lunes, 18 de julio de 2016

¿A qué se refiere el concepto de “Elaboración del contenido espiritual en el Espiritismo”?

Es erróneo pensar que el Espiritismo estaba incompleto cuando se terminaron de publicar los 5 Libros Codificados por Allan Kardec.

Resultado de una mala interpretación del contenido de los Libros Codificados, hemos sufrido los Espiritistas, con la falsa creencia que el Espiritismo no estaba completo y que Allan Kardec y los Espíritus que por iniciativa revelaron la tercera Revelación espiritual, contenida en los Libros Codificados, y que se había entendido que habían indicado que el Espiritismo no estaba completo.

"Los Espíritus sólo enseñan aquello que es necesario para guiar al hombre en el camino de la verdad, pero se abstienen de revelarle lo que el hombre puede descubrir por sí mismo, pues le dejan la incumbencia de discutir, examinar y someter todo al tamiz de la razón, dando lugar incluso, muchas veces, a que adquiera experiencia por su propia iniciativa. Los Espíritus proporcionan el principio, los elementos, y al hombre le corresponde aprovecharlos y ponerlos en acción." (Génesis item #50). 

Esto es en esencia la "Elaboración del hombre, en los conceptos del Espiritismo"

Las Federaciones Espiritistas, nunca consideraron que los Libros Codificados contenían la inspiración divina, que es una “Verdad Eterna”, o sea una Verdad Espiritual Única y Absoluta, y se dejaron convencer con las “Opiniones Personales” de los espiritualistas y médiums Católicos, que durante 135 años, luego que la viuda de Allan Kardec, Amalie Gabriel de Kardec, viuda de Allan Kardec que desencarnó en el año de 1883.


Muy pocos continuaron con el legado de Allan Kardec, y poco a poco fueron introduciendo cambios que tergiversaron el verdadero mensaje espiritual de Dios para la humanidad. 

Comenzaron a leer por parte algunas aseveraciones y expresiones de Allan Kardec y lo sacaron fuera de contexto.

Sin embargo, la elaboración esta muy bien explicada en el ítem #14 del Capítulo I, del Libro de Génesis Espiritual, (Carácteres de la Revelación Espírita). Debemos interpretar bien la introducción del Libro de Génesis y parte del Capitulo I, para entender lo que significa la "Elaboración" del contenido de la Revelación Espirita. Que lee de la siguiente manera, y copiado textualmente: 

La Génesis - Introducción 

INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA

EDICIÓN, PUBLICADA EN
ENERO DE 1868.

Esta nueva obra constituye un paso adelante en el terreno de las consecuencias y las aplicaciones del espiritismo. Conforme lo indica su título, tiene como objetivo el estudio de tres puntos hasta ahora diversamente interpretados y comentados: la génesis, los milagros y las predicciones, en sus relaciones con las nuevas leyes que se deducen de la observación de los fenómenos espíritas.

Dos elementos, o si se quiere, dos fuerzas rigen el universo: el elemento espiritual y el elemento material. De la acción simultánea de esos dos principios resultan fenómenos especiales, que se tornan naturalmente inexplicables si se prescinde de uno de ellos, del mismo modo que la formación del agua sería inexplicable si no se tomara en cuenta uno de sus elementos constituyentes: el oxígeno o el hidrógeno.

Al demostrar la existencia del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo material, el espiritismo proporciona la explicación de una inmensidad de fenómenos que no se han comprendido, y que por eso mismo han sido considerados inadmisibles por parte de cierta clase de pensadores. Esos hechos abundan en las Escrituras, pero sus comentadores no han conseguido llegar a una solución racional, pues ignoraban la ley que los rige. Ubicados en dos campos opuestos, han girado siempre dentro del mismo círculo de ideas: los unos menospreciando los datos positivos de la ciencia, los otros sin considerar el principio espiritual.

