenían la percepción de ciertos objetos a través del alma, y que no se encontraban sumergidos en la negra oscuridad.

No.168. Es preciso distinguir las apariciones accidentales y espontáneas de la facultad, propiamente dicha, de ver a los Espíritus. Las primeras son frecuentes, sobre todo en el momento de la muerte de personas a las que hemos amado o conocido, que vienen para hacernos saber que ya no pertenecen a este mundo. Existen numerosos ejemplos de hechos de esta naturaleza, sin mencionar las visiones durante el sueño. En otras ocasiones se trata de parientes o amigos que, sin bien han muerto hace algún tiempo, se aparecen para avisar acerca de un peligro, dar un consejo o pedir un favor. El favor que el Espíritu puede solicitar consiste, por lo general, en el cumplimiento de alguna cosa que no le ha sido posible hacer en vida, o en el auxilio de las plegarias. Estas apariciones son hechos aislados, que presentan siempre un carácter individual y personal, y no constituyen el efecto de una facultad propiamente dicha. La facultad consiste en la posibilidad –si no permanente, al menos muy frecuente– de ver a cualquier Espíritu que se presente, aunque sea absolutamente desconocido. Esta facultad es la que define, hablando con propiedad, a los médiums videntes. Entre los médiums videntes existen aquellos que sólo ven a los Espíritus que han sido evocados, cuya descripción pueden hacer con minuciosa exactitud. Describen hasta en sus menores detalles los gestos, la expresión de la fisonomía, las facciones del rostro, la vestimenta y hasta los sentimientos de que esos Espíritus parecen animados. Hay otros médiums en quienes esta facultad es aún más general, pues ven toda la población espírita que los circunda: Espíritus que van y vienen y que, por decirlo así, se ocupan de sus negocios.

No. 169. Una noche asistimos a una representación de la ópera Oberón, en compañía de un muy buen médium vidente. En la sala había una gran cantidad de lugares vacíos, aunque muchos de ellos estaban ocupados por Espíritus que daban la impresión de participar del espectáculo. Algunos se colocaban junto a ciertos espectadores y parecían escuchar sus conversaciones. En el escenario se desarrollaba otra escena. Detrás de los actores, muchos Espíritus de humor jovial se divertían en imitarlos, copiando sus gestos de modo grotesco. Otros, más serios, parecían inspirar a los artistas, y hacían esfuerzos para infundirles energía. Uno de ellos permanecía junto a una de las cantantes principales, y pensamos que sus intenciones eran un tanto frívolas. Lo evocamos luego de que concluyó uno de los actos. El Espíritu atendió el llamado y reprobó con severidad nuestro juicio temerario: “No soy lo que suponéis, sino su guía y su Espíritu protector; estoy encargado de orientarla”. Al cabo de unos minutos de charla muy formal, se alejó, mientras nos decía: “Adiós; ella está en su camarín; es preciso que vaya a cuidarla”. A continuación, evocamos al Espíritu de Weber, el autor de la ópera, y le preguntamos qué opinaba de la interpretación de su obra. “No es del todo mala, pero está floja. Los actores se limitan a cantar. Falta inspiración.” Después agregó: “Espera, voy a intentar darles un poco del fuego sagrado”. Entonces lo vimos en el escenario, suspendido por encima de los actores. Partía de él una especie de efluvio que se derramaba sobre todos ellos. En ese momento, la energía de los artistas aumentó notablemente.

No.170. Veamos otro hecho que prueba la influencia que los Espíritus ejercen sobre los hombres, sin que estos lo sepan. Asistíamos, como aquella noche, a una representación teatral, con otro médium vidente. Conversamos entonces con un Espíritu espectador, que nos dijo: “¿Estáis viendo a aquellas dos señoras que están solas, en aquel palco? ¡Pues bien! Haré que se retiren de la sala”. En ese momento, el médium vio que el Espíritu iba a ubicarse en el palco en cuestión y hablaba con ambas. De pronto, las damas, que se mostraban muy atentas al espectáculo, intercambiaron miradas y aparentemente se consultaron una a la otra. Después se marcharon y no volvieron. El Espíritu nos hizo entonces un gesto cómico, para mostrar que había cumplido con su palabra. No lo volvimos a ver, para pedirle mayores explicaciones. De este modo, muchas veces hemos sido testigos del rol que los Espíritus desempeñan entre los vivos. Los observamos en diferentes lugares de reunión, en bailes, conciertos, sermones, funerales, casamientos, etc., y por todas partes los hemos encontrado incitando malas pasiones, fomentando la discordia, provocando disputas y regocijándose con
sus proezas. Otros, por el contrario, combatían esas influencias perniciosas, aunque raramente eran escuchados.

No.171. No cabe duda de que la facultad de ver a los Espíritus puede desarrollarse, pero es una de aquellas cuyo desarrollo conviene que se produzca naturalmente, sin provocarlo, de lo contrario nos exponemos a ser víctimas de la imaginación. Cuando el germen de una facultad existe, esta se manifiesta por sí misma. En
principio, debemos contentarnos con aquellas facultades que Dios nos concedió, sin que busquemos lo imposible. El que quiera tener demasiado, correrá el riesgo de perder lo que tiene. Cuando dijimos que los  hechos de apariciones espontáneas son frecuentes (§ 107), no quisimos decir que fueran muy comunes.
En cuanto a los médiums videntes propiamente dichos, son aún más raros, y hay mucho que desconfiar de los que pretenden gozar de esa facultad. Es prudente darles crédito solamente ante pruebas positivas. No nos referimos siquiera a los que alimentan la ridícula ilusión de ver a los Espíritus glóbulos, que hemos descripto en el § 108, sino a los que dicen que ven a los Espíritus de modo racional. No cabe duda de que algunas personas pueden engañarse de buena fe, pero otras también simulan esta facultad por amor propio o por interés. En este caso, es preciso tomar en cuenta especialmente el carácter, la moralidad y la sinceridad que estos sujetos expresan habitualmente. No obstante, el medio de control más seguro se encuentra, sobre todo, en las circunstancias particulares, ya que algunas de ellas no pueden dar margen a ninguna sospecha, como sucede, por ejemplo, cuando el médium retrata con exactitud a Espíritus a los que jamás conoció cuando estaban encarnados. El hecho siguiente pertenece a esta categoría. Una señora viuda, cuyo marido se comunica a menudo con ella, estaba cierta vez en compañía de un médium vidente que no la conocía, como tampoco conocía a su familia. En cierto momento el médium le dijo: “Veo un Espíritu cerca de usted”. Ella respondió: “¡Ah!, sin duda es mi marido, que casi nunca me deja”. “No –dijo el médium–, es una mujer de mediana edad; está peinada de un modo especial; lleva una cinta blanca en la cabeza”. Por esa particularidad y otros detalles descriptos, la viuda no dudó en reconocer a su abuela, en quien no había pensado en absoluto en ese momento. Si el médium hubiera querido simular la facultad, le habría resultado más fácil concordar con el pensamiento de la señora, que estaba preocupada por su marido. En cambio, el médium vio una mujer con una particularidad en el peinado, idea que nada ni nadie habría podido sugerirle. Este hecho prueba también que la visión del médium no era el reflejo de un pensamiento ajeno. (Véase el § 102.)

6. Médiums sonámbulos
No. 172. El sonambulismo puede ser considerado una variedad de la facultad Mediúmnica; o mejor dicho, ambos órdenes de fenómenos se encuentran juntos con mucha frecuencia. El sonámbulo actúa bajo la influencia de su propio Espíritu. Su alma, en los momentos de emancipación, ve, oye y percibe más allá de los límites de los sentidos. El sonámbulo extrae de sí mismo lo que expresa. En general, sus ideas son más precisas que cuando se halla en estado normal, y también son más amplios sus conocimientos, porque su alma está libre. En una palabra, vive por anticipado la vida de los Espíritus. El médium, por el contrario, es el instrumento de una inteligencia extraña. Es pasivo, y lo que dice no proviene de él. En resumen, el sonámbulo expresa su propio pensamiento, en tanto que el médium expresa el pensamiento de otro. No obstante, el Espíritu que se comunica a través de un médium común, también puede hacerlo a través de un sonámbulo. Muchas veces, incluso, el estado de emancipación del alma que se produce durante el sonambulismo facilita esa comunicación. Muchos sonámbulos ven perfectamente a los Espíritus y los describen con tanta precisión como los médiums videntes. Pueden conversar con ellos y trasmitirnos su pensamiento. Lo que dicen, fuera del ámbito de sus conocimientos personales, casi siempre les es sugerido por otros Espíritus. Veamos un ejemplo notable, en el que la doble acción –del Espíritu del sonámbulo y del otro Espíritu– se revela de modo inequívoco.

No.173. Uno de nuestros amigos utilizaba como sonámbulo a un joven de entre 14 y 15 años, de inteligencia muy vulgar y de instrucción en extremo precaria. No obstante, en el estado de sonambulismo, dio pruebas de una lucidez extraordinaria y de gran perspicacia. Se distinguía principalmente en el tratamiento de las enfermedades, e hizo un gran número de curas que se consideraban imposibles. Cierto día, en que atendía a un enfermo, describió la enfermedad con absoluta exactitud. “No es suficiente –le dijeron–, ahora es necesario que indiques el remedio.” “No puedo –respondió–, mi ángel doctor no está aquí.” “¿A qué te  refieres cuando hablas de tu ángel doctor?” “Es el que dicta los remedios.” “Entonces, ¿no eres tú quien ve los remedios?” “¡Oh, no! Os he dicho que es mi ángel doctor quien me los dicta.” De ese modo, en el caso de este sonámbulo, la acción de ver la enfermedad correspondía a su propio Espíritu, que para eso no precisaba de asistencia alguna. En cambio, la indicación de los remedios se la daba otro Espíritu. Si ese otro Espíritu no estaba presente, el joven no podía decir nada. Cuando estaba solo, era apenas un sonámbulo; pero asistido por aquel a quien denominaba su ángel doctor, era un sonámbulo médium.
No.174. La lucidez sonambúlica es una facultad que depende del organismo, y es completamente independiente de la elevación, el adelanto e incluso el estado moral del sujeto. Así pues, un sonámbulo puede ser muy lúcido, pero incapaz de resolver ciertas cuestiones si su Espíritu es poco adelantado. De modo que el sonámbulo que habla por sí mismo puede decir cosas buenas o malas, exactas o falsas, ser más o menos delicado y escrupuloso en su proceder, conforme al grado de elevación o de inferioridad de su propio Espíritu. Por eso la asistencia de otro Espíritu puede suplir sus deficiencias. No obstante, un sonámbulo también puede ser asistido por un Espíritu mentiroso, frívolo e incluso malo, como sucede con los médiums. En este caso, sobre todo, las cualidades morales ejercen una gran influencia para atraer a los Espíritus buenos. (Véase El Libro de los Espíritus, “Sonambulismo”, § 425; y,  en este libro, el capítulo sobre la “Influencia moral del médium”.)

7. Médiums curativos
No. 175. Solamente para no dejar de mencionarla, hablaremos aquí de esta variedad de médiums, porque el asunto demandaría un desarrollo demasiado extenso para los límites que nos hemos fijado en este libro. Además, sabemos que un médico amigo nuestro se propone tratarlo en una obra especial sobre medicina intuitiva. Diremos apenas que este género de Mediúmnidad consiste principalmente en el don que poseen ciertas personas de curar con un simple toque, con la mirada e incluso con un gesto, sin el auxilio de ninguna medicación. Se dirá, sin duda, que esto no es más que magnetismo. Es evidente que en este fenómeno el fluido magnético desempeña un papel importante. Pero cuando se lo analiza con cuidado, fácilmente se reconoce que en él hay algo más. La magnetización ordinaria es un verdadero tratamiento, continuado, regular y metódico. En cambio, en la Mediúmnidad curativa las cosas ocurren de un modo por completo diferente. Todos los magnetizadores son más o menos aptos para curar, siempre que sepan conducirse convenientemente, mientras que en los médiums curativos la facultad es espontánea, e incluso algunos la poseen sin jamás haber oído hablar del magnetismo. La intervención de un poder oculto, que caracteriza a la Mediúmnidad, se torna evidente en determinadas circunstancias, sobre todo si consideramos que la mayoría de las personas que con razón pueden ser calificadas de médiums curativos recurren a la plegaria, que es una verdadera evocación. (Véase el § 131.)

No.176. Veamos las respuestas que nos dieron los Espíritus a las preguntas que les hicimos acerca de este asunto:
1. ¿Podemos considerar que las personas dotadas de poder magnético forman una variedad de médiums?
“No cabe duda.”

