jueves, 11 de agosto de 2016

En qué difieren las 3 Revelaciones Espiritas, y cómo se relacionan entre sí. Además, establecer que el mensaje de Moisés era despótico...

El Libro de Génesis, escrito y publicado por Allan Kardec en el año 1868,nos establece claramente, las diferencias entre las 3 Revelaciones Espiritas. Este articulo cita textualmente esta explicación de los Espíritus.  Nos ayuda a entender cuán importante es la Tercera Revelación Espírita para cada uno de los adeptos del Espiritismo. Partiendo de la premisa, que el Espiritismo de acuerdo a los contenidos del Los Libros Codificados, se constituye en que es una revelación divina, y por consiguiente una “Verdad Eterna”, una verdad absoluta espiritual que es el reflejo inherente a que es palabra de Dios para la humanidad.

Veamos en que difieren esas revelaciones, y cuál es el vínculo que las relaciona entre sí.

Libro de Génesis Espiritual, escrito por Allan Kardec, Capitulo I,
Items #21 al #30, #45 - #52


(…) Razón existe, pues, para que el espiritismo sea considerado la tercera de las grandes revelaciones. Veamos en qué difieren esas revelaciones, y cuál es el vínculo que las relaciona entre sí.

21. Moisés, como profeta, reveló a los hombres la existencia de un Dios único, soberano Señor y creador de todas las cosas. Promulgó la ley del Sinaí (Ley Mosaica) o de costumbres de ese tiempo) y echó las bases de la verdadera fe. Como hombre, fue el legislador del pueblo a través del cual esa primitiva fe, depurada, habría de expandirse por toda la Tierra.

22. Cristo, que tomó de la antigua ley lo que es eterno y divino, y desechó lo que era transitorio, meramente disciplinario y de concepción humana, agregó la revelación de la vida futura, de la que Moisés no había hablado, como también la de las penas y las recompensas que aguardan al hombre después de la muerte. (Véase la Revista Espírita de marzo y septiembre de 1861.)

23. La parte más importante de la revelación de Cristo, …

(Nota de Frank, tengo una Opinión Personal, aislada, que el Espiritismo no se hace responsable: Las palabras para referirse a Cristo y Jesús tienen el mismo significado, pero Allan Kardec enfatizó que no confundiéramos al Cristo con el Mesías de Nazareth, pues Cristo según la religión cristiana, se refiere al que falsamente se presenta en la Biblia como el nacido en Belén. Esto para hacer creer que era el mesías prometido y linaje directo de David [Ítem #62 del Capítulo I, Libro de Génesis)

… en el sentido de primera fuente, de piedra angular de toda su doctrina, es el punto de vista absolutamente nuevo desde el cual considera a la Divinidad. Esta ya no es el Dios terrible, celoso, vengativo de Moisés; el Dios cruel e implacable que riega la tierra con sangre humana, que ordena la masacre y el exterminio de pueblos, sin exceptuar a las mujeres, a los niños y a los ancianos, y que castiga a quienes tratan con indulgencia a las víctimas; ya no es el Dios injusto que escarmienta a todo un pueblo por la falta de su líder, que se venga del culpable en la persona del inocente, que daña a los hijos por las faltas de los padres; sino un Dios clemente, soberanamente justo y bueno, pleno de mansedumbre y misericordia, que perdona al pecador arrepentido y da a cada uno según sus obras. Ya no es el Dios de un único pueblo privilegiado, el Dios de los ejércitos que dirige los combates para sustentar su propia causa contra el Dios de los otros pueblos, sino el Padre común del género humano, que extiende su protección a todos sus hijos y los convoca a todos hacia él; ya no es el Dios que recompensa y castiga sólo con los bienes de la Tierra, que hace consistir la gloria y la felicidad en la esclavitud de los pueblos rivales y en la multiplicidad de la progenie, sino un Dios que dice a los hombres: “Vuestra verdadera patria no está en este mundo, sino en el reino celestial, allí donde los humildes de corazón serán elevados y los orgullosos serán humillados”. Ya no es el Dios que hace de la venganza una virtud y ordena que se retribuya ojo por ojo, diente por diente; sino el Dios de misericordia que dice: “Perdonad las ofensas si queréis ser perdonados;haced el bien a cambio del mal; no hagáis a los demás lo que no queréis que oshagan”. Ya no es más el Dios mezquino y meticuloso que impone, bajo las más rigurosas penas, el modo como quiere ser adorado, que se ofende por la falta de observancia de una fórmula; sino el Dios grande que ve el pensamiento y al que no se honra con la forma. En fin, ya no es el Dios que quiere ser temido, sino el Dios que quiere ser amado.

24. Por ser Dios el eje de todas las creencias religiosas, y el objetivo de todos los cultos, el carácter de todas las religiones está conforme con la idea que estas tienen de Él. Las religiones que hacen de Dios un ser vengativo y cruel creen honrarlo con actos de crueldad, con hogueras y torturas; las que tienen un Dios parcial y celoso son intolerantes y, en mayor o menor medida, meticulosas en la forma, pues lo consideran más o menos contaminado con las debilidades y la frivolidad humanas.

25. Toda la doctrina de Cristo está fundada en el carácter que Él atribuye a la Divinidad. Con un Dios imparcial, soberanamente justo, bueno y misericordioso, Él hizo del amor de Dios y de la caridad para con el prójimo la condición expresa de la salvación, y dijo: Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a vosotros mismos; en esto consiste toda la ley y los profetas; no existe otra ley. Sobre esta única creencia asentó el principio de la igualdad de los hombres ante Dios, así como el de la fraternidad universal. En cambio, ¿era posible amar al Dios de Moisés? No, sólo se podía temerlo. La revelación de los verdaderos atributos de la Divinidad, juntamente con la de la inmortalidad del alma y de la vida futura, modificaba profundamente las relaciones mutuas entre los hombres, les imponía nuevas obligaciones, los hacía encarar la vida presente desde otro aspecto, y por eso mismo habría de reaccionar contra las costumbres y las relaciones sociales. Ese es, indiscutiblemente, por sus consecuencias, el punto principal de la revelación de Cristo, cuya importancia no fue suficientemente comprendida. Además, es lamentable decir que también es el punto del que la humanidad más se ha apartado, el que más ha ignorado en la interpretación de sus enseñanzas.

26. No obstante, Cristo agrega: “Muchas de las cosas que os digo, todavía no las podéis comprender, y muchas otras tendría que deciros, que no comprenderíais; por eso os hablo por parábolas; con todo, más adelante habré de enviaros el Consolador; el Espíritu de Verdad, que restablecerá todas las cosas y os las explicará todas”. (San Juan, 14:16; San Mateo, 17.) Si Cristo no dijo todo lo que hubiera podido decir, es porque consideró conveniente dejar ciertas verdades en la sombra, hasta que los hombres estuviesen en condiciones de comprenderlas. Como Él mismo lo confesó, su enseñanza estaba incompleta, visto que anunció la llegada de aquel que debería completarla. Había previsto, entonces, que sus palabras serían despreciadas o mal interpretadas, y que los hombres se desviarían de su enseñanza; en suma, que destruirían lo que Él había hecho, puesto que todas las cosas habrán de ser restablecidas. Ahora bien, sólo se restablece aquello que ha sido deshecho.
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Moisés y la Ley Mosaica, Moisés exponía los temas de la creación bajo su propia interpretación de las cosas. No era lo que Dios quería que Moisés dijera. Aquí vemos como el Libro de Génesis lo explica.

Génesis mosaica, Capitulo XII.

A fin de que comprendamos ciertas partes del Génesis, es indispensable que nos coloquemos en el punto de vista de las ideas cosmogónicas de la época que este refleja. Capitulo XII, #10

10. A partir de los progresos de la física y la astronomía, una doctrina como esa es insostenible.54 No obstante, Moisés atribuye esas palabras al propio Dios. Ahora bien, ya que estas expresan un hecho notoriamente falso, tenemos dos opciones: o Dios se equivocó en el relato que hizo de su obra, o ese relato no es una revelación divina. Como la primera suposición no es admisible, se debe concluir que Moisés se limitó a expresar sus propias ideas.
(Véase el Capítulo I, § 3.)

54 Por más grosero que sea el error de esa creencia, todavía despierta el entusiasmo de los niños de nuestro tiempo, como si se tratase de una verdad sagrada. Tiemblan los educadores cuando osan aventurarse a una tímida interpretación. ¿Cómo habríamos de pretender que eso no fuera más tarde a generar incrédulos? (N. de Allan Kardec.).

También en el Capitulo XI, del Libro del Cielo y elInfierno, en el Ítem #5,
Acerca de la prohibición de evocar a los muertos

5. En la ley de Moisés existen dos partes distintas: la ley de Dios propiamente dicha, promulgada en el monte Sinaí, y la ley civil o disciplinaria, apropiada a los hábitos y al carácter del pueblo. La primera es invariable. La segunda, en cambio, se modifica con el tiempo, y no pasa por la cabeza de nadie que hoy podamos ser gobernados con los mismos métodos que se aplicaban a los judíos en el desierto, del mismo modo que los decretos de Carlomagno no pueden aplicarse a la Francia del siglo diecinueve. ¿Quién pensaría hoy, por ejemplo, en revivir este artículo de la ley mosaica: “Si un buey acornea a un hombre o una mujer, y le causa la muerte, el buey será apedreado, y nadie comerá su carne; pero el dueño del buey será juzgado inocente”? (Éxodo, 21:28 y siguientes). Ese artículo, que nos parece tan absurdo, no tenía por objeto castigar al buey y absolver al dueño, sino que equivalía simplemente a la confiscación del animal causante del accidente, a fin de obligar al propietario a una mayor vigilancia. La pérdida del buey era el castigo para su propietario, castigo que debería de ser muy importante para un pueblo de pastores, a tal punto que se prescindía de cualquier otro. No obstante, ninguno podía sacar provecho de esa pérdida, razón por la cual Moisés prohibió que se comiera la carne del animal. Otros artículos contemplan casos en los que el dueño del buey es responsable. En la legislación de Moisés todo tenía su razón de ser, porque todo en ella estaba previsto hasta en sus mínimos detalles. Sin embargo, tanto la forma como el fondo se adaptaban a las circunstancias del momento. No cabe duda de que si Moisés volviese en nuestros días para legislar sobre una nación civilizada de Europa, no le daría un código igual al de los hebreos.
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27. ¿Por qué Él denomina Consolador al nuevo Mesías? Ese nombre, significativo y sin ambigüedad, encierra toda una revelación. Así, Cristo preveía que los hombres estarían necesitados de consuelo, lo que implica que sería insuficiente el que hallarían en la creencia que habrían de fundar. Tal vez nunca Cristo fue tan claro, tan explícito como en estas últimas palabras, a las cuales pocas personas prestaron la debida atención, probablemente porque evitaron interpretarlas y profundizar su sentido profético.

28. Si Cristo no pudo desarrollar su enseñanza de manera completa, se debió a que a los hombres les faltaban conocimientos que sólo podrían adquirir con el tiempo, y sin los cuales no la comprenderían; muchas cosas habrían parecido absurdas en el estado de los conocimientos de entonces. “Completar su enseñanza” debe entenderse en el sentido de explicarla y desarrollarla, y no en el de agregarle verdades nuevas, pues todo en ella se encontraba en estado de germen; sólo le faltaba la clave para captar el sentido de sus palabras.

29. Pero ¿quién se arroga el derecho de interpretar las Escrituras sagradas? ¿Quién tiene ese derecho? ¿Quiénes poseen las luces necesarias, si no son los teólogos? ¿Quién se atreve? En primer lugar, la ciencia, que no pide permiso a nadie para dar a conocer las leyes de la naturaleza, y salta por sobre los errores y los prejuicios. ¿Quién tiene ese derecho? En este siglo de emancipación intelectual y de libertad de conciencia, el derecho de examen pertenece a todos, y las Escrituras ya no son el arca santa en la cual nadie se atrevía a introducir la punta de un dedo sin que corriera el riesgo de ser fulminado. En cuanto a las luces especiales, necesarias, sin objetar las de los teólogos, por más iluminados que fuesen los de la Edad Media y, en particular, los Padres de la Iglesia, ellos no lo eran lo suficiente para no haber condenado como herejía el movimiento de la Tierra y la creencia en las antípodas. Incluso sin ir tan lejos, los teólogos de nuestros días, ¿no han arrojado un anatema sobre la teoría de los períodos de formación de la Tierra? Los hombres sólo pudieron explicar las Escrituras con el auxilio de lo que sabían, de las nociones falsas o incompletas que tenían acerca de las leyes de la naturaleza, más tarde reveladas por la ciencia. Por esa razón los propios teólogos, de muy buena fe, se equivocaron acerca del sentido de ciertas palabras y hechos del Evangelio. Al querer a toda costa hallar en él la confirmación de una idea preconcebida, giraban siempre en el mismo círculo, sin abandonar su punto de vista, de modo que sólo veían lo que querían ver. Por más sabios que fuesen, no podían comprender las causas dependientes de leyes que ignoraban. Pero ¿quién habrá de juzgar las diferentes interpretaciones, muchas veces contradictorias, por fuera del campo de la teología? El futuro, la lógica y el buen sentido. Los hombres, cada vez más esclarecidos, a medida que nuevos hechos y nuevas leyes se vayan revelando, sabrán apartar de la realidad los sistemas utópicos. Ahora bien, la ciencia da a conocer algunas leyes; el espiritismo revela otras; todas son indispensables para la comprensión de los textos sagrados de todas las religiones, desde Confucio y Buda hasta el cristianismo. En cuanto a la teología, esta no podrá, juiciosamente, alegar contradicciones de la ciencia, dado que no siempre es coherente consigo misma.

30. El espiritismo, que parte de las propias palabras de Cristo, como este partió de las de Moisés, es una consecuencia directa de la doctrina cristiana.
A la idea vaga de la vida futura agrega la revelación de la existencia del mundo invisible que nos rodea y puebla el espacio, y con eso determina en forma precisa la creencia; le da un cuerpo, una consistencia, una realidad en el pensamiento. Define los lazos que unen el alma al cuerpo, y levanta el velo que ocultaba a los hombres los misterios del nacimiento y de la muerte. Mediante el espiritismo el hombre sabe de dónde viene, hacia dónde va, por qué está en la Tierra, por qué sufre transitoriamente, y ve por todas partes la justicia de Dios. Sabe que el alma progresa sin cesar, a través de una serie de existencias sucesivas, hasta que haya alcanzado el grado de perfección que la aproxima a Dios. Sabe que todas las almas, como tienen un mismo punto de origen, son creadas iguales, con la misma aptitud
para progresar, en virtud de su libre albedrío; que todas son de la misma esencia, y que no existe diferencia entre ellas, salvo en cuanto al progreso realizado; que todas tienen el mismo destino y alcanzarán la misma meta, más o menos rápidamente, conforme a su trabajo y buena voluntad.

Sabe que no existen criaturas desheredadas, ni más favorecidas unas que otras; que Dios no privilegió la creación de ninguna de ellas, ni a nadie dispensó del trabajo impuesto a las otras para que progresen; que no hay seres perpetuamente consagrados al mal y al sufrimiento; que aquellos a los que se designa con el nombre de demonios son Espíritus imperfectos y que todavía están atrasados, que practican el mal en el estado de Espíritus como lo practicaban cuando eran hombres, pero que adelantarán y se perfeccionarán; que los ángeles o Espíritus puros no son seres aparte en la Creación, sino Espíritus que llegaron a la meta, después de haber recorrido palmo a palmo el camino del progreso; que de tal modo no hay creaciones múltiples ni diferentes categorías entre los seres inteligentes, sino que toda creación es el resultado de la gran ley de unidad que rige el universo; sabe, por último, que todos los seres gravitan hacia un fin común, que es la perfección, sin que unos sean favorecidos a expensas de otros, pues todos son hijos de sus propias obras.

31. Por las relaciones que ahora puede establecer con aquellos que dejaron la Tierra, el hombre posee no sólo la prueba material de la existencia y de la individualidad del alma, sino que también comprende la solidaridad que vincula a los vivos con los muertos de este mundo, y a los de este mundo con los de otros planetas. Conoce la situación de ellos en el mundo de los Espíritus; los acompaña en sus migraciones; es testigo de sus alegrías y sus penas; sabe por qué son felices o desdichados, y conoce la suerte que a él mismo le está reservada, según el bien o el mal que haya hecho. Esas relaciones lo inician en la vida futura, a la que puede observar en todas sus fases, en todas sus peripecias; el porvenir ya no es una vaga esperanza, sino un hecho positivo, una certeza matemática. A partir de entonces, la muerte ya no tiene nada de aterrador para él, porque significa la liberación, la puerta de la verdadera vida.

32. A través del estudio de la situación de los Espíritus, el hombre sabe que la felicidad y la desdicha en la vida espiritual son inherentes al grado de perfección o de imperfección; que cada uno sufre las consecuencias directas y naturales de sus faltas o, dicho de otra manera, que es castigado según haya pecado; que esas consecuencias duran tanto como la causa que las produjo; que, por consiguiente, el culpable sufriría eternamente si persistiera siempre en el mal, pero que el sufrimiento cesa con el arrepentimiento y la reparación. Ahora bien, como el perfeccionamiento depende de cada uno, todos pueden, en virtud de su libre albedrío, prolongar o abreviar sus padecimientos, del mismo modo que el enfermo sufre por sus excesos hasta tanto no les pone término.

33. Así como la razón rechaza, por considerarla incompatible con la bondad de Dios, la idea de las penas irremisibles, perpetuas y absolutas, a menudo infligidas por una única falta, al igual que la idea de los suplicios del Infierno, que ni siquiera pueden ser atenuados por el arrepentimiento más ardiente y más sincero, la misma razón se inclina delante de esa justicia distributiva e imparcial que toma todo en cuenta, que nunca cierra la puerta al arrepentimiento y tiende constantemente la mano al náufrago, en vez de empujarlo hacia el abismo.

34. La pluralidad de las existencias, cuyo principio Cristo estableció en el Evangelio, aunque no lo definió más que como lo hizo con muchos otros, es una de las leyes más importantes reveladas por el espiritismo, dado que este demuestra su realidad y su necesidad para el progreso. Con esta ley, el hombre explica todas las aparentes anomalías de la vida humana; las diferencias de posición social; las muertes prematuras que, sin la reencarnación, tornaríaninútiles para el alma las vidas de corta duración; la desigualdad de aptitudes intelectuales y morales, que se deben al grado de antigüedad del Espíritu, que ha aprendido y progresado en mayor o menor medida y que trae, al renacer, lo que conquistó en sus existencias anteriores. (Véase el § 5.)

35. Con la doctrina de la creación del alma en el instante del nacimiento, se cae en el sistema de las creaciones privilegiadas. Los hombres son extraños unos a otros, nada los une, los lazos de familia son puramente carnales; no son de ningún modo solidarios con un pasado en el que no existían. Con la doctrina de la nada después de la muerte, todas las relaciones cesan con la vida y, de ese modo, los hombres no son solidarios en el porvenir. Mediante la reencarnación, en cambio, son solidarios en el pasado y en el porvenir. Como sus relaciones se perpetúan tanto en el mundo espiritual como en el corporal, la fraternidad se basa en las leyes mismas de la naturaleza. El bien tiene un objetivo; y el mal, consecuencias inevitables.

36. Con la reencarnación desaparecen los prejuicios de razas y de castas, pues el mismo Espíritu puede volver a nacer rico o pobre, gran señor o proletario, jefe o subordinado, libre o esclavo, hombre o mujer. De todos los argumentos invocados contra la injusticia de la servidumbre y la esclavitud, contra la sujeción de la mujer a la ley del más fuerte, ninguno hay que aventaje en lógica al hecho material de la reencarnación. De ese modo, así como la reencarnación fundamenta en una ley de la naturaleza el principio de la fraternidad universal, también fundamenta en la misma ley el de la igualdad de los derechos sociales y, por consiguiente, el de la libertad.

37. Quitad al hombre el Espíritu libre e independiente, que sobrevive a la materia, y haréis de él una simple máquina organizada, sin una meta, sin responsabilidad, sin otro freno aparte de la ley civil, y lista para ser explotada como un animal inteligente. Como no espera nada después de la muerte, hace de todo para aumentar los goces del presente; si sufre, sólo tiene la perspectiva de la desesperación y la nada como refugio. Con la certeza del porvenir, con la convicción de encontrar nuevamente a aquellos a quienes amó, y con el temor de volver a ver a quienes ofendió, todas sus ideas cambian. Aunque el espiritismo sólo sirviera para liberar al hombre de la duda acerca de la vida futura, ya habría hecho más por su perfeccionamiento moral que todas las leyes disciplinarias, que a veces le ponen freno pero que no lo transforman.

38. Sin la preexistencia del alma, la doctrina del pecado original no solamente sería inconciliable con la justicia de Dios, sino que haría a todos los hombres responsables de la falta de uno solo; sería un contrasentido, y tanto menos justificable porque, según esa doctrina, el alma no existía en la época a la que se pretende hacer remontar su responsabilidad. En cambio, con la preexistencia, el hombre trae al renacer el germen de sus imperfecciones, de los defectos de los que no se ha corregido y que se traducen en los instintos naturales, en las inclinaciones hacia tal o cual vicio. Ese es su verdadero pecado original, cuyas consecuencias sufre naturalmente, pero con la diferencia capital de que sufre la pena de sus propias faltas, y no la pena de las faltas cometidas por otros. Además, existe otra diferencia, al mismo tiempo consoladora, animadora y soberanamente equitativa, según la cual cada existencia le ofrece los medios para redimirse mediante la reparación, así como para progresar, ya sea despojándose de alguna imperfección o adquiriendo nuevos conocimientos, hasta que, al hallarse suficientemente purificado, el hombre ya no necesite la vida corporal y pueda vivir exclusivamente la vida espiritual, eterna y bienaventurada. Por la misma razón, aquel que ha progresado moralmente trae, al renacer, cualidades naturales, así como quien ha progresado intelectualmente es portador de ideas innatas. Identificado con el bien, lo practica sin esfuerzo, sin cálculo y, por así decirlo, sin pensar en ello. Aquel que está obligado a combatir sus malas tendencias vive todavía en lucha; el primero ya triunfó, el segundo está a punto de triunfar. Existe, pues, la virtud original, como existe el saber original, y el pecado o, mejor dicho, el vicio original.

39. El espiritismo experimental estudió las propiedades de los fluidos espirituales y su acción sobre la materia. Ha demostrado la existencia del periespíritu, sobre el cual había sospechas desde la Antigüedad, y que san Pablo denominó cuerpo espiritual, es decir, cuerpo fluídico del alma después de la destrucción del cuerpo tangible. Se sabe hoy que esa envoltura es inseparable del alma; que forma uno de los elementos constitutivos del ser humano; que es el vehículo de la transmisión del pensamiento y que, durante la vida del cuerpo, sirve de lazo entre el Espíritu y la materia. El periespíritu representa un rol tan importante en el organismo y en una cantidad de afecciones, que se liga a la fisiología tanto como a la psicología.

40. El estudio de las propiedades del periespíritu, de los fluidos espirituales y de los atributos fisiológicos del alma, abre nuevos horizontes a la ciencia y aporta la clave de una infinidad de fenómenos incomprensibles hasta hoy, pues faltaba el conocimiento de la ley que los rige; fenómenos que el materialismo niega, debido a que se hallan vinculados con la espiritualidad, y que otras creencias califican como milagros o sortilegios. Tales son, entre otros, el fenómeno de la doble vista, la visión a distancia, el sonambulismo natural y artificial, los efectos físicos de la catalepsia y la letargia, la presciencia, los presentimientos, las apariciones, las transfiguraciones, la transmisión del pensamiento, la fascinación, las curas instantáneas, las obsesiones y posesiones, etc. Al demostrar que esos fenómenos reposan en leyes tan naturales como las de los fenómenos eléctricos, y en qué condiciones normales se pueden reproducir, el espiritismo destruye
el imperio de lo maravilloso y lo sobrenatural y, por consiguiente, la fuente de la mayor parte de las supersticiones. Así como lleva a la creencia en la posibilidad de ciertas cosas que algunos consideran quiméricas, también impide que se crea en muchas otras, pues comprueba su imposibilidad e irracionalidad.

41. Lejos de negar o destruir el Evangelio, el espiritismo viene, por el contrario, a confirmar, explicar y desarrollar, por medio de las nuevas leyes de la naturaleza, que él revela, todo lo que Cristo dijo e hizo. El espiritismo elucida los puntos oscuros de la enseñanza cristiana, de tal manera que, con su auxilio, aquellos para quienes eran ininteligibles ciertas partes del Evangelio, o parecían inadmisibles, las comprenden y admiten sin dificultad; ven mejor su alcance y pueden distinguir entre la realidad y la alegoría; Cristo les parece más importante: ya no es simplemente un filósofo, sino un Mesías divino.

42. Además, si se considera el poder moralizador del espiritismo, por la finalidad que confiere a todas las acciones de la vida; por las consecuencias del bien y del mal que hace tangibles; por la fuerza moral, el coraje y el consuelo que da en las aflicciones, mediante una inalterable confianza en el porvenir; por la idea de que cada uno tiene cerca de sí a los seres a quienes amó, así como la certeza de volver a verlos y la posibilidad de conversar con ellos; en fin, por la convicción de que todo cuanto hemos hecho, cuánto hemos conquistado en inteligencia, sabiduría y moralidad, hasta la última hora de la vida, no se ha perdido, sino que beneficia al adelanto del Espíritu, se reconoce que el espiritismo realiza todas las promesas de Cristo respecto del Consolador anunciado. Ahora bien, como el Espíritu de Verdad es quien preside el gran movimiento regenerador, la promesa de su advenimiento se encuentra de esa forma cumplida, porque, de hecho, él es el verdadero Consolador 2.

2 Muchos padres de familia deploran la muerte prematura de sus hijos, para cuya educación realizaron grandes sacrificios, y se dicen a sí mismos que nada de eso les aprovechó. Con el espiritismo, sin embargo, no lamentan esos sacrificios, y estarían dispuestos a volver a hacerlos, incluso con la certeza de que verían morir a sus hijos, porque saben que si estos no la aprovechan en la vida presente, esa educación servirá, primero que todo, para su adelanto como Espíritus; además de eso, serán conquistas nuevas para otra existencia y, cuando regresen a este mundo, tendrán un patrimonio intelectual que los hará más aptos para adquirir nuevos conocimientos. Tales son esos niños que al nacer traen ideas innatas, que saben, por así decirlo, sin necesidad de aprender. Si los padres no tienen la satisfacción inmediata de ver que sus hijos aprovechan la educación que les han dado, lo gozarán por cierto más adelante, sea como Espíritus o como hombres. Tal vez sean ellos de nuevo los padres de esos mismos hijos, que se presentan como afortunadamente dotados por la naturaleza, y que deben sus aptitudes a una educación precedente. Así también, si los hijos se desvían hacia el mal por la negligencia de los padres, estos pueden sufrir más tarde los disgustos y pesares que aquellos les suscitarán en una nueva existencia. Véase El Evangelio según el espiritismo, Capítulo V, § 21: “Muertes prematuras”. (N. de Allan Kardec.)

43. Si a estos resultados agregamos la rapidez extraordinaria con que se propaga el espiritismo, a pesar de todo lo que se ha hecho para demolerlo, no se podrá negar que su llegada es providencial, visto que triunfa por encima de todas las fuerzas y de toda la mala voluntad de los hombres. La facilidad con que lo acepta tan grande número de personas, sin obligación alguna, apenas por el poder de la idea, prueba que responde a una necesidad: la de que el hombre crea en algo para llenar el vacío abierto por la incredulidad, y que, por lo tanto, ha venido en el momento preciso.

44. Los afligidos existen en gran número. No es, pues, para sorprenderse que tantas personas elijan una doctrina que consuela, de preferencia a las que llevan a que se pierda la esperanza, porque a los desheredados, más que a los felices del mundo, se dirige el espiritismo. El enfermo ve llegar al médico con mayor satisfacción que quien está bien de salud; ahora bien, los afligidos son los enfermos, y el Consolador es el médico. Vosotros, que combatís al espiritismo, si queréis que lo abandonemos para seguiros, dadnos más y mejor que él; curad con mayor seguridad las heridas del alma. Dad más consuelo, más satisfacciones al corazón, esperanzas más legítimas, mayores certezas; haced del porvenir un panorama más racional, más seductor. Con todo, no supongáis que habréis de derrotarlo con la perspectiva de la nada, con la alternativa de las llamas del Infierno, o con la plácida e inútil contemplación perpetua.

45. La primera revelación estuvo personificada por Moisés, la segunda por Cristo, pero la tercera no está personificada por ningún individuo. Las dos primeras son individuales, la tercera es colectiva; ese es un carácter esencial de suma importancia. Es colectiva en el sentido de que no fue hecha como privilegio para nadie en particular; nadie, por consiguiente, puede atribuirse la condición de ser su profeta en exclusividad. Ha sido esparcida simultáneamente por sobre toda la Tierra, a millones de personas de todas las edades y condiciones, desde la más baja hasta la más alta de la escala, según esta predicción registrada por el autor de los Hechos de los Apóstoles: “En los últimos tiempos, dijo el Señor, derramaré de mi espíritu sobre toda carne; vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes tendrán visiones, y vuestros ancianos soñarán” (Hechos, 2:17 y 18). No provino de ningún culto en especial, a fin de que un día sirva a todos de punto de unión 3.
3 Nuestro rol personal, en el gran movimiento de ideas que se prepara mediante el espiritismo y que comienza a producirse, es el de un observador atento, que estudia los hechos para descubrir su causa y extraer de ellos las consecuencias. Hemos confrontado todos los hechos que nos ha sido posible reunir; comparamos y comentamos las instrucciones dadas por los Espíritus en todos los puntos del globo, y después coordinamos metódicamente el conjunto; en suma, hemos estudiado y dimos al público el fruto de nuestras investigaciones, sin que atribuyéramos a nuestra tarea mayor valor que el de una obra filosófica deducida de la observación y la experiencia, sin que nunca nos hayamos considerado el jefe de la doctrina, ni procuráramos imponer nuestras ideas a nadie. Al publicarlas, hemos hecho uso de un derecho común, y aquellos que las aceptaron lo han hecho libremente. Si esas ideas encontraron numerosas simpatías, se debe a que tuvieron la ventaja de corresponder a las aspiraciones de un importante número de personas, y de eso no nos envanecemos de ningún modo, ya que su origen no nos pertenece. Nuestro mayor mérito es el de la perseverancia y la dedicación a la causa que hemos abrazado. En todo eso, hemos hecho lo que cualquier otro podría haber hecho en nuestro lugar, razón por la cual nunca hemos tenido la pretensión de considerarnos profeta o mesías ni, menos aún, de presentarnos como tal. (N. de Allan Kardec.)

46.Las dos primerasrevelaciones, por ser fruto de una enseñanza personal, quedaron forzosamente localizadas, es decir, aparecieron en un solo punto, en torno al cual la idea se propagó poco a poco; pero fueron necesarios muchos siglos para que alcanzasen los extremos del mundo, y aun así no lo invadieron por completo. Latercera revelación tiene una particularidad: no está personificada en un solo individuo, sino que surgió simultáneamente en millares de puntos diferentes, que se convirtieron en centros o focos de irradiación. Al multiplicarse esos centros, sus rayos se reúnen poco a poco, como los círculos formados por una enorme cantidad de piedras lanzadas al agua; de tal manera que, en un plazo determinado, acabarán por cubrir toda la superficie del globo.

Esa es una de las causas de la rápida propagación de la doctrina. Si esta hubiese surgido en un solo punto, si fuese obra exclusiva de un hombre, se habrían formado sectas alrededor suyo, y tal vez habría trascurrido medio siglo sin que se hubieran alcanzado los límites del país donde hubiera comenzado, en tanto que después de diez años ya ha plantado jalones de un polo al otro.

47. Esa circunstancia, nunca vista en la historia de las doctrinas, otorga al espiritismo una fuerza excepcional y un poder de acción irresistible. De hecho, aunque lo persigan en un punto, en un determinado país, será materialmente imposible que lo hagan en todas partes y en todos los países. Por cada lugar donde obstaculicen su marcha, habrá otros mil donde florecerá. Más aún, si lo atacan en un individuo, no podrán hacerlo en los Espíritus, que son la fuente de donde proviene. Ahora bien, como los Espíritus están en todas partes y existirán siempre, si por una eventualidad consiguiesen reprimirlo en todo el globo, reaparecería poco tiempo después, porque se basa en un hecho que está en la naturaleza, y las leyes de la naturaleza no se pueden reprimir. De esto deben convencerse aquellos que sueñan con el aniquilamiento de la doctrina espírita. (Véase la Revista Espírita, febrero de 1865: “Perpetuidad del espiritismo”.)

48. Sin embargo, a pesar de la diseminación de esos centros de irradiación, estos podrían aún permanecer aislados por mucho tiempo unos de otros, o confinados en países lejanos, como sucede con algunos de ellos. Faltaba entre esos centros una conexión que los pusiera en comunión de pensamientos con sus hermanos de creencia, para mantenerlos informados de lo que ocurría en otros lugares. Ese lazo de unión, que en la antigüedad podría haber faltado al espiritismo, hoy existe entre las publicaciones que van a todas partes, y que condensan en una forma única, concisa y metódica, la enseñanza que se brinda en todas partes de múltiples maneras,
y en diversas lenguas.

49. Las dos primeras revelaciones sólo podían ser el resultado de una enseñanza directa. Como los hombres no estaban todavía suficientemente adelantados a fin de que cooperaran para su elaboración, debían ser impuestas por la fe mediante la autoridad de la palabra de un maestro.
No obstante, se percibe entre las dos una muy sensible diferencia, debida al progreso de las costumbres y las ideas, aunque fueran hechas al mismo pueblo y en el mismo medio, pero con dieciocho siglos de intervalo. La doctrina de Moisés es absoluta, despótica; no admite discusión y se impone al pueblo por la fuerza. La de Jesús es esencialmente consejera; se acepta libremente y sólo se impone por la persuasión; dio motivo a controversias aun en vida de su fundador, que no despreció la discusión con sus adversarios.

50. La tercera revelación llega en una época de emancipación y madurez intelectual, cuando la inteligencia, ya desarrollada, no se conforma con representar un rol meramente pasivo, y cuando el hombre ya no acepta nada a ciegas, sino que quiere ver a dónde lo conducen, quiere saber el porqué y el cómo de cada cosa. Por eso, esta revelación tenía que ser al mismo tiempo el producto de una enseñanza y el fruto del trabajo, de la investigación y el libre examen. Los Espíritus sólo enseñan aquello que es necesario para guiar al hombre en el camino de la verdad, pero se abstienen de revelarle lo que el hombre puede descubrir por sí mismo, pues le dejan la incumbencia de discutir, examinar y someter todo al tamiz de la razón, dando lugar incluso, muchas veces, a que adquiera experiencia por su propia iniciativa. Los Espíritus proporcionan el principio, los elementos, y al hombre le corresponde aprovecharlos y ponerlos en acción. (Véase el § 15.)

51. Dado que los elementos de la revelación espírita fueron suministrados simultáneamente y en muchos puntos, a hombres de todas las condiciones sociales y de diversos grados de instrucción, es evidente que las observaciones no podían ser hechas en todas partes con el mismo resultado; que las consecuencias a extraer, la deducción de las leyes que rigen ese orden de fenómenos, en suma, la conclusión sobre la que debían asentarse las ideas, no podían surgir sino del conjunto y de la correlación de los hechos. Ahora bien, cada centro aislado, circunscripto a un círculo restringido, al no ver con frecuencia más que un orden particular de hechos, algunas veces contradictorios en apariencia, tratando generalmente con la misma categoría de Espíritus y, además de eso, limitado por influencias locales y partidarias, se encontraba en la imposibilidad material de abarcar el conjunto y, por eso mismo, de unificar las observaciones aisladas en un principio común. Como cada uno apreciaba los hechos según el punto de vista de sus conocimientos y creencias previos, o según la opinión particular de los Espíritus que se manifestaban, pronto habrían aparecido tantas teorías y sistemas como cantidad de centros, todos incompletos por falta de elementos de comparación y examen. En una palabra, cada uno se habría quedado con su revelación parcial, convencido de poseer toda la verdad e ignorando que en otros cien lugares se conseguía más y mejor.

52. Por otra parte, es conveniente señalar que en ningún lugar la enseñanza espírita ha sido dada de manera completa. Abarca una cantidad tan grande de observaciones, de asuntos tan diferentes –que requieren conocimientos y aptitudes Mediúmnicas especiales–, que sería imposible que estuvieran reunidas en el mismo punto todas las condiciones necesarias. La enseñanza debía ser colectiva, no individual, de modo que los Espíritus dividieron el trabajo y distribuyeron los temas de estudio y observación, del mismo modo que en algunas fábricas la realización de cada parte de un mismo objeto es repartida entre diferentes obreros. De ese modo, la revelación se hizo de manera parcial, en diferentes lugares y mediante una multitud de intermediarios, y de esa manera prosigue todavía, pues no todo ha sido revelado. Cada centro encuentra, en los otros centros, el complemento de lo que obtiene, y ha sido el conjunto, la coordinación de todas las enseñanzas parciales, lo que constituyó la doctrina espírita. Era preciso, pues, agrupar los hechos dispersos, para verificar su correlación, así como reunir los diversos documentos, las instrucciones suministradas por los Espíritus acerca de todos los asuntos, a fin de compararlas, analizarlas, estudiar sus analogías y diferencias. Como las comunicaciones provienen de Espíritus que pertenecen a todas las categorías y son portadores de mayor o menor ilustración, era necesario apreciar el grado de confianza que la razón podía concederles, distinguir las ideas sistemáticas individuales o aisladas de aquellas que tenían la sanción de la enseñanza general de los Espíritus, distinguir las utopías de las ideas prácticas, apartar las que eran evidentemente desmentidas por los datos de la ciencia positiva y de la lógica, y utilizar también los errores, las informaciones suministradas incluso por los Espíritus de la más baja categoría, para tomar conocimiento del estado del mundo invisible y crear con ello un todo homogéneo. Era necesario, en síntesis, un centro de elaboración independiente de las ideas preconcebidas, de los prejuicios de secta, dispuesto a aceptar la verdad convertida en evidencia, aunque fuera contraria a las opiniones personales. Ese centro se formó por sí mismo, por la fuerza de las circunstancias y sin un designio premeditado 4.

4 El Libro de los Espíritus, la primera obra que condujo al espiritismo hacia el camino de la filosofía, mediante la deducción de las consecuencias morales a partir de los hechos, y que abordó todas las partes de la doctrina, pues trató las cuestiones más importantes que ella suscita, fue desde su aparición el punto hacia el cual convergieron espontáneamente los trabajos individuales. Es notorio que de la publicación de ese libro data la era del espiritismo filosófico, pues hasta entonces el espiritismo se conservaba en el dominio de las experiencias curiosas. Si ese libro conquistó las simpatías de la mayoría, se debió a que expresaba los sentimientos de dicha mayoría y correspondía a sus aspiraciones, y a que representaba también la confirmación y la explicación racional de lo que cada uno obtenía de modo particular. Si hubiera estado en desacuerdo con la enseñanza general de los Espíritus, de inmediato habría caído en el descrédito y en el olvido. Ahora bien, ¿cuál ha sido ese punto de convergencia? Por cierto, no fue el hombre, que no vale nada por sí mismo, que muere y desaparece, sino la idea, que no perece cuando emana de una fuente superior al hombre. Esa espontánea concentración de fuerzas dispersas suscitó una amplísima correspondencia, monumento único en el mundo, panorama vivo de la verdadera historia del espiritismo moderno, donde se reflejan al mismo tiempo los trabajos parciales, los sentimientos múltiples que la doctrina ha dado a luz, las consecuencias morales, la dedicación y las deserciones; archivos valiosos para la posteridad, que podrá juzgar a los hombres y las cosas a través de documentos auténticos. Ante esos testimonios irrecusables, ¿a qué se reducirán con el tiempo los falsos alegatos, las difamaciones de la envidia y de los celos? (N. de Allan Kardec.)

53. De todas esas cosas resultó una doble corriente de ideas: las unas, dirigiéndose desde los extremos hacia el centro; las otras, encaminándose desde el centro hacia la periferia. De ese modo, la doctrina avanzó rápidamente hacia la unidad, a pesar de la diversidad de las fuentes en que se originó; los sistemas discordantes se derrumbaron poco a poco, debido al aislamiento en que quedaron en relación con el ascendiente de la opinión de la mayoría, pues no hallaron una repercusión afín. A partir de entonces, se estableció una comunión de pensamientos entre los diferentes centros parciales. Como hablan el mismo lenguaje espiritual, se comprenden y se estiman de un extremo al otro del mundo. Los espíritas se sintieron fortalecidos y lucharon con más valor, caminaron con paso más firme a partir de que ya no se vieron aislados y sintieron que existía un punto de apoyo, un lazo que los unía a la gran familia. Los fenómenos que presenciaban ya no les parecían extraños, ni tampoco anormales o contradictorios, puesto que pudieron asociarlos con las leyes generales de armonía, abarcaron la totalidad del edificio y descubrieron una finalidad trascendente y humanitaria en el conjunto 5.

5 Un testimonio significativo, tan notable como conmovedor, de esa comunión de pensamientos que se estableció entre los espíritas por la conformidad de sus creencias, son los pedidos de plegarias que nos llegan de las regiones más distantes, desde el Perú hasta los límites de Asia, formulados por personas de religiones y nacionalidades diferentes, y a las cuales nunca hemos visto. ¿No es eso un preludio de la gran unificación que se prepara? ¿No es la prueba de que por todas partes el espiritismo echa raíces sólidas?

Es digno de hacer notar que, de todos los grupos que se han formado con la intención premeditada de provocar una escisión mediante la proclama de principios divergentes, así como de todos aquellos que, apoyados en razones de amor propio u otras cualesquiera para no parecer que se someten a la ley común, se consideran suficientemente fuertes para caminar solos, dotados de las luces necesarias para prescindir de los consejos, ninguno llegó a elaborar una idea que fuese preponderante y viable. Todos se extinguieron o vegetaron en la sombra. No podía ser de otro modo, visto que para encumbrarse, en vez de esforzarse por proporcionar la mayor suma de satisfacciones, rechazaron precisamente los principios de la doctrina que resultan más atrayentes, más consoladores y racionales. Si hubiesen comprendido la fuerza de los elementos morales que constituyen la unidad, no se habrían engañado con ilusiones quiméricas. En cambio, al confundir con el universo el reducido círculo que constituían, no vieron en los adeptos más que una camarilla que fácilmente podía ser derribado por otra camarilla. Se equivocaron de modo singular en lo atinente a los caracteres esenciales de la doctrina, y ese error sólo podía acarrear decepciones. En lugar de romper la unidad, quebraron el único vínculo que podía darles fuerza y vitalidad. (Véase la Revista Espírita, abril de 1866: “El espiritismo sin los Espíritus” y “El espiritismo independiente”.) (N. de Allan Kardec.)

Sin embargo, ¿cómo podemos saber si un principio se enseña en todas partes o si sólo es el resultado de una opinión individual? Dado que los grupos aislados no estaban en condiciones de saber lo que se sostenía fuera de ellos, era necesario que un centro reuniese todas las instrucciones, para proceder a una especie de depuración de las voces y transmitir a todos la opinión de la mayoría 6.


6 Ese es el objetivo de nuestras publicaciones, que pueden ser consideradas como el resultado de dicha depuración. En ellas todas las opiniones son discutidas, pero las cuestiones solamente son presentadas en forma de principios después de que han recibido la consagración de todos los exámenes, pues sólo ellos pueden otorgar a esos principios fuerza de ley y dar lugar a afirmaciones categóricas. Por esa razón no preconizamos apresuradamente ninguna teoría, y es precisamente por eso que la doctrina, al ser consecuencia de la enseñanza general, no representa el producto de un sistema preconcebido. También es eso lo que la hace fuerte y garantiza su porvenir. (N. de Allan Kardec.)

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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