domingo, 28 de abril de 2013

“NO A LA INCORPORACIÓN de Espíritus Manifestados en Médiums en Trance o Inconscientes no está definida en el Espiritismo”


Un Médium Natural es aquel que cae en trance o inconsciencia.  El Médium Natural debe ser convertido en un Médium Facultativo tan pronto sea posible (Libro de Los mediums, Ítem # 162). Un Médium Facultativo es aquel que es intuitivo, el movimiento es voluntario y facultativo, por lo tanto no es en trance que un Médium Facultativo se comporta (Libro de Los Médium Ítem #181)

La “Mediúmnidad   de Incorporación no existe en el Espiritismo, cuando se incorporan Los Espíritus Impuros e Imperfectos, es un error y atenta contra la Salud Espiritual del Médium  de Psicofonía que  permite la Incorporación de Malos Espíritus . Los Espiritus se comunican por la mente. 
Este problema se acrecienta cuando el Médium  es Natural, entonces debe requerir que sea convertido en Médium  Facultativo, mediante la educación Espirita.        




Este articulo lo he escrito desde el punto de vista del EspiritismoSustento mis argumentos desde la Perspectiva del Espiritismo. No deseo que los que han estado estudiando conmigo el Espiritismo, confundan la Incorporación Espiritual de Espíritus sufriente e inferiores con lo que es la Mediúmnidad  Parlante o Psicofónicos en el Espiritismo.  Los Médium Naturales que usualmente hacen estas actividades Mediumnicas, se les debe conducir a convertirlos en Mediums Facultativos y Moralizarlos antes de tratar de ayudar a Espíritus Sufrientes manifestados.

Además, la Incorporación de Espíritus no es una Obsesión Subyugante, pero puede lograr serlo, pues el Médium que permite la Incorporación puede ser Subyugado por ese mal espiritu.



He incluido toda referencia para logra verificar que en ningun lugar del Libro de los mediums, se justifica la Incorporación de Espíritus. 

Claramente definido en el Libro de Los Médiums, Ítem 162, y cito "Para obtener este ascendiente es menester hacer pasar al sujeto del estado de médium natural al de médium facultativo".

El Espiritismo no avala que un médium natural en trance pueda ayudar a nadie, ni menos a un Espíritu Sufriente. Se requiere el ascendiente Moral primero, y que el Médium pueda tener control de sus facultades para indicarle a un espíritu sufriente que él no es un juguete (Ítem 249 Libro de los Médiums), además lo tratará con severidad y requerirá que su espíritu protector le asista (Ítem #249, Libro de Los Espíritus). 


Eso no puede ocurrir en un Médium Natural , inconsciente o en trance.  Los seres invisibles que revelan su presencia por efectos sensibles son, generalmente, Espíritus de un orden inferior, y que se pueden dominar por el ascendiente moral; este ascendiente es el que es preciso tratar de adquirir.


Una incorporación de Espíritus impuros es un riesgo muy grande para el médium natural. Este médium natural debe ser convertido a uno facultativo mediante la educación (Ítem #197, Libro de los Médiums habla de médiums seguros). Para ayudar a un espíritu sufriente a comunicarse, debe ser mediante Psicográfias o Psicofonías (Médium Parlante), así se ayuda a un Espiritu en necesidad, sufriente y manifestado.




Los Espíritus Buenos y elevados, nunca jamás Incorporan Médiums en trance o inconscientes. La Comunicación de Buenos Espíritus no es lo mismo a Incorporación de Malos Espíritus, pues sabemos que ningún Espíritu Bueno hará ningún daño a un Médium Parlante o Psicofónicos, y no necesita incorporarse, pues el respeta el Libre Albedrío de cada cual. 

Este es el Vídeo mas reciente sobre este tema: 








Este es un tema muy serio en el Espiritismo. La Incorporación de Espíritus es no es avalada en el Espiritismo. Veamos como se aborda este tema en el Libro de Los Mediums. 






Capítulo XIV
Acerca de los médiums • Médiums de efectos físicos. • Personas eléctricas. • Médiums sensitivos o impresionables. • Médiums auditivos. • Médiums parlantes. • Médiums videntes. • Médiums sonámbulos. • Médiums curativos. • Médiums pneumatógrafos.
159. Toda persona que siente, con mayor o menor intensidad, la influencia de los Espíritus es médium. Esa facultad es inherente al hombre, de modo que no constituye un privilegio exclusivo, y son pocos los que no poseen algunos rudimentos de ella. Por consiguiente, se puede decir que todas las personas, poco más o menos , son médiums. Sin embargo, en la práctica, esa calificación sólo se aplica a aquellos en quienes la facultad mediúmnica está netamente caracterizada y se pone de manifiesto mediante efectos patentes, cuya intensidad es indudable, lo que depende de una organización más o menos sensitiva. Hay que señalar, además, que esta facultad no se revela en todos de la misma manera. Por lo general, cada médium tiene una aptitud especial para tal o cual orden de fenómenos, de modo que existen tantas variedades de médiums como especies de manifestaciones. Los principales son: médiums de efectos físicos, médiums sensitivos o impresionables, médiums auditivos, médiums parlantes, médiums videntes, médiums sonámbulos, médiums urativos, médiums pneumatógrafos, médiums escribientes o psicógrafos.
1. Médiums de efectos físicos
160. Los médiums de efectos físicos son más especialmente aptos para producir fenómenos materiales, como los movimientos de cuerpos inertes, los ruidos, etc. Pueden ser divididos en médiums facultativos y médiums involuntarios. (Véase la Segunda Parte, Capítulos II y IV.) Los médiums facultativos son los que tienen conciencia de su poder y producen fenómenos espíritas mediante un acto de su voluntad. Aunque inherente a la especie humana, conforme ya hemos dicho, esta facultad está lejos de existir en todos con la misma intensidad. No obstante, si bien son pocas las personas en las que es absolutamente nula, más raras aún son las que tienen aptitud para producir los grandes efectos, como la suspensión de cuerpos pesados en el espacio, la traslación aérea y, sobre todo, las apariciones.
Los efectos más simples son la rotación de un objeto, los golpes producidos mediante el levantamiento de ese objeto, o en su propia sustancia. A pesar de que no atribuimos una gran importancia a esos fenómenos, recomendamos que no se los descuide, porque pueden dar lugar a observaciones interesantes y contribuir al convencimiento de quienes los presencien. De todos modos, conviene notar que la facultad de producir efectos materiales raramente existe en los que disponen de medios de comunicación más perfectos, como la escritura y la palabra. En general, la facultad disminuye en un sentido a medida que se desarrolla en otro.
Médiums naturales o inconscientes: los que producen los fenómenos espontáneamente, sin ninguna participación de la voluntad, y lo más a menudo sin saberlo. (Núm. 161).
161. Los médiums involuntarios o naturales son aquellos cuya  influencia se ejerce sin saberlo ellos mismos. No tienen ninguna conciencia de su poder, y muchas veces lo anómalo que pasa a su alrededor no les parece de ningún modo extraordinario; esto forma parte de sí mismos, absolutamente como las personas que están dotadas de la doble vista y ellas mismas no lo saben. 
Estos sujetos son muy dignos de observación y deben recogerse y estudiarse los hechos de este género que vengan a nuestra noticia; éstos se manifiestan en cualquier edad y a menudo en niños muy jóvenes. (Véase el capítulo V, “Manifestaciones espontáneas”). Esta facultad no es por sí misma el indicio de un estado patológico, porque no es incompatible con una salud perfecta. Si el que la posee sufre, es por razón de una causa extraña; así los medios terapéuticos son impotentes para hacerla cesar. Puede, en algunos casos, ser consecuencia de cierta debilidad orgánica, pero nunca es causa eficiente. No se podría, pues, razonablemente, concebir ninguna inquietud al punto de vista higiénico; no podrá tener ningún inconveniente, a no ser que si el sujeto que ha llegado a ser médium facultativo, abuse de la facultad, porque entonces habría en él emisión demasiado abundante de fluido vital, y a consecuencia debilidad de los órganos. 
162. La razón se subleva a la idea de torturas morales y corporales, a las que la ciencia ha sometido algunas veces a seres débiles y delicados con el fin de asegurarse si por su parte había superchería; estos experimentos, hechos muchas veces con malevolencia, son siempre nocivos a las organizaciones sensitivas; de esto podrían resultar graves desórdenes en la salud; hacer tales pruebas es jugar con la vida. El observador de buena fe no tiene necesidad del empleo de estos medios; aquel que está familiarizado con esta especie de fenómenos sabe que pertenecen más bien al orden moral que al orden físico, y que en vano se buscaría la solución en nuestras ciencias exactas. Por lo mismo que estos fenómenos corresponden al orden moral, se debe evitar con un cuidado no menos escrupuloso todo lo que pueda sobreexcitar la imaginación. Se saben los accidentes que puede ocasionar el miedo, y se sería menos imprudente si se conocía todos los casos de locura y de epilepsia que tienen son origen en los cuentos de hechiceros y brujerías. ¿Qué sería, pues, si se persuadía que es el diablo? Los que difunden tales ideas no saben la responsabilidad que contraen: pueden matar. Pues el peligro no es sólo para el sujeto, es también para los que le rodean, que pueden asustarse pensando que su casa es una guarida de demonios. Esta funesta creencia es la que ha causado tantos actos atroces en los tiempos de ignorancia. Con un poco más de discernimiento, sin embargo, se hubiera podido pensar que quemando el cuerpo poseído por el diablo, no se quemaba al diablo. 
Puesto que querían deshacerse del diablo, a él era a quien se debía matar; la Doctrina Espírita ilustrándonos sobre la verdadera causa de estos fenómenos, les da el golpe de gracia. Lejos, pues, de avivar este pensamiento, es un deber de moralidad y de humanidad combatirle si existe.
Lo que es preciso hacer cuando una facultad semejante se desenvuelve espontáneamente en un individuo, es dejar al fenómeno seguir su curso natural: la Naturaleza es más prudente que los hombres; la Providencia, por otra parte, tiene sus miras, y el más pequeño puede ser instrumento de los más grandes designios. Pero es menester convenir en que este fenómeno adquiere algunas veces proporciones fatigosas e importunas para todos; (1) pero he aquí en todos los casos lo que deberá hacerse. En el cap. V., de las Manifestaciones físicas espontáneas hemos dado ya algunos consejos con este objeto, diciendo que es necesario procurar ponerse en relación con el Espíritu para saber de él lo que quiere. El siguiente medio está igualmente fundado sobre la observación. Los seres invisibles que revelan su presencia por efectos sensibles son, generalmente, Espíritus de un orden inferior, y que se pueden dominar por el ascendiente moral; este ascendiente es el que es preciso tratar de adquirir. Para obtener este ascendiente es menester hacer pasar al sujeto del estado de médium natural al de médium facultativo. 
(1) Uno de los hechos más extraordinarios de esta naturaleza, por la variedad y rareza de los fenómenos, es, sin contradicción, el que tuvo lugar en 1852, en el Palatinado (Baviera rhenana) en Bergzabern cerca de Wissemburgo. Es tanto más notable como que casi reunía en el mismo sujeto, todos los géneros de manifestaciones espontáneas; barahúnda hasta quebrantar la casa, trastorno de los muebles, objetos lanzados lejos por una mano invisible, visiones y apariciones, sonambulismo, éxtasis, catalepsia, atracción eléctrica, gritos y sonidos aéreos, instrumentos tocando sin contacto, comunicaciones inteligentes, etc., y no es de menos importancia, la prueba de estos hechos, durante cerca de dos años, por innumerables testigos oculares dignos de fe por su saber y su posición social. La relación auténtica de esto se publicó, en aquella época, en muchos diarios alemanes y notablemente en una obrita hoy día agotada y muy rara. Se encontrará la traducción completa de esta obrita en la Revista Espírita de 1858, con los comentarios y explicaciones necesarias. Según nuestro conocimiento es la sola publicación francesa que se ha hecho de dicha obrita. Además del interés admirable que se desprende de estos fenómenos, son eminentemente instructivos al punto de vista del estudio práctico del Espiritismo. 
Entonces se produce un efecto análogo al que tiene lugar en el sonambulismo. Se sabe que el sonambulismo natural cesa generalmente cuando se reemplaza por el sonambulismo magnético. No se detiene la facultad emancipadora del alma, se le da otro curso. Lo mismo es en cuanto a la facultad Mediúmnica. A este efecto, en lugar de poner trabas a los fenómenos, lo que no se consigue fácilmente, y siempre sin peligro, es preciso excitar al médium a producirlos por su voluntad, imponiéndose al Espíritu; por este medio llega a dominarle, y de un dominador algunas veces tiránico hace un ser subordinado y a menudo muy dócil.
Un hecho digno de observación y justificado por la experiencia es que en semejante caso un niño tiene tanta y muchas veces más autoridad que un adulto; nueva prueba en apoyo de este punto capital de la doctrina, que el Espíritu solo es niño por el cuerpo y que tiene por sí mismo un desenvolvimiento necesariamente anterior a su encarnación actual, desenvolvimiento que puede darle ascendiente sobre Espíritus que le son inferiores. La moralización del Espíritu por los consejos de una tercera persona influyente y experimentada, si el médium no está en estado de hacerlo, es a menudo un medio muy eficaz; más adelante volveremos a esto mismo.
163. Por lo que parece, en esta categoría de médiums se deberían incluir las personas dotadas de cierta dosis de electricidad natural, verdaderos peces torpedo humanos, que producen mediante el simple contacto todos los efectos de la atracción y la repulsión. Sería una equivocación, sin embargo, considerarlas médiums, porque la verdadera mediumnidad supone la intervención directa de un Espíritu. Ahora bien, en el caso del que hablamos, experiencias concluyentes han probado que la electricidad es el único agente
de esos fenómenos. Esta extraña facultad, que casi se podría considerar una enfermedad, puede en ocasiones estar relacionada con la mediumnidad, como se verifica en la crónica del “Espíritu golpeador de Bergzabern”, aunque a menudo es completamente independiente. Conforme hemos dicho, la única prueba de la intervención de los Espíritus es el carácter inteligente de las manifestaciones. Toda vez que ese carácter no exista, estamos autorizados
a atribuirlas a una causa puramente físicas. La cuestión es saber si las personas eléctricas poseen mayor aptitud para convertirse en médiums de efectos físicos. Creemos que sí, pero sólo la experiencia podrá demostrarlo.

3. Médiums auditivos
165. Son los que oyen la voz de los Espíritus. Conforme
ya hemos dicho al hablar de la pneumatofonía, se trata a veces de
una voz interior que se hace oír en el fuero interno de las personas.
En otras ocasiones es una voz exterior, clara y distinta, como la de
una persona viva. Los médiums auditivos pueden, de ese modo,
conversar con los Espíritus. Cuando tienen el hábito de comunicarse
con determinados Espíritus, los reconocen inmediatamente
por la naturaleza de la voz. Quien no esté dotado de esta facultad
también puede conversar con un Espíritu a través de un médium
auditivo que desempeñe la función de intérprete.
Esta facultad es muy agradable cuando el médium sólo oye
a los Espíritus buenos, o solamente a aquellos a quienes evoca. Sin
embargo, no sucede lo mismo cuando un Espíritu malo se ensaña
con él y le hace oír a cada instante las cosas más desagradables, y
a veces las más inconvenientes. En ese caso, es necesario tratar de
librarse de esos Espíritus por los medios que indicaremos en el

capítulo acerca de la obsesión.

Capítulo XIV
224
4. Médiums parlantes
166. Los médiums auditivos, que se limitan a transmitir lo
que oyen, no son, hablando con propiedad, médiums parlantes.
Estos últimos la mayor parte de las veces no oyen nada. En ellos
el Espíritu actúa sobre los órganos de la palabra, del mismo modo
que lo hace sobre la mano en el caso de los médiums escribientes.
Cuando quiere comunicarse, el Espíritu se sirve de los órganos
más dóciles que encuentra en el médium. De uno, utiliza la mano;
del otro, la palabra; de un tercero, el oído. El médium parlante
generalmente se expresa sin tener conciencia de lo que dice, y
muchas veces dice cosas que son completamente ajenas a sus ideas
habituales, a sus conocimientos e, incluso, que están más allá del
alcance de su inteligencia. Aunque en ese momento se encuentre
perfectamente despierto y en estado normal, raramente conserva el
recuerdo de lo que dijo. En suma, en él la palabra es un instrumento
del que se sirve el Espíritu, con el cual una tercera persona puede
comunicarse, así como lo hace a través de un médium auditivo.
La pasividad del médium parlante no siempre es tan completa.
Algunos tienen la intuición de lo que dicen en el momento
exacto en que pronuncian las palabras. Volveremos a tratar sobre
esta variedad de médiums cuando hagamos referencia a los médiums
intuitivos.

