lunes, 29 de diciembre de 2014

Que la Resignación no te lleve a la Murmuración, jamás, "LA RESIGNACIÓN SIGNIFICA VICTORIA DE TU PRUEBA" – Soy Espírita

Puedes economizar cientos de años 
a tus pruebas por no Murmurar...
No todos tienen que estar de acuerdo con lo que predico, no me molestan las Murmuraciones, pero  lo que ocasiona ese comportamiento en relación al adelanto Espiritual de cada cual, pues sencillamente no permite adelanto espiritual. 

Veamos la definición y el articulo que había escrito hace unos años sobre este tema. 
Murmuración,
nombre femenino 
1Acción de murmurar.
2Comentario que se hace de una persona que no está presente, tratando de que esta no se entere y con la finalidad de hacerle daño o de molestarla.
"se levantó de su mesa y dando grandes voces pidió que acabaran de una vez con sus murmuraciones, que lo que tuvieran que hacer con él lo hicieran de una vez y se dejaran de maquinaciones".
Déjame ayudarte en esta prueba que crees no puedes vencer, lograrás reducir cientos de años en tus pruebas presentes y futuras....pero que no se te ocurra el "Murmurar".

Al hombre se le conoce por lo que dice. Mi mensaje es claro, es de Bien Común.  Cuando alguien se DEDICA a murmurar y a criticar los mensajes de Bien, no es amigo, no es una persona buena, pues demuestra hipocresía porque la Murmuración, solo la practican los hipócritas, que lo hacen para causar daño.
...
Los hipócritas, demuestran que sus Espíritus no están Moralizados, cuando murmuran. No te preocupes por mí, pues los que nunca han sido amigos se les reconoce cuándo hacen murmuraciones. Los que murmuran, hablar en lo oculto de los que dicen apreciar como amigos, no han dejado las envidias atrás, demuestran no haber leído los libros Codificados. La Moral se predica sin Murmuración, sino con los deseos demostrados de querer hacer el bien.

Los amigos de verdad, rechazan la Murmuración. Los libros Codificados nos advierten sobre la Murmuración, que sólo le hace daño a los que hablan de las demás personas con hechos no sustentables.

El murmurador, sabe que hace mal, pero le da placer hablar en lo oculto, y lo sigue haciendo, porque tiene maldad en su corazón.

La Murmuración, solo sirve para delatar a los hipócritas y para dejarnos saber el mal que trata de ocultar un Espíritu encarnado.

Los amigos, enfrentan a la Murmuración, indicándole a los murmuradores que no es correcto hablar de otros sin darle la oportunidad de defenderse.
Por lo tanto, los MURMURADORES, se destruyen ellos mismos y su credibilidad e integridad se ponen al descubierto.

Personalmente, no me afecta que murmuran de mi, porque los que murmuran nunca han sido mis amigos. Cuando me entero que alguien murmura de mi divulgación de Bien Común, me motiva a devolver bien por mal, orando por ellos para que no se endeuden más en sus Espíritus.


¡Viva la amistad Sincera, que no necesita la hipocresía, para ser apreciada y valorada!


Continuemos con mi análisis sobre este importante tema, en el Espiritismo.

Una gran verdad la vivimos cada instante de nuestra vida orgánica. ¿Quién no ha sufrido por algo en esta vida? Una fina línea nos separa del sufrimiento en carne propia de las vicisitudes de la vida de los ricos que gozan de recursos para vivir sin preocupaciones que tanto hacen sufrir a quienes no los son.  Ambos, los ricos y los pobres de este mundo tienen que vivir con lo que el día a día nos tiene preparado vivir. Esta reflexión hoy pretende darte luz en una regla de comportamiento que nos ayuda a ver los problemas, las vicisitudes, los sufrimientos y hasta los goces de esta vida como un modo de espiar por nuestros errores pasados.

Los Afligidos, sufren a tal grado que en ocasiones sucumben en medio de las pruebas o al final de ellas que es lo más triste.  Y cuando sucumben en las pruebas, tienen que volver por el mismo proceso de sufrimiento que los llevaron a sucumbir anteriormente y lo tienen que hacer en un momento futuro de la presente existencia o en otra reencarnación.  Pareciera que el mundo espiritual tiene todo el tiempo de la eternidad para lidiar con esta realidad, y sí; así es de cierto, no hay tiempo determinado para lograr expiar nuestras faltas cometidas. Y no es hasta que la educación Espírita, es lo útil que se necesita ser para que se pueda entender las reglas de juego espirituales en acción.

Información general sobre la resignación en este vídeo







Me refiero a un término muy repetido en diferentes partes de Los Libros Codificados, me refiero a “La Resignación”.  La hemos visto pasar por nuestra mente muchas veces. A mí personalmente me producía como un vértigo en mi estomago cuando veía esta palabra en la codificación.  Lo primero que venía a mi mente era sufrimiento, desesperanza, dolor. Y cuando aparecía ante mi esta palabra, mi pensamiento era, el resignarme y decir es como aceptar una derrota. Era como sentir que las oportunidades y las esperanzas se acabaron.   OHHHHHHH, cuan equivocado estaba.

Luego de presentar el siguiente vídeo de esta reflexión, realicé lo importante de este término en nuestro caminar Espírita.  La Resignación hay que evaluarla, atesorarla, respetarla y tenerla presente en cada una de nuestras pruebas, pues es la responsable de reducir nuestras pruebas y sufrimientos por siglos, siglos en años de nuestro Karma.  


115. ¿Algunos de los Espíritus han sido creados buenos, y malos otros?


- Dios creó a todos los Espíritus simples e ignorantes, vale decir, desprovistos de ciencia. Asignó a cada uno una misión con el objeto de iluminarlos y hacerlos acercarse progresivamente a la perfección mediante el conocimiento de la verdad, y a fin de aproximarlos a Él. La dicha eterna pura reside para ellos en esa perfección. Los Espíritus adquieren tales conocimientos al pasar por las pruebas que Dios les impone. Unos las aceptan con sumisión y llegan más pronto a la meta que les ha sido asignada. Otros sólo las soportan de mala gana y quedan así, por su culpa, lejos de la perfección y de la felicidad prometida.

Si Murmuramos o acusamos a Dios de nuestras pruebas y sufrimientos, significó que nuestra fe nunca se solidificó, que nuestra paciencia fue derrotada y dimos un paso hacia la rebeldía.  Todo esto por el solo hecho de no llegar al punto de la resignación que nada tiene que ver con el ser derrotado en la prueba, sino al contrario, que la superamos, porque al resignarnos hemos logrado agotar todos nuestros esfuerzos para lidiar con esa prueba, y en ese precisamente instante logramos entender el porqué de tan dolorosa prueba.,

continuación mi Vídeo complementario sobre este tema, Aquí.





José Raúl Teixeira, opinó lo siguiente en un artículo publicado sobre este tema:

“Pero la resignación no es sinónimo de acomodación, vale repetir, la resignación es el mirar que tenemos para esos fenómenos, es la manera como vemos esos fenómenos. Si no fuese la resignación, entraríamos en la ruta de la desesperación, entraríamos en el circuito de la desolación porque, cuando no comprendemos porque sufrimos, sufrimos dos veces. La primera vez por el sufrimiento en sí, la segunda vez por la ignorancia a respeto de él. Por eso, es la Doctrina de los Espíritus que tiene, en su contexto y en los textos, esas explicaciones, esos recursos para hacernos pensar en la razón por la cual los seres humanos sufrimos y por cual razón los irracionales sufren en la tierra.”