Esa solución se encuentra en la acción recíproca del espíritu y la materia. Es verdad que ella quita a la mayoría de esos hechos su carácter sobrenatural. Pero ¿qué vale más: admitirlos como resultado de las leyes de la naturaleza, o rechazarlos por completo? Su rechazo absoluto acarrea la negación de la base misma del edificio, mientras que, admitidos de ese modo, apenas suprimiendo lo accesorio, la base queda intacta. Por eso el espiritismo conduce a tantas personas a la creencia en verdades que no hace mucho consideraban meras utopías.

Esta obra es, pues, como ya lo hemos dicho, un complemento de las aplicaciones del espiritismo, desde un punto de vista especial. Los materiales estaban listos, o al menos elaborados desde hace mucho tiempo, pero aún no había llegado el momento de que fueran publicados. Era preciso, en primer lugar, que las ideas que debían servirles de base llegaran a la madurez y, además, que se tomara en cuenta la oportunidad de las circunstancias. El espiritismo no tiene misterios ni teorías secretas; todo en él debe ser dicho con claridad, a fin de que todos puedan juzgarlo con conocimiento de causa. No obstante, cada cosa debe llegar a su tiempo, para que llegue con seguridad. Una solución dada a la ligera, antes de que la cuestión se elucide por completo, sería más una causa de retroceso que de avance. En la que aquí tratamos, la importancia del asunto nos imponía el deber de evitar toda precipitación.

Antes de que entremos en materia, nos ha parecido necesario definir claramente los roles respectivos de los Espíritus y de los hombres en la elaboración de la nueva doctrina. Esas consideraciones preliminares, que apartan de ella toda idea de misticismo, constituyen el objeto del primer capítulo, titulado: Caracteres de la revelación espírita. Solicitamos que se atienda con seriedad ese punto, porque en cierto modo allí está el nudo de la cuestión.

Sin perjuicio de la parte que toca a la actividad humana en la elaboración de esta doctrina, la iniciativa pertenece a los Espíritus, pero no constituye la opinión personal de ninguno de ellos. La doctrina no es, ni puede dejar de ser, más que el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de los Espíritus. Sólo bajo esta condición podemos denominarla doctrina de los Espíritus. De lo contrario, sería apenas la doctrina de un Espíritu, y sólo tendría el valor de una opinión personal.

Generalidad y concordancia en la enseñanza, tal es el carácter esencial de la doctrina espírita, la condición misma de su existencia, de donde resulta que todo principio que no haya recibido la consagración del control de la generalidad no puede ser considerado parte integrante de esa misma doctrina, sino una simple opinión aislada cuya responsabilidad el espiritismo no puede asumir.

Esa concordancia colectiva de la opinión de los Espíritus, sometida además al criterio de la lógica, constituye la fuerza de la doctrina espírita y asegura su perpetuidad. Para que ella cambiara, sería necesario que la universalidad de los Espíritus cambiara de opinión, y que ellos acudieran un día para decir lo contrario de lo que dijeron anteriormente. Dado que la doctrina tiene su fuente de origen en la enseñanza de los Espíritus, para que desapareciera sería necesario que los Espíritus dejaran de existir. Eso es también lo que hará que el espiritismo prevalezca sobre los sistemas personales, pues estos no poseen raíces en todas partes.

El Libro de los Espíritus ha visto consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo general. En abril de 1867 cumplió su primer decenio. En ese lapso, los principios fundamentales, cuyas bases había asentado, fueron sucesivamente completados y desarrollados en virtud de la enseñanza progresiva de los Espíritus. Ninguno ha sido desmentido por la experiencia. Todos, sin excepción, han permanecido en pie, más vivos que nunca, mientras que de las ideas contradictorias que algunos han intentado oponerle, ninguna prevaleció, precisamente porque en todas partes se enseñaba lo contrario. Ese es un resultado característico que podemos proclamar sin vanidad, pues jamás nos hemos atribuido el mérito de ello.