2. Sin embargo, el médium es un intermediario entre los Espíritus y el hombre. Ahora bien, el magnetizador, dado que toma de sí mismo la fuerza que utiliza, no parece servir de intermediario a ningún poder extraño.
“Es un error. El poder magnético reside, sin duda, en el hombre, pero es aumentado por la acción de los Espíritus a los que llama en su ayuda. Si magnetizas con el propósito de curar, por ejemplo, y evocas a un Espíritu bueno que se interesa por ti y por tu enfermo, ese Espíritu aumenta tu fuerza y tu voluntad, dirige tu fluido y le confiere las cualidades necesarias.”

3. De todos modos, hay muy buenos magnetizadores que no creen en los Espíritus.
“¿Supones entonces que los Espíritus sólo ejercen su acción sobre los que creen en ellos? Los que magnetizan para el bien son auxiliados por Espíritus buenos. Todo hombre que alimenta el deseo del bien los llama sin proponérselo, del mismo modo que, mediante el deseo del mal y las malas intenciones, llama a los malos.”
4. El magnetizador que creyera en la intervención de los Espíritus, ¿se desempeñaría con mayor eficacia?
“Haría cosas que consideraríais milagros.”
5. Algunas personas, ¿tienen realmente el don de curar con el simple toque, sin el empleo de los pases magnéticos?
“Sin duda. ¿Acaso no tenéis al respecto numerosos ejemplos?”
6. En ese caso, ¿existe una acción magnética, o sólo la influencia
de los Espíritus?
“Ambas cosas. Esas personas son verdaderos médiums, pues actúan bajo la influencia de los Espíritus, lo que no quiere decir que lo hagan a la manera de los médiums escribientes, según vosotros lo entendéis.”
7. Ese poder, ¿puede ser transmitido?
“El poder, no; pero sí el conocimiento de lo necesario para ejercerlo en caso de que se lo posea. Hay personas que dudarían  de que tienen ese poder, si no fuera porque creen que les ha sido transmitido.”
8. ¿Pueden obtenerse curas por medio de la plegaria solamente?
“Sí, algunas veces, si Dios lo permite. Puede suceder, sin embargo, que para el enfermo sea bueno seguir sufriendo, en cuyo caso suponéis que vuestra plegaria no fue escuchada.”
9. ¿Hay para eso fórmulas de plegarias más eficaces que otras?
“Sólo la superstición puede atribuir virtudes a ciertas palabras, y sólo los Espíritus ignorantes o mentirosos pueden alimentar semejantes ideas mediante la prescripción de fórmulas. Con todo, si se trata de personas poco ilustradas e incapaces de comprender las cosas puramente espirituales, puede suceder que el empleo de una determinada fórmula contribuya a infundirles confianza. En
ese caso, la eficacia no reside en la fórmula, sino en la fe, que aumenta gracias a la idea asociada al uso de la fórmula.”





Médiums inspirados
No. 182. Toda persona que recibe, a través del pensamiento, tanto en el estado normal como en el de éxtasis, comunicaciones ajenas a sus ideas preconcebidas, puede ser incluido en la categoría de los médiums inspirados. Se trata, como se ve, de una variedad de la Mediúmnidad intuitiva, con la diferencia de que la intervención de un poder oculto es mucho menos perceptible, porque en el médium inspirado es todavía más difícil distinguir el pensamiento propio de aquel que le es sugerido. Lo que caracteriza a esta variedad es, sobre todo, la espontaneidad. La inspiración procede de los Espíritus que ejercen una influencia sobre nosotros, para el bien o para el mal; pero se debe principalmente a los que quieren nuestro bien, en cuyo caso cometemos el error de rechazar sus consejos con mucha frecuencia. La inspiración se aplica a todas las circunstancias de la vida, en las resoluciones que debemos tomar. En ese aspecto, se puede decir que todos somos médiums, porque no hay quien no tenga sus Espíritus protectores y familiares, que se esfuerzan al máximo para sugerir ideas saludables a sus protegidos. Si todos estuvieran plenamente convencidos de esta verdad, recurrirían con mucha más frecuencia a la inspiración de su ángel de la guarda, en los momentos en que no saben qué decir o qué hacer. Así pues, que cada uno invoque a su Espíritu protector con fervor y confianza, en caso de que sea necesario, y muy a menudo se sorprenderá de las ideas que le surgen como por encanto, ya sea para tomar una resolución o para llevar algo a cabo. Si no surge ninguna idea, significa que hay que esperar. La prueba de que la idea que se presenta es ajena a nosotros reside en el hecho de que, si nos perteneciera, estaría siempre a nuestra disposición, y no habría razón para que no surgiera conforme a nuestra voluntad. El que no es ciego, no tiene más que abrir los ojos para ver, cuando así lo desee. Del mismo modo, el que posee ideas propias las tiene siempre a su disposición. Si no se le presentan cuando quiere, es porque está obligado a buscarlas en otra parte, y no en sí mismo. También se puede incluir en esta categoría a las personas que, sin hallarse dotadas de una inteligencia fuera de lo común, y sin salir del estado normal, tienen relámpagos de una lucidez intelectual que les proporciona, momentáneamente, una facilidad inusitada de concepción y de elocución, así como, en ciertos casos, el presentimiento de las cosas futuras. En esos momentos, justamente considerados de inspiración, las ideas son abundantes, surgen una tras otra y, por así decirlo, se concatenan por sí mismas, mediante un impulso involuntario y casi febril. Nos parece que una inteligencia superior viene a ayudarnos y que nuestro espíritu se ha desembarazado de un fardo.

No. 183. Los hombres de genio, de todas las especies: artistas, científicos, literatos, son sin duda Espíritus adelantados, capaces de comprender y de concebir grandes cosas por sí mismos. Ahora bien, precisamente porque los juzgan capaces, los Espíritus que quieren concretar ciertos trabajos les sugieren las ideas necesarias, de modo que la mayoría de las veces esos hombres de genio son médiums sin saberlo. No obstante, tienen una vaga intuición de una asistencia extraña, visto que todo el que apela a la inspiración no hace otra cosa que una evocación. Si no esperase ser escuchado, ¿por qué exclamaría tan a menudo: “Mi buen genio, ven en mi ayuda”?
Las respuestas siguientes confirman esta certeza:
1. ¿Cuál es la causa principal de la inspiración?
“Un Espíritu que se comunica mediante el pensamiento.”
2. La inspiración, ¿no tiene otro objeto más que revelar cosas importantes?
“No. Muchas veces está relacionada con las más triviales circunstancias de la vida. Por ejemplo, quieres ir a alguna parte, pero una voz secreta te dice que no lo hagas, porque correrás peligro; o
te dice que hagas algo en lo que no pensabas. Se trata de la inspiración. Hay muy pocas personas que no hayan sido más o menos inspiradas en ciertos momentos.”

3. Un escritor, un pintor o un músico, por ejemplo, en los momentos de inspiración, ¿podría ser considerado médium?
“Sí, porque en esos momentos su alma es más libre y se encuentra como desprendida de la materia. Recobra una parte de sus facultades de Espíritu, y recibe más fácilmente las comunicaciones de los otros Espíritus, que la inspiran.”


Médiums de presentimientos
184. El presentimiento es una vaga intuición de las cosas futuras. Algunas personas tienen esa facultad más o menos desarrollada. Su causa puede ser una especie de doble vista, que les permite entrever las consecuencias de las cosas del presente, así como la conexión que existe entre los acontecimientos. No obstante, muchas veces también es el resultado de comunicaciones ocultas. En este caso, principalmente, quienes están dotados de ella pueden recibir el nombre de médiums de presentimientos, que constituyen una variedad de los médiums inspirados.



Presentimientos
522. El presentimiento, ¿es siempre una advertencia del Espíritu protector?
“El presentimiento es el consejo íntimo y oculto de un Espíritu que os quiere bien. No obstante, también está presente en la intuición de la elección que se ha hecho. Es la voz del instinto. Antes de encarnar, el Espíritu tiene conocimiento de las principales fases que tendrá su existencia, es decir, del género de pruebas a las que se compromete. Una vez encarnado, cuando esas pruebas  poseen un carácter relevante, conserva de ellas una especie de impresión en su fuero interior. Esa impresión, que es la voz del instinto, al despertarse cuando se acerca el momento de la prueba, se convierte en presentimiento.”
523. Los presentimientos y la voz del instinto siempre tienen cierta vaguedad. ¿Qué debemos hacer ante la incertidumbre?
“Cuando tengas dudas, invoca a tu Espíritu bueno, o ruégale a Dios, Nuestro Señor, que te envíe uno de sus mensajeros, uno de nosotros.”
524. Las advertencias de nuestros Espíritus protectores, ¿tienen como único objeto la conducta moral, o también la conducta a observar en los asuntos de la vida privada?
“Todo. Ellos tratan de haceros vivir lo mejor posible. No obstante, muchas veces cerráis los oídos a las advertencias saludables y sois desdichados por vuestra culpa.”
Los Espíritus protectores nos ayudan con sus consejos mediante la voz de la conciencia, a la que hacen hablar en nosotros. Sin embargo, como no siempre concedemos a la conciencia la importancia necesaria, los Espíritus nos dan esos consejos de modo más directo, para lo cual se sirven de las personas que nos rodean. Examine cada uno las diversas circunstancias, felices o desdichadas, de su vida, y verá que en muchas ocasiones ha recibido consejos que no siempre aprovechó, y que le habrían evitado bastantes disgustos si los hubiese escuchado.




Libro de Los Médiums
CAPÍTULO XX - INFLUENCIA MORAL DEL MÉDIUM
Cuestiones diversas. – Disertaciones de un Espíritu sobre la influencia moral.

No. 226.
1. ¿El desarrollo de la Mediúmnidad está en razón del desarrollo moral del médium?
No; la facultad propiamente dicha depende del organismo; es independiente de la moral; no sucede lo mismo con el uso, que puede ser más o menos bueno, según las cualidades del médium.

2. Se ha dicho siempre que la Mediúmnidad es un don de Dios, una gracia, un favor. ¿Por qué, pues, no es el privilegio de los hombres de bien y por qué se ven hombres indignos que están dotados de ella al más alto grado y de la que hacen un mal uso?
Todas las facultades son favores de que debe darse gracias a Dios, puesto que hay hombres que son privados de ellos. ¿Podrías también preguntar por qué Dios concede buena vista a los malhechores, destreza a los tramposos, la elocuencia a aquellos que se sirven de ella para decir cosas malas? Lo mismo sucede en la Mediúmnidad; son dotadas de ellas personas indignas, porque tienen necesidad de esta facultad para mejorarse. ¿Acaso pensáis que Dios rehúsa al culpable los medios de salvación? Los multiplica a su paso, se los pone en las manos; a ellos toca el aprovecharse. ¿Judas, el traidor, no hizo milagros y sanó enfermos como apóstol? Dios quiso que tuviese este don, para que su traición fuese más odiosa.
3. Los médiums que hacen mal uso de su facultad, que no se sirven de ella con las miras del bien o que no se aprovechan para su instrucción, ¿sufrirán las consecuencias?
Si, hacen mal uso de esta facultad, serán doblemente castigados, porque tienen un medio más para ilustrarse y no se aprovechan. El que ve claro y tropieza es más vituperable que el ciego que cae en el hoyo.

4. Hay médiums a quienes éstos dan espontáneamente y casi constantemente comunicaciones sobre un mismo motivo, sobre ciertas cuestiones morales, por ejemplo: sobre ciertos defectos determinados. ¿Tiene esto objeto?
Sí; este objeto es el de iluminarles sobre este punto muchas veces repetido, o para corregirles de ciertos defectos; por esto a los unos les hablarán incesantemente de orgullo, a otros de caridad; sólo la saciedad puede al fin abrirle os ojos. No hay médiums que hagan mal uso de su facultad, por ambición o por interés, o comprometiéndola por una falta capital, como el orgullo, el egoísmo, la ligereza etcétera, que no reciba de tiempo en tiempo algunas amonestaciones de parte de los Espíritus; lo malo es que la mayor parte de las veces no toman esto para sí.