También en el Blog La weblogespirita de Mari El espíritu Rafael dijo lo siguiente:

“La resignación en la actualidad parece difícil, pero en realidad, la resignación nos enseña a llevar la vida y los problemas de distinta manera, pues cuando en nuestro interior disponemos de la resignación nuestro mundo se vuelve más tranquilo. La resignación también es aceptar todo lo que nos sucede, ya sea dolor, ya sea situación laboral complicada, problemas conyugales o en el hogar, resignación en todo, puesto que en este mundo todo lo que nos pasa es por algún motivo, sabiendo que nada es casual, entonces debemos resignarnos en todo, la paz interior, la tranquilidad, el saber que el Padre nos ayudara, todo eso, aparte de hacer que nuestra resignación crezca en nuestro corazón también nos enseña a tener fe.”

Añado además, lo que Miguel Vives Opinó en un artículo lo siguiente:

“De éstos he visto pocos; pero los que han desencarnado y hemos podido saber de ellos, siempre han demostrado un estado muy feliz en el mundo espiritual, estando muy satisfechos de la calma y serenidad con que supieron sufrir lo dolores de la existencia material. He visto otros espiritistas que, si bien aparentaban resignación en los dolores de la existencia material, los he visto muy tristes y afligidos, les he visto llorar y lamentarse de sus sufrimientos; estos espiritistas, entiendo, que no andan muy bien y están poco seguros de no caer, porque la tristeza engendra mal humor, y esto puede dar lugar a murmurar del destino, y, si se llega a la murmuración, se está en el primer paso de la rebeldía. Cuando un espiritista está en este estado revela atraso moral y un desconocimiento de lo que es la ley divina.”

Es precisamente en este punto en que Miguel Vives dijó que la Murmuración es el primer paso de la rebeldía.  Los espíritus dijeron lo mismo, en el Libro de Los Espíritus.   


Veamos ahora, lo que La Codificación Espírita nos tiene que decir sobre La Murmuración.

El Libro de Los Espíritus

Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes. Los Espíritus Buenos nos incitan al bien sosteniéndonos en las pruebas a que nos somete la vida, y nos ayudan a soportarlas con valor y resignación. Por el contrario, los Espíritus malos nos empujan al mal: se regocijan cuando nos ven sucumbir y perecer a ellos.

Sabe, además, que los pesares de la vida son pruebas que concurren a su adelanto si las sufre sin murmurar, por cuanto se le recompensará según sea el valor con que las soportó. Así pues, sus convicciones le dan una resignación que le preserva de la desesperación y, por consiguiente, de una de las causas más comunes de locura y suicidio.

Las adversidades de la vida corpórea son a la vez una expiación por pasadas faltas y también pruebas que preparan el futuro. Nos depuran y elevan, según las toleremos con resignación sin murmurar.
486. ¿Se interesan los Espíritus por nuestros infortunios y por nuestra prosperidad? Aquellos que nos quieren bien ¿se afligen por los males que experimentamos en vida?
- Los Espíritus buenos hacen todo el bien que les es posible y se sienten felices por todas vuestras alegrías. Se apenan por vuestros males cuando no los sobrelleváis con resignación, porque en tal caso esas desdichas no os reportan beneficio, y sois iguales al enfermo que rechaza el brebaje amargo que habrá de curarlo.
532. ¿Poseen los Espíritus el poder de desviar los males que se ciernen sobre algunas personas, y traerles en cambio la prosperidad?
- No del todo, porque hay males que están dentro de los designios de la Providencia. Pero atenúan vuestros dolores dándoos paciencia y resignación.
663. Las oraciones que hacemos por nosotros mismos ¿pueden cambiar la índole de nuestras pruebas y desviar su curso?
- Vuestras pruebas están en manos de Dios, y las hay que deben ser soportadas hasta el final, pero en tal caso Dios siempre toma en cuenta la resignación. La plegaria atrae hacia vosotros a los Espíritus buenos, los cuales os dan fuerza para resistirlas con valor, y entonces os parecen menos duras. Lo hemos dicho ya: nunca es inútil la oración si ha sido bien realizada, porque otorga fuerza y este es, de por sí, un importante resultado.
708. ¿No hay situaciones en que los medios de subsistencia no dependen en modo alguno de la voluntad humana, y en que la privación de lo más indispensable es un resultado de la fuerza de las circunstancias?
- Se trata de una prueba, frecuentemente cruel, que debe sufrir, y a la que sabía que iba a estar expuesto. Su mérito estriba en la sumisión a la voluntad de Dios, si su inteligencia no le proporciona ningún medio para salir de la dificultad. Y si ha de venirle la muerte, tiene que someterse a ella sin protestar, pensando que la hora de la verdadera liberación ha llegado para él y que la desesperación de los postreros instantes puede hacerle perder el fruto de su resignación.
740. Las plagas ¿no serían asimismo para el hombre pruebas morales que lo enfrentan con las más duras necesidades?
- Las plagas son pruebas que ofrecen al ser humano ocasión de ejercer su inteligencia y poner de relieve su paciencia y resignación a la voluntad de Dios, colocándolo en situación de manifestar sus sentimientos de abnegación, desinterés y amor al prójimo, si no está él dominado por el egoísmo.
 741. ¿Es dado al hombre conjurar las calamidades que le afligen?
- En cierto modo, sí, pero no como por regla general se entiende. Muchas calamidades son consecuencia de su propia imprevisión. A medida que va adquiriendo conocimientos y experiencia puede conjurarlas, eso es, prevenirlas, si sabe descubrir sus causas. Pero, entre los males que afligen a la humanidad los hay de un carácter general, que están en los designios de la Providencia, y cuyo efecto cada individuo sufre en mayor o menor grado. A ese tipo de calamidades el hombre sólo puede oponer su resignación a la voluntad de Dios, e incluso dichos males se ven a menudo agravados por su despreocupación.



816. Si bien es cierto que el rico está sujeto a más tentaciones, ¿no es verdad asimismo que posee más medios para realizar el bien?
- Precisamente es lo que no siempre hace. Se torna egoísta, orgulloso e insaciable. Sus necesidades aumentan con su fortuna y cree no tener jamás lo bastante para sí. Una alta posición en el mundo y el gozar de autoridad sobre los semejantes son pruebas tan grandes y difíciles como la desgracia. Porque cuanto más rico y poderoso se sea, tanto más obligaciones se tendrán y mayores son los medios disponibles para realizar el bien o cometer el mal. Dios prueba con la resignación al pobre y al rico por medio de uso que haga de sus bienes y de su poder.
862. Existen personas a las cuales nada sale bien y a quienes un genio malo parece perseguir en todas sus empresas. ¿No se puede llamar a esto fatalidad?
- Es fatalidad, si quieres denominarla así, pero resulta de la elección de la clase de existencia, porque tales personas han querido ser probadas mediante una vida de desilusiones, a fin de ejercitar su paciencia y su resignación. No obstante, no creas que esa fatalidad sea absoluta. Es a menudo el resultado del camino erróneo que han tomado y que no está en relación con su inteligencia y aptitudes. El que quiere cruzar a nado un río y no sabe nadar tiene muchas posibilidades de ahogarse. Así sucede en la mayoría de los acontecimientos de la vida. Si el hombre sólo iniciara empresas que estuviesen en relación con sus facultades, casi siempre obtendría buenos resultados. Lo que le pierde es su amor propio y su ambición, que lo desvían de su senda y le hacen tomar por una vocación lo que en realidad es el deseo de satisfacer ciertas pasiones. Fracasa y tiene la culpa, pero en lugar de atribuírselo a sí mismo prefiere acusar de ello a su mala estrella. Uno que hubiese sido un buen operario y que se hubiera ganado honradamente la vida, sería en cambio un mal poeta y moriría de inanición. Para todo el mundo habría lugar si cada cual supiera ocupar el que le corresponde.