Los mismos escrúpulos han regido la redacción de nuestras demás obras, de modo que con absoluta verdad pudimos incluir en sus títulos la expresión según el espiritismo, porque estábamos seguros de su conformidad con la enseñanza general de los Espíritus. Lo mismo ocurre con esta, que por motivos semejantes podemos presentar como complemento de las precedentes, con excepción, sin embargo, de algunas teorías aún hipotéticas, que hemos tenido cuidado de indicar como tales, y que deben ser consideradas simples opiniones personales, hasta tanto sean confirmadas o rechazadas, a fin de que no pese sobre la doctrina espírita la responsabilidad de ninguna de ellas.

Asimismo, los lectores asiduos de la Revista Espírita ya deben de haber notado, bajo la forma de esbozos, la mayoría de las ideas desarrolladas en esta obra, conforme lo hemos hecho con las anteriores. A menudo la Revista representa para nosotros un terreno de ensayo, destinado a sondear la opinión de los hombres y de los Espíritus sobre algunos principios, antes de admitirlos como partes constitutivas de la doctrina.

Allan Kardec

La Génesis - Parte del contenido del Capítulo I
10. Sólo los Espíritus puros reciben la palabra de Dios con la misión de transmitirla. No obstante, hoy se sabe que no todos los Espíritus son perfectos, y que existen algunos que se presentan bajo falsas apariencias, lo que llevó a san Juan a decir: “No creáis en cualquier Espíritu; ved antes si los Espíritus son de Dios”. (Primera Epístola, 4:1.)
Puede haber, pues, revelaciones serias y verdaderas, como hay revelaciones apócrifas y mentirosas. El carácter esencial de la revelación divina es el de la "eterna verdad". Toda revelación contaminada de errores o sujeta a modificaciones no puede emanar de Dios. Es por eso que la ley del Decálogo tiene todos los caracteres de su origen, mientras que las otras leyes mosaicas, esencialmente transitorias, muchas veces en contradicción con la ley del Sinaí, son obra personal y política del legislador hebreo. Con el ablandamiento de las costumbres del pueblo, esas leyes cayeron en desuso por sí mismas, mientras que el Decálogo permaneció siempre en pie como faro de la humanidad. Cristo hizo de él la base de su edificio, y abolió las otras leyes. Si estas fuesen obra de Dios, las habría conservado intactas. Cristo y Moisés son los dos Caracteres de la revelación espírita grandes reveladores que cambiaron la faz del mundo, y en eso está la prueba de su misión divina. Una obra puramente humana no habría tenido ese poder.
11. Una importante revelación se produce en la época actual: la que nos muestra la posibilidad de que nos comuniquemos con los seres del mundo espiritual. No cabe duda de que ese conocimiento no es nuevo; pero hasta ahora, en cierto modo, había permanecido como letra muerta, es decir, sin provecho para la humanidad. La ignorancia de las leyes que rigen esas relaciones lo había ahogado       bajo la superstición; el hombre era incapaz de extraer de allí alguna deducción saludable. Estaba reservado a nuestra poca desembarazarlo de los accesorios ridículos, comprender su alcance y hacer surgir la luz destinada a iluminar el camino del porvenir.  
12. El espiritismo, al darnos a conocer el mundo invisible que nos rodea y en medio del cual vivimos sin que lo sospecháramos, así como las leyes que lo rigen, sus relaciones con el mundo visible, la naturaleza y el estado de los seres que habitan en él y, por consiguiente, el destino del hombre después de la muerte, constituye una verdadera revelación en el sentido científico de la palabra.
13. Por su naturaleza, la revelación espírita tiene un doble carácter: participa al mismo tiempo de la revelación divina y de la revelación científica. Participa de la primera, porque su aparición es providencial, y no el resultado de la iniciativa o de un deseo premeditado del hombre; y porque los puntos fundamentales de la doctrina provienen de la enseñanza que han impartido los Espíritus encargados por Dios de ilustrar a los hombres sobre cosas que ellos ignoraban, que no podían aprender por sí mismos, y que les importa conocer, ya que hoy son aptos para comprenderlas. Participa de la segunda, porque esa enseñanza no es privilegio de ningún individuo, sino que es impartida a todos del mismo modo; porque