jueves, 11 de diciembre de 2014

Espiritismo no es una Religión: Allan Kardec refutó que se le llamara al Espiritismo una religión en un Artículo publicado en el diario el Universal de París, Francia y lo vemos en la Revista Espirita de 1859, más claro no canta un gallo.


La pregunta es ¿Porque el Espiritismo es catalogado como una religión por una gran mayoría de Espiritistas?, si Allan Kardec dejó en claro que el Espiritismo no es una Religión, ¿Qué ocurrió para que se estableciera esta demarcación en el Espiritismo?.

Sin lugar a dudas, el resultado de imponer que el Espiritismo es una Religión obedece a intereses ajenos al Espiritismo, porque Allan Kardec, dejó en claro su  posición en las siguientes referencias:
  • Revista Espírita 1859 Refutación de un artículo Revista Espírita, mayo de 1859 - Páginas: #16 • - #18 • Revista Espírita 1859. (vea todo el artículo a continuación)
  • En Libro de Génesis, lo veremos claramente, más adelante explicado, escrito por Allan Kardec, Ítem #40.
  • En la Revista Espírita 1866 – El Espiritismo no es una ReligiónVeamos esto más adelante, tambien.
  • El Libro de Obras Póstumas de Allan Kardec, también indicado más adelante.
  • En la (REVISTA ESPÍRITA) año 1868, concluyó:   
    • “Ninguno de los caracteres de una religión en el sentido habitual de la palabra, no teniendo el Espiritismo no podía ni debe adornarse con un título sobre cuyo valor inevitablemente se habrá equivocado. Por esta razón dice simplemente: doctrina filosófica y moral.” 
    • Wikipedia justifica en sus escritos sobre Espiritismo como una religión, citando la Revista Espírita de 1868. Sin embargo es ahí mismo en esas citas, que Allan Kardec concluye diciendo que: […] “Es por ello que simplemente dice: doctrina filosófica y moral.” [Página #491]
    • Nota #3: [Allan Kardec: Revista Espírita -Jornal de Estudos Psicológicos, Ano Décimo Primeiro – 1868, Sessão Anual Comemorativa do dia dos Mortos (Sociedade de París, 1o de novembro de 1868), Discurso de abertura pelo Sr. Allan Kardec, Página 491. http://www.febnet.org.br/ba/file/Downlivros/revistaespirita/Revista1868.pdf]
  • pagina #491
materiales que se rompen los compromisos en casa, o realización de fórmulas que hablan más a la vista que el espíritu. El efecto de esto es establecer el vínculo moral entre los que une, como consecuencia de la comunión de opiniones y sentimientos, la fraternidad y la solidaridad, la indulgencia y la mutua buena voluntad. En este sentido que también dice: la religión de la amistad, la religión la familia. Si es así, se preguntan, entonces el Espiritismo es una ¿la religión? Bueno, sí, sin duda, caballeros! En el sentido filosófico, El Espiritismo es una religión y nos vanagloriamos de esto, porque es la doctrina que funda los lazos de fraternidad y comunión de pensamientos, no una simple convención, sino de bases más sólidas: las mismas leyes de la naturaleza. Por qué, entonces, han declarado que Espiritismo no ¿es una religión? Porque no hay nada más que una palabra expresar dos ideas diferentes y que, en opinión general, la palabra la religión es inseparable de culto; porque despierta exclusivamente una idea de que el Espiritismo no tiene. Si el Espiritismo si he dicho una religión, el público no vería más que una nueva Edición, una variante, si te gusta, de principios absolutos en Asuntos de fe; una casta sacerdotal con su desfile de jerarquías, de ceremonias y privilegios; no se separan las ideas de misticismo y los abusos contra los que muchas veces la opinión planteadas. No tener alguno de los personajes de la una religión, en el sentido habitual de la palabra, no podría ni debería Decorar con un título sobre cuyo valor inevitablemente tendrán mal. Es por ello que simplemente se dice:doctrina filosófica y moral. o por lo tanto se pueden hacer reuniones espíritas religioso, que es, con el retroceso y el respeto consiste en la gravedad de los asuntos que trata; puede  
Pagina #492
incluso, en ocasiones, así que oraciones que, en lugar de ser hablado en particular, se habla en común, sin, por lo tanto, se toman por asambleas religiosos. No creo que esto es un juego palabras; el matíz es perfectamente claro y la aparente confusión de lo contrario viene de la falta de una palabra para cada idea. 
  • Original Francés lee así _________________________________
    O laço estabelecido por uma religião, seja qual for o seu objetivo, é, pois, essencialmente moral, que liga os corações, que identifica os pensamentos, as aspirações, e não somente o fato de
    DEZEMBRO DE 1868
    491
    compromissos materiais, que se rompem à vontade, ou da realização de fórmulas que falam mais aos olhos do que ao espírito. O efeito desse laço moral é o de estabelecer entre os que ele une, como conseqüência da comunhão de vistas e de sentimentos, fraternidade e a solidariedade, a indulgência e a benevolência mútuas. É nesse sentido que também se diz: a religião da amizade, a religião da família.
    Se é assim, perguntarão, então o Espiritismo é uma religião? Ora, sim, sem dúvida, senhores! No sentido filosófico, o Espiritismo é uma religião, e nós nos vangloriamos por isto, porque
    é a Doutrina que funda os vínculos da fraternidade e da comunhão de pensamentos, não sobre uma simples convenção, mas sobre
    bases mais sólidas: as próprias leis da Natureza.
    Por que, então, temos declarado que o Espiritismo não é uma religião? Em razão de não haver senão uma palavra para exprimir duas idéias diferentes, e que, na opinião geral, a palavra religião é inseparável da de culto; porque desperta exclusivamente uma idéia de forma, que o Espiritismo não tem. Se o Espiritismo
    se dissesse uma religião, o público não veria aí mais que uma nova edição, uma variante, se se quiser, dos princípios absolutos em matéria de fé; uma casta sacerdotal com seu cortejo de hierarquias, de cerimônias e de privilégios; não o separaria das idéias de misticismo e dos abusos contra os quais tantas vezes a opinião se
    levantou. Não tendo o Espiritismo nenhum dos caracteres de uma religião, na acepção usual da palavra, não podia nem devia enfeitar-se com um título sobre cujo valor inevitavelmente se teria equivocado. Eis por que simplesmente se diz: doutrina filosófica e moral.
    As reuniões espíritas podem, pois, ser feitas
    religiosamente, isto é, com o recolhimento e o respeito que comporta a natureza grave dos assuntos de que se ocupa; pode-se REVISTA ESPÍRITA
    492
    mesmo, na ocasião, aí fazer preces que, em vez de serem ditas em particular, são ditas em comum, sem que, por isto, sejam tomadas
    por assembléias religiosas. Não se pense que isto seja um jogo de palavras; a nuança é perfeitamente clara, e a aparente confusão nãoprovém senão da falta de uma palavra para cada idéia.
______________________________
De manera, que está más que definido que el Espiritismo no es una Religión, y Kardec con un juego de palabras, concluye que el Espiritismo no es una religión, sino "Filosofía y Moral. Por lo tanto, los nuevos adeptos al Espiritismo encontrarán en este artículo una explicación detallada del porqué el Espiritismo no es una ReligiónPor lo tanto evitamos esta forma de orar.