VI.- Hastío de la vida.- Suicidio

943. ¿A qué se debe ese disgusto por la vida que se apodera de ciertos individuos sin que tengan para ello motivos valederos?
- Efecto de la ociosidad, de la falta de fe y, con frecuencia, de la saciedad. Para aquel que ejerce sus facultades con un objetivo útil y conforme a sus naturales aptitudes, el trabajo no tiene nada de árido y la vida pasa con mayor rapidez. Soporta sus vicisitudes con tanta más paciencia y resignación cuanto que obra con miigras a la felicidad más firme y duradera que aguarda.
953 a. Se concibe que en circunstancias ordinarias sea censurable el suicidio, pero, supongamos un caso en que la muerte sea inevitable y la vida sólo es acortada en unos pocos momentos…
- Se trata siempre de una falta de resignación y de sumisión a la voluntad del Creador.
126 Nulidad moral, es decir, falta verdadera de libre juicio y acción. [N. del copista]  
957. El suicidio, ¿qué consecuencias acarrea, en general, sobre el estado del Espíritu?
 - Las consecuencias del suicidio son muy diversas. No existen penas fijas, y en todos los casos son siempre relativas a las causas que lo han ocasionado. Pero una consecuencia a la que el suicida no puede escapar es la contrariedad. Por otra parte, la suerte que corren no es la misma para todos. Depende de las circunstancias. Algunos expían de inmediato su falta, y otros en una nueva existencia, que será peor que aquella cuyo curso natural han interrumpido.
En efecto, muestra la observación que las consecuencias del suicidio no resultan siempre iguales. Pero hay las que son comunes a todos los casos de muerte violenta y resultado de la brusca interrupción de la vida. Está, en primer lugar, la más prolongada y más tenaz persistencia del lazo que une al Espíritu con el cuerpo, puesto que ese vínculo casi siempre se halla en toda su fuerza en el instante en que es roto, mientras que en los casos de muerte natural se ha ido debilitando gradualmente y con frecuencia se halla ya desatado antes que se extinga por entero la vida. Las resultas de tal estado de cosas son la prolongación de la turbación espírita, y luego, el engaño que durante un tiempo más o menos largo induce al Espíritu a creer que se cuenta todavía en el número de lo vivientes. (Ver parágrafos 155 y 165).

Libro Segundo – Capítulo III
155. ¿Cómo se opera la separación del alma y el cuerpo?
“Al romperse los lazos que la retenían, el alma se desprende.”

Turbación espírita
165. El conocimiento del espiritismo, ¿ejerce alguna influencia sobre el tiempo que dura la turbación?
-“Ejerce una influencia muy grande, puesto que el Espíritu comprende por anticipado esa situación. No obstante, la prácticadel bien y la conciencia pura ejercen la mayor influencia.”
En el momento de la muerte todo es confuso al principio. El alma necesita algún tiempo para reconocerse. Está como aturdida, como en el estado de un hombre que acaba de salir de un profundo sueño e intenta percatarse de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado vuelven a ella a medida que se borra la influencia de la materia de la que acaba de desprenderse, y que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos. La relación que persiste entre el Espíritu y el cuerpo produce en algunos suicidas una especie de repercusión del estado del cuerpo sobre el Espíritu, el cual siente así, a pesar suyo, los efectos de la descomposición de la materia, que le hacen experimentar una sensación llena de angustias y de horror, y ese estado podrá prolongarse por tanto tiempo cuanto debiera haber durado la vida que ellos han interrumpido. Tal efecto no es general. Pero en ningún caso el suicida se halla libre de las consecuencias de su falta de valor, y tarde o temprano expiará su culpa, de una manera u otra. Así pues, ciertos Espíritus, que habían sido muy infelices en la Tierra, declararon haberse suicidado en su existencia anterior, y también haberse sometido voluntariamente a nuevas pruebas para intentar sobrellevarlas con más resignación. En algunos, se trata de una especie de apego a la materia, de la que en balde tratan de desembarazarse para volar hacia mundos mejores, pero cuyo acceso les está impedido. En la mayoría de ellos sobreviene la pena de haber hecho algo inútil, puesto que no experimentan con eso más que desilusión.
El tiempo que dura la turbación que sigue a la muerte es muy variable:
puede extenderse desde algunas horas hasta muchos meses, e incluso muchos años. Es menos prolongado en quienes, cuando vivían, se identificaron con su estado futuro, porque entonces comprenden inmediatamente su situación.

Esa turbación presenta circunstancias particulares según el carácter de los individuos y, sobre todo, según el tipo de muerte. En los casos de muerte violenta, producida por suicidio, suplicio, accidente, apoplejía, heridas, etcétera, el Espíritu se halla sorprendido, asombrado. No cree estar muerto y lo sostiene con obstinación. Sin embargo, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo y no comprende que se separó de él. Se acerca a las personas a quienes aprecia, les habla y no entiende por qué no lo oyen. Esa ilusión se mantiene hasta que
el periespíritu se desprende por completo. Sólo entonces el Espíritu se reconoce y comprende que ya no forma parte de los vivos. Este fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu queda aturdido por el brusco cambio que se operó en él. La muerte todavía es para él sinónimo de destrucción, de aniquilamiento. Ahora bien, como piensa, ve y oye, a su entender no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve con un cuerpo
semejante al anterior por la forma, pero cuya naturaleza etérea aún no ha tenido tiempo de estudiar. Le parece sólido y compacto como el primero, y cuando se le llama la atención acerca de este punto se asombra de no poder palparse. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos novatos, que no creen estar dormidos. Para ellos el dormir es sinónimo de suspensión de las facultades. Ahora bien, como piensan libremente y pueden ver, suponen que están despiertos. Algunos Espíritus presentan esta particularidad aunque la muerte no les haya llegado de modo inesperado. No obstante, siempre es más general en los que, aunque estaban enfermos, no pensaban en morirse. Vemos en ese caso el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si fuese el de un extraño, y que se refiere a ello como si se tratara de algo que no le incumbe, hasta el momento en que comprende la verdad. La turbación que sigue a la muerte no es penosa en absoluto para el hombre de bien. Es calma y en todo semejante a la que acompaña.