5. Médiums videntes
167. Los médiums videntes están dotados de la facultad de
ver a los Espíritus. Algunos gozan de esa facultad en estado normal,
cuando están perfectamente despiertos, y conservan el recuerdo
preciso de lo que han visto. Otros sólo la poseen en estado sonambúlico,
o cercano al sonambulismo. Es raro que esta facultad

sea permanente. Casi siempre es el resultado de una crisis momentánea y pasajera. Podemos incluir, en la categoría de los médiums
videntes, a todas las personas dotadas de doble vista. La posibilidad
de ver a los Espíritus en los sueños es, sin duda, producto de una
especie de mediumnidad, pero quienes la experimentan no son,
hablando con propiedad, médiums videntes. Ya hemos explicado
ese fenómeno en el capítulo VI, “Manifestaciones Visuales”.
El médium vidente cree que ve con los ojos, como los que
están dotados de doble vista. Pero en realidad es el alma la que ve,
razón por la cual ellos ven con los ojos cerrados tanto como con
los ojos abiertos. De ahí se sigue que un ciego puede ver a los Espíritus
del mismo modo que alguien cuya visión es normal. Sería
interesante hacer un estudio sobre este último punto, a fin de saber
si esta facultad es más frecuente en los ciegos. Espíritus que en la
Tierra fueron ciegos nos han dicho que, cuando estaban vivos, tenían
la percepción de ciertos objetos a través del alma, y que no se
encontraban sumergidos en la negra oscuridad.

168. Es preciso distinguir las apariciones accidentales y espontáneas
de la facultad, propiamente dicha, de ver a los Espíritus.
Las primeras son frecuentes, sobre todo en el momento de la
muerte de personas a las que hemos amado o conocido, que vienen
para hacernos saber que ya no pertenecen a este mundo. Existen
numerosos ejemplos de hechos de esta naturaleza, sin mencionar
las visiones durante el sueño. En otras ocasiones se trata de parientes
o amigos que, sin bien han muerto hace algún tiempo, se
aparecen para avisar acerca de un peligro, dar un consejo o pedir
un favor. El favor que el Espíritu puede solicitar consiste, por lo
general, en el cumplimiento de alguna cosa que no le ha sido posible
hacer en vida, o en el auxilio de las plegarias. Estas apariciones
son hechos aislados, que presentan siempre un carácter individual
y personal, y no constituyen el efecto de una facultad propiamente
dicha. La facultad consiste en la posibilidad –si no permanente, al
menos muy frecuente– de ver a cualquier Espíritu que se presente, aunque sea absolutamente desconocido. Esta facultad es la que define,
hablando con propiedad, a los médiums videntes.
Entre los médiums videntes existen aquellos que sólo ven a los
Espíritus que han sido evocados, cuya descripción pueden hacer con
minuciosa exactitud. Describen hasta en sus menores detalles los
gestos, la expresión de la fisonomía, las facciones del rostro, la vestimenta
y hasta los sentimientos de que esos Espíritus parecen animados.
Hay otros médiums en quienes esta facultad es aún más general,
pues ven toda la población espírita que los circunda: Espíritus que
van y vienen y que, por decirlo así, se ocupan de sus negocios.

169. Una noche asistimos a una representación de la ópera
Oberón, en compañía de un muy buen médium vidente. En la
sala había una gran cantidad de lugares vacíos, aunque muchos de
ellos estaban ocupados por Espíritus que daban la impresión de
participar del espectáculo. Algunos se colocaban junto a ciertos espectadores
y parecían escuchar sus conversaciones. En el escenario
se desarrollaba otra escena. Detrás de los actores, muchos Espíritus
de humor jovial se divertían en imitarlos, copiando sus gestos de
modo grotesco. Otros, más serios, parecían inspirar a los artistas, y
hacían esfuerzos para infundirles energía. Uno de ellos permanecía
junto a una de las cantantes principales, y pensamos que sus intenciones
eran un tanto frívolas. Lo evocamos luego de que concluyó
uno de los actos. El Espíritu atendió el llamado y reprobó con
severidad nuestro juicio temerario: “No soy lo que suponéis, sino
su guía y su Espíritu protector; estoy encargado de orientarla”. Al
cabo de unos minutos de charla muy formal, se alejó, mientras nos
decía: “Adiós; ella está en su camarín; es preciso que vaya a cuidarla”.
A continuación, evocamos al Espíritu de Weber, el autor de
la ópera, y le preguntamos qué opinaba de la interpretación de su
obra. “No es del todo mala, pero está floja. Los actores se limitan a
cantar. Falta inspiración.” Después agregó: “Espera, voy a intentar
darles un poco del fuego sagrado”. Entonces lo vimos en el escenade los médiums
227
rio, suspendido por encima de los actores. Partía de él una especie
de efluvio que se derramaba sobre todos ellos. En ese momento, la
energía de los artistas aumentó notablemente.

170. Veamos otro hecho que prueba la influencia que los
Espíritus ejercen sobre los hombres, sin que estos lo sepan. Asistíamos,
como aquella noche, a una representación teatral, con otro
médium vidente. Conversamos entonces con un Espíritu espectador,
que nos dijo: “¿Estáis viendo a aquellas dos señoras que están
solas, en aquel palco? ¡Pues bien! Haré que se retiren de la sala”. En
ese momento, el médium vio que el Espíritu iba a ubicarse en el
palco en cuestión y hablaba con ambas. De pronto, las damas, que
se mostraban muy atentas al espectáculo, intercambiaron miradas
y aparentemente se consultaron una a la otra. Después se marcharon
y no volvieron. El Espíritu nos hizo entonces un gesto cómico,
para mostrar que había cumplido con su palabra. No lo volvimos
a ver, para pedirle mayores explicaciones. De este modo, muchas
veces hemos sido testigos del rol que los Espíritus desempeñan
entre los vivos. Los observamos en diferentes lugares de reunión,
en bailes, conciertos, sermones, funerales, casamientos, etc., y por
todas partes los hemos encontrado incitando malas pasiones, fomentando
la discordia, provocando disputas y regocijándose con
sus proezas. Otros, por el contrario, combatían esas influencias
perniciosas, aunque raramente eran escuchados.

171. No cabe duda de que la facultad de ver a los Espíritus
puede desarrollarse, pero es una de aquellas cuyo desarrollo conviene
que se produzca naturalmente, sin provocarlo, de lo contrario
nos exponemos a ser víctimas de la imaginación. Cuando el
germen de una facultad existe, esta se manifiesta por sí misma. En
principio, debemos contentarnos con aquellas facultades que Dios
nos concedió, sin que busquemos lo imposible. El que quiera tener
demasiado, correrá el riesgo de perder lo que tiene.

 Cuando dijimos que los hechos de apariciones espontáneas
son frecuentes (§ 107), no quisimos decir que fueran muy comunes.
En cuanto a los médiums videntes propiamente dichos, son
aún más raros, y hay mucho que desconfiar de los que pretenden
gozar de esa facultad. Es prudente darles crédito solamente ante
pruebas positivas. No nos referimos siquiera a los que alimentan
la ridícula ilusión de ver a los Espíritus glóbulos, que hemos descripto
en el § 108, sino a los que dicen que ven a los Espíritus de
modo racional. No cabe duda de que algunas personas pueden
engañarse de buena fe, pero otras también simulan esta facultad
por amor propio o por interés. En este caso, es preciso tomar en
cuenta especialmente el carácter, la moralidad y la sinceridad que
estos sujetos expresan habitualmente. No obstante, el medio de
control más seguro se encuentra, sobre todo, en las circunstancias
particulares, ya que algunas de ellas no pueden dar margen a
ninguna sospecha, como sucede, por ejemplo, cuando el médium
retrata con exactitud a Espíritus a los que jamás conoció cuando
estaban encarnados. El hecho siguiente pertenece a esta categoría.
Una señora viuda, cuyo marido se comunica a menudo con
ella, estaba cierta vez en compañía de un médium vidente que no
la conocía, como tampoco conocía a su familia. En cierto momento
el médium le dijo: “Veo un Espíritu cerca de usted”. Ella
respondió: “¡Ah!, sin duda es mi marido, que casi nunca me deja”.
“No –dijo el médium–, es una mujer de mediana edad; está peinada
de un modo especial; lleva una cinta blanca en la cabeza”.
Por esa particularidad y otros detalles descriptos, la viuda no
dudó en reconocer a su abuela, en quien no había pensado en absoluto
en ese momento. Si el médium hubiera querido simular la
facultad, le habría resultado más fácil concordar con el pensamiento
de la señora, que estaba preocupada por su marido. En cambio,
el médium vio una mujer con una particularidad en el peinado,
idea que nada ni nadie habría podido sugerirle. Este hecho prueba también que la visión del médium no era el reflejo de un pensamiento
ajeno. (Véase el § 102.)

Capítulo XV
M
Médiums escribientes
o psicógrafos
• Médiums mecánicos. • Médiums intuitivos. •
Médiums semimecánicos. • Médiums inspirados o involuntarios. • Médiums de presentimientos.

178. De todos los medios de comunicación, la escritura manual
es el más simple, el más cómodo y, sobre todo, el más completo.
Hacia él deben tender todos los esfuerzos, porque permite que
se establezcan con los Espíritus relaciones tan continuadas y regulares
como las que existen entre nosotros. Debemos dedicarnos a
ese tipo de escritura tanto más cuanto que, por su intermedio, los
Espíritus revelan mejor su naturaleza y el grado de perfección o de
inferioridad que los caracteriza. Debido a la facilidad con que pueden
expresarse, nos revelan sus más íntimos pensamientos y nos
ponen así en condiciones de apreciarlos en su justo valor. Además,
para el médium, la facultad de escribir es la más susceptible de ser

desarrollada con el ejercicio.

Capítulo XV
236
Médiums mecánicos
179. Si examinamos ciertos efectos que se producen en los
movimientos de la mesa, de la cesta o de la tablilla que escriben, no
podemos dudar de que existe una acción ejercida directamente por
el Espíritu sobre esos objetos. Algunas veces la cesta se agita con tanta
violencia que escapa de las manos del médium, y no es raro que
se dirija hacia ciertas personas de la concurrencia para golpearlas. En
otras ocasiones, sus movimientos revelan un sentimiento afectuoso.
Lo mismo sucede cuando el lápiz está colocado en la mano del
médium. A menudo es arrojado lejos con fuerza, o bien la mano,
como lo hacía la cesta, se agita convulsivamente y golpea en la mesa
de modo colérico, incluso a pesar de que el médium se encuentre
muy tranquilo y se sorprenda de no poder controlarse. Digamos,
de paso, que esos efectos denotan siempre la presencia de Espíritus
imperfectos. Los Espíritus realmente superiores son tranquilos, dignos
y benévolos en todo tiempo. Si no son escuchados de manera
conveniente, se retiran y otros toman su lugar. Así pues, el Espíritu
puede expresar directamente su pensamiento, ya sea mediante el
movimiento de un objeto, al que la mano del médium sirve apenas
de punto de apoyo, o ejerciendo su acción sobre la mano misma.
Cuando el Espíritu actúa directamente sobre la mano, le da
un impulso por completo independiente de la voluntad del médium.
Mientras el Espíritu tenga algo para decir, la mano se moverá
sin interrupción y a pesar del médium, y se detendrá cuando el
Espíritu haya concluido.
En esta circunstancia, lo que caracteriza al fenómeno es que
el médium no tiene la menor conciencia de lo que escribe. En ese
caso, el desconocimiento absoluto determina que se lo llame médium
pasivo o mecánico. Se trata de una facultad valiosa, porque no
da lugar a dudas acerca de la independencia del pensamiento del

Espíritu que escribe.

Médiums escribientes o psicógrafos
237
Médiums intuitivos
180. La transmisión del pensamiento también se produce
por intermedio del Espíritu del médium, o mejor dicho, de su
alma, ya que designamos con ese nombre al Espíritu encarnado.
En este caso, el Espíritu comunicante no actúa sobre la mano del
médium para hacer que escriba; no la toma ni la guía. Actúa sobre
el alma, con la cual se identifica. Bajo ese impulso, el alma del médium
dirige la mano, y esta dirige el lápiz. Señalemos ahora algo
que es importante saber: el Espíritu que se comunica no sustituye
al alma del médium, visto que no podría desplazarla, sino que la
domina sin que esta lo sepa, y le imprime su propia voluntad. En el
tipo de mediumnidad que nos ocupa, el rol del alma no es enteramente
pasivo, pues recibe el pensamiento del Espíritu comunicante
y lo transmite. En esa situación, el médium tiene conocimiento
de lo que escribe, aunque no se trate de su propio pensamiento. Es
lo que se denomina médium intuitivo.
En este caso –se dirá–, nada prueba que sea otro Espíritu el
que escribe, en vez del alma del médium. De hecho, algunas veces
es bastante difícil hacer la distinción, aunque es probable que eso
no importe demasiado. Con todo, el pensamiento sugerido por el
Espíritu se puede reconocer por el hecho de que nunca es preconcebido.
Surge a medida que el médium escribe, y muchas veces
es contrario a la idea que este tenía previamente acerca del tema.
Incluso, ese pensamiento puede ser ajeno a los conocimientos y a
la capacidad del médium.
El rol del médium mecánico es el de una máquina. El médium
intuitivo actúa como lo haría un intérprete. De hecho, para
transmitir el pensamiento, el médium intuitivo necesita comprenderlo
y, en cierto modo, apropiarse de él para traducirlo fielmente.
Sin embargo, ese pensamiento no es suyo, sino que sólo atraviesa

su cerebro. Ese es exactamente el rol del médium intuitivo.


Capítulo XV
238
Médiums semimecánicos
181. En el médium puramente mecánico, el movimiento
de la mano es independiente de la voluntad. En el médium
intuitivo, el movimiento es voluntario y facultativo. El médium
semimecánico participa de ambas características: siente que su
mano recibe un impulso a pesar suyo, pero al mismo tiempo tiene
conocimiento de lo que escribe, a medida que las palabras se
forman. En el primero, el pensamiento es posterior al acto de la
escritura. En el segundo, lo precede. En el tercero, pensamiento y
escritura son simultáneos. Los médiums de esta última clase son
los más numerosos.

Médiums inspirados
182. Toda persona que recibe, a través del pensamiento,
tanto en el estado normal como en el de éxtasis, comunicaciones
ajenas a sus ideas preconcebidas, puede ser incluido en la categoría
de los médiums inspirados. Se trata, como se ve, de una variedad
de la mediumnidad intuitiva, con la diferencia de que la intervención
de un poder oculto es mucho menos perceptible, porque en el médium inspirado es todavía más difícil distinguir el pensamiento propio de aquel que le es sugerido. Lo que caracteriza a esta variedad es, sobre todo, la espontaneidad. La inspiración procede de los Espíritus que ejercen una influencia sobre nosotros, para el bien o para el mal; pero se debe principalmente a los que quieren nuestro bien, en cuyo caso cometemos el error de rechazar sus
consejos con mucha frecuencia. La inspiración se aplica a todas las
circunstancias de la vida, en las resoluciones que debemos tomar.
En ese aspecto, se puede decir que todos somos médiums, porque
no hay quien no tenga sus Espíritus protectores y familiares, que

se esfuerzan al máximo para sugerir ideas saludables a sus protegidos. Si todos estuvieran plenamente convencidos de esta verdad, recurrirían con mucha más frecuencia a la inspiración de su ángel de la guarda, en los momentos en que no saben qué decir o qué hacer. Así pues, que cada uno invoque a su Espíritu protector con fervor y confianza, en caso de que sea necesario, y muy a menudo se sorprenderá de las ideas que le surgen como por encanto, ya sea
para tomar una resolución o para llevar algo a cabo. Si no surge
ninguna idea, significa que hay que esperar. La prueba de que la
idea que se presenta es ajena a nosotros reside en el hecho de que,
si nos perteneciera, estaría siempre a nuestra disposición, y no habría
razón para que no surgiera conforme a nuestra voluntad. El
que no es ciego, no tiene más que abrir los ojos para ver, cuando
así lo desee. Del mismo modo, el que posee ideas propias las tiene
siempre a su disposición. Si no se le presentan cuando quiere, es
porque está obligado a buscarlas en otra parte, y no en sí mismo.
También se puede incluir en esta categoría a las personas
que, sin hallarse dotadas de una inteligencia fuera de lo común,
y sin salir del estado normal, tienen relámpagos de una lucidez
intelectual que les proporciona, momentáneamente, una facilidad
inusitada de concepción y de elocución, así como, en ciertos
casos, el presentimiento de las cosas futuras. En esos momentos,
justamente considerados de inspiración, las ideas son abundantes,
surgen una tras otra y, por así decirlo, se concatenan por sí mismas,
mediante un impulso involuntario y casi febril. Nos parece que
una inteligencia superior viene a ayudarnos y que nuestro espíritu
se ha desembarazado de un fardo.