Observación. – Los Espíritus usan muchas veces la prudencia en su lecciones, las dan de un modo indirecto para dejar el mérito al que sabe aplicarlas y sacar provecho; pero la ceguedad y el orgullo son tales entre ciertas personas, que no se reconocen en el cuadro que se les pone delante de los ojos; tanto más el Espíritu les da a entender que se dirige a ellas, se enfadan y tratan al Espíritu de mentiroso o bromista de mal género. Esto solo prueba que el Espíritu tienen razón.
5. En las lecciones que se dictan a un médium de una manera general y sin aplicación personal, ¿no obra éste como instrumento pasivo para servir a la instrucción de otro?
Muchas veces estos avisos y consejos no se dictan para él personalmente, sino para los otros, a los cuales no podemos dirigirnos sino por la intervención de este médium, pero el mismo debe tomar su parte si no le ciega el amor propio. No creáis que la facultad medíanímica se haya dado para corregir sólo a una o dos personas, no; el fin es más grande: se trata de la Humanidad. Un médium es un instrumento muy poco importante como a individuo; por esto, cuando damos instrucciones que deben aprovechar a la generalidad, nos servimos de aquellos que poseen facilidades necesarias, pero admitid como cierto que vendrá un tiempo en que los buenos médiums serán bastante comunes, para que los buenos Espíritus no tengan necesidad de servirse de malos instrumentos.

6. Puesto que las cualidades morales del médium alejan a los Espíritus imperfectos, ¿en qué consiste que un médium dotado de buenas cualidades transmita contestaciones falsas y groseras?
¿Conoces tú, todos los pliegues de tu alma? Por lo demás, sin ser vicioso puede ser ligero y frívolo; y algunas veces tiene necesidad de una lección a fin de que esté preparado.

7. ¿Por qué permiten los Espíritus superiores que las personas dotadas de un gran poder como médiums, y que podrían hacer mucho bien, sean los instrumentos del error?
Ellos procuran influirles, pero cuando se dejan arrastrar por el mal camino les dejan ir. Por esto se sirven de ello con repugnancia, porque “la verdad no puede ser interpretada por la mentira.”

8. ¿Es absolutamente imposible tener buenas comunicaciones por un médium imperfecto?
Un médium imperfecto puede, algunas veces, obtener cosas buenas, porque si tiene una hermosa facultad, los Espíritus buenos pueden servirse de él a falta de otro en una circunstancia particular; pero esto sucede sólo momentáneamente, porque desde que encuentra uno que les conviene mejor le dan la preferencia.

Observación – Debe observarse que cuando los buenos Espíritus juzgan que un médium cesa de estar bien asistido, y por sus imperfecciones viene a ser presa de los Espíritus mentirosos, provocan casi siempre circunstancias que descubren sus faltas y les separan de las personas formales, y bien intencionadas, de cuya buena fe podría abusarse. En este caso cualquiera que sean sus facultades no son de envidiar.

9. ¿Cuál es el médium que podríamos llamar perfecto?
¡Perfecto! ¡Ah! Vosotros sabéis que la perfección no está sobre la Tierra; de otro modo no estarías en ella; di, pues, médium bueno, y esto será ya mucho, porque son raros. El médium perfecto sería aquel a quien los malos Espíritus no se hubieran atrevido jamás a hacer una tentativa para engañarle; el mejor es aquel que, no simpatizando, sino con buenos Espíritus, ha sido engañado menos veces.

10. ¿Si solo simpatiza con buenos Espíritus, cómo éstos pueden permitir que sea engañado?
Los buenos Espíritus lo permiten algunas veces con los mejores médiums para ejercitar su juicio y enseñarles a discernir lo verdadero de lo falso; además, que por bueno que sea un médium nunca es tan perfecto que no pueda dar lugar a ser atacado por algún flanco débil; esto debe servirle de lección. Las falsas comunicaciones que recibe de vez en cuando son advertencias para que no se crea infalible y no se enorgullezca, porque el médium que obtiene las cosas más notables no puede envanecerse por ello, pues le sucede como al que toca el organillo, que produce muy buenos aires dando vueltas al manubrio de su instrumento.

11. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que la palabra de los Espíritus superiores nos llegue pura de toda alteración?
Querer el bien, desterrar el egoísmo y el orgullo, lo uno y lo otro es necesario.

12. Si la palabra de los Espíritus superiores no llega a nosotros pura, sino con las condiciones que con dificultad se encuentran ¿no es esto un obstáculo para la propagación de la verdad?
No, porque la luz llega siempre para aquel que quiere recibirla. El que quiere ver claro debe huir de las tinieblas y las tinieblas están en la impureza del corazón. Los Espíritus que vosotros miráis como la personificación de bien no se presentan de buena gana al llamamiento de aquellos cuyo corazón está manchado por el orgullo, la ambición y la falta de caridad. Aquellos, pues, que quieren ver claro que se despojen de toda vanidad humana y humillen su razón ante el poder infinito del Creador; esta será la mejor prueba de su sinceridad, y esta condición cada uno puede llenarla.

No. 227. Si el médium, desde el punto de vista de la ejecución, sólo es un instrumento, ejerce con relación a la moral una gran influencia. Puesto que para comunicarse el Espíritu extraño se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no puede tener lugar sino cuando entre los dos hay simpatía y, sí puede decirse así, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu extraño una especie de atracción o de repulsión, según el grado de su semejanza o diferencia; así, pues, los buenos tienen afinidad por los buenos y los malos por los malos; de donde se sigue que las cualidades morales del médium tienen una influencia capital sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su intermediario. Si es vicioso, los Espíritus inferiores vienen a agruparse a su alrededor y están siempre prontos para tomar el puesto de los buenos que se han llamado. Las cualidades que atraen con preferencia a los buenos Espíritus son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales; los defectos que les alejan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, la ira, la ambición, la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se une a la materia.

No. 228. Todas las imperfecciones morales son otras tantas puertas abiertas que dan entrada a los malos Espíritus, pero lo que ellos explotan con más habilidad es el orgullo, porque es el que menos deja conocerse a sí mismo; el orgullo ha perdido a muchos médiums dotados de las más bellas facultades, y que, sin esto, hubieran podido ser sujetos notables y muy útiles; mientras que, habiendo sido presa de Espíritus mentirosos, sus facultades se han pervertido en primer lugar, después aniquilado, y más de uno se ha visto humillado por las más amargas decepciones. El orgullo se traduce en los médiums por señales no equívocas sobre las cuales es tanto más necesario el llamar la atención como que es una de las extravagancias que deben inspirar desconfianza sobre la veracidad de sus comunicaciones. En primer lugar es una confianza ciega en la superioridad de estas mismas comunicaciones y en la infabilidad del Espíritu que se los da; de aquí dimana cierto desdén por todo lo que no viene de ellos por que se creen el privilegio de la verdad. El prestigio de los grandes nombres con los cuales se adornan los espíritus para justificar que les protegen, les ofusca, y como su amor propio sufriría confesando que son engañados, rechazan toda clase de consejos; los evitan aun alejándose de sus amigos y de cualquiera que pudiese abrirles los ojos; si son condescendientes en escucharles, no hacen caso de sus avisos, porque dudar de la superioridad de su Espíritu, es casi una profanación. Se ofuscan por la menor contradicción, por una simple observación crítica, y, algunas veces llegan hasta aborrecer a las personas que les han hecho favores. Merced a este aislamiento provocado por los Espíritus que no quieren tener contradictores, éstos están satisfechos con entretenerles en sus ilusiones; de este modo les hacen aceptar a su gusto los más grandes absurdos por cosas sublimes. Así, pues, confianza absoluta en la superioridad de lo que obtienen, desprecio de lo que no viene de ellos, importancia irreflexiva dada a los grandes nombres, no admitir consejos, tomar mal toda crítica, alejamiento de aquellos que puedan dar avisos desinteresados, creencia en su habilidad a pesar de su falta de experiencia; tales son los caracteres de los médiums orgullosos. Es menester convenir también que el orgullo está excitado en el médium por aquellos que le rodean. Si tiene facultades un poco transcendentales, es buscado y elogiado; se cree indispensable y muy pronto afecta el aire de suficiencia y desdén cuando presta su concurso. Más de una vez, nos lamentamos, por los elogios que dimos a ciertos médiums, con el objetivo de animarlos.

No. 229. Al lado de eso pongamos a la vista el cuadro del médium verdaderamente bueno, aquel en que se puede tener confianza. Supongamos, en primer lugar, una facilidad de ejecución bastante grande para permitir a los Espíritus el comunicarse libremente y sin inconvenientes por ninguna dificultad material. Obtenido esto lo que más interesa considerar es la naturaleza de los Espíritus que habitualmente le asisten, y para esto no es al nombre al que se debe atender, sino al lenguaje. Jamás se debe perder de vista que las simpatías que se granjeará entre los Espíritus buenos, estarán en razón de lo que hará para alejar a los malos. Persuadido de que su facultad es un don, que le ha sido concedido para el bien, no abusa y no se hace de ello ningún mérito. Acepta las comunicaciones buenas que se le hacen, como una gracia de la que es menester que se esfuerce en hacerse digno por su bondad, por su benevolencia y su modestia. El primero se enorgullece por sus relaciones con los Espíritus superiores; éste se humilla, porque nunca se cree merecedor de este favor.

No. 230. La instrucción siguiente se nos ha dado con este objeto por un Espíritu del que ya hemos dado algunas comunicaciones.
Ya lo hemos dicho: los médiums, en su calidad de médiums, sólo tienen una influencia secundaria en las comunicaciones de los Espíritus; sus funciones son las de una máquina eléctrica que transmite los despachos telegráficos de un punto distante a otro de la Tierra. De este modo, cuando nosotros queremos dictar una comunicación, obramos sobre el médium como el empleado del telégrafo sobre su aparato; es decir, de la misma manera que el tac-tac telégrafo designa a distancia de millares de leguas sobre una tira de papel los signos reproductores del despacho, de la misma manera nosotros también comunicamos a través de distancias inconmensurables, que separan el mundo visible del mundo invisible, el mundo inmaterial del mundo encarnado, lo que nosotros queremos enseñaros por medio del aparato mediúmnico. Pero también así como las influencias atmosféricas obran y turban a menudo la transmisión del telégrafo eléctrico, la influencia moral del médium, obra y turba algunas veces la transmisión de nuestros despachos de ultratumba, porque nos vemos obligados a hacerles pasar por un ambiente que les es contrario. Sin embargo, esta influencia se anula por nuestra energía y nuestra voluntad y ningún acto perturbador se manifiesta. En efecto, los dictados de una alta importancia filosófica, las comunicaciones de una perfecta moralidad son transmitidas algunas veces por médiums poco a propósito para estas enseñanzas superiores; mientras que por otro lado se transmiten algunas veces comunicaciones poco edificantes por conducto de médiums que se avergüenzan de haberles servido de conductor. En tesis general, se puede afirmar que los Espíritus semejantes llaman a sus semejantes y que rara vez los Espíritus de pléyades elevadas se comunican por aparatos malos conductores, cuando tienen a la mano buenos instrumentos mediúmnicos, buenos médiums, en una palabra. Los médiums ligeros y poco formales llaman, pues, a los Espíritus de la misma naturaleza; por esto sus comunicaciones están llenas de elogios, frivolidades, ideas sin continuidad y a menudo muy heterodoxas, espiritísticamente hablando. Ciertamente pueden decir y dicen algunas veces cosas buenas; pero sobre todo en esto caso es menester practicar un examen severo y escrupuloso; porque entre estas cosas buenas, ciertos Espíritus hipócritas insinúan con habilidad y con una perfidia calculada hechos calumniosos y aserciones mentirosas, a fin de
engañar la buena fe de sus oyentes. Entonces debe uno quitar, sin consideración, toda palabra, toda frase equívoca, y no conservar del dictado sino lo que la lógica acepta o lo que la doctrina ha enseñado ya. Las comunicaciones de esta naturaleza sólo son temibles para los espiritistas aislados, los grupos recientes o poco instruidos; porque en las reuniones en que los adeptos están más adelantados o han adquirido la experiencia, el grajo que se adorna con las plumas del pavo real es siempre irremisiblemente despedido. No hablaré de los médiums que se complacen en solicitar y escuchar comunicaciones obscenas; dejemos que se complazcan en la sociedad de los Espíritus cínicos. Por lo demás, las comunicaciones de este orden por ellas mismas buscan la soledad y el aislamiento; en todo caso, sólo podrían despertar el desdén y el disgusto entre los hombres de los grupos filosóficos y formales. Pero donde se hace sentir realmente la influencia moral del médium, es cuando éste sustituye sus ideas personales a las que los Espíritus esfuerzan en sugerirle; igualmente, cuando saca de su imaginación teorías fantásticas que el mismo cree de buena fe que resultan de una buena comunicación intuitiva. En tal caso puede entonces hacerse la apuesta de mil contra uno que esto sólo es el reflejo del Espíritu personal del médium; acontece también el hecho curioso de que la mano del médium se mueve algunas veces casi mecánicamente impulsada por un Espíritu secundario y burlón. Contra esta piedra de toque vienen a estrellarse las imaginaciones ardientes; porque arrastrados por el ardor de sus propias ideas y por el oropel de sus conocimientos literarios, los médiums desconocen el modesto dictado de un Espíritu prudente, y abandonado la presa por la sombra lo sustituyen por una paráfrasis pomposa. Contra este escollo terrible vienen igualmente a estrellarse las personalidades ambiciosas que, en defecto de comunicaciones buenas que los Espíritus buenos les rehúsan, presentan sus propias obras como obra de los mismos Espíritus. Aquí tenéis por qué es preciso que los jefes de los grupos espiritistas estén dotados de un tacto exquisito y de una rara sagacidad para discernir las comunicaciones auténticas de aquellas que no lo son, y para no herir a aquellos que se hacen ilusión a sí mismos. En la duda abstente, dice uno de vuestros antiguos proverbios; no admitáis, pues, sino aquello que tenga para vosotros una evidencia cierta. Desde que aparezca una opinión nueva, por poco que la creáis dudosa, pasadla por el tamiz de la razón y de la lógica; lo que la razón y el buen sentido reprueban, rechazadlo con vigor; más vale rechazar diez verdades que admitir una sola mentira, una sola teoría falsa. En efecto, sobre esta teoría podéis edificar todo un sistema que se derrumbaría al primer soplo de la verdad como un monumento construido sobre la arena movediza, mientras que si hoy rechazáis ciertas verdades porque no se os demuestran lógica y claramente, muy pronto un hecho brusco o una demostración irrefutable vendrá a afirmaros en la autenticidad. Sin embargo acordaos ¡oh espiritistas!, que para Dios y para los buenos Espíritus no hay nada imposible sino la injusticia y la iniquidad. El Espiritismo está bastante esparcido ahora entre los hombres y ha moralizado suficientemente a los adeptos sinceros de nuestra doctrina, para que los Espíritus no se vean precisados a emplear los malos instrumentos de los médiums imperfectos. Si, pues, un médium, cualquiera que sea, diere un legítimo motivo de sospecha, por su conducta o sus costumbres, por su orgullo, por su falta de amor y caridad, rechazad, rechazad sus comunicaciones, porque hay una serpiente oculta en las matas. Aquí tenéis mi conclusión sobre la influencia moral de los médiums.
ERASTO”