La religión, la moral y todas las filosofías condenan el suicidio como contrario a la ley natural. Todas ellas nos dicen, en principio, que no nos asiste el derecho de abreviar voluntariamente nuestra propia vida. Pero, ¿por qué no tenemos ese derecho? ¿Por qué no somos libres de poner término a nuestros sufrimientos? Estaba reservado al Espiritismo demostrar, con el ejemplo de los que sucumbieron a él, que el suicidio no es sólo una falta en cuanto constituye infracción a una ley moral, consideración ésta que para algunos individuos es de poco peso, sino un acto estúpido, pues nada se gana con él, sino todo lo contrario. Y no es la teoría la que nos lo enseñe, son los hechos que el Espiritismo pone ante nuestros propios ojos.127
127 El argumento espírita contra el suicidio no es sólo moral, como se observará, sino también biológico, afirmándose en el principio de ligazón entre el Espíritu y el cuerpo. La muerte, como fenómeno natural, tiene sus leyes, las cuales el Espiritismo descubrió por medio de una rigurosa investigación. El sufrimiento del suicida se produce por la arbitraria violación de esas leyes: Es como arrancar por la fuerza una fruta verde del árbol. Las estadísticas demuestran que la incidencia del suicidio es mayor en los países y las épocas en que la ambición y el materialismo se acentúan, provocando más abusos y la excitación de las pasiones. La falta de una organización social justa y de una  educación para todos es la causa de los crímenes y los suicidios. Véase al final de parágrafo 949: “… abolid los abusos de vuestra sociedad y vuestros prejuicios, y no tendréis ya suicidios”. [N. de J. H. Pires.]
982. ¿Es preciso hacer profesión de fe espiritista y creer en las manifestaciones para asegurarnos nuestra suerte en la vida futura?
- Si así fuera, se podría colegir de ello que todos los que no creen en el Espiritismo o no han estado en situación de instruirse a su respecto quedan desheredados, lo cual sería absurdo. El bien es el que nos asegura nuestra suerte venidera. Y el bien es siempre tal, sea cual fuere el camino que hasta él conduzca. (Ver párrafos 165 y 799).
799. ¿De qué modo el espiritismo puede contribuir al progreso?
Al destruir al materialismo, que es una de las plagas de la sociedad, el espiritismo hace que los hombres comprendan dónde reside su verdadero interés. Dado que la vida futura ya no está velada por la duda, el hombre comprenderá mejor que puede garantizar su porvenir mediante el presente. Al destruir los prejuicios sectarios, de castas y de colores, el espiritismo enseña a los hombres la gran solidaridad que debe unirlos como hermanos.”

La creencia en el Espiritismo ayuda a mejorarse, fijando las ideas acerca de ciertos puntos relativos al porvenir. Acelera el progreso de los individuos tanto como el de las masas, porque permite al hombre darse cuenta de lo que será él algún día. Es un punto de apoyo y una luz que nos guía. El Espiritismo enseña a afrontar las pruebas con paciencia y resignación. Nos aparta de aquellas acciones que puedan retrasar nuestra felicidad venidera. Y de ese modo contribuye a tal dicha, pero no se ha afirmado que sin él no se pueda alcanzarla igualmente.


Libro de los Médiums

17. ¿Y habría un medio de abreviar esta prueba?
-La resignación y la oración. Por lo demás, basta hacer cada día una tentativa de algunos minutos, porque sería inútil perder el tiempo ensayando infructuosamente; la tentativa no tiene otro objeto que el de asegurarse si la facultad se ha recobrado.
19. Los Espíritus familiares, ¿pueden favorecer los intereses familiares por las revelaciones?
-Pueden, y lo hacen algunas veces según las circunstancias, pero estad seguros que los Espíritus buenos nunca se prestan a servir a la ambición. Los malos hacen reflejar a vuestros ojos mil atractivos para estimularla y en seguida mixtificaros por la decepción. Sabed también, que si vuestra prueba es de sufrir tal o cual vicisitud, vuestros Espíritus protectores pueden ayudaros a suportarla con más resignación y endulzarla algunas veces; pero en interés de vuestro porvenir no les es permitido el libraros de ella, De la misma manera que un buen padre no concede a su hijo todo lo que desea.
Observación. — Nuestros Espíritus protectores pueden en algunas circunstancias, indicarnos el mejor camino, sin que por esto nos conduzcan con la mano; de otro modo perderíamos toda iniciativa y no nos atreveríamos a dar un paso sin su socorro, y esto sería en perjuicio de nuestro perfeccionamiento. Para progresar, el hombre necesita a menudo adquirir la experiencia a sus expensas; por esto los Espíritus prudentes, aconsejándonos, nos entregan muchas veces a nuestras propias fuerzas, como lo hace un hábil preceptor con sus discípulos. En las circunstancias ordinarias de la vida, nos aconsejan por la inspiración y de este modo nos dejan todo el mérito del bien, como nos dejan toda la responsabilidad de la mala acción. Sería abusar de la condescendencia de los Espíritus familiares y comprender mal su misión, el preguntarles a cada instante sobre las cosas más vulgares como lo hacen ciertos médiums. Algunos de estos por cualquier cosa toman el lápiz y piden consejo sobre las cosas más sencillas. Esta manía denota la pequeñez de las ideas, al mismo tiempo hay la presunción de creer que siempre se tiene un Espíritu a sus órdenes, no teniendo otra cosa que hacer que ocuparse de nosotros y de nuestros pequeños intereses. Es además, aniquilar su propio juicio y reducirse a un papel pasivo, sin provecho para la vida presente y con seguridad perjudicial para el adelantamiento futuro. Si hay puerilidad en preguntar a los Espíritus por cosas fútiles, no la hay menos de parte de los Espíritus que se ocupan espontáneamente de lo que pueden llamar detalles caseros; pueden ser buenos, pero seguramente son muy terrestres. Sin embargo acontece – Dios lo permite algunas veces–, que los malos tengan suerte en sus proyectos de avaricia; pero entonces es una lección que Dios os da a todos; lo que quiere es estimular la previsión humana; es el orden infinito que reina en la naturaleza, es el valor que deben imitar y que deben soportar con resignación los hombres contra los acontecimientos.  En cuanto a los que por cálculo se aprovechan de los desastres, creedlo, serán castigados. Dios quiere que todos sus seres vivan; el hombre no debe jugar con la necesidad, ni traficar con lo superfluo. Justo en sus buenas obras, grande en su clemencia, demasiado bueno para nuestra ingratitud, Dios, en sus designios, es impenetrable.
Bossuet. Alfredo de Marignac.



