lunes, 10 de noviembre de 2014

Dios no es Espíritu y Jesús mismo dijo que ÉL no era Dios. Porque Dios creó a los Espíritus. Jesús es un Espíritu Puro y Perfecto, pero no es Dios, porque es Espíritu. El Universo se define en una tríada, similar a las tríadas druídicas: Dios, Espíritu y Materia. Lo vemos en el párrafo 27, cuando Kardec pregunta si existe dos elementos generales, el espíritu y la materia, y los Espíritus le responden: “Sí, y por encima de todo está Dios, el Creador y Padre de todo. Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal”. La materia, empero, no es sólo el elemento palpable, pues hay en ella el fluido universal, su lado fluídico, que desempeña el rol de intermediario entre el plano espiritual y el propiamente material. El Libro de los Espíritus. Decir citando la Biblia el pasaje bíblico: Juan 4:24 La Biblia de las Américas (LBLA) - 24 Dios es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad. La Biblia se equivoca en este pasaje, porque Dios creó los Espíritus. Dios es ÚNICO.

    Los Espiritistas Verdaderos, que somos los que practicamos las creencias del Espiritismo, sabemos que el Espiritismo enseña que Dios no es Espíritu, porque él creó los Espíritus. El decir que Dios, es el Espíritu Mayor, no es correcto, según las enseñanzas del Espiritismo. 

     Si Dios es ÚNICO, y el mismo Jesús el Nazareno dijo que Él no era Dios, pues simplemente la biblia vuelve a equivocarse. Jesús mismo dijo que el no era Dios. Tampoco era un Espíritu Perfecto al momento de encarnar. Los Espíritus Puros no reencarnan más. Por lo tanto no es cierto lo que predica Divaldo Pereira Franco de que Jesús el Nazareno, construyó el planeta tierra, repitiendo el misticismo del Espiritu Emmanuel y Chico Xavier. Esto sólo lo creen los que no saben qué es Espiritismo y qué no lo es.  

Vea mi vídeo. 



     ¿Jesús el Nazareno afirmaba ser Dios? ¡Nunca lo afirmó!. Jesús no es y nunca fue Dios, y si se quiere utilizar la Biblia de referente, ahí está asentado. Los Espiritistas no utilizamos la biblia de referencia, sino lo que expresaron los Espíritus que citaron algunos pasajes bíblicos. Jesús el Nazareno, que no es lo mismo que el Cristo bíblico, nos dejó un hermoso mensaje de Bien común que sirve de guía para el adelantamiento espiritual de la humanidad. Los Espíritus, certificaron algunos pasajes bíblicos relacionado a palabras que Jesús pronunció, así los Espíritus validaron ese mensaje de Jesús el Nazareno.

     En este artículo cito lo que dijeron los Espíritus a Allan Kardec, con relación al mensaje de Jesús. 


     Algunas personas sostienen que Jesús  nunca dijo expresamente, “Yo soy Dios”. Es verdad; que nunca dijo las palabras exactas, 

“Yo soy Dios”.
Nunca Jesús dijo esas palabras.

     La buena noticia es que los Espíritus, nos dejaron por escrito las palabras que Jesús pronunció, y que certifica su posición ante Dios, que era la de ser hijo, como lo somos todos los seres humanos, dotados de razón, voluntad y Libre Albedrío. Es menester, antes de continúar desarrollando el tema, que debemos establecer que DIOS, no es Espíritu, y podemos explicar ese hecho, de acuerdo a las creencias del Espiritismo, basada en los contenidos de los Libros Codificados

     Según el Espiritismo, Dios no es Espíritu... Él creó los Espíritus... y tampoco DIOS es Energía, pues Dios no es Materia, Él creó la Materia y Él está sobre la Materia.
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     El libro de Génesis Espiritual, 5to libro codificado, escrito y publicado,por Allan Kardec el 6 de enero del 1868, dice lo siguiente en el capítulo 2, ítem 23:
23. —Más los Espíritus por elevados que sean, son criaturas de facultades limitadas, y ni su poder ni la extensión de sus percepciones podrían bajo este aspecto aproximarse ni con mucho a las de Dios; pero pueden servirnos hasta cierto punto de comparación. Lo que el Espíritu no puede hacer sino en muy reducidos límites, Dios, que es infinito, lo verifica en proporciones indefinidas. Hay aún entre la acción de uno y otro esta diferencia, y es que la del Espíritu es instantánea y subordinada a las circunstancias, mientras que la de Dios es permanente; el pensamiento del Espíritu no alcanza sino a un espacio y un tiempo limitados, mientras que la de Dios abraza el universo y la eternidad. En una palabra, entre los Espíritus y Dios media la distancia que de lo finito á lo infinito, y por consecuencia, inconmesurable.
Es decir que Dios no es Espíritu, pues existe una distancia infinita entre Dios y los Espíritus. El que diga que Dios es el Espíritu Supremo del Universo, no es Espiritista Verdadero, no sabe lo que dice y eso no es Espiritismo. 
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     Ya estableciendo que DIOS, no es ESPÍRITU, veamos en el Libro de Los Espíritus, donde se establece la diferencia entre Dios y los Espiritus. Veamos:

ESPÍRITU Y MATERIA

21. ¿Es eterna, como Dios, la materia, o bien fue creada por él en algún tiempo?
«Sólo Dios lo sabe. Hay, sin embargo, una cosa que debe indicaros vuestra razón, y es que Dios, tipo de amor y caridad, nunca ha estado inactivo. Por lejano que podáis figuraros el principio de su acción, ¿podéis comprenderle ocio ni un segundo?»
22. Generalmente se define la materia: lo que tiene extensión, lo que impresiona nuestros sentidos y lo impenetrable. ¿Son exactas estas definiciones?
«Desde vuestro punto de vista, son exactas, porque habláis únicamente respecto de lo que conocéis: pero la materia existe en estados que os son desconocidos: puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil, que ninguna impresión produzca en vuestros sentidos, y, sin embargo, siempre continúa siendo materia, aunque no lo sería para vosotros».
-¿Qué definición podéis dar de la materia?
«La materia es el lazo que sujeta al espíritu; es el instrumento que emplea y sobre el cual ejerce, al mismo tiempo, su acción».
Desde este punto de vista, puede decirse que la materia es el agente, el intermedio, merced al cual y sobre el cual obra el espíritu.
23. ¿Qué es el espíritu?
«El principio inteligente del universo».
23a. ¿Cuál es la naturaleza íntima del espíritu?
«No es fácil analizar en vuestro lenguaje el espíritu. Para vosotros no es nada; porque no es una cosa palpable, pero para nosotros es algo. Sabedlo bien, nada es nada, y la nada no existe».
24. ¿El espíritu es sinónimo de inteligencia?
«La inteligencia es un atributo esencial del espíritu, pero el uno y la otra se confunden en un principio común, de modo que para vosotros es una misma cosa».
25. ¿Es independiente el espíritu de la materia, o no es más que una propiedad de ésta, como los colores lo son de la luz y los sonidos del aire?
«El uno y la otra son distintos; pero es necesario la unión de ambos para que sea inteligente la materia»..
25a. -¿Es igualmente necesaria esta unión para las manifestaciones del espíritu? (Entendemos aquí por espíritu el principio de la inteligencia, haciendo abstracción de las individualidades designadas con este nombre.).
«Os es necesario a vosotros, porque no estáis organizados para percibir el espíritu sin la materia. Vuestros sentidos no han sido creados para ello».
26. ¿Puede concebirse el espíritu sin la materia, y la materia sin el espíritu?
«Con el pensamiento se puede indudablemente».
27. ¿De este modo habrá dos elementos generales en el universo: la materia y el espíritu?
«Sí. y por encima de todo, Dios el creador, el padre de todas las cosas, y estas tres son el principio de todo lo que existe, la trinidad universal. Pero al elemento material ha de añadirse el fluido universal, que hace las veces de intermediario entre el espíritu y la materia propiamente dicha, que es demasiado grosera para que el espíritu pueda tener acción sobre ella. Aunque, hasta cierto punto, puede equiparársele al elemento material, se distingue por propiedades especiales, y si realmente fuese materia, no habría razón para que no lo fuera también el espíritu. Está colocado entre la materia y el espíritu; es fluido, como la materia es materia, susceptible. por sus innumerables combinaciones con ésta, y bajo la acción del espíritu, de producir la infinita variedad de cosas, de las cuales no conocéis más que un pequeño número. Siendo este fluido universal, primitivo o elemental, el agente que emplea el espíritu, es el principio sin el cual la materia estaría en estado perpetuo de división y jamás adquiriría las propiedades de la gravedad».
27a.-¿Será este fluido el que llamamos electricidad?
«Hemos dicho que es susceptible de innumerables combinaciones. Los que llamáis vosotros fluido eléctrico y fluido magnético son modificaciones del universal, que, hablando propiamente, no es más que materia más perfecta, más sutil y que puede considerarse como independiente».
28. Puesto que el espíritu es algo, ¿no sería más exacto y menos expuesto a confusión, designar estos dos elementos generales con las palabras materia inerte y materia inteligente?
«Poco nos importan las palabras, y a vosotros os toca formular vuestro lenguaje para la mayor inteligencia. Vuestras disputas proceden casi siempre de que no estáis conformes en el significado de las palabras, pues vuestro lenguaje es incompleto para expresar las cosas que no impresionan vuestros sentidos».
Un hecho patente domina todas las hipótesis: vemos materia que no es inteligencia y un principio inteligente independiente de la materia. El origen y conexión de estas dos cosas no son desconocidos. Que tengan o no un origen común y puntos de contacto necesarios; que la inteligencia tenga existencia propia, o que sea una propiedad, un efecto; que sea, según opinión de algunos, una emanación de la Divinidad, lo ignoramos. Pero se nos presentan distintos, y por esto los admitimos como dos principios constitutivos del universo. Por encima de todo esto vemos una inteligencia que domina todas las otras cosas, que las gobierna y que se distingue de ellas por atributos esenciales. Esta inteligencia suprema es la que se llama Dios.
PROPIEDADES DE LA MATERIA

