lunes, 11 de julio de 2016

¿Cómo es la Sensación en los Espíritus con relación al Periespíritu?, que no piensa, ni es el archivo del alma, y no tiene inteligencia, pues es el alma inteligente que gobierna el Periespíritu.

Este es mi mejor contenido sobre el tema del "Periespíritu", muy buena referencia, te invito a que lo guardes.  Esto contribuye a nuestra educación Espírita, para la sana comprensión de los Libros Codificados de Allan Kardec.

¿Cómo es la Sensación en los Espíritus con relación al Periespíritu?, que no piensa, ni es el archivo del alma, y no tiene inteligencia, pues es el alma inteligente que gobierna el Periespíritu.                        

El contenido de este articulo, lo he venido actualizando desde el 28 de febrero del 2011. Aquí encuentras informacion de casi todos lo publicado en los libros codificados, espero lo sepas valorar para tu educacion espiritual que te ayudara a tu Adelanto del Espiritu.

La Sensación en los Espíritus con relación al Periespíritu esta definida en el item #257 del Libro de los Espíritus.  El Periespíritu no piensa, ni es el archivo del alma, como muchos predican; no tiene inteligencia, es el alma inteligente que gobierna el Periespíritu.

El Alma es Inmortal, nunca jamás será destruida por la muerte física, sino que seguirá con su progreso espiritual mediante la reencarnación

Cada vez que reencarna el Alma Inmortal, mejora poco a poco hasta llegar a la pureza espiritual. El cuerpo físico es solo una envoltura temporal en cada Reencarnación

Cuando ese cuerpo de una vida se deteriora por el envejecimiento o porque sufre alguna enfermedad física y deja de tener vida, ese cuerpo material se desecha, o se entierra y se separa del Alma, o sea el vínculo que los une se rompe.

Si el cuerpo fallece en lo físico, se convierte en polvo como ocurre, no importa que se convierta en polvo antes o después, por lo tanto la cremación lo que hace es acelerar el proceso de convertir ese cuerpo en polvo. Ese cuerpo no se volverá a usar para nada.

La pregunta es: ¿Donde serán ubicados las Almas,  los que desencarnan en cada instante hoy día?, esto será determinado,  en términos espirituales en lo adelantado que se pueda estar al momento de la muerte, y en el comportamiento que implica los pensamientos e intensiones hacia el bien común de todos sus semejantes que haya realizado en su vida.

El proceso de cremación, es uno de los temas que mas confunde en el Espiritismo, por no entenderse del todo la función del Periespiritu con relación al Alma. no está definido en los libros codificados. Pero la lógica nos indica que el cuerpo sin Alma, es una masa de carne sin vida. El Alma sale inmediatamente del cuerpo físico, sus arraigos son meramente de tipo moral, no son físicos. Hacer que los familiares esperen a que un cuerpo se descomponga y hacerlos esperar la cremación, por conceptos no avalados por los Espíritus es simplemente un error doctrinario.  El Espiritismo no es una religión, y no se basa en conceptos religiosos, ni establece tiempo en cuanto a esperar o no, al momento que se produce la muerte fisica, para disponer de un cuerpo inerte y sin vida.  Son los familiares que deben ponerse de acuerdo a como se hara para disponer del cuerpo fallecido, es incorrecto tratar de hacer que el Espiritismo, que procura el respeto por el Libre Albedrio, tenga que decidir por algo que les compete a los seres humanos decidir..

Esperar 72 horas es exponer a riesgos de salud a los mismos familiares, y no es algo que los profesionales funerarios puedan estar de acuerdo.

Dejemos que el proceso de enterramiento o por cremación se den, sin pretender o justificar que hacer por imposición de requisitos que el Espiritismo no ha indicado en ninguno de los Libros Codificados.

Veamos que nos dijeron los espíritus en el Libro El Evangelio Según El Espiritismo, donde nos habla de las impurezas del alma que son las que determinan donde estarán las almas de los desencarnados en el momento que transitan hacia el mundo espiritual.

"VIII. Si el alma es inmaterial, debe pasar después de esta vida a un mundo igualmente invisible e inmaterialdel mismo modo que el cuerpo, cuando se descompone vuelve a la materia. Sólo que conviene mucho distinguir bien el alma pura, verdaderamente inmaterial, que se alimenta como Dios de la ciencia y de los pensamientos, del alma más o menos manchada de impurezas materiales, que la impiden elevarse hacia lo divino y la retienen en los lugares de su morada terrestre."

EL EVANGELIO SEGÚN
EL ESPIRITISMO
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Esto explica que el Alma se queda retenida en los entornos y no en el cuerpo corpóreo físico ya fallecido, cuando los arraigos materiales fueron y aún son preponderantes.  Porque los espíritus inferiores o no moralizados permanecen cerca de lo que fueron sus moradas terrestres. Esto puede explicar en resumen que cuando un alma encarnada se moraliza al desencarnar va a un lugar completamente diferente a donde se ubican aquellas que al no ser moralizadas desencarnan y no pueden elevarse por causa de sus impurezas materiales que le impiden elevarse hacia lo divino.

Los apegos materiales no son de tipo físicos al cuerpo ya fallecido, sino que los apegos son al pensamiento materializado, a los arraigos hacia la materia que no esta listo aún a desprenderse totalmente de su arraigo a las cosas materiales de su encarnación. Pero repito, son arraigo morales, no físicos.    

El apego es conceptual en vez de físico.  Cuando esa Alma Desencarnada se le Moraliza (Esto es se logra que conforme su comportamiento hacia uno de Bien Común), ella misma debe arrepentirse, y reconocer que los apegos al concepto material, lo que lograron fue detener su adelantamiento espiritual, pues ese apego modificó su comportamiento y sus intensiones en sus acciones, por eso desencarnó siendo materialista más que espiritual, y eso causa un peso moral que se debe reconocer, por el mismo espiritu desencarnado y así lograr arrepentimiento para lograr adelantamiento y dirigir su paso a la luz espiritual, que significa el conocimiento espiritual a la cual toda Alma desencarnada debe lograr llegar.  

Es desrraigamiento material que incluye sus apegos al cuerpo físico que falleció, no afectan en nada el proceso de enterramiento o cremación del cuerpo sin vida, dejado por el Alma ya emancipada.

Cuando se crema, ya no es necesario seguir pensando en algo que ya seria polvo eventualmente.  No afecta en nada el estado del Alma desencarnada lo que ocurra con el cuerpo.

Para entender el comportamiento del Alma al desencarnar lo vemos en el item #257, Libro de los Espíritus a continuación.
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Ensayo teórico acerca de la sensación en los Espíritus

#257. El cuerpo es el instrumento del dolor. Si no constituye su causa primera, es al menos su causa inmediata. El alma tiene la percepción de ese dolor. Dicha percepción es el efecto. El recuerdo del dolor que el alma conserva puede ser muy penoso, pero no puede tener una acción física. En efecto, ni el frío ni el calor pueden desorganizar los tejidos del alma. El alma no puede helarse ni quemarse. ¿No vemos a diario que el recuerdo o la aprensión de un mal físico producen el mismo efecto que la realidad? ¿Y que incluso ocasiona la muerte? Todo el mundo sabe que las personas a quienes se les amputó un miembro sienten dolor en ese miembro que ya no existe. Por cierto, dicho miembro no es la sede del dolor, ni siquiera su punto de partida. El cerebro ha conservado la impresión, eso es todo. 

Podemos creer, pues, que hay algo análogo en los padecimientos del Espíritu después de la muerte. Un estudio más profundo del periespíritu, que desempeña un papel tan importante en todos los fenómenos espíritas –las apariciones  vaporosas o tangibles, el estado del Espíritu en el momento de la muerte, la idea tan frecuente en él de que aún sigue vivo, el cuadro tan conmovedor de los suicidas y los ajusticiados, el de las personas que se dejaron cautivar por los goces materiales, y tantos otros hechos–, ha venido a arrojar luz sobre esa cuestión y ha dado lugar a explicaciones cuyo resumen presentamos aquí. 

El periespíritu es el lazo que une al Espíritu con la materia del cuerpo. Es extraído del medio circundante, del fluido universal. Participa a la vez de la electricidad, del fluido magnético y, hasta cierto punto, de la materia inerte. Podríamos decir que es la quintaesencia de la materia. 

Es el principio de la vida orgánica, pero no el de la vida intelectual, que es propia del Espíritu. 

Es, además, el agente de las sensaciones exteriores. En el cuerpo, dichas sensaciones se encuentran localizadas en los órganos que les sirven de conductos. Una vez destruido el cuerpo, las sensaciones son generales. Por esa razón el Espíritu no dice que le duele la cabeza más que los pies. Por otra parte, es preciso no confundir las sensaciones del periespíritu –que ha recobrado su independencia– con las del cuerpo. Sólo podemos tomar estas últimas como un término de comparación, y no como analogía. 
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NOTA IMPORTANTE, ES UNA COMPARACIÓN Y NO UNA ANALOGÍA. 
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Desprendido del cuerpo, el Espíritu puede sufrir, pero ese sufrimiento no es el del cuerpo, aunque tampoco se trata de un sufrimiento exclusivamente moral, como el remordimiento, puesto que se queja del frío y del calor