Motivos de Resignación... el Espiritismo Según el Espiritismo.
12. Con estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados", Jesús indica al mismo tiempo la compensación que espera a los que sufren, y la resignación que hace bendecir el sufrimiento como preludio de la curación.
Estas palabras también pueden traducirse de este modo: Vosotros debéis consideraros felices sufriendo, porque vuestros dolores son deudas de vuestras faltas pasadas, y esos dolores sufridos con paciencia en la tierra os ahorran siglos de sufrimientos en la vida futura. Debéis, pues, teneros por felices, viendo que Dios reduce vuestra deuda, permitiéndoos que la pagués ahora, lo que os asegurará la tranquilidad para el porvenir.
El hombre que sufre se parece a un deudor que debe una fuerte cantidad y a quien su acreedor dice: "Si hoy mismo me pagáis la centésima parte, os perdono el resto; quedaréis libre; si no la hacéis, os perseguiré hasta que hayáis pagado el último céntimo". ¿No sería feliz el deudor, aun cuando sufriese toda clase de privaciones para librarse, pagando solamente la centésima parte de lo que debe? En vez de quejarse de su acreedor, ¿no le daría las gracias? Tal es el sentido de estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados"; son felices porque pagan la deuda, y después de pagar, quedaron libres. Pero si pagando por un lado, se contraen nuevas deudas por el otro, nunca se llegará al saldo. Cada nueva falta aumenta la deuda, porque no hay una sola, cualquiera que sea, que no lleve consigo su castigo forzoso, inevitable; si no es hoy, será mañana, y si no en esta vida, será en otra.
Entre estas faltas debería ponerse en primer lugar el defecto de sumisión a la voluntad de Dios; pues si en las aflicciones se murmura si no se aceptan con resignación y como cosa que ha debido merecersesi se acusa a Dios de injustose contrae una deuda nueva que hace perder el beneficio que podría esperarse del sufrimiento; por esto será preciso empezar de nuevo, absolutamente como si a un acreedor que os atormenta, le dais cantidades a cuenta, y cada vez le pedís prestado de nuevo.
A su entrada en el mundo de los espíritus, el hombre es semejante también al obrero que se presenta el día de la paga. A los unos les dice el amo: "Aquí tenéis el precio de vuestros jornales"; a los otros, los felices de la tierra, a los que hayan vivido en la ociosidad, a los que hayan cifrado su felicidad en la satisfacción del amor propio y los goces mundanos, dirá:
"Nada hay para vosotros, porque habéis recibido vuestro salario en la tierra. Idos y empezad de nuevo vuestra tarea".
Tal es el sentido de estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados"; son felices porque pagan la deuda, y después de pagar, quedaron libres. Pero si pagando por un lado, se contraen nuevas deudas por el otro, nunca se llegará al saldo. Cada nueva falta aumenta la deuda, porque no hay una sola, cualquiera que sea, que no lleve consigo su castigo forzoso, inevitable; si no es hoy, será mañana, y si no en esta vida, será en otra. Entre estas faltas debería ponerse en primer lugar el defecto de sumisión a la voluntad de Dios; pues si en las aflicciones se murmura si no se aceptan con resignación y como cosa que ha debido merecerse, si se acusa a Dios de injusto, se contrae una deuda nueva que hace perder el beneficio que podría esperarse del sufrimiento; por esto será preciso empezar de nuevo, absolutamente como si a un acreedor que os atormenta, le dais cantidades a cuenta, y cada vez le pedís prestado de nuevo.  A su entrada en el mundo de los espíritus, el hombre es semejante también al obrero que se presenta el día de la paga. A los unos les dice el amo: "Aquí tenéis el precio de vuestros jornales"; a los otros, a los felices de la tierra, a los que hayan vivido en la ociosidad, a los que hayan cifrado su felicidad en la satisfacción del amor propio y los goces mundanos, dirá:"Nada hay para vosotros, porque habéis recibido vuestro salario en la tierra. Idos y empezad de nuevo vuestra tarea".
13. El hombre puede aliviar o aumentar las amarguras de sus pruebas según el modo como considere la vida terrestre. Sufre tanto más cuanto más larga ve la duración del sufrimiento; así, pues, el que se coloca en el punto de vista de la vida espiritual, abraza de una sola ojeada la vida corporal; la ve como un punto en el infinito, comprende su corta duración, y dice que ese momento penoso pasa muy pronto; la certeza de un porvenir próximo más feliz le sostiene y le anima, y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar. Para el que sólo ve la vida corporal, por el contrario, ésta le parece interminable, y el dolor pesa sobre él con toda su fuerza. Es resultado de ese modo de considerar la vida el disminuir la importancia de las cosas de este mundo, conducir al hombre a moderar sus deseos y a contentarse con su posición sin envidiar la de los otros; atenuando la impresión moral de los reveses y de los desengaños que experimenta, adquiere una calma y una resignación tan útiles a la salud del cuerpo como a la del alma; mientras que con la envidia, los celos y la ambición, él mismo se pone voluntariamente en el tormento y aumenta de este modo las miserias y las angustias de su corta existencia
El suicidio y la locura
14. La calma y la resignación resultantes de la manera de considerar la vida terrestre y de la fe del porvenir, dan al espíritu una serenidad que es el mejor preservativo contra "la locura y el suicidio". En efecto, es cierto que la mayor parte de los casos de locura son debidos a la conmoción producida por las vicisitudes que el hombre no tiene fuerza para soportar; si, pues, por la manera como el Espiritismo le hace ver las cosas de este mundo, toma con indiferencia, y aun con alegría, los reveses y los desengaños que le hubieran desesperado en otras  circunstancias, es evidente que esa fuerza que le coloca por encima de los acontecimientos, preserva su razón de las sacudidas, que sin esto le hubieran quebrantado.
16. La incredulidad, la simple duda acerca del porvenir, las ideas materialistas, en una palabra, son los más grandes excitantes para el suicidio: engendran la "cobardía moral". Y cuando se ven hombres de ciencia apoyarse en la autoridad de su saber para esforzarse en probar a sus oyentes o a sus lectores que nada tienen que esperar después de la muerte, ¿no equivale a conducirles a esta consecuencia, es a saber: que si son desgraciados, nada pueden hacer mejor que matarse? ¿Qué podrían decirles que les desviara de esa idea? ¿Qué compensación pueden ofrecerles? ¿Qué esperanza pueden darles? Nada absolutamente, sino la nada. De donde se sigue, que si la nada es el solo remedio heroico, la sola perspectiva, más vale caer en ella en seguida que más tarde y sufrir de este modo menos tiempo. La propagación de las ideas materialistas es, pues, el veneno que inocula en un gran numero el pensamiento del suicidio, y aquellos que se proclaman sus apóstoles, asumen una grande responsabilidad. No siendo permitida la duda con el Espiritismo, el aspecto de la vida cambia, el creyente sabe que la vida se prolonga indefinidamente más allá de la tumba, pero en diferentes condiciones; de aquí nace la paciencia y la resignación, que naturalmente desvían el pensamiento del suicidio; en una palabra, de aquí viene el "valor moral".
31. "Aquellos que aceptan sus sufrimientos con resignación, por sumisión a la voluntad de Dios y con la mira de alcanzar la felicidad futura, ¿no trabajan sólo para ellos mismos y pueden hacer que sus sufrimientos sean provechosos a otros?" Estos sufrimientos pueden ser provechosos a otro, material y moralmente. Materialmente, si por el trabajo, las privaciones y los sacrificios que ellos se imponen, han contribuido al bienestar material de su prójimo; moralmente, por el ejemplo que dan de sumisión a la voluntad de Dios. Este ejemplo del poder de la fe espiritista puede excitar a los desgraciados a la resignación, salvarles de la desesperación y de sus funestas consecuencias para el porvenir. (San Luis. París, 1860).
6. Vengo a enseñar y a consolar a los pobres desheredados; vengo a decirles que eleven su resignación al nivel de sus pruebas; que lloren, porque el dolor fué consagrado en el Huerto de los Olivos; pero que esperen, porque los ángeles consoladores vendrán también a enjugar las lágrimas. Trabajadores, trazad vuestro surco; por la mañana continuad el trabajo rudo de la víspera; el trabajo de vuestras manos proporciona el pan terrestre a vuestro cuerpo, pero vuestras almas no están olvidadas: y yo, el divino jardinero, las cultivo en el silencio de vuestros pensamientos. Cuando haya sonado la hora del descanso, cuando el estambre se escape de vuestras manos y cuando vuestros ojos se cierren a la luz, sentiréis brotar y germinar en vosotros mi preciosa semilla. Nada se pierde en el reino de mi Padre, y vuestros sudores y vuestras miserias forman el tesoro que debe haceros ricos en las esferas superiores, en donde la luz reemplaza a las tinieblas y en donde el más desnudo de vosotros puede que sea el más radiante de luz.
Obediencia y Resignación
8. La doctrina de Jesús enseña por todas partes la obediencia y la resignación, dos virtudes compañeras de la dulzura, muy militantes, aunque los hombres las confunden sin razón con la negación del sentimiento y de la voluntad. "La obediencia es el consentimiento de la razón, y la resignación es el consentimiento del corazón"; las dos son fuerzas activas, porque llevan la carga de las pruebas que la insensata rebeldía vuelve a dejar caer. El cobarde no puede ser resignado, de la misma manera que el orgulloso y el egoísta no puede ser obediente. Jesús fué la encarnación de estas virtudes, despreciadas por la materialista antigüedad. Llegó el momento en que la sociedad romana perecía en el desfallecimiento de la corrupción, y aquél vino a hacer brillar en el seno de la humanidad agobiada los triunfos del sacrificio y del desprendimiento carnal. Cada época lleva de este modo el sello de la virtud o del vicio que debe salvarla o perderla. La virtud de vuestra generación es la actividad intelectual; su vicio es la indiferencia moral. Digo sólo actividad, porque el genio se eleva de repente y descubre de una sola ojeada los horizontes que la multitud verá después de él, mientras que la actividad es la reunión de los esfuerzos de todos para alcanzar un objeto menos brillante, pero que prueba la elevación intelectual de una época. Someteos al impulso que venimos a dar a vuestros espíritus; obedeced a la gran ley del progreso, que es la palabra de vuestra generación. ¡Desgraciado el espíritu perezoso cuyo entendimiento se embota!. ¡Desgraciado! porque nosotros, que somos los guías de la humanidad que marcha, les daremos con el látigo y forzaremos su voluntad rebelde con el doble esfuerzo del freno y la espuela; toda resistencia orgullosa deberá ceder tarde o temprano; pero felices aquellos que son humildes, porque prestarán oído dócil a las enseñanzas. (Lázaro. París, 1863).
La Piedad
17. La piedad es la virtud que más se aproxima a los ángeles, es la hermana de la caridad que os conduce hacia Dios. ¡Ah! dejad que vuestro corazón se enternezca al aspecto de las miserias y de los sufrimientos de vuestros semejantes; vuestras lágrimas son bálsamo que derramáis sobre sus heridas, y cuando por una dulce simpatía, conseguís volverles la esperanza y la resignación, ¡qué satisfacción no experimentáis! Es verdad que este encanto tiene cierta amargura, porque nace al lado de la desgracia; pero si no tiene la acritud de los goces mundanos, ni las punzantes decepciones del vacío que éstas dejan en pos de sí, tiene una suavidad penetrante que alegra el alma. La piedad, la piedad bien sentida, es amor; el amor es afecto; el afecto es el olvido de sí mismo, y este olvido es la abnegación en favor del desgraciado, es la virtud por excelencia, es la que practicó toda su vida el divino Mesías, y que enseñó en su doctrina tan sublime y tan santa; cuando esta doctrina llegue a su pureza primitiva, cuando sea admitida por todos los pueblos, dará la felicidad a la Tierra, haciendo, al fin, reinar en ella la concordia, la paz y el amor.
Acto de sumisión y resignación
30. Prefacio. Cuando tenemos un motivo de aflicción, si buscamos la causa encontraremos muchas veces que es consecuencia de nuestra imprudencia, de nuestra impresión, o de una acción anterior; en este caso, a nadie debemos culpar sino a nosotros mismos. Si la causa de una desgracia es independiente de toda participación nuestra, es una prueba para esta vida o la expiación de una existencia pasada, y en este último caso, la naturaleza de la expiación puede hacernos conocer la naturaleza de la falta, porque siempre somos castigados por donde hemos pecado. (Cap. V, núms. 4, 6 y siguientes.)
En lo que nos aflige, en general, sólo vemos el mal presente, y no las consecuencias ulteriores favorables que esto puede tener. El bien es muchas veces consecuencia del mal pasajero, como la curación de un enfermo es resultado de los medios dolorosos que se han empleado para obtenerla.  En todos los casos debemos someternos a la voluntad de Dios y soportar con valor las tribulaciones de la vida, si queremos que se nos tome en cuenta y que se nos apliquen estas palabras de Cristo:
Bienaventurados los que sufren. (Cap. V, núm. 18.)
31. OraciónDios mio, vos sois soberanamente justo; todo sufrimiento en la tierra, debe, pues, tener su causa y su utilidad. Yo acepto el motivo de aflicción que acabo de experimentar como una expiación de mis faltas pasadas y como una prueba para el porvenir. Espíritus buenos que me protegéis, dadme fuerza para soportarla sin murmurar; haced que sea para mí una advertencia saludable, que aumente mi experiencia y que combata en mí el orgullo, la ambición, la necia vanidad y el egoísmo, y que todo contribuya a mi adelantamiento.