183. Los hombres de genio, de todas las especies: artistas,
científicos, literatos, son sin duda Espíritus adelantados, capaces de
comprender y de concebir grandes cosas por sí mismos. Ahora bien,
precisamente porque los juzgan capaces, los Espíritus que quieren
concretar ciertos trabajos les sugieren las ideas necesarias, de modo
que la mayoría de las veces esos hombres de genio son médiums sin saberlo. No obstante, tienen una vaga intuición de una asistencia
extraña, visto que todo el que apela a la inspiración no hace otra
cosa que una evocación. Si no esperase ser escuchado, ¿por qué exclamaría
tan a menudo: “Mi buen genio, ven en mi ayuda”?
Las respuestas siguientes confirman esta certeza:
1. ¿Cuál es la causa principal de la inspiración?
“Un Espíritu que se comunica mediante el pensamiento.”
2. La inspiración, ¿no tiene otro objeto más que revelar cosas
importantes?
“No. Muchas veces está relacionada con las más triviales circunstancias
de la vida. Por ejemplo, quieres ir a alguna parte, pero
una voz secreta te dice que no lo hagas, porque correrás peligro; o
te dice que hagas algo en lo que no pensabas. Se trata de la inspiración.
Hay muy pocas personas que no hayan sido más o menos
inspiradas en ciertos momentos.”
3. Un escritor, un pintor o un músico, por ejemplo, en los
momentos de inspiración, ¿podría ser considerado médium?
“Sí, porque en esos momentos su alma es más libre y se encuentra
como desprendida de la materia. Recobra una parte de sus
facultades de Espíritu, y recibe más fácilmente las comunicaciones
de los otros Espíritus, que la inspiran.”

Médiums de presentimientos
184. El presentimiento es una vaga intuición de las cosas futuras.
Algunas personas tienen esa facultad más o menos desarrollada. Su causa
puede ser una especie de doble vista, que les permite entrever las consecuencias de las cosas del presente, así como la conexión que existe entre
los acontecimientos. No obstante, muchas veces también es el resultado
de comunicaciones ocultas. En este caso, principalmente, quienes están
dotados de ella pueden recibir el nombre de médiums de presentimientos,
que constituyen una variedad de los médiums inspirados.

Capítulo XVI
M
Médiums especiales
• Aptitudes especiales de los médiums. • Cuadro
sinóptico de las diferentes variedades de médiums.
185. Además de las categorías de médiums que acabamos de enumerar, la mediumnidad presenta una variedad infinita de matices, que constituyen los denominados médiums especiales, y que dependen de aptitudes particulares no definidas aún, sin tomar en cuenta las cualidades y los conocimientos del Espíritu que se manifiesta. La naturaleza de las comunicaciones siempre guarda relación con la naturaleza del Espíritu, y trae el sello de su elevación
o de su inferioridad, de su saber o de su ignorancia. No obstante, en igualdad de merecimientos, desde el punto de vista jerárquico, hay en ellos indiscutiblemente una tendencia a ocuparse de alguna cosa más que de otras. Los Espíritus golpeadores, por ejemplo, raramente se apartan de las manifestaciones físicas. Y entre los que producen manifestaciones inteligentes hay Espíritus poetas, músicos, dibujantes, moralistas, científicos, médicos, etc. Nos referimos a los Espíritus de mediana categoría, pues cuando ellos alcanzan
un cierto grado de adelanto sus aptitudes se confunden en la unidad

de la perfección. Con todo, además de la aptitud del Espíritu, existe la del médium, que es para aquel un instrumento más o menos
cómodo y flexible, y en el cual descubre cualidades particulares
que nosotros no podemos apreciar. Hagamos una comparación. Un músico muy hábil tiene a su alcance varios violines que, para las personas comunes, son
todos buenos instrumentos. Sin embargo, para el artista consumado
son muy diferentes unos de otros, pues él descubre en ellos
matices de extrema sutileza, que lo llevarán a elegir unos y a rechazar
otros, matices que él percibe por intuición pero que no
consigue definir. Lo mismo sucede en relación con los médiums,
pues hallándose estos en igualdad de condiciones en cuanto al
poder mediúmnico, el Espíritu dará preferencia a uno o a otro,
de acuerdo con el género de comunicación que desee transmitir.
Así, por ejemplo, hay personas que como médiums escriben admirables
poesías, aunque en condiciones ordinarias no pueden
ni saben hacer siquiera dos versos. Otros, por el contrario, si
bien son poetas, como médiums sólo pueden escribir prosa, pese
a su deseo de escribir poesía. Ocurre lo mismo con el dibujo,
con la música, etc. Hay médiums que, a pesar de que no poseen
conocimientos científicos, demuestran una aptitud especial para
recibir comunicaciones de esa naturaleza; otros, para los estudios
históricos; otros sirven más fácilmente para ser intérpretes de los
Espíritus moralistas. En una palabra, sea cual fuere la flexibilidad
del médium, las comunicaciones que este recibe con mayor facilidad
tienen, por lo general, un sello especial. También están los
que nunca se apartan de un cierto orden de ideas, y cuando lo hacen
sólo obtienen comunicaciones incompletas, lacónicas y casi
siempre falsas. Además de la cuestión de las aptitudes, los Espíritus
que se comunican dan preferencia a tal o cual intermediario,
de acuerdo con sus simpatías. Así, en igualdad de condiciones, el
mismo Espíritu será mucho más explícito con ciertos médiums,
sólo porque estos le convienen más.

Médiums especiales
243
186. Se engañaría, pues, quien pretendiese obtener buenas
comunicaciones de todos los géneros, simplemente porque
tiene a su alcance un buen médium, por más facilidad que este
tenga para escribir. La primera condición es, sin duda, que nos
cercioremos de la fuente de donde proceden las comunicaciones,
es decir, de las cualidades del Espíritu que las transmite.
Sin embargo, no es menos necesario que tengamos en cuenta las
cualidades del instrumento que se pone a disposición del Espíritu.
Es preciso, por lo tanto, estudiar la naturaleza del médium,
así como estudiamos la del Espíritu, porque esos son los dos
elementos esenciales para la obtención de un resultado satisfactorio.
Existe, además, un tercer elemento, que desempeña un rol
igualmente importante: la intención, el pensamiento íntimo, el
sentimiento más o menos loable de la persona que interroga,
lo cual es fácil de comprender. Para que una comunicación sea
buena es necesario que proceda de un Espíritu bueno; para que ese
Espíritu bueno PUEDA transmitirla hace falta que disponga de un
buen instrumento; y para que QUIERA transmitirla es preciso que
el objetivo buscado le convenga. El Espíritu, que lee el pensamiento,
evalúa si la pregunta que le formulan merece una respuesta
seria, y si la persona que la emite es digna de recibirla. En caso
contrario, no pierde su tiempo en lanzar buenas simientes sobre
un terreno pedregoso, y entonces los Espíritus frívolos y burlones
entran en acción, porque, como la verdad les importa poco,
no la encaran de muy cerca y, generalmente, se muestran poco
escrupulosos en cuanto a los objetivos que se proponen y a los
medios que emplean para alcanzarlos.
Haremos a continuación un resumen de los principales tipos
de mediumnidad, a fin de presentar, de alguna manera, un cuadro
sinóptico que incluya las clases que hemos descripto en los capítulos
anteriores, junto con la indicación de los parágrafos en que

fueron tratadas con mayor detalle. Hemos agrupado las diferentes variedades de médiums por analogía de causas y efectos, sin que esta clasificación resulte absoluta. Algunas variedades se encuentran con frecuencia. Otras,
por el contrario, son raras y hasta excepcionales, lo que tuvimos
el cuidado de indicar. Estas últimas indicaciones han sido hechas
en su totalidad por los Espíritus, quienes, además, revisaron el
cuadro con particular atención y lo completaron con numerosas
observaciones y nuevas categorías. Así pues, el referido cuadro
es, para ser precisos, completamente obra de los Espíritus. Destacamos
entre comillas las observaciones textuales que ellos han
hecho, toda vez que nos pareció conveniente. En su mayoría,
pertenecen a Erasto y a Sócrates.

187. Los médiums pueden dividirse en dos grandes categorías:
MÉDIUMS DE EFECTOS FÍSICOS – Los que tienen el
poder de provocar efectos materiales o manifestaciones ostensibles.
(§ 160.)
MÉDIUMS DE EFECTOS INTELECTUALES – Los que
son más especialmente aptos para recibir y transmitir comunicaciones
inteligentes. (§ 65 y siguientes.)
Todas las demás variedades se relacionan más o menos directamente
con una u otra de esas dos categorías, y algunas participan
de ambas. Si analizamos los diferentes fenómenos producidos bajo
la influencia mediúmnica, veremos que en todos ellos hay un efecto
físico, y que a los efectos físicos se une casi siempre un efecto
inteligente. Algunas veces es difícil determinar el límite entre los
dos, pero eso no implica ninguna consecuencia. Incluimos bajo la
denominación de médiums de efectos intelectuales a los que pueden,
más especialmente, servir de intermediarios para las comunicaciones
regulares y continuas. (§ 133.)


188. Variedades comunes a todos los géneros de mediumnidad.

Médiums sensitivos – Personas que son capaces de sentir la
presencia de los Espíritus a través de una impresión general o local,
difusa o material. La mayoría de ellas distingue los Espíritus buenos
de los malos por la naturaleza de la impresión. (§ 164.)
“Los médiums débiles y muy sensibles deben abstenerse de
las comunicaciones con los Espíritus violentos o cuya impresión es
penosa, a causa de la fatiga que resulta de ello.”
Médiums naturales o inconscientes – Los que producen los
fenómenos espontáneamente, sin ninguna participación de su voluntad
y, la mayoría de las veces, sin que lo sepan. (§ 161.)
Médiums facultativos o voluntarios – Los que tienen el poder
de provocar los fenómenos por obra de su voluntad. (§ 160.)
“Por más firme que sea esa voluntad, ellos no pueden hacer
nada si los Espíritus se rehúsan, lo que prueba la intervención de
un poder extraño.”
189. Variedades especiales para los efectos físicos.
Médiums tiptólogos – Aquellos bajo cuya influencia se producen
ruidos y golpes. Variedad muy común, con o sin intervención
de la voluntad.
Médiums motores – Los que producen el movimiento de
cuerpos inertes. Muy comunes. (§ 61.)
Médiums de traslaciones y de suspensiones – Los que producen
la traslación aérea y la suspensión de los cuerpos inertes en el espacio,
sin un punto de apoyo. Entre ellos están los que pueden elevarse
a sí mismos. Más o menos raros, conforme a la amplitud del
fenómeno. Muy raros, en el último caso. (§ 75 y siguientes; § 80.)
Médiums de efectos musicales – Provocan el funcionamiento
de instrumentos musicales, sin tocarlos. Muy raros. (§ 74; pregunta
24.)
Médiums de apariciones – Los que pueden provocar apariciones
fluídicas o tangibles, visibles para los presentes. Muy excepcionales.

(§ 100, pregunta 27; § 104.)


Médiums de aportes – Los que pueden servir de auxiliares a
los Espíritus para el aporte de objetos materiales. Variedad de los
médiums motores y de traslaciones. Excepcionales. (§ 96.)
Médiums nocturnos – Los que sólo obtienen ciertos efectos
físicos en la oscuridad. Esta es la respuesta de un Espíritu a la pregunta
que le hicimos sobre la posibilidad de que se considere a esos
médiums como una variedad:
“Por cierto, se puede hacer de esto una especialidad, pero
ese fenómeno depende más de las condiciones circundantes que
de la naturaleza del médium o de los Espíritus. Debo agregar que
algunos escapan a esa influencia del ambiente, y que la mayoría
de los médiums nocturnos podrían llegar, mediante el ejercicio, a
actuar tanto a la luz como en la oscuridad. Esta variedad de médiums
es poco numerosa. Además, es preciso decir que, gracias a
esa condición, que ofrece plena libertad al empleo de trucos, de la
ventriloquia y de los tubos acústicos, los charlatanes han abusado
bastante de la credulidad, al hacerse pasar por médiums con la
intención de ganar dinero. Pero ¿qué importa? Los truhanes de
salón, tanto como los de las plazas públicas, serán cruelmente desenmascarados,
y los Espíritus les demostrarán que no es bueno
entrometerse en sus obras. Repito: algunos charlatanes recibirán
de modo bastante rudo el castigo que los hará detestar el oficio
de falsos médiums. Por otra parte, eso durará sólo algún tiempo.”
Erasto
Médiums pneumatógrafos – Los que obtienen la escritura directa.
Fenómeno muy raro y, sobre todo, muy fácil de que sea
imitado por los farsantes. (§ 177.)
OBSERVACIÓN – Contra nuestra opinión, los Espíritus insistieron
para que incluyamos la escritura directa entre los fenómenos de orden
físico, debido a que, según dijeron: “Los efectos inteligentes son aquellos

para cuya producción el Espíritu se sirve de los recursos cerebrales


La incorporación de Espíritus, esto es en contra del Espiritismo. El siguiente vídeo, ilustra los riesgos de estas actividades en el Espiritismo. Un Médium Serio, nunca jamas se presta para este tipo de actividad Mediúmnica.







Es muy explicito los riesgos de permitir la incorporación de Espíritus. Se deduce que los Espíritus se refieren a la incorporación.


(“El Libro de los Espíritus”, Allan Kardec, 473.)

#473 –¿Puede un Espíritu revestir momentáneamente la envoltura de una persona viva, es decir, introducirse en un cuerpo animado y obrar en lugar del que está encarnado en él? 
–El Espíritu no penetra en un cuerpo como se entra en una casa. Se asimila por afinidad con un Espíritu encarnado que tiene los mismos defectos y las mismas cualidades para actuar conjuntamente. Pero siempre es el Espíritu encarnado el que obra como quiere sobre la materia de que está revestido. Un Espíritu no puede sustituir al que está encarnado, porque el Espíritu y el cuerpo están ligados hasta el tiempo señalado para el término de la existencia material.
Esta claro que los Espíritus Obsesores no entran a un cuerpo sin el permiso del Espiritu ya encarnado.

Los Buenos Espíritus se reconocen por su mensaje de Amor y de Bien Común. En ocasiones, los Buenos Espíritus nos dan mensajes nobles, de Paz y de Amor, y esos mensajes inmediatamente son reconocidos.  


El Médium Psicofónicos  y consciente además, sin caer en trance, no necesita de incorporaciones para comunicar lo que un Espíritu Manifestado mediante la telepatía desea comunicar.   


No hay necesidad de incorporación de espíritus manifestados. El Médium Serio puede hacer uso de sus facultades Mediúmnicas como lo es el ser Parlante o Psicofonico o Psicógrafo, sin necesidad que el Espíritu tome control del cuerpo del Médium. Eso viola el principio básico del Libre Albedrío del Médium. 


La comunicación entre el Médium y el Espíritu manifestado es por Telepatía, así el Médium utiliza su facultad y transmite el mensaje. La incorporación no es el vehículo correcto de comunicación y tampoco fue definido por los Espíritus en la Codificación Espirita.  Vea a Divaldo Franco haciendo uso de sus facultades psicofónicas sin necesidad de Incorporación Espiritual.




.
Médiums escribientes o psicógrafos

Médiums intuitivos
180. La transmisión del pensamiento también se produce por intermedio del Espíritu del médium, o mejor dicho, de su alma, ya que designamos con ese nombre al Espíritu encarnado. En este caso, el Espíritu comunicante no actúa sobre la mano del médium para hacer que escriba; no la toma ni la guía. Actúa sobre el alma, con la cual se identifica. Bajo ese impulso, el alma del médium dirige la mano, y esta dirige el lápiz. Señalemos ahora algo que es importante saber: el Espíritu que se comunica no sustituye al alma del médium, visto que no podría desplazarla, sino que la domina sin que esta lo sepa, y le imprime su propia voluntad. En el tipo de mediumnidad que nos ocupa, el rol del alma no es enteramente pasivo, pues recibe el pensamiento del Espíritu comunicante y lo transmite. En esa situación, el médium tiene conocimiento de lo que escribe, aunque no se trate de su propio pensamiento. Es lo que se denomina médium intuitivoEn este caso –se dirá–, nada prueba que sea otro Espíritu el que escribe, en vez del alma del médium. De hecho, algunas veces es bastante difícil hacer la distinción, aunque es probable que eso no importe demasiado. Con todo, el pensamiento sugerido por el Espíritu se puede reconocer por el hecho de que nunca es preconcebido. Surge a medida que el médium escribe, y muchas veces es contrario a la idea que este tenía previamente acerca del tema. Incluso, ese pensamiento puede ser ajeno a los conocimientos y a la capacidad del médium. El rol del médium mecánico es el de una máquina. El médium intuitivo actúa como lo haría un intérprete. De hecho, para transmitir el pensamiento, el médium intuitivo necesita comprenderlo y, en cierto modo, apropiarse de él para traducirlo fielmente.
Sin embargo, ese pensamiento no es suyo, sino que sólo atraviesa

su cerebro. Ese es exactamente el rol del médium intuitivo.