ALLAN KARDEC, en la (REVISTA ESPÍRITA) año 1868, concluye:

  • “Ninguno de los carácteres de una religión en el sentido habitual de la palabra, no teniendo el Espiritismo no podía ni debe adornarse con un título sobre cuyo valor inevitablemente se habrá equivocado. Por esta razón dice simplemente: "doctrina filosófica y moral.”" 
La religión interfiere con el Libre Albedrío, seamos libres de Dogmas Religiosos o sea creencias religiosas y de cualquier movimiento religioso, como justificación de que el Espiritísmo es una religión 

El Espiritísmo es de
 TODOS, es para TODA la humanidad, es de Musulmanes, de Ateos, de Cristianos, de Evangélicos, de Hindúes, de Mahometanos, en fin toda corriente de pensamiento.

Dios no puede habernos dado la revelación del Espiritismo  para beneficiar a unos pocos o a una religión u organización religiosa. Dios no separa ni excluye a nadie, Dios tampoco premia o castiga, por lo tanto el Espiritismo existe para todos los que quieren adelantar sus Espíritus o sus Almas Encarnadas. 

En el Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente, en el CAPÍTULO XVII, Las profecías del evangelio, en la sección: Anuncio del Consolador:
#40. El Espiritismo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador. Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador,  prepara el reino del bien sobre la Tierra. La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1 

1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]


Algunos símbolos religiosos. Comenzando por arriba a la izquierda y siguiendo hacia la derecha:




En La Revista Espírita de 1866, Allan Kardec, tambien es muy enfático en relación a la Oración, Religiosa y que el Espiritismo no es una religión:
"El Espiritismo es una ciencia puramente filosófica; No sólo no es una religión, y No debe tener ningún carácter religioso. Cada oración aceptada y cada deseo dictado en las reuniones tiende a mantener la superstición y la religión".




Los Espiritistas han creído a Emmanuel con relación al concepto de religar a Dios. ¿Qué significa “Religar”?

El Termino “Religar” significa hacer Culto a una Potencia Superior. Los que defienden que El Espiritismo es una Religión, no entienden que si Dios hubiese querido que le rindieran Culto, él mismo lo hubiera dicho, como lo hacen los dioses de las religiones que hoy conocemos.

Allan Kardec fue bien especifico en definir la Religión como : Aquellas actividades que tienen Cultos, Ritos, Templos y tiene Sacerdotes. Eso lo encontramos claramente definido en el Libro de Obras Póstumas, y también es bien explicado en el Libro codificado de Génesis, cuando se indico que el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1  . 

Una Religión no justifica los actos del Espiritismo. Muchos defienden que el Espiritismo es una Religión, pero no pueden sustentar sus argumentos con lo que dicen los Libros Codificados y se limitan a decir, que el Espiritismo es una Religión, porque "Religa" a Dios.  Religar significa hacer culto: 

Su Definición:  «religa» al hombre con las potencias superiores de las cuales él se puede llegar a sentir dependiente y que le lleva a tributarles actos de culto.

El Espiritismo no tiene cultos, aunque justifiquemos este hecho que el Culto es a Dios. Pero esto no justifica que sea una religión, porque para rendir culto a Dios se necesita de Templos, de Ritos y de Sacerdotes.

El Espiritismo, no es para hacer cultos, porque el hacer CULTOS interfiere con el Libre Albedrío de los que hacen esos Cultos. El Espiritismo es para alcanzar a la humanidad a que adelanten sus espíritus a través del conocimiento y que conformen su comportamiento al Bien Común.

Dediquémonos a enseñar Espiritismo sin conceptos religiosos que no pueden ser sustentados en los Libros Codificados, si no que prediquemos el mensaje dulce de Jesus, consolador y moralizador.

Dios no necesita de “Cultos”, de que se le “Religue”, lo que Dios mira son las intenciones hacia el Bien a los demás.

En el libro de Obras PóstumasAllan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:

EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida
 
  • El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.  
Obras Póstumas – Allan Kardec






No detengas tu adelantamiento espiritual, afectándolo con la religiosidad. No venimos a enfocarnos en religiones sino a predicar el mensaje MORALIZADOR al mundo que se cae en pedazos. La Religión no es el propósito de Dios, pues DIOS nunca creó ninguna Religión, fueron los hombre que crearon las religiones del Mundo.  
He aquí a continuación, la postura de Allan Kardec refutando a un detractor católico del Espiritismo, dejando en claro que El Espiritismo no puede considerarse como una Religión. Se incluye copia de todo el articulo publicado en el Periódico el Universal de París, Francia.  Esta información claramente te ayuda a comprender la posición del Espiritismo en racional  a sus propósitos alejado de actividades religiosas.