Artículos referidos en esta reflexión que merecen ser incluidos.

Mari opina
Miércoles, 31 de diciembre de 2008

La resignación en la actualidad parece difícil, pero en realidad, la resignación nos enseña a llevar la vida y los problemas de distinta manera, pues cuando en nuestro interior disponemos de la resignación nuestro mundo se vuelve más tranquilo. La resignación también es aceptar todo lo que nos sucede, ya sea dolor, ya sea situación laboral complicada, problemas conyugales o en el hogar, resignación en todo, puesto que en este mundo todo lo que nos pasa es por algún motivo, sabiendo que nada es casual, entonces debemos resignarnos en todo, la paz interior, la tranquilidad, el saber que el Padre nos ayudara, todo eso, aparte de hacer que nuestra resignación crezca en nuestro corazón también nos enseña a tener fe.

Si hacemos todo lo contrario y lo que hacemos es luchar por cambiar una situación que ya es difícil de llevar, nos hace perder la fe, nos hace perder la tranquilidad y no ver las cosas con su objetivo más claro, pues los obsesores, estos hermanos que no quieren que avancemos, nos harán que todo sea más difícil y por lo tanto hará que perdamos esa paz que tenemos dentro de nosotros, y es ahí cuando todo se verá más difícil y con mayor dificultad.

Por eso, tenemos que ser pacientes y resignados, tener la certeza de que nada es casual, que tenemos que saber y creer que lo que nos pasa lo sabe el Padre, y El sabe hasta dónde podemos aguantar y todo lo que nos hace falta para mejorar.
Todo esto, toda esta maravilla, el querer y confiar en el Padre nos hace sentir más calmados y tranquilos, pero para ello, necesitamos tener la resignación y la tranquilidad confiando en el Padre, siempre.

¡Hay hermanos!, si supierais lo importante que es tener resignación en las cosas, no rebeldía sino fe en todo, vuestro mundo interior seria más bello y os acercaríais a los ángeles del cielo, pues veríais que todo pasa por algún motivo, y eso os daría paz y confianza en Dios, y que nada es casual, pues todo lo sabe el Padre.
Hermanos, sed fuertes para cultivar esa bella doctrina espirita dentro de vosotros, confiando en el Padre y luchando por mejorar.
Tener resignación y amar al Padre.
Espíritu Rafael


Vida espiritual

Lunes, 24 de enero de 2011
Tenemos que admitir que en la tierra, todos sufrimos. Sí, todos sufrimos en la tierra. Este es un planeta de pruebas y de expiaciones. Eso no es bueno, ni es malo, es la condición evolutiva del planeta. Desde los mundos primitivos destinados a las primeras existencias humanas hasta los mundos divinos, celestes, conforme a la clasificación de los espíritus, encontramos los mundos de pruebas y expiaciones.
Afirman los Guías de la humanidad que, en los mundos de pruebas y expiaciones predomina el mal. El bien aun se elabora, mas predomina el mal. Si en esos mundos predomina el mal, todos aquellos que en ellos vivamos, estamos, de cierta manera, sujetos al mal de ese mundo. Es muy importante pensar en esa cuestión. Cada vez que vemos a nuestro alrededor encontramos sufrimientos de todos los niveles.
Sufrimientos en el área social. Hay individuos que nacen, que viven en estado de máxima pobreza, de miseria sociológicamente dicho, debajo de la línea de la pobreza, económicamente también entendido así. Y nos estamos preguntando: ¿Cómo es que en el mundo donde se excede, donde hay basura rica en las grandes ciudades, puede existir tanta hambre? Encontramos criaturas que, desde que nacen son marcadas por enfermedades groseras, individuos que son autistas, hidrocéfalos, microcéfalos, macrocéfalos, ciegos, sordos-mudos, criaturas que nacen con lesiones insuperables como los anencéfalos, sin cerebro; niños que nacen con parte del tronco cerebral apenas y, por eso, la vida orgánica no puede avanzar. Miramos para otro lado de este mismo mundo y hayamos criaturas que nacen en cunas de oro, ricas, de familias poderosas, pero marcadas por insidiosas parálisis, lesiones cerebrales, como esquizofrenias, tormentas en el campo psicológico, en el campo psiquiátrico. Entonces pensamos: ¿Qué mundo es este? Un mundo de pruebas y expiaciones. De esta manera, tenemos dos caminos: o entendemos por qué vivimos en este mundo y porque este mundo tiene esas características o nos desarbolamos o nos perdemos en la revuelta.