A continuación los Ítems 190 – 199, Libro de Los Médiums, con sus Referencias Añadidas.

No. 190. Médiums especiales para los efectos intelectuales. – Aptitudes diversas

Médiums auditivos: los que oyen a los Espíritus. Bastante comunes. (Núm. 165).
Hay muchos que se figuran oír lo que no está sino en su imaginación.

3. Médiums auditivos
No. 165. Estos oyen la voz de los Espíritus; es como lo hemos dicho hablando de la pneumatofonía: algunas veces una voz íntima que se hace oír en el fuero interno; otras veces es una voz exterior clara y distinta como la de una persona viva. Los médiums auditivos pueden entrar de este modo en conversación con los Espíritus. Cuando tienen la costumbre de comunicar con ciertos Espíritus, los reconocen inmediatamente con el metal de la voz. Cuando uno no está dotado de esta facultad, se puede igualmente comunicar con un Espíritu a través de un médium auditivo que hace el oficio de intérprete. Esta facultad es muy agradable cuando el médium solo oye buenos Espíritus, o únicamente aquellos que llama; pero no es lo mismo cuando un Espíritu malo se encarniza en él y le hace oír a cada momento las cosas más desagradables y algunas veces las más inconvenientes. Es preciso entonces procurar desembarazarse de aquel por los medios que indicaremos en el capítulo de “La Obsesión”.




Médiums parlantes: los que hablan bajo la influencia de los
Espíritus. Bastante comunes. (Núm. 166).

4. Médiums parlantes
No. 166. Los médiums auditivos que no hacen más que transmitir lo que ellos oyen, no son propiamente hablando médiums parlantes; estos últimos muy a menudo no oyen nada; en ellos el Espíritu obra sobre los órganos de la palabra, como obra sobre la mano de los médiums escribientes. El Espíritu, queriendo comunicarse, se sirve del órgano que encuentra más flexible en el médium; a uno toma prestada la mano, a otro la palabra, a un tercero el oído. El médium parlante se expresa, generalmente, sin tener conciencia de lo que dice, y muchas veces dice cosas completamente fuera de sus ideas habituales, de sus conocimientos y aún del alcance de su inteligencia. Aunque esté enteramente despierto y en un estado normal, rara vez conserva el recuerdo de lo que ha dicho; digámoslo de una vez, la palabra es un instrumento del cual se sirve el Espíritu, y con el que puede entrar en comunicación una persona extraña, como puede hacerlo por mediación del médium auditivo. El papel pasivo del médium parlante no es siempre tan completo; los hay que tienen la intuición de lo que dicen en el mismo momento en que pronuncian las palabras. Volveremos a hablar sobre esta variedad, cuando tratemos de los médiums intuitivos.




Médiums videntes: los que ven a los Espíritus en estado de vigilia o despiertos. La vista accidental y fortuita de un Espíritu en una circunstancia particular es bastante frecuente; pero la vista habitual o facultativa de los Espíritus sin distinción, es excepcional. (Número No. 167). 

5. Médiums videntes
No. 167. Los médiums videntes están dotados de la facultad de ver a los Espíritus. Los hay que gozan de esta facultad en estado normal, estando enteramente despiertos y conservando un recuerdo exacto; otros no lo tienen sino en un estado de sonambulismo, o próximo a él. Esta facultad rara vez es permanente; casi siempre es efecto de una crisis momentánea y pasajera. Se pueden colocar en la categoría de los médiums videntes todas las personas dotadas de la doble vista. La posibilidad de ver los Espíritus en el sueño resulta, sin contradicción, de una especie de Mediúmnidad, pero no constituye, propiamente hablando, los médiums videntes. Hemos explicado este fenómeno en el capítulo VI, de las “Manifestaciones visuales”. El médium vidente cree ver por los ojos como los que tienen la doble vista; pero en realidad es el alma que ve, y esta es la razón por la cual ven tanto con los ojos cerrados como con los ojos abiertos; de donde se sigue que un ciego puede ver a los Espíritus como el que tiene la vista intacta. Se podría hacer sobre este último punto un estudio interesante: el de saber si esta facultad es más frecuente entre los ciegos. Espíritus que fueron ciegos nos han dicho que en vida tenían por el alma la percepción de ciertos objetos y que no estaban sumergidos en la negra obscuridad.




Es una aptitud a la cual se opone el estado actual de los órganos; por esto es útil el no creer siempre bajo palabra a los que dicen ver a los Espíritus. Médiums inspirados: aquellos cuyos pensamientos son sugeridos por los Espíritus, lo más frecuente sin saberlo, ya sea para los actos ordinarios de la vida, ya sea para los grandes trabajos de la inteligencia. (Número No. 182).

Médiums inspirados
No. 182. Toda persona que, ya sea en estado normal, ya sea en estado de éxtasis, recibe por el pensamiento comunicaciones extrañas a sus ideas preconcebidas, puede colocarse en la categoría de médiums inspirados; como se ve, es una variedad de la Mediúmnidad intuitiva; con la sola diferencia de que la intervención de esta potencia oculta es todavía mucho menos sensible, porque en el inspirado es aún más difícil de distinguir el pensamiento propio del que es sugerido. Lo que caracteriza a este último, sobre todo, es la espontaneidad. La inspiración nos viene de los Espíritus que nos influyen en el bien o en el mal, pero antes es la obra de aquellos que nos quieran bien, y cuyos consejos dejamos de seguir muy a menudo; se aplica a todas las circunstancias de la vida, en las resoluciones que debemos tomar; bajo este aspecto se puede decir que todos son médiums, porque no hay persona que no tenga sus Espíritus protectores y familiares que hacen todos sus esfuerzos para sugerir a sus protegidos pensamientos saludables. Si nos penetráramos de esta verdad, recurriríamos más a menudo a la inspiración de nuestro ángel guardián en los momentos en que no sabemos qué decir o qué hacer. Que se le invoque con fervor y confianza en caso de necesidad y nos admiraremos de ideas que muchas veces surgirán como por encanto, ya sea que debamos tomar un partido, ya sea que tenga que componerse alguna obra. Cuando no acude ninguna idea es porque será preciso esperar. La prueba de que la idea que sobreviene es extraña a uno mismo, es que si hubiera estado en nosotros siempre hubiéramos sido dueños de ella y no habría motivo para que no se manifestarán cuando quisiéramos. El que no es ciego abre los ojos para ver cuando quiere; del mismo modo aquel que tiene ideas en sí las tiene siempre a su disposición; si no acuden como lo desea, es porque está obligado a tomarlas en otra parte que en su propio fondo. Se pueden también colocar en esta categoría las personas que, sin estar dotadas de una inteligencia fuera de lo vulgar, y sin salir del estado normal, tienen rayos de una lucidez intelectual que les da momentáneamente una facilidad desusada de concepción y elocución, y en ciertos casos el presentimiento de las cosas futuras. En estos momentos que se llaman justamente de inspiración, las ideas abundan, se siguen, se encadenan, por decirlo así, por ellas mismas y por una impulsión involuntaria y casi febril; nos parece que una inteligencia superior viene a ayudarnos, y que nuestro espíritu se desembaraza de un peso.

Médiums de presentimientos: personas que en ciertas circunstancias tienen una vaga intuición de las cosas futuras vulgares. (Núm. No.184).

Médiums de presentimientos
No. 184. El presentimiento es una intuición vaga de la cosas futuras. Ciertas personas tienen esta facultad más o menos desenvuelta; pueden deberla a una especie de doble vista que les permite entrever las consecuencias de las cosas presentes y la filiación de los acontecimientos; pero a menudo, también en el hecho de comunicaciones ocultas, y en este caso, sobre todo, es cuando podemos dar el nombre de médiums de presentimientos a los que están dotados de ella y son una variedad de los médiums inspirados.

Médiums proféticos: variedad de los médiums inspirados o de presentimientos; reciben con el permiso de Dios y con más precisión que los médiums de presentimientos la revelación de las cosas futuras de un interés general, y que están encargados de hacer conocer a los hombres para su instrucción. Si hay verdaderos profetas hay muchos más de falsos, que toman los sueños de su imaginación por revelaciones, cuando no son embrollones que se hace pasar por tales por ambición. (Véase El libro de los Espíritus, núm. No. 624, “Caracteres del verdadero profeta”).

El Libro de los Espíritus

No. 624. ¿Cuál es la característica del auténtico profeta?
- El profeta verdadero es un hombre de bien inspirado por Dios. Se puede reconocerlo en sus palabras y en sus actos. Dios no puede servirse de los labios del mentiroso para enseñar la Verdad.

625. ¿Cuál ha sido el arquetipo más perfecto que Dios haya otorgado al hombre para servirle de guía y modelo?
- Ved a Jesús.

Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra.  Si algunos de los que pretendieron instruir al hombre en la ley de Dios han hecho que en ocasiones aquél se extraviara con falsos principios, esto ha sido porque se dejaron dominar ellos mismos por sentimientos demasiado terrenales y por haber confundido las leyes que rigen las condiciones de la vida del alma con aquellas otras que regulan la existencia del cuerpo. Muchos han presentado como leyes divinas lo que no era otra cosa que leyes humanas, creadas para servir a las pasiones y dominar a los hombres.



Médiums sonámbulos: los que en estado de sonambulismo están asistidos por los Espíritus (Núm. No. 172).

6. Médiums sonámbulos
No. 172. El sonambulismo puede ser considerado como una variedad de la facultad Mediúmnica, o por mejor decir son dos órdenes de fenómenos que se encuentran muy a menudo reunidos. El sonámbulo obra bajo la influencia de su propio Espíritu; es su alma que en los momentos de emancipación ve, oye y percibe fuera del límite de los sentidos; lo que expresa, lo toma de sí mismo; sus ideas son en general más ajustadas que en el estado normal; sus conocimientos más extensos, porque su alma es libre; es un palabra, vive con anticipación la vida de los Espíritus. El médium, al contrario, es el instrumento de una inteligencia extraña; es pasivo y lo que dice no proviene de él. En resumen, el sonámbulo expresa su propio pensamiento, y el médium expresa el de otro. Pero el Espíritu que se comunica a un médium ordinario puede igualmente hacerlo a un sonámbulo; a menudo también el estado de emancipación del alma, durante el sonambulismo, hace esta comunicación más fácil. Muchos sonámbulos ven perfectamente a los Espíritus y a los describen con tanta precisión como los médiums videntes; pueden conversar con ellos y transmitirnos sus pensamientos; lo que dicen fuera del círculo de sus conocimientos personales, les es muchas veces sugerido por otros espíritus. He aquí un ejemplo notable en que la doble acción del Espíritu del sonámbulo y del Espíritu extraño se revela de la manera menos equívoca.