los que la transmiten y los que la reciben no son seres pasivos, dispensados del trabajo de la observación y la investigación; porque no han renunciado al razonamiento y al libre albedrío; porque no se les ha prohibido el examen, sino que, por el contrario, se les ha recomendado; en fin, porque la doctrina no fue dictada completa, ni impuesta a una creencia ciega; porque es deducida, mediante el trabajo del hombre, de la observación de los hechos que los Espíritus colocan delante de sus ojos, así como de las instrucciones que le dan, instrucciones que él estudia, comenta, compara, a fin de que él mismo extraiga las consecuencias y aplicaciones. En suma: lo que caracteriza a la revelación espírita es el hecho de que su origen es divino, la iniciativa es de los Espíritus, y su elaboración es fruto del trabajo del hombre. 
14. Como medio de elaboración, el espiritismo procede exactamente de la misma manera que las ciencias positivas, es decir, aplica el método experimental. Cuando se presentan hechos nuevos que no se pueden explicar a través de las leyes conocidas, él los observa, los compara y analiza, y remontándose de los efectos a las causas, llega a la ley que los rige; después deduce sus consecuencias y busca las aplicaciones útiles. No establece ninguna teoría preconcebida; por eso no presentó como hipótesis la existencia y la intervención de los Espíritus, como tampoco del periespíritu, la reencarnación ni ningún otro principio de la doctrina. Concluyó por la existencia de los Espíritus cuando esa existencia resultó evidente a partir de la observación de los hechos, y ha procedido de igual manera en cuanto a los otros principios. No han sido los hechos los que vinieron con posterioridad a confirmar a la teoría, sino que la teoría vino a continuación para explicar y resumir los hechos. Es, pues, rigurosamente exacto que se diga que el espiritismo es una ciencia de observación y no un producto de la imaginación. Las ciencias sólo hicieron progresos importantes después de que sus estudios se basaron en el método experimental; hasta entonces se creía que ese método sólo era aplicable a la materia, mientras que también se aplica a las cosas metafísicas.
La Génesis - Capítulo I
45. La primera revelación estuvo personificada por Moisés, la segunda por Cristo, pero la tercera no está personificada por ningún individuo. Las dos primeras son individuales, la tercera es colectiva; ese es un carácter esencial de suma importancia. Es colectiva en el sentido de que no fue hecha como privilegio para nadie en particular; nadie, por consiguiente, puede atribuirse la condición de ser su profeta en exclusividad. Ha sido esparcida simultáneamente por sobre toda la Tierra, a millones de personas de todas las edades y condiciones, desde la más baja hasta la más alta de la escala, según esta predicción registrada por el autor de los Hechos de los Apóstoles: “En los últimos tiempos, dijo el Señor, derramaré de mi espíritu sobre toda carne; vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes tendrán visiones, y vuestros ancianos soñarán” (Hechos, 2:17 y 18). No provino de ningún culto en especial, a fin de que un día sirva a todos de punto de unión 3.
3 Nuestro rol personal, en el gran movimiento de ideas que se prepara mediante el espiritismo y que comienza a producirse, es el de un observador atento, que estudia los hechos para descubrir su causa y extraer de ellos las consecuencias. Hemos confrontado todos los hechos que nos ha sido posible reunir; comparamos y comentamos las instrucciones dadas por los Espíritus en todos los puntos del globo, y después coordinamos metódicamente el conjunto; en suma, hemos estudiado y dimos al público el fruto de nuestras investigaciones, sin que atribuyéramos a nuestra tarea mayor valor que el de una obra son la fuente de donde proviene. Ahora bien, como los Espíritus están en todas partes y existirán siempre, si por una eventualidad consiguiesen reprimirlo en todo el globo, reaparecería poco tiempo después, porque se basa en un hecho que está en la naturaleza, y las leyes de la naturaleza no se pueden reprimir. De esto deben convencerse aquellos que sueñan con el aniquilamiento de la doctrina espírita. (Véase la Revista Espírita, febrero de 1865: “Perpetuidad del espiritismo”.)

