La Codificación Espírita


Basamos nuestra educación siguiendo la Codificación dada por espíritus Puros y elevados a Allan Kardec a partir del año 1857. 


A continuación un extracto del Libro de Los Espíritus y Con notas y mejoras introducidas en el texto por su traductor al portugués, profesor JHERCULANO PIRES.

Esta es una de las páginas principales de este blog. A modo de que se acuerden, aquí de habla sobre la Introducción al Libro de Los Espíritus y Sobre la Codificación Espírita para referencia futura.

Filosofía Espírita
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

CONTENIENDO

Los principios de la Doctrina Espírita Sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los Espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad. Según la enseñanza impartida por los Espíritus superiores, con ayuda de diversos médiums. Recopilados y ordenados por

ALLAN KARDEC

Nueva traducción del francés por ALBERTO GIORDANO

Con notas y mejoras introducidas en el texto por su traductor al portugués, profesor JHERCULANO PIRES

DE LOS EDITORES AL LECTOR

No es esta, como podría parecerlo, una edición más de El Libro de los Espíritus, entre las incontables que a lo largo de un siglo se han venido publicando en lengua castellana. Aspira a ser –y fue el propósito que la inspiró- una recuperación del texto kardeciano.

El lector se preguntará, un tanto sorprendido tal vez: ¿Por qué“recuperación”? La respuesta merece párrafo aparte.

A partir de las primeras entregas españolas del pasado siglo, cada reimpresión de El libro de los Espíritus reproducía, en líneas generales, la versión española primitiva, con aquellos cambios que la evolución ortográfica de nuestra lengua tornaba perentorios. Pero, al mismo tiempo, cada nueva reedición aportaba un número variable de erratas, debidas casi siempre a la composición y subsiguiente corrección de pruebas.

Conscientes del problema creado –las impropiedades que el tiempo había ido amontonando sobre este libro fundamental del Espiritismo-, y deseosa de reparar el daño producido, la EDITORA ARGENTINA 18 DE ABRIL se hizo el propósito de poner en manos del lector de lengua hispana una nueva edición, corregida y depurada, que fuese un ciento por ciento confiable.

Pero el recurso de la corrección no hubiera bastado. Hacía falta algo más: retornar a la fuente, esto es, traducir de nuevo la obra. Tal fue lo que se hizo, y más aún: la nueva versión se cotejó paso a paso con la moderna traducción al portugués del profesor J. Herculano Pires, quien ha incorporado al texto diversas notas aclaratorias y, además, introdujo en él cierto número de mejoras que hacen más ágil su lectura y más moderna su presentación. El lector atento encontrará, pues, diferencias entre las versiones clásicas y la presente, pero puede tener la seguridad de que lo que estamos ofreciéndole aquí es el texto original de Kardec, vertido al español con la mayor fidelidad posible. A más de esto, cuando ha sido necesario se dejó constancia, al pie de página, de ciertas dificultades de traducción, a fin de que el lector conozca cómo se han solucionado los problemas. Estamos persuadidos, pues, de que ha de ser apreciado en toda su dimensión el esfuerzo realizado para ofrecerle el verdadero Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

EDITORAARGENTINA 18 DE ABRIL, S.A.C.I.

EDITORAESPÍRITA ESPAÑOLA

Nota del copista para lectores neófitos

Estimado lector/a, tienes ante ti el trabajo ingente de toda una época, de toda una labor de incalculable valor, en donde se desentrañan los misterios de la vida de ultratumba, y se rescata la ciencia del conocimiento llamado en la antigüedad oculto.

Allan Kardec, pseudónimo del preclaro pedagogo francés Denizard Rivail, compiló con la ayuda de los Espíritus Elevados, las bases de esta ciencia, llamada Espírita o Espiritismo. En esta obra, se hallan todos los principios de la misma. De un modo muy sucinto se encabalgan las ideas al modo clásico de pregunta y respuesta, entre Kardec y los diversos Espíritus a los cuales dirigió sus múltiples preguntas.

Esta obra es la piedra angular de todo el edificio espiritista, de ella se derivan todas las demás obras que van completando lo que en ésta queda a veces en pequeña reseña. La lectura del Libro de los Espíritus consta a mi entender, de dos lecturas: 1º la normal, de inicio a fin, para ir asimilando los conceptos; 2º la lectura consciente, para ir comparando las preguntas y respuestas. Ésta última es la más importante, y la que hace distinto este libro del resto, ya que en las diversas respuestas se va elaborando una síntesis de las mismas, de ahí la constante reseña de “véase párrafo x” que a lo largo de la obra el lector/a constatará. De ahí que una lectura superficial pueda sugerir aparentes contradicciones, que en realidad no existen, sino que simplemente requieren de una lectura más atenta y de una correlación de las respuestas dadas.

No obstante, en esta edición, se han añadido las notas y aclaraciones que se han considerado oportunas, remitiéndome yo como copista, tan sólo a aquellas cuestiones de forma y fondo que pudieran resultar un tanto oscuras y extrañas al lector de nuestro siglo XXI, procurando en lo esencial mostrar el pensamiento originario que se le quiso dar.