Médiums extáticos: los que en estado de éxtasis reciben revelaciones de parte de los Espíritus. Muchos extáticos son juguete de su propia imaginación y de los Espíritus mentirosos que aprovechan su exaltación. Los que merecen una entera confianza son muy raros.

Médiums pintores y dibujantes: los que pintan o dibujan bajo la influencia de los Espíritus. Nosotros hablamos de aquellos que obtienen cosas serias, porque no se podría dar este nombre a ciertos médiums que los Espíritus burlescos les hacen dibujar cosas grotescas que desaprobaría el último aprendiz. Los Espíritus ligeros son imitadores. En la época que aparecieron los notables dibujos de Júpiter, salieron gran número de pretendidos médiums dibujantes, con los cuales los Espíritus burlones se divirtieron en hacerles las cosas más ridículas. Uno de ellos, entre otros, queriendo eclipsar los dibujos de Júpiter, al menos por la dimensión ya que no por la calidad, hizo dibujar a un médium un monumento que ocupaba un gran número de hojas, hasta alcanzar la altura de dos pisos. Muchos otros hicieron titulados retratos que eran verdaderas caricaturas. (Revista Espírita, agosto de 1858).

Médiums músicos: los que ejecutan, componen o escriben música bajo la influencia de los Espíritus. Hay médiums músicos, mecánicos, semi-mecánicos, intuitivos e inspirados, como para las comunicaciones literarias. (Véase “Médiums de efectos musicales”).

VARIEDADES DE LOS MÉDIUMS ESCRIBIENTES

No. 191. 1º Según el modo de ejecución

Médiums escribientes o psicógrafos: los que tienen la facultad de escribir ellos mismos, bajo la influencia de los Espíritus.

Médiums escribientes mecánicos: aquellos cuya mano recibe una impulsión involuntaria, y que no tienen ninguna conciencia de lo que escriben. Muy raros. (Número No. 179).

EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS
Médiums mecánicos
No. 179. Si se examinan ciertos efectos que se producen en los movimientos de la mesa, de la cestita o de la tablita que escribe, no se puede dudar de una acción ejercida directamente por el Espíritu sobre estos objetos. La cestita se agita a veces con tanta violencia que escapa de las manos del médium; algunas veces también se dirige hacia ciertas personas del círculo para golpearles; otras veces sus movimientos atestiguan un sentimiento afectuoso. La misma cosa tiene lugar cuando el lápiz está colocado en la mano; a menudo es lanzado a lo lejos con fuerza, o bien la mano como la cestita se agita convulsivamente y golpea la mesa con cólera, aun cuando el médium esté en la mayor calma y se admire de no ser dueño de sí. Digamos, de paso, que estos efectos denotan siempre la presencia de Espíritus imperfectos; los Espíritus realmente superiores están constantemente tranquilos, son dignos y benévolos; si no se les escucha convenientemente se retiran y otros toman su puesto. El Espíritu puede, pues, expresar directamente su pensamiento, ya sea por el movimiento de un objeto, del cual la mano del médium no es más que el punto de apoyo, ya sea por su acción sobre la misma mano. Cuando el Espíritu obra directamente sobre la mano, da a ésta un impulso completamente independiente de la voluntad. Marcha sin interrupción y a pesar del médium, mientras el Espíritu tiene alguna cosa que decir, deteniéndose cuando ha concluido. Lo que caracteriza el fenómeno en esta circunstancia es que el médium no tiene la menor conciencia de lo que escribe; la falta de conciencia absoluta en este caso constituye lo que se llaman médiums pasivos o mecánicos. Esta facultad es preciosa, porque no puede dejar ninguna duda sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
Médiums semi-mecánicos: aquellos cuya mano marcha involuntariamente, pero que tienen la conciencia instantánea de las palabras o de las frases a medida que escriben. Los más comunes. (Núm. No. 181).

Médiums semi-mecánicos
No. 181. En el médium puramente mecánico el movimiento de la mano es independiente de la voluntad; en el médium intuitivo, el movimiento es voluntario y facultativo. El Médium Semi-mecánico  participa de los otros dos, siente una impulsión dada a su mano a pesar suyo, pero al mismo tiempo tiene conciencia de lo que escribe a medida que se forman las palabras. En el primero, el pensamiento sigue al acto de la escritura; en el segundo le precede; en el tercero le acompaña. Estos últimos médiums son los más numerosos.

Médiums intuitivos: aquellos a quienes los Espíritus se comunican por el pensamiento y cuya mano es guiada por la voluntad. Difieren de los médiums inspirados en que estos últimos no tienen necesidad de escribir, mientras que el médium intuitivo escribe el pensamiento que le es sugerido instantáneamente sobre un asunto determinado y provocado. (No. 180). Estos son muy comunes, pero también muy sujetos a error, porque muchas veces no pueden discernir lo que proviene de los Espíritus o de ellos mismos.

Médiums intuitivos
No. 180. La transmisión del pensamiento tiene también lugar por intermedio del Espíritu del médium, o mejor dicho de su alma, pues nosotros designamos bajo este nombre el Espíritu encarnado. El Espíritu extraño en este caso no obra sobre la mano para hacerla escribir; no la tiene, no la guía; obra sobre el alma con la cual se identifica. El alma, bajo este impulso, dirige la mano y la mano dirige el lápiz. Observamos aquí una cosa importante, a saber: que el Espíritu extraño no sustituye al alma, porque no podría desalojarla; la domina sin que lo sepa y le imprime su voluntad. En esta circunstancia, el papel del alma no es absolutamente pasivo; ella es la que recibe el pensamiento del Espíritu extraño y lo transmite. En esta situación, el médium tiene conciencia de lo que escribe, aunque esto no sea su propio pensamiento; este es el que se llama médium intuitivo. Se dirá que si así sucede nada prueba que el que escribe sea más bien un Espíritu extraño que el del médium. La distinción es, en efecto, algunas veces bastante difícil de hacer, pero puede acontecer que esto importe poco. Sin embargo se puede reconocer el pensamiento sugerido en que nunca se ha concebido anticipadamente; nace a medida que se escribe, y muchas veces es contrario a la idea previa que uno se ha formado; también puede estar fuera de los conocimientos y de la capacidad del médium. El oficio de médium mecánico es el de una máquina; el médium intuitivo obra como lo haría un intérprete. Este, en efecto, para transmitir el pensamiento debe comprenderle, apropiárselo de cierto modo a fin de traducirlo fielmente, y no obstante no es su pensamiento; no hace más que atravesar su cerebro. Tal es, exactamente, el papel del médium intuitivo.

Médiums polígrafos: aquellos cuya escritura cambia con el Espíritu que se comunica, o que son aptos para reproducir la escritura que el Espíritu tenía en vida. El primer caso es muy ordinario; el segundo, el de la identidad de la escritura, es más raro. (No. 219).

Cambio de escritura
No. 219. El cambio de escritura, según los Espíritus que se comunican, es un fenómeno muy común entre los médiums escribientes; lo más notable es que la misma escritura se reproduce constantemente con el mismo Espíritu, y a veces es idéntica a la que tenía cuando vivía; veremos más adelante las consecuencias que de esto se pueden deducir en cuanto a la identidad.  El cambio de escritura no tiene lugar sino en los médiums mecánicos o semi-mecánicos porque en ellos el movimiento de la mano es involuntario y dirigido por el Espíritu; no sucede lo mismo con los médiums puramente intuitivos, atendido que en este caso el Espíritu obra únicamente sobre el pensamiento y la mano es dirigida por la voluntad como en las circunstancias ordinarias; pero la uniformidad de la escritura, aun en un médium mecánico, no prueba absolutamente nada contra su facultad; no siendo el cambio una condición absoluta en la manifestación de los Espíritus, corresponde a una aptitud especial, de la que los médiums más mecánicos no siempre están dotados. Nosotros designamos a los que tienen esta aptitud con el nombre de médiums polígrafos.

Médiums políglotas: los que tienen la facultad de hablar o de escribir en lenguas que le son extrañas. Muy raros.

Médiums iletrados: los que escriben como médiums, sin saber leer ni escribir en el estado ordinario. Más raros que los precedentes; hay más grandes dificultades materiales que vencer.

No. 192. 2º Según el desarrollo de la facultad

Médiums noviciosaquellos cuyas facultades no están todavía completamente desarrolladas y les falta la experiencia necesaria.

Médiums improductivos: los que no llegan a obtener sino cosas insignificantes, monosílabos, rasgos o letras sin sentido. (Véase el capítulo de la “Formación de los médiums”).

Médiums hechos o formados: son aquellos cuyas facultades Mediúmnicas están completamente desarrolladas que transmiten las comunicaciones que reciben con facilidad, prontitud y sin vacilación. Se concibe que este resultado solo pueda obtenerse con la práctica, mientras que en los médiums novicios las comunicaciones son lentas y difíciles.

Médiums explícitos: las comunicaciones que reciben tienen toda la amplitud y  extensión que se puede esperar de un escritor consumado. Esta aptitud depende de la expansión y de la facilidad de combinación de los fluidos; los Espíritus los buscan para tratar los asuntos que traen grandes desenvolvimientos.

Médiums experimentados: la facilidad de ejecución es un asunto de práctica que se adquiere muchas veces en poco tiempo, mientras que la experiencia es el resultado de un estudio serio de todas las dificultades que se presentan en la práctica del Espiritismo. La experiencia da al médium el tacto necesario para apreciar la naturaleza de los Espíritus que se manifiestan, juzgar sus cualidades buenas o malas por las señales más minuciosas, discernir la bellaquería de los Espíritus mentirosos que se abrigan bajo las apariencias de la verdad. Se comprende fácilmente la importancia de esta cualidad, sin la cual todas las otras son sin utilidad real; lo malo es que muchos médiums confunden la experiencia, fruto del estudio, con la aptitud, producto de la organización; se creen maestros con título porque escriben fácilmente; repudian todos los consejos y vienen a ser presa de los Espíritus mentirosos e hipócritas que captan la voluntad lisonjeando su orgullo. (Véase más adelante el capítulo de “La Obsesión”).

Médium flexibles: aquellos cuya facultad se presta más fácilmente a los diversos géneros de comunicaciones, y por los cuales casi todos los Espíritus pueden manifestarse espontáneamente o por evocación. Esta variedad de médiums es muy parecida a los médiums sensitivos.

Médiums exclusivos: aquellos por los cuales un Espíritu se manifiesta con preferencia, y aun con exclusión de todos los otros, y responde por aquellos que se llaman por intermedio del médium. Esto depende siempre de un efecto de flexibilidad; cuando el Espíritu es bueno, puede adherirse al médium por simpatía y con un fin laudable; cuando es malo es siempre con el objeto de poner al médium bajo su dependencia. Esto es más bien un defecto que una cualidad, y muy vecino de la obsesión. (Véase el capítulo de “La Obsesión”).

Médiums de evocaciones: los médiums flexibles son naturalmente los más propios a este género de comunicación y a las preguntas de detalle, que se pueden dirigir a los Espíritus. Hay bajo este aspecto médiums del todo especiales. Sus respuestas se encierran casi siempre en un cuadro restringido, incompatible con el desarrollo de los asuntos generales.

Médiums de dictados espontáneos: reciben con preferencia comunicaciones espontáneas de parte de los Espíritus que se presentan sin ser llamados. Cuando esta facultad es especial en un médium, es difícil y aun imposible algunas veces hacer una evocación por su conducto. Sin embargo tienen mejores instrumentos que los del grado precedente. Comprended que por instrumentos se entiendan aquí los materiales cerebrales, porque es menester muchas veces, mejor dicho, siempre mayor suma de inteligencia para los dictados espontáneos que para las evocaciones. Entended por dictados espontáneos los que merecen verdaderamente este nombre, y no algunas frases incompletas o algunos pensamientos vulgares que se encuentran en todas las cabezas humanas.

No. 193. 3º Según el género y la especialidad de las comunicaciones

Médiums versificadores: obtienen más fácilmente que otras comunicaciones versificadas. Bastante comunes para los malos versos; muy raros par los buenos.

