Capítulo V, 26, 27, y 28. "¿Debe ponerse término a las
pruebas del prójimo cuando se puede, o por respeto a la ley de Dios, se les ha
de dejar seguir su curso?", Evangelio
según el Espiritismo.
La iglesia católica cree en el silicio y la Mortificación,
que es una laceración voluntaria de su cuerpo físico. La lógica dice que eso no
es correcto.
A los amigos que leen mis artículos y ven mis videos, y
sufren ser miembros de esta organización religiosa y ocultistas, les digo que
no crean que esa esclavitud religiosa los convertirá en Santos de la Iglesia.
Lamentablemente ustedes han firmado documentos legales donde se someten a las
reglas y estipulaciones de esta organización perversa de la Iglesia Católica
cristiana.
Para ser miembro del OPUS DEI, se requiere estar de acuerdo
a cumplir con votos de pobreza, de castidad y obediencia. No es otra cosa que
estar de acuerdo a convertirse en "Esclavos Modernos", a ceder a la
iglesia todos los bienes materiales, a renunciar al salario de sus trabajos,
trabajando como sirvientes sin paga en las casas de los líderes de la iglesia.
Se comprometen a no casarse, para vivir como beatos y el celibato, y lo más
penoso, se comprometen a rendir su libre pensar o Albedrío para cumplir con
reglas como el silicio o la Mortificación de su cuerpo y los Dogmas religiosos
que no se pueden probar.
Nada de éso convertirá a nadie en Santo, sólo los católicos
lo creen y lo justifican, pero no es conforme al Mundo 🌏 Espiritista . Los que
creen en ésos Mixtificaciones que son mentiras, fragrantes, no pueden probar que éso es así, sino que lo justifican
con una fe ciega religiosa y sin lógica espiritual. Muchos de mís lectores me han escrito
diciendo que es muy difícil salir de eso. Pues creen que el haberse
comprometido, no les da derecho a rectificar. Éso no es correcto. Porque con la
misma voluntad que se hicieron miembros pueden renunciar y retornar a la
libertad que todos tienen derecho. Regresen a sus casa con sus familiares,
comiencen de nuevo su paso por la vida.
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La Religiosidad de Fe Ciega... es un "Ostracismo Religioso", del que todo individuo que busca su Adelanto Moral, Intelectual e Individual del Espíritu debe desprenderse...
https://soyespirita.blogspot.com/2020/11/religion-y-religiosidad-como-se-definen.html
El Espiritismo Verdadero nunca ha sido ni pretendió ser una Religión de nadie.
https://soyespirita.blogspot.com/2020/09/el-espiritismo-no-es-religion-y-el.html
Espiritismo Verdadero...
https://soyespirita.blogspot.com/2020/07/el-espiritismo-moralizador-y-consolador.html
Soy Frank Montanez, Espírita por Convicción y no por Imposición, y creo en la Fe Razonada, defendiendo el Libre Albedrío, que es lo mismo a la Libertad de Conciencia y Pensar libremente... ✅
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En éste artículo, el Espiritismo explica que el silicio y la
Mortificación de la carne no es conforme al mundo Espiritual, y no es avalado
por Dios.
Los amigos que están sometidos a esta organización son
voluntarios que han firmado documentos de que se comprometen a cumplir con
votos de pobreza, de castidad y de obediencia, pero eso si es ilegal. Todo ser
humano tiene derecho a ser libre, tiene derecho a formar su familia y
reproducirse y a recibir salario por el trabajo que realiza. Tiene derecho a
vivir junto a su familia y a disfrutar de ella, eso es agradable a Dios y
conforme a las leyes naturales que han sido puestas a su disposición.
Ésta organización ha fascinado a los "Numerarios",
como se les llama, y eso es en realidad una Obsesión fascinante que ocurre al
momento de firmar la autorización de someterse voluntariamente a esas
condiciones de ventajas para la iglesia en establecer en llegar a ser
"Esclavos modernos" de la iglesia. Ninguna corte de justicia en el
mundo, estará de acuerdo a que estas reglas estúpidas puedan ser forzadas a
cumplirse. Por lo tanto ese contrato no es válido en nuestra sociedad.
Los "Numerarios
", se han comprometido a ceder todas sus posesiones materiales y a
trabajar sin remuneración económica, solo tienes de paga el alojamiento y la
comida diaria, a comprometerse a no casarse, y a rendir su libre albedrío con
una sumisión extrema. Esto no puede causar felicidad. No existe ni tan siquiera
un llamado Santo, que de fe de que esto es así.
Sean libres de esas falsas enseñanzas, y no desperdicien su
vida. Ustedes son buenos y pueden ser mejores, no dando lugar al sufrimiento
mediante el silicio. Esas son prácticas ilegales que ustedes han aceptado, y
que son inmorales ante los ojos de Dios.
No más esclavitud del OPUS
DEI, son falsos y perniciosos y engañan MISERABLEMENTE a cada uno de los
que confían en ellos. Ustedes pueden ser rescatados del oprobio del OPUS DEI.
Pruebas voluntarias. El verdadero silicio, según las
enseñanzas del Espiritismo. Veamos en Libro del Evangelio según el Espiritismo,
capítulo V, #26, el #27 y el #28.
26. Ustedes preguntarán si les es permitido aligerar sus
propias pruebas; esta pregunta tiene relación con esta otra: Al que se ahoga,
¿le es permitido el que procure salvarse?
Al que se clava una espina, sacársela? Al que está enfermo,
llame al médico? Las pruebas tienen por objeto ejercitar la inteligencia, del
mismo modo que la paciencia y la resignación; un hombre puede nacer en una
posición penosa y embarazosa, precisamente para obligarle a buscar los medios
de vencer las dificultades. El mérito consiste en soportar sin murmurar las
consecuencias de los males que no se pueden evitar, en perseverar en la lucha,
en no desesperarse si no se sale bien del negocio, pero no en el abandono que
sería más bien pereza que virtud.
Naturalmente esta pregunta conduce a esta otra. Puesto que
Jesús dijo: «Bienaventurados los afligidos», ¿hay mérito en proporcionarse
aflicciones agravando sus pruebas con sufrimientos voluntarios? A esto
contestaré muy claro. Sí; hay un gran mérito cuando los sufrimientos y las
privaciones tienen por objeto el bien del prójimo, porque es la caridad por el
sacrificio; no; cuando no tienen otro objeto que uno mismo, porque eso es
egoísmo por fanatismo.
Aquí debe hacerse una gran distinción; en cuanto a tu
personalidad, alégrate con las pruebas que Dios te envía, y no aumentes la
carga ya de por sí muy pesada a veces; aceptalas sin murmurar y con fe, es todo
lo que él te pide. No debilites tu cuerpo con privaciones inútiles y
maceraciones sin objeto, porque debes tener necesidad de todas tus fuerzas para
cumplir tu misión de trabajo en la tierra. Torturar y martirizar
voluntariamente tu cuerpo es contravenir a la ley de Dios, que te dá los medios
de sostenerte y fortificarte; debilitar tu cuerpo sin necesidad, es un
verdadero suicidio.
Usa, pero no abuses, tal es la ley; el abuso de las mejores
cosas, lleva consigo mismo el castigo en sus consecuencias inevitables. Otra
cosa es con respecto a los sufrimientos que uno se impone para el alivio del
prójimo. Si sufres frio y hambre para calentar y alimentar al que tiene
necesidad, y si tu cuerpo padece, este es un sacrificio que Dios bendice.
Ustedes, los que dejan sus perfumados tocadores para ir a
las infectadas bohardillas a llevar el consuelo; ustedes, los que ensucian sus
delicadas manos, curando llagas; ustedes, los que se privan del sueño, para
velar a la cabecera del enfermo que es tu hermano en Dios; ustedes, en fin, los
que gastan su salud, en la práctica de las buenas obras, ya tienen su silicio,
verdadero silicio de bendición, porque los goces del mundo no han secado su
corazón; no te has dormido en el seno de las voluptuosidades enervadoras de la
fortuna, sino que te has convertido en los ángeles consoladores de los pobres
desheredados. Más ustedes, los que se retiran del mundo para evitar sus
seducciones y vivir en el aislamiento ¿para qué sirves en la tierra? ¿En dónde
está tu valor en las pruebas, puesto que huyes de la lucha y evitas el combate?
Si quieres un silicio, aplícalo a tu alma y no a tu cuerpo, mortifica tu
Espíritu y no tu carne; azota tu orgullo, recibe las humillaciones sin
quejarte; martiriza tu amor propio; sean fuertes contra el dolor de la injuria
y de la calumnia más punzante que el dolor corporal. Ese es el verdadero
silicio, cuyas heridas te serán tomadas en cuenta, porque atestiguarán tu valor
y tu sumisión a la voluntad de Dios. (UN ÁNGEL GUARDIAN. París, 1863.)
27. ¡Debe ponerse término a las pruebas del prójimo, cuando
se puede, o por respeto a la ley de Dios, se las ha de dejar seguir su curso?
Les hemos dicho y repetido muchas veces que están en esa tierra de Expiación
para acabar tus pruebas, y que todo lo que te sucede es consecuencia de tus
existencias anteriores, el interés de la deuda que debes pagar. Pero este
pensamiento provoca en ciertas personas reflexiones que es necesario cortar,
porque podrían tener funestas consecuencias. Algunos piensan que desde el
momento que se está en la tierra para expiar, es menester que las pruebas sigan
su curso. Los hay también que llegan a creer que no solamente no debe hacerse
nada para atenuarlas, sino por el contrario es menester contribuir a hacerlas
más provechosas recrudeciéndolas; esto es un gran error. Sí, tus pruebas deben
seguir el curso que Dios las ha trazado, ¿pero conoces acaso ese curso? ¿Sabes
hasta que punto deben llegar, y si tu Padre misericordioso ha dicho al
sufrimiento de tal o cual de tus hermanos: «De aquí no pasarás?» ¿Sabes si su
providencia lo ha elegido, no como un instrumento de suplicio para agravar los
sufrimientos del culpable, sino como el bálsamo de consuelo que debe cicatrizar
las llagas que su justicia había abierto? No digas, pues, cuando veas herido a
uno de tus hermanos: "Es la justicia de Dios, es preciso que siga su
curso; sino dirás lo contrario: veamos qué medios nuestro Padre misericordioso
ha puesto a mi alcance para aliviar los sufrimientos de mi hermano. Veamos si
mis consuelos morales, mi apoyo material, mis consejos podrán ayudarle a
sobrellevar esta prueba con más fuerza, paciencia y resignación. Veamos también
si Dios ha puesto en mis manos los medios de hacer cesar ese sufrimiento; si me
ha sido dado también a mí como una prueba, puede ser como Expiación, cortar el
mal y reemplazarlo por la tranquilidad.
Ayuda, pues, siempre en tus pruebas respectivas, y no te
consideres jamás como instrumentos de tormento: este pensamiento debe
desagradar a todo hombre de corazón, mayormente a todo espiritista; porque el
espiritista debe comprender mejor que los otros, la extensión infinita de la
bondad de Dios. El espiritista debe pensar que su vida entera, ha de ser un
acto de amor y de abnegación; que cualquier cosa que haga para contrarrestar
las decisiones del Señor, su justicia seguirá su curso. Puede, pues, sin miedo
hacer todos los esfuerzos para endulzar la amargura de la expiación, pero sólo
Dios es el que puede detenerla o prolongarla, según lo juzgue más conveniente.
¿No habría un orgullo muy grande en el hombre, en creerse con derecho a
exasperar la herida? en aumentar la dosis de veneno en el pecho del que sufre
so pretexto de que tal es su expiación?
Oh! Contempla siempre como un instrumento elegido para
hacerla cesar. Reasumamos: Todos ustedes están en la tierra para expiar; pero
todos sin excepción deben hacer todos sus esfuerzos para endulzar la expiación
de tus hermanos, según la ley de amor y de caridad. (BERNARDINO, Espíritu
protector. Bordeaux, 1863.)
28. Un hombre está en la agonía, presa de crueles tormentos;
se sabe que no hay esperanza de salvarle; ¿es permitido ahorrarle algunos
instantes de sufrimiento, precipitando su fin? ¿Quién le puede dar el derecho
de prejuzgar los designios de Dios? ¿Acaso no puede conducir a un hombre al
borde del sepulcro para sacarle de él, con el fin de hacerle volver en sí y
conducirle a otras meditaciones? En cualquier estado que se encuentre un
moribundo, nadie puede decir con certeza que haya llegado su última hora.
¿Acaso la ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones? Sé muy bien que
hay casos que con razón pueden llamarse desesperados; pero si no queda
esperanza de vida y de salud, ¿no hay innumerables ejemplos de que en el
momento del último suspiro, el enfermo se reanima, y recobra sus facultades,
por algunos instantes? Pues bien! Esa hora de gracia que se le concede puede
tener para él la mayor importancia, porque ignorais las reflexiones que ha
podido hacer su Espíritu en las convulsiones de la agonía, y los tormentos que
puede ahorrarle un rayo de arrepentimiento! El materialista que sólo vé el
cuerpo y nada le importa el alma, no puede comprender estas cosas; pero el
espiritista que sabe lo que pasa más allá de la tumba, conoce el precio del
último pensamiento.
Mitiga los últimos sufrimientos tanto como puedas; pero
guárdate de no abreviar la vida de nadie, aún cuando no sea sino un sólo
minuto, porque este minuto puede evitar muchas lágrimas en el porvenir. (SAN
Luis. París, 1860.)
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Excelente tema, donde prevalece la justicia y la bondad de
Dios. Al que tenga oídos, que escuche aquí la voz de Dios sobre las pruebas y
expiaciones. El bien es también demostrado cuando ayudamos a los que sufren a
que puedan vencer sus pruebas. Nadie cuyo espíritu encarnado sea inferior,
puede esperar de él compasión o ayuda en las pruebas de otros. Pero los
Espíritus buenos encarnados, siempre están dispuestos a realizar el bien en
cualquier circunstancia. El silicio de su propia Alma, es el silicio aprobado
por Dios en su infinita misericordia.
[Nota de pie de Frank Montañez, este extracto del Evangelio
según el Espiritismo, es conforme a la copia original francés, no adulterado.]
http://soyespirita.blogspot.com/2015/07/opus-dei.html
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