Que la paz y la bondad inunde tu corazón con esta lectura, y abra tu alma a nuevas realidades espirituales, como lo viene haciendo con tantos miles que abrazamos esta divina enseñanza llamada Espiritismo.

NOTICIA DE LA OBRA 1

Esta “Noticia de la obra” corresponde al opúsculo intitulado “El libro de los Espíritus frente a la cultura de nuestro tiempo”, del mismo autor. [N. del copista]

Por J. Herculano Pires

Con este libro, el 18 de abril de 1857 se inició para el mundo la era espírita. En él se cumplía la promesa evangélica del Consolador, del Paracleto o Espíritu de Verdad. Decir esto equivale a afirmar que El Libro de los Espíritus es el código de una nueva fase de la evolución humana. Y es exactamente esa su posición en la historia del pensamiento. No se trata de un libro común, que se pueda leer de un día para el otro y después olvidarlo en el rincón de una biblioteca. Nuestro deber consiste en estudiarlo y meditarlo, leyéndolo y releyéndolo de continuo.

Sobre este libro se levanta todo un edificio: el de la Doctrina Espírita. Constituye la piedra fundamental del Espiritismo, su primer hito. El Espiritismo surgió con él y con él se propagó, imponiéndose y consolidándose en el mundo. Antes de este libro no había Espiritismo y ni siquiera existía esta palabra. Se hablaba de Espiritualismo y Neo-espiritualismo, de una manera general, vaya y nebulosa. Los hechos espíritas, que siempre existieron, eran interpretaciones de los más diversos modos. Pero, después que Kardec lo hubo lanzado a la publicidad, “conteniendo los principios de la Doctrina Espírita”,una nueva luz fulguró en los horizontes intelectuales del mundo.

Al tomar este libro en nuestras manos observamos una secuencia histórica que no podemos olvidar. Cuando el mundo se aprestaba a salir del caos de las civilizaciones primitivas apareció Moisés como conductor de un pueblo destinado a trazar los lineamientos de un mundo nuevo, y de sus manos surgió la Biblia. No había sido Moisés quien la escribiera, pero fue él el motivo central de esa primera codificación del nuevo ciclo de revelaciones: el ciclo cristiano. Más tarde, cuando la influencia bíblica ya había modelado a un pueblo y éste se había dispersado por todo el mundo gentil, esparciendo la nueva ley, se hizo presente Jesús, y de sus palabras, recogidas por los discípulos, surgió el Evangelio.

La Biblia es la primera codificación de la primera revelación cristiana, el código hebraico en el que se fundieron los principios sagrados y las grandes leyendas religiosas de los pueblos antiguos. La gran síntesis de los esfuerzos de la antigüedad en dirección al Espíritu. No hay que asombrarse de que se presente ella muchas veces contradictoria e inspirando temor al hombre moderno. El evangelio constituye la codificación de la segunda revelación cristiana, la que brilla en el centro de la tríada de esas revelaciones, teniendo en la imagen de Cristo el sol que ilumina a la otras dos y que arroja luz sobre el pasado y el futuro, estableciendo entre ambas la necesaria conexión. Pero, así como en la Biblia se anunciaba ya el Evangelio, también en éste aparecía la predicción de un nuevo código: el del Espíritu de Verdad, según puede comprobarse en el Capítulo 14 del Evangelio según San Juan. Y ese nuevo código nació de las manos de Allan Kardec, bajo la orientación del Espíritu de Verdad, en el momento exacto en que el mundo se preparaba para entrar en una fase superior de su desarrollo.

Hegel nos muestra en sus lecciones de estética las monstruosas creaciones del arte oriental –figuras gigantescas, con dos cabezas y muchos brazos y piernas, y otras formas diversas- como la primera tentativa de lo Bello para dominar la materia y lograr expresarse a través de ella. La materia grosera se resiste a la fuerza del ideal, desfigurándolo en sus representaciones. Pero termina siendo domeñada y entonces aparecen en el mundo las formas equilibradas y armoniosas del arte clásico. No obstante, una vez alcanzado el máximo equilibrio posible, lo Bello rompe por sí mismo dicho equilibrio en las formas románticas y modernas del arte, buscando superar su rudo instrumento material para expresarse mejor y más libremente. Pues bien, esa grandiosa teoría hegeliana nos parece perfectamente aplicable al proceso de las revelaciones cristianas: porque de las formas aterradoras e incongruentes de la Biblia pasamos al equilibrio clásico del Evangelio, y de éste a la liberación espiritual del Libro de los Espíritus.