29. ¿Es un atributo esencial de la materia la ponderabilidad?
«De la materia tal como la conocéis vosotros, sí; pero no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil que forma este fluido es imponderable para vosotros, y sin embargo, es el principio de la materia pesada».
La gravedad es una propiedad relativa, y fuera de las esferas de atracción de los mundos, no existe peso, como tampoco alto y bajo.
30. ¿Está formada la materia de uno o de varios elementos?
«Uno sólo es el elemento primitivo. Los cuerpos que vosotros consideráis simples no son verdaderos elementos, sino transformaciones de la materia primitivas».
31. ¿De dónde proceden las diferentes propiedades de la materia?
«Son modificaciones que sufren las moléculas elementales por su unión y en ciertas circunstancias».
32. Según esto, los sabores, los olores, los colores, el sonido, las cualidades venenosas o curativas de los cuerpos, ¿no son más que modificaciones de una misma y única sustancia primitiva?
«Sí, indudablemente y sólo existen por la disposición de los órganos destinados a percibirlos».
    Este principio queda demostrado por el hecho de que todos no percibimos del mismo modo las cualidades de los cuerpos; uno encuentra agradable al gusto lo que otro encuentra malo, éstos ven azul lo que aquéllos ven encarnado, y lo que es venenoso para uno, es inofensivo o curativo para otros.
33. ¿Es susceptible la misma materia elemental de recibir todas las modificaciones y de adquirir todas las propiedades?
«Si, y así debe entenderse cuando decimos que todo está en todo».¹
El oxígeno, el hidrógeno, el ázoe, el carbono y todos los cuerpos que consideramos simples no son más que modificaciones de una sustancia primitiva. En la imposibilidad en que hasta ahora nos encontramos de remontarnos de otra manera que por el pensamiento, a esa materia primera, aquellos cuerpos son para nosotros verdaderos elementos, y podemos, sin peligro, considerarlos como tales, hasta nueva orden.
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¹ Este principio explica el fenómeno conocido de todos los magnetizadores. que consiste en dar, por medio de la voluntad, a una sustancia cualquiera, al agua, por ejemplo, propiedades muy diversas, un gusto determinado, y hasta las cualidades activas de otras sustancias. Puesto que sólo hay un elemento primitivo, y puesto que las propiedades de los diferentes cuerpos no son más que modificaciones de este elemento, resulta que la sustancia más inofensiva tiene el mismo principio que la más deletérea. Así es como el agua, que se forma de una parte de oxígeno y de dos de hidrógeno, se hace corrosiva, si se dobla la proporción de oxígeno. Una transformación análoga puede producirse por medio de la acción magnética dirigida por la voluntad.
Esta teoría parece que está conforme con la opinión de los que no admiten en la materia más que dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento, y que creen que todas las otras propiedades no son más que efectos secundarios que varían Según la intensidad de la fuerza y la dirección del movimiento.
«Esta opinión es exacta. Es necesario añadir también, y según la disposición de las moléculas, como se ve, por ejemplo, en un cuerpo opaco que puede hacerse transparente y recíprocamente».

34. ¿Tienen las moléculas una forma determinada?
«Las moléculas tienen sin duda una forma, pero inapreciable para vosotros».
34a. -¿Es constante o variable esta forma?
«Constante en las moléculas elementales primitivas; pero variable en las moléculas secundarias; porque las que vosotros llamáis moléculas distan mucho aún de la molécula elemental»

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Entonces, ¿qué ha convencido a tantos estudiosos, de que Jesús afirmó que era Dios, cuando Él nunca lo dijo?. Pues fueron los poderes mediúmnicos que  distinguían a Jesús, que confundió a todos, porque no tenían el conocimiento ni la Revelación Espírita.  Sin embargo, hoy sabemos que el Espíritu encarnado de Jesús, era un Espíritu Superior, no era un Espíritu Puro y Perfecto aún. (Libro de Génesis, Capitulo XV, item #2) a todos los que estaban encarnados, pero no era ni Dios y tampoco un Espiritu encarnado Puro y Perfecto aún. El era un Espíritu Superior
[Ítem de Referencia: Libro de Génesis espiritual, escrito por Allan Kardec, capítulo #XV, Ítem #2. Sin prejuzgar acerca de la naturaleza de Cristo, cuyo examen no está incluido en el objeto de esta obra, y a partir de la hipótesis que lo considera apenas un Espíritu Superior , no podemos dejar de reconocer que Él es uno de los Espíritus del orden más elevado, que por sus virtudes se encuentra muy por encima de la humanidad terrestre. ]
   Me gustaría aclarar si se debe referir a Jesús como Cristo o como Jesús de Nazareth, pues se sabe que aparece en la Biblia, Jesús  nacido en Nazareth, y el Cristo nacido en Belén. Existe una gran diferencia.


https://www.youtube.com/watch?v=dfkKVTAdaTU

     La Iglesia Cristiana, cambió categóricamente y estratégicamente  la ubicación del lugar de nacimiento de Jesús, para tratar de demostrar que Jesús era el "Mesías  prometido o el ungido".

     Si analizamos la distancia entre Nazareth y Belén, que eran unas 117 kms/71.5 millas. No se justificaba que María y José fueran censados en Belén  cuando pertenecían a Nazareth. No se podría explicar como María y José  podrían haber puesto la salud de María embarazada, para un viaje tan largo en una mula, sólo para ser censados en Belén, a los 8 meses de embarazo

     No existe justificación para esto, excepto el deseo que pasado el tiempo, colocaran a Jesús naciendo en Belén, sólo para justificarlo como del linaje directo a David y afianzar el hecho de que fuera el Mesías Prometido. Eso no lo enseña el Espiritismo, en ninguno de los contenidos de los Libros Codificados.  


     Creemos los Espiritistas, en Jesús de Nazareth, Mesías Divino (Mensajero de Dios), pero no en el ungido, ni el Mesías prometido a Israel. Jesús es y fue para la humanidad, con su mensaje Moralizador de Bien Común para TODOS


     Estos cambios ocurrieron mucho tiempo después que Jesús había sido crucificado, para cuadrar la historia.


     ¿Porque los Espiritistas no saben diferenciar a Jesús de Nazareth con el Jesúcristo religioso y cristiano?. Porque los que dicen que el Espiritismo es una Religión, nunca salieron de la religión católica cristiana, que nada aporta al adelanto del Espíritu encarnado.

     Comentario en el Libro de Génesis espiritual escrito por Allan Kardec. Este comentario fue añadido en el Ítem #62, del capítulo 1.    
"En los Libros Codificados; Cristo no alude al nombre del “Mesías de Nazareth”.

Nota: Debo mencionar que el siguiente comentario, es un comentario apócrifo, añadido por la Federación Espirita de Brasil (FEB), en la traducción alterada y FALSIFICADA del libro de Génesis Espiritual de Allan Kardec, de Guillon Riveiro, del original francés al idioma portugués. He preferido dejar este comentario que había incluido en este articulo de noviembre del 2014, para que no se te olvide, que el Libro de Génesis, fue alterado y FALSIFICADO en todas las traducciones falsas de esta Organización del Espiritismo (FEB).
    A pesar de ser un comentario añadido, sin aval espiritual, en realidad se debe notar que no debemos confundir el El Cristo o Mesías prometido de los judíos nacido en Belén, con el Mesías de Nazareth (Jesús), nacido en Nazareth.

   Existe una gran diferencia entre el Jesús el Nazareno, que predica el Espiritismo y el “Cristo”, Mesías divino, “Salvador" y “Redentor de pecados”, de los cristianos. 

   El “Cristo" de los cristianos, es considerado un Dios, con propósitos muy diferentes a los que el Espiritismo predica. El mismo Jesús decía que no lo llamaran el "Cristo"


    No saber la diferencia y creen que "Jesús" y "Cristo" es lo mismo, es no haber entendido el mensaje de los Espíritus a través de los Libros Codificados6.  El "Cristo" es una mistificación para los Espiritualistas que no han LEÍDO los Libros Codificados.

    El mismo Jesús indicó que 
Él no era el "Cristo", véalo usted mismo en la biblia:
  • Mateo 16:20, Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que Él era el Cristo.
  • Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguno confesaba que Jesús era el 
   ¿Porqué los cristianos dicen que son Cristianos debido a que creen en Cristo, y el mismo Jesús indicó que no lo llamaran el Cristo?.

   Sabemos que Cristo significa "Maldito" en el idioma Arameo. 

Maldición - Diccionario Bíblico Sencillo
tip, DOCT ESCA ver, BENDICIÓN vet, El castigo pronunciado por Dios como consecuencia del pecado de Adán y Eva. El hombre no fue objeto de la maldición, sino que ésta cayó sobre la serpiente y sobre la tierra. El hombre debería comer con dolor del fruto de la tierra todos los días de su vida, y en dolor debería la mujer dar a luz sus hijos (Gn 3:17).Después del diluvio, el Señor olió el grato olor del sacrificio de Noé, y dijo en su corazón: «No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud» (Gn 8:21). Había comenzado una nueva dispensación del cielo y de la tierra, y Dios no iba a maldecirla ya más, sino que iba a actuar respecto a ella en base al grato olor de la ofrenda de Noé. El hombre recibió aliento. Las estaciones anuales persistirían en tanto que la tierra permaneciese (Gn 8:22). Dios hizo un pacto con Noé y su descendencia, y con todo ser vivo, y como prenda de este pacto estableció su arco en las nubes (Gn 9:8-17).Toda la creación está sometida a vanidad, y gime y está con dolores de parto (Ro 8:20-22). Pero hay la certidumbre de una liberación ya conseguida. Las espinas y cardos eran las pruebas de la maldición (Is 32:13); pero viene el tiempo en que «en lugar de zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán» (Is 55:13). Tanto los débiles como los fuertes del reino animal morarán también en feliz armonía en el milenio (Is 11:6-9). En un sentido más sublime, Cristo ha redimido a los creyentes procedentes del judaísmo de la maldición de la Ley, habiendo sido hecho maldición por ellos, porque maldito es todo el que es colgado de un madero (cfr.( Ga 3:13). (véase BENDICIÓN.)
Nota de Frank Montañez : "En el Espiritismo los Pactos estan clasificados, que son acuerdos entre Espiritus impuros. Libro de Los Espiritus "#549 y #550"
   Cada día los cristianos se van quedando sin argumentos. La biblia fue escrita por hombres, que se equivocaron.

   Por lo tanto, una razón más, para no decir que el Espiritismo es cristiano solamente, porque creen en "Cristo".  Llamar a Jesús el Cristo era un escarnio, un insulto a Jesús, pues los fariseos pretendía humillar a Jesús  llamándole el Cristo.

   Los Espiritistas, sabemos que Jesús el Nazareno, era aquél enviado, para dejarnos saber que él venía a 
Moralizar la humanidad, a través de educarnos en Bien Común.
    Pero Pablo de Tarso, luego de perseguir los seguidores de Jesús, y matarlos con el concurso de Gamalier, y dedicarse al cristianismo, procuró que se le llamara a Jesús el Cristo, mencionándolo en sus escritos en más de 500 ocasiones, y mencionar a Jesús  en sólo 24 ocasiones.
  • Hechos 5:42, Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y predicar a Jesús como el Cristo .
  • Lucas 23:35, Y el pueblo estaba allí mirando; y aún los gobernantes se mofaban de Él, diciendo: A otros salvó; que se salve a sí mismo si este es el Cristo de Dios, su Escogido.
   Es tiempo de establecer las diferencias marcadas entre estos dos conceptos. El Espiritismo nunca ha confundido a Jesús el Nazareno con el "Cristo" Redentor de pecados"Salvador del mundo", de los cristianos.  Es un hecho en el libro del Evangelio según el Espiritismo que los Espíritus se referían a Jesús y Cristo de la siguiente manera: "Jesus-Cristo", separando los 2 nombres. Eso lo puedes leer el libro del Evangelio según el Espiritismo en el artículo #5, capítulo 7. Lo mismo lo tenemos en el libro de Génesis Espiritual. 

   S
ólo los Religiosos Cristianos que quieren que el Espiritismo sea una religión, piensan de ese modo, de que a Jesús se le llama el Cristo


   Este es el mayor "Misticismo" del Espiritismo desde el tiempo de Allan Kardec en sus 162 años de existencia, (18 de abril de 2018). Así pues, los Espiritistas Verdaderos, prediquemos a Jesús el Nazareno, este es el Jesús indicado en los Libros Codificados, un Espíritu Puro y Perfecto que dignifica el Espiritismo; pero los religiosos del Espiritismo de Brasil, todavía no se han dado cuenta de la diferencia de "Jesús" y   "Cristo", aún…


   En el Libro de Obras Póstumas de Allan Kardec, se realizó un análisis de las referencias que en la Biblia se hace de que el mismo Jesús  indicó que él era hijo, pero que no era Dios.

   Sin ningún ánimo de herir sensibilidades citaré de la Biblia los pasajes en que el mismo Jesús dijo que él era hijo y que él no era Dios

   Los siguiente pasajes Bíblicos claramente exponen lo que Jesús dijo a su posición como hijo, y nunca mencionó que el era DIOS.


Utilicé La Biblia de las Américas (LBLA), para resaltar estos versos Bíblicos.



   Pero antes de adentrarnos en las citas bíblicas que avalan este artículo, veamos lo que El Espiritismo  expone. Lo primero a mencionar es que TODOS los Espíritu deberán cumplir con una agenda evolutiva que le permite lograr alcanzar un nivel de Pureza y Perfección Espiritual a través de un sin número de reencarnaciones

   Cada Reencarnación pretende ser una oportunidad de adelanto espiritual que ligado a su comportamiento y a su adelanto en conocimientos, logran activar su Adelantamiento Espiritual del Alma Inmortal encarnada. Este proceso de evolución es para Todos los Espíritus Encarnados sin excepciones y sin consideraciones especiales o diferentes.

   Para la Cristiandad, Jesús es considerado como de naturaleza divina y lo consideran consustancial con la naturaleza de Dios, colocándole como Dios. También algunas facciones del Espiritismo consideran a Jesús como algo extraordinario, como un Espíritu especial que no tiene que cumplir con las leyes espirituales que el Espiritismo  defiende. Jesús debió cumplir con los mismos requisitos que tienen que cumplir los demás Espíritus de la creación.

Vídeo complementario de este tema:





http://youtu.be/rBCb2vh3u4g




Naturaleza De Cristo, Libro de Obras Póstumas, 1-5



Estudio Sobre La Naturaleza De Cristo

Libro de Obras Póstumas de Allan Kardec

1. Fuente de las Pruebas de la Naturaleza de Cristo

Desde los primeros siglos del cristianismo se viene agitando la cuestión de la

naturaleza de Cristo, y puede decirse que aún no está resuelta; puesto que sobre

ella se discute todavía. De la divergencia de opinión sobre este punto han nacido la mayor parte de las sectas que desde hace dieciocho siglos (la diferencia aún hoy existe), dividen a la Iglesia; y es de notar que los jefes de todas estas sectas han sido obispos, o con otros títulos, miembros del clero. Eran, pues, en consecuencia, hombres ilustrados, en su mayor parte escritores de talento, nutridos de la ciencia teológica, los que no consideraban concluyentes las razones invocadas en favor del dogma de la divinidad de Cristo. No obstante, entonces, como en la actualidad, se han formado las opiniones más en virtud de abstracciones que de hechos; se ha inquirido, sobre todo, lo que semejante dogma podría tener de plausible o de irracional, y unos y otros han descuidado generalmente el trabajo de hacer resaltar los hechos que podrían derramar sobre la cuestión una luz decisiva.



Pero, ¿dónde encontrar tales hechos, sino en los hechos y palabras de Jesús?

No habiendo escrito nada Jesús, sus únicos historiadores son los apóstoles, quienes nada escribieron durante su vida. No habiendo hablado de aquel ningún escritor profano contemporáneo, no existe sobre su vida y su doctrina ningún otro documento más que los Evangelios, y en ellos solamente debe buscarse la clave del problema. Todos los escritos posteriores, sin exceptuar los de San Pablo, no
son ni pueden ser más que comentarios o apreciaciones, reflejo de personales
opiniones, contradictorias a menudo, que en caso alguno pueden tener la autoridad del relato de los que habían recibido las instrucciones directas del Maestro.

Sobre esta cuestión, como sobre la de todos los dogmas en general, no puede invocarse como argumente de peso, ni como una prueba irrecusable en favor de su opinión, la congruencia de los Padres de la Iglesia y otros escritores sagrados, puesto que ninguno de ellos ha podido citar un solo hecho fuera del
Evangelio concerniente a Jesús, ni ha descubierto documentos nuevos
desconocidos de sus predecesores. Los autores sagrados no han podido más que
girar en el mismo círculo, dar su apreciación personal, sacar consecuencias desde
su punto de vista, y comentar bajo nuevas formas y con mayor desenvolvimiento
las opiniones contradictorias. Todos los de ese mismo partido han debido escribirn
 el mismo sentido, ya que no en los mismos términos, so pena de ser declarados herejes, como lo fueron Orígenes y tantos otros. Naturalmente, la Iglesia no ha incluido en el número de sus Padres más que a los escritores considerados ortodoxos desde el punto de vista de aquella; no ha exaltado, santificado y coleccionado sino a los que la han defendido, al paso que ha rechazado a otros, destruyendo sus escritos cuando le ha sido posible. Nada tiene, pues, de concluyente, la congruencia de los Padres de la Iglesia, puesto que es una unanimidad elegida, formada por medio de la eliminación de los elementos contrarios. Si al lado de lo que se ha escrito en pro se pusiera lo que en contra se ha escrito, no sabemos con seguridad hacia dónde se inclinaría la balanza.
Esto en nada rebaja el mérito personal de los mantenedores de la ortodoxia, ni su valor como escritores y hombres concienzudos. Son abogados de una misma causa que con incontestable talento la han defendido, y que por fuerza debían llegar a las mismas conclusiones. Lejos de querer denigrarles en lo más mínimo, hemos querido solamente refutar el valor de las consecuencias que de su
congruencia pretenden sacarse.

En el examen que vamos a hacer de la cuestión de la divinidad de Cristo, dando de mano a las sutilezas del escolasticismo, que, en lugar de dilucidarla, sólo ha servido para embrollarla, nos apoyaremos exclusivamente en los hechos que resultan del texto del Evangelio, y que examinados fría, concienzudamente y, sin prevención, |suministran superabundantemente todos los medios de convicción que pueden desearse. Y entre semejantes hechos, no hay otros más preponderantes ni concluyente que las mismas palabras de Cristo, palabras que nadie podría recusar sin atacar la veracidad de los apóstoles. De diferentes maneras puede interpretarse una parábola, una alegoría; pero afirmaciones sin ambigüedad y cien veces repetidas no pueden tener doble sentido. Nadie puede pretender saber mejor que Jesús lo que Él dijo, como nadie pretende estar más al corriente que Él sobre su propia naturaleza. Cuando Jesús comenta sus palabras y las explica, para evitar toda equivocación, preciso es someterse a Él, a menos que se le niegue la superioridad que se le atribuye y se sustituya con otra su propia inteligencia. Si obscura ha sido sobre ciertos puntos al usar un lenguaje figurado, no es posible la duda en lo que concierne a su persona. Antes de examinar las palabras, analicemos los hechos.

2. Prueban los Milagros la Divinidad de Cristo
Según la Iglesia, la divinidad de Cristo queda principalmente demostrada por los milagros que atestiguan una fuerza sobrenatural. Esta consideración pudo ser de cierto peso en una época en que lo maravilloso era aceptado sin examen; pero hoy, cuando la ciencia ha llevado sus investigaciones a las leyes de la naturaleza,
los milagros hallan mas incrédulos que creyentes: y .lo que ha contribuido no poco
a su descrédito, es el abuso de las imitaciones fraudulentas y la explicación que de ello se ha hecho. La fe en los milagros se ha extinguido por el uso que de la misma se ha venido haciendo; resultando que los del Evangelio son considerados en la actualidad por muchas personas, como puramente legendarios.
La Iglesia, por otra parte, quita a los milagros toda su importancia como prueba de la divinidad de Cristo, declarando que el demonio puede hacerlos tan prodigiosos como aquél; puesto que si el diablo tiene tal poderío, es evidente que los hechos de semejante naturaleza no gozan de un carácter puramente divino. Si puede haber cosas tan maravillosas que llegan a seducir a los mismos elegidos,
¿cómo podrían los simples mortales distinguir los buenos milagros de los malos?
¿Y no es de temer, que, viendo hechos similares, confundan a Dios con Satanás?
Atribuir a Jesús un rival semejante en habilidad, era una insigne torpeza; pero en materia de contradicciones e inconsecuencias, no se era muy escrupuloso en una época en que los fieles hubiesen elevado a la categoría de caso de conciencia el pensar por sí mismos y. el discutir el más insignificante de los artículos
impuestos a su credulidad. No se contaba entonces con el progreso, ni se pensaba en que podría tocar a su término el reino de la fe ciega y sencilla, reino cómodo como el de un placer cualquiera. La misión tan preponderante que se ha obstinado la Iglesia en señalar al demonio, ha producido para la fe desastrosa
consecuencias, a medida que los hombres se han sentido capaces para ver con su propios ojos. El demonio, a quién se ha explotado con buen éxito por algún tiempo, ha venido a ser la piqueta descargada contra el viejo edificio de las creencias, una de las principales causas de la incredulidad Puede decirse que, haciendo de él la Iglesia un auxiliar indispensable: ha alimentado en su seno al que debía revolverse contra ella y minarla en su bases, (Giovanni Papini, excelente escritor católico, con su obra El Diablo apoya esta tesis y con ello el pensamiento espírita en tal materia.)

Otra consideración no menos grave es la de que los hechos milagrosos no son privilegio exclusivo de la religión cristiana. No hay, en efecto, una, idólatra o pagana, que no haya tenido sus milagros tan maravillosos y auténticos para los adeptos de aquélla como los del cristianismo. La Iglesia se ha privado del derecho de negarlos, atribuyendo a las potencias infernales la facultad de producirlos.
El carácter esencial del milagro en el sentido teológico, es el de ser una excepción a las leyes de la naturaleza, siendo, por consiguiente, inexplicable por las mismas. Desde el instante en que puede explicarse un hecho y se relaciona con una causa conocida, cesa de ser un milagro. Así es como los descubrimientos de la ciencia han hecho entrar en el dominio de los acontecimientos naturales ciertos efectos calificados de prodigiosos, mientras fue desconocida su causa. Más tarde, el conocimiento del principio espiritual, de la acción de los fluidos sobre la economía, del mundo invisible en medio del cual vivimos, de las facultades del alma, de la existencia y propiedades del periespíritu, ha dado la clave de los fenómenos del orden psíquico y probado que, al igual de los otros, no son derogaciones de las leyes de la naturaleza, sino que, por el contrario, son aplicaciones frecuentes de las mismas. Todos los efectos de magnetismo, de
sonambulismo, de éxtasis, de doble vista, de hipnotismo, de catalepsia, de anestesia, de transmisión del pensamiento, de presciencia, de Curaciones instantáneas, de posesiones, apariciones y transfiguraciones, etc., que constituyen la casi totalidad de los milagros del Evangelio, pertenecen a semejante categoría
de fenómenos.
Actualmente se sabe que esos efectos son resultado de aptitudes y de disposiciones fisiológicas especiales; que se han producido en todos los tiempos, en todos los pueblos, y que no tienen más títulos para ser considerados como sobrenaturales que todos aquellos cuyas causas eran desconocidas. Esto explica
porque todas las religiones han tenido sus milagros, que no son más que hechos
naturales, pero casi siempre amplificados hasta el absurdo por la credulidad, la ignorancia y la superstición, a los cuales, empero, reducen a su justo valor los conocimientos actuales, descartando la parte legendaria.

La posibilidad de la mayor parte de los hechos que el Evangelio cita como realizados por Jesús, esta hoy completamente demostrada por el magnetismo y por el Espiritismo, pasando a ser aquellos meros fenómenos naturales. Puesto que a nuestra vista se producen, ora espontáneamente, ora provocados, nada hay de anormal en que Jesús poseyese facultades idénticas a las de nuestros
magnetizadores, curadores, sonámbulos, videntes, médiums, etc. Desde el momento en que esas mismas facultades se hallan, aunque en diferentes grados, en una multitud de individuos que nada tienen de divinos, que hasta se encuentran en los herejes e idólatras, no implican en modo alguno una naturaleza
sobrehumana.

Si el mismo Jesús calificaba de milagros esos hechos, dé base a que, en esto como en otras muchas cosas, debía apropiar su lenguaje a los conocimientos de sus contemporáneos; pues, ¿cómo podían apreciar estos últimos un matiz del lenguaje que no es hoy comprendido de todos? Las cosas extraordinarias que Él hacía, y que parecían sobrenaturales en aquella sazón y mucho mas tarde aún, eran milagros para el vulgo, que no podía darles otro nombre. Y es digno de notarse el hecho de que se valió de ellos para afirmar la misión que, según sus
propias expresiones, había recibido de Dios; pero nunca para atribuirse el poder divino. (Véase El Génesis, capitulo XIII y siguientes, donde están explicados por las leyes naturales todos los milagros del Evangelio).

Preciso es, pues, dejar de incluir los milagros entre las pruebas en que pretende fundarse la divinidad de la persona de Cristo. Veamos ahora si hallamos tales pruebas en las palabras de Jesús.

3. Las Palabras de Cristo, ¿Prueban su Divinidad?
I

Dirigiéndose a sus discípulos, que disputaban acerca de quién de entre ellos era el primero, les dijo tomando a un niño y colocándolo a su lado:
“Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande." (S. Lucas, cap. IX, v. 48).
"El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.". (S. Marcos, cap. IX, v. 37).
Jesús les dijo: "Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.”. (S. Juan, cap. VIII, v. 42).
Y Jesús les dijo: " Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que
me envió." (S. Juan, cap. Vll, v. 33).
“El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.". (S. Lucas, cap. X, v. 16).

El dogma de la divinidad de Jesús esta fundado en la igualdad absoluta entre su persona y Dios, puesto que es el mismo Dios. Esto es un artículo de fe. Pues bien, estas palabras tan repetidas por Jesús: El que me envió, atestiguan, no sólo la dualidad de las personas, sino que, como hemos dicho, excluyen la igualdad absoluta entre ellas, puesto que el que es enviado esta necesariamente
subordinado al que lo envía, y obedeciendo, practica un acto de sumisión. Un embajador, hablando del soberano, dirá: Mi señor, el que me envía: pero si personalmente es el soberano, hablará en nombre propio, y no dirá: El que me
envió. Jesús lo dice, empero, en términos categóricos: Yo de Dios salí y vine, y no
de mi mismo.

Estas palabras: El que a mí me desprecia, desprecia a Aquel que me envióno implican igualdad y menos aun identidad; puesto que, en todos los tiempos, el
insulto hecho a un embajador ha sido considerado como hecho al mismo soberano.

Los apóstoles tenían la palabra de Jesús, como Jesús tenía la de Dios; y cuando
les dice: Quien a vosotros oye, a mi me oye, no entendía decir que sus apóstoles y
El constituían una sola persona igual en todo.

Por otra parte, la dualidad de personas, lo mismo que el estado secundario y
subordinado de Jesús con respecte a Dios, se desprenden inequívocamente de los siguientes pasajes: "Mas vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones. Y por esto dispongo yo del reino para vosotros, como mi Padre dispuso de él para mí. Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel". (S. Lucas, cap. XXII, v. 28, 29 y 30).
“Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis
oído cerca de vuestro padre.". (S. Juan, cap. VIII, v. 38).
Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que
decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.” (Transfiguración; S. Marcos, cap. IX, v. 6).
"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles
con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él
todas las naciones; y los apartará unos de los otros, como aparta el pastor las
ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su
izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.". (S.
Mateo cap. XXV, v. 3I a 34)
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le
confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me
niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. ". (S. Mateo, cap. X. 32 y 33).
“Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el
Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me
negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. ". (S.
Lucas, cap. XII, v, 8 y 9).

“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se
avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de
los santos ángeles." (S. Lucas, cap. IX, v. 26).

Hasta parece que, en estos dos últimos pasajes, Jesús coloca por encima de
sí a los santos ángeles, que componen el tribunal celeste ante el cual sería él el
defensor de los buenos y el acusador de los malos.
“…pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a
aquellos para quienes está preparado por mi Padre.". (S. Mateo, capitule XX, 23).
“Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del
Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: ¿Pues cómo David en
el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi
derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? (Mateo, XXII: 41-45).

Con estas palabras consagra Jesús el principio de la diferencia jerárquica que
existe entre el Padre y el Hijo. Jesús podía ser hijo de David por filiación corporal y
como descendiente de su raza, por lo cual se cuida de añadir: “¿Cómo David en
espíritu lo llama Señor?" Si hay, pues, una diferencia jerárquica entre el padre y el
hijo. Jesús, como hijo de Dios, no puede ser igual a Dios.

El mismo Cristo confirma esta interpretación, y reconoce su inferioridad
respecto de Dios en términos que hacen imposible toda duda.
“Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os
habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque EL PADRE MAYOR
ES QUE YO. ". (San Juan, cap. XIV, v. 28).

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida
eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.
Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." (S. Mateo, cap. XIX, v. 16 y 17.-S. Marcos, cap. X, v. 17 y 18. -S. Lucas, .XVIII: 18 y 19).

Jesús no solo no se supuso igual a Dios en ninguna circunstancia, sino que
en los anteriores pasajes afirma positivamente lo contrario, considerándose inferior
a él en bondad; y declarar que Dios le es superior en poder y cualidades morales,
es declarar que no es Dios. Los siguientes pasajes vienen en apoyo de este aserto, y son tan explícitos como los que preceden
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me
dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su
mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.". (Juan, capitulo XII, v. 49 y 50)
“Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria
busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en
él injusticia." (Juan, cap. VIl, v. 16, 17 y 18).
" El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no
es mía, sino del Padre que me envió.(Juan, Cap. XIV, v. 24)
“¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os
hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él
hace las obras."(Juan, cap. XIV, v. 10).
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la
hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. (Marcos, cap. XXIV, v. 35 y 36)
"Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces
conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada." (Juan, cap. VIII, v. 28 y 29).
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad
del que me envió." (Juan, cap. VI, v. 38).
“Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el
Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio
de mí, que el Padre me ha enviado." (S. Juan, cap. V, v. 36).
“Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la
cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham." (S. Juan, cap. VIII, v. 40)
Desde el momento en que nada hace de sí mismo, que la doctrina que enseña no es suya, sino que la recibió de Dios que le mandó que viniese a darla a conocer; desde el momento en que solo hace lo que Dios le ha dado poder para hacer y que la verdad que enseña la ha aprendido de Dios, a cuya voluntad está
sometido, no es el mismo Dios, sino su enviado, su Mesías y su subordinado.
Imposible es recusar de un modo más terminante cualquiera asimilación con
la persona de Dios, y determinar en más precisos términos su verdadera misión.
No son estos pensamientos ocultos con el velo de la alegoría, y que solo a fuerza
de interpretación se descubren; es el sentido propio expresado sin ambigüedades.
Si se objetase que, no queriendo Dios darse a conocer en la persona de Jesús, nos ha engañado acerca de su individualidad, se podría preguntar en que se funda esa opinión, y quién ha dado autoridad para penetrar en el fondo de su pensamiento y dar a sus palabras un sentido contrario del que expresan. Puesto
que, durante la vida de Jesús, nadie lo consideraba como Dios, sino que se le
miraba, por el contrario, como un Mesías, le bastaba no haber dicho nada sobre el
particular si no quería ser tenido por quien realmente era. De su afirmación
espontánea, preciso es concluir que no era Dios, o que, si lo era, dijo voluntaria e
inútilmente una cosa falsa.

II
Es digno de notarse que San Juan Evangelista, en cuya autoridad se han
apoyado más para establecer el dogma de la divinidad de Cristo, es precisamente
el que proporciona los más numerosos y positivos argumentos en contra. De ello
puede convencerse cualquiera leyendo los pasajes siguientes, que nada añaden,
es cierto, a las pruebas ya citadas, pero que vienen en su apoyo, porque de los
mismos resulta evidentemente la dualidad y la desigualdad de personas: "Y por
esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía
estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora
trabaja, y yo trabajo." (S. Juan, cap. V, v. 16 y 17).
"Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que
todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al
Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al
que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de
muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el
Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí
mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del
Hombre. (Juan. cap. V. v. 22 a 27).
“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis
oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros;
porque a quien él envió, vosotros no creéis. (S. Juan, cap. V, v. 37 y 38).
“Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que
me envió, el Padre.". (S. Juan, cap. VIII, v. 16).
"Estas cosas dijo Jesús, y alzando los ojos al cielo dijo: Padre, viene la hora,
glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti”. - “Como le has dado poder
sobre toda carne, para que todo lo que le diste a Él les des a ellos vida eterna. Y
ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti solo Dios verdadero, y a Jesucristo a
quien enviaste.” "Yo te he glorificado sobre la tierra: he acabado la obra que me
diste a hacer. Ahora, pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve en ti, antes que fuese al mundo. "Y ya no estoy en el mundo, mas éstos están
en el mundo, y yo voy a tí; Padre Santo, guarda por tu nombre a aquellos que me
diste: para que sean una cosa, como también nosotros.” "Yo les di tu palabra, y el
mundo los aborreció: porque no nacen del mundo, como tampoco yo soy del
mundo.” "Santifícalos con tu verdad. Tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me sacrifico a mí mismo, para que ellos sean también santificados en verdad.” "Mas no ruego tan solamente por ellos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que sean todos una cosa, así como tú, Padre, en mi, y yo en ti, que también sean ellos una cosa en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste.” "Padre, quiero que aquellos que tú me diste estén conmigo en donde yo estoy: para que vean mi gloria que tú me diste porque me has amado antes del establecimiento del mundo.” "Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido: y estos han conocido que tú me enviaste. Y les hice conocer tú nombre, y se lo haré conocer: para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos". (S. Juan, cap. XVII v. l, 5, II, 14, 17, 21, 24 y 26).
“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y
tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. ". (S.
Juan, cap. X, v. 17 y 18).
“Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús,
alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía
que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. ". (S. Juan, cap. XI, v. 41 y 42).
“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo,
y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como
el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí." (San Juan, cap. XIV, v.
30 y 31).
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he
guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor." (S. Juan,
cap. XV, v. 10).
“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró". (S. Lucas, cap. XXIII, v. 46).
Puesto que Jesús, al morir, encomienda su Espíritu en manos de Dios, tenía
un alma distinta de Dios, sometida a Dios y par lo tanto no era el mismo Dios.
Las siguientes palabras revelan cierta debilidad humana, cierto temor a la
muerte y a los sufrimientos que tendría que arrostrar, y que contrastan con la
naturaleza esencialmente divina que se le atribuye; pero revelan al mismo tiempo
una sumisión que es la del inferior al superior.
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a
sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran
manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. ". (S. Mateo, cap. XXVI, v. 36 42)
"Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.
Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase
de él aquella hora. Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti;
aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.". (S. Marcos, cap.
XIV, v. 34, 35 y 36).
“Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se
apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,
diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,
sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en
agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre
que caían hasta la tierra.". (Lucas, cap. XXII, v. 40 a 44).
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama
sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo,
cap. XXVII. v. 46).
“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama
sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
(Marcos, cap. XV, v. 34).
Los siguientes pasajes podrían originar alguna incertidumbre, y dar lugar a
creer en una identificación de Dios con la persona de Jesús; pero, aparte de que no pueden prevalecer contra los precisos términos de los que preceden, llevan
además en sí mismos su propia rectificación.
“Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde
el principio os he dicho. Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo." (Juan, cap. VIII, v. 25 y 26).
"Lo que me dio mi Padre es sobre todas las cosas, y nadie lo puede arrebatar
de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una misma cosa".
Es decir que su padre y él son uno solo por el pensamiento, puesto que él
expresa el pensamiento de Dios y tiene su palabra.
"Entonces los judíos tomaron piedras para apedrearle. Jesús les respondió:
Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de ellas me
apedreáis? Los judíos le respondieron: No te apedreamos por la buena obra sino
por la blasfemia; y porque tu siendo hombre, te haces Dios a ti mismo". Jesús les
respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois? Pues si llamó
dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, la escritura no puede faltar. ¿A mí que el padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: que blasfemas, porque
he dicho, soy hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creéis. Mas si
las hago, aunque a mí no me queráis creer, creed a las obras para que conozcáis,
que el Padre está en mí, y yo en el Padre". (S. Juan, Cap. X, v. 29 a 38).
En otro capítulo, dirigiéndose a sus discípulos, les dijo:
"En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí
y yo en vosotros". (S. Juan, capitulo XIV, v. 20).
No ha de deducirse de estas palabras que Dios y Jesús sean uno solo, pues
de lo contrario sería preciso deducir de las mismas palabras que Dios y los
apóstoles son igualmente uno solo.

4. Palabras de Jesús Después de Muerto
“Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a
mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro
Dios." (Juan, cap. XX, v. 17).
“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo
y en la tierra." (Mateo, capitulo XXVIII, v. 18).
"Y vosotros sois testigos de estas cosas.24:49 He aquí, yo enviaré la promesa
de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén,
hasta que seáis investidos de poder desde lo alto." (Lucas, cap. XXIV, v 48 y 49).
Todo, pues, en la palabras de Jesús, ora en vida, ora después de muerto,
revela una dualidad de personas perfectamente distintas, lo mismo que el profundo sentimiento de su inferioridad y subordinación con respecto al Ser Supremo. Con su insistencia en afirmarlo espontáneamente, sin ser obligado ni solicitado por
nadie, parece que quiere protestar anticipadamente contra la jerarquía que, según
prevé, se le asignar con el tiempo. Si hubiese guardado silencio acerca del carácter de su personalidad, hubiera quedado abierto el campo a todas las suposiciones y sistemas; pero la precisión de su lenguaje desvanece toda especie de incertidumbre.
¿Qué mayor autoridad puede encontrarse que las mismas palabras de Jesús?
Cuando El dice categóricamente: soy o no soy tal o cual cosa, ¿quién será osado a atribuirse el derecho de desmentirle, aunque fuese para colocarle a mayor altura
que Él se coloca? ¿Quién racionalmente puede creerse más al corriente que el
mismo Cristo acerca de su propia naturaleza? ¿Qué afirmaciones pueden
prevalecer contra afirmaciones tan formales y múltiples como estas?
"No he venido por mí mismo; pero el que me envió es el único Dios
verdadero. De parte de Él vengo. Digo lo que he visto en mi Padre. No me toca a
mí dároslo, sino que será para aquellos a quienes lo tiene preparado mi Padre. Me
voy a mi Padre porque mi Padre es mayor que yo. ¿Por que me llamáis bueno?
Solo Dios es el bueno. No he hablado de mi mismo, sino mi Padre que me ha
enviado es el que me ha indicado lo que debo decir. Mi doctrina no es mía, sino
que es la doctrina del que me ha enviado. -La palabra que habéis oído no es mi
palabra, sino la de mi Padre que me ha enviado. -No hago nada por mí mismo, sino que digo lo que me ha ensenado mi Padre. Nada puedo hacer por mi mismo. No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Os he dicho la verdad que he aprendido de Dios. Mi alimento consiste en hacer la voluntad del que me ha enviado. Vos que sois el único Dios verdadero, y Jesucristo a quien habéis enviado. -Padre Santo, en tus manos encomiendo mi Espíritu. Padre mío, si es posible, haced que este cáliz se aparte de mi. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Subo a mi Padre y A vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios".

Cuando semejantes palabras se leen, uno se pregunta cómo ha podido ocurrirse siquiera el darle un sentido diametralmente opuesto al que con tanta claridad expresan; cómo ha podido siquiera pensarse en concebir una identificación completa de naturaleza y de poder entre el Señor y el que se confiesa
su servidor. En este altercado, que dura ya quince siglos, ¿cuáles son los
documentos capaces de producir convicción? Los Evangelios -no hay otros- que,
cerca del punto litigioso, no dejan lugar a duda alguna. A documentos auténticos,
que no pueden recusarse sin negar la veracidad de los evangelistas y del mismo
Jesús, documentos abonados por testigos de vista, ¿qué se opone? Una doctrina
teórica puramente especulativa, nacida tres siglos mas tarde de una polémica
habida sobre la naturaleza abstracta del Verbo, vigorosamente combatida durante
muchos siglos y que solo por la presión de un poder civil absoluto ha conseguido
prevalecer.

5. Doble Naturaleza de Jesús
Pudiera objetarse, que en razón de la doble naturaleza de Jesús, sus
palabras eran la expresión de su sentimiento como hombre y no como Dios. Sin
examinar en éste momento porque encadenamiento de circunstancias se llega,
mucho más tarde, a la hipótesis de esta doble naturaleza, admitámosla por un
instante, y veamos si en vez de dilucidar la cuestión, no la embrolla, hasta el punto
de hacerla insoluble.

Lo que debía ser humano en Jesús, era el cuerpo, la parte material, y desde
este punto de vista se comprende que haya podido, y aun debido, sufrir como
hombre. Lo que en Él debía ser divino, era el alma, el Espíritu, el pensamiento, en
una palabra, la parte espiritual del Ser. Si sentía y sufría como hombre, debía
pensar y hablar como Dios. ¿Hablaba como hombre o como Dios? He aquí la
cuestión importante para la autoridad excepcional de sus enseñanzas. Si hablaba
como hombre, sus palabras son controvertibles; si como Dios, son indiscutibles;
preciso es aceptarlas, y conformarse con ellas, so pena de deserción y herejía, y el más ortodoxo será el que más se mantenga en ellas.

¿Se dirá, acaso, que bajo la forma humana, Jesús no tenía conciencia de su
naturaleza divina? Pues, si así hubiese sido, ni siquiera hubiera pensado como
Dios; su naturaleza divina se hubiese hallado en estado latente, y solo la
naturaleza humana hubiera presidido a su misión, así respecto a sus actos morales como a los materiales. Es, pues, imposible, sin debilitar su autoridad, prescindir de su naturaleza divina durante su vida.

Pero, si ha hablado como Dios, ¿por qué esa incesante protesta contra su
naturaleza divina, que, en el presente supuesto, no podía desconocer? Se hubiera
engañado, lo que sería poco divino, o hubiese engañado conscientemente al
mundo, lo que sería menos divino aún. Difícil nos parece salir de este dilema.
Si se admite que ora ha hablado como Dios, ora como hombre, la cuestión se
complica en virtud de la imposibilidad de distinguir lo procedente del hombre y lo
procedente de Dios.

En el caso en que hubiese tenido motivos para ocultar su verdadera
naturaleza durante su misión, el medio más sencillo era el de no hablar de ella, o el de expresarse, como lo hizo en otras ocasiones, de un modo vago y parabólico
sobre puntos cuyo conocimiento estaba reservado al porvenir. Pues bien, no es
este el caso presente, ya que sus palabras no adolecen de la mínima ambigüedad.
En fin, si a pesar de todas estas consideraciones, pudiera aun suponerse que,
durante su vida, ignoró su verdadera naturaleza, esta opinión no es admisible para
después de la resurrección, puesto que, cuando se aparece a sus discípulos, no es el hombre quien habla, sino el Espíritu separado de la materia, que debe haber
recobrado la plenitud de sus facultades espirituales y la conciencia de su estado
normal, de su identificación con la divinidad. Pues no obstante todo esto, entonces
es cuando dice: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.
Está también indicada la subordinación de Jesús por su misma calidad de
mediador, que implica la existencia de una persona distinta. Él es quien intercede
para con el Padre: El es quien quién se ofrece en sacrificio para redimir los
pecados. Pues bien, si es el mismo Dios, o si es igual a Dios en todo, no tiene
necesidad de interceder, porque nadie intercede para consigo mismo.




   Me gustaría aclarar si se debe referir a Jesús como Cristo Jesús de Nazareth. Veamos el Libro de Obras Póstumas la posición de Allan Kardec, al respecto:

3. Las Palabras de Cristo, ¿Prueban su Divinidad?, pregunt
ó Allan Kardec.
I
   "Dirigiéndose a sus discípulos, que disputaban acerca de quién de entre ellos era el primero, les dijo tomando a un niño y colocándole a su lado:
“Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande." (S. Lucas, cap. IX, v. 48). 
"El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió.". (S. Marcos, cap. IX, v. 37).
Jesús les dijo: 
"Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.”. (S. Juan, cap. VIII, v. 42). (Nota de Frank Montañez :" si vuestro padre fuera DIOS, implica que su Dios no es el mismo de toda la humanidad, se refiere a que están de espaldas a Dios). 
Jesús les dijo: 
"Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió." (S. Juan, cap. Vll, v. 33).
“El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.". (S. Lucas, cap. X, v. 16).
   El dogma de la divinidad de Jesús esta fundado en la igualdad absoluta entre su persona y Dios, puesto que es el mismo Dios. Esto es un artículo de fe. Pues bien, estas palabras tan repetidas por Jesús
El que me envió, atestiguan, no solo la dualidad de las personas, sino que, como hemos dicho, excluyen la igualdad absoluta entre ellas, puesto que el que es enviado esta necesariamente subordinado al que lo envía, y obedeciendo, practica un acto de sumisión. Un embajador, hablando del soberano, dirá: Mi señor, el que me envía: pero si personalmente es el soberano, hablará en nombre propio, y no dirá: El que me envió. Jesús lo dice, empero, en términos categóricos: Yo de Dios salí y vine, y no de mi mismo.
Estas palabras: 
El que a mi me desprecia, desprecia a Aquel que me envióno implican igualdad y menos aún identidad; puesto que, en todos los tiempos, el insulto hecho a un embajador ha sido considerado como hecho al mismo soberano.
   Los apóstoles tenían la palabra de Jesús, como Jesús  tenía la de Dios; y cuando les dice: 
Quién a vosotros oye, a mi me oye, no entendía decir que sus apóstoles y El constituían una sola persona igual en todo.
   Por otra parte, la dualidad de personas, lo mismo que el estado secundario y subordinado de Jesús con respecte a Dios, se desprenden inequívocamente de los siguientes pasajes: 
"Mas vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones. Y por esto dispongo yo del reino para vosotros, como mi Padre dispuso de él para mí. Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel". (S. Lucas, cap. XXII, v. 28, 29 y 30).
“Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.". (S. Juan, cap. VIII, v. 38).“Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.” (Transfiguración; S. Marcos, cap. IX, v. 6). 
"Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y los apartará unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.". (S. Mateo capt. XXV, v. 3I a 34)
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. ". (S. Mateo, cap. X. 32 y 33). 
“Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. ". (S. Lucas, cap. XII, v, 8 y 9). 
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles." (S. Lucas, cap. IX, v. 26).
   Hasta parece que, en estos dos últimos pasajes, Jesús  coloca por encima de sí a los santos ángeles, que componen el tribunal celeste ante el cual sería él el defensor de los buenos y el acusador de los malos. 
“…pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.". (S. Mateo, capitule XX, 23). 
“Y estando juntos los fariseos, Jesús  les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? (Mateo, XXII: 41-45).
   Con estas palabras consagra Jesús el principio de la diferencia jerárquica que existe entre el Padre y el Hijo. Jesús podía ser hijo de David por filiación corporal y como descendiente de su raza, por lo cual se cuida de añadir: 
“¿Cómo David en espíritu lo llama Señor?" Si hay, pues, una diferencia jerárquica entre el padre y el hijo. Jesús, como hijo de Dios, no puede ser igual a Dios  
   El mismo Cristo confirma esta interpretación, y reconoce su inferioridad respecto de Dios en términos que hacen imposible toda duda.
“Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque EL PADRE MAYOR ES QUE YO. ". (San Juan, cap. XIV, v. 28)
“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos." (S. Mateo, cap. XIX, v. 16 y 17.-S. Marcos, cap. X, v. 17 y 18. -S. Lucas, .XVIII: 18 y 19).
   Jesús no sólo no se supuso igual a Dios en ninguna circunstancia, sino que en los anteriores pasajes afirma positivamente lo contrario, considerándose inferior a él en bondad; y declarar que Dios le es superior en poder y cualidades morales, es declarar que no es Dios. 

    Los siguientes pasajes vienen en apoyo de este aserto, y son tan explícitos como los que preceden.
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.". (Juan, capitulo XII, v. 49 y 50)
“Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia." (Juan, cap. VIl, v. 16, 17 y 18)
"El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.” (Juan, cap XIV, v. 24)
“¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras."(Juan, cap. XIV, v. 10)
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. (Marcos, cap. XXIV, v. 35 y 36)
"Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada." (Juan, cap. VIII, v. 28 y 29)
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió." (Juan, cap. VI, v. 38)
“Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado." (S. Juan, cap. V, v. 36)
“Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham." (S. Juan, cap. VIII, v. 40) 
   Desde el momento en que nada hace de sí mismo, que la doctrina que enseña no es suya, sino que la recibió de Dios que le mandó que viniese a darla a conocer; desde el momento en que solo hace lo que Dios le ha dado poder para hacer y que la verdad que enseña la ha aprendido de Dios, a cuya voluntad está sometido, no es el mismo Dios, sino su enviado, su Mesías y su subordinado. Imposible es recusar de un modo más terminante cualquiera asimilación con la persona de Dios, y determinar en más precisos términos su verdadera misión. No son estos pensamientos ocultos con el velo de la alegoría, y que solo a fuerza de interpretación se descubren; es el sentido propio expresado sin ambigüedades. Si se objetase que, no queriendo Dios darse a conocer en la persona de Jesús, nos ha engañado acerca de su individualidad, se podría preguntar en que se funda esa opinión, y quién ha dado autoridad para penetrar en el fondo de su pensamiento y dar a sus palabras un sentido contrario del que expresan. Puesto que, durante la vida de Jesús, nadie lo consideraba como Dios, sino que se le miraba, por el contrario, como un Mesías, le bastaba no haber dicho nada sobre el particular si no quería ser tenido por quien realmente era. De su afirmación espontánea, preciso es concluir que no era Dios, o que, si lo era, dijo voluntaria e inútilmente una cosa falsa. 

II - Es digno de notarse que San Juan Evangelista, en cuya autoridad se han apoyado más para establecer el dogma de la divinidad de Cristo, es precisamente el que proporciona los más numerosos y positivos argumentos en contra. De ello puede convencerse cualquiera leyendo los pasajes siguientes, que nada añaden, es cierto, a las pruebas ya citadas, pero que vienen en su apoyo, porque de los mismos resulta evidentemente la dualidad y la desigualdad de personas: 
"Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo." (S. Juan, cap. V, v. 16 y 17). 
"Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. (Juan. cap. V. v. 22 a 27).
“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. (S. Juan, cap. V, v. 37 y 38).
“Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.". (S. Juan, cap. VIII, v. 16). 
"Estas cosas dijo Jesús, y alzando los ojos al cielo dijo: Padre, viene la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti”.  
“Como le has dado poder sobre toda carne, para que todo lo que le diste a Él les des a ellos vida eterna. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti solo Dios verdadero, y a Jesucristo a quien enviaste.”
"Yo te he glorificado sobre la tierra: he acabado la obra que me diste a hacer. Ahora, pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve en ti, antes que fuese al mundo." 
Y ya no estoy en el mundo, mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti; Padre Santo, guarda por tu nombre a aquellos que me diste: para que sean una cosa, como también nosotros.” 
"Yo les di tu palabra, y el mundo los aborreció: porque no nacen del mundo, como tampoco yo soy del mundo.” 
"Santifícalos con tu verdad. Tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me sacrifico a mí mismo, para que ellos sean también santificados en verdad.” 
"Mas no ruego tan solamente por ellos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos. Para que sean todos una cosa, así como tu, Padre, en mi, y yo en ti, que también sean ellos una cosa en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste.” 
"Padre, quiero que aquellos que tu me diste estén conmigo en donde yo estoy: para que vean mi gloria que tu me diste porque me has amado antes del establecimiento del mundo.” 
"Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido: y estos han conocido que tu me enviaste. Y les hice conocer tu nombre, y se lo haré conocer: para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos". (S. Juan, cap. XVII v. l, 5, II, 14, 17, 21, 24 y 26).
“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. ". (S. Juan, cap. X, v. 17 y 18). 
“Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. ". (S. Juan, cap. XI, v. 41 y 42). 
“No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí." (San Juan, cap. XIV, v. 30 y 31). 
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor." (S. Juan, cap. XV, v. 10). 
“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y diciendo esto, expiró". (S. Lucas, cap. XXIII, v. 46).
   Puesto que Jesús, al morir, encomienda su Espíritu en manos de Dios, tenía un alma distinta de Dios, sometida a Dios y por lo tanto no era el mismo Dios. Las siguientes palabras revelan cierta debilidad humana, cierto temor a la muerte y a los sufrimientos que tendría que arrostrar, y que contrastan con la naturaleza esencialmente divina que se le atribuye; pero revelan al mismo tiempo una sumisión que es la del inferior al superior.
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. ". (S. Mateo, cap. XXVI, v. 36 42)"
Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 
Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.". (S. Marcos, cap. XIV, v. 34, 35 y 36) 
“Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.". (Lucas, cap. XXII, v. 40 a 44)
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo, cap. XXVII. v. 46) 
“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Marcos, cap. XV, v. 34).
   Los siguientes pasajes podrían originar alguna incertidumbre, y dar lugar a creer en una identificación de Dios con la persona de Jesús; pero, aparte de que no pueden prevalecer contra los precisos términos de los que preceden, llevan además en sí mismos su propia rectificación. 
 “Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho. Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo." (Juan, cap. VIII, v. 25 y 26).  
"Lo que me dio mi Padre es sobre todas las cosas, y nadie lo puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una misma cosa".
   Es decir que su padre y él son uno solo por el pensamiento, puesto que él expresa el pensamiento de Dios y tiene su palabra."Entonces los judíos tomaron piedras para apedrearle.  
Jesús les respondió:Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de ellas me apedreáis? Los judíos le respondieron: No te apedreamos por la buena obra sino por la blasfemia; y porque tu siendo hombre, te haces Dios a ti mismo". 
Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois? Pues si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, la escritura no puede faltar. ¿A mí que el padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: que blasfemas, porque he dicho, soy hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creéis. Mas si las hago, aunque a mí no me queráis creer, creed a las obras para que conozcáis, que el Padre está en mí, y yo en el Padre". (S. Juan, Cap. X, v. 29 a 38).
En otro capitulo, dirigiéndose a sus discípulos, les dijo: 
"En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros". (S. Juan, capitulo XIV, v. 20).
No ha de deducirse de estas palabras que Dios y Jesús sean uno solo, pues de lo contrario sería preciso deducir de las mismas palabras que Dios y los apóstoles son igualmente uno solo.
A continuación el resume de lo discutido hasta ahora:

Juan 14: 28 y 31,28 Oísteis que yo os dije: "Me voy, y vendré a vosotros." Si me amarais, os regocijaríais porque voy al Padre, ya que el Padre es mayor que yo31 pero para que el mundo sepa que yo amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vayámonos de aquí.

"Ya que el Padre es mayor que yo",

"Yo amo al Padre",
"el Padre me mando"
Aquí vemos a Jesús mismo hablando al padre como separado de el.
Lucas 18:1919 Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.

 "Sino solo uno, Dios".  No debe haber duda de las palabras de Jesús.  Solo hay un Dios.

Marcos 10:18
18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.

"sino sólo uno, Dios".  Sin duda solo un Dios, dicho por Jesús.

Mateo 19:17
17 Y El le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Sólo Uno es bueno; pero si deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos.

"Solo uno es bueno, Dios", Otra vez jesus dice un solo Dios.

Juan 6:3838 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

"sino la voluntad del que me envió", no dijo que su voluntad por ser Dios, sino la voluntad del que me envio, y el que lo envió era Dios, solo uno.

Lucas 9:4848y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande.

"Aquel que me envió", refiriéndose a Dios que lo envio.

Juan 8:4040Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Esto no lo hizo Abraham.

"la verdad que oi de Dios,  Jesús la oyó de Dios, no menciona que el era Dios.

Juan 7:3333 Entonces Jesús dijo: Por un poco más de tiempo estoy con vosotros; después voy al que me envió.

"después voy al que me envió , O sea que regresaba a Dios, eso indica que el no era Dios.

Mateo 26:39
39 Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras .

"Padre mio", "sino como tu quieras", Se refiere al Padre Dios, y Jesús no se incluye como Dios.

   En los siguientes versículos de la Biblia encontrarás al mismo Jesús indicando que él no era Dios, que era el hijo e indicó: “el Padre es mayor que yo”,  “Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios”,  “después voy al que me envió”,  “no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”:

Juan 14:16, 24, 28 y 31, 6:38, 8:40, y Juan 7:33, Lucas 18:19, Marcos 10:18, 19:17, y Mateo 26:39 , Lucas 9:48, 

   Entonces, Jesús no puede contradecirse. En ningún momento, se proclama como Dios.

   El Espiritismo cree en Jesús y en todas sus enseñanzas, pero Jesús no puede ser Dios, pues Dios es solo uno. 