46. Las dos primeras revelaciones, por ser fruto de una enseñanza personal, quedaron forzosamente localizadas, es decir, aparecieron en un solo punto, en torno al cual la idea se propagó poco a poco; pero fueron necesarios muchos siglos para que alcanzasen los extremos del mundo, y aun así no lo invadieron por completo. La tercera revelación tiene una particularidad: no está personificada en un solo individuo, sino que surgió simultáneamente en millares de puntos diferentes, que se convirtieron en centros o focos de irradiación. Al multiplicarse esos centros, sus rayos se reúnen poco a poco, como los círculos formados por una enorme cantidad de piedras lanzadas al agua; de tal manera que, en un plazo determinado, acabarán por cubrir toda la superficie del globo. Esa es una de las causas de la rápida propagación de la doctrina. Si esta hubiese surgido en un solo punto, si fuese obra exclusiva de un hombre, se habrían formado sectas alrededor suyo, y tal vez habría trascurrido medio siglo sin que se hubieran alcanzado los límites del país donde hubiera comenzado, en tanto que después de diez años ya ha plantado jalones de un polo al otro.

47. Esa circunstancia, nunca vista en la historia de las doctrinas, otorga al espiritismo una fuerza excepcional y un poder de acción irresistible. De hecho, aunque lo persigan en un punto, en un determinado país, será materialmente imposible que lo hagan en todas partes y en todos los países. Por cada lugar donde obstaculicen su marcha, habrá otros mil donde florecerá. Más aún, si lo atacan en un individuo, no podrán hacerlo en los Espíritus, que filosófica deducida de la observación y la experiencia, sin que nunca nos hayamos considerado el jefe de la doctrina, ni procuráramos imponer nuestras ideas a nadie. Al publicarlas, hemos hecho uso de un derecho común, y aquellos que las aceptaron lo han hecho libremente. Si esas ideas encontraron numerosas simpatías, se debe a que tuvieron la ventaja de corresponder a las aspiraciones de un importante número de  personas, y de eso no nos envanecemos de ningún modo, ya que su origen no nos pertenece. Nuestro mayor mérito es el de la perseverancia y la dedicación a la causa que hemos abrazado. En todo eso, hemos hecho lo que cualquier otro podría haber hecho en nuestro lugar, razón por la cual nunca hemos tenido la pretensión de considerarnos profeta o mesías ni, menos aún, de presentarnos como tal. (N. de Allan Kardec.)
48. Sin embargo, a pesar de la diseminación de esos centros de irradiación, estos podrían aún permanecer aislados por mucho tiempo unos de otros, o confinados en países lejanos, como sucede con algunos de ellos. Faltaba entre esos centros una conexión que los pusiera en comunión de pensamientos con sus hermanos de creencia, para mantenerlos informados de lo que ocurría en otros lugares. Ese lazo de unión, que en la antigüedad podría haber faltado al espiritismo, hoy existe entre las publicaciones que van a todas partes, y que condensan en una forma única, concisa y metódica, la enseñanza que se brinda en todas partes de múltiples maneras,y en diversas lenguas.
49. Las dos primeras revelaciones sólo podían ser el resultado de una enseñanza directa. Como los hombres no estaban todavía suficientemente adelantados a fin de que cooperaran para su elaboración, debían ser impuestas por la fe mediante la autoridad de la palabra de un maestro. No obstante, se percibe entre las dos una muy sensible diferencia, debida al progreso de las costumbres y las ideas, aunque fueran hechas al mismo pueblo y en el mismo medio, pero con dieciocho siglos de intervalo. La doctrina de Moisés es absoluta, despótica; no admite discusión y se impone al pueblo por la fuerza. La de Jesús es esencialmente consejera; se acepta libremente y sólo se impone por la persuasión; dio motivo a controversias aún en vida de su fundador, que no despreció la discusión con sus adversarios.
50. La tercera revelación llega en una época de emancipación y madurez intelectual, cuando la inteligencia, ya desarrollada, no se conforma con representar un rol meramente pasivo, y cuando el hombre ya no acepta nada a ciegas, sino que quiere ver a dónde lo conducen, quiere saber el porqué y el cómo de cada cosa. Por eso, esta revelación tenía que ser al mismo tiempo el producto de una enseñanza y el fruto del trabajo, de la investigación y el libre examen. Los Espíritus sólo enseñan aquello que es necesario para guiar al hombre en el camino de la verdad, pero se abstienen de revelarle lo que el hombre puede descubrir por sí mismo, pues le dejan la incumbencia de discutir, examinar y someter todo al tamiz de la razón, dando lugar incluso, muchas veces, a que adquiera experiencia por su propia iniciativa. Los Espíritus proporcionan el principio, los elementos, y al hombre le corresponde aprovecharlos y ponerlos en acción. (Véase el § 15.).  
15. Citemos un ejemplo. En el mundo de los Espíritus ocurre un hecho muy singular, que seguramente nadie había sospechado: el que haya Espíritus que no se consideran muertos. ¡Pues bien! Los Espíritus superiores, que conocen perfectamente ese hecho, no vinieron a decirnos previamente: “Hay Espíritus que suponen que viven todavía la vida terrenal, que han conservado sus gustos, sus costumbres y sus instintos”. En lugar de eso, han provocado la manifestación de Espíritus de esa categoría para que los observáramos. Así pues, luego de haber visto Espíritus inseguros en cuanto a su estado, o que afirman que todavía pertenecen a este mundo, o que se consideran dedicados a sus ocupaciones habituales, del ejemplo se dedujo la regla.
La multiplicidad de sucesos análogos ha probado que el hecho no era excepcional, sino una de las fases de la vida espírita. Entonces ha sido posible estudiar todas las variedades y las causas de tan singular ilusión, y reconocer que esa situación es sobre todo inherente a Espíritus poco adelantados moralmente, y característica de determinados tipos de muerte; que sólo es transitoria, pero puede durar días, meses y años. Así, la teoría nació de la observación. Ocurrió lo mismo en relación con los demás principios de la doctrina espírita.  
51. Dado que los elementos de la revelación espírita fueron suministrados simultáneamente y en muchos puntos, a hombres de todas las condiciones sociales y de diversos grados de instrucción, es evidente que las observaciones no podían ser hechas en todas partes con el mismo resultado; que las consecuencias a extraer, la deducción de las leyes que rigen ese orden de fenómenos, en suma, la conclusión sobre la que debían asentarse las ideas, no podían surgir sino del conjunto y de la correlación de los hechos. Ahora bien, cada centro aislado, circunscrito a un círculo restringido, al no ver con frecuencia más que un orden particular de hechos, algunas veces contradictorios en apariencia, tratando generalmente con la misma categoría de Espíritus y, además de eso, limitado por influencias locales y partidarias, se encontraba en la imposibilidad material de abarcar el conjunto y, por eso mismo, de unificar las observaciones aisladas en un principio común. Como cada uno apreciaba los hechos según el punto de vista de sus conocimientos y creencias previos, o según la opinión particular de los Espíritus que se manifestaban, pronto habrían aparecido tantas teorías y sistemas como cantidad de centros, todos incompletos por falta de elementos de comparación y examen. En una palabra, cada uno se habría quedado con su revelación parcial, convencido de poseer toda la verdad e ignorando que en otros cien lugares se conseguía más y mejor.
52. Por otra parte, es conveniente señalar que en ningún lugar la enseñanza espírita ha sido dada de manera completa. Abarca una cantidad tan grande de observaciones, de asuntos tan diferentes –que requieren conocimientos y aptitudes Mediúmnicas especiales–, que sería imposible que estuvieran reunidas en el mismo punto todas las condiciones necesarias. La enseñanza debía ser colectiva, no individual, de modo que los Espíritus dividieron el trabajo y distribuyeron los temas de estudio y observación, del mismo modo que en algunas fábricas la realización de cada parte de un mismo objeto es repartida entre diferentes obreros. De ese modo, la revelación se hizo de manera parcial, en diferentes lugares y mediante una multitud de intermediarios, y de esa manera prosigue todavía, pues no todo ha sido revelado. Cada centro encuentra, en los otros centros, el complemento de lo que obtiene, y ha sido el conjunto, la coordinación de todas las enseñanzas parciales, lo que constituyó la doctrina espírita. Era preciso, pues, agrupar los hechos dispersos, para verificar su correlación, así como reunir los diversos documentos, las instrucciones suministradas por los Espíritus acerca de todos los asuntos, a fin de compararlas, analizarlas, estudiar sus analogías y diferencias. Como las comunicaciones provienen de Espíritus que pertenecen a todas las categorías y son portadores de mayor o menor ilustración, era necesario apreciar el grado de confianza que la razón podía concederles, distinguir las ideas sistemáticas individuales o aisladas de aquellas que tenían la sanción de la enseñanza Carácteres de la revelación espírita general de los Espíritus, distinguir las utopías de las ideas prácticas, apartar las que eran evidentemente desmentidas por los datos de la ciencia positiva y de la lógica, y utilizar también los errores, las informaciones suministradas incluso por los Espíritus de la más baja categoría, para tomar conocimiento del estado del mundo invisible y crear con ello un todo homogéneo. Era necesario, en síntesis, un centro de elaboración independiente de las ideas preconcebidas, de los prejuicios de secta, dispuesto a aceptar la verdad convertida en evidencia, aunque fuera contraria a las opiniones personales. Ese centro se formó por sí mismo, por la fuerza de las circunstancias y sin un designio premeditado. 4 
4 El Libro de los Espíritus, la primera obra que condujo al espiritismo hacia el camino de la filosofía, mediante la deducción de las consecuencias morales a partir de los hechos, y que abordó todas las partes de la doctrina, pues trató las cuestiones más importantes que ella suscita, fue desde su aparición el punto hacia el cual convergieron espontáneamente los trabajos individuales. Es notorio que de la publicación de ese libro data la era del espiritismo filosófico, pues hasta entonces el espiritismo se conservaba en el dominio de las experiencias curiosas. Si ese libro conquistó las simpatías de la mayoría, se debió a que expresaba los sentimientos de dicha mayoría y correspondía a sus aspiraciones, y a que representaba también la confirmación y la explicación racional de lo que cada uno obtenía de modo particular. Si hubiera estado en desacuerdo con la enseñanza general de los Espíritus, de inmediato habría caído en el descrédito y en el olvido. Ahora bien, ¿cuál ha sido ese punto de convergencia? Por cierto, no fue el hombre, que no vale nada por sí mismo, que muere y desaparece, sino la idea, que no perece cuando emana de una fuente superior al hombre. Esa espontánea concentración de fuerzas dispersas suscitó una amplísima correspondencia, monumento único en el mundo, panorama vivo de la verdadera historia del espiritismo moderno, donde se reflejan al mismo tiempo los trabajos parciales, los sentimientos múltiples que la doctrina ha dado a luz, las consecuencias morales, la dedicación y las deserciones; archivos valiosos para la posteridad, que podrá juzgar a los hombres y las cosas a través de documentos auténticos. Ante esos testimonios irrecusables, ¿a qué se reducirán con el tiempo los falsos alegatos, las difamaciones de la envidia y de los celos?(N. de Allan Kardec.)
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Comentario final:

Entonces, Allan Kardec se refería  a la "elaboración" y no al contenido de los Libros Codificados.  Tamaño error cometido que ocasionó un desvió de los propósitos de "Moralizar" la humanidad que es el objetivo mayor del Espiritismo. Somos todos los que deberíamos interpretar bien el contenido de los Libros Codificados.  No debe existir excusas, sino un compromiso de hoy en adelante a considerar el contenido espiritual de los Libros Codificados, nuestro más grande tesoro como Espiritistas Verdaderos.

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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