Médiums poéticos: sin obtener versos, las comunicaciones que reciben tienen alguna cosa de vaporoso, de sentimental; nada demuestra la rudeza; son más propios que otros para la expresión de los sentimientos tiernos y afectuosos. Todo es vaguedad y sería inútil pedirles nada preciso. Muy comunes.

Médiums positivos: sus comunicaciones tienen, en general, un carácter de limpieza y de precisión que se presta voluntariamente a los detalles circunstanciados y a las noticias exactas. Bastante raros.

Médiums literarios: no tienen ni la vaguedad de los médiums poéticos ni la cautela de los médiums positivos; pero disertan con facilidad; su estilo es correcto, elegante y a menudo de una notable elocuencia.

Médiums incorrectos: pueden obtener muy buenas cosas, pensamientos de una moralidad irreprochable, pero su estilo es difuso, incorrecto, sobrecargado de repeticiones y de términos impropios. La incorrección material de estilo depende generalmente de la falta de cultura intelectual del médium, que bajo este aspecto no es para el Espíritu un buen instrumento. El Espíritu da a eso poca importancia; para él, el pensamiento es la cosa esencial, y os deja libres de darle la forma conveniente. No sucede así con las ideas falsas e ilógicas que puede encerrar una comunicación; éstas son siempre un indicio de la inferioridad del Espíritu que se manifiesta.

Médiums historiadores: los que tienen una aptitud especial para el desarrollo de los hechos históricos. Esta facultad, como todas las otras, es independiente de los conocimientos del médium, porque se ven gentes sin instrucción, y aun niños, tratar de asuntos muy superiores a su alcance. Variedad rara de los médiums positivos.

Médiums científicos: nosotros no decimos sabios, porque pueden ser muy ignorantes; y, no obstante esto, son más especialmente propios para las comunicaciones relativas a las ciencias.

Médiums medicinantes: su especialidad es el servir más fácilmente de intérpretes a los Espíritus para las prescripciones medicinales. Es preciso no confundirlos con los médiums curanderos, porque absolutamente no hacen más que transmitir el pensamiento del Espíritu, y no tienen por sí mismos ninguna influencia. Bastante comunes.

Médiums religiosos: reciben más especialmente comunicaciones de un carácter religioso o que tratan la cuestión de religión, no obstante sus creencias y sus costumbres.

Médiums filósofos y moralistas: sus comunicaciones tienen generalmente por objeto las cuestiones de moral y de alta filosofía. Muy comunes para la moral. Todas estas diferencias, son variedades de las aptitudes de los buenos médiums. En cuanto a aquellos que tienen una aptitud especial para ciertas comunicaciones científicas, históricas, medicinales u otras, fuera de su alcance actual, estad persuadidos que han poseído estos conocimientos en otra existencia, y que han quedado en ellos en estado latente; forman parte de los materiales cerebrales necesarios al Espíritu que se manifiesta, éstos son los elementos que le facilitan el camino para comunicar sus propias ideas porque estos médiums son para él instrumentos más inteligentes y más flexibles de lo que lo sería uno que fuese tosco. – ERASTO.

Médiums de comunicaciones triviales y obscenas: estas palabras, indican el género de comunicaciones que ciertos médiums reciben de costumbre, y la naturaleza de los Espíritus que las hacen. Cualquiera que haya estudiado el mundo espiritista en todos los grados de la escala, sabe que los hay en ésta cuya perversidad iguala a los hombres más depravados y que se complacen en expresar sus pensamientos en los términos más groseros. Otros, menos abyectos, se contentan con expresiones triviales. Se comprende que estos médiums deben tener el deseo de librarse de la preferencia que estos Espíritus les conceden, y que deben tener envidia de aquellos que en las comunicaciones que reciben no han tenido jamás una palabra malsonante. Sería preciso una extraña aberración de ideas y haberse divorciado con el buen sentido, para creer que semejante lenguaje pudiese ser el hecho de buenos Espíritus.

No. 194. 4º Según las cualidades físicas del médium
Médiums tranquilos: escriben siempre con cierta lentitud y sin probar la menor agitación.

Médiums veloces: escriben con una rapidez más grande que podrían hacerlo voluntariamente en el estado ordinario. Los Espíritus se comunican a ellos con la prontitud del rayo; se diría que hay en los mismos una superabundancia de fluido que les permite identificarse instantáneamente con el Espíritu. Esta cualidad tiene algunas veces su inconveniente, y es que la rapidez de la escritura hace a ésta muy difícil de leerse por cualquier otro que no sea el médium. Es también muy fatigosa, porque hace gastar demasiado fluido inútilmente.

Médiums convulsivos: están en un estado de sobreexcitación casi febril; su mano, y algunas veces toda su persona, está agitada de un temblor que no pueden dominar. La primera causa de esto se halla, sin duda, en la organización, pero depende también mucho de la naturaleza de los Espíritus que se comunican con ellos; los Espíritus buenos y benévolos hacen siempre una impresión dulce y agradable; los malos, al contrario, la hacen penosa. Es preciso que estos médiums solo se sirvan raras veces de su facultad Mediúmnica, cuyo uso demasiado frecuente podría afectar su sistema nervioso. (Capítulo de “La Identidad”distinción de los buenos y de los malos Espíritus).



No. 195. 5º Según las cualidades morales del médium

Hacemos de ellas una mención ligera, para memoria y como para completar el cuadro, atendido que serán desenvueltas más adelante en los capítulos especiales: De la influencia moral de los médiums, de la obsesión, de la identidad de los Espíritus y otros, sobre los cuales llamamos particularmente la atención; se verá la influencia que las cualidades y las irregularidades de los médiums pueden ejercer sobre la seguridad de las comunicaciones, y cuáles son aquellos que se pueden con razón considerar como médiums imperfectos buenos médiums.

No. 196. Médiums imperfectos
Médiums poseídos: los que no pueden desembarazarse de Espíritus importunos y mentirosos, pero que no se dejan engañar.

Médiums fascinados: los que son embaucados por Espíritus embusteros y se hacen ilusión sobre la naturaleza de las comunicaciones que reciben.

Médiums subyugados: los que sufren una dominación moral y muchas veces material de parte de los malos Espíritus.

Médiums ligeros: los que no toman su facultad a lo serio, y no se sirven de ella sino por diversión o por cosas fútiles.

Médiums indiferentes: los que no sacan ningún provecho moral de las instrucciones que reciben y no modifican en nada su conducta y sus costumbres.

Médiums presuntuosos: los que tienen la pretensión de estar solos en relación con los Espíritus superiores. Creen en su infalibilidad y miran como inferior y erróneo todo lo que no viene de ellos.

Médiums orgullosos: los que tienen vanidad de las comunicaciones que reciben; creen no tener ya nada que aprender en Espiritismo, y no toman para ellos las lecciones que reciben a menudo de parte de los Espíritus. Estos no se contentan con las facultades que poseen: quieren tenerlas todas.

Médiums susceptibles: variedad de los médiums orgullosos; se resienten de las críticas de que pueden ser objeto sus comunicaciones; se enojan de la menor contrariedad, y si enseñan lo que obtienen es para hacerlo admirar y no para pedir pareceres. Generalmente toman aversión a las personas que no les aplauden sin reserva, y desertan de las reuniones en que no pueden imponerse y dominar.
Dejadles que se pavoneen en otra parte y que busquen oídos más complacientes, o que se retiren en el aislamiento; las reuniones que se privan de su presencia no pierden mucho.
ERASTO.

Médiums mercenarios: los que explotan su facultad.

Médiums ambiciosos: los que sin poner a precio sus facultades esperan sacar de ellas alguna ventaja.

Médiums de mala fe: los que teniendo facultades reales simulan las que no tienen para darse importancia. No se puede dar el título de médium a las personas que no teniendo ninguna facultad Mediúmnica no producen más efectos que los de la impostura.
Médiums egoístas: los que solo se sirven de su facultad para su uso personal, y guardan para ellos las comunicaciones que reciben.

Médiums celosos: los que ven con despecho a otros médium mejor apreciados que les son superiores. Contra todas esas malas cualidades hay también otras que son buenas.



CAPÍTULO XVII
FORMACIÓN DE LOS MÉDIUMS
Desarrollo de la Mediúmnidad. – Cambio de escritura. – Pérdida y suspensión de la Mediúmnidad Desarrollo de la Mediúmnidad
Desarrollo de la Mediúmnidad
No. 200. Trataremos aquí especialmente acerca de los médiums escribientes, porque es el género de Mediúmnidad más difundido y, al mismo tiempo, el más sencillo y cómodo. Además, es el que da los resultados más satisfactorios y completos, así como el que todos ambicionan poseer. Lamentablemente, no disponemos hasta hoy de ningún diagnóstico que nos permita reconocer, aunque sea en forma aproximada, a las personas que poseen esa facultad. Los signos físicos, en que algunos han creído ver indicios de ella, nada tienen de seguro. Se la encuentra en los niños y en los ancianos, en hombres y en mujeres, sean cuales fueren el temperamento, el estado de salud y el grado de desarrollo intelectual y moral.

La única manera de comprobar que existe es hacer el intento de llevarla a la práctica. La escritura se puede obtener, como ya vimos, con la ayuda de cestas y tablillas, o directamente con la mano. Dado que este ultimo medio es el más fácil y, podemos decir, el único que se emplea en la actualidad, recomendamos que se lo prefiera antes que cualquier otro. El proceso es de los más simples, pues consiste únicamente en que la persona tome lápiz y papel y se ponga en la posición de quien escribe, sin ningún otro preparativo. No obstante, para que tenga éxito, son indispensables muchas recomendaciones.

No. 201. Como disposición material, recomendamos que se evite interferir en el libre movimiento de la mano. Incluso es preferible que esta no descanse por completo sobre el papel. La punta del lápiz debe estar en contacto con la hoja lo suficiente para que escriba, pero no a tal punto que ofrezca resistencia. Todas estas precauciones se vuelven inútiles cuando se comienza a escribir correctamente, porque entonces ningún obstáculo detiene la mano. Sólo son disposiciones preliminares para el aprendiz.

No. 202. Es indiferente que se use pluma o lápiz. Algunos médiums prefieren la pluma, aunque esta sólo es útil para los que están formados y escriben pausadamente. Otros, en cambio, escriben con tanta velocidad que el empleo de la pluma sería casi imposible o, al menos, muy incómodo. Lo mismo sucede cuando la escritura es brusca e irregular, o cuando se manifiestan Espíritus violentos, que golpean con la punta del lápiz y la quiebran, rasgando el papel.

No.203. El deseo natural de todo aspirante a médium es el de conversar con los Espíritus de las personas que le son queridas.  No obstante, debe moderar su impaciencia, porque la comunicación con un Espíritu determinado suele presentar dificultades materiales que la tornan imposible para el principiante. Para que
un Espíritu pueda comunicarse es preciso que entre él y el médium haya relaciones fluídicas que no siempre se establecen de inmediato.  Sólo a medida que la facultad se desarrolla el médium adquiere, poco a poco, la aptitud necesaria para ponerse en comunicación sabe que son buenos y por los que siente simpatía, y que pueden tener un motivo para responder al llamado, tales como parientes
o amigos. En ese caso, la evocación se puede formular del siguiente modo: En nombre de Dios todopoderoso, solicito que el Espíritu de tal persona se comunique conmigo. O bien: Pido a Dios todopoderoso que permita al Espíritu de tal persona comunicarse conmigo, o cualquier otra fórmula que corresponda al mismo pensamiento. No es menos necesario que las primeras preguntas sean elaboradas de tal manera que las respuestas puedan ser dadas simplemente con un o un no. Por ejemplo: ¿Estás ahí? ¿Quieres responderme? ¿Puedes hacerme escribir?, etc. Más tarde, esa precaución será innecesaria. Al principio sólo se trata de establecer
una relación. Lo esencial es que la pregunta no sea fútil, que no trate sobre cuestiones de interés particular y, sobre todo, que sea la expresión de un sentimiento de benevolencia y simpatía por el Espíritu a quien se dirige. (Véase más adelante el capítulo especial “Acerca de las evocaciones”.)