    Como ejemplo, en el Espiritismo tenemos que Emmanuel el Espíritu Mentor de Chico Xavier indica en libros Psicografiado por Chico Xavier, se presenta a Jesús en una condición diferente a las características de los Espíritus Puros y Perfectos definido en la Escala Espirita por los Espíritus que dictaron los Libros Codificados a Allan Kardec.

   Comencemos con el libro El Consolador:

   Libro el Consolador de Emmanuel, Psicografiado por Chico Xavier en la
Pagina #75 (1)
243.- ¿Todos los Espíritus que pasaron por la Tierra tuvieron las mismas características evolutivas, en lo que se refiere al problema del dolor?
Todas las entidades encarnadas en el orbe terrestre son Espíritus que se rescatan o aprenden en las experiencias humanas, después de las caídas del pasado, con excepción de Jesús - Cristo, fundamento de toda la verdad en este mundo, cuya evolución se verificó en línea recta hacia Dios, y en cuyas manos angélicas reposa el gobierno espiritual del planeta, desde sus inicios.
(1)Libro el Consolador de Emmanuel, Psicografiado por Chico Xavier pagina #75

Nota: Este comentario de un solo Espíritu (Emmanuel), sin corroboración espiritual por todos los Espíritus que dictaron la Codificación, se constituye como una “Simple Opinión” en la cual el Espiritismo no se hace responsable.  
   El Espiritismo no indicó en ninguno de los libros Codificados que Jesús era una excepción a la regla Espiritual. El tratar a Jesús en esos términos, es avalar la concepción de la Cristiandad a la divinidad de Jesús.

   Aquí, vemos lo que el Libro de Génesis tiene que decir con relación a lo que dijo Emmanuel que indicó que Jesús era una excepción a la regla espiritual.

   El Ítem #30, Cap. #1, Caracteres de la revelación Espírita, Libro del Cielo y el Infierno, dice lo siguiente:

"Sabe que no hay criaturas desheredadas o menos dotadas que otras, que Dios no crea seres privilegiados exentos del trabajo que les es impuesto para progresar; que no hay seres perpetuamente destinados al mal y al sufrimiento; que los que son designados demonios son espíritus atrasados e imperfectos que dañan en el estado de espíritus como lo hacían cuando eran hombres, pero que adelantarán y mejorarán; que los ángeles, o espíritus puros, no son seres privilegiados en la Creación, sino espíritus que han alcanzado su meta, después de haber recorrido el camino del progreso; que no hay creaciones múltiples ni categorías diferentes entre los seres inteligentes, sino que toda creación surge de la ley de unidad que gobierna al Universo y que todos los seres gravitan hacia una meta común: la perfección, sin que unos sean favorecidos a expensas de los demás, pues todos son hijos de sus obras. (Génesis - CAPÍTULO I, Caracteres de la revelación espírita Ítem #30.)


Otro ejemplo de atribuir a Jesús rasgos divinos sin ningún aval espiritual es el siguiente: 
"El Benefactor Emmanuel, a su vez, enriqueció nuestros estudios con sorprendentes informaciones sobre el papel desempeñado por Jesús en la conducción de los destinos humanos:
Rezan las tradiciones del mundo espiritual que en la dirección de todos los fenómenos, de nuestro sistema, existe una Comunidad de Espíritus Puros y Electos por el Señor Supremo del Universo, en cuyas manos se conservan las riendas que dirigen la vida de todas las colectividades planetarias. Esa comunidad de seres angélicos y perfectos, de la cual, es Jesús uno de sus miembros divinos, a que nos fue dado saber, apenas ya se reunieron, en las cercanías de la Tierra, para la solución de problemas decisivos de la organización y de la dirección de nuestro planeta, por dos veces en el curso de los milenios conocidos. La primera, se hizo, cuando el planeta terrestre se desprendía de la nebulosa solar, a fin de que se lanzasen, en el Tiempo y en el Espacio, las balizas de nuestro sistema cosmogónico y los pródromos de la vida en la materia en ignición, del planeta, y la segunda, cuando se decidía la venida del Señor a la Tierra, trayendo a la familia humana la lección inmortal de su Evangelio de amor y redención. (2) 
(2) XAVIER, Francisco C. A camino de la luz. Espíritu Emmanuel. 36. ed. Rio de Janeiro: FEB, 2007. Cap. I, ítem A Comunidad de los Espíritus Puros, p. 17.
Nota: El concepto de "Redención", no era el propósito de Jesús cuando encarnó la última vez. Pues Jesús no era “Redentor", ni tampoco el Mesías prometido.  Los Espiritistas debemos tener claro que Jesús no vino para redimir a nadie. Eso no está indicado en ninguno de los Libros Codificados. La palabra redención no aparece como cita en ninguno de los Libros Codificados. 
   La Redención implica el perdón de pecados, y en el Espiritismo, no existen los pecados, sino las faltas cometidas en vidas anteriores y se encarna con el propósito de “expiar” o reparar esas faltas cometidas. La redención seria un atributo divino e invalidaría el proceso "Reencarnatorio", para ser sustituido con la Doctrina Religiosa del Juicio Final, que el Cristianismo defiende.

   Los Espíritus no retrogradan, cuando han llegado al la perfección Espiritual. Un Espíritu perfecto no puede reencarnar, según expresado en la Escala Espírita.  Por lo tanto Jesús no podría haber encarnado si hubiese sido un Espiritu Puro al momento de Encarnar. Eso claramente nos induce a pensar que el no había llegado aún a la perfección espiritual cuando encarnó. La prueba más concluyente, fue su padecimiento en su expiación. 

   Jesús sufrió mucho tratando de dar un mensaje a la humanidad, pero el orgullo humano junto a la libertad que otorga el Libre Albedrío, contribuyeron a tratar a Jesús como un vil ladrón que crucificaron.

   Jesús un Espíritu Superior, y no era un Espiritu Puro cuando encarnó. Nunca fue una excepción a la regla de evolución Espiritual, como dijo Emmanuel.

   Veamos las caracteristicas de un Espiritu Puro según la Escala Espirita, en el Libro de Los Espíritus y cito a continuación.

   Primer orden. – Espíritus puros
112. Caracteres generales. – Influencia nula de la materia. Superioridad intelectual y moral absoluta en comparación con los Espíritus de los otros órdenes.
113. Primera y única clase. – Han recorrido todos los grados de la escala y se han despojado de todas las impurezas de la materia. Alcanzaron la suma de la perfección de que es capaz la criatura, razón por la cual ya no habrán de sufrir pruebas ni expiaciones. Como no se encuentran sujetos a la reencarnación en cuerpos perecederos, realizan la vida eterna en el seno de Dios.
Gozan de una dicha inalterable, porque no están sujetos a las necesidades ni a las vicisitudes de la vida material. Con todo, esa dicha no consiste en una ociosidad monótona que transcurre en perpetua contemplación. Son los mensajeros y los ministros de Dios, cuyas órdenes ejecutan para mantener la armonía universal. Dirigen a los Espíritus inferiores a ellos, los ayudan a perfeccionarse y les asignan su misión. Asistir a los hombres en sus padecimientos, incitarlos al bien o a la expiación de las faltas que los alejan de la felicidad suprema, es para ellos una grata ocupación. Se los designa a veces con los nombres de ángeles, arcángeles o serafines. Los hombres pueden entrar en comunicación con ellos, pero muy presuntuoso sería el que pretendiese tenerlos constantemente a sus órdenes.
Progresión de los Espíritus
114. Los Espíritus, ¿son buenos o malos por naturaleza, o mejoran por sí mismos?
“Los Espíritus mejoran por sí mismos: al hacerlo pasan de un orden inferior a otro superior.”

115. Los Espíritus, ¿han sido creados unos buenos y otros malos?
“Dios creó a todos los Espíritus simples e ignorantes, es decir, desprovistos de ciencia. A cada uno le dio una misión con el objetivo de instruirlos y de hacerlos llegar progresivamente a la perfección mediante el conocimiento de la verdad, y para aproximarlos a Él. Para ellos la dicha eterna e imperturbable reside en esa perfección. Los Espíritus adquieren esos conocimientos al pasar por las pruebas que Dios les impone. Algunos aceptan esas pruebas con sumisión y llegan más pronto al objetivo que se les asignó. Otros sólo las sufren con quejas, y así, por su culpa, quedan alejados de la perfección y de la felicidad prometida.”
[115a] – Según esto, en su origen los Espíritus parecen ser como los niños: ignorantes y sin experiencia, aunque poco a poco adquieren los conocimientos que les faltan a medida que recorren las diferentes fases de la vida.
“Sí, la comparación es exacta. El niño rebelde permanece ignorante e imperfecto. Aprende más o menos según su docilidad. Sin embargo, la vida del hombre tiene un término, mientras que la de los Espíritus se extiende hasta lo infinito.
116. Entre los Espíritus, ¿los hay que quedarán perpetuamente en
las categorías inferiores?
“No, todos llegarán a ser perfectos. Cambian, pero con lentitud, porque como lo hemos dicho en otra ocasión, un padre justo y misericordioso no puede conservar a sus hijos en el destierro por toda la eternidad. ¿Pretenderías acaso que Dios, tan grande, bueno y justo, fuese peor que vosotros mismos?”
117. ¿Depende de los Espíritus apresurar su progreso hacia la perfección?
“Sin duda. Llegan con mayor o menor rapidez según su deseo y su sumisión a la voluntad de Dios. Un niño dócil, ¿no se instruye acaso más rápido que uno reacio?”
118. Los Espíritus, ¿pueden degenerar?
“No. A medida que avanzan comprenden lo que los alejaba de la perfección. Cuando el Espíritu ha concluido una prueba, adquirió el conocimiento de ella y no lo olvida. Puede permanecer estacionario, pero no retrocede.”
119. ¿No podría Dios eximir a los Espíritus de las pruebas que deben sufrir para llegar a la primera categoría?
“Si hubiesen sido creados perfectos no tendrían el mérito para gozar de los beneficios de esa perfección. ¿Cuál sería el mérito si no hubiera lucha? Por otra parte, la desigualdad que existe entre ellos es necesaria para su personalidad. Además, la misión que cumplen en los diferentes grados está dentro de los designios de la Providencia en relación con la armonía del universo.”
Puesto que en la vida social todos los hombres pueden llegar a los primeros puestos, valdría preguntarse por qué el soberano de un país no asciende a general a cada uno de sus soldados, por qué todos los empleados subalternos no llegan a ser funcionarios superiores, o por qué todos los escolares no se convierten en maestros. Ahora bien, hay una diferencia entre la vida social y la vida espiritual: la primera es limitada y no siempre permite ascender todos los grados, mientras que la segunda es ilimitada y deja a cada uno la posibilidad de elevarse al grado supremo.

En este artículo se pretende demostrar que la divinidad de Jesús carece de fundamento bíblico o espiritual.

Comencemos con las citas bíblicas donde el mismo Jesús el Nazareno, indico que el no era DIOS. 
Juan 14:16, 24,
16 Y yo rogaré al Padre, y El os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; 24El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió.

Por lo tanto Jesús mismo dijo que fue el Padre el que lo envió.  Si el padre lo envió  pues el es diferente al padre que es Dios. Dios es uno solo  tanto el libro de Los Espíritus como el Libro de Génesis, hablan de los atributos de Dios. .

Evaluemos los atributos de Dios.

¿Cuáles son los Atributos de Dios?:
  • Dios es eterno: Si hubiera tenido principio, habría surgido de la nada, o bien hubiera sido creado por un ser anterior a Él. Así, poco a poco, nos remontamos hasta lo infinito y la eternidad.
  • Es inmutable: Si Él se hallara sujeto a mudanzas, las leyes que rigen el Universo no poseerían ninguna estabilidad.
  • Es inmaterial: Vale decir, que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia. De lo contrario no sería inmutable, debido a que se encontraría sujeto a las transformaciones de la materia.
  • Es únicoSi hubiera varios dioses, no existiría ni unidad de propósitos ni unidad de poder en la ordenación del Universo.
  • Es todopoderoso: Porque es único. Si no poseyera el soberano poder habría algo más poderoso que Él o tan poderoso como Él. No hubiera creado la totalidad de las cosas, y aquellas que Él no hubiese hecho serían obras de otro dios.
  • Es soberanamente justo y bueno: La providencial sabiduría de las leyes divinas se pone de relieve así en las cosas más pequeñas como en las más grandes, y esa sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad.
Jesús en su condición de humano, no poseía ninguno todos estos atributos que solo le pertenecen a Dios. 

El Espiritismo enseña que Jesús es un Espíritu Puro y Perfecto, pero no puede ser Dios, porque Dios es Único

¿Ahora bien de donde sale que Jesús era Dios?

Entiendo que se confunde el término hijo con lo que es ser Dios, Solo existe un Dios de todas las cosas, todopoderoso e inteligencia suprema. 

En todo momento Jesús fue palco, nunca jamás se atribuyó ser Dios, solo hizo hincapié sobre el Padre o sea Dios. Tampoco Jesús se refirió al Espíritu Santo como Dios.

El concepto trinitario fue por decreto, y el que no quisiera creerlo en el tiempo que fue institucionalizado a partir del año 325 dc, en el Concilio de NICEA I, se consideraba anatema por consiguiente una herejía. Los que se opusieran se exponían a ser quemados en la hoguera.

Claramente se demuestra que el decir que Jesús era Dios fue por consecuencia de una decisión tomada por los hombres, específicamente, Constantino I, Emperador de Roma, un pagano que no era cristiano y que no lo fue hasta antes de morir, en su lecho de muerte.  Tampoco el Espíritu Santo era considerado Dios, sino que en ese Concilio Católico de Nicea, se determinó que “El Espíritu Santo” era Dios. Lo mismo ocurrió con la Reencarnación que fue sustituida por lo que le llaman la Resurrección, que no tiene explicación ni espiritual ni científica.

El Espiritismo ha demostrado que no puede existir un Solo Espíritu Santo, pues todos somos Espíritus Encarnados o Desencarnados y el Alma es Inmaterial.  No puede haber un solo Espíritu, y lo de Santo se lo añadió la iglesia Católica, como modo practico de la época.  Los Espíritus siempre han existido, y su naturaleza inmaterial, lo cual implica la invisibilidad es lo que ha causado que por tanto tiempo no se pudiera haber percibido la diferencia de un Solo Espíritu Santo versus el darse cuenta que todos somos Espíritus.

No consideres que esto que expreso pueda ser ofensivo o blasfemia, pero no estoy denigrando en modo alguno al Espíritu Santo, sino que se pone en perspectiva espiritual y el Espiritismo explica muy consistentemente el mundo espiritual.  Pero si solo se quiere creer lo que se quiso hacer creer por cientos de años, sin mirar la realidad espiritual, siempre estarás engañado de la realidad espiritual.

La Biblia también indica lo siguiente con relación a la condición de Espíritus Puros y perfectos.:

Hebreos 1:14  (Con relación a los Ángeles)

Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (nblh)
14 ¿No son todos ellos espíritus ministradores[a], enviados para servir por causa de los que heredarán la salvación?
Footnotes:
  1. Hebreos 1:14 O que sirven
Según este pasaje Bíblico los Espíritus Ministradores es una buena descripción de Jesús que es un Espiritu Puro y Perfecto. 




Reflexión Final


   Deseo que evalúes este escrito desde un punto de vista no prejuiciado por lo que has conocido desde una vista religiosa.  

   Los Espiritistas amamos a 
Jesús, pero comprendemos el Mundo Espiritual, y Jesús como un Espíritu Elevado cumplió una gran Misión. Pero de ahí a considerar a Jesús como Dios, no es lo que se contempla en el Mundo Espiritual. No deseo que lo tomes a la ligera, sino que puedas analizar una realidad Espiritual. Todos somos Espíritus, y Jesús es tambien Espiritu, pues solo existe un DIOS.


   El Espiritismo reconoce la importancia de Jesús a la humanidad, de hecho los postulados y los pilares del Espiritismo son basados a las enseñanzas de 
Jesús consignados en los textos Bíblicos. De hecho no existe ninguna Filosofía o inclusive ninguna religión en estos tiempos que respete más a Jesús como lo hace el Espiritismo.




REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN
  • El Libro de Los Espíritus – Allan Kardec
  • El Libro de Obras Póstumas - Allan Kardec
  • El Génesis - Allan Kardec
  • El Consolador - Chico Xavier




2 comentarios:

  1. Muy buena guia para los que hablan de Jesus

    ResponderEliminar
  2. Interezante , solo las religiones proclaman q jesus es dios y qe para eyos hay una Trinidad . No conocen el espiritismo

    ResponderEliminar

Pelicula de Allan Kardec, 29 de agosto 2019



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Contestación oficial sobre la Carta de la Federación Espirita de Brasil FEB

Esta es mi contestación oficial sobre la Carta de la Federación Espírita de Brasil FEB, que publiqué el 6 de abril del 2018. Y consta en el  artículo que contiene el siguiente Video.

Contestación oficial de mi parte a la Federación Espírita de Brasil FEB



Carta de la Federacion Espirita de Brasil FEB del 29 de enero del 2018

Carta de la Federación Espirita de Brasil FEB, 29 de de enero del 2018.

Esta carta de la FEB expresa excusas, como justificación para no hacer nada por 134 años desde que Henri Sausse hizo la denuncia de la Infamia el 1 de diciembre de 1884, en el Periodico "Le Espiritisme".

Todas las excusas son sólo válidas para los que nunca tuvieron compromiso con el Espiritismo, y que creyeron que el Espiritualismo moderno suplantaría las enseñanzas del Espiritismo unido a las enseñanzas apócrifas de Jean Baptiste Roustaing. Pero el Espiritismo, que no es Espiritualismo, no se puede sostener en la mentira. Es por eso que esta defensa por la integridad de la filosofía es muy válida.


Hoy, la Federación Espirita de Brasil FEB, sólo tiene dos (2) opciones.

  • Opción #1 - Corregir las alteraciones a los libros codificados y restaurar la integridad doctrinaria del Espiritismo, en próximas ediciones de traducciones. 
  • Opción #2 - NO HACER NADA, que automáticamente se convierte en la primera y única Opción.
Par saber que va a pasar, se debe evaluar el espíritu o las intenciones, que al menos las tenemos por escrito.

Y es por eso importante evaluar el contenido de la Carta de la FEB del 29 de enero del 2018, a fin de determinar si esas son las intenciones. El hacer las correcciones correspondientes, y cumplir con traducciones correctas, implicaría que sí estaban falsificadas las traducciones realizadas en todos los idiomas, incluyendo el idioma portugués, desde hace 146 años. Esto es poco probable y si esta fuera la opción a seguir, deberíamos estar muy pendientes a que eso se logre. Digamos que quieren hacer creer que esa es la opción, pues es solo cuestión de esperar a que todo se olvide, como ocurrió en el pasado. Hoy la Federación Espirita de Brasil FEB, no ha demostrado ningún interés en preservar la integridad doctrinaria del espiritismo moralizador y consolador, porque el interés real es que el Espiritismo, siga siendo considerado una religión Espiritualista que este de acuerdo a los libros publicados de Chico Xavier y Divaldo Pereira Franco, que son considerados como base fundamental de sus creencias espiritualistas.


Las que nadie se las cree, ni ellos mismos, tergiversa la verdad, y lo peor para ellos los incriminan en esta maldad infame de falsificar el libro de Génesis publicado por Allan Kardec el día 6 de enero del 1868. 


Los cogimos con las manos en la masa.



Creen que ya no tendrán que preocuparse. Están lejos de la verdad. Es ahora que los tenemos con las manos en la masa. Quedarán en ridículo, y la credibilidad mundial los juzgará. No os daremos cuenta pronto que están derrumbado y sin un plan B, por haber sido, malos, mentirosos, hipócritas e Infames. Quedarán en el ridículo mundial. 
Carta de la FEB 1-5 en Portugués y en español


####### Traducción al Español #######
Pagina 1

LA GÉNESIS

MILAGROS Y LAS PREDICCIONES
SEGÚN EL ESPIRITISMO
EDICIÓN FINAL

El propósito de las preguntas formuladas últimamente acerca de lo que sería la edición definitiva de la Génesis, milagros y las predicciones según el Espiritismo, Federación Espírita de Allan Kardec Brasileña, a través de su Consejo de administración, llega oficialmente al movimiento espírita expresa su entendimiento nacional sobre el tema.

Como todos saben, la primera edición de la obra salió a la luz, en París, el 6 de enero en 1868, seguido ese mismo año, la publicación de las segunda y terceros ediciones, absolutamente idénticas, simplemente reimpresiones de la primera edición. La 4 ª edición, que contiene en la cubierta y la portada el año 1868, se publicó sólo en la primavera de 1869, ya desencarnado el codificador, aunque manteniendo las mismas características de las tres primeras ediciones, con el cual no distingue en cualquier momento.

La 5ª edición de la génesis, milagros y las predicciones según el Espiritismo, a diferencia de cuatro primeras ediciones, no contiene el año de su lanzamiento, ni en la portada o en la portada, por lo que hasta hace poco no era posible conocer con precisión la fecha publicada. Hoy en día y que el sitio electrónico de la Biblioteca Nacional de Francia, realizar un seguimiento de la fecha exacta de su fecha de lanzamiento: 23 de diciembre de 1872, en el revisado, corregido y ampliado.

Como es conocido por todos, la quinta edición francesa, o que ella siguió y que son idénticos en todos los puntos, es el que ha servido de espejo a las traducciones en las diversas lenguas nacionales de los países del mundo, por haber sido la última edición revisada. Si he usado los traductores febianos Portugués, incluyendo el Dr. Guillón Ribeiro, siendo pertinente tener en cuenta que la primera edición brasileña de la obra, publicados en los años 80 del siglo XIX y traducido por Joaquim Carlos Travassos, Fortúnio, basado en la edición revisada, corregida y ampliada.

No es nuevo en la controversia que el último libro de la codificación espírita habría sido "adulterado" .

Después de la muerte de Allan Kardec, visto que suprime, modifica o agrega palabras, frases y párrafos completos que, en opinión de algunos, no fueron escritos por el autor y que tu desde 1884, 

1 


http://soyespirita.blogspot.com/2018/03/carta-de-la-federacion-espirita-de.html

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado. Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.




Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:




Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com




Nombre del Artículo:


Fecha Publicado:


Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.






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Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación.





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Espero estos enlaces te conduzcan a información que te ayude a lograr activar tu crecimiento espiritual, a través de la Transformación Moral.


________________________________________




NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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