Capítulo XV

Médiums semi-mecánicos
181. En el médium puramente mecánico, el movimiento de la mano es independiente de la voluntad. En el médium intuitivo, el movimiento es voluntario y facultativo. El médium semi-mecánico participa de ambas características: siente que su mano recibe un impulso a pesar suyo, pero al mismo tiempo tiene conocimiento de lo que escribe, a medida que las palabras se forman. En el primero, el pensamiento es posterior al acto de la escritura. En el segundo, lo precede. En el tercero, pensamiento y escritura son simultáneos. Los médiums de esta última clase son los más numerosos.

De manera que un Médium Natural debe ser convertido en un Médium Facultativo. Lo mas importante es conseguir que los Médium Facultativos se eduquen.



La Incorporación Espiritual de Espíritus sufrientes e Impuros ha sido consagrada como la forma en que se logra interrogar a Espíritus Sufrientes. La Mediúmnidad de Incorporación de Espíritus Impuros mediante Médiums Psicofónico o Parlantes, no aparece como tal en los Libros de la Codificación Espirita y tampoco se establece como un procedimiento a seguir en el Libro de Los Médium, escrito por Allan Kardec y por ende en el Espiritismo.


Se establece claramente en el Ítem #249 del Libro de Los Médium  que el Médium no debe permitir que un Espíritu Manifestado lo convierta en un juguete y la manera de comunicarse debe ser con severidad, pero en compasión para lograr su moralización.


Pregunto lo siguiente: 
¿Para qué se pretende una incorporación de Espíritus Imperfectos?,
Si este procedimiento se realiza para ayudar a los Espíritus Sufrientes, ¿Como el Médium podrá ayudarlo, si al permitir incorporación cae en trance o lo que se le llama Psicofonía Inconsciente?.  El Médium está imposibilitado de ejercer dominio sobre el Espíritu manifestado. Si el Médium no posee Méritos Morales o ascendencia Moral, estará expuesto a ser víctima de una Obsesión Espiritual.  Eso lo especifica André Luis en el Libro Psicografiado de Chico Xavier:


En el Libro Psicografiado por Chico Xavier por André Luis, en Los Dominios de La Mediúmnidad, concluye este tema de la siguiente manera y así sustenta mi posición:
–Sí, Hilario, tiene usted razón. El sonambulismo puro, cuando está en manos faltas de idoneidad, puede producir bellos fenómenos, pero es de poca eficiencia en la construcción espiritual del bien. La Psicofonía inconsciente en quienes no poseen méritos morales suficientes para su propia defensa puede ser motivo de posesiones perjudiciales, y de ello son una muestra evidente los casos de obsesos que se encuentran entregados a las entidades vampíricas.
De modo que el Espiritismo esta meridianamente claro en esta postura. La Psicofonía Inconsciente no logrará la moralización de un Espíritu Imperfecto Incorporado, aunque aparentemente se muestra como si mejora al espíritu incorporado, pero la lógica nos dice que si el Médium de Psicofonía no tiene forma de defenderse y/o establecer las pautas que garanticen que el espíritu manifestado pueda o quiera moralizarse para su bien espiritual.  Y es ahí precisamente el error en practicar la incorporación   Un Médium  de Psicofonía  con todas sus facultades puede ayudar a ese espíritu sin riesgo alguno, si posee a su vez Méritos Morales.

Un Mal Espíritu no aporta ningún bien a nadie, al contrario, puede ocasionar mucho daño al Médium que incorpora. Y si ese Médium que incorpora no está educado, su vida ante una Obsesión Subyugante o Fascinadora será muy dolorosa.

El Libro de Obras póstumas de Allan Kardec nos aporta lo siguiente:


7. De la Obsesión y de la Posesión 
56. La obsesión es el dominio que los malos Espíritus ejercen sobre ciertas personas, con el fin de enseñorearse de ellas y someterlas a su voluntad por el placer que experimentan causando daño. Cuando un Espíritu bueno, o malo, quiere obrar sobre un individuo, lo envuelve, digámoslo así, con su periespíritu cual si fuere una capa; entonces, penetrándose los dos fluidos, los dos pensamientos y las dos voluntades se confunden, y el Espíritu puede entonces servirse de ese cuerpo como del suyo propio, haciéndole obrar a su voluntad, hablando, escribiendo o dibujando: así son los médiums. Si el Espíritu es bueno, su acción es dulce, benéfica y no hace hacer sino cosas buenas; si es malo, las hace hacer malas.
Si es perverso e inicuo, arrastra a la persona cual si la tuviera dentro de una
red, paraliza hasta su voluntad, y aún su juicio, el cual apaga bajo su fluido como cuando se apaga el fuego con un baño de agua; le hace pensar, obrar por él; le obliga a cometer actos extravagantes a pesar suyo; en una palabra, le magnetiza, le produce la catalepsia moral, y entonces el individuo se convierte en ciego instrumente de sus gustos.

Tal es la causa de la obsesión, de la fascinación y de la subyugación

vulgarmente llamada posesión. Es necesario observar que en este estado, el individuo tiene a menudo conciencia de que lo que hace es ridículo, pero esta forzado a hacerlo como si un hombre mas vigoroso que él, le hiciera mover contra su voluntad, sus brazos, sus piernas y su lengua.

De manera que se es mas practico el evitar la incorporación de Espíritus que puedan tener tener acceso a la mente y a interior del Médium mientras se esta en trance.

**************

Cualquier comunicación mental podrá ser articulada por un Médium Parlante  o Psicofónico sin ningún problema. Cualquier aporte que pueda producir el Espíritu que se incorpora y que trate de justificar una incorporación no se sustenta, pues el saber el pasado no es tampoco permitido saber según el Espiritismo. Vea lo que indica el Ítem # 392, del Libro de Los Espíritus en cuanto al olvido del pasado: 
VIII.- Olvido del pasado
392. ¿Por qué el Espíritu encarnado pierde el recuerdo de su pasado?
- El hombre no puede ni debe saberlo todo. Dios, en su sabiduría, así lo quiere. A no ser por el velo que le oculta ciertas cosas, el hombre se hallaría deslumbrado, como aquel que sin transición pasa de la oscuridad a la luz. Mediante el olvido del pasado es más él mismo.
Por lo tanto el conocer el pasado tampoco justifica una incorporación  El pasado está vedado al espíritu encarnado. Es un error que sabiendo el pasado se pueda curar una Obsesión. Eso es falso, pues una Obsesión se logra su cura por la voluntad y el ascendiente del Médium obsesado o sea la persona que esta obsesada. La Cura de Obsesión no necesita la información que un espíritu mentiroso pueda aportar en una Incorporación.


Mi presentación en este artículo es relacionado a lo que expresa el Espiritismo en la Codificación Espírita.  Presentaré como evidencia lo que dijeron los Espíritus en la Codificación Espírita, que es lo que se constituye como lo que es el Espiritismo.  No todos los que se dicen llamar Espiritista, lo son a la luz de lo que dicen los libros codificados.  El Espiritismo es de todos, no le pertenece a nadie. Los postulados contenidos en el Espiritismo, son guías espirituales que se utilizan para lograr propagar el mensaje Espírita al mundo.



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En términos generales, ningún mal Espíritu debe tener acceso a nuestro cuerpo donde reside nuestra Alma Encarnada y que además en un trance de inconsciencia tome total control del Médium.  El Médium siempre debe tener total conciencia de sus actos, debe advertirle al Espíritu Manifestado que el no es juguete y además, debe establecer bien claro su ascendencia Moral ante este espíritu sufriente e impuro. No hay razón alguna para incorporar un espíritu que nada puede aportar a nadie. El Espiritismo claramente establece que el pasado no debe develarse bajo ninguna circunstancia. Si el argumento es que este Espíritu incorporado Imperfecto e Impuro, ayuda a la desobsesión, esto es erróneo, pues para lograr una desobsesión se necesita que el obsesado mediante su voluntad y Libre Albedrío y su estado Moral que adquiere mediante la educación pueda hacer que toda obsesión sea curada. 

El Espiritismo no enseña incorporación y de ocurrir inadvertidamente, se deberá mediante pases magnéticos del magnetizador que también se requiere este en ascendencia Moral, desprender ese espíritu que se haya incorporado.


Es penoso que estas prácticas se realicen a los ojos de todos los Espiritistas y no haya quien diga que esto es incorrecto. El Alma Encarnada reside en un cuerpo que es inalienable, nadie puede usurpar ese cuerpo que mediante un trance Mediúmnico e inconsciente permita que un mal espíritu tome gobierno de ese cuerpo.  Lo que hay que hacer es Moralizar primero al Médium, de manera que pueda controlar a ese espíritu manifestado y luego procurar siempre a moralizar ese espíritu y conducirlo al arrepentimiento.


Por lo tanto no existe, justificación alguna para una incorporación espiritual de NINGÚN ESPÍRITU SUFRIENTE IMPURO, IMPERFECTO y MALO que ponga en riesgo la salud espiritual de ningún Médium.


El siguiente es mi vídeo complementario a este Tema.


http://youtu.be/t_H8jJ844Yg

Lo más preponderante, debe ser el proceso hacia el adelantamiento espiritual de las Almas Encarnadas o desencarnadas.  El proceso de Incorporación viola el Libre Albedrío del Médium que se deja incorporar. Los propósitos de la incorporación, no necesita que un médium entregue a la disposición de ningún espíritu para ser puesto a la disposición sin ni tan siquiera tomar en consideración que cada Alma Encarnada es inalienable, nadie puede disponer de su voluntad ni su Libre Albedrío.

El argumento de que siempre se ha utilizado la incorporación, no justifica el violar el Libre Albedrío del Alma encarnada del Médium.  Para eso se debe utilizar el Médium Parlante o el Médium de Psicofonía. El Espíritu sufriente puede hacer uso de un Médium sin que medie la Incorporación del Médium. El Médium deberá estar en un nivel Moral en ascendencia comparado con el Espíritu Manifestado. Este, debe tener en todo momento total control de sus facultades y deberá dejarle ver al espíritu manifestado que él no es un juguete (Libro de los Médiums Ítem # 245).
Ítem #245Los motivos de la obsesión varían según el carácter del Espíritu; muchas veces es una venganza que ejerce sobre un individuo de quien ha tenido que quejarse durante su vida o en otra existencia; a menudo no tienen otra razón que el deseo de hacer mal; como sufre, quiere hacer sufrir a los demás; halla una especie de gozo en atormentarles, en vejarles; de este modo la impaciencia que se demuestra le excita, porque tal es su objeto, mientras que se le cansa por la paciencia; irritándose, demostrando despecho, se hace precisamente lo que él quiere. Estos Espíritus obran algunas veces por ira y por celos del bien; por esto dirigen sobre las gentes honradas sus intenciones maléficas. Uno de ellos se ha unido como una polilla a una honrada familia conocida nuestra, que por lo demás no tiene la satisfacción de tomarla por juguete; preguntando por el motivo que tenía para atacar a las buenas gentes, más bien que a los hombres malos como él, contestó: estos no me causan envidia. Otros están guiados por un sentimiento de maldad que les conduce a aprovecharse de la debilidad moral de ciertos individuos que saben que son incapaces de resistirles.
Los propósitos de los Espíritus que se manifiestan tienen necesidad de atormentar, no son Espíritus con algún interés noble, desean infringir daño. Veamos lo que dice el ítem # 245 al final, es el extracto:
Ítem #245: “Uno de estos últimos que subyugaba a un joven de inteligencia muy limitada, preguntando por los motivos de la elección, nos contestó: Tengo una necesidad muy grande de atormentar a alguno; una persona razonable me rechazaría; me arrimo a un idiota que no me opone ninguna virtud.”
Estos Espíritus quieren hacer prevalecer su opinión e influencia sobre el Médium que incorporan. Son mentirosos y se hacen pasar por personajes de renombre del pasado y no tienen Moral. Así lo dice el Ítem #246:
Ítem # 246Hay Espíritus obsesores sin malicia, que son algo buenos, pero que tienen el orgullo del falso saber; tienen sus ideas y sus sistemas sobre la ciencia, la economía social, la moral, la religión, la filosofía; quieren hacer prevalecer su opinión y al efecto buscan Médiums bastante crédulos para que les acepten con los ojos cerrados, a quienes fascinan para impedirles que puedan distinguir lo verdadero de lo falso. Estos son los más perjudiciales, porque los sofismas no les cuestan nada y de este modo pueden acreditar las utopías más ridículas; como conocen el prestigio de los grandes nombres no tienen ningún escrúpulo en servirse de aquellos ante los cuales uno se inclina con respeto, y tampoco retroceden por el sacrilegio de nombrarse Jesús, Virgen María o un santo venerado. Procuran deslumbrar por un lenguaje pomposo, más pretencioso que profundo, erizado de términos técnicos y adornado de grandes palabras de caridad y de moral: se guardarán de dar un mal consejo, porque saben bien que serían despedidos; además, los que son sus víctimas les defienden porfiadamente diciendo: ya veis que nada dicen de malo. Pero la moral no es para ellos sino un pase; es el menor de sus cuidados; lo que quieren ante todo es dominar e imponer sus ideas aunque estén desprovistas de razón.
Estos malos Espíritus procuran buscar Médiums escribientes y verifican que sean lo suficientemente débiles para dominarlos. A los cuales logran “Fascinarlos”. Logrando al cabo del tiempo ponerlos en ridículo y hacen lo posible por perjudicar el Espiritismo. Vemos como lo explica el ítem #247:
Ítem # 247Los Espíritus sistemáticos generalmente son bastante aficionados a escribir; por esto buscan los Médiums que escriben con facilidad y de los que procuran hacerse instrumentos dóciles y sobre todo entusiastas, fascinándoles. Son casi siempre habladores, muy prolijos, procurando compensar la calidad por la cantidad. Se complacen en dictar a sus intérpretes escritos voluminosos e indigestos y a menudo poco inteligibles, que felizmente tienen por antídoto la imposibilidad material de ser leídos por las masas. Los Espíritus verdaderamente superiores son sobrios de palabras; escriben poco y dicen mucho; además esta prodigiosa fecundidad debe ser siempre sospechosa. No podríamos ser bastante circunspectos cuando se trata de publicar estos escritos; las utopías y las excentricidades, de las que abundan mucho, y que chocan con el buen sentido, producen una molesta impresión sobre las personas novicias, dándoles una idea falsa del Espiritismo, sin contar que estas son armas de las cuales se sirven sus enemigos para ponerlo en ridículo. Entre estas publicaciones las hay que sin ser malas y sin dimanar de una obsesión pueden ser miradas como imprudentes, intempestivas o poco hábiles.
Ningún Espíritu Bueno se impone sobre el Médium, solo Malos Espíritus procuran imponerse su criterio, esto tácitamente es una intervención en el Libre Albedrío del Médium que astutamente tratará de no ser descubierto en sus mentiras e induce al Médium a aislarse para evitar ser confrontado.  Esto indica que el espíritu que se manifiesta tome control de la mente y las acciones del Médium y esto viola su Libre Albedrío.  Veamos el Ítem # 248:
Ítem # 248Acontece muchas veces que un médium solo puede comunicarse con un Espíritu, que se une a él y responde por aquellos que son llamados por su mediación. Esta no es siempre una obsesión, porque puede dimanar de una falta de flexibilidad del médium y de una afinidad especial de su parte por tal o cual Espíritu. No hay obsesión propiamente dicha sino cuando el Espíritu impone y aleja a los otros por su voluntad; lo que nunca es el hecho de un Espíritu bueno. Generalmente el Espíritu que se apodera del médium con la idea de dominarle, no sufre el examen crítico de sus comunicaciones; cuando ve que no son aceptadas y que se discuten, no se retira pero inspira al médium el pensamiento de aislarse y muchas veces se lo manda. Todo médium que se resiente de la crítica de las comunicaciones que recibe es el eco del Espíritu que le domina, y este Espíritu no puede ser bueno desde el momento que le inspira un pensamiento ilógico, el de rehusar su examen. El aislamiento del médium es siempre una cosa mala para él, porque no tiene ninguna comprobación para sus comunicaciones. No solamente debe cerciorarse por el aviso de un tercero, sino que le es necesario estudiar todas las clases de comunicaciones para compararlas; aislándose en las que obtiene, por muy buenas que les parezcan, se expone a hacerse ilusión sobre su valor sin contar que no puede conocerlo todo y que versan siempre, poco más o menos, sobre un mismo asunto. (Núm. 192; “Médiums exclusivos”).
El Espíritu manifestado, deberá ser confrontado por el Médium y hacerle ver que el no es un juguete del Espíritu y que no le podrá engañar. Eso no podrá lograrse, si el Médium esta en un trance totalmente inconsciente cuando la Incorporación tiene lugar.  Por lo tanto, el Médium no podrá, sino rendirse a las pretensiones de este espíritu, que por su naturaleza de Espíritu Impuro, no podrá defenderse.  El Médium en trance tampoco podrá acudir a su Espíritu Protector para obtener su asistencia.  Tampoco el Médium podrá Moralizar a ese espíritu que se manifiesta, y ¿para que es la incorporación?, ¿que propósito podría tener, si solo se pretende interrogar al espíritu?. 