Cada fase de la evolución humana se cierra con una síntesis conceptual de todas sus realizaciones. La Biblia es la síntesis de la antigüedad, como el Evangelio constituye el compendio del mundo grecorromano-judaico, y El Libro de los Espíritus la síntesis del mundo moderno. Pero cada una de esas sumas no trae consigo sólo los resultados de la evolución operada, porque contiene además los gérmenes del porvenir. Y en la síntesis evangélica debemos considerar, sobre todo, la presencia del Mesías como una intervención directa de lo Alto para la reorientación del pensamiento terreno. Gracias a esa intervención los principios evangélicos pasan directamente, sin necesidad de readaptaciones o modificaciones, en su pureza primitiva, a las páginas del presente libro, como las vigas maestras de la edificación de la nueva Era.



La Codificación Espírita

Sin embargo, El Libro de los Espíritus no es tan sólo la piedra fundamental o el hito inicial de la nueva codificación. Porque constituye su propio esbozo, su núcleo central y al mismo tiempo el andamiaje o estructura general de la Doctrina. Si se le examina en relación con las restantes obras de Kardec que completan la codificación, se comprueba que todos esos libros tienen su punto de partida en el contenido de aquél. Podemos definir las diversas zonas del texto que corresponden a cada una de aquellas obras.

Así como en la Biblia existe el núcleo central del Pentateuco, y en el Evangelio el de la enseñanza moral de Cristo, en El Libro de los Espíritus podemos localizar una parte que se refiere a él mismo, a su propio contenido: es el conjunto de los Libros Primero y Segundo, hasta el Capítulo Cinco. Este núcleo representa, dentro del esquema general de la codificación que hallamos en la obra, la parte que le corresponde a él mismo. En cuanto a los demás, comprobamos lo siguiente:

PRIMERO: El Libro de los Médiums, secuencia natural de El Libro de los Espíritus, que trata con especialidad el aspecto experimental de la Doctrina, tiene su fuente en el Libro Segundo, a partir del Capítulo Seis y hasta el final. Toda la materia que esta parte contiene es reorganizada y ampliada en El Libro de los Médiums, en especial lo referente al Capítulo Nueve: “Intervención de los Espíritus en el mundo corpóreo”.

SEGUNDO: El Evangelio según el Espiritismo es una derivación natural del Libro Tercero, donde se estudian las leyes morales, tratando sobre todo la aplicación de los principios de la moral evangélica, así como los problemas religiosos de la adoración, la plegaria y la práctica de la caridad. Incluso encontrará el lector en esa parte las primeras formas de “Instrucciones de los Espíritus”, comunes en El Evangelio…, con la transcripción completa de comunicaciones firmadas que versan sobre asuntos evangélicos.

TERCERO: El Cielo y el Infierno deriva a su vez del Libro Cuarto,“Esperanzas y Consuelos”, en que se examinan los problemas relativos a las penas y goces terrenales y futuros, inclusive con la discusión del dogma de la eternidad de las penas y el análisis de otros dogmas, entre ellos el de la resurrección de la carne y los del Paraíso, Infierno y Purgatorio.

CUARTO: El Génesis, los Milagros y las Profecías se relacionan con los Capítulos Dos, Tres y Cuatro del Libro Primero, y Capítulos Nueve, Diez y Once del Libro Segundo, así como con ciertos fragmentos Allan Kardec http://www.espiritismo.es FEE 7

de capítulos del Libro Tercero, que tratan problemas genésicos y de la evolución física de la Tierra. Por su amplio sentido, que abarca al propio tiempo las cuestiones de la formación y desarrollo del globo terrestre, y las atinentes a pasajes evangélicos y de la Sagrada Escritura, El Génesis…, se ramifica de una manera más difusa que los restantes libros de la codificación, dentro de la estructura de la otra Máter.

QUINTO: Los pequeños libros de introducción al estudio de la Doctrina, como El principiante espíritay ¿Qué es el Espiritismo?, que no se incluyen propiamente en la codificación, están asimismo relacionados de una manera directa con El Libro de los Espíritus, derivando de su“Introducción” y “Prolegómenos”.

Título se da a una edición brasileña del Capítulo II del libro ¿Qué es el Espiritismo?, publicado separadamente. [Nota de la Editora.]

Así pues, la codificación se nos presenta como un todo homogéneo y consecuente. A la luz de ese estudio se desmoronan las tentativas de separar uno u otro libro del bloque de la codificación, como posible expresión de una forma diferente de pensamiento. Y nótese que los vínculos señalados aquí de un modo tan sólo formal pueden y deben ser aclarados en profundidad por un estudio minucioso del contenido de las diversas partes de El Libro de los Espíritus,en confrontación con las restantes obras. Tal estudio exigiría también un análisis de los textos primitivos, como la primera edición de El Libro de los Espíritus y la primera del de los Médiums y del Evangelio…,pues, conforme se sabe, todos esos libros fueron ampliados por Kardec luego de publicada la primera edición de cada uno, siempre con la asistencia y orientación de los Espíritus.

En un estudio más amplio y profundo sería posible mostrar el desarrollo de ciertos temas que, sólo planteados en El Libro de los Espíritus, encuentran solución en obras ulteriores. Es lo que se comprueba, por ejemplo, con los lazos entres Cristianismo y Espiritismo, que se definen por completo en El Evangelio…, o con el controvertido problema del origen del hombre, que tiene su explicación definitiva en El Génesis…, e incluso con las cuestiones de la Mediúmnidad, solucionadas en El Libro de los Médiums, y las teológicas y bíblicas, en El Cielo y el Infierno.