Este segundo camino es completamente inhábil. No nos sirve, no nos llevara a lugar alguno que no sea el enloquecimiento mayor. Nos resta la primera posibilidad: tratar de comprender porque en ese mundo se sufre tanto. Ahora, en la medida que entendemos que ese es un mundo de pruebas y de expiaciones está claro porque todos sufrimos, de una manera o de otra. No existe una sola criatura que no tenga sus lecciones. Personas bonitas, bien puestas mas, cuando conversamos con ellas, son dadas a jaquecas, tienen problemas de columna, tienen crisis hepáticas, tienen mil y un problemas que en el rostro no muestran.

Pensamos en las condiciones de este mundo. Si es un mundo donde el mal aun predomina, que estamos aquí aun cargamos muchas marcas de ese mal que en la tierra predomina. ¿Por qué cargamos esas marcas? Porque provenimos de otras existencias donde esas cosas fueron realizadas y Cristo afirmo que no saldríamos de aquí hasta pagar el último cuadrante, la ultima moneda, para usar un lenguaje figurado del mundo. Por causa de eso, vale la pena pensar en una salida para toda esa gama de sufrimientos, de males, que encontramos a lo largo de nuestro planeta. ¿Huir de ellos? Imposible. Para donde quiera que vayamos, allá estará el problema, la dificultad, el acicate de la Ley Divina, Leyes naturales funcionando. Y cada cual de nosotros precisara acostumbrarse con esas ocurrencias del planeta tierra, a driblar ese mal que exacerba en nuestro mundo y procuramos, a lo largo de los días, trabajar para que la tierra sea más feliz de lo que es hoy.
* * *
Cuando pensamos en esa gama de sufrimientos de nuestro planeta, muchas veces nos estamos preguntando al respecto del sufrimiento de los animales. ¿Por qué sufren? Llegamos a comprender porque es que nosotros, seres humanos, sufrimos. Nuestros errores, nuestros delitos, nuestros crímenes cometidos en otras existencias, en otras experiencias aquí en el mundo, en esta misma vida, en vidas pasadas. ¿Pero y los animales? Los animales no erran, ellos no cometen errores. Los animales siguen la Ley del determinismo y, dentro de la Ley del determinismo, ellos no erran nunca. Jamás una serpiente ataca a alguien porque no le gusto su rostro, porque no simpatizo con la persona. Ataca para defenderse, porque se siente arrinconada. Así hacen todos los demás animales para defenderse.

Cuando pensamos en el sufrimiento de los animales tenemos que percibir que, cada ser que sufre en este mundo, tiene un objetivo determinado por la Ley Divina. Los animales sufren no para rescatar los errores cometidos. Es para despertarles los centros psíquicos. Los animales son principios espirituales, son Espíritus en evolución y, ciertamente, precisas del dolor, del sufrimiento para acostumbrarse a buscar en el planeta los recursos salvadores. Jamás la Humanidad supo existir veterinarios, en los bosques. No en tanto, los animales sufrían y buscaban recursos en el bosque. Sufren y buscan recursos en el bosque. Naturalmente que todo eso se debe a ese proceso evolutivo. Al dolor, en los irracionales, no tiene el mismo objetivo que el dolor en el ser humano.

En el ser humano, el dolor nos fustiga al lado moral para que la gente aprenda a perdonar, a ser humilde, a bajar la cresta del orgullo. Más, en los irracionales no, el dolor tiene otro sentido. Los hacen crecer, los hacen progresar. Miramos nuestro gato en casa, nuestro perro y, de repente, ellos van a comer grama, comen capín. La gente no saben lo que estaban sintiendo. Salen afuera, vomitan y se encuentran bien. ¿Quién fue que les enseño a esos animales a buscar en la naturaleza vegetal el remedio para sus problemas? Así pasa con las aves, con las fieras, en la intimidad de los bosques y, naturalmente, tenemos que convenir que hay un camino importantísimo que andar, es lo que da comprensión.

En la medida en que sabemos de eso, encaramos mejor los dolores del mundo, los dolores de la tierra, con una virtud que se llama resignación. La resignación, de manera alguna, será acomodación. No tenemos que cruzar los brazos porque sufrimos delante de los dolores y dejar que Dios lo resuelva. Si estamos desempleados, tenemos que buscar trabajo. Si estamos enfermos, tenemos que buscar medicina, la medicación, el tratamiento. Si tenemos cualquier problema en este mundo, en este mundo tendremos que resolverlo.

Pero la resignación no es sinónimo de acomodación, vale repetir, la resignación es el mirar que tenemos para esos fenómenos, es la manera como vemos esos fenómenos. Si no fuese la resignación, entraríamos en la ruta de la desesperación, entraríamos en el circuito de la desolación porque, cuando no comprendemos porque sufrimos, sufrimos dos veces. La primera vez por el sufrimiento en sí, la segunda vez por la ignorancia a respeto de él. Por eso, es la Doctrina de los Espíritus que tiene, en su contexto y en los textos, esas explicaciones, esos recursos para hacernos pensar en la razón por la cual los seres humanos sufrimos y por cual razón los irracionales sufren en la tierra.

Vale la pena pensar que los animales sufren por un sentido: para despertarles la vida psíquica, el despertar de sus valores psíquicos, en cuanto el ser humano sufre para rescatar sus débitos y realizar aprendizajes en el campo moral. De ahí comenzamos a percibir como es importante esa virtud de la resignación. El evangelio según el espiritismo, la tercera obra de la Codificación de la Doctrina Espirita, hecha por Allan Kardec nos explica que, en cuanto la obediencia corresponde al consentimiento del raciocinio, de la razón, la resignación corresponde al consentimiento del corazón. Es nuestro sentimiento que nos da la oportunidad de la resignación. Ser resignado no es ser paralizado, estancado, acomodado, inerme, inerte. Resignado es tener el entendimiento de la razón de las cosas, lo que no nos impide de sufrir, ni el de llorar, pero que nos da la alegría de saber que estamos dando cuenta de nuestro recado en el mundo.
José Raúl Teixeira
Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 172, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espirita do Paraná. Programa gravado em setembro de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 15.11.2009. Em 31.01.2010.
Traducido por Jacob

Luz Espiritual

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Escrito por Administrador   
Domingo, 22 de Agosto de 2010 16:31
Como debe portarse el espiritista en los sufrimientos y dolores de la vida.
Sabemos los espiritistas que la tierra es lugar de expiación y de dolor como sabemos también que el dolor purifica, depura y eleva, y sabemos más y es que el dolor es uno de los medios que nos hace progresar más rápidamente. ¿Cómo, pues, debemos tomar los dolores y sufrimientos físicos en la vida?

Con calma, con resignación y hasta con alegría, recordando siempre que el dolor es el camino más rápido para elevarnos a regiones más altas, y el más seguro para apartarnos de las veleidades humanas. Hemos visto espiritistas que han sufrido, no sólo con resignación, sino con alegría, porque si bien en los momentos del paroxismo del dolor los he visto quietos y serios y a veces algo fatigados, cosa muy natural, pero, pasado el paroxismo, los he visto relativamente tranquilos y alegres, y cuando sus enfermedades se lo han permitido, han sido expansivos y muy dispuestos a ensalzar la justicia de Dios.