Un Espíritu Impuro e imperfecto no puede ayudar a nadie.  Para lo único que deberíamos incorporar un Espíritu manifestado es para lograr su Moralización, pero esto no es posible ser realizado por un Médium en trance o inconsciente.  No hay razón para hacer la incorporación. Y es precisamente lo que indica la Codificación Espírita.  A este espíritu no le puede moralizar, y por lo tanto ¿Cómo ayudarlo?.

No se puede pretender obtener nada bueno de un espíritu sufriente que lo que necesita es ayuda para activar su adelantamiento mediante la Moralización. Vea el Ítem #249:
Ítem # 249. Los medios de combatir la obsesión varían según el carácter que reviste. El peligro, realmente, no existe para todo médium que está bien convencido de que debe habérselas con un Espíritu mentiroso, como esto tiene lugar en la obsesión simple; para él no es más que una cosa desagradable. Pero por lo mismo que esto le es desagradable con tanta más razón el Espíritu se encarniza con él para vejarle. Dos cosas esenciales deben hacerse en este caso. Primero, probar al Espíritu que uno no es su juguete, y que le es imposible el engañarnos; segundo, gastar su paciencia, mostrándose más paciente que él; si está bien convencido que pierde el tiempo, concluirá por retirarse, como lo hacen los importunos cuando no se les escucha. Pero no siempre basta esto, y el proceso puede ser largo porque los hay que son tenaces, y para ellos los meses y los años son poca cosa. En tal caso el médium debe hacer una evocación ferviente a su buen ángel guardián, lo mismo que a los buenos Espíritus que le son simpáticos, y rogarles que le asistan. Con respecto al Espíritu obsesor, por malo que sea, es menester tratarle con severidad, pero con benevolencia, y vencerle con buenos procederes, rogando por élSi realmente es perverso, se burlará al principio; pero moralizándole con perseverancia, finalizará por enmendarse: es la empresa de una conversión, tarea muy a menudo penosa, ingrata, aun repugnante, pero cuyo mérito está en la dificultad, y que si se cumple bien queda siempre la satisfacción de haber llenado un deber de caridad y muchas veces el haber conducido al buen camino a un alma perdida. Conviene igualmente interrumpir toda comunicación escrita desde el momento que se reconoce que viene de un Espíritu malo que no quiere entender la razón, a fin de no darle el placer de ser escuchado. Aun en ciertos casos puede ser útil el dejar de escribir por algún tiempo; cada uno debe conducirse según las circunstancias. Pero si el médium escribiente puede evitar estas conversaciones, absteniéndose de escribir, no sucede lo mismo con el médium auditivo que el Espíritu obsesor persigue algunas veces a cada momento con sus palabras groseras u obscenas, y que ni siquiera tiene el recurso de taparse los oídos. Por lo demás es menester reconocer que ciertas personas se divierten con el lenguaje trivial de esta clase de Espíritus, que animan y provocan, riéndose de sus necesidades en lugar de imponerles silencio y moralizarles. Nuestros consejos no pueden aprovechar a los que quieren perderse.
El imperio que toma el Espíritu manifestado sobre aquel a quien se apodera no tiene límites. Los daños que puede ocasionar tomando control de todo el ser del Médium en trance puede ser desastroso, pues ese espíritu ha sido incorporado con todo el permiso del Médium.  Si este Médium no ha sido moralizado y no tiene ninguna experiencia Mediúmnica, es un acto irresponsable el exponer a un Médium a estas condiciones. No especulo, tengo evidencia de innumerables casos que han acudido a mi quejándose de que se les ha obligado a la incorporación. Ningún Espírita debe dar lugar a esto, que no tiene el respaldo de los Libros Codificados por Allan Kardec. Lo que este Mal Espíritu lo que él desea es que doblen la rodilla ante su palabra. Vuelvo y pregunto: ¿Para que la Incorporación de un Espíritu que se manifiesta?  ¡Qué pena me da que esta actividad se haya consagrado como algo correcto!  No puedo resistir las lágrimas en ver tanta necedad que pone en riego a personas con el deseo de ayudar a los demás, por ignorancia se expongan a obsesiones Fascinadoras y Subyugantes. Vea lo que indica el Ítem # 250.
Ítem # 250No hay, pues, peligro, sino fastidio, para todo médium que no se deja dominar, porque no puede ser engañado; todo lo contrario sucede en la fascinación, porque entonces el imperio que toma el Espíritu sobre aquel de quien se apodera no tiene límites. Lo único que puede hacerse con él es procurar convencerle porque está supeditado, y hacer que su obsesión venga a ser simple; pero esto no es siempre fácil, y algunas veces es imposible. El ascendiente del Espíritu puede ser tal que haga sordo al fascinado a toda clase de reflexiones y puede llegar hasta hacerle dudar, cuando el Espíritu comete alguna grosera herejía científica, si no se engaña la ciencia. Como lo hemos dicho ya, generalmente acoge muy mal los consejos; la crítica le fastidiale irrita y le hace aborrecer a los que no toman parte en su admiración. Sospechar de su Espíritu es casi una profanación a sus ojos y esto es, precisamente, lo que quiere el Espíritu; porque lo que él desea es que doblen la rodilla ante su palabra. Uno de ellos ejercía una fascinación extraordinaria sobre una persona de nuestras relaciones; lo evocamos, y luego después de algunas farsas, viendo que no podía negar o disfrazar su identidad, concluyó por confesar que no era aquel cuyo nombre tomaba. Habiéndole preguntado por qué abusaba de esta persona, contestó estas palabras que pintan claramente el carácter de esta clase de Espíritus: Buscaba un hombre que pudiera conducir; lo he encontrado y me quedo con él. – Pero si se le hace ver claro os echará fuera. - ¡Esto lo veremos” Como no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, cuando se reconoce la inutilidad de toda tentativa para abrir los ojos del fascinado, lo mejor es dejarle en sus ilusiones. No puede curarse un enfermo que se obstina en conservar su enfermedad y se complace en ella.
El Médium es propenso a una Subyuganción corporal, en la cual no puede defenderse. Si el médium no es educado no tendrá ni las fuerzas ni los recursos para dominar un Espíritu Malo. Y esto precisamente es facilitado por una Incorporación. Nosotros no podemos dar aquí sino consejos generales, porque no hay ningún proceder material, sobre todo ninguna fórmula, ni menos ninguna palabra sacramental que tenga el poder de echar a los Espíritu obsesores. Lo que le falta muchas veces al obseso, es una fuerza fluídica suficiente; en este caso la acción magnética de un buen magnetizador puede serle útil y servirle de ayuda. Por otra parte, siempre es bueno tomar por la mediación de un Médium seguro, los consejos de un Espíritu superior o de su ángel de la guarda.  Vea lo que dice el Ítem # 251, que sustenta este punto:
Ítem #251La subyuganción corporal quita a menudo al obseso la energía necesaria para dominar al Espíritu malo; por esto es necesaria la intervención de una tercera persona, obrando sea por el magnetismo, sea por el imperio de su voluntad. En defecto del concurso del obseso, esta persona debe tomar el ascendiente sobre el Espíritu; pero como este ascendiente no puede ser sino moral, sólo es dado el ejercerlo a un ser moralmente superior al Espíritu, y su poder será tanto más grande cuanto mayor será su superioridad moral, porque impone al Espíritu que se ve forzado a inclinarse ante él; por esto Jesús tenía tan grande poder para sacar lo que entonces llamaban demonios, es decir, los malos Espíritus obsesoresNosotros no podemos dar aquí sino consejos generales, porque no hay ningún proceder material, sobre todo ninguna fórmula, ni menos ninguna palabra sacramental que tenga el poder de echar a los Espíritu obsesores. Lo que le falta muchas veces al obseso, es una fuerza fluídica suficiente; en este caso la acción magnética de un buen magnetizador puede serle útil y servirle de ayuda. Por otra parte, siempre es bueno tomar por la mediación de un médium seguro, los consejos de un Espíritu superior o de su ángel de la guarda.
Si el Médium no está Moralizado, que es lo más que he enfatizado en esta mi posición en contra de la incorporación, se expone al Médium innecesariamente a una obsesión.  Este Médium se expone a ser obsesado sin misericordia del Espíritu que se manifiesta.  Casas Espiritas, no consideran a la moralización del Médium algo importante, y es por eso que se infiltran los Malos Espíritus destruyendo las organizaciones y haciendo infelices a los Médium no preparados. Vea el ítem # 252
252. Las imperfecciones morales del obseso son, a menudo, un obstáculo para su libertad.  


  
Analicemos ahora lo siguiente relacionado a lo que es la Incorporación de Los Espíritus:

 1. ¿Qué es lo que se le llama Mediúmnidad de Incorporación de Los Espíritus?
Este es un término erróneo, que no está definido en el Libro de Los Médiums y que esta consagrados por el uso en la actualidad como se pretende que sea.  Se entiende que el Espíritu Sufriente manifestado entra en el cuerpo del Médium para transmitir su pensamiento y esto no es correcto que se realice. (Nota: ¿Para que la incorporación si es solo para transmitir el Pensamiento del Espíritu que se manifiesta, para eso el Médium Parlante o Psicofónicos puede hacerlo sin permitir una dañina incorporación)

Kardec habla de Médium Parlantes, también se refiere el Libro de Los Médiums  a Médium de Psicofonía. También está equivocado, sugiere que estaría hablando el alma del médium, algo más próximo al animismo.  Sin embargo la Incorporación se justifica como una Mediúmnidad de Psicofonía.  Esto es incorrecto en términos prácticos aunque está consagrado como algo correcto. Me propongo evaluar este tema a la luz de lo que me dice El Libro de los Médiums.

3. Los Médiums psicofónicos, pueden clasificarse en tres formas.Las diferentes formas de psicofonías, todas las variaciones lo que hacen es transmitir el pensamiento de los Espíritus a través de la palabra articulada.  Lo que varía en cada modalidad es la profundidad del trance Mediúmnico. Obviamente, todos transmiten el pensamiento de los Espíritus por la palabra articulada. Lo que varia es la profundidad del trance Mediúmnico. En este aspecto podemos dividir la Psicofonía en tres tipos: consciente, semi inconsciente e inconsciente.

4. ¿Cómo distinguirlos?
·         El Médium Consciente se conserva despierto, captando el pensamiento del Espíritu y transmitiéndolo por la palabra articulada.
·         El Médium inconsciente entra en trance más profundo y se aparta del cuerpo; el comunicante puede manifestarse de forma más directa, como si hubiese una verdadera incorporación.
·         En cuanto al Médium Semi Inconsciente, reúne algo de las otras modalidades. El trance no es tan profundo que produzca la inconsciencia, ni tan superficial que lo mantenga plenamente despierto. Mal comparado, diríamos que el Médium consciente piensa para hablar; el inconsciente habla sin pensar; el semiinconsciente piensa y habla simultáneamente.

5. ¿Por qué, siendo la Psicofonía inconsciente más auténtica, es tan rara en la actualidad?
Ocurre que, aunque más adecuada a la experimentación, es problemática. Generalmente el Médium duerme al inicio de la reunión y despierta al final, sin envolverse, sin un compromiso con las labores Mediúmnicas. Si no tuviera cuidado, podría ser conducido por mistificadores.


6. ¿No tiene control sobre las manifestaciones?
Debe de tenerla. Aún, si no estuviese atento a sus responsabilidades, y realmente integrado en la labor Mediúmnica, permanecerá en estado de sopor que inhibirá cualquier posibilidad en ese sentido.

7. ¿El ideal sería el médium semi - inconsciente?No se trata de la modalidad ideal, y sí del Médium ideal, aquel que esté convencido de sus responsabilidades, asumiendo los compromisos inherentes a ese servicio.

8. Se nota que en la actualidad los Médiums  en mayoría, son consciente. ¿Es una tendencia?
Sí. Aunque implique una mayor dificultad para el médium, él sale beneficiado. La Psicofonía consciente exige mejor envolvimiento con el estudiola disciplinala reforma íntimahabilitándole a transmitir con mayor eficiencia las manifestaciones, sean de Obsesores, sufridores o mentores.
Extraído del libro Mediúmnidad, todo lo que usted necesita saber”
Richard Simonetti





No hay Poseídos por el Diablo, es Subyugación de Espíritus Inferiores, el exorcismo no funciona aquí

Poseídos o subyugados, ¿Cuál es la diferencia?

El Libro de Los Médiums explica lo siguiente

La descripción de Médium Parlante, en el Libro de Los Médium, en ningún momento menciona la Incorporación Espiritual como parte del proceso que el Médium que se manifiesta, veamos:
4. Médiums Parlantes
166. Los Médium auditivos que no hacen más que transmitir lo que ellos oyen, no son propiamente hablando Médiums parlantes; estos últimos muy a menudo no oyen nada; en ellos el Espíritu obra sobre los órganos de la palabra, como obra sobre la mano de los Médiums escribientes. El Espíritu, queriendo comunicarse, se sirve del órgano que encuentra más flexible en el médium; a uno toma prestada la mano, a otro la palabra, a un tercero el oído. El médium parlante se expresa, generalmente, sin 
tener conciencia de lo que dice, y muchas veces dice cosas 
completamente fuera de sus ideas habituales, de sus conocimientos y aun del alcance de su inteligencia. Aunque esté enteramente despierto y en un estado normal, rara vez conserva el recuerdo de lo que ha dicho; digámoslo de una vez, la palabra es un instrumento del cual se sirve el Espíritu, y con el que puede entrar en comunicación una persona extraña, como puede hacerlo por mediación del Médium auditivo. El papel pasivo del médium parlante no es siempre tan completo; los hay que tienen la intuición de lo que dicen en el mismo momento en que pronuncian las palabras. Volveremos a hablar sobre esta variedad, cuando tratemos de los Médium intuitivos.






El Libro de Los Médiums
180. La transmisión del pensamiento tiene también lugar por intermedio del Espíritu del médium, o mejor dicho de su alma, pues nosotros designamos bajo este nombre el Espíritu encarnado.  El Espíritu extraño en este caso no obra sobre la mano para hacerla escribir; no la tiene, no la guía; obra sobre el alma con la cual se identifica. El alma, bajo este impulso, dirige la mano y la mano dirige el lápiz. Observamos aquí una cosa importante, a saber: que el Espíritu extraño no sustituye al alma, porque no podría desalojarla; la domina sin que lo sepa y le imprime su voluntad. En esta circunstancia, el papel del alma no es absolutamente pasivo; ella es la que recibe el pensamiento del Espíritu extraño y lo transmite. En esta situación, el médium tiene conciencia de lo que escribe, aunque esto no sea su propio pensamiento; este es el que se llama médium intuitivo. Se dirá que si así sucede nada prueba que el que escribe sea más bien un Espíritu extraño que el del médium. La distinción es, en efecto, algunas veces bastante difícil de hacer, pero puede acontecer que esto importe poco. Sin embargo se puede reconocer el pensamiento sugerido en que nunca se ha concebido anticipadamente; nace a medida que se escribe, y muchas veces es contrario a la idea previa que uno se ha formado; también puede estar fuera de los conocimientos y de la capacidad del Médium.
6. Médiums sonámbulos
172. El sonambulismo puede ser considerado como una
variedad de la facultad mediúmnica, o por mejor decir son dos
órdenes de fenómenos que se encuentran muy a menudo reunidos.
El sonámbulo obra bajo la influencia de su propio Espíritu; es su
alma que en los momentos de emancipación ve, oye y percibe
fuera del límite de los sentidos; lo que expresa, lo toma de sí
mismo; sus ideas son en general más ajustadas que en el estado
normal; sus conocimientos más extensos, porque su alma es libre;
es un palabra, vive con anticipación la vida de los Espíritus. El
médium, al contrario, es el instrumento de una inteligencia extraña;
es pasivo y lo que dice no proviene de él. En resumen, el sonámbulo
expresa su propio pensamiento, y el médium expresa el de otro.
Pero el Espíritu que se comunica a un médium ordinario puede
igualmente hacerlo a un sonámbulo; a menudo también el estado
de emancipación del alma, durante el sonambulismo, hace esta
comunicación más fácil. Muchos sonámbulos ven perfectamente
a los Espíritus y a los describen con tanta precisión como los
médiums videntes; pueden conversar con ellos y transmitirnos
sus pensamientos; lo que dicen fuera del círculo de sus
conocimientos personales, les es muchas veces sugerido por otros
espíritus. He aquí un ejemplo notable en que la doble acción del
Espíritu del sonámbulo y del Espíritu extraño se revela de la
manera menos equívoca.