No. 204. Algo aún más importante que el modo en que se hace la evocación, es alcanzar la calma y el recogimiento, sumados al deseo ardiente y a la firme voluntad de obtener un buen resultado. Por voluntad no entendemos aquí una intención efímera, que obra con intermitencias y a la cual otras preocupaciones interrumpen a cada momento, sino una voluntad seria, perseverante, continua, sin impaciencia ni deseo febril. La soledad y el silencio, así como el aislamiento de todo lo que pueda ser causa de distracción, favorecen el recogimiento. Entonces, no queda por hacer otra cosa más que renovar todos los días el intento, durante diez minutos o un cuarto de hora como máximo cada vez, a lo largo de quince días, un mes, dos meses, o más si fuera preciso. Conocemos médiums que sólo se formaron después de seis meses de ejercitaciones, mientras que otros escriben de corrido a partir de la primera vez.

No. 205. Para evitar tentativas inútiles se puede interrogar, a través de otro médium, a un Espíritu serio y adelantado. Sin embargo, es bueno señalar que cuando se propone a los Espíritus la pregunta para saber si somos o no médiums, casi siempre responden afirmativamente, lo que no impide que muchas veces los ensayos sean infructuosos. Eso se explica lógicamente. Cada vez que se hace al Espíritu una pregunta de orden general, este responde de modo general. Ahora bien, como se sabe, nada es más elástico que la facultad mediúmnica, ya que puede presentarse con las más variadas formas y en grados muy diferentes. Por consiguiente, una persona puede ser médium sin saberlo, y en un sentido diferente del que se imagina. A esta pregunta indefinida: “¿Soy médium?”, el
Espíritu puede responder que sí. Pero a esta otra más precisa: “¿Soy médium escribiente?”, puede responder que no. También se debe tener en cuenta la naturaleza del Espíritu al que se hace la pregunta. Hay Espíritus tan frívolos e ignorantes que responden a tontas y a locas, como verdaderos atolondrados. Por eso aconsejamos que la pregunta se dirija a Espíritus esclarecidos, que por lo general responden de buen grado a esas preguntas e indican el mejor camino
a seguir, en caso de que exista la posibilidad de obtener un resultado favorable.
No. 206. Un recurso que muy a menudo da buen resultado consiste en que se emplee, como auxiliar momentáneo, un buen médium escribiente, dúctil, ya formado. Si él pone su mano, o sus dedos, sobre la mano del que debe escribir, es raro que esta última no lo haga de inmediato. Es comprensible lo que ocurre en esta circunstancia: la mano que sostiene el lápiz se convierte, en cierto modo, en un apéndice de la mano del médium, como lo sería una cesta o una tablilla. Con todo, esto no impide que ese ejercicio resulte sumamente útil, cuando es posible emplearlo, dado que, repetido con frecuencia y regularidad, ayuda a superar el obstáculo material y provoca el desarrollo de la facultad. A veces, basta con que se magnetice, con esa intención, el brazo y la mano del que quiere escribir. A menudo, incluso, el magnetizador se limita a apoyar la mano en el hombro del principiante, y bajo esa influencia lo vemos escribir al instante. El mismo efecto se puede producir también sin ningún contacto, sólo por medio de la voluntad. Se
comprende fácilmente que, para producir ese resultado, la confianza que el magnetizador tiene en su propio poder desempeña aquí un papel importante, y que un magnetizador incrédulo ejercerá una acción escasa o nula. Además, la colaboración de un guía experimentado suele ser muy útil para indicar al principiante una serie de pequeñas precauciones que este descuida a menudo, lo que resulta en detrimento de la rapidez de sus progresos. Es útil, sobre todo, para ilustrarlo acerca de la naturaleza de las primeras preguntas y sobre la manera
de plantearlas. Su rol es el de un profesor, del que se prescinde tan pronto como uno está debidamente preparado.

No.207. Otro medio que también puede contribuir significativamente para el desarrollo de la facultad consiste en que se reúna un cierto número de personas, animadas en su totalidad por el mismo deseo y las mismas intenciones. Una vez hecho eso, en absoluto silencio y con un recogimiento religioso, todas ellas, simultáneamente, deben intentar la escritura, apelando cada una a su ángel de la guarda o a un Espíritu con el que simpatice. Otra opción es que una de ellas haga, sin una designación especial y en nombre de todos los componentes de la reunión, un llamado general a los Espíritus buenos, para lo que puede decir, por ejemplo:
En nombre de Dios todopoderoso, rogamos a los Espíritus buenos que se dignen comunicarse por intermedio de las personas aquí presentes. Es raro que entre estas no haya algunas que en breve den señales de Mediúmnidad, o que incluso, en poco tiempo, escriban de corrido. Fácilmente se comprende lo que sucede en esas circunstancias. Las personas que se reúnen con la misma intención forman un todo colectivo, cuyo poder y sensibilidad se incrementan por una especie
de influencia magnética, que contribuye al desarrollo de la facultad. Entre los Espíritus atraídos por esa conjunción de voluntades, habrá algunos que descubrirán entre los presentes el instrumento que les convenga. Si no es uno, será otro, y ellos lo aprovecharán. Ese medio debe ser empleado sobre todo en los grupos espíritas que no cuentan con médiums, o que no los tienen en número
suficiente.

No.208. Se han buscado procedimientos para la formación de médiums, como también se han buscado diagnósticos. Sin embargo, hasta el momento no conocemos otros que sean más eficaces que aquellos que hemos indicado. Algunas personas, convencidas de que el obstáculo para el desarrollo de la facultad es una resistencia por completo material, pretenden vencerla mediante una especie de gimnasia, que puede llegar a desarticular el brazo y la cabeza. No describiremos ese procedimiento, que llegó del otro lado del Atlántico, no sólo porque no tenemos ninguna prueba de su eficacia, sino también porque estamos seguros de que puede ser peligroso para las personas de complexión delicada, debido a la conmoción que produce en el sistema nervioso. Si no existen rudimentos de la facultad, nada podrá producirlos, ni siquiera la electrización, que ha sido empleada sin éxito con ese mismo objetivo.

No. 209. En el médium aprendiz, la fe no es una condición de rigor. No cabe duda de que secunda sus esfuerzos, pero no es indispensable. La pureza de intención, el deseo y la buena voluntad son suficientes. Hemos visto personas absolutamente incrédulas que quedaron sorprendidas porque escribían a pesar de sí mismas,
mientras que creyentes sinceros no lo conseguían. Eso prueba que esta facultad depende de una predisposición orgánica.

No.210. El primer indicio de una disposición para la escritura es una especie de estremecimiento en el brazo y en la mano. Poco a poco, la mano es arrastrada por un impulso que no es posible dominar.  Al principio, la mayoría de las veces sólo es capaz de trazar rasgos desprovistos de significado. Posteriormente, los caracteres se vuelven cada vez más nítidos, y la escritura termina por adquirir la rapidez de
la escritura normal. En todos los casos es preciso dejar que la mano se mueva de manera natural, sin ofrecer resistencia ni darle impulso. Algunos médiums escriben de corrido y con facilidad desde el principio, a veces incluso desde la primera sesión, aunque eso es bastante raro. Otros, en cambio, trazan líneas y realizan durante mucho tiempo verdaderos ejercicios caligráficos. Dicen los Espíritus que eso es para soltarles la mano. Si tales ejercicios se prolongan
demasiado, o degeneran en signos ridículos, no quedará duda de que se trata de un Espíritu que se divierte, porque los Espíritus buenos nunca hacen nada que sea inútil. En ese caso, será necesario redoblar el fervor con que se pide la asistencia de los Espíritus buenos. Si a pesar de todo no se produce ninguna modificación, el
médium deberá suspender la tentativa tan pronto como reconozca que no obtiene nada serio. Se pueden reanudar los ejercicios todos los días, pero conviene interrumpirlos ante las primeras señales equívocas, a fin de no dar lugar a los Espíritus burlones. A estas observaciones un Espíritu agrega lo siguiente: “Hay
médiums cuya facultad no puede ir más allá de esas señales. Si al cabo de varios meses sólo obtuvieron cosas insignificantes, tales como un o un no, o letras aisladas, es inútil continuar, pues no se hace más que desperdiciar papel. Son médiums, pero médiums improductivos. Por otra parte, las primeras comunicaciones obtenidas deben considerarse meros ejercicios, que se confían a
Espíritus secundarios. Por esa razón, no se les debe dar demasiada importancia, ya que proceden de Espíritus que, por así decirlo, son empleados como maestros de escritura, a fin de entrenar al médium principiante. No vayáis a creer que los que se ocupan de que el médium haga esos ejercicios preparatorios sean Espíritus elevados. Sucede que, si el médium no tiene un objetivo serio, esos Espíritus secundarios se quedan y acaban por apegarse a él. Casi todos los médiums han pasado por esa prueba para desarrollarse. A ellos corresponde hacer lo necesario para conquistar la simpatía de los Espíritus en verdad superiores”.

No.211. El escollo a que se enfrenta la mayoría de los médiums principiantes consiste en relacionarse con Espíritus inferiores, y deben considerarse dichosos cuando sólo se trata de Espíritus frívolos. Es preciso que toda su atención se concentre en impedir que esos Espíritus se arraiguen, pues en caso de que eso suceda no siempre les resultará fácil desembarazarse de ellos. Este punto
es tan importante, sobre todo al comienzo, que si no se tomaran las precauciones necesarias podrían perderse los frutos de las más preciosas facultades.
El primer punto consiste en que el médium, animado de fe sincera, se coloque bajo la protección de Dios y solicite la asistencia de su ángel de la guarda, pues ese Espíritu siempre es bueno.  En cambio, los Espíritus familiares, dado que simpatizan con las cualidades del médium, tanto si son buenas como si son malas,
pueden ser frívolos o incluso malos. El segundo punto es aplicarse con minucioso cuidado a reconocer, mediante todos los indicios que provee la experiencia, la
naturaleza de los Espíritus que se comunican al principio, de los cuales siempre es prudente desconfiar. Si esos indicios son sospechosos,  el médium debe dirigir un ferviente llamado a su ángel de la guarda, y rechazar al Espíritu malo con todas sus fuerzas, demostrándole que no conseguirá engañarlo, a fin de que se desanime. Por eso es indispensable el estudio previo de la teoría, en caso de que se quiera evitar los inconvenientes que son propios de la falta de experiencia. En relación con este asunto se encontrarán instrucciones perfectamente desarrolladas en los capítulos “Acerca de la obsesión”  e “Identidad de los Espíritus”. Aquí nos  imitaremos a manifestar que, además del lenguaje, se pueden considerar pruebas infalibles de la inferioridad de los Espíritus: los signos, figuras o emblemas inútiles
o pueriles; la escritura extravagante, irregular, intencionalmente deformada, de dimensiones exageradas, o que adopte formas ridículas e inusuales. La escritura puede ser muy mala, e incluso poco legible, sin que por eso tenga nada de extraño, pues depende más del médium que del Espíritu. Hemos visto médiums engañados de tal manera, que relacionaban la superioridad de los Espíritus con el tamaño de los caracteres, y que atribuían gran importancia a la letra de imprenta, como si fuera de molde, puerilidad que evidentemente es incompatible con una auténtica superioridad.

No. 212. Así como es importante que el médium no caiga –sin proponérselo– bajo la dependencia de los Espíritus malos, más importante todavía es que no se someta a ellos voluntariamente. Un deseo incontrolable de escribir no debe hacerle creer que da lo mismo dirigirse al primer Espíritu que aparezca, en la suposición de que, si no le conviene, podrá desembarazarse de él más tarde.
Sea cual fuere la razón, no se solicita impunemente la asistencia de un Espíritu malo, pues él puede exigir un pago muy alto por sus servicios. Algunas personas, impacientes con el desarrollo de sus facultades Mediúmnicas, que a su juicio era muy lento, tuvieron la idea de pedir la ayuda de un Espíritu cualquiera, aunque fuese malo, suponiendo que podrían despedirlo inmediatamente después.
Muchos recibieron la asistencia que anhelaban, y escribieron enseguida. Pero el Espíritu evocado, sin preocuparse por el hecho de que lo hubieran convocado a falta de algo mejor, se mostró menos dócil a la hora de irse que a la de llegar. Conocemos algunas personas que, por la presunción de considerarse  suficientemente fuertes para apartarlos a voluntad, fueron castigadas con años de
obsesiones de todo tipo, con las más ridículas mistificaciones, con una fascinación persistente, y hasta con desgracias materiales y las más crueles decepciones. El Espíritu, al principio, se mostró abiertamente malo, y después actuó con  hipocresía, a fin de que se creyera en su conversión, o en el pretendido poder de su subyugado para expulsarlo cuando quisiera.