El jornal (Periódico) El Universo, en su número de 13 de abril último, contiene el artículo del señor Abad Chesnel, donde la cuestión del Espiritismo está largamente discutida. Lo habíamos dejado pasar como tantos otros a los cuales no damos ninguna importancia, si se tratase de una de esas diatribas groseras que prueban, por lo menos de parte de sus autores, la ignorancia más absoluta de aquello que atacan. Nos place reconocer que el artículo del señor Abad Chesnel está escrito con espíritu diferente. 

Por la moderación y la conveniencia de su lenguaje, merece una respuesta, tanto más necesaria porque ese artículo contiene un error grave y puede dar una idea muy falsa sobre el Espiritismo en general, y en particular del carácter y del objetivo de los trabajos de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas. 

Citamos el artículo en la íntegramente.
“Todo el mundo conoce el espiritualismo del señor Cousin, esa filosofía destinada a tomar delicadamente el lugar de la religión. Hoy, poseemos bajo el mismo título un cuerpo de doctrina revelada, que se va completando poco a poco, es un culto muy simple, es verdad, pero de una eficacia maravillosa, una vez que coloca los devotos en comunicación real, sensible y casi siempre permanente con el mundo sobrenatural.
“Ese culto tienen asambleas periódicas que se abren por la invocación de un santo canonizado. Después de constatar la presencia, en medio de los fieles, de San Luis, rey de la Francia, se le suplica interditar, a los Malos Espíritus, la entrada del templo, y se lee el acta de la sesión precedente. Después, con la invitación del presidente, un médium sube a la escribanía junto al secretario encargado de escribir las preguntas hechas por uno de los fieles y las respuestas que serán dictadas al médium, por el espíritu invocado. La asamblea asiste gravemente, piadosamente, a esa escena de necromancia algunas veces muy larga, y cuando el orden del día está agotado, se retira más persuadido que nunca de la verdad del espiritualismo. Cada fiel, en el intervalo que discurre hasta la reunión siguiente, no negligencia mantener un comercio asiduo, más privado, con aquellos espíritus que le son o los más accesibles o más estimados.
Los médiums son muchos, y no hay casi nada de secreto, en la otra vida, que los médiums acaben por penetrar. Esos secretos, una vez revelados a los fieles, no son ocultados al público. La Revista espiritualista que aparece regularmente todos los me-ses, no recusa ninguna asignatura profana, y cualquiera puede comprar los libros que contienen el texto revelado con su comentario auténtico.
“Se llegaría a creer que una religión, que consiste únicamente de la evocación de los muertos, sea muy hostil a la Iglesia católica, que nunca cesó de prohibir la plática de la necromancia. Más esos sentimientos estrechos, por natural que parezcan, no le son menos extraños, se asegura, al corazón de los espiritualistas. Rinden, de buen grado, justicia al Evangelio y a su Autor, confiesan que Jesús vivió, actuó, habló, sufrió como nuestros cuatro evangelistas lo narran." 
"La doctrina evangélica es verdadera; más esa revelación, de la cual Jesús fue el órgano, lejos de excluir todo el progreso, tiene necesidad de ser completada. El espiritualismo es lo que dará al Evangelio la sana interpretación que le falta y el complemento que espera hace dieciocho siglos."
“Mas, también, ¿quién asignará límites al progreso del cristianismo enseñado, interpretado, desarrollado cual está, por almas liberadas de la materia, extrañas a las pasiones terrestres, a nuestros pre conceptos y a nuestros intereses humanos? El propio infinito se nos descubre; ora, el infinito no tiene límites, y todo nos hace esperar que la revelación del infinito será continuada, sin interrupción; a medida que discurran los siglos, se verán las revelaciones aumentadas, sin agotarse jamás esos misterios, cuya extensión y profundidad parecen aumentar a medida que se liberan de la oscuridad que los envolviera hasta aquí".
“De donde esta consecuencia que el espiritualismo es una religión, una vez que nos coloca íntimamente en relación con el infinito y que absorbe, en se alargando, el cristianismo, que, de todas las formas religiosas presentes o pasadas, es, como se confiesa sin dificultad, la más elevada, la más pura y más perfecta. Mas alargar el cristianismo es una tarea difícil, que no se puede cumplir sin derrumbar las barreras detrás de las cuales está atrincherado. Los raciona-listas no respetan ninguna barrera; menos ardientes, o menos avisados, los espiritualistas no encuentran sino dos, cuyo rebajamiento parece indispensable, a saber, la autoridad de la Iglesia católica, y el dogma de la eternidad de las penas. “¿Esta vida es la única prueba que será dada al hombre para atravesar? ¿El árbol mora eternamente en el sitio en que se cayó? ¿El estado del alma después de la muerte es definitivo, irrevocable y eterno? No, responde la necromancia espi-ritualista. En la muerte, nada se acaba, todo recomienza. La muerte es, para cada uno de nosotros, el punto de partida de una nueva encarnación, de una nueva vida y de una nueva prueba".
“Dios, según el panteísmo alemán, no es el ser, mas el venir a ser eterno. ¿Qué quiere que él sea de Dios, el hombre, según los espiritualistas parisienses, no tienen otro destino que el futuro progresivo o retrógrado, según sus méritos y según sus obras. La ley moral o religiosa tiene una sanción verdadera en las otras vidas, donde los buenos son recompensados y los malos punidos, más durante un período, más o menos largo, de años o de siglos, y no durante la eternidad.
“El espiritualismo sería la forma mística del error del cual el señor Jean Reynaud es el teólogo? Tal vez. ¿Es permitido ir más lejos y decir que entre el señor Reynaud y los nuevos sectarios exista un lazo más estrecho que aquel de la comunidad de doctrinas? Tal vez todavía. Mas esa cuestión por falta de informaciones ciertas, no sería decidida aquí de un modo decisivo.
“¿Qué es más importante el parentesco o las alianzas heréticas del señor Jean Reynaud, es la confusión de ideas de la cual el progreso del espiritualismo es señal; es la ignorancia en materia de religión, que hace posible tanta extravagancia; es la liviandad con la cual los hombres, de otra forma estimables, acogen esas revelaciones del otro  mundo que no tienen ningún mérito, que el de la novedad?
“No es necesario remontar hasta Pitágoras y a los padres de la Iglesia para descubrir los orígenes del espiritualismo contemporáneo. Serían encontrados hojeando las actas del magnetismo animal.
“Desde el siglo XVIII, la necromancia desempeña un grande papel en las prácticas del magnetismo; y varios años antes que ocurriese la cuestión de los Espíritus bastidores en América, ciertos magnetizadores franceses obtuvieron, dijeron ellos, de la boca de los muertos o de los demonios, la confirmación de doctrinas condenadas por la Iglesia; y notadamente la de los errores de Orígenes en cuanto a la conversión futura de los malos ángeles y de los condenados.
“Es preciso decir también que el médium espiritualista, en el ejercicio de sus funciones, poco difiere del sujeto en las manos del magnetizador, y que el círculo circunstancia por las revelaciones del primero no ultra pasa aquella que limita la visión del segundo.