173. Uno de nuestros amigos tenía por sonámbulo un joven
de catorce a quince años, de una inteligencia muy vulgar y de una
instrucción extremadamente limitada. Sin embargo, en estado
sonambúlico, ha dado pruebas de una lucidez extraordinaria y de
grande perspicacia. Sobresalía en particular en el tratamiento de
las enfermedades y ha hecho un gran número de curaciones
considerables miradas como imposibles. Un día daba una consulta
a un enfermo del cual describía el mal con una perfecta exactitud.
– No basta esto, le dijo, se trata ahora de indicar el remedio. – Yo
no puedo, mi ángel doctor no está aquí. – ¿Qué entendéis por
vuestro ángel doctor? – el que me dicta los remedios. – ¿No sois
vos quien veis los remedios? – ¡Oh! No, puesto que os digo que
es mi ángel doctor quien me los dicta.
Así es que en este sonámbulo la acción de ver el mal era
hecha por su propio Espíritu, quien para esto no tenía necesidad
de ninguna asistencia; pero la indicación de los remedios le era
dada por otro; ese otro no estando allí, él no podía decir nada.
Solo, no era más que sonámbulo; asistido de lo que llamaba su
ángel doctor, era sonámbulo y médium.

174. La lucidez de los sonámbulos es una facultad que
depende del organismo, y que es del todo independiente de la
voluntad, del adelantamiento y aun del estado moral del sujeto.
Un sonámbulo puede, pues, ser muy lúcido y ser incapaz de
resolver ciertas cuestiones si su Espíritu es poco avanzado. Aquel
que habla por sí mismo puede, pues, decir cosas buenas o malas,
justa o falsas, tener más o menos delicadeza y escrúpulos en sus
procederes, según el grado de elevación o de inferioridad de su
propio espíritu, entonces es cuando la asistencia de un Espíritu
extraño puede suplir su insuficiencia; pero un sonámbulo puede
ser asistido por un Espíritu mentiroso, ligero o aun malo, del mismo
modo que los médiums; aquí es sobre todo donde las cualidades
morales tienen gran influencia para atraer a los buenos Espíritus
(Véase El libro de los Espíritus, “Sonambulismo”, número 452; y

más adelante el capítulo sobre “La influencia moral del médium.”)

El oficio de médium mecánico es el de una máquina; el médium intuitivo obra como lo haría un intérprete. Este, en efecto, para transmitir el pensamiento debe comprenderse apropiárselo de cierto modo a fin de traducirlo fielmente, y no obstante no es su pensamiento; no hace más que atravesar su cerebro. Tal es, exactamente, el papel del Médium intuitivo.

De manera que la comunicación de los Espíritus con el mundo físico es desde siempre y es constante.  Los Médiums tienen la capacidad de comunicación con los espíritus.  Los espíritus que habitan en el mundo espiritual, los hay buenos elevados e impuros. Vea La Escala Espírita.  Estas comunicaciones se pretenden que sean con buenos espíritus y por Médium que hayan comenzado con su Transformación Moral y que se obtengan de manera voluntaria.  El propósito siempre debe ser de bien común. Pero también existen Médiums que se comunican con malos espíritus, cuando le invocan para obtener información del futuro o para confabularse para realizar males a los seres humanos producto de sus inmoralidades y de sus bajos instintos.

También existen comunicaciones e intervenciones de los malos espíritus con los seres humanos en ocasiones de forma voluntaria o involuntaria, depende las circunstancias.  Cuando esos malos espíritus se aprovechan de las debilidades de carácter y de falta de moralidad de las personas, es terreno fértil para que estos espíritus impuros ocasiones obsesiones que se pueden convertir en Subyugación.

El Libro de los Espíritus nos ilustra el comportamiento de los supuestamente poseídos, pero que son Convulsionarios.

Libro de Los Espíritus vemos:

71 Este apartado hace referencia al estado en que algunos sujetos entraban, al someterlos al trance magnético o hipnótico. [N. del copista.]
481. ¿Desempeñan los Espíritus un rol en los fenómenos que se producen en esos individuos a quienes se designa con el nombre de convulsionarios?
- Sí, un papel muy importante, así como el magnetismo, que es su primera causa. Pero el charlatanismo ha explotado y exagerado muchas veces esos efectos, lo que ha hecho que cayeran en ridículo.

481 a. ¿De qué naturaleza son, en general, los Espíritus que contribuyen a la producción de ese tipo de fenómenos?
- Poco elevados. ¿Creeréis que los Espíritus superiores se diviertan con semejantes cosas?

482. ¿Cómo el estado anormal de los convulsionarios y los crisíacos72 puede desarrollarse de súbito en toda una población?
72 El término crisíaco, muy poco usado en la actualidad, designa a la persona que se halla en estado de crisis hipnótica. [N. del T. al cast.]
- Efecto simpático. En ciertos casos las disposiciones morales se comunican con mucha facilidad. No desconocéis tanto los efectos magnéticos para que no podáis comprender esto, y la intervención que en ello tienen ciertos Espíritus, por simpatía hacia aquellas personas que los provocan. 73
73 Esta respuesta de los Espíritus recuerda a Kardec los estudios sobre el magnetismo animal a que se dedicó largamente antes del Espiritismo, y que le sirvieron, conforme se ve, de preparación para el desempeño de su misión como investigador y codificador. [N. de J. H. Pires.]
Entre las facultades extrañas que se observan en los convulsionarios se reconocen fácilmente aquellas de las cuales el sonambulismo y el magnetismo ofrecen numerosos ejemplos: tales son, entre otras, la insensibilidad físicala lectura del pensamientola transmisión simpática de los dolores, etcétera. No se puede dudar, pues, que esos “crisíacos” se hallen en una especie de estado de sonambulismo lúcido, provocado por la influencia que ejercen los unos sobre los otros. Son a la vez magnetizadores y magnetizados, sin caer en la cuenta de ello.

483. ¿Cuál es la causa de la insensibilidad física que se observa en algunos convulsionarios, y también en otras personas, sometidas a las más atroces torturas?
- En algunos es un efecto exclusivamente magnético, que obra sobre el sistema nervioso de la misma manera que ciertas sustancias. En otros, la exaltación de la mente embota la sensibilidad, porque la vida parece haberse retirado del cuerpo para concentrarse en el Espíritu. ¿No sabéis acaso que cuando el Espíritu está hondamente preocupado por una cosa el cuerpo no siente, ni ve, ni escucha nada? La exaltación fanática y el entusiasmo ofrecen a menudo, en los suplicios, el ejemplo de una calma y una tranquilidad que no podrían sobreponerse a un dolor agudo, si no se admitiera que la sensibilidad se encuentra neutralizada por una especie de efecto anestésico. Es sabido que en el calor del combate con frecuencia no se advierte que se ha sufrido una herida grave, en tanto que en las circunstancias ordinarias un arañazo nos hace estremecer. Puesto que esos fenómenos proceden de una causa física y de la acción de ciertos Espíritus, cabe que nos preguntemos cómo ha podido depender de la autoridad el hacerlos cesar, en ciertos casos. La razón de esto es simple: la acción de los Espíritus sólo era secundaria en tales casos: ellos no hacían sino aprovechar una disposición natural. La autoridad no suprimía esa disposición, sino la causa que la mantenía y la exaltaba: de activa como era, la convertía en latente, y tenía razón de obrar así, porque de ello resultaba el abuso y el escándalo. Se sabe, por lo demás, que esa intervención resulta impotente cuando la acción de los Espíritus es directa y espontánea.




El Libro de los Espíritus 

III.- Poseídos

473. ¿Puede un Espíritu momentáneamente revestirse de la envoltura de una persona viva, esto es, introducirse en un cuerpo animado y obrar en lugar del Espíritu que se encuentra encarnado en él?
- El Espíritu no penetra en un cuerpo del modo que tú entras en una casa. Se asimila con un Espíritu encarnado que adolece de los mismos defectos y cualidades, para actuar conjuntamente con éste. Pero siempre es el Espíritu encarnado el que obra como quiere sobre la materia de que está revestido. Un Espíritu no puede sustituir a otro que se halle encarnado, porque Espíritu y cuerpo están unidos por el lapso que deba durar la existencia material.

474. Si no hay posesión propiamente dicha, vale decir, cohabitación de dos Espíritus en un mismo cuerpo, ¿puede el alma estar bajo la dependencia de otro Espíritu, de manera de ser subyugada u obsedida por él, hasta el punto de que su voluntad se vea en cierto modo paralizada?
, y son los verdaderos poseídos, pero has de saber que este dominio no se ejerce nunca sin participación de quien lo sufre, ya sea por su debilidad, o bien por su deseo. Con frecuencia se ha tomado por poseídos a epilépticos o dementes que tenían mayor necesidad de un médico que de exorcismos.

La palabra poseído, en su significación común, supone la existencia de demonios, es decir, de una categoría de seres de índole malvada, y la cohabitación de uno de tales seres con el alma en el cuerpo de un individuo. Puesto que no existen los demonios, en ese sentido, y que dos Espíritus no pueden residir simultáneamente en un mismo cuerpo, tampoco existen los poseídos, conforme a la idea que de esta palabra se tiene. El vocablo poseído sólo debe entenderse como refiriéndose a la dependencia absoluta en que puede encontrarse el alma con relación a Espíritus Imperfectos que la subyugan.

475. ¿Le es posible a una persona ahuyentar por sí misma a los Malos Espíritus y liberarse de su dominación?
- Siempre se puede cortar un yugo, con tal que se tenga firme voluntad de hacerlo.

476. ¿Podría suceder que la fascinación ejercida por el Espíritu perverso sea tal que la persona subyugada no caiga en la cuenta de ello? En tal caso ¿puede una tercera persona lograr que cese la dominación?
- Si se trata de un hombre de bien, su voluntad puede ayudar apelando al concurso de los buenos Espíritus, porque cuanto más hombre de bien se es, tanto más poder se tiene sobre los Espíritus imperfectos para alejarlos y sobre los buenos para atraerlos. Sin embargo, ese hombre sería impotente si el subyugado no presta su cooperación: personas hay que se complacen en hallarse bajo una dependencia que halaga sus gustos y deseos. En todos los casos, aquel cuyo corazón no sea puro no podrá ejercer ninguna influencia: los Espíritus buenos lo desprecian, y los malos no le temen.

477. ¿Tienen las fórmulas de exorcismo alguna eficacia contra los malos Espíritus?
No. Cuando esos Espíritus ven que alguien toma en serio tales fórmulas, ríen de él y se obstinan en su propósito.


http://www.youtube.com/playlist?list=PLwjDITcmNKYVZ3WIX5N_lQNXW9L864clY



En este vídeo vemos diferentes vídeos de exorcismo  que no es aceptado por el Espiritismo.







El Libro de Los Espíritus nos dice lo siguiente: Kardec pregunta y el espíritu contesta

478. Existen personas movidas por buenas intenciones y que no por eso dejan de estar obsesas. ¿Cuál es el mejor recurso para liberarse de los Espíritus obsesores?
- Agotar su paciencia, no tomar en cuenta para nada sus sugestiones, mostrarles que están perdiendo su tiempo. Entonces, cuando comprenden que no tienen nada que hacer, se marchan.

479. ¿Es la oración un medio eficaz para curar la obsesión?
- La plegaria es un recurso poderoso en todo. Pero, creedme que no basta con musitar unas cuantas palabras para obtener lo que se desea. Dios asiste a los que actúan y no a aquellos otros que sólo se limitan a pedir. Es menester, entonces, que el obsedido haga por su parte lo necesario para destruir en sí mismo la causa que atrae a los Malos Espíritus.

480. ¿Qué hay que pensar de la expulsión de los demonios de que se habla en el Evangelio?
- Depende de la interpretación del hecho. Si llamáis demonio a un Espíritu malo que subyuga a un individuo, cuando su influencia sea destruida habrá sido en verdad expulsado. Si atribuís una enfermedad al demonio, cuando os hayáis curado de la dolencia afirmaréis también que habéis expulsado al demonio. Una misma cosa puede ser verdadera o falsa, según sea el sentido que a las palabras se atribuya. Las verdades más grandes pueden parecer absurdas cuando sólo se mira la forma y cuando se toma la alegoría por realidad. Comprended bien lo dicho, y retenedlo: es de aplicación general.




El Libro de Los Médiums nos indica lo siguiente:

240. La Subyugación es una restricción que paraliza la voluntad del que la sufre y le hace obrar a pesar suyo. En una palabra, es su verdadero yugo. La Subyugación puede ser moral o corporal. En el primer caso, el subyugado es solicitado a tomar determinaciones muchas veces absurdas y comprometidas, que por una especie de ilusión las cree sensatas; es una especie de fascinación. En el segundo caso el Espíritu obra sobre los órganos materiales y provoca los movimientos involuntarios. Se traduce en el médium escribiendo por una necesidad incesante de escribir, aun en los momentos más inoportunos. Nosotros los hemos visto que, a falta de pluma o de lápiz, escribían con el dedo por todas partes en donde se encontraban, en las mismas calles, en las puertas y en las paredes. 

La Subyugación corporal va algunas veces más lejos; puede conducir a los actos más ridículos. Hemos conocido a un hombre que no era joven ni hermoso, que bajo el imperio de una obsesión de esta naturaleza se veía obligado por una fuerza irresistible a ponerse de rodillas ante una joven, con la cual no había tenido ninguna intención y pedirla en matrimonio. Otras veces sentía en las espaldas y en las piernas una presión enérgica, que los forzaba contra su voluntad a pesar de la resistencia que hacía al ponerse de rodillas y besar el suelo en los parajes públicos y en presencia de la multitud. Este hombre pasaba por loco entre sus relaciones; pero nosotros nos hemos convencido de que no lo era, porque tenía el pleno convencimiento del ridículo, de lo que hacía contra su voluntad, por lo que sufría horriblemente.

241. En otro tiempo se daba el nombre de posesión al imperio ejercido por malos Espíritus, cuando su influencia llegaba hasta la aberración de las facultades. La posesión sería para nosotros sinónima de Subyugación.  Si no adoptamos este término es por dos razones: la primera porque implica la creencia de seres creados para el mal entregados perpetuamente a él, mientras que solo hay seres más o menos imperfectos y que todos pueden mejorarse. La segunda, porque implica igualmente la idea da la toma de posesión de un cuerpo por un Espíritu extraño, de una especie de cohabitación, mientras que sólo hay una sujeción, La palabra Subyugación expresa perfectamente el pensamiento. De este modo para nosotros no hay poseídos en el sentido vulgar de la palabra: sólo hay obsesos, subyugados y fascinados.

242. La obsesión, como ya lo hemos dicho, es uno de los más grandes escollos de la Mediúmnidad; es también uno de los más frecuentes; así es que todos los cuidados serían pocos para combatirla, porque además de los inconvenientes personales que pueden resultar de esto, es un obstáculo absoluto para la bondad y la veracidad de las comunicaciones. 

La obsesión, en cualquier grado que esté, es siempre el efecto de una sujeción y esta sujeción, no pudiendo nunca ser ejercida por un Espíritu bueno, resulta de esto que toda comunicación dada por un médium obseso es de origen sospechoso y no merece ninguna confianza. Si alguna vez se encuentra algo bueno, es menester tomarlo y arrojar todo lo que es simplemente dudoso.

243. Se conoce la Obsesión Espiritual con los caracteres siguientes:
1.º Persistencia de un Espíritu en comunicarse contra la voluntad del médium, por la escritura, el oído, la typtología, Esto es, hablando con propiedad, la semasiología o lenguaje de los signos, como la typtología es el lenguaje de los golpes. )(etc., oponiéndose a que otros Espíritus puedan hacerlo.
2.º Ilusión, que no obstante la inteligencia del médium, le impide reconocer la falsedad y la ridiculez de las comunicaciones que recibe.
3.º Creencia en la infalibilidad y en la identidad absoluta de los Espíritus que se comunican y que, bajo nombres respetables y venerados, dicen cosas falsas o absurdas.
4.º Confianza del Médium en los elogios que hacen de él los Espíritus que se le comunican.
5.º Propensión a separarse de las personas que pueden darle avisos útiles.
6.º Tomar a mal la crítica con respecto a las comunicaciones que reciben.
7.º Necesidad incesante e inoportuna de escribir.
8.º Sujeción física dominando la voluntad de cualquiera y forzándole a obrar o a hablar a pesar suyo.
9.º Ruidos y trastornos de cosas persistentes a su alrededor y de los que se es la causa o el objeto.  