No. 213. La escritura es a veces bien legible: las palabras y las letras se destacan perfectamente. Sin embargo, en el caso de ciertos médiums, es difícil que otra persona que no sea el propio médium pueda descifrarla, salvo que haya adquirido el hábito de hacerlo. Con mucha frecuencia, la escritura está formada por rasgos de gran tamaño; los Espíritus no se fijan demasiado en el ahorro de papel. Cuando una palabra o una frase es poco legible, se solicita al Espíritu el favor de que vuelva a escribirla, lo que en general hace de buen grado. Cuando la escritura es ilegible de manera habitual, incluso para el propio médium, este casi siempre logra que
sea más clara por medio de ejercicios frecuentes y prolongados, en los que pone toda su voluntad, y además ruega con fervor al Espíritu para que sea más prolijo. Algunos Espíritus suelen adoptar signos convencionales, que pasan a ser utilizados en las reuniones habituales. Así, por ejemplo, para expresar que una pregunta les
disgusta, y que no desean contestarla, trazan una línea larga, o algo equivalente.
Cuando el Espíritu da por finalizado lo que tenía para decir, o no quiere responder más preguntas, la mano queda inmóvil, y el médium, sea cual fuere su poder y su voluntad, no consigue escribir ni una sola palabra más. Por el contrario, si el Espíritu no ha terminado, el lápiz se mueve sin que la mano consiga detenerlo.
Cuando el Espíritu desea manifestar algo espontáneamente, la mano toma el lápiz de manera convulsiva y comienza a escribir sin que el médium pueda oponerse. Por otra parte, el médium casi siempre experimenta en sí mismo algo que le indica si se trata sólo de una interrupción momentánea, o si el Espíritu ha concluido. Es raro que el médium no sienta que el Espíritu se marchó.  Estas son las  explicaciones esenciales que teníamos para ofrecer en lo atinente al desarrollo de la psicografía. La experiencia revelará durante la práctica ciertos detalles que, por carecer de utilidad, no deben ser mencionados aquí, y respecto de los cuales los
principios generales servirán de guía. Si muchos experimentaran, habría más médiums de lo que en general se piensa.

No. 214. Todo lo que acabamos de expresar se aplica a la escritura mecánica. Esta es la facultad que, con razón, todos los médiums procuran obtener. No obstante, la mecanización pura es rarísima, pues con mucha frecuencia se une a ella, en mayor o menor grado, la intuición. Cuando tiene conciencia de lo que escribe,
el médium se ve naturalmente inducido a dudar de su facultad. No sabe si el mensaje proviene de sí mismo o de otro Espíritu. No tiene que preocuparse por ello en absoluto, y debe continuar pese a todo. Si se observara a sí mismo con detenimiento, fácilmente descubriría en lo que escribe una infinidad de cosas que no estaban en su pensamiento, y que hasta son contrarias a sus propias ideas,
lo cual es una prueba evidente de que tales cosas no provienen de él. Que continúe, pues, y la duda se disipará con la experiencia.

No. 215. Cuando no ha sido dado al médium ser exclusivamente mecánico, todos los intentos para llegar a ese resultado serán infructíferos. Sin embargo, cometería un error si por esa causa se considerase desheredado. Si sólo está dotado de Mediúmnidad intuitiva, debe conformarse con la que tiene, pues ella no dejará de prestarle importantes servicios, en caso de que sepa aprovecharla y no la rechace.
Si después de intentos improductivos, realizados en forma reiterada durante algún tiempo, no se produce ningún indicio de movimiento involuntario, o si esos movimientos son demasiado débiles para dar buenos resultados, el médium no debe vacilar en escribir el primer pensamiento que se le sugiera, sin preocuparse por saber si ese pensamiento procede de sí mismo o de una fuente extraña, pues la experiencia le enseñará a establecer la diferencia.  Por otra parte, muy a menudo sucede que el movimiento mecánico se desarrolla más tarde.  Hemos dicho que hay casos en los que es indiferente saber si el pensamiento proviene del médium o de otro Espíritu. Eso sucede, sobre todo, cuando un médium  exclusivamente intuitivo o inspirado realiza por sí mismo un trabajo de imaginación. Poco importa que él se atribuya un pensamiento que se le ha sugerido. Si se le ocurren buenas ideas, debe agradecerlas a su genio bueno,
que no dejará de sugerirle otras. Esa es la inspiración de los poetas, de los filósofos y de los científicos.

No. 216. Supongamos ahora que la facultad Mediúmnica esté completamente desarrollada, y que el médium escriba fluidamente; que sea, en suma, lo que se denomina un médium formado. Sería un grave error de su parte creer que puede prescindir de nuevas instrucciones, pues apenas habrá vencido una resistencia material. En ese momento comienzan para él las verdaderas dificultades, y va a precisar más que nunca los consejos de la prudencia y de la experiencia, si no quiere caer en las mil celadas que se le tenderán. Si pretende volar demasiado pronto con sus propias alas, no tardará en ser víctima de Espíritus embusteros, que tratarán de explotar su presunción.

No. 217. Una vez que se ha desarrollado la facultad, es esencial que el médium no abuse de ella. La satisfacción que la Mediúmnidad proporciona a algunos principiantes provoca en ellos un entusiasmo que necesita ser moderado. Deben tener presente que esa facultad se les ha dado para el bien, y no para satisfacer una vana curiosidad. Por eso es conveniente que la empleen tan sólo en las
ocasiones oportunas, y no a cada momento. Dado que los Espíritus no se encuentran constantemente a sus órdenes, los médiums corren el riesgo de ser embaucados por mistificadores. Para evitar ese inconveniente, es bueno que trabajen en días y horas determinados, porque de ese modo lo harán en condiciones de mayor recogimiento. Además, los Espíritus que deseen asistirlos estarán prevenidos al respecto, y se dispondrán a obrar en consecuencia.

No. 218. Si a pesar de todas las tentativas la Mediúmnidad no se revela de ninguna manera, será preciso renunciar a ella, así como se renuncia al canto cuando no se poseen aptitudes vocales. Del mismo modo que se recurre a un traductor cuando no se conoce un idioma, en este caso se debe hacer lo mimo, es decir, servirse de
otro médium. Con todo, si no se puede recurrir a ningún médium, no por eso deberemos considerarnos privados de la asistencia de los Espíritus. La Mediúmnidad es para ellos un medio de expresión, pero no la única forma de atraerlos. Los Espíritus que nos guardan afecto se encuentran junto a nosotros, seamos o no médiums. Un padre no abandona a su hijo por el hecho de que este sea sordo y ciego, y no pueda oírlo ni verlo. Por el contrario, lo colma de  atenciones, como hacen con nosotros los Espíritus buenos. Si no pueden transmitirnos materialmente su pensamiento, nos ayudan por medio de la inspiración.








No. 197. Buenos Médiums
Médiums formales: los que solo se sirven de su facultad para hacer el bien y para cosas verdaderamente útiles; creerían profanarla haciéndola servir para la satisfacción de los curiosos y de los indiferentes o para fruslerías.

Médiums modestos: los que no se hacen ningún mérito de las comunicaciones que reciben por buenas que sean; se consideran como extraños a ellas y no se creen al abrigo de las mistificaciones. Lejos de huir de los consejos desinteresados, los solicitan.
Médiums desinteresados: los que comprenden que el verdadero médium tiene una misión que cumplir, y debe, cuando sea necesario, sacrificar sus gustos, sus costumbres, sus placeres, su tiempo y aun sus intereses materiales al bien de los otros.

Médiums seguros: los que además de la facilidad de ejecución merecen la mayor confianza por su propio carácter, la naturaleza elevada de los Espíritus por quienes están asistidos, y que son los menos expuestos a ser engañados. Veremos más adelante que esta seguridad no depende de ningún modo de los nombres más o menos respetables que toman los Espíritus. Bien conocéis que es incontestable que el censurar así las cualidades y las irregularidades de los médiums, suscitará contrariedades y aun animosidades en algunos; ¿pero qué importa? la Mediúmnidad se extiende de día en día más y el médium que tomara a mal estas reflexiones, probaría que no es buen médium; esto es, que está asistido por malos Espíritus. Por otra parte, como lo he dicho, todo esto sólo durará algún tiempo, y los malos médiums, los que abusan o hacen mal uso de sus facultades, sufrirán tristes consecuencias, como esto ha acontecido ya para algunos; aprenderán a sus costas lo que cuesta el hacer volver en provecho de sus pasiones terrestres un don que Dios no les había concedido únicamente sino para su adelantamiento moral. Si no podéis volverles a conducir al buen camino, compadecedles, que, puedo decíroslo, son réprobos de Dios. – ERASTO.

Este cuadro es de gran importancia, no solamente para los médiums sinceros que buscarán de buena fe, leyéndole, se preservarán de los escollos a que están expuestos; también para todos aquellos que se sirven de médiums, porque él les dará la medida de lo que pueden racionalmente esperar de ellos. Debería estar constantemente bajo la vista de cualquiera que se ocupe de las manifestaciones, lo mismo que la Escala Espírita, de la cual es el complemento; estos dos cuadros resumen todos los principios de la doctrina, y contribuirán más de lo que creéis a conducir al Espiritismo a su verdadero camino. – SÓCRATES.

No. 198. Todas estas variedades de médiums presentan grados infinitos en su intensidad; hay muchos de estos que no constituyen propiamente hablando más que matices, pero no dejan de ser el hecho de aptitudes especiales. Se concibe que debe ser bastante raro que la facultad de un médium se halle rigurosamente circunscripta a un solo género; el mismo médium puede, sin duda, tener muchas aptitudes, pero siempre hay una que domina, y es la que se debe procurar cultivar si es útil. Es un mal grave el esforzarse en el desarrollo de una facultad cuando no se posee; es preciso cultivar todas aquellas cuyo germen se reconoce en sí mismo; pero buscar las otras es, desde luego, perder el tiempo, y en segundo lugar perder, quizá, o seguramente debilitar aquellas de que se está dotado. Cuando el principio, el germen de una facultad existe, se manifiesta siempre por señales nada equívocas. Encerrándose en su especialidad, puede el médium descollar y obtener cosas grandes y hermosas; ocupándose todo no obtendrá nada bueno. Observad de paso que el deseo de extender indefinidamente el círculo de sus facultades es una pretensión orgullosa que los Espíritus no dejan nunca impune; los buenos abandonan siempre al presuntuoso que viene a ser así un juguete de los Espíritus mentirosos. Desgraciadamente no es raro el ver médiums que no están contentos de los dones que han recibido, y aspiran, por amor propio o ambición, a poseer facultades excepcionales propias para hacerlas notables; esta pretensión les quita la cualidad más preciosa: la de los médiums seguros.
SÓCRATES

No. 199. El estudio de la especialidad de los médiums es necesario no sólo para éstos, sino también para el evocador. Según la naturaleza del Espíritu que se desea llamar y las preguntas que se le quiere dirigir, conviene elegir el médium más apto para la cosa; dirigirse al primero que viene es exponerse a respuestas incompletas o erróneas. Pongamos una comparación en los hechos usuales. No se confiará una redacción ni una  simple copia al primero que llega porque sabe escribir. Un músico quiere hacer ejecutar un trozo de canto de su composición; tiene a su disposición muchos cantantes, todos hábiles; sin embargo no los tomará al azar; elegirá por intérprete suyo aquel cuya voz, la expresión, en una palabra, todas las cualidades, respondan mejor a la naturaleza de la pieza. Los Espíritus hacen lo mismo respecto de los médiums, y nosotros debemos hacer como los Espíritus. Es de observar, además, que las diferencias que presenta la Mediúmnidad, y a las cuales se podrían todavía añadir otras, no están siempre en relación con el carácter del médium; así, por ejemplo, un médium naturalmente alegre y jovial puede tener habitualmente comunicaciones graves, aun severas, y viceversa; esto es también una prueba evidente que él obra bajo el impulso de una influencia extraña. Volveremos sobre este objeto en el capítulo que trata de la Influencia moral del médium.

No pretendo que puedas descansar en este resumen o bosquejo de temas sobre la Mediúmnidad como una fuente sacramental ni única. Recomiendo que lo utilices como una guía solamente.  La Mediúmnidad es algo muy hermoso que desarrollándola en el marco del Libro de los Médiums, te puede motivar a lograr ser un Médium Serio, y muy difícil de ser engañado por Espíritus ignorantes.






Frank Montañez
“Soy Espírita”
Director de la Página
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Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com
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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.



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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

Director de la Página


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NOTA Importante:




Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado. Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.




Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






Los siguientes enlaces te conducen a estos temas ya publicados para ayudarte en tu desarrollo de educación espiritual:









































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Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación.





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Espero estos enlaces te conduzcan a información que te ayude a lograr activar tu crecimiento espiritual, a través de la Transformación Moral.


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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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