De éstos he visto pocos; pero los que han desencarnado y hemos podido saber de ellos, siempre han demostrado un estado muy feliz en el mundo espiritual, estando muy satisfechos de la calma y serenidad con que supieron sufrir lo dolores de la existencia material. He visto otros espiritistas que, si bien aparentaban resignación en los dolores de la existencia material, los he visto muy tristes y afligidos, les he visto llorar y lamentarse de sus sufrimientos; estos espiritistas, entiendo, que no andan muy bien y están poco seguros de no caer, porque la tristeza engendra mal humor, y esto puede dar lugar a murmurar del destino, y, si se llega a la murmuración, se está en el primer paso de la rebeldía. Cuando un espiritista está en este estado revela atraso moral y un desconocimiento de lo que es la ley divina.

¿Qué diríamos de un comerciante que se le presentan muchos negocios para realizar, en los cuales logre grandes ganancias y se enfada y murmura porque le vienen tales negocios? Diríamos que el tal comerciante no sirve, porque cuando viene la ocasión de recoger un capital no la aprovecha. Así son los espiritistas que, cuando les vienen dolores en la vida, se entristecen o se atribulan y a veces se rebelan. El espiritista debe tomar la existencia material como un curso de pruebas de todas clases, físicas y morales, que sirven para realizar un verdadero progreso; el espiritista nunca debe tomar la existencia material como la vida verdadera, sino como un período de estudio y de prueba para prepararse para la que lo es, porque esta está en la erraticidad; por cada día que pasamos unidos a la carne hemos de pasar miles de años en la vida del espacio, pues, ¿qué significan estos pequeños períodos que llamamos vida material para la que nos aguarda que es la del espíritu?

Si la ley nos obliga a sufrir, porque nada ocurre en la creación sin justicia, debemos los espiritistas aferrarnos a la calma y serenidad más grandes, porque sabemos que es un gran bien para nosotros y que hemos llegado a la hora propicia para probar si el Espiritismo está arraigado en nuestro interior, o si es superficial la creencia que tenemos. Si es superficial, no podemos llamarnos espiritistas, pero si está arraigada en lo más hondo de nuestra alma, sabremos tomar las pruebas y dolores de la existencia como debemos y honraremos la doctrina que profesamos. No debe dudar ningún espiritista que en el reino de Dios no se entra por sorpresa, ni se llega a la felicidad sino después de haberse depurado; así es que las comodidades, las alegrías mundanas y los goces de la tierra no son buenos caminos para alcanzar la felicidad en el espacio como tampoco debe dudar ningún espiritista que, cuanto más cerca se halla de su felicidad espiritual, más probado es por todos conceptos en la tierra.

No hay más que recordar la vida de los mártires, de los justos, de los humildes y de los buenos y compararla con la manera de vivir de los grandes, según el mundo, de los opulentos, de los potentados, y se verá que, mientras los primeros tienen la vista fija en la vida del porvenir, los segundos no ven más que las delicias del mundo. De lo que digo, da una excelente prueba el Señor y Maestro en sus Mandamientos y en sus actos. Bienaventurados los que sufren, que de ellos es el reino de Dios.

Bienaventurados los afligidos, que ellos serán consolados. Bienaventurados los perfectos, que ellos verán a Dios. Estas son las palabras del Señor. Confiemos todos en El; sigamos su ejemplo; sea todo espiritista que sufra grandes dolores, fuerte, lleno de calma, de amor al Padre, de resignación y de sumisión a la justicia divina, y si en algunas épocas la tentación arrecia, que se defienda con la oración, con el amor a los que sufrieron antes que él, y que no olvide que, tras el dolor sufrido con calina y alegría, viene la dicha, la felicidad y la vida eterna.


Miguel Vives
Extraído del libro "Guía práctica del espiritista"
__________________________________________

Reflexión Final, mis comentarios al respecto:

El comportamiento de un Espírita se hace notar marcadamente cuando en sus expresiones, en sus ejecutorias demuestra madurez espiritual a través de la Resignación, nunca murmura, nunca pronuncia palabra alguna para acusar a Dios de sus penas y vicisitudes, su fe se torna muy razonada e inquebrantable, demuestra tolerancia, paciencia y todos los atributos de la Moral, como Amoroso, Caritativo, Compasivo y des materializado.  Esto es Ser Espirita...

¿Y cómo lo podemos notar? Lo delata su optimismo hacia la vida y su felicidad incontenible.

El llegar a la resignación, no es un signo de debilidad, ni tampoco se pretende que te quedes sentado esperando un Milagro que no existe. Es un estado en que se alcanza un estado de paz, al realizar que ya has utilizado todos los recursos mentales, y/o materiales, pero que tu prueba no las has podido vencer aun.  Es el momento en que dejas de sentirte culpable, pero que necesitas que Dios te ayude. 

La ayuda que Dios puede brindar en ese momento que Buenos Espíritus se acercan con el debido permiso de Dios, y derraman de sus Fluidos Cósmicos y cuando llegan tranquilizan tu interior y buenas insinuaciones inundaran tu mente.  


Es el momento de seguir luchando, sabiendo que Dios esta a tu lado, y es un momento donde ha llegado la victoria de tu prueba. Entonces, rechazas todo pensamiento acusatorio, toda tristeza y continuas adelante sin murmurar, ni echarle la culpa a Dios. Es ahí donde venciste tu prueba.
    "LA RESIGNACIÓN SIGNIFICA VICTORIA DE TU PRUEBA"





    REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTE COMENTARIO
    • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec
    • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec
    • Génesis, Allan Kardec
    • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec
    • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec
    • La weblog espirita de Mari 
    •  José Raúl Teixeira Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 172, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espirita do Paraná.
    • Luz Espiritual,  Como-debe-portarse-el-espiritista




    Frank Montañez
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    Revisado en: 6/22/15

    1 comentario:

    1. no tengo palabras para expresar lo maravilloso como se desarrolla el tema.Excelente dificil camino pero nada es imposible cuando se tiene una fe razonada saber que Dios es el unico ser que todo lo puede creador puro y universal sin palabras

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    ¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

    ¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
    Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

    Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

    “Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

    Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


    Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

    Mensajes en Fotos


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    1/15/16

    Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









    • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



    • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



    • Oración Magnética Mental. (Grupales),



    • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



    • Educación Espirita.


    Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



    Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






    Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








    Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











    Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












    REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



    • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

    • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

    • Obras Póstumas, Allan Kardec

    • Genesis

    • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

    • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











    Frank Montañez

    “Soy Espírita”

    Director de la Página


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    Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




    Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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    Fecha Publicado:


    Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






    Los siguientes enlaces te conducen a estos temas ya publicados para ayudarte en tu desarrollo de educación espiritual:









































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    Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación.





    ¡VIVA EL ESPIRITÍSMO!





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    Espero estos enlaces te conduzcan a información que te ayude a lograr activar tu crecimiento espiritual, a través de la Transformación Moral.


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    NOTA ACLARATORIA:





    Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





    • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

    • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













    No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




    Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




    Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































    Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





    Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



    De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




    Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


    “A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





    Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


    Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

    Firmado por Allan Kardec.






    El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


    Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


    La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


    1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






    Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



    En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



    EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



    El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


    Obras Póstumas – Allan Kardec







    TODOS SOMOS MÉDIUMS





    Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




    Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




    Channing






    Libro de Los Mediums - Capt. XVII


    Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


    Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


    "Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


    San Luis






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