244. En presencia del peligro de la obsesión se dice uno que el ser médium será una cosa desagradable; ¿no es esta facultad la que la provoca, en una palabra, no es esto una prueba inconveniente de las comunicaciones espíritas? Nuestra contestación es fácil y rogamos que se medite con cuidado. No son los Médiums ni los espiritistas los que han creado a los Espíritus, sino que los Espíritus son la causa de que haya espiritistas y Médiums  no siendo los Espíritus otra cosa que las almas de los hombres, hay, pues, Espíritus desde que hay hombres, y por consiguiente han ejercido en todo tiempo su influencia saludable o perniciosa sobre la Humanidad. La facultad Mediúmnica solo es para ellos un medio para manifestarse; en defecto de esta facultad lo hacen de mil maneras distintas más o menos ocultas. Sería, pues, un error creer que los Espíritus ejercen su influencia sólo por las comunicaciones escritas o verbales; esta influencia es de todos los instantes, y aquellos que no se ocupan de los Espíritus que ni creen en ellos están expuestos como los otros y aún más porque no tienen contrapeso. La Mediúmnidad es para el Espíritu un medio de hacerse conocer; si es malo se hace siempre traición por hipócrita que sea; puede, pues, decirse, que la Mediúmnidad permite que se vea a su enemigo frente a frente si uno puede expresarlo así, y combatirle con sus propias armas; sin esta facultad obra en la oscuridad y al favor de su invisibilidad puede hacer, y hace en realidad, mucho mal. ¡A cuántos actos no está uno impulsado por su desgracia, y que se hubieron evitado si hubiese habido un medio de ilustrarse! Los incrédulos no creen decir tanta verdad cuando dicen de un hombre que se extravía con obstinación: “Un mal genio le empuja hacia la perdición”. De este modo el conocimiento del Espiritismo, lejos de dar imperio a los malos Espíritus, debe tener por resultado en un tiempo más o menos próximo, cuando se habrá propagado, el destruir este imperio dando a cada uno los medios de ponerse en guardia contra sus sugestiones, y el que sucumba a nadie podrá culpar sino sí mismo. Regla general: cualquiera que tenga malas comunicaciones espiritistas, escritas o verbales, está bajo una mala influencia; esta influencia se ejerce sobre él, que escriba o deje escribir, es decir, que sea o no médium, que crea o no crea. La escritura da el medio de asegurarse de la naturaleza de los Espíritus que obran sobre él y de combatirles si son malos, lo que se hace aún con más éxito cuando viene a conocer el motivo que les hace obrar. Si es demasiado ciego para comprenderle, otros podrán hacerle abrir los ojos.
En resumen, el peligro no está en el mismo Espiritismo, puesto que puede, por el contrario, servir de comprobante y preservarnos del que corremos sin cesar, sin que los sepamos; está en la orgullosa propensión de ciertos Médiums en creerse, con demasiada ligereza, los instrumentos exclusivos de Espíritus Superiores, y en la especie de fascinación que no les permite comprender las tonterías de las que son los intérpretes. Aquellos mismos que no son Médiums pueden dejarse engañar. Citemos una comparación. Un hombre tiene un enemigo secreto que no conoce y que esparce contra él, por bajo mano, la calumnia y todo lo que la más negra maldad puede inventar; ve perder su fortuna, alejarse sus amigos, turbada su felicidad interior, no pudiendo descubrir la mano que le hiere, no puede defenderse y sucumbe; pero viene un día que este enemigo secreto le escribe, y a pesar de su astucia se hace traición. He aquí, pues, a su enemigo descubierto y puede confundirle y remontarse. Tal es el papel de los Malos Espíritus, que el Espiritismo nos da la posibilidad de conocer y descubrir.

245. Los motivos de la obsesión varían según el carácter del Espíritu; muchas veces es una venganza que ejerce sobre un individuo de quien ha tenido que quejarse durante su vida o en otra existencia; a menudo no tienen otra razón que el deseo de hacer mal; como sufre, quiere hacer sufrir a los demás; halla una especie de gozo en atormentarles, en vejarles; de este modo la impaciencia que se demuestra le excita, porque tal es su objeto, mientras que se le cansa por la paciencia; irritándose, demostrando despecho, se hace precisamente lo que él quiere. Estos Espíritus obran algunas veces por ira y por celos del bien; por esto dirigen sobre las gentes honradas sus intenciones maléficas. Uno de ellos se ha unido como una polilla a una honrada familia conocida nuestra, que por lo demás no tiene la satisfacción de tomarla por juguete; preguntando por el motivo que tenía para atacar a las buenas gentes, más bien que a los hombres malos como él, contestó: estos no me causan envidia. Otros están guiados por un sentimiento de maldad que les conduce a aprovecharse de la debilidad moral de ciertos individuos que saben que son incapaces de resistirles. Uno de estos últimos que subyugaba a un joven de inteligencia muy limitada, preguntando por los motivos de la elección, nos contestó: Tengo una necesidad muy grande de atormentar a alguno; una persona razonable me rechazaría; me arrimo a un idiota que no me opone ninguna virtud.

246. Hay Espíritus Obsesores sin malicia, que son algo buenos, pero que tienen el orgullo del falso saber; tienen sus ideas y sus sistemas sobre la ciencia, la economía social, la moral, la religión, la filosofía; quieren hacer prevalecer su opinión y al efecto buscan Médiums bastante crédulos para que les acepten con los ojos cerrados, a quienes fascinan para impedirles que puedan distinguir lo verdadero de lo falso. Estos son los más perjudiciales, porque los sofismas no les cuestan nada y de este modo pueden acreditar las utopías más ridículas; como conocen el prestigio de los grandes nombres no tienen ningún escrúpulo en servirse de aquellos ante los cuales uno se inclina con respeto, y tampoco retroceden por el sacrilegio de nombrarse Jesús, Virgen María o un santo venerado. Procuran deslumbrar por un lenguaje pomposo, más pretencioso que profundo, erizado de términos técnicos y adornado de grandes palabras de caridad y de moral: se guardarán de dar un mal consejo, porque saben bien que serían despedidos; además, los que son sus víctimas les defienden porfiadamente diciendo: ya veis que nada dicen de malo. Pero la moral no es para ellos sino un pase; es el menor de sus cuidados; lo que quieren ante todo es dominar e imponer sus ideas aunque estén desprovistas de razón.

254. Terminaremos este capítulo con las respuestas dadas por los Espíritus a algunas preguntas, viniendo en apoyo de lo que hemos dicho.

1. ¿Por qué ciertos Médiums no pueden desembarazarse de los Espíritus malos que se unen a ellos, y cómo los Espíritus buenos que evocan no son bastante poderosos para alejar a los otros y comunicarse directamente?
No es el poder el que falta al Espíritu Bueno; muchas veces es el médium que no es bastante fuerte para secundarle; su naturaleza se presta mejor a ciertas relaciones; su fluido se identifica más bien con un Espíritu que con otro; esto es lo que da mucho imperio a los que quieren mortificar.
2. ¿Nos parece, sin embargo, que hay personas muy meritorias, de una moralidad irreprochable, y con todo se ven imposibilitadas de comunicarse con los Espíritus buenos?
Esta es una prueba; ¿y quién os ha dicho que su corazón no esté manchado con un poco de mal, que el orgullo no domine un poco la apariencia de bondad? Estas pruebas, mostrando al obseso su debilidad, deben conducirle a la humildad.¿Hay alguno sobre la Tierra que pueda llamarse perfecto?Habrá quien tenga todas las apariencias de la virtud, y aun puede tener muchos defectos ocultos, un antiguo germen de imperfección.
Por ejemplo, vosotros decís de aquel que no hace mal y que es leal en sus relaciones sociales: es un hombre bueno y digno. ¿Pero sabéis vosotros si sus buenas cualidades están empañadas por el orgullo, si no hay en él un fondo de egoísmo, si es avaro, celoso, rencoroso, maldiciente y cien otras cosas que vosotros no apercibís, porque vuestras relaciones con él no os han puesto en este caso? El medio más poderoso para poder combatir la influencia de los Espíritus malos es el acercarse todo lo posible a la naturaleza de los buenos.

3. La obsesión que se opone a que un médium obtenga las comunicaciones que desea, ¿es siempre una señal de ser indigno por su parte?
Yo no he dicho que esta fuese una señal de poca dignidad, sino que puede ponerse un obstáculo a ciertas comunicaciones; lo que debe procurar es quitar el obstáculo que está en él; sin esto, sus oraciones y sus súplicas nada hacen. No basta que un enfermo diga a su médico: Dadme la salud, yo quiero estar bueno; el médico no puede nada si el enfermo no hace lo que es necesario.
4. ¿La privación de comunicarse con ciertos Espíritus sería, acaso, una especie de castigo?
En ciertos casos esto podría ser un verdadero castigo, así como la posibilidad de comunicarse con ellos es una recompensa que debéis esforzaros en merecer. (Véase “Pérdida y suspensión de la Mediúmnidad”, número 220).
5. ¿Pueden combatirse las influencias de los Espíritus malos, moralizándoles?
Sí, esto es lo que no se hace y es lo que no debe olvidarse de hacer, porque a menudo es una tarea que se os ha dado y que vosotros debéis cumplir caritativa y religiosamente. Por sabios consejos puede excitarse al arrepentimiento y activar su adelantamiento.

·                     — ¿Cómo puede un hombre, con relación a esto, tener una influencia que no tienen los mismos Espíritus?
Los Espíritus perversos se aproximan más bien a los hombres que procuran atormentar, que a los Espíritus, de los que se alejan todo lo posible. En este contacto con los humanos, cuando encuentran quien los moraliza, en un principio no le escuchan, se ríen; después, si se les sabe conducir, concluyen por dejarse conmover. Los Espíritus elevados no pueden hablarle sino en nombre de Dios, y esto les asusta. El hombre no tiene, ciertamente, más poder que los Espíritus superiores, pero su lenguaje se identifica mejor con su naturaleza, y viendo el ascendiente que puede ejercer en los Espíritus inferiores, comprende mejor la solidaridad que existe entre el Cielo y la Tierra. Por lo demás, el ascendiente que el hombre puede ejercer sobre los Espíritus está en razón de su superioridad moral.No domina a los Espíritus superiores, ni aun a aquellos que, sin ser superiores, son buenos o benévolos, pero puede dominar a los Espíritus que le son inferiores en moralidad. (Véase número 279).
279. El ascendiente sólo se ejerce sobre los Espíritus inferiores por la superioridad moral. Los Espíritus perversos reconocen a los hombres de bien como sus señores; frente a frente de aquellos que no les oponen sino la energía de la voluntad, especie de fuerza brutal, luchan y a menudo son los más fuertes. Uno que quería de este modo dominar a un Espíritu rebelde, por su voluntad, el Espíritu le contestó: Déjame tranquilo con tu aspecto de matamoros; tú, que no vales más que yo, ¿no se diría que un ladrón moraliza a otro ladrón? Nos asombramos de que el nombre de Dios que se invoca contra ellos sea, a menudo, impotente; San Luis ha dado la razón en la respuesta siguiente: El nombre de Dios no tiene influencia sobre los Espíritus imperfectos sino en la boca de aquel que puede servirse de él con autoridad por sus virtudes; en la boca del hombre que no tuviera sobre el Espíritu ninguna superioridad moral, es una palabra como otra cualquiera. Lo mismo sucede con las cosas santas que se les opone. El arma más terrible es inofensiva cuando está en manos inhábiles para poderse servir de ella o incapaces de llevarla.
6. ¿La subyuganción corporal, llevada hasta cierto grado, podría tener por consecuencia la locura?
Sí, una especie de locura cuya causa no es conocida de la gente, pero que no tiene relación con la locura ordinaria. Entre los que se tienen por locos hay muchos que no son más que subyugados; les sería necesario un tratamiento moral, mientras que se les vuelve verdaderamente locos con los tratamientos corporales. Cuando los médicos conozcan bien el Espiritismo, sabrán hacer esta distinción y curarán más enfermos que con los baños de chorro (221).

Ítem # 221.1. ¿La facultad Mediúmnica es indicio de un estado patológico cualquiera o simplemente anómalo?   
- Anómalo algunas veces, pero no patológico; hay Médiums de una salud robusta; los que están enfermos lo están por otras causas.
7. ¿Qué debemos pensar de aquellos que, viendo algún peligro en el Espiritismo, creen que el medio de evitarlos es prohibir las comunicaciones espiritistas?
Si pueden impedir a ciertas personas el comunicarse con los Espíritus, no pueden impedir las manifestaciones espontáneas, hechas a estas mismas personas, porque no pueden suprimir los Espíritus ni impedir su influencia oculta. Esto se parece a los niños que se tapan los ojos y creen que nadie les ve. Sería locura el querer suprimir una cosa que ofrece grandes ventajas, porque los imprudentes pueden abusar; el medio de evitar estos inconvenientes, es al contrario, el hacer conocer el fondo de esta cosa.



Conclusión:

Presento suficiente evidencia para defender mi punto de vista en cuanto a que la Incorporación de los Espíritus es erróneo, no debe permitirse, no presenta ningún beneficio sustentable. 

Mi modesta opinión a este tema de Incorporación de Espíritus.  No considero apropiado bajo ninguna circunstancia la incorporación de ningún espíritu impuro. Cuando se permite la incorporación, y más penoso cuando la incorporación ocurre mientras el Médium está en trance o inconsciente. Primero el Médium se queda sin protección alguna contra el Espíritu Obsesor y manifestado. Entonces el Libre Albedrío del Médium es rendido al Espíritu manifestado. El Médium Parlante o de psicofonía, puede comunicar el mensaje del Espíritu sufriente sin necesidad de incorporación. El Libro de los Médiums habla en el Ítem #249 que SIEMPRE el Médium debe establecer al espíritu manifestado que él no es un Juguete de sus pretensiones y también nos habla esta sección, que hay que hablarle con severidad a ese espíritu. Se le advierte que se le puede ayudar y en compasión se le puede inducir a su arrepentimiento. El Libro de Los Médiums también recomienda que cuando se interfiere con cualquier mal espíritu o Espíritu Impuro o imperfecto, el Médium se debe estar acompañado de su espíritu guía o espíritu protector. Un médium en trance, que ha rendido su voluntad mediante la incorporación de un espíritu impuro esta indefenso a las pretensiones de este espíritu, porque por su propia voluntad y Libre Albedrío ha permitido esa incorporación.

Si su organización realiza incorporaciones de Espíritus Imperfectos e Impuros, como un procedimiento consagrado o establecido, eso es prerrogativa de cada organización hacerlo o no. 

Pregunto lo siguiente:

¿Para qué se pretende una incorporación de Espíritus Imperfectos?,

Si este procedimiento se realiza para ayudar a los Espíritus Sufrientes, ¿Como el Médium podrá ayudarlo, si al permitir incorporación cae en trance o lo que se le llama Psicofonía Inconsciente?.  El Médium está imposibilitado de ejercer dominio sobre el Espíritu manifestado. Si el Médium no posee Méritos Morales o ascendencia Moral, estará expuesto a ser víctima de una Obsesión Espiritual.  Eso lo especifica André Luis en el Libro Psicografiado de Chico Xavier:

En el Libro Psicografiado por Chico Xavier por André Luis, en Los Dominios de La Mediúmnidad, concluye este tema de la siguiente manera y así sustenta mi posición y cito del libro: 
–“Sí, Hilario, tiene usted razón. El sonambulismo puro, cuando está en manos faltas de idoneidad, puede producir bellos fenómenos, pero es de poca eficiencia en la construcción espiritual del bien. La Psicofonía inconsciente en quienes no poseen méritos morales  suficientes para su propia defensa puede ser motivo de posesiones perjudiciales, y de ello son una muestra evidente los casos de obsesos que se encuentran entregados a las entidades vampíricas.” Termino cita del Libro en Los Dominios de La Mediúmnidad. 
De modo que el Espiritismo está meridianamente claro en esta postura y no aparece ninguna referencia a que sea correcto hacer incorporaciones de Espíritus en trance. La Psicofonía Inconsciente no logrará la moralización de un Espíritu Imperfecto Incorporado, aunque aparentemente se muestra como si mejora al espíritu incorporado, pero la lógica nos dice que si el Médium  de  Psicofonía no tiene forma de defenderse y/o establecer las pautas que garanticen que el espíritu manifestado pueda o quiera moralizarse para su bien espiritual.  Y es ahí precisamente el error en practicar la incorporación 

Un Médium de Psicofonía  con todas sus facultades puede ayudar a ese espíritu sin riesgo alguno, si posee a su vez Méritos Morales.

El siguiente enlace presento estos argumentos en detalles. El que acepte la incorporación como práctica común en su Centro Espírita, lo hace a su propio riesgo, y debe saber que no puede ser ayudado por ningún espíritu bueno, pues el médium ya entrego su Libre Albedrío y acepto la incorporación. El Ítem # 237 del Libro de Los Médiums dice que cuando el Alma Encarnada utilizando su libre Albedrío, hace caso omiso a las advertencias del Espíritu Protector, el Espíritu Protector se aleja, dejándolo a expensas del Espíritu Obsesor. Además, actúa sin el aval de la Codificación o lo que dijeron los Espíritus.

Arribamos a la arena del Libre Albedrío, si el médium se presta para incorporaciones de Espíritus Imperfectos pone en riesgo su propia salud Espiritual y se expone a una Obsesión Espiritual. Mi opinión es que no debe haber ningún tipo de incorporación. Los Espíritus Buenos manifestados nunca incorporan, utilizan la Mediúmnidad como recurso que no requiere incorporación, ejemplos: Mediúmnidad Parlante o Psicofónico, La Mediúmnidad de Vidente y Clarividente y la Psicografía.

Tengo la experiencia de Médiums que son obligados a que se dejen incorporar y eso es contrario a lo que enseña el Espiritismo y pone en riesgo al médium que lo hace. 