“Las informaciones que la curiosidad obtiene en los asuntos privados, por medio de la necromancia, no enseñan, en general, nada más que lo que era conocido antes. La respuesta del médium espiritualista es obscura en los puntos que nuestras pesquisas personales pudieron esclarecer; ella es limpia y precisa en las cosas que nos son bien conocidas; cambia sobretodo sobre lo que se oculta a nuestros estudios y a nuestros esfuerzos. Parece, en una palabra, que el médium tiene una visión magnética de nuestra alma, más que no descubre nada más que aquello que se encuentra escrito. Mas esa explicación, que parece bien simple, está, todavía, sujeta a graves dificultades. Ella supone, con efecto, que un alma puede naturalmente leer en el fondo de otra alma sin los recursos de señales, independientemente de la voluntad de aquel que se tornaría, para cualquiera, un libro abierto y muy legible. Ora, los ángeles, buenos o malos, no poseen naturalmente ese privilegio, ni con relación a nosotros, ni en las relaciones directas que tienen entre ellos. Sólo Dios evalúa inmediatamente los espíritus y escudriña, hasta el fondo, los corazones más obstinadamente cerrados a su luz.
“Si los hechos espiritualistas más extraños, que se narran, son auténticos, sería preciso, pues, para explicarlos, recurrir a otros principios. Se olvida mucho que esos hechos se reportan, en general, a un objeto que preocupa fuertemente el corazón o la inteligencia, que provocó largas pesquisas y de los cuales, frecuentemente, se habla fuera de la consulta espiritualista. En esas condiciones, no se puede perder de vista que un cierto conocimiento de las cosas que nos interesan no sobrepasa nunca los límites naturales de la fuerza de los Espíritus.“Cualquiera que ella sea, no hay otra cosa, en el espectáculo que nos es dado hoy, sino una evolución del magnetismo que se esfuerza por tornarse una religión. “Bajo la forma dogmática y polémica que la nueva religión dio al señor Jean Reynaud, ella estimuló la condenación del Concilio de Perigueux, cuya competencia, recuérdese, fue grave-mente negada por el culpado. 
“En la forma mística que ella toma hoy en París, merece ser estudiada al menos como una señal de los tiempos en que vivimos. El espiritualismo ha reclutado un cierto número de hombres, entre los cuales varios son honrosamente conocidos en el mundo. Ese poder de seducción que él ejerce, el lento progreso, más no interrumpido, que le es atribuido por testimonios dignas de fe, las pretensiones que él ostenta, los problemas que coloca, el mal que puede hacer a las almas, son, sin duda, bastantes motivos re-unidos para atraer, de ese lado, la atención de los católicos. Guardémonos de atribuir, a la nueva secta, más importancia de la que realmente ella tiene. Más, para evitar la exageración que aumenta todo, no caigamos en la manía de negar y disminuir todas las cosas. Nolite omni spiritui credere, sed probate spiritus si ex Deo sint: Quoniam mul-ti pseudoprophetoe exierunt in mundum. (Juan. IV. 1.)”
El abate Francois Chesnel.
Señor abate: (Respuesta de Allan Kardec)
El artículo que publicasteis en El Universo, concerniente al Espiritismo, contienen varios errores que importa rectificar, y que provienen, sin duda, de un estudio incompleto de la materia. Para refutarlos todos, sería preciso retomar, desde su fundamento, todos los puntos de la teoría, así como los hechos que le sirven de base, y no tengo ninguna intención de hacer eso aquí. Me limito a los puntos principales.
Deseáis reconocer que las ideas espíritas reclutaron un cierto número de hombres honrosamente conocidos en el mundo; ese hecho, cuya realidad ultra pasa, sin duda, por mucho lo que creéis, merece incuestionablemente la atención de todo hombre serio, porque tantas personas eminentes, por su inteligencia, su saber y su posición social, no se apasionarían por una idea desprovista de todo fundamento. La conclusión natural es que en el fondo de todo eso debe haber alguna cosa.
Objetareis, sin duda, que ciertas doctrinas, mitad religiosas, mitad sociales, encontraron en estos últimos años sectarios en las propias clases de la aristocracia intelectual, lo que no les impidió caer en el ridículo. Los hombres de inteligencia pueden, pues, dejarse seducir por utopías. A eso respondo que las utopías no tienen sino un tiempo; temprano o tarde la razón le hace justicia; ocurrirá lo mismo con el Espiritismo, si fuere una; si fuere una verdad, él triunfará en todas las posiciones, de todos los sarcasmos, diré que hasta de todas las persecuciones, si las persecuciones fuesen aún de nuestro siglo, y los detractores lo serán a sus expensas; sería muy preciso que, buen o mal talante, los opositores lo aceptasen, como aceptaron tantas cosas, contra las cuales habían protestado, supuestamente en nombre de la razón. 
¿El Espiritismo es una verdad? 
El futuro lo juzgará; ya parece prenunciar por la rapidez con la cual esas ideas se propagan, y notad bien que no es en la clase ignorante e iletrada que ellas encuentran adeptos, más, bien al contrario, entre las personas esclarecidas. Hay aún que señalar que todas las doctrinas filosóficas son obra de hombres con pensamientos mayores o menores, más o menos justos; todas tienen un jefe, alrededor del cual se agruparon otros hombres compartiendo la misma manera de ver. ¿Cuál es el autor del Espiritismo? ¿Quién es aquel que imaginó esa teoría, verdadera o falsa? Se procuró coordinarla, formularla, explicarla, es verdad; ¿pero la idea primera, quién la concibió? Nadie; o, por mejor decir, todo el mundo, porque cada uno puede ver, y aquellos que no vieron, fue porque no quisieron ver, o quisieron ver a su manera, sin salir del círculo de sus ideas preconcebidas, lo que hizo que viesen mal y juzgasen mal. El Espiritismo resulta de observaciones que cada uno puede hacer, que no son ningún privilegio para nadie, es lo que explica su irresistible propagación; no es el producto de ningún sistema individual, y es eso lo que lo distingue de todas las otras doctrinas filosóficas.
Esas revelaciones del otro mundo no tienen según, dijisteis, el mérito de la novedad. ¿Sería, pues, un mérito apenas la novedad? ¿Quién jamás pretendió que fuese un descubrimiento moderno? Esas comunicaciones siendo una consecuencia en la naturaleza humana, y ocurriendo por una voluntad de Dios, forman parte de las leyes inmutables por las cuales rige el mundo; ellas, pues, deben existir desde que hay hombres en la Tierra es por eso que son encontradas en la más alta antigüedad, en todos los pueblos, en la historia profana, como también en la historia sacra. La antigüedad y la universalidad de esa creencia son argumentos en su favor; sacar de ella una conclusión desfavorable, sería falta de lógica antes de todo.
Dijisteis, en seguida, que la facultad de los médiums difiere poco de la de los sujetos en la mano del magnetizador, dicho de otro modo, del sonámbulo; mas, admitamos aun una perfecta identidad; ¿cuál puede ser la causa de esa admirable clarividencia sonambúlica, clarividencia que no encuentra obstáculo ni en la materia, ni en la distancia; que se ejerce sin el concurso de los órganos de la visión? ¿No es la demostración más patente de la existencia y de la individualidad del alma, la base de la religión? Si yo fuera cura, y quisiese, en un sermón, probar que hay en nosotros otra cosa más allá del cuerpo, lo demostraría, de modo irrecusable, por los fenómenos del sonambulismo natural o artificial. Si la Mediúmnidad no es sino una variedad del sonambulismo, sus efectos no son menos dignos de observación. En ella encontraría una prueba más en favor de mi tesis, y de ella haría una nueva arma contra el ateísmo y el materialismo. Todas nuestras facultades son obra de Dios; cuanto mayores y maravillosas, más atestiguan su poder y su bondad.