Conviene aclarar, empero, que la ampliación de todos esos temas no significa, en ningún caso, que se modifiquen los principios asentados en el presente libro. A veces, ciertos asuntos que sólo afloran en El Libro de los Espíritus son desarrollados de tal manera en otras obras que, al leer éstas, tenemos la impresión de encontrar novedades. Pero lo cierto es que en aquél sólo han sido señalados en una forma sintética. Es lo que sucede, por ejemplo, con el problema de la evolución general, definida por León Denis en aquella frase célebre: “El alma duerme en el mineral, sueña en el vegetal, en el animal se agita y en el hombre despierta”. Véase, al respecto, la definición del parágrafo 540 del presente libro, que expresa: “C´est ainsi que tout sert, tout s´enchaîne dans la nature, depuis l´atome primitif jusqu´á l´archange, qui lui même a comencé par l´atome. ¡Admirable loi d´harmonie dont votre esprit borné ne peut encore saisir l´ensemble!” [“Así pues, todo sirve, todo se eslabona en la Naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo. ¡Admirable ley de la armonía, cuyo conjunto no puede aprehender aún vuestro Espíritu limitado!”]

La Filosofía Espírita

Esta rápida apreciación de la estructura de El Libro de los Espíritus, en sus vínculos con las demás obras de la codificación, nos parece suficiente para mostrar que constituye, como dijimos al principio, en andamiaje o estructura filosófica del Espiritismo. Contiene él, según Kardec declaró en su frontispicio, “los principios de la Doctrina Espírita”. Por tanto, es su tratado filosófico. Aun cuando no haya sido elaborado en un lenguaje técnico y no observe los rigores de la exposición filosófica minuciosa, es todo un complejo y amplio sistema de filosofía en que en él se expone.

Al evaluarlo desde este punto de vista debemos tomar en cuenta que Kardec no era un filósofo, sino un educador, un especialista en pedagogía, discípulo emérito de Pestalozzi. De ahí el aspecto más bien didáctico que propiamente de exposición filosófica que imprimió al libro.

En segundo lugar, la obra no fue en rigor escrita por él mismo, sino elaborada sobre la base de las respuestas que ofrecían los Espíritus a sus preguntas, en el transcurso de sus sesiones Mediúmnicas con las niñas Boudin y Japhet, y más tarde con otros médiums.

En tercer término, el libro no se destinaba a formar una escuela filosófica, a conquistar los medios especializados, sino tan sólo a divulgar los principios de la Doctrina de una manera amplia, convocando a los hombres en general al estudio de una realidad superior a todas las elucubraciones del intelecto.

En cuarto lugar, el mismo Kardec tuvo el cuidado de advertir, en los “Prolegómenos”, que evitaba los prejuicios del sectarismo, según com-probamos en este fragmento, donde se refiere a la enseñanza de los Espíritus: Ce livre est le recueil de leurs enseignements; il a été par l´ordre et sous la dictée d´Esprits superieurs pour établir les fondements d´une philosophie rationelle, degagée des prejugés de l´esprot de systeme”. [“Este libro es la recopilación de sus enseñanzas. Ha sido escrito por orden y bajo el dictado de Espíritus superiores para asentar los cimientos de una filosofía racional, libre de los prejuicios del sectarismo.”]

Conforme se ve, el propósito del libro no consistió en crear una nueva escuela filosófica, lo cual implicaría toda una rígida sistematización. Tal propósito se halla en contra del pensamiento de los modernos filósofos, como vemos, por ejemplo, en Ernest Cassirer, quien en su Antropología Filosófica, al referirse a la inconveniencia de los sistemas, expresa: “Cada teoría se convierte en un lecho de Procusto, en que los hechos empíricos son forzados a adecuarse a un padrón preconcebido”. A su vez, Max Sheller comenta: “Disponemos de una antropología científica, otra filosófica y una tercera teológica, que se ignoran mutuamente”. Kardec eludió precisamente eso, tanto más cuanto que el“espíritu de sistema” (o sectarismo) constituiría la misma negación de los objetivos de la Doctrina.

En cuanto a la cuestión del lenguaje técnico, no debemos echar al olvido que el libro se destinaba al gran público y no sólo a los especialistas. A propósito de esto podemos recordar el ejemplo de Descartes, quien escribió en francés su Discurso del Método, cuando el latín era el idioma oficial de la filosofía, porque deseaba darle mayor divulgación. A un cuando Kardec hubiese sido un filósofo especializado, el lenguaje técnico no hubiera servido a sus propósitos en esta obra.