Tampoco sufre más en invierno que en verano. Hemos visto Espíritus que pasaban a través de las llamas sin experimentar nada penoso. La temperatura, pues, no les causa la menor impresión. Por consiguiente, el dolor que sienten no es un dolor físico propiamente dicho, sino un vago sentimiento íntimo, del que el Espíritu mismo no siempre se da perfecta cuenta, precisamente porque el dolor no está localizado ni es producido por agentes exteriores. Es más bien un recuerdo que una realidad, pero un recuerdo tan penoso como aquella. Sin embargo, como veremos, a veces hay algo más que un recuerdo. La experiencia nos enseña que en el momento de la muerte el periespíritu se desprende del cuerpo con mayor o menor lentitud. Durante los primeros instantes el Espíritu no se explica su situación. No cree estar muerto. Se siente vivo. Ve su cuerpo a un lado, sabe que es el suyo, pero no comprende por qué se encuentra separado de él. Ese estado continúa mientras existe un lazo entre el cuerpo y el periespíritu. Un suicida nos decía: “No, no estoy muerto”. Y añadía: “Sin embargo, siento que los gusanos me devoran”. Ahora bien, de seguro los gusanos no devoraban el periespíritu, y menos aún el Espíritu; sólo devoraban el cuerpo. Pero como la separación del cuerpo y el periespíritu no era completa, de ahí resultaba una especie de repercusión moral que le transmitía la sensación de lo que sucedía en el cuerpo. Tal vez repercusión no sea la palabra adecuada, pues podría dar lugar a creer en un efecto demasiado material. Era más bien la vista de lo que sucedía en su cuerpo, al cual lo ligaba su periespíritu, lo que producía en él una ilusión que tomaba por realidad. Así pues, no se trataba de un recuerdo, puesto que en vida nunca había sido devorado por gusanos. Era un sentimiento actual67.
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67 [Recomendamos al lector ahondar en el sentido de las palabras “sentimiento” (sentiment) y “sensación” (sensation), especialmente en lengua francesa. El sentimiento se distingue de la sensación por el hecho de que es provocado por una idea o representación (en el ejemplo: la imagen de los gusanos) y no está localizado en una parte especifica del cuerpo.]
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Vemos, de este modo, las deducciones que pueden extraerse de los hechos cuando se los observa con atención. Durante la vida, el cuerpo recibe las impresiones exteriores y las transmite al Espíritu por intermedio del periespíritu, que constituye, probablemente, lo que se denomina fluido nervioso. Cuando está muerto, el cuerpo no siente nada más, porque en él ya no hay Espíritu ni periespíritu. Desprendido del cuerpo, el periespíritu experimenta la sensación, pero como esta ya no le llega por un conducto limitado, es una sensación general. Ahora bien, como el periespíritu sólo es en realidad un agente de transmisión –puesto que la conciencia pertenece al Espíritu–, de ahí resulta que, si pudiera existir un periespíritu sin Espíritu, aquel no sentiría más que lo que siente el cuerpo cuando está muerto. Del mismo modo, si el Espíritu no tuviera periespíritu, sería inaccesible a toda sensación penosa. Esto sucede a los Espíritus completamente purificados. Sabemos que cuanto más se purifican, más etérea se torna la esencia del periespíritu, de donde se sigue que la influencia material disminuye a medida que el Espíritu progresa, es decir, a medida que el periespíritu se vuelve menos denso. Se dirá, no obstante, que las sensaciones agradables son transmitidas al Espíritu mediante el periespíritu, del mismo modo que las sensaciones desagradables. Ahora bien, si el Espíritu puro es inaccesible a estas, debe serlo también a las otras. Esto es así, sin duda, en lo que respecta a las sensaciones que provienen únicamente de la influencia de la materia que conocemos. 

El sonido de nuestros instrumentos, el perfume de nuestras flores, no le causan ninguna impresión. Sin embargo, hay en él sensaciones íntimas de un encanto indefinible, acerca de las cuales no podemos formarnos ninguna idea, porque somos en relación con ellas como ciegos de nacimiento respecto a la luz: sabemos que existen, pero ¿de qué modo? Ahí se detiene nuestra ciencia. 

Sabemos que en el Espíritu hay percepción, sensación, audición, visión; que esas facultades son atributos de todo su ser, y no de una parte de este, como en el hombre. 

Pero, volvemos a preguntarnos, ¿de qué manera? No lo sabemos. Los propios Espíritus no pueden explicárnoslo, porque nuestro lenguaje no ha sido hecho para expresar ideas que no poseemos, así como en el idioma de los salvajes no existen términos para expresar nuestras artes, ciencias y doctrinas filosóficas. Al decir que los Espíritus son inaccesibles a las impresiones de nuestra materia, nos referimos a los Espíritus muy elevados, cuya envoltura etérea no tiene analogía en la Tierra. No sucede lo mismo con aquellos cuyo periespíritu es más denso. Estos Espíritus perciben nuestros sonidos y olores, pero no por medio de una parte limitada de su persona, como cuando estaban vivos. Podríamos decir que las vibraciones moleculares se hacen sentir en la totalidad de su ser y llegan así a su sensorio común 68, que es el propio Espíritu, aunque de una manera diferente y quizás también con una impresión diferente, lo que produce una modificación en la percepción.

68 [Sensorium commune: El autor recurre a esta expresión de la lengua francesa que alude al sensorio o sentido común. Dicha facultad, en el hombre, ha sido objeto de estudio desde muy antiguo. Aristóteles fue uno de los primeros en referirse a ella (Véase su obra “Acerca del Alma”: De Anima, III 1).]

Si bien escuchan el sonido de nuestra voz, nos comprenden sin el auxilio de la palabra, tan sólo mediante la transmisión del pensamiento. En apoyo de lo que decimos, viene el hecho de que esa penetración es tanto más fácil cuanto más desmaterializado está el Espíritu. En lo que respecta a la visión, la de los Espíritus es independiente de nuestra luz. La facultad de ver es un atributo esencial del alma, para la cual no existe la oscuridad. No obstante, esa facultad es más amplia y penetrante en los Espíritus que están más purificados. Así pues, el alma o Espíritu posee en sí la facultad de todas las percepciones. Durante la vida corporal, tales percepciones se hallan obstruidas por la densidad de los órganos. En la vida extra corporal lo están cada vez menos, a medida que la envoltura semi material se clarifica. Esa envoltura, extraída del medio circundante, varía según la naturaleza de cada mundo. Al pasar de un mundo a otro, los Espíritus cambian de envoltura como nosotros cambiamos de ropa cuando pasamos del invierno al verano o del polo al ecuador. Así pues, los Espíritus más elevados, cuando vienen a visitarnos, se revisten con el periespíritu terrestre 69, y entonces sus percepciones se producen como en los Espíritus comunes.

69 [“revêtent le périsprit terrestre”, es decir, se revisten con los fluidos del medio circundante, con los cuales se conforma el periespíritu. Véanse los §§ 94150 y 187.]

Acerca de los Espíritus
94. ¿De dónde saca el Espíritu su envoltura semi material?
“Del fluido universal de cada planeta. Por eso no es la misma en todos los mundos. Al pasar de un mundo a otro el Espíritu cambia de envoltura, como vosotros cambiáis de vestimenta.”

[94a] – Así, cuando los Espíritus que habitan en mundos superiores vienen al nuestro, ¿toman un periespíritu más denso?
“Es preciso que se revistan con vuestra materia; ya lo hemos dicho.”

95. La envoltura semi material del Espíritu, ¿presenta formas determinadas? Además, ¿puede ser perceptible?
“Sí, presenta una forma que agrade al Espíritu, y así se os aparece
a veces, ya sea en sueños o también en estado de vigilia. Asimismo,

puede adoptar una forma visible e incluso palpable.”
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Libro Segundo – Capítulo III
El alma después de la muerte; su individualidad. Vida eterna
149. ¿En qué se convierte el alma en el instante de la muerte?
“Vuelve a ser Espíritu, es decir, regresa al mundo de los
Espíritus, que había dejado momentáneamente.”
150. Después de la muerte, ¿conserva el alma su individualidad?
“Sí, nunca la pierde. ¿Qué sería si no la conservara?”
[150a] – ¿Cómo constata el alma su individualidad, puesto que ya
no tiene el cuerpo material?
“Aún tiene un fluido que le es propio, que extrae de la
atmósfera de su planeta y que presenta la apariencia de su
última encarnación: su periespíritu.”
Nota de Frank: Aprovecho para incluir los otros item. así pues, se explica mejor el sub tema de la individualidad del Alma.

[150b] – El alma, ¿no se lleva consigo nada de este mundo?
“Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a un mundo
mejor. Es un recuerdo pleno de satisfacción o de amargura,
según el empleo que haya hecho de la vida. Cuanto más
pura es el alma, mejor comprende la futilidad de lo que ha
dejado en la Tierra.”
151. ¿Qué pensar de la opinión según la cual el alma, después de la
muerte, regresa al todo universal?
“¿Acaso el conjunto de los Espíritus no forma un todo?
¿No constituye todo un mundo? Cuando te encuentras en
una asamblea eres parte integrante de ella, y sin embargo
conservas siempre tu individualidad.”

Regreso de la Vida Corporal a la Vida Espiritual
152. ¿Qué prueba podemos obtener acerca de la individualidad del
alma después de la muerte?
“¿No obtenéis esa prueba por medio de las comunicaciones
que lográis? Si no sois ciegos, veréis; y si no sois sordos,
oiréis, pues muy a menudo os habla una voz que os revela
la existencia de un ser que está fuera de vosotros.”
Los que piensan que después de la muerte el alma regresa al todo
universal están equivocados si por ello entienden que, semejante
a una gota de agua que cae al océano, el alma pierde allí su individualidad.
En cambio, están en lo cierto si entienden por el todo
universal al conjunto de los seres incorporales del cual cada alma o
Espíritu es un elemento.
Si las almas se confundieran en la masa, sólo tendrían las cualidadesdel conjunto y nada las distinguiría. No tendrían inteligencia nicualidades propias. En cambio, todas las comunicaciones revelanla conciencia del yo y una voluntad distinta. La diversidad infinitaque presentan en todos los aspectos es la consecuencia misma delas individualidades. Si después de la muerte sólo hubiese lo quese llama el gran Todo, absorbiendo las individualidades, ese Todosería uniforme y, por consiguiente, todas las comunicaciones quese recibieran del mundo invisible serían idénticas. Puesto que allíencontramos seres buenos y malos, sabios e ignorantes, felices y desdichados; puesto que los hay de todos los caracteres: alegres y tristes, frívolos y profundos, etc., es evidente que se trata de seres distintos. La individualidad resulta más evidente aún cuando estos seres prueban su identidad por medio de señales incontestables, detalles personales relativos a su vida terrenal que pueden verificarse. Además, no es posible ponerla en duda cuando ellos se manifiestan a la vista en las apariciones. La individualidad del alma se nos enseñaba en teoría, como un artículo de fe; el espiritismo la hace patente y, en cierto modo, material.
153. ¿En qué sentido se debe entender la vida eterna?
“La vida eterna es la vida del Espíritu; la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el cuerpo muere, el alma regresa a la vida eterna.”
[153a] – ¿No sería más exacto llamar vida eterna a la de los Espíritus puros, los que por haber alcanzado la perfección no habrán de sufrir más pruebas?
“Esa es más bien la dicha eterna. No obstante, se trata de una cuestión de palabras. Llamad a las cosas como más os guste, con tal de que os pongáis de acuerdo.”
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Pluralidad de las Existencias

187. La sustancia del periespíritu, ¿es la misma en todos los mundos?
“No, es más o menos etérea. Al pasar de un mundo a otro, el Espíritu se reviste con la materia propia de cada uno de ellos, lo que se opera con la rapidez del relámpago.”

188. Los Espíritus puros, ¿habitan en mundos especiales o se encuentran en el espacio universal sin estar más vinculados a un
mundo que a otro?
“Los Espíritus puros habitan en mundos determinados, pero no están confinados en ellos como los hombres en la Tierra. Con más facilidad que los demás Espíritus, pueden estar en todas partes.” 58
58 Según los Espíritus, de la totalidad de los mundos que componen nuestro sistema planetario, la Tierra es uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados física y moralmente. Marte sería más inferior aún, y Júpiter muy superior en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo en el que habitan seres corporales, sino un lugar de reunión de los Espíritus superiores, que desde allí irradian con el pensamiento hacia los otros mundos, a los que rigen por intermedio de Espíritus menos elevados, con los cuales se comunican a través del fluido universal. En cuanto a su constitución física, el Sol sería un foco de electricidad. Todos los soles parecerían estar en la misma situación. El volumen de cada mundo y su distancia del Sol no tienen ninguna relación necesaria con 
su grado de adelanto, pues, al parecer, Venus está más adelantado que la Tierra, y Saturno menos que Júpiter. Muchos Espíritus, que en la Tierra animaron a personas conocidas, han manifestado que están reencarnados en Júpiter, uno de los mundos más cercanos a la perfección. Nos hemos asombrado al ver en ese planeta tan adelantado a hombres a quienes la opinión no colocaría en este mundo al mismo nivel. Eso no debe sorprendernos si consideramos, en primer lugar, que algunos Espíritus que habitan en ese planeta han podido ser enviados a la Tierra para cumplir en ella una misión que, desde nuestro punto de vista, no los ubicaba en la primera fila. En segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, es posible que esos Espíritus hayan tenido otras intermedias en las cuales mejoraron. Por último, que en ese mundo, al igual que en el nuestro, hay distintos grados de desarrollo, y de uno a otro grado puede existir una distancia semejante a la que separa entre nosotros al salvaje del hombre civilizado. Así pues, del hecho de habitar en Júpiter no se sigue que se esté al nivel de los seres más adelantados, como tampoco se está al nivel de un sabio del Instituto por el hecho de vivir en París. Las condiciones de longevidad tampoco son en todas partes las mismas que en la Tierra. Las edades no se pueden comparar. Una persona que falleció hace algunos años, al ser evocada dijo que hacía seis meses que estaba encarnada en un mundo cuyo nombre desconocemos. Interrogada acerca de la edad que tenía en ese mundo, respondió: “No puedo precisarla, porque nosotros no contamos el tiempo como vosotros. Además, el modo de vida no es el mismo: aquí nos desarrollamos mucho más rápido. Por lo tanto, aunque hace sólo seis de vuestros meses que estoy aquí, puedo decir que, en cuanto a inteligencia, tengo treinta años de la edad que contaba en la Tierra”.
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No obstante, todos ellos, tanto los inferiores como los superiores, sólo escuchan y sienten lo que quieren. Como no tienen órganos sensitivos, pueden a voluntad hacer que sus percepciones se activen o se anulen. Sólo se ven obligados a escuchar una cosa: los consejos de los Espíritus buenos. Aunque la vista siempre se mantiene activa, ellos pueden hacerse invisibles recíprocamente. De acuerdo con la categoría a la que pertenecen, pueden ocultarse de los que son inferiores a ellos, pero no de los superiores. En los primeros momentos que siguen a la muerte, la vista del Espíritu siempre está turbada y es confusa. Se aclara a medida que este se desprende, y puede adquirir la misma claridad que tenía en vida, con independencia de su penetración a través de los cuerpos que para nosotros son opacos. En cuanto a la extensión de la vista a través del espacio ilimitado, así como en el porvenir y en el pasado, la misma depende del grado de pureza y elevación del Espíritu.

Se nos dirá: “Esa teoría no es muy tranquilizadora. Pensábamos que, una vez liberados de nuestra densa envoltura, instrumento de nuestros dolores, no sufriríamos más. Pero ahora nos informáis que nuestros padecimientos continuarán; no importa de qué modo, pues aun así sufriremos”.

Así es, por desgracia. Todavía podremos padecer, y mucho, y por un tiempo muy prolongado, pero también podremos dejar de sufrir desde el instante mismo en que abandonemos esta vida corporal.

Los padecimientos de la Tierra a veces son independientes de nosotros. No obstante, muchos son la consecuencia de nuestra voluntad. Remontémonos a su origen y veremos que la mayor parte de ellos es el resultado de causas que habríamos podido evitar.

¿Cuántos males, cuántas enfermedades debe el hombre a sus excesos, a su ambición, en una palabra: a sus pasiones? El hombre que siempre haya vivido con sobriedad, sin abusar de nada, que siempre haya sido sencillo en sus gustos y modesto en sus deseos, se ahorrará muchas tribulaciones. Lo mismo sucede con el Espíritu, pues los padecimientos que soporta siempre son la consecuencia del modo como vivió en la Tierra. Sin duda, ya no tendrá gota ni reumatismo, pero sí otros pesares que no son menores. Hemos visto que sus padecimientos son el resultado de los lazos que existen todavía entre él y la materia.

Cuanto más desprendido está de la influencia de la materia –dicho de otro modo, cuanto más desmaterializado se halla–, menos sensaciones penosas experimenta. Ahora bien, de él depende liberarse de dicha influencia desde esta vida. Tiene libre albedrío y, por consiguiente, la opción de hacer o dejar de hacer. Domina sus pasiones animales, no tenga odio ni envidia, celos ni orgullo, no se deje dominar por el egoísmo, purifique su alma mediante los buenos sentimientos, practique el bien, no atribuya a las cosas de este mundo más importancia de la que merecen. Entonces, incluso con su envoltura corporal, ya estará purificado, ya estará desprendido de la materia, y cuando abandone esa envoltura no sufrirá más su influencia. Los padecimientos físicos que haya experimentado no dejarán en él ningún recuerdo penoso; no le quedará al respecto ninguna impresión desagradable, porque sólo habrán afectado al cuerpo y no al Espíritu. Se sentirá feliz de haberse liberado, y la paz de su conciencia lo eximirá de todo padecimiento moral. 

Hemos interrogado a miles de Espíritus, que han pertenecido a todas las categorías de la sociedad, a todas las posiciones sociales. Los hemos estudiado en todos los períodos de su vida espírita, desde el instante mismo en que abandonaron su cuerpo. Los hemos seguido paso a paso en esa vida de ultratumba para observar los cambios que se operaban en ellos, en sus ideas y sensaciones. Desde ese punto de vista, han sido los hombres más comunes los que nos proporcionaron los elementos de estudio más valiosos. Ahora bien, siempre hemos observado que los padecimientos guardan relación con la conducta, cuyas consecuencias los Espíritus sufren, y que esa nueva existencia es la fuente de una felicidad inefable para los que han seguido el camino del bien. 

En conclusión, si sufren, es porque así lo han querido. Sólo deben culparse a sí mismos, tanto en el otro mundo como en este.
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Tambien en El Libro de Los Espíritus nos indican lo siguiente:

136. ¿Es independiente el alma del principio vital?
- El cuerpo no es sino la envoltura, sin cesar lo estamos repitiendo.



136 a. ¿Puede el cuerpo existir sin el alma?

- Si, y sin embargo, tan pronto el cuerpo cesa de vivir, el alma lo deja. Antes del nacimiento no hay todavía una unión definitiva entre el alma y el cuerpo. Luego que esta unión se ha establecido, la muerte del cuerpo rompe los lazos que lo unen al alma y ésta abandona a aquél. La vida orgánica puede animar un cuerpo sin alma, pero esta última no puede habitar un cuerpo privado de vida orgánica.



136 b. ¿Qué sería nuestro cuerpo si no existiera el alma?
Una masa de carne sin inteligencia, todo lo que queráis, excepto un ser humano.

137. Un mismo Espíritu ¿puede encarnar en dos cuerpos diferentes a la vez?
- No: el Espíritu es indivisible y no puede animar simultáneamente a dos seres distintos. (Véase, en El libro de los Médiums, el Capítulo “Bicorporeidad y transfiguración”).

155. ¿Cómo se opera la separación del alma y el cuerpo?
- Habiéndose roto los vínculos que la retenían, ella se desprende.


155 a. La separación ¿se lleva a efecto de manera instantánea, por una transición brusca? Entre la vida y la muerte ¿hay una línea de demarcación netamente trazada?

- No. El alma se desprende en forma gradual, no escapa como un pájaro cautivo que ha sido devuelto súbitamente a la libertad. Los dos estados se tocan, confundiéndose. Así, el Espíritu se desprende poco a poco de sus ataduras: éstas se sueltan, no se quiebran. 

Veamos lo que comentó Allan Kardec: 

Durante la vida el Espíritu se halla ligado al cuerpo por su envoltura semi-material, o periespíritu. La muerte destruye sólo al cuerpo y no a esa segunda envoltura,

"la cual se separa del cuerpo cuando cesa en éste la vida orgánica".

La observación ha probado que en el proceso de la muerte el desprendimiento del periespíritu no se opera súbitamente por completo. Sólo se realiza en forma gradual y en un plazo muy variable, según los individuos. En algunos es bastante rápido, y se puede afirmar que tal proceso de liberación, se cumple en unas pocas horas. Pero en otros –sobre todo en aquellos cuya vida ha sido enteramente material y sensual- el desprendimiento es mucho menos rápido y en ocasiones se prolonga por días, semanas y hasta meses,

"lo que no implica que haya en el cuerpo la menor vitalidad ni la posibilidad de un retorno a la vida",

sino que persiste una simple afinidad entre el cuerpo y el Espíritu, afinidad que siempre se halla en relación con la preponderancia que el Espíritu dio a la materia en el transcurso de la vida. En efecto, es razonable pensar que cuanto más se haya identificado el Espíritu con la materia tanto más laborioso le será el separarse de ella, mientras que la actividad intelectiva y moral y la elevación de pensamientos operan un principio de desprendimiento, incluso durante la vida del cuerpo, y cuando llega la muerte, la separación es rápida.

Este es el resultado de los estudios hechos sobre todos los individuos observados en el momento de la muerte. Esas observaciones prueban, inclusive, que la afinidad que en algunas personas subsiste entre el alma y el cuerpo es a veces sobremanera penosa, por cuanto el Espíritu puede sentir el horror de la descomposición de la materia. Este caso es excepcional y propio de ciertos géneros de vida y de algunos tipos de muerte. Se presenta en ciertos suicidas.




El Libro de Génesis nos da una descripción muy apropiada sobre el Periespíritu, veamos:

39. El Espiritismo experimental  estudió las propiedades de los fluidos espirituales y su acción sobre la materia. Ha demostrado la existencia del periespíritu, presentido por los antiguos y designado por San Pablo cuerpo espiritual, es decir, el cuerpo fluídico que acompaña al alma después de la destrucción del cuerpo tangible. Sabemos hoy que el periespíritu es inseparable del alma, que es uno de los elementos constitutivos del ser humano y el vehículo transmisor del pensamiento que durante la vida corporal sirve del lazo entre el espíritu y la materia. El periespíritu juega un papel muy importante en el organismo y en un sinnúmero de enfermedades que están ligadas estrechamente con la Fisiología y la Psicología.

40. El estudio de las propiedades del periespíritu, de los fluidos espirituales y de los atributos fisiológicos del alma abre nuevos horizontes a la ciencia y explica una infinidad de fenómenos incomprensibles hasta hoy, debido a la ignorancia de la ley que los gobierna. Estos fenómenos son negados por el materialismo porque se relacionan con lo espiritual, a la vez que calificados de milagros o sortilegios por otras creencias. Tales son, entre otros, los fenómenos de doble vista y de visión a distancia, de sonambulismo, ya sea natural o provocado, de efectos físicos, catalepsia y letargia, presciencia, presentimientos, transfiguraciones, apariciones, transmisión de pensamiento, fascinación, curas instantáneas, obsesiones y posesiones, etcétera. Demostrando que tales fenómenos obedecen a leyes tan naturales como las que rigen para los fenómenos eléctricos, así como las condiciones normales en que se producen, el Espiritismo destruye el imperio de lo maravilloso y sobrenatural, y, en consecuencia, la fuente de la mayor parte de las supersticiones. Al mismo tiempo que hace comprender la posibilidad de ciertos hechos hasta hoy considerados quiméricos, rechaza otros, demostrando su imposibilidad e irracionalidad.

SER MEJOR HOY DE LO QUE FUISTE AYER, LOGRA TU MEJORAMIENTO MORAL LO QUE IMPLICA QUE LOS MALOS Espíritus NO TE PUEDAN TOCAR.

Génesis, Allan Kardec, Los Fluidos, 


CAPÍTULO XIV


"El periespíritu es una coraza a la que conviene saber templar. Ahora bien, como las cualidades del periespíritu guardan relación con las del alma, es preciso trabajar en su mejoramiento, puesto que son las imperfecciones del alma las que atraen a los malos espíritus. Las moscas se sienten atraídas por la suciedad, y a ella se dirigen; si se acaba con esos focos insalubres, las moscas desaparecen. También los malos espíritus se sienten atraídos por la suciedad, aunque moral, y a ella van. Destruid, por tanto el centro de atracción y se alejarán.
Los espíritus buenos, encarnados o desencarnados, no tienen nada que temer de la influencia de los malos Espíritus".
Frank Montañez,
Soy Espírita
Vea mi vídeo complementario sobre este tema:


PREGUNTAS SOBRE EL PERIESPÍRITU

1. ¿Cuáles son las tres partes que nos componen?
2. ¿Qué es el periespíritu?
3. ¿Para qué sirve el periespíritu?
4. ¿Qué es lo que guarda el periespíritu?
5. ¿Por qué en el mundo espiritual nada puede quedar oculto?
6. ¿Qué muestra el periespíritu?
7. ¿De qué color es el periespíritu de los Espíritus imperfectos?
8. ¿De qué color es el periespíritu de los Espíritus buenos?
9. ¿De qué color es el periespíritu de los espíritus puros?

Nosotros somos espíritus encarnados, y nuestro cuerpo material tiene el
EL PERIESPÍRITU: Que es el envoltorio que usamos durante el tiempo de nuestra encarnación para envolver el Alma Encarnada.  Y también el Alma desencarnada hace uso de su Periespíritu para hacerse visible.


Hay en nosotros tres elementos:

1°: el cuerpo material, semejante al cuerpo de los animales.
2°: el Espíritu encarnado en el cuerpo que le llamamos Alma.
3°: el lazo que une el Espíritu con el cuerpo, que es el periespíritu.
Ese lazo que une el Espíritu con el cuerpo se llama periespíritu y es una especie de envoltorio fluídico o el fluido cósmico universal

La muerte destruye el cuerpo material. El Espíritu conserva al periespíritu que le constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal.  Es por medio del periespíritu que los Espíritus trabajan en el mundo espiritual, como nosotros trabajamos con el cuerpo material aquí en la tierra. 


El periespíritu guarda el resultado de nuestras encarnaciones; como si fuese un archivo donde conservamos nuestro pasado, revela lo que nosotros somos; muestra lo que hicimos y dice a todos a qué clase de Espíritu pertenecemos. Es por esa razón que en el mundo espiritual nada puede quedar oculto.  Allí nadie puede fingir lo que no es. Todas las acciones que practicamos quedan grabadas en nuestro periespíritu. 

Como en un libro abierto, se puede leer en el periespíritu de cada uno, el 
bien y el mal que practicó. El color del mismo varía de acuerdo con la categoría a la cual pertenece; puede ser oscuro, casi negro; o brillante como una estrella.

Los Espíritus Imperfectos poseen el periespíritu oscuro. Y los colores claros y brillantes perteneces a Espíritus adelantados en Moral o Bien Común Veamos a continuación lo que La Codificación Espírita dada por los Espíritus a Allan Kardec a partir del 1857, y contenida en 5 Libros escritos por Allan Kardec, tienen que decir con relación a este tema:

He incluido mucha información que complementa esta definición del Periespíritu, por lo cual llegaste aquí hoy. Es interesante toda la información, porque te da la experiencia de conocer la mayor parte de lo que los espíritus nos revelaron sobre El Alma, El Espíritu que ambos son la misma cosa y el envoltorio fluídico que es el Periespíritu.  Si tu interés es solo saber la definición del Periespíritu, ya has logrado ese objetivo hasta aquí.  Pero no bebes dejar de leer esta interesante información que se te ayudará a comprender y a amar el mundo espiritual.

Sigamos pues  EL LIBRO DE LOS MÉDIUM, PRIMERA PARTE, NOCIONES PRELIMINARES

CAPÍTULO I

¿HAY ESPÍRITUS?

1.   La duda concerniente a la existencia de los Espíritus, tiene como primera causa la ignorancia de su verdadera naturaleza. Se les figura generalmente como seres aparte en la creación, y cuya necesidad no está demostrada. Muchos solo los conocen por los cuentos fantásticos que han oído desde la cuna, poco más o menos como se conoce la historia por las novelas; sin investigar si estos cuentos, separados los accesorios ridículos, se apoyan sobre un fondo de verdad, solo les impresiona lo absurdo; no quieren tomarse el trabajo de quitar la corteza amarga para descubrir la almendra y rehúsan el todo, como hacen con la religión los que, por ver ciertos abusos, todo lo confunden en la misma reprobación. Cualquiera que sea la idea que se forme de los Espíritus, esta creencia está necesariamente fundada sobre la existencia de un principio inteligente fuera de la materia, y es incompatible con la negación absoluta de este principio. Tomamos, pues, nuestro punto de partida en la existencia, la supervivencia y la individualidad del alma, de lo que el Espiritualismo es la demostración teórica y dogmática, y el Espiritismo la demostración patente. Hagamos, por un instante, abstracción de las manifestaciones propiamente dichas, y raciocinando por inducción, veamos a qué consecuencia llegaremos.

2.   Desde el momento que se admite la existencia del alma y su individualidad después de la muerte, es menester también admitir:

1º Que es de una naturaleza diferente del cuerpo, pues una vez separada de éste no tiene ya sus propiedades;

2º Que goza de la conciencia de sí misma, puesto que se le atribuyen la alegría o el sufrimiento; de otro modo sería un ser inerte, y tanto valdría para nosotros no tenerla. Admitido esto, el alma va a alguna parte; ¿en qué se convierte y a dónde va? Según la creencia común, va al cielo o al infierno ¿pero dónde están el cielo y el infierno? Se decía en otro tiempo que el cielo estaba arriba y el infierno abajo; ¿pero qué es lo que está arriba o abajo en el Universo desde que se conoce la redondez de la Tierra, el movimiento de los astros que hace que lo que es arriba en un momento dado venga a ser lo bajo en doce horas, lo infinito del espacio en el cual la mirada se sumerge en distancias inconmensurables? 

Es verdad que por lugares bajos se entienden también las profundidades de la Tierra; ¿pero qué han venido a ser estas profundidades desde que se han ojeado por la Geología? ¿Qué se han hecho estas esferas concéntricas llamadas cielo de fuego, cielo de las estrellas, desde que se sabe que la Tierra no es el centro de los mundos, que nuestro mismo Sol no es más que uno de los millones de soles que brillan en el espacio, y que cada uno de ellos es el centro de un torbellino planetario? ¿Qué importancia tiene la Tierra perdida en esta inmensidad? ¿Por qué privilegio injustificable este grano de arena imperceptible, que no se distingue por su volumen ni por su posición, ni por un objeto particular, estaría solo él poblado de seres racionales? La razón rehúsa admitir esta inutilidad de lo Infinito, y todo nos dice que esos mundos están habitados. Si están poblados, suministran pues su contingente al mundo de las almas; pero repetimos, ¿qué es de estas almas, puesto que la Astronomía y la Geología han destruido las moradas que les estaban señaladas, y sobre todo desde que la teoría tan racional de la pluralidad de los mundos, las ha multiplicado hasta el infinito? La doctrina de la localización de las almas, no pudiendo ponerse de acuerdo con los datos de la ciencia, otra doctrina más lógica les señala por dominio, no un lugar determinado, y circunscripto, sino el espacio universales todo un mundo invisible en medio del cual vivimos, que nos circuye y nos rodea sin cesar. ¿Hay en esto una imposibilidad, alguna cosa que repugne a la razón? De ningún modo; todo nos dice, al contrario, que no puede ser de otra manera. ¿Pero entonces qué vienen a ser las penas y las recompensas futuras, si les quitáis os lugares especiales

Observad que la incredulidad, respecto a esas penas y recompensas, generalmente, es provocada, porque se las presenta con condiciones inadmisibles; pero decid en lugar de esto que las almas sacan su dicha o su desgracia de sí mismas; que su suerte está subordinada a su estado moralque la reunión de las almas simpáticas y buenas es una fuente de felicidad; que según su grado de depuración, penetran y ven cosas que se borran ante las almas groseras, y todo el mundo lo comprenderá sin trabajo; decid además que las almas solo llegan al grado supremo por medio de los esfuerzos que hacen para mejorarse y después de una serie de pruebas que sirven a su depuración; que los ángeles son las almas que han llegado al último grado, el que todas pueden alcanzar con buena voluntad; que los ángeles son los mensajeros de Dios encargados de velar en la ejecución de sus designios en todo el Universo;   que son dichosos de estas misiones gloriosas, y daréis a su felicidad un fin más útil y más atractivo que el de una contemplación perpetua, que no sería otra cosas que una inutilidad perpetua; decid, en fin, que los demonios no son otros que las almas de los malvados, todavía no depuradas, pero que pueden llegar a serlo como las otras, y esto parecerá más conforme a la justicia y a la bondad de Dios, que la doctrina de seres creados para el mal y perpetuamente dedicados a él. He aquí, repetimos, lo que la razón más severa, la lógica más rigurosa, en una palabra, el buen sentido, pueden admitir.

Las almas que pueblan el espacio son precisamente lo que se llaman Espíritus; los Espíritus no son, pues, otra cosa que las almas de los hombres despojadas de su envoltura corporal. Si los Espíritus fuesen seres aparte, su existencia sería más hipotética; pero si admitimos que hay almas, es necesario también admitir los Espíritus que no son otros que las almas; si se admite que las almas están por todas partes, es necesario admitir igualmente que los Espíritus están por todo. No se podría, pues, negar la existencia de los Espíritus sin negar la de las almas.

1.   Esto no es, en verdad, sino una teoría más racional que la otra; pero ya es mucho una teoría que no contradiga ni a la razón ni a la ciencia; si además está corroborada por los hechos, tiene para sí la sanción del razonamiento y de la experiencia. Estos hechos, nosotros los encontramos en el fenómeno de las manifestaciones espiritistas, que son así la prueba patente de la existencia y de la supervivencia del alma. Pero para muchas gentes, su creencia no va más allá, admiten la existencia de las almas y como consecuencia la de los Espíritus pero niegan la posibilidad de comunicarse con ellos, por la razón, dicen, que seres inmateriales, no pueden obrar sobre la materia. Esta duda está fundada sobre la ignorancia de la verdadera naturaleza de los Espíritus, de la cual se forma generalmente una idea muy falsa, que se les considera sin razón como seres abstractos, vagos e indefinidos, lo que no es así. Figurémonos desde luego al Espíritu en su unión con el cuerpo; el Espíritu es el ser principal, puesto, que es el ser pensador y supervivienteel cuerpo no es, por consiguiente, más que un accesorio del Espíritu, una envoltura, un vestido que deja cuando está usado. Además de esta envoltura material, el Espíritu tiene una segunda, semi-material que le une a la primera; en la muerte, el Espíritu se despoja de ésta, pero no de la segunda a la que nosotros damos el nombre de periespírituEsta envoltura semi-material que afecta la forma humana, constituye para él un cuerpo fluídico, vaporoso, pero que, por ser invisible para nosotros en su estado normal no deja de poseer algunas de las propiedades de la materia. El Espíritu no es, pues, un punto, una abstracción, sino un ser limitado y circunscripto, al cual sólo falta ser visible y palpable para parecerse a los seres humanos. ¿Por qué no obraría sobre la materia? ¿Por qué su cuerpo es fluídico? ¿Pero no es entre los fluidos más rarificados, los mismos que se miran como imponderables, la electricidad, por ejemplo, que el hombre encuentra sus más poderosos motores? ¿Es que la luz imponderable no ejerce una acción química sobre la materia ponderable? Nosotros no conocemos la naturaleza íntima del periespíritu; pero supongámosle formado de materia eléctrica, o de otra tan sutil como ésta, ¿por qué no tendría la misma propiedad siendo dirigida por una voluntad? 

2.   La existencia del alma y la de Dios, que son consecuencia una de la otra, siendo la base de todo el edificio, antes de entablar alguna discusión espiritista, importa asegurarse si el interlocutor admite esta base. Si a estas preguntas:



¿Creéis en la supervivencia del alma después de la muerte?

– responde negativamente, o si dice simplemente: Yo no sé; querría que fuese así, pero no estoy seguro de ello, lo que, las más veces, equivale a una cortés negativa, disfrazada bajo una forma menos explícita a fin de no chocar muy bruscamente lo que él llama preocupaciones respetables, sería tan inútil ir más allá, como el pretender demostrar las propiedades de la luz al ciego que no la admitiese, porque en definitiva, las manifestaciones espiritistas no son otra cosa que los efectos de las propiedades del alma; con aquél es necesario seguir otro orden de ideas si no se quiere perder el tiempo. Si se admite la base, no a título de probabilidad, si no como cosa segura, incontestable, la existencia de los Espíritus, se deduce naturalmente.  Resta ahora la cuestión de saber si el Espíritu puede comunicarse al hombre, esto es, si puede hacer con él intercambio de pensamientos. ¿Y por qué no? ¿Qué es el hombre si no un Espíritu encarcelado en un cuerpo? ¿Por qué el Espíritu libre no podría comunicarse con el Espíritu en prisión, como el hombre libre con el que está entre cadenas? Desde luego que admitís la supervivencia del alma, ¿es racional no admitir la supervivencia de los afectos? Puesto que las almas están por todas partes, ¿no es natural el pensar que la de un ser que nos ha amado durante su vida, venga cerca de nosotros, que desee comunicarse, y que se sirva para esto de los medios que están a su disposición? ¿Durante su vida no obraba sobre la materia de su cuerpo? ¿No era ella quién dirigía sus movimientos? ¿Por qué, pues, después de su muerte, de acuerdo con otro Espíritu ligado a un cuerpo, no tomaría este cuerpo vivo para manifestar su pensamiento, como un mudo puede servirse de uno que hable para hacerse comprender? 

                         i.    Hagamos por un instante abstracción de los hechos que, para nosotros, hacen la cosa incontestable; admitámoslos a título de simple hipótesis; pidamos que los incrédulos nos prueben, no por una simple negativa, porque su dictamen personal no puede hacer ley, sino por razones perentorias, que esto no puede ser. Nosotros nos colocaremos sobre su terreno, y puesto que quieren apreciar los hechos espiritistas con ayuda de las leyes de la materia, que tomen, por consiguiente, en este arsenal, alguna demostración matemática, física, química, mecánica, y fisiológica, y prueben por más b, partiendo siempre del principio de la existencia y supervivencia del alma:

1.   Que el ser que piensa en nosotros durante la vida no debe pensar más después de la muerte.

2.   Que, si piensa, no debe pensar más en los que ha amado.

3.   Que si piensa en aquellos que ha amado, no debe querer ya comunicarse con ellos.

4.   Que si puede estar por todas partes, no puede estar a nuestro lado.

5.   Que si está a nuestro lado, no puede comunicarse con nosotros.

6.   Que por su envoltura fluídica no puede obrar sobre la materia inerte.

7.   Que si puede obrar sobre la materia inerte, no puede obrar sobre un ser animado.

8.   Que si puede obrar sobre un ser animado, no puede dirigir su mano para hacerle escribir. 

9.   Que pudiendo hacerlo escribir, no puede responder a sus preguntas y trasmitirle su pensamiento.

Cuando los adversarios del Espiritismo nos hayan demostrado que esto no puede ser, por razones tan patentes como aquellas por las cuales Galileo demostró que no es el Sol el que da vueltas alrededor de la Tierra, entonces podremos decir que sus dudas son fundadas; desgraciadamente hasta este día toda su argumentación se resume en estas palabras: Yo no creo, luego esto es imposibleNos dirán sin duda que toca a nosotros probar la realidad de las manifestaciones; nosotros se la probamos por los hechos y el raciocinio; si no admiten ni lo uno ni lo otro, si aún niegan lo que ven, corresponde a ellos el probar que nuestro raciocinio es falso y que los hechos son imposibles.



Continuación:

CAPÍTULO I 

¿HAY ESPÍRITUS?

50. Sistema del alma material. Consiste únicamente en una opinión particular sobre la naturaleza íntima del alma. Según esta opinión, el alma y el periespíritu no serían dos cosas distintas o, por mejor decir, el periespíritu no sería otro que la misma alma, depurándose gradualmente por las diversas transmigraciones, como el alcohol se depura por las diversas destilaciones, mientras que la Doctrina Espírita considera al periespíritu como la envoltura fluídica del alma o del Espíritu. Siendo el periespíritu una materia, aunque muy etérea, el alma sería de este modo de una naturaleza material más o menos esencial según el grado de su depuración. Este sistema no invalida ninguno de los principios fundamentales de la Doctrina Espírita, porque nada cambia el destino del alma; las condiciones de su felicidad futura son siempre las mismas; el alma y el periespíritu forman un todo, bajo el nombre de Espíritu, como el germen y el perispermo los forman bajo el nombre de fruto; toda la cuestión se reduce a considerar el todo como homogéneo en lugar de formarse de dos partes distintas. Como se ve, de eso no se deduce ninguna consecuencia, y no hubiéramos hablado de ello si no hubiésemos encontrado personas inclinadas a ver una nueva escuela en lo que en definitiva sólo es una simple interpretación de palabras. Esta opinión, muy restringida por cierto, aunque fuese más general, no constituiría una escisión entre los espiritistas, así como las dos teorías de la emisión o de las ondulaciones no la constituyen entre los físicos. Los que quisieran formar partido separado por una cuestión tan pueril, probarían, por lo mismo, que dan más importancia a lo accesorio que a lo principal, y que están conducidos a la desunión por Espíritus que no pueden ser buenos, porque los buenos jamás aconsejan la acritud y la cizaña; por esto invitamos a todos los verdaderos espiritistas a ponerse en guardia contra semejantes sugestiones, y a no dar a ciertos detalles más importancia que la que merecen, lo esencial está en el fondo. Sin embargo, creemos un deber decir en pocas palabras, en qué se apoya la opinión de aquellos que consideran el alma y el periespíritu como dos cosas distintas. Se funda en la enseñanza de los Espíritus, que jamás han variado sobre el particular; hablamos de los Espíritus ilustrados, porque entre ellos los hay que no saben ni más ni menos que los hombres, mientras que la teoría contraria es una concepción humana. Nosotros no hemos inventado ni supuesto el periespíritu para explicar los fenómenos; su existencia se nos ha revelado por los Espíritus, y la observación nos la ha confirmado (El libro de los Espíritus, número 93).  

El Libro de Los Espíritus

IV.- Periespíritu

93. El Espíritu propiamente dicho ¿se halla descubierto –como algunos pretenden- o está rodeado de una sustancia determinada?
- El Espíritu se encuentra revestido de una sustancia vaporosa para ti, pero todavía muy grosera para nosotros: lo bastante vaporosa, sin embargo, para que pueda elevarse en la atmósfera y transportarse adonde quiera. 

Así como el germen de un fruto se halla circundado por el periespermo, así también el Espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura que, por comparación, podemos denominarla periespíritu.

Se apoya además sobre el estudio de las sensaciones entre los Espíritus (El libro de los Espíritus, número 257) y sobre todo en el fenómeno de las apariciones tangibles, que implicaría, según la otra opinión, la solidificación y desagregación de las partes que constituyen el alma, y a consecuencia su desorganización. Sería menester también admitir que esta materia que puede hacerse sensible a los sentidos, es, por sí misma, el principio inteligente, lo que no es más racional que confundir el cuerpo con el alma, o el vestido con el cuerpo. En cuanto a la naturaleza íntima del alma, no es desconocida. Cuando se dice que es inmaterial es preciso entenderlo en el sentido relativo y no absoluto, porque la inmaterialidad absoluta sería la nada; luego el alma o el Espíritu es alguna cosa; se quiere decir que su esencia es de tal modo superior que no tiene ninguna analogía con lo que nosotros llamamos materia y que así para nosotros es inmaterial.. (El libro de los Espíritus, números 23 y 82).

23. ¿Qué es el espíritu?

- El principio inteligente del Universo.

23 a. ¿Cuál es su naturaleza íntima?
- Con vuestro lenguaje el espíritu no resulta fácil de analizar. Para vosotros no es nada, porque el espíritu no constituye una cosa palpable. Más para nosotros es algo. Sabedlo bien: nada es la Nada, y la Nada no existe.
  • 82.¿Es exacto expresar que los Espíritus son inmateriales? - ¿Cómo se podría definir algo cuando se carece de términos de comparación, y con un lenguaje insuficiente? Un ciego de nacimiento ¿puede acaso definir la luz? “Inmaterial” no es la palabra. “Incorpóreo” sería más exacto, porque debes comprender bien que, siendo el Espíritu una creación, debe ser algo. Es una materia quintaesenciada, pero sin analogía para vosotros, y tan etérea que no puede ser percibida por vuestros sentidos.
Decimos que los Espíritus son inmateriales porque su esencia difiere de cuanto conocemos con el nombre de materia. Un pueblo de ciegos no dispondría de términos para expresar la luz y sus efectos. El que es ciego de nacimiento cree tener todas las percepciones mediante el oído, el olfato, el gusto y el tacto. No comprende las ideas que le daría el sentido de que carece. Así también, en lo que concierne a la esencia de los seres supra humanos, somos nosotros verdaderos ciegos. Sólo podemos definirlos mediante comparaciones siempre imperfectas, o esforzando nuestra imaginación. 34

34 Objeto de esta referencia son los Espíritus revestidos de su periespírituSin el periespíritu nada tienen ellos de material, conforme vemos en la respuesta dada al parágrafo 79. [N. de J. H. Pires.]
  • 79. Puesto que dos elementos generales hay en el Universo –el elemento inteligente y el material- ¿se podría afirmar que los Espíritus están formados del elemento inteligente, así como los cuerpos inertes se hallan integrados por el elemento material?    - Es evidente: los Espíritus son la individualización del principio inteligente, del modo que los cuerpos constituyen la individualización del principio material; lo que desconocemos es la época y la manera de esa formación.
¿Qué es esto de quintaesenciada? Veamos que significa:
  
Quintaesencia En la Edad Media
En la Edad Media, la quintaesencia (latín quinta essentia) era un elemento hipotético, también denominado éter. Se le consideraba un hipotético quinto elemento o "quinta esencia" de la naturaleza, junto a los cuatro elementos clásicos: tierra, agua, fuego y aire.
En cosmología moderna
En cosmologíaquintaesencia es una forma hipotética de materia que se postula para explicar las observaciones del universo en expansión acelerada. La quintaesencia es un tipo de "energía del vacío", con una ecuación de estado de la forma:
p=w þ,
donde:
p es la presión,
þ la densidad.

Si; w < - 1/3,
la quintaesencia actúa como un campo repulsivo. Dado que la energía oscura tiene precisamente ese efecto, fenomenológicamente la energía oscura es una forma de quintaesencia.

En general, el parámetro “w” puede variar en escalas de tiempo cosmológicas, si bien algunos teóricos se refieren a la quintaesencia con “w”  variable con el nombre de quiescencia, para distinguirla de otras formas de energía que tienen un “w” constante.
El término quintaesencia tampoco es usado para formas hipotéticas de energía con
w < - 1/3,
Una constante cosmológica no nula corresponde al caso “w =-1”, sin variación temporal.

En una cosmología no estándar como Expansión cósmica en escala por C. Johan Masreliez la quintaesencia es “w =-1”lo que significa curvatura del espacio-tiempo.

Mi Opinión sobre esto ultimo es la siguiente:

"El término "quintaesencia" que se refería a un hipotético quinto elemento o "quinta esencia" de la naturaleza, junto a los cuatro elementos clásicos: tierra, agua, fuego y aire, no cambia mi posición a la inmaterialidad del Espíritu, y que estaría de acuerdo a lo expresado por los Espíritus en la pregunta #82, pues ese elemento no está aún definido, ni descubierto, por lo que apoya el hecho de que no puede haber energía si no hay materia. El Ítem #88 nos habla de que los Espíritus son invisible para los humanos, aunque sabemos que cuando ellos quieren se hacen visibles por voluntad propia y mediante el "Periespíritu".

Esto lo corrobora el Espíritu cuando acepta en la pregunta #79 que existen dos elementos generales, según Kardec al decir: “hay en el Universo –el elemento inteligente y el material”.

El espíritu claramente contesta: “…los Espíritus son la individualización del principio inteligente, del modo que los cuerpos constituyen la individualización del principio material; lo que desconocemos es la época y la manera de esa formación”.

Entonces, sí; sabemos que tanto los Espíritus como el Fluido Cósmico, tienen una composición aún no reconocida por el conocimiento científico humano, según expresado por los Espíritus a Allan Kardec."

Frank Montañez, 1 de agosto del 2013
  

¿Entonces, Frank, Porque sentimos la presencia de buenos o malos espíritus?

Contestación a esta pregunta:

"Por virtud del Fluido Cósmico Universal o sea Fluido Vital qué nuestras ALMAS Encarnadas, tienen la capacidad de percibir".

Así qué un Espírita qué le definan a DIOS y a los ESPÍRITUS como:
- FRECUENCIAS
- ENERGÍAS
- VIBRACIONES
- ONDAS
- LUZ
- FOTONES
- SINTONÍAS

Puede decirle qué esos conceptos no describen ni a Dios, ni a los Espíritus ni al fluido cósmico, de acuerdo al "ESPIRITÍSMO" 
"Me siento feliz con la descripción dada por los Espíritus a Allan Kardec a partir de la publicación del LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, y la explicación dada por los Espíritus PUROS Y PERFECTOS, mediante la comunicación de ESPÍRITUS SUPERIORES es correcta y no necesita ninguna actualización arbitraria e imparcial por los qué desean cambiar él ESPIRITÍSMO EN SU ESENCIA".   
Frank Montañez, 
28 de Julio del 2013
"Cualquier cambio a los términos básicos con relación a la definición de DIOS o LOS ESPÍRITUS qué sé pretenda hacer, sería una modificación no autorizada por los Espíritus qué dictaron la Codificación Espírita o sea él ESPIRITÍSMO". 
Frank Montañez, 28 de Julio del 2013. 

  • 51. He aquí la respuesta que sobre este asunto dio un Espíritu:
    Lo que los unos llaman periespíritu no es otra cosa que lo que los otros llaman envoltura material fluídica. Diré, para hacerme comprender de una manera más lógica, que este fluido es la perfectibilidad de los sentidos, la extensión de la vista y de las ideas: hablo de los Espíritus elevados. En cuanto a los Espíritus inferiores, los fluidos terrestres están todavía completamente inherentes a ellos, pues es materia como veis; de ahí los sufrimientos del hambre, del frío, etc., sufrimiento que no pueden padecer los Espíritus Superiores, atendido a que los fluidos terrestres están depurados alrededor del pensamiento, es decir, del alma. El alma, para su progreso, tiene siempre necesidad de un agente; el alma sin agente es nada para vosotros o, por mejor decir, no la podéis concebir. El periespíritu para nosotros, Espíritus errantes, es el agente por el cual nos comunicamos con vosotros, ya sea indirectamente por vuestro cuerpo a vuestro periespíritu, o directamente con vuestra alma; de ahí la infinita variedad de médiums y de comunicaciones. Queda ahora el punto de vista científico, esto es, la esencia misma del periespíritu; este es otro asunto. Primero comprended moralmente y sólo quedará una discusión sobre la naturaleza de los fluidos, lo que es inexplicable por ahora; la ciencia no conoce bastante, pero lo conseguiremos si ésta quiere marchar con el Espiritismo. El periespíritu puede variar y cambiar hasta lo infinito; el alma es el pensamiento; no cambia de naturaleza; bajo este aspecto no vayáis más lejos, es un punto que no puede explicarse. ¿Creéis, acaso, que yo no busco como vosotros? Vosotros buscáis el periespíritu: nosotros ahora buscamos el alma. Esperad, pues. – LAMENNAIS.

    Pues si los Espíritus que pueden considerarse como avanzados no han podido aún sondear la naturaleza del alma, ¿cómo podríamos hacerlo nosotros mismos? Es, pues, perder el tiempo en querer escudriñar el principio de las cosas, que así como hemos dicho en El libro de los Espíritus (números 17. y 49) 

  • 17. ¿Cuál es la causa preponderante en la producción de este fenómeno: el Espíritu o el fluido?- El Espíritu es la causa; el fluido es el instrumento; las dos cosas son necesarias.
  • 49. Si el germen de la especie humana se hallaba entre los elementos orgánicos del globo, ¿por qué no se forman hombres por generación espontánea, como en su origen? - El principio de las cosas permanece entre los secretos de Dios. Más, sin embargo, se puede afirmar que los hombres, una vez dispersados por el mundo, han absorbido en sí los elementos requeridos para su formación, a fin de transmitirlos según las leyes de la reproducción. Lo propio acontece con las diversas especies de seres vivientes está en los secretos de Dios. Pretender ojear con ayuda del Espiritismo lo que aún no es competencia de la Humanidad, es separarle de su verdadero objeto; es hacer como el niño que quisiere saber tanto como el anciano. Que el hombre haga servir el Espiritismo para su mejoramiento moral, es lo esencial; lo demás es sólo una curiosidad estéril y muchas veces orgullosa, cuya satisfacción no le hará hacer ningún paso, el sólo medio de avanzar es volverse mejor. Los Espíritus que han dictado el libro que lleva su nombre, han probado su sabiduría encerrándose, por lo que concierne al principio de las cosas, en los límites que Dios nos permite penetrar, dejando a los Espíritus sistemáticos y presuntuosos la responsabilidad de las teorías anticipadas y erróneas, más seductoras que sólidas, y que caerán un día ante la razón como tantas otras salidas de los cerebros humanos. Sólo han dicho precisamente lo necesario para hacer comprender al hombre el porvenir que le espera, y por tanto animarle al bien. (Véase a continuación, en la Segunda Parte, el capítulo Primero: Acción de los Espíritus sobre la materia).
  • 53. La idea que uno se forma de los Espíritus hace a primera vista incomprensible el fenómeno de las manifestaciones. Estas manifestaciones no pueden tener lugar sino por la acción del Espíritu sobre la materia; por esto los que creen que el Espíritu es la ausencia de toda materia, se preguntan, con alguna apariencia de razón, cómo puede obrar materialmente. Pero ahí está el error, porque el Espíritu no es una abstracción: es un ser definido, limitado y circunscripto. El Espíritu encarnado en el cuerpo, constituye el alma; cuando lo deja a la muerte, no sale despojado de toda envoltura. Todos los Espíritus nos dicen que conservan la forma humana, y en efecto, cuando se nos aparecen es bajo la que nosotros les conocíamos. Observémosle atentamente en el momento en que acaban de dejar la vida; están en un estado de turbación; todo está confuso a su alrededor; ven su cuerpo sano o mutilado según el género de muerte; por otra parte se ven y se sienten vivir; alguna cosa les dice que este cuerpo le pertenece y no comprenden que estén separados de él. Continúan viéndose bajo su forma primitiva, y esta visión produce en algunos, durante cierto tiempo, una singular ilusión: la de creerse aún vivos: les falta la experiencia de su nuevo estado para convencerse de la realidad. Disipado este primer momento de turbación, el cuerpo viene a ser para ellos un vestido viejo, del cual se han despojado, y que no lo echan de menos; se sienten más ligeros y como desembarazados de un peso; no experimentan ya dolores físicos, y son muy felices en poder elevarse, recorrer el espacio así como lo hacían diferentes veces, viviendo en sueños (1). Sin embargo, a pesar de la ausencia del cuerpo, acreditan su personalidad; tienen una forma, pero una forma que no les molesta ni les embaraza; ellos, en fin, tienen la conciencia de su yo y de su individualidad. ¿Qué debemos deducir de todo esto? Que el alma no lo deja todo en la tumba, y que algo se lleva consigo.
54. Numerosas observaciones y hechos irrecusables de que tendremos que hablar más tarde nos han conducido a esta consecuencia, a saber que en el hombre hay tres cosas:

1ª el alma o Espíritu, principio inteligente en quien reside el sentido moral;

2ª el cuerpo material, envoltura grosera, de la que está temporalmente revestido para el cumplimiento de ciertas miras providenciales; y

3ª el periespíritu, envoltura fluídica semi-material, sirviendo de lazo entre el alma y el cuerpo. La muerte es la destrucción o, mejor, la desagregación de la envoltura grosera, de aquella que el alma abandona; la otra se separa y sigue al alma, que se encuentra de esta manera tener siempre una envoltura; esta última, bien que fluídica, etérea, vaporosa, invisible para nosotros en su estado normal, no por eso deja de ser materia, aunque hasta ahora no hayamos podido cogerla y someterla al análisis. Esta segunda envoltura del alma o periespíritu existe pues, durante la vida corporal; es el intermediario de todas las sensaciones que percibe el Espíritu, aquel por el cual el Espíritu transmite su voluntad al exterior y obra sobre los órganos. Para servirnos de una comparación material, es de hilo eléctrico conductor que sirve a la recepción y a la transmisión del pensamiento; es, en fin, ese agente misterioso, inaccesible, designado con el nombre de fluido nervioso, que tan gran papel juega en la economía, y del que no se tiene bastante cuenta en los fenómenos fisiológicos y patológicos. No considerando la medicina sino el elemento material ponderable, se priva en la apreciación de los hechos de una causa incesante de acción. Pero no es este el lugar de examinar esta cuestión tan solo haremos observar que el conocimiento del periespíritu es la llave de una porción de problemas hasta ahora inexplicables. El periespíritu no es una de esas hipótesis a las cuales se han recurrido algunas veces en la ciencia para la explicación de un hecho; su existencia revelada por los Espíritus, es también resultado de observaciones, como tendremos ocasión para demostrarlo. Por el momento y para no anticiparnos sobre los hechos que tenemos que relatar, nos limitaremos a decir que durante su unión con el cuerpo, o aun después de su separación, el alma no está nunca separada de su periespíritu. Sí nos acordamos de todo lo que hemos dicho en El libro de los Espíritus sobre los sueños, y el estado del Espíritu mientras duerme (números 400 a 418), se concebirá que estos sueños que casi todo el mundo ha tenido, y en los cuales se ve uno transportado a través del espacio y como volando, no son otra cosa que un recuerdo de la sensación experimentada por el Espíritu, cuando durante el sueño había momentáneamente dejado su cuerpo material, no llevando consigo más que su cuerpo fluídico, el que conservará después de la muerte. Estos sueños pueden, pues, darnos una idea del estado del Espíritu cuando estará desembarazando de las trabas que le retienen en la Tierra.

Continuación:
El Libro de Los Espíritus
IV.- Periespíritu

93. El Espíritu propiamente dicho ¿se halla descubierto –como algunos pretenden- o está rodeado de una sustancia determinada?
- El Espíritu se encuentra revestido de una sustancia vaporosa para ti, pero todavía muy grosera para nosotros: lo bastante vaporosa, sin embargo, para que pueda elevarse en la atmósfera y transportarse adonde quiera. 

Comentario de Kardec: Así como el germen de un fruto se halla circundado por el periespermo, así también el Espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura que, por comparación, podemos denominarla periespíritu.

94.¿De dónde toma el Espíritu su envoltura semi-material? 
- Del fluido universal de cada globo. De ahí que no sea idéntica en todos los mundos. Al pasar de un mundo a otro el Espíritu muda de envoltura, como cambiáis vosotros de vestimenta. 
94 a. ¿De manera, pues, que cuando los Espíritus que moran en los mundos superiores vienen aquí, a la Tierra, toman un periespíritu más grosero?
- Precisa que se revistan con vuestra materia: lo hemos dicho ya.

95. La envoltura semi-material del Espíritu ¿adopta formas determinadas? Y ¿puede ser perceptible?
- Sí, una forma que plazca al Espíritu, y así se os aparece en ocasiones, ya sea durante vuestros sueños o cuando os halláis en estado de vigilia, y así también puede adoptar una forma visible e incluso palpable.

  _________________________________________
    
Muchos se complican la vida con tratar de argumentar sobre este tema. La Codificación dada por los Espíritus a Allan Kardec a partir de 1857 "En el Libro de los Espíritus y luego en El libro de Los Médiums", ha definido muy bien el concepto del PeriespírituEl Alma y el Espíritu. Haciendo bien claro que el Alma es inmortal y que cuando su envoltura o cuerpo físico se muere, el Alma se emancipa y entonces se le llama Alma desencarnada o Espíritu, no hay conversión alguna, pues el Alma y el Espíritu siempre es lo mismo, contenido en el Periespíritu.

Hay en nosotros tres elementos:

1°: el cuerpo material, semejante al cuerpo de los animales.
2°: el Espíritu encarnado en el cuerpo.
3°: el lazo que une el Espíritu con el cuerpo.

De modo que no creemos en el concepto de un ser Trino donde se define el Alma separada del Espíritu y el cuerpo físico, que implica que el alma no es inmortal, y que el alma muere cuando el cuerpo muere y que el espíritu no es alma y es separado del alma, sustentando el concepto de ser trino en algunas creencias. Creemos que esto es incorrecto, y no tiene lógica.  Estas enseñanzas son erróneas y dictadas por hombres y no son acorde con lo dicho por los espíritus superiores de la Codificación Espirita.




Los Espiritas que creemos en La Codificación Espírita, estamos muy claro en este concepto de la inmortalidad del Alma, que es a su vez la razón de la reencarnación para que se expíen en cada encarnación hasta lograr ascender espiritualmente y por consiguiente lograr la perfección espiritual.

Si al leer esta reflexión te causa conflicto con lo que te han enseñado en tu filosofía, pues por favor no te sientas mal, pues no es mi propósito. Solo deseo que crezcamos juntos espiritualmente. Y la mejor manera de hacerlo es no crearnos barreras filosóficas que en nada contribuyen con nuestro crecimiento espiritual. Posiblemente, has aprendido desde hace mucho tiempo que el Periespíritu era diferente en cuanto a definición se refiere o que el Alma no es inmortal y que al cuerpo físico morir, nosotros llamamos este hecho desencarnación, el Alma  también se desechaba.  Estas enseñanzas ni tienen lógica espiritual ni tampoco fue lo que nos dijeron los Espíritus Superiores incluyendo el Espíritu de Verdad a partir de 1857.

Considero que lo que le llamo Alma encarnada en mi ser, que es lo que padece y siente en mi interior se extinga al momento de la desencarnación  porque, ¿donde está nuestro consuelo del alma inmortal¿Y donde esta el concepto de la individualidad del Alma?  ¿Como puede transferirse las vivencias y sentimientos a un  Alma encarnada y que muere al momento de la muerte orgánica y esta información pase al espíritu?, Primero es un disparate espiritual, y no tiene ninguna lógica. 

Si luego de mi explicación y de que luego que responsablemente estudies y entiendas estas dos vertientes de conocimiento espiritual, todavía sigues pensando que yo estoy mal, y que por consiguiente Allan Kardec y Los Espíritus de La Codificación Espírita, también están mal.  En ese caso lo único que resta es que sigamos amándonos como hermanos espirituales y continuemos adelante. 

Pues el amor fraternal es algo muy importante ante Dios.  No seas como aquellos orgullosos que porque no creemos en lo mismo lo primero que hace aquí en Facebook es darle al botoncito y deshacer nuestra amistad, te seguiré amando como hermano fraternal y te respetaré por tus criterios, aunque considere que son erróneos.

Me he referido en esta parte, a que existen hoy día filosofías Espiritas que aun no están en acuerdo a este tema del Periespíritu.  Si perteneces a esa filosofía Espirita que confunde los términos del Periespiritu y el alma encarnada y el espíritu, a que ores a Dios ora que te dirija a donde esta la verdad de este asunto muy importante  que se entienda propiamente. 

Mi interés es educar de acuerdo a lo contenido en La Codificación Espírita.  Y esto ha hecho que por muchos años no hayamos trabajado juntos para la divulgación del espiritismo como filosofía del bien a la humanidad, y esto no es lo correcto ante Dios, pues Dios desea que todos nos unamos hacia el bien común que es la Moral.  Yo desecho todo matiz de separación filosófico, y me lanzo decididamente a no dejar que mis propios criterios basado en La Codificación Espírita, me separen de lo que considero es la verdad espiritual dada por Espíritus Elevados.  Allanando esta situación, me rindo a la prerrogativa que cada cual pueda tener que activen su Libre Albedrío.  No soy quién para decir lo contrario.

Considero prudente para aquellos que aun no están de acuerdo a este concepto filosófico del Periespíritu, caminemos juntos, pero cada cual estudiando y entendiendo cada concepto según los postulados de cada filosofía espiritual.  Un sabio del siglo pasado escribió lo siguiente : Uno nunca habla de un tema que no conoce, cuando lo estudia y aprende que tiene que decir a la otra persona, entonces se está preparado para proveer una opinión clara y precisa y digna de ser considerada.
Si no has leído la codificación aún, que comprende 5 libros básicos : Los Espíritus, Médiums, Evangelio según El Espiritismo, El Cielo y el Infierno y Génesis, te motivo a que lo hagas, pues nadie puede hablar ni opinar de aquello que desconoce, pues no es de sabios hablar de lo que no se tiene conocimiento.
  

Comentario de Frank Montañez
Claramente el Evangelio según El Espiritismo y el Libro de Los Espíritus indican que la separación del Alma del cuerpo se opera rápidamente.  También se indica que el Almala cual se separa del cuerpo cuando cesa en éste la vida orgánica y lo que impide el Alma a elevarse no es su cuerpo orgánico ya fallecido, sino los apegos materiales en concepto y esto le  impiden elevarse hacia lo divino y la retienen en los lugares de su morada terrestre."

En este punto se tiende a tener puntos encontrados cuando se habla de la 
Turbación del Alma, donde El Libro de Los Espíritus se refiere a los lazos que se van soltando en ocasiones lentamente dependiendo de los apegos que se tenían de lo material (No del cuerpo Físico  sino del concepto Material). Pero esos apegos se refieren al concepto de materialismo, desde el punto de vista de orientación espiritual. 

Se es materialista o se es espiritual, y el cuerpo físico ya no tiene vida orgánica, y ya no logrará recobrar la vida, pues el 
Alma ya no regresará a este cuerpo ya desechado.

Este cuerpo material sin vida, no es lo que determina si el alma sigue siendo materialista o espiritual. Su composición material sigue siéndolo, aunque sea cremado, lo que ocurre es que la materia se transforma su estado físico (Carne y agua, vulgarmente hablando) se convierte en polvo luego de la descomposición natural o más rápidamente cuando se es cremado.  

La materia nunca se destruye, pero puede transformarse.  Los lazos que la unen al 
Alma desencarnada ya no existen, ni volverán a existir. 

Los lazos referidos no son en términos del lazos con el cuerpo ya sin vida sino los lazos que se tenían con los pensamientos y actitudes materialistas.

Sin embargo, el desprendimiento lento de la materia como concepto, y sus lazos, se refieren al concepto materialista y no a la materia del cuerpo.  No se debe confundir la materialidad del cuerpo, con el concepto materialista en pensamiento e intenciones que se tenía antes de desencarnar el Alma contrario a la espiritualidad. 

Un Alma desencarnada con apegos materiales es desde el punto de vista del concepto que modifica el comportamiento a lo que es el materialismo que se vivía como concepto de vida.  Cuando una persona en vida con su Alma encarnada, pero con apegos materiales, se refiere al comportamiento y no a la composición del Cuerpo

El cuerpo seguirá su curso de descomposición, no importa su forma, pues esa materia nunca se destruye.  Los “Apegos Materiales” son conceptos de ver la vida que afectan el comportamiento del Alma desencarnada.  La composición del cuerpo no afecta las intensiones del alma, pues la conciencia materialista no es determinada por el cuerpo, sino por la conciencia de lo que el materialismo significa.  Al momento que esa Alma Desencarnada tome conciencia de que el bien común se aleja del materialismo, es ese el momento que el Alma continua con su proceso evolutivo.

Los apegos materiales, no se refieren al cuerpo físico, sino al concepto materialista del Alma, cuando estaba encarnada. Si el cuerpo está en descomposición y los gusanos están descomponiéndolo o si el cuerpo aceleradamente se convierte en polvo, en nada cambiaran las intenciones materialistas de esa Alma Desencarnada.  Solo modifica la esenciamaterialista, la educación que obtenga esa Alma Desencarnada va a modificar sus intensiones, y esto solo lo logra el proceso de moralización y no la composición del cuerpo sin vida, sea que está en descomposición o ya se haya cremado. Quiero añadir, que al momento de romperse el vinculo del Alma Desencarnada con el cuerpo sin vida, no tiene límite de tiempo, como se ha dicho que hay que esperar 72 hrs, pues no tiene sentido si se espera o no para llevar a cabo la cremación. Los lasos materiales que se refinen, no son lazos con el cuerpo físico, sino lazos de comportamiento materialista.


Por lo tanto si te preguntas que el cuerpo no debe cremarse, porque debe esperar ser resucitado, no hace lógica que vuelva a la vida, pues la Resurrección no tiene razón de ser en el mundo espiritual. Imagina moléculas que se convierten en polvo cuando ese cuerpo se deteriora y que es polvo, ya sea cremado o por descomposición natural, y vuelva a integrarse nuevamente.  

Luego de mil años, cuando esas moléculas ya se unieron a través del tiempo en otros cuerpos con otras moléculas en diferentes cuerpos y en cuerpos de otros animales. Pues las moléculas se dispersan a través de los años en los torrentes de los ríos, al mar y hasta las arenas del Sahara.

Ese polvo de los cuerpos fallecidos que son moléculas transformadas de fallecidos, se unieron a través del tiempo a la materia orgánica del planeta, se absorben por alimentos que adquieren nutrientes de la tierra, y por miles de otros seres humanos que consumiendo alimentos que fueron creados con moléculas de esos cuerpos y la carne animal para poder vivir, es imposible que puedan volver a su estado original. 

Concilio de Nicea I, Constantino aparece aquí junto Obispos
La Resurrección no se puede probar, ni científicamente ni espiritualmente, fueron los hombres que asistieron al Concilio de Nicea I, de Constantino I, el grande, emperador de Roma en el 325 dc los que se inventaron ese término, y que luego se incluyo en la Biblia. Nunca antes se consideraba la resurrección sino la reencarnación que era lo que todo el mundo de ese tiempo conocía.

Además, el pensar que la resurrección es lo correcto, que pasaría con Lázaro que supuestamente resucitó y la biblia habla de una sola resurrección, o que pasaría con la hija de Jairo. O con el mismo Jesús que ya resucitó según la Biblia, pues porque vendría Jesús nuevamente si ya resucitó, entonces la Biblia se equivoca una vez más con conceptos que no se pueden probar ni sustentar. Además implica que el Alma Inmortal se queda en un estado contemplativo hasta que se produzca una resurrección. Eso no tiene lógica espiritual.


El Espiritismo cree en la Inmortalidad del Alma, por lo tanto en la reencarnación para mejoramiento espiritual. Concluyo diciendo, que la opción de la Cremación es una muy viable considerando lo costoso de los servicios funerarios. El cuerpo al morir físicamente, el Alma Inmortal se desprende y continua con su proceso evolutivo y rompe con el vinculo que la une al cuerpo. 

Esa ruptura se logra al momento de la muerte física. al llegar la muerte corporal el Alma Inmortal  desencarnada se desprende al romperse el vinculo que los unía.



El proceso de cremación no está definido en los libros codificados. Pero la lógica nos indica que el cuerpo sin Alma, es una masa de carne sin vida. El Alma sale inmediatamente del cuerpo físico, sus arraigos son meramente de tipo moral, no son físicos. Hace que los familiares esperen a que un cuerpo se descomponga al hacer esperar la cremación, por conceptos no avalados por los Espíritus es simplemente una error doctrinario.  El Espiritismo no es una religión, y no se basa en conceptos religiosos.

Esperar 72 horas es exponer a riesgos de salud a los mismos familiares, y no es algo que los profesionales funerarios puedan estar de acuerdo.

Dejemos que el proceso de enterramiento p cremación se den sin imposición de requisitos que el Espiritismo no ha indicado en ninguno de los Libros Codificados.

El Espiritismo, es una filosofía noble, que solo conduce a al ser humano que se encuentre con su Alma Inmortal encarnada y enseña como adelantarla para su progreso espiritual. Los religiosos, solo buscan justificación a lo que nunca han podido probar por Dogmas. ¿Qué difícil es poder ver que el Bien Común le hace bien al ser humanos?. 

Los Apegos Materiales del alma desencarnada, no se refieren al cuerpo orgánico sin vida, sino al concepto de lo que significa el ser materialista o ser espiritual. Por lo tanto, si el cuerpo se descompone naturalmente en polvo o se acelera el proceso mediante la cremación, no modifica en nada los apegos que esa Alma Desencarnada experimenta al desprenderse del cuerpo orgánico sin vida. 

El Espiritismo ha sido tergiversado, vejado, malinterpretado y todo, porque los intereses de los materialistas y los orgullosos no han querido que el Espiritismo que representa libertad espiritual, pueda seguir logrando el progreso de la Humanidad mediante sus enseñanzas en Bien Común que es en contra de estos flagelos de la humanidad, egoísmoorgulloscodicia y materialismo. El Espiritismo no es ser hechicero, brujo o adivino. Tampoco se hacen Rituales de ningún tipo. No se le desea mal a nadie y se cumple fielmente con el Bien Común o lo que es la Moral. Jesús dijo: "No le hagas a nadie lo que no te gustaría te hicieran a ti". de eso se trata nuestra Filosofía Espirita, pues es lo que hace adelantar el Espíritu.

Es tiempo de dejar la religiosidad, los dogmas y abrir los ojos al Bien Común, y Bien Común es una forma de describir El Espiritismo. La Cremación es algo que solo convierte el cuerpo fallecido en polvo más rápido de lo que ocurre en un entierro, donde el cuerpo se descompone y finalmente se convierte en polvo. 

Dejemos al lado los conceptos religiosos y pensemos con lógica y razón. El cuerpo, la envoltura son solo pasajeros, el Alma es Inmortal y perdura por siempre.       





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Frank Montañez
“Soy Espírita”
Director de la Página
“Soy ESPÍRITA TV”
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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

Director de la Página


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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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