Para mí que, durante treinta y cinco años, hice del sonambulismo un estudio especial, que en él hice uno no menos profundo de todas las variedades de médiums, digo, como todos aquellos que no juzgan por la visión de una única cara, que el médium está dotado de una facultad particular, que no permite confundirlo con el sonámbulo, y que la completa independencia de su pensamiento está probada por hechos de la última evidencia, para cualquier que se coloque en las condiciones requeridas para observar sin parcialidad. ¿Abstracción hecha de las comunicaciones escritas, cuál es el sonámbulo que jamás hizo brotar un pensamiento de un cuerpo inerte? ¿Que produjo apariciones visibles y también tangibles? ¿Que pueda mantener un cuerpo pesado en el espacio sin punto de apoyo? ¿Fue por un efecto sonambulito que un médium dibujó, hace quince días, en mi casa, en la presencia de veinte testigos, el retrato de una joven muerta hace dieciocho meses, y que jamás conociera, retrato reconocido por el padre presente en la sesión? ¿Fue por un efecto sonambúlico que una mesa respondió con precisión a las preguntas propuestas, y hasta a preguntas mentales? Seguramente, admitiéndose que el médium esté en un estado magnético, me parece difícil creer que la misma sea sonámbula. Dijisteis que el médium no habla claramente sino de cosas conocidas. ¿Cómo explicar el hecho siguiente, y cien otros del mismo género, que se reprodujeron muchas veces y de mi conocimiento personal?  Uno de mis amigos, muy buen médium escribiente, preguntó a un Espíritu si una persona que él perdió de vista hacía quince años estaba aún en este mundo. “Sí, él vive todavía, le respondió; él mora en París, en tal calle y tal número.” Él fue, y encontró la persona en la dirección indicada. ¿Fue ilusión? ¿Su pensamiento podría sugerirle esa respuesta? Si, en ciertos casos, las respuestas pueden concordar con el pensamiento, es racional concluir de eso que sea una regla general? En eso, como en todas las cosas, los juicios precipitados son siempre peligrosos, porque pueden ser desmentidos por los hechos que se observan.
“De resto, señor Abate, mi intención no es hacer aquí un curso de Espiritismo, ni discutirle el error ni la verdad. Me sería preciso, como dije siempre, resaltar los innumerables hechos que cité en la Revista Espírita, así como las explicaciones que les di en mis escritos. Llego, pues, a la parte de vuestro artículo que me parece la más grave. Intitulasteis vuestro artículo: una religión nueva en París. Suponiendo que tal fuese, con efecto, el carácter del Espiritismo, habría ahí un primer error, teniendo en vista que está lejos de circunscribirse a París. Él cuenta con varios millones de adeptos, repartidos en las cinco partes del mundo, y París no le fue el foco primitivo. En segundo lugar, ¿es una religión? Trataré de mostrar lo contrario.
El Espiritismo se funda sobre la existencia de un mundo invisible, formado por seres incorpóreos que pueblan el espacio, y que no son otros sino las almas de aquellos que vivieron en la Tierra, o en otros globos, donde dejaron su envoltorio material. Son esos seres a los cuales damos, o mejor, que se dará el nombre de Espíritus. Esos seres, que nos rodean sin cesar, ejercen sobre los hombres, con su desconocimiento, una gran influencia; ellos desempeñan un papel muy activo en el mundo moral, y, hasta un cierto punto, en el mundo físico. El Espiritismo está, pues, en la naturaleza, y se puede decir que, en un cierto orden de ideas, es una fuerza, como la electricidad es otra bajo otro punto de vista, como la gravedad universal es otra. Él nos reveló el mundo de los invisibles, como un microscopio nos reveló el mundo de los infinitamente pequeños, que no suponíamos. Los fenómenos, de los cuales ese mundo invisible es la fuente, se debieron producir, y son producidos, en todos los tiempos, es por eso que la historia de todos los pueblos los menciona.
Únicamente, en su ignorancia, los hombres atribuían esos fenómenos a causas más o menos hipotéticas, y dieron, bajo ese aspecto, un libre curso a su imaginación, como hicieron con todos los fenómenos, cuya naturaleza les era imperfectamente conocida. El Espiritismo, mejor observado después que fue popularizado, viene a lanzar luz sobre una multitud de cuestiones hasta aquí insolubles o mal resueltas. 
Su verdadero carácter es, pues, el de una ciencia y no de una religión, 
y la prueba de eso es que cuenta entre sus adeptos con hombres de todas las creencias, y que por eso no renunciaron a sus convicciones: los católicos fervorosos que no platican menos todos los deberes de su culto, protestantes de todas las sectas, israelitas, musulmanes y hasta budistas y brahmanes; hay de todo, excepto materialistas y ateos, porque esas ideas son incompatibles con las observaciones espíritas. El Espiritismo reposa, pues, sobre principios generales independientes de todas las cuestiones dogmáticas. Tiene, es verdad, consecuencias morales como todas las ciencias filosóficas; esas consecuencias están en el sentimiento del Cristianismo, porque el Cristianismo, de todas las doctrinas, es la más clara, la más pura, y es por esta razón que, de todas las sectas religiosas del mundo, los cristianos son los más aptos para comprenderlo en su verdadera esencia. 
El Espiritismo no es, pues, una religión: 
de otro modo tendría su culto, sus templos, sus ministros. Cada uno, sin duda, se puede hacer una religión de sus opiniones, interpretar a su gusto las religiones conocidas, más de ahí a la constitución de una nueva Iglesia, hay distancia, y creo que sería imprudente darle la idea. En resumen, el Espiritismo se ocupa con la observación de los hechos, y no con las particularidades de tal o tal creencia, de la procura de las causas, de explicaciones que esos hechos pueden dar de fenómenos conocidos, en el orden moral como en el orden físico, y no impone más un culto a sus adeptos de lo que la astronomía impone el culto de los astros, ni la pirotécnica el del fuego. Además: del mismo modo que el sabeísmo nació de la astronomía mal comprendida, el Espiritismo, mal comprendido en la antigüedad, fue la fuente del politeísmo. Hoy que, gracias a las luces del Cristianismo, podemos juzgarlo más sabiamente, nos pone en guardia contra los sistemas erróneos, frutos de la ignorancia; y la propia religión puede en él encontrar la prueba palpable de muchas verdades contradichas por ciertas opiniones; eso porque, contrariamente a la mayoría de las ciencias filosóficas, uno de sus efectos es el de conducir a las ideas religiosas aquellos que se desviaron por un escepticismo exagerado.
La Sociedad, de la cual habláis, definió su objetivo por su propio título; el nombre de: Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas no se parece en nada a una secta; tampoco tiene el carácter de una, que su reglamento le prohíbe ocuparse de cuestiones religiosas; 

ella está alineada en la categoría de sociedades científicas porque, con efecto, su objetivo es estudiar y profundizar en todos los fenómenos que resultan de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible; ella tiene su presidente, su secretario, su tesorero, como todas las sociedades; no invita al público a sus sesiones; allí no se hace ningún discurso, ni nada que tenga el carácter de un culto cualquiera. Ella procede con sus trabajos con calma y recogimiento, primero porque es una condición necesaria para las observaciones; segundo, porque sabe el respeto que se debe a aquellos que no viven más en la Tierra. Los llama en nombre de Dios, porque cree en Dios, en todo su poder, y sabe que nada se hace en este mundo sin su permiso. Abre su sesión con una llamada general a los buenos Espíritus, porque, sabiendo que los hay buenos y malos, se cuida de que estos últimos no vengan mezclarse fraudulentamente a las comunicaciones que reciben e inducirla en error. ¿Qué prueba eso? Que no somos ateos; mas eso no implica, de ningún modo, que seamos religiosos; es de lo que debería convencerse la persona que os narró lo que se hace entre nosotros, se ella hubiese seguido nuestros trabajos, y si, sobretodo, los juzgase menos livianamente, y tal vez con espíritu menos prevenido y menos apasionado. Los hechos protestan, pues, por sí mismos, contra la calificación de nueva secta que disteis a la Sociedad, por falta, sin duda, de mejor conocerla.
Termináis vuestro artículo llamando la atención de los católicos hacia el mal que el Espiritismo puede hacer a las almas. Si las consecuencias del Espiritismo fuesen la negación de Dios, del alma, de su individualidad después de la muerte, del libre albedrío del hombre, de las penas y de las recompensas futuras, sería una doctrina profundamente inmoral; lejos de eso, él prueba, no por el raciocinio, mas por los hechos, esas bases fundamentales de la religión, de la cual el más peligroso enemigo es el materialismo. Y hace más: por sus consecuencias enseña a soportar, con resignación, las miserias de esta vida; la calma o desespero; enseña los hombres a amarse como  hermanos, según los divinos preceptos de Jesús. Si supieseis, como yo, cuantos incrédulos endurecidos condujo, cuántas víctimas arrancó del suicidio por la perspectiva de la suerte reservada a aquellos que abrevian su vida, contrariamente a la voluntad de Dios; cuantos odios calmó y aproximó enemigos! ¿Está ahí lo que llamáis hacer mal a las almas? No, no podéis pensar así, y me complace creer que si lo conociese mejor, lo enjuiciaríais de otro modo.
La religión, diréis, puede hacer todo eso. Lejos de mi replicarlo; más ¿creéis que habría sido más feliz para aquellos que ella encontró rebeldes, seres que permanecieron en una incredulidad absoluta? ¿Si el Espiritismo de eso triunfó, se tornó claro lo que era oscuro, evidente lo que era dudoso, donde está el mal? Para mí, digo que en lugar de perder las almas, las salvó. Allan Kardec





Respuesta a la réplica del señor abate Chesnel
Revista Espírita, julio de 1859
El periódico L’Univers incluyó, en su número del día 28 de mayo último, la respuesta que dimos al artículo del señor abate Chesnel sobre el Espiritismo, y a seguir de una réplica de este último. Ese segundo artículo, reproduciendo todos los argumentos del primero, menos la urbanidad de las formas a la cual todo el mundo estaba pronto a rendir justicia, no podríamos responderla sino repitiendo lo que ya habíamos dicho, lo que nos parece completamente inútil.

El señor abate Chesnel se esfuerza siempre por probar que el Espiritismo es, debe ser y no puede ser sino una religión nueva, porque de él resulta una filosofía, y que se ocupa de la constitución física y moral de los mundos. 

En esa cuenta, todas las filosofías serían religiones. Ahora, como los sistemas son muchos y todos tienen partidarios más o menos numerosos, se estrecharía singularmente el círculo del catolicismo. No sabemos hasta que punto es imprudente y peligroso emitir tal doctrina; porque es proclamar una escisión que no existe; al menos darle la idea.

Ved un poco a que consecuencia llegareis. ¡Cuando la ciencia vino a contestar el sentido del texto bíblico de los seis días de la creación, se le creó el anatema, se dijo que era atacar la religión; hoy, cuando los hechos le dan la razón a la ciencia, cuando no hay más medios de contestarlos sino negando la luz, la Iglesia se puso de acuerdo con la ciencia. 

Supongamos que entonces se dijese que esa teoría científica era una religión nueva, una secta, que ella apareció en contradicción con los libros sacros, que ella derrumbaba una interpretación dada hace siglos, de eso resultaría que no se podría ser católico y adoptar esas ideas nuevas. ¡Pensad, pues, a qué se reduciría el número de los católicos, si fuesen suprimidos todos aquellos que no creen que Dios hizo la Tierra en seis veces veinticuatro horas!

Ocurre lo mismo con el Espiritismo; si lo miráis como una religión nueva, es porque a vuestros ojos él no es católico. Ahora, seguid bien mi raciocinio: De dos cosas una: o es una realidad, o es una utopía. Si fuera una utopía, no hay por qué preocuparse con él, porque caerá por sí mismo; si fuera una realidad, todos los rayos no lo impedirán de serlo, tanto cuanto no impidieron otrora a la Tierra de girar. Si hay verdaderamente un mundo invisible que nos rodea, si se puede comunicar con ese mundo y de él obtener noticias sobre el estado de aquellos que lo habitan, y todo el Espiritismo está ahí dentro, luego eso parecerá tan natural cuanto ver el Sol en pleno medio día o encontrar millares de seres vivos e invisibles en una límpida gota de agua; esa creencia se tornará tan común, que vosotros mismos seréis forzados a rendiros ante la evidencia.

Si, a vuestros ojos, esa creencia es una religión nueva, ella está fuera del catolicismo; porque no puede ser, al mismo tiempo, la religión católica y una religión nueva. Si, por la fuerza de las cosas y de la evidencia, ella se tornara general, y no podrá ser de otro modo si fuera una de las leyes de la Naturaleza, desde vuestro punto de vista no habrá más católicos, y vosotros mismos no seréis más católicos, porque seréis forzados a hacerlo como todo el mundo.

Es éste, señor abate, el terreno sobre el cual nos arrastra vuestra doctrina, y ella es tan absoluta que me agraciáis ya con el título de gran sacerdote de esa religión, honra de la cual, verdaderamente, poco desconfiaba. Mas vais más lejos: según vosotros, todos los médiums son los sacerdotes de esa religión. Aquí os detengo en nombre de la lógica. Hasta el presente, me pareció que las funciones sacerdotales eran facultativas, que no se era sacerdote sino por un acto de la propia voluntad, que si no lo era, no lo sería en virtud de una facultad natural.

Sin embargo, la facultad de los médiums es una facultad natural que se prende a la organización, como la facultad sonambúlica; que no requiere ni sexo, ni edad, ni instrucción, una vez que es encontrada en los niños, en las mujeres y en los viejos, entre los sabios como entre los ignorantes. ¿Se comprendería que mozos y jóvenes fuesen sacerdotes y sacerdotisas sin o quererlo y sin saberlo? en verdad, señor abad, es abusar del derecho de interpretar las palabras.
El Espiritismo, como ya dije, está fuera de todas las creencias dogmáticas, 
con las cuales no se preocupa; no lo consideramos sino como una ciencia filosófica, que nos explica una multitud de cosas que no comprendemos, y, por eso mismo, en lugar de sofocar en nosotros las ideas religiosas, como ciertas filosofías, hacerlas nacer en aquellos en que ellas no existen; mas si queréis, por toda la fuerza, elevarlo a la categoría de una religión, vosotros mismos o empujarles para un camino nuevo. Es lo que comprenden perfectamente muchos eclesiásticos que, lejos de producir el cisma, se esfuerzan en conciliar las cosas, en virtud de ese raciocinio: si las manifestaciones del mundo invisible ocurren, eso no puede ser sino por la voluntad de Dios, y no podemos ir contra su voluntad, a menos que digamos que, en el mundo, cualquier cosa puede ocurrir sin su permiso, lo que sería una impiedad.