En lo tocante al método didáctico, no sería este el primer libro de filosofía que haya acudido a él. Es posible recordar, por ejemplo, la Ética, de Spinoza. Kardec inicia el presente libro con la definición de Dios, igual que lo hace Spinoza en aquél, y si no sigue la forma geométrica de exposición, por medio de definiciones, axiomas, proposiciones y escolios (comentarios), obedece sin embargo a la forma lógica, por medio de preguntas y respuestas, intercalando glosas y explicaciones. Hay, además, curiosas similitudes de estructura, de posición, de vinculaciones históricas y de principios, entre esos dos libros –el de los Espíritus y la Ética-, lo que reclama un estudio más profundizado. Como existen asimismo semejanzas entre lo que se puede denominar la revolución cartesiana y el Espiritismo, a partir de los famosos sueños de Descartes y su convicción de haber sido inspirado por el Espíritu de Verdad. Yvonne Castellan, en un breve y fallido, a veces altamente injusto, pero en parte simpático estudio de la Doctrina, al referirse a El Libro de los Espíritus señala que: “El sistema es completo, y comprende una moral y una metafísica muy penetrada por consideraciones físicas o genéticas”3. En un análisis más serio hubiera descubierto la autora que la estructura es más compleja de lo que ella supuso. El Espiritismo, Yvonne Castellan, Compañía General Fabril Editora, S.A., Buenos Aires, 1962. [Nota de la Editora]

El libro comienza con la metafísica, pasando luego a la cosmología, la psicología, los problemas propiamente espíritas del origen y naturaleza del Espíritu y sus lazos con el cuerpo, así como los problemas de la vida post-mortem, para llegar, con las leyes morales, a la sociología y a la ética, y concluir con el Libro Cuarto con las consideraciones de índole teológica acerca de las penas y goces futuros y la intervención de Dios en la vida humana. Todo un vasto sistema, sin las exigencias opresoras o los prejuicios del “espíritu de sistema”, es una estructura libre y dinámica, en que las cuestiones son planteadas para su debate.

Acordándonos de los inicios del Cristianismo podemos decir que el Espiritismo tiene sobre él una ventaja, en lo que toca al problema filosófico. La simplicidad del Libro de los Espíritus no llega al punto de obligarnos a que adaptemos a nuestros principios sistemas antiguos, como aconteció con San Agustín y Santo Tomás, en relación con Platón y Aristóteles, para crear la llamada filosofía cristiana. El Espiritismo posee ya su propio sistema, en la forma ideal que el futuro consagrará, y cuyas ventajas hemos visto antes.

Por otra parte, es curioso observar que El Libro de los Espíritus encuadra dentro de una de las formas clásicas y más fecundamente libres de la tradición filosófica: el diálogo. Por todo esto se comprueba que Kardec, sin ser lo que se puede denominar un filósofo profesional, tenía mucha razón al afirmar, en el Capítulo Seis de la “Conclusión”, y refiriéndose al Espiritismo: Sa force est Dans sa philosophie, Dans l´appel qu´il fait à la raison, au bon sens”. [“Su fuerza reside en sus filosofía, en el llamado que hace a la razón y el buen sentido”.] Allan Kardec http://www.espiritismo.es FEE 11

La Dialéctica Espírita

Definió Hegel la estructura y la función del diálogo identificando sus leyes con las del Ser mismo: tesis, antítesis y síntesis. Más tarde, Marx y Engels desplazaron el diálogo de esa concepción ontológica para conferirle un sentido materialista y revolucionario. Cupo a Hamelin4, empero, definir-lo en su aspecto más fecundo, como un proceso de necesaria fusión de la tesis y la antítesis, en la producción de una nueva idea o nueva tesis.

4 Octave Hamelin (1856-1907) filósofo francés conocido por su faceta de traductor y comentarista de filósofos clásicos, en especial de Aristóteles. Tuvo una postura cercana al idealismo. Identificó la representación con la realidad y aceptó el método dialéctico, mas no fundándose en la contradicción sino en la correlación. [N. del copista.]

Este es, en nuestro sentir, el proceso dialéctico del Espiritismo, que en vez de poner énfasis en la contradicción en sí, en la lucha de contrarios, prefiere ponerlo en la armonía, en la fusión de esos contrarios, para una nueva creación. En este sentido se desarrolla el diálogo en El Libro de los Espíritus.

Por lo demás, nunca ha habido un diálogo como éste. Jamás un ser humano se inclinó, con toda la seguridad del hombre moderno, sobre el borde del abismo de lo incognoscible para interrogarlo, escuchar sus voces misteriosas, contradecirlo, discutir con él y, por último, arrancarle sus más íntimos secretos. Y nunca tampoco el abismo se mostró tan dócil y hasta deseoso de revelarse al hombre en todos sus aspectos.

Sócrates percibía las voces de su daimon y discutía con el Oráculo de Delfos. Pero no se limitó a eso Kardec. Fue aún más lejos, dialogando con el Mundo Invisible entero, analizando sus voces en rigor, escuchando a inferiores y a superiores, para descubrir las leyes que rigen ese mundo, las formas de vida existentes en él, el mecanismo de sus relaciones con el nuestro.