¿Para qué se pretende una incorporación, sino no es para solo saciar la curiosidad?  Un mal espíritu no aporta ningún bien a nadie, al contrario, puede ocasionar mucho daño al médium que incorpora. Y si ese médium que incorpora no está educado, su vida ante una obsesión Subyugante o fascinadora será muy dolorosa.

Cualquier comunicación mental podrá ser articulada por un médium Parlante o Psicofónico sin ningún problema. Cualquier aporte que trate de justificar una incorporación no se sustenta, pues el saber el pasado no es tampoco permitido saber. El pasado está vedado al espíritu encarnado. Que sabiendo el pasado se puede curar una obsesión. Eso es falso de toda falsedad, pues una obsesión se logra su cura por la voluntad y el ascendiente del Médium obsesado o la persona que esta obsesada.

Se necesita siempre Moralizar al obsesado y mediante su voluntad y con educación y pases magnéticos se logra la cura de la Obsesiones. No se necesita la incorporación para lograr la cura de obsesiones. Qué pena que los que sustentan la incorporación no reconozcan lo publicado por los Espíritus en los Libros codificados.

Aunque consagrado por el uso, ese término es erróneo. Sugiere que el Espíritu manifestante entra en el cuerpo del médium para transmitir su pensamiento, lo que no ocurre. Nuestro cuerpo es inalienable, no es posible de tener substituto o de, eventualmente, albergar a un Espíritu. Como mucho, podemos decir que el médium “incorpora” las impresiones, ideas y sensaciones de la entidad.

Los riesgos no justifican la Incorporación. No lo recomiendo y no se necesita Incorporación. Se necesita educación, se necesita Moralización. Usted puede estar de acuerdo o no. Pero usted será responsable de las obsesiones que se provoquen en los Médiums que al no estar moralmente educados sufran los estragos de las incorporaciones.

Dejo la puerta abierta para que si los Espíritus autorizaron la Incorporación que lo compartan conmigo, y con mucho gusto modificare mi postura en cuanto a este tema.

“NO A LA INCORPORACIÓN, NO ES NECESARIA LA INCORPORACIÓN ESPIRITUAL”

Psicografiado por Chico Xavier.

Excelente ejemplo donde la superioridad Moral puede dominar a un Espíritu Sufriente y puede establecer las pautas para lograr moralizar  este mal Espíritu. Pero si el Médium Psicofónicos o Parlante no posee las cualidades morales ni la fortaleza para no dejarse dominar por un espíritu fuerte, dañino y malo, estaría propenso a una Obsesión Subyugante.  Esto lo dijo André Luis por Medio de Chico Xavier.  Lo cual sustente mi posición en este tema.
“Se resume este punto de la Siguiente manera: –Aquí vemos a la médium fuera del cuerpo físico dominando mentalmente a la entidad inferior a ella... Pero... ¿si fuera lo contrario? ¿Si tuviéramos aquí un espíritu intelectualmente superior dominando mentalmente a la médium? ,
–En ese caso –expresó con calma el interlocutor –, Celina sería prudentemente controlada. Si el comunicante fuese, en tal hipótesis, una inteligencia degenerada y perversa, la fiscalización correría por cuenta de los mentores de la casa, y tratándose de un mensajero con un elevado patrimonio de conocimiento y virtud, la médium se mostraría pasiva con satisfacción, por cuanto serían mayores las ventajas del trabajo con su presencia, tal como la tierra y el río secos se benefician con las lluvias que caen de lo alto.”
Veamos este tema en un extracto del Libro:

Bajo la protección de un venerable amigo que a nosotros nos parecía más bien un apóstol, un pobre espíritu demente cruzó el umbral del recinto. Recordaba a un hidalgo antiguo que hubiera salido de un estercolero, ya que los fluidos que lo cubrían formaban una verdadera masa oscura y viscosa sobre su ropaje, a la vez que despedía un nauseabundo olor. Ninguna de las entidades sufridoras que estaban frente a nosotros exhibía tan horrendo aspecto.

Casi la totalidad de los distintos rostros que estaban en el lugar reservado a los hermanos pacientes, se expresaban con sus máscaras de sufrimiento suavizadas por signos inequívocos de arrepentimiento, fe, humildad, esperanza...
Pero en aquel rostro patibulario, que parecía emerger de una ciénaga, se unían la frialdad, la indiferencia y la malignidad, la astucia y la rudeza…
Ante la expresión con que apareció de improviso, los mismos espíritus perturbados retrocedieron recelosos.
En la diestra, el extraño recién llegado traía un látigo que intentaba hacer chasquear, al mismo tiempo que profería estrepitosas exclamaciones.
–¿Quién es que me trae hasta aquí contra mi voluntad? –bramaba semiafónico. ¡Cobardes! ¿Por qué apartarme así? ¿Dónde están los buitres que me devoraron los ojos? ¡Infames! ¡Me pagarán caro los ultrajes sufridos!... Y evidenciando el extremo desequilibrio mental que le afectaba, continuaba con rudo tono de voz:
–¿Quién dijo que la loca revolución de los franceses tendrá repercusión en Brasil? ¡La locura de un pueblo no puede extenderse a toda la Tierra...! ¡Los privilegios de los nobles son inviolables! ¡Vienen de los reyes, que son indiscutiblemente los elegidos de Dios! ¡Defenderemos nuestras prerrogativas, exterminando la propaganda de los rebeldes y regicidas! Venderé mis esclavos que saben leer, nada de panfletos ni comentarios de la rebelión. ¿Cómo producir sin el azote en el lomo? Los cautivos, cautivos son; los señores, señores son. Y todos los fugitivos y los criminales conocerán el peso de mis brazos... Mataré sin piedad. ¡Cinco cepos de suplicio! ¡Cinco cepos! He aquí lo que necesito para volver a gozar de mi tranquilidad.

–Fue un hacendado inhumano– aclaró nuestro orientador amigo. Desencarnó en los últimos días del siglo XVIII, pero conserva aún la mente cristalizada por la fuerza de su propio egoísmo. No percibe nada, por ahora, exceptuando los cuadros interiores creados por él mismo, los que representan a sus esclavos, el dinero y bienes de su antigua propiedad rural, en la que enterró su pensamiento, convirtiéndose en un vampiro inconsciente de almas reencarnadas que le fueron queridas en el Brasil colonial. Con todo el respeto que debemos a la fraternidad, podemos decir que él no fue otra cosa que un despiadado verdugo de los infortunados cautivos que caían bajo su mano de hierro. Poseedor de un vastísimo latifundio, tenía una gran legión de servidores que conocieron en carne propia su tiranía y su perversidad. Valiéndome de la pausa espontánea, miré el rostro del triste recién llegado con más atención, reconociendo que sus ojos, aunque inquietos como los de un felino, estaban vidriosos, como muertos...
Iba a observar más aquellas órbitas inexpresivas, cuando el instructor, adivinando mi impulso, agregó: –Odiaba a los trabajadores que escapaban de sus garras, y cuando conseguía apresarlos nuevamente, no solamente los maniataba a los cepos de martirio, sino que les quemaba los ojos, produciéndoles la ceguera para escarmiento de los demás esclavos. Algunos de los raros negros fugitivos que resistían a la muerte eran sentenciados, después de cegados, a ser devorados por las mandíbulas de perros feroces, de cuya saña no conseguían escapar. Con semejante sistema de represión creó el terror alrededor suyo, granjeándose, por ello, fama y riqueza. Sin embargo, llegó el viaje inevitable hacia la tumba y, en esta nueva fase, no encontró sino desafectos que surgieron a su alrededor bajo la forma de temibles perseguidores. Muchas víctimas de alma tierna le habían perdonado las ofensas, pero otras no encontraron la fuerza para el perdón espontáneo y se convirtieron en vengadores del pasado, cargando a su espíritu de angustioso pavor. Enmarañado por la influencia de la usura y haciendo del oro el único poder en que creía, sorpresivamente y sin advertirlo se sintió transportado de una forma a otra de vida, a través de la muerte. Se creó una cárcel de tinieblas en la que vive atormentado por los esclavos y prisionero de sus propias víctimas. Está entre la desesperación y el remordimiento, martirizado por las reminiscencias de las flagelaciones que decretaba, e hipnotizado por los verdugos de ahora, de quienes en el pasado, a su vez, fue su verdugo, hallándose reducido a una extrema ceguera, por estar desequilibradas en el cuerpo periespiritual las facultades de la visión. Mientras nos explicaba esto, el infortunado fue colocado al lado de doña Celina. La medida me impresionó desfavorablemente. ¿Cómo doña Celina, el mejor instrumento Mediúmnico de la casa, era quien debía recibir a tan poco digno comunicante? Reparé en la luminosa aureola de ella, contrastando con la vestidura pestilente del forastero, y fui invadido por un incontenible temor.

¿Semejante hecho no sería como entregar un arpa delicada para ser rasgueada por las patas de una fiera? Áulus, sin embargo, se apresuró a explicamos:
Cálmense. El amigo demente penetró en el templo con la supervisión y el consentimiento de los mentores de la casa. En cuanto a los fluidos de naturaleza deletérea, no debemos temerles. Retroceden instintivamente ante la luz espiritual que los neutraliza o desintegra. Por eso cada médium posee un ambiente propio y todo grupo se caracteriza por una corriente magnética particular de preservación y defensa. Las nubes infecciosas de la Tierra son diariamente extinguidas o combatidas por las irradiaciones solares, y formaciones fluídicas, deletéreas, son aniquiladas en todo momento o barridas del planeta por las energías superiores del espíritu. Los rayos luminosos de una mente orientada hacia el bien inciden sobre las construcciones del mal, semejándose a descargas eléctricas. Y sabiéndose que más ayuda quien más puede, nuestra hermana Celina es la compañera ideal para el auxilio de esta hora.

Señalándole, exclamó:
–Observemos.
La médium se desprendió del cuerpo físico como alguien que se entrega a un sueño profundo, llevando consigo el aura brillante que la coronaba. Clementino no tuvo necesidad de socorrerla. Parecía estar acostumbrada a este tipo de tarea. Aun así, el conductor del grupo la amparó con solicitud. La noble señora miró al desesperado visitante con manifiesta simpatía y le abrió los brazos, ayudándole a posesionarse de su cuerpo físico, ahora ensombrecido.
Como si hubiera sido atraído por un vigoroso imán, el enfermo se arrojó sobre el organismo físico de la médium, uniéndose a ella instintivamente. Auxiliado por el guardián que lo traía, se sentó con dificultad, pareciéndome que estaba sumamente ligado al cerebro mediúmnico.
Si Eugenia se había revelado como una benemérita enfermera, doña Celina se mostraba a nuestros ojos como una madre abnegada, dada la devoción afectiva que demostraba hacia el huésped infortunado. De ella partían unos hilos brillantes que le envolvían por completo, y el recién llegado, por ello y a pesar de ser dueño de sí, era prudentemente controlado.

Se parecía a un pez en furiosa acción contra los estrechos límites de un recipiente al que, en vano, intentaba maltratar. Proyectaba unos rayos tenebrosos que se fundían con la luz con la que Celina-espíritu lo rodeaba con toda afectuosidad. Intentaba gritar improperios, pero sin conseguirlo. La médium era un instrumento pasivo exteriormente, pero en las profundidades de su ser demostraba poseer las cualidades morales positivas que eran su conquista inalienable, impidiendo con ellas a aquel hermano cualquier manifestación deshonesta. –Yo soy José María... –clamaba el visitante, muy irritado, dando también otros nombres con la evidente intención de dar a su origen la mayor importancia. Formulaba reclamaciones y amonestaciones severas y se rebelaba exasperado; sin embargo, percibí que no usaba palabras semejantes a las que profería a nuestro lado. Se hallaba como maniatado y vencido; no obstante, proseguía rudo y áspero. Parecía haberse posesionado totalmente de la organización fisiológica de la médium; se mostraba tan espontáneo y natural, que no pude refrenar las preguntas que acudieron, veloces, a mi pensamiento. La Mediúmnidad parlante de Celina, ¿era distinta? Si Eugenia y ella se habían separado de la vestidura carnal durante el trabajo, ¿por qué se mantenía la primera preocupada, como una enfermera inquieta, mientras la segunda parecía ser la devota tutora del hermano demente, atendiéndolo con un cuidado de madre? ¿Por qué en una de ellas la expectación atormentada y en la otra la serena confianza?

Disculpándonos nuestra condición de aprendices, Áulus comenzó a explicarnos, mientras Clementino y Raúl amparaban al comunicante por medio de oraciones y frases renovadoras que lo impulsaban al bien.

–Celina –explicó con bondad – es una perfecta sonámbula. La psicofonía, en su caso, tiene lugar sin necesidad de ligar la corriente nerviosa del cerebro mediúmnico a la mente del huésped que lo ocupa. La espontaneidad de la misma es tan grande en la cesión de sus recursos a las entidades necesitadas de socorro y cariño, que no tiene ninguna dificultad para desvincularse de manera automática del campo sensorial, perdiendo provisionalmente el contacto con los centros motores de la vida cerebral. Su posición Mediúmnica es de extrema pasividad. Por esto mismo, el comunicante se revela más seguro de sí en la manifestación de su propia personalidad. Esto, sin embargo, no indica que nuestra hermana deba estar ausente o ser irresponsable de la labor. Al lado del cuerpo que le pertenece actúa como una madre generosa, auxiliando al doliente que por ella se expresa como si fuera un frágil protegido de su bondad. Lo atrajo hacia ella, ejerciendo un sacrificio voluntario que es grato a su corazón fraterno, y José María, demente y desdichado, inmensamente inferior a ella, fue incapaz de rechazarla. Permanece así agresivo como es, pero se ve controlado en sus menores expresiones, porque la mente superior controla a las que están por debajo suyo, en los dominios del espíritu. Es por esta razón que el huésped experimenta con evidencia el dominio afectuoso de la misionera que le brinda su amparo asistencial. Impelido a obedecerle, recibe sus energías mentales constringentes que le obligan a permanecer en respetuosa actitud, pese a su estado de rebeldía.

Durante una pausa, observamos que Silva conseguía un franco progreso en el adoctrinamiento.
El ex tirano rural comenzaba a asimilar algunas irradiaciones luminosas. Hilario, con todo, provocó la continuidad de la instrucción, preguntando:
–Aunque sea una preciosa auxiliar, como vemos, ¿no se acordará doña Celina de las palabras que el visitante pronuncia por su intermedio?
–Si quisiera podría recordarlas con poco esfuerzo, pero en la situación en que se encuentra, no veo ninguna ventaja en recordar lo que oye.
–Indudablemente –ponderó mi colega– observamos una singular diferencia entre las dos Médiums. Tengo la idea que con su facultad psicofónica consciente, doña Eugenia ejercía un control más directo sobre el huésped que utilizaba sus recursos, mientras que doña Celina, aunque vigilando al compañero que se manifiesta, lo deja actuar más a voluntad, más libremente... En caso de que no fuera doña Celina la trabajadora hábil, capaz de intervenir a tiempo en cualquier circunstancia difícil, ¿no serían preferibles las facultades de doña Eugenia?
Sí, Hilario, tiene usted razón. El sonambulismo puro, cuando está en manos faltas de idoneidad, puede producir bellos fenómenos, pero es de poca eficiencia en la construcción espiritual del bien.
La psicofonía inconsciente en quienes no poseen méritos morales suficientes para su propia defensa puede ser motivo de posesiones perjudiciales, y de ello son una muestra evidente los casos de obsesos que se encuentran entregados a las entidades vampíricas.
Hilario reflexionó un momento, y volvió a considerar:
–Aquí vemos a la médium fuera del cuerpo físico dominando mentalmente a la entidad inferior a ella... Pero... ¿si fuera lo contrario? ¿Si tuviéramos aquí un espíritu intelectualmente superior dominando mentalmente a la médium? ,
–En ese caso –expresó con calma el interlocutor –, Celina sería prudentemente controlada. Si el comunicante fuese, en tal hipótesis, una inteligencia degenerada y perversa, la fiscalización correría por cuenta de los mentores de la casa, y tratándose de un mensajero con un elevado patrimonio de conocimiento y virtud, la médium se mostraría pasiva con satisfacción, por cuanto serían mayores las ventajas del trabajo con su presencia, tal como la tierra y el río secos se benefician con las lluvias que caen de lo alto.
El instructor iba a continuar, pero Clementino le pidió su ayuda para el traslado de José María que, algo renovado, empezaba a aceptar el servicio de la oración, llegando también a alcanzar, por medio de ella, la felicidad de poder llorar.

Nuestro orientador comenzó a colaborar asistiendo al visitante, el que fue nuevamente entregado al paternal amigo que lo había traído, a fin de ser conducido a un organismo de socorro distante. 

Nada más con este asunto, La Incorporación de los Espíritus  debe ser considerado muy delicado y saber que puede ocasionar una Obsesión Subyugante en el Médium de psicofonía.  Claramente sustentado es te punto con lo dicho por André Luistravés de Chico Xavier.




Referencias:


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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado. Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.




Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Fecha Publicado:


Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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