Si tuviese la honra de ser sacerdote, de eso me serviría en favor de la religión; haría de ella un arma contra la incredulidad, y diría a los materialistas y a los ateos: ¿Pedís prueba? Esas pruebas, he las aquí: es Dios quien las envía.







Definamos la Necromancia, Nigromancia, que se menciona aquí en este artículo.
De Wikipedia, la enciclopedia libre


La nigromancia, nigromancía, necromancia o necromancía1 2 (del lat. necromantīa, y este del gr. νεκρομαντεία; unión de necros «muerte» y mantīa «adivinación») es una rama de la magia, considerada generalmente negra, que consiste en la adivinación mediante la consulta de las vísceras de los muertos y la invocación de sus espíritus, requiriendo según sea el caso del contacto con sus cadáveres o posesiones.La nigromancia es la disciplina o rama de la adivinación que se dedica al vaticinio del futuro mediante la invocación de espíritus. Es una práctica antigua común a la tradición mística o so-brenatural de varias culturas, entre ellas la egipcia, mesopotámica, persa, etc. Se ejercita aún en la actualidad, en donde se busca responder preguntas mediante la intervención de un espíritu. Este es un ejemplo de nigromancia moderna.
La aruspicina (a su prácticante se le denomina arúspice) era una disciplina adivinatoria de la An-tigua Roma que también pretendía adivinar el porvenir a través del examen de las vísceras, pero, a diferencia de la nigromancia, se centraba en las entrañas de los animales inmolados en honor a algún dios.
 La nigromancia en la ficción
El nigromante es un tipo de mago, figura habitual de la literatura fantástica y algunos juegos de rol como argumento de fuerza. En muchas ocasiones se dice que los vampiros tienen facultades nigrománticas.
La visión de los nigromantes en la ficción literaria es que son hechiceros mortales que han estudiado las artes prohibidas para intentar escapar de la muerte. Son individuos extremadamente peligrosos que poseen un profundo conocimiento de la magia nigromántica. Los nigromantes estudian la magia que les permite controlar a los muertos vivientes, comunicarse con los espíritus y animar sus cadáveres (zombis, esqueletos...) para servirle. Son evitados y odiados por la sociedad, y muchas veces son dementes y morbosos.
 La nigromancia en la historia
El caso clásico de nigromancia es el de la bruja de Endor, descrita en la Biblia (1 Samuel 28), donde ésta invocó al espíritu de Samuel en presencia de Saúl. Ya en el Deuteronomio se previene contra la práctica canaanita de practicar la adivinación mediante el recurso a los muertos.
Estrabón habla de la nigromancia como la forma principal de adivinación entre los pueblos de Persia y se cree que estuvo también muy extendida entre los caldeos, en Etruria y en Babilonia. En la Odisea, Odiseo viaja al Hades y trata de invocar a los espíritus de los muertos mediante hechizos que le enseñó Circe.
Ya von Eschbach cita la necromancia en el Perzeval, un mago llamado Clinschor aprende en la antigua Persia (Pérsida) el poder de controlar todos los espíritus que habitan entre la tierra y el firmamento.
También existen casos de nigromancia en la mitología nórdica, con el mismísimo Odín llegando a llamar a los muertos para que realicen predicciones sobre el futuro. En Grecia, Roma y Cartago debió ser popular, tanto en su vertiente de invocación a los espíritus como de adivinación mediante los cadáveres.
La nigromancia, sobre todo en su forma de invocación de los espíritus de los muertos con propósitos mágicos o adivinatorios, es práctica común en religiones antiguas provenientes de África, como el vudú, el palo mayombe y ciertas ramas del espiritismo y la santería.




Reflexión sobre este tema:

No queda la menor duda que los que han puesto la demarcación el Espiritismo como una Religión, no obtuvieron ese aval de los Espíritus de Los Libros Codificados.

A los Estudiantes del Espiritismo como yo, recomiendo este artículo. Podrán ver en las palabras de Allan Kardec su defensa de que el Espiritismo no es ni podría ser una Religión más en París, Francia. Su defensa del Espiritismo como una ciencia y no como una RELIGIÓN me provoca lágrimas de júbilo, ante los que hoy han cambiado los propósitos del Espiritismo a conveniencias individuales resguardadas detrás de famosos Espíritus Mentores religiosos y Expositores elocuentes... que sus construcciones del Espiritismo como una religión, cualquier viento de lógica puede destruir. 

Estamos en un lindo despertar de conciencias. Caminemos juntos con lógica, con razón y con un Espiritismo lleno de lindas ideas para la vida.  Adelantemos nuestro espíritu en cada paso, en cada pensamiento de Bien, y que los religiosos se queden acariciando sus enseñanzas que promueven la inquisición de ideas. Que los religiosos se queden justificando sus ideas erróneas de esta Filosofía que consuela a la humanidad.

Dejemos que los que establecen demarcaciones en el Espiritismo, sigan soñando con ideas disparatadas del Espiritismo. Un Espiritista se reconoce por su compromiso en los postulados del Espiritismo sostenidos sobre el Libre ALBEDRÍO y su deseo de Bien Común, el Amor a la humanidad.

El Espiritismo libre, sin demarcaciones, sin ideas personales que distorsionan esta bella filosofía y la convicción plena de que el Espiritismo es Palabra de DIOS a la humanidad. 

Amigos Espíritas del mundo, ¿Para que considerar una Religión del Espiritismo, sino es para satisfacer a religiosos que no saben nada más que vivir la vida tratando de dominar las mentes de otros?.

Es Espiritismo tiene el noble propósito de que todos opten por Adelantar su Espíritus, mediante el comportamiento en Bien Común y el conocimiento de los Libros Codificados.

EL ESPIRITISMO NO ES UNA RELIGIÓN, NUNCA TUVO EL PROPÓSITO DE SERLO, Y LOS RELIGIOSOS APROVECHARON LA OPORTUNIDAD DE DESVIAR LOS PROPÓSITOS DE MORALIZACIÓN A LA HUMANIDAD COMO PRETENDIÓ Jesús EN SU MENSAJE DE CONSUELO.


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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

Director de la Página


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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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