El método dialéctico es el proceso natural del desarrollo, tanto del pensamiento como de todas las cosas. Cierta vez comparó Emmanuel al Antiguo Testamento como un llamado de los hombres a Dios, Y el Nuevo Testamento como la respuesta de Dios a ese llamado. Aceptando la imagen podemos afirmar que El Libro de los Espíritus constituye la síntesis de ese diálogo, es el instante en que, según la definición de Hamelin, llamamiento y respuesta se funden en la comprensión espiritual, abriendo camino para una nueva fase de la vida terrena.

La legitimidad del libro

 Al publicar en 1868 El Génesis… puedo Kardec subrayar que El Libro de los Espíritus, dado a publicidad once años antes, continuaba siendo tan sólido como entonces. Ninguno de sus principios fundamentales había sido conmovido por la experiencia, sino que todos ellos permanecían en pie. Hoy en día, a más de cien años de distancia, si el Codificador viviera aún entre nosotros podría seguir diciendo lo mismo.

Y esto, en un siglo en que el mundo se transformó de una manera vertiginosa, en que la denominada ciencia positiva fue trastocada de un extremo al otro, en que las concepciones filosóficas han experimentado tremendos impactos. Conceptos hay, en El Libro de los Espíritus, que a primera vista parecerían haber sido desmentidos, o al menos puestos en duda, por la ciencia. Tal el caso del fluido universal: pero sólo cuando los confundimos con el concepto científico del éter espacial.

A decir verdad, el desarrollo de la ciencia se opera con exactitud en dirección a los principios espíritas. La desintegración de la materia por la física nuclear, el concepto de materia como concentración de energía, la percepción cada vez más clara de una estructura matemática del Universo, la conclusión a que algunos científicos se ven forzados a llegar, de que detrás de la energía parece existir otra cosa, que sería el pensamiento; todo esto nos demuestra que asistía razón a Kardec al proclamar que ni Dios ni la religión auténtica, ni (en consecuencia) el Espiritismo, tienen nada que perder con el adelanto de la ciencia. Antes por el contrario, sólo obtienen ganancia, conforme los hechos lo ponen de manifiesto día a día.

Esa seguridad de los principios espíritas deriva de la legitimidad de la fuente espiritual del presente libro, de la pureza de sus medios de transmisión Mediúmnicas y de la precisión del método kardeciana.

La fuente, según se ve por la espontánea e inesperada revelación del Espíritu de Verdad a Kardec, y según los apuntes autobiográficos contenidos en Obras Póstumas, así como por la confirmación ulterior de tantos otros Espíritus, y también como se puede comprobar lógica e históricamente por el proceso de restablecimiento del Cristianismo que el Espiritismo lleva a cabo, es la misma que de que procedió aquél. No se trata tan sólo de Kardec, ni de este o de aquel otro Espíritu en particular, como tampoco de un grupo de hombres, sino que es toda una falange del Espíritu de Verdad, enviada a la Tierra en cumplimiento de la promesa de Jesús, la que constituye la fuente espiritual de El Libro de los Espíritus. 

En cuanto a los medios Mediúmnicas de transmisión, estaban en consonancia con la pureza de la fuente. Las médiums que sirvieron en esa tarea fueron dos niñas: Carolina y Julia Boudin, de dieciséis y catorce años, respectivamente, a las que más tarde se sumaría una tercera, la señorita Japhet, en el proceso de revisión del original. Las reuniones se llevaban a efecto entre personas amigas, en la intimidad del hogar de la familia Boudin, y las respuestas de los Espíritus se trasmitían mediante una pequeña cesta a la que se adaptaba un lápiz. Las niñas apoyaban sus manos sobre la canastilla y ésta se ponía en movimiento escribiendo los mensajes, con total imposibilidad por parte de las médiums de influir sobre la escritura.


Más tarde, siguiendo instrucciones de los Espíritus mismos, Kardec sometió el libro al contralor de otros médiums, pero todos ellos escogidos con sumo cuidado. Además de lo cual, las respuestas de los Espíritus eran confrontadas con las comunicaciones que se obtenían en otros grupos de experimentación espírita, en obediencia al principio de la universalidad de las revelaciones, que acto continuo veremos.

El método de Kardec pasó a ser el de la Doctrina misma, y en su propia sencillez lleva implícita la garantía de su eficiencia. Podemos compendiarlo así:

1º) Elección de colaboradores Mediúmnicos insospechables, tanto en su aspecto moral cuanto en lo que se refiere a la pureza de sus facultades y de la asistencia espiritual que recibían;

2º) análisis riguroso de las comunicaciones, desde el punto de vista lógico, así como su cotejo con las verdades científicas demostradas, descartándose todo material que no pudiera ser justificado lógicamente;

3º) contralor de las entidades espirituales comunicantes, por medio de la coherencia de sus comunicaciones y del tenor de su lenguaje, y

4º) consenso universal, vale decir, concordancia de varias comunicaciones, obtenidas por médiums diferentes, en forma simultánea y en lugares diversos, acerca de un mismo tema.

Apoyado en tales principios, escudado con rigor en ese criterio, Kardec pudo poner por obra la difícil tarea de reunir la serie de informaciones que le permitieron organizar El Libro de los Espíritus. E interesa recordar que ese mismo criterio había sido enseñado en parte por , así como por el apóstol Pablo en su Primera Epístola a los Corintios. De suerte que las raíces del método kardeciano están ya en el Nuevo Testamento.

El problema científico


Kardec examina el problema científico del Espiritismo en los apartados“VII. –La ciencia y el Espiritismo” y “VIII. –Perseverancia y seriedad”, de la“Introducción al Estudio de la Doctrina Espírita”. Veamos un fragmento bastante esclarecedor: “La science proprement dite, comme science, est donc incompétente pour se pronocer dans la question du Spiritisme: elle n´a pas à s´en occuper, et son jugement, quel qu´il soit, favorable ou non, ne saurait être d´aucun poids”. [“En consecuencia, la ciencia propiamente dicha, como tal, es incompetente para pronunciarse sobre el Espiritismo. No ha de ocuparse de él, y su juicio, sea o no favorable, no pesaría en modo alguno”.]

No obstante, Kardec insiste en el carácter científico de la Doctrina. Carácter propio, conforme explica en los apartados que acabamos de mencionar, pues se trata de una ciencia que debe poseer sus propios métodos, puesto que su objetivo no es la materia, sino el Espíritu.


Ahora bien, ¿por qué esa insistencia de Kardec en el carácter científico del Espiritismo? Porque el Libro de los Espíritus viene a inaugurar una nueva era en el estudio de los problemas espirituales. Hasta su publicación, tales cuestiones eran tratadas de un modo empírico o tan sólo fantasioso. Las religiones, con sus intrincados sistemas teológicos, o las órdenes ocultistas, las corporaciones místicas y teosóficas, desplazaban los problemas del Espíritu hacia el terreno del enigma. Para servirnos de las expresiones de San Agustín, el conocimiento humano se dividía en la “iluminación divina” y en la“experiencia”.

El Espiritismo acudió a modificar ese orden de cosas, mostrando la posibilidad de encarar las cuestiones espirituales mediante la experiencia agustiniana, o sea, por medio de la misma razón que aplicamos a los problemas materiales. En tal sentido, El Libro de los Espíritus se presenta como un divisor de aguas. Todo aquello que antes de él integraba el espiritualismo puede ser tildado de “espiritualismo utópico”, y todo lo que viene con él y después de él, siguiendo su línea doctrinaria, de “espiritualismo científico”,conforme hacen los marxistas con el socialismo anterior y posterior a Marx.

Esta es la posición especial de El Libro de los Espíritus en el plano de la cultura espiritual. Con él, el Espíritu y sus problemas han salido del dominio de la abstracción para tornarse accesibles a la investigación racional, e incluso a la indagación experimental. Lo sobrenatural se ha vuelto natural. Todo se ha reducido a una cuestión de conocimiento de las leyes que rigen el Universo.


La tesis spinociana de la imposibilidad del milagro en cuanto a violación del orden natural ha venido a comprobarse en sus demostraciones. Y las leyes de ese orden, como vemos en el Capítulo Primero del Libro Tercero, son todas ellas naturales, ya se refieran a las relaciones materiales, ya a las espirituales y morales. Lo sobrenatural no existe si no es para la ignorancia humana de las leyes naturales, visto que el Universo constituye un sistema único y todas sus partes encajan en la gran estructura.


El problema religioso

La índole religiosa de El Libro de los Espíritus resalta desde sus páginas iniciales. Como ya vimos, Kardec lo inaugura con la definición de Dios. Pero el Dios espírita no es antropomorfo, no se trata de un ser formado a imagen y semejanza del hombre, como el de las religiones. A este respecto, la definición espiritista resulta terminante: “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”.

Así como para Spinoza es Dios la substancia infinita, para Kardec es la inteligencia infinita. Pero, del mismo modo que se han equivocado aquellos que confundieron la substancia spinociana con el Universo, así también se engañan los que confunden la inteligencia infinita con el hombre finito, y la religión espírita con los formalismos religiosos.

En efecto, los atributos de Dios no se confunden con los precarios atributos humanos: Él es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. No se confunde Dios con el Universo, puesto que es el Creador y mantenedor de éste. Sin embargo, cuando trata de la justicia de Dios vemos a Kardec empleando terminología antropomórfica, en que habla de penas y recompensas, y que ha dado hincapié para que se afirme que el Dios espírita es similar al de las religiones.

La explicación de este hecho, que a primera vista parecería contradictorio, figura en el parágrafo 10 del Capítulo Primero: “L´homme peut-il comprendre la nature intime de Dieu? – Non; c´est un sens qui lui manque”. [“¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios? – No. Le falta un sentido para ello”. Y de inmediato viene la explicación de Kardec al respecto. Más adelante, en el párrafo 13, encontramos la respuesta de que los atributos de Dios, a que antes no referíamos, son tan sólo una interpretación humana, aquello que el hombre en su actual estadio de evolución puede concebir en lo que atañe a Dios. Por tanto, Kardec se vale, para tratar acerca de Dios, del lenguaje que podemos emplear, de una manera que resulte comprensible. No es que esté humanizando a Dios, sino que lo pone tan sólo al alcance del entendimiento humano.

No obstante, la suprema naturaleza de Dios, en cuanto inteligencia infinita y causa primaria, es siempre preservada. Lo comprobamos en todo el Capítulo Primero y en otros muchos pasajes del libro. En el capítulo en que se refiere al panteísmo, toda confusión entre Creador y Creación ha sido descartada. El Dios espiritista no es antropomorfo, pero tampoco es panteísta. Por lo demás, El Libro de los Espíritus torna de inmediato prohibitivo el camino a las especulaciones ilusorias e imaginativas sobre la naturaleza de Dios.

Visto que falta al hombre el medio para comprenderlo, en vano será intentar su definición mediante hipótesis ingenuas o audaces. Tal lo que vemos en el parágrafo 14 del Capítulo Primero, al establecerse un principio que defiende de manera absoluta la posición del Espiritismo frente al problema, separándolo definitivamente de todas las escuelas de teología especulativa o de ocultismo, de cualquier especie que fueren. Transcribimos ese fragmento básico en su francés original, pudiendo el lector encontrar su traducción a renglón seguido:

“Dieu existe, vous n´en pouvez douter, c´est l´essentiel: croyed-moi, n´allez pas au-delaà; ne vous égarez pas dans un labyrinthe d´où ne pourriez sortir: cela ne vous rendrait pas meilleurs, mais peut-être un peu plus orgueilleux, parce que vous croiriez savoir, et qu´en realité vous ne sauriez rien. Laissez donc de côté tous ces systèmes; vous avez assez dechoses que vous touchent plus directement, à commencer par vous mêmes; étudiez vos propres imperfections afin de vous en debarrasser, cela vous sera plus utile que de vouloir pénétrer ce qui est impénétrable”.

[“Dios existe, y no podéis dudar de ello. Esto es lo esencial. Creedme, no vayáis más allá. No os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un tanto más orgullosos, debido a que creeríais saber y en rigor de verdad nada sabríais. Así pues, dejad a un lado todos esos sistemas. Bastantes cosas tenéis que os tocan más directamente, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de desembarazaros de ellas; esto os resultará más útil que querer penetrar lo impenetrable”.]

Dios, como inteligencia infinita o suprema, es lo que es. No ofrece asidero para especulaciones ociosas o definiciones imaginativas. El hombre debe mantenerse dentro de los límites de sí mismo, preocuparse por sus imperfecciones, mejorar… Le basta con saber que Dios existe y que es justo y bueno. De esto el ser humano no puede dudar, pues “por la obra se conoce al obrero”, y la Naturaleza misma atestigua la existencia de Dios, su propia conciencia le está diciendo que Él existe y la ley general de la evolución comprueba su justicia y bondad. Afirmaba Descartes que Dios está en la conciencia del hombre como la marca del obrero en su obra. Los Espíritus confirman ese principio, pero van más allá, mostrando que la marca del obrero se encuentra en todas las cosas, en la Naturaleza entera. La negación de Dios es, para el Espiritismo, como la negación del Sol. El ateo, el descreído, no es un condenado, un pecador irremisible, sino un ciego cuyos ojos pueden ser abiertos, y en verdad lo serán… Porque Dios es necesariamente existente, según el principio cartesiano. Nada puede entenderse sin Dios. Él constituye el centro y la razón de ser de todo cuanto existe. Sacar a Dios del Universo sería como eliminar el Sol de nuestro sistema planetario: un simple absurdo.

Pero, el hecho de que no posea forma humana, de que no se asemeje al hombre en lo que toca a la constitución física de éste, no se sigue que Dios esté distante del ser humano y sea indiferente a él. El Dios espiritista se parece al aristotélico por su poder de atracción, pero se aleja de él en cuanto a la indiferencia con respecto al Cosmos. Porque Dios es providencia y amor, es el Creador y Padre de todo y de todos.

El Universo se define en una tríada, similar a las tríadas druídicas: Dios, espíritu y materia. Lo vemos en el párrafo 27, cuando Kardec pregunta si existe dos elementos generales, el espíritu y la materia, y los Espíritus le responden: “Oui, et pardessus tout cela, Dieu, le créateur, le père de toutes choses; ces trois choses sont le principe de tout ce qui existe, la trinité universelle”. [“Sí, y por encima de todo está Dios, el Creador y Padre de todo. Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal”.] La materia, empero, no es sólo el elemento palpable, pues hay en ella el fluido universal, su lado fluídico, que desempeña el rol de intermediario entre el plano espiritual y el propiamente material.

Ante esa concepción surge un problema de carácter teológico y escriturístico. Si Dios no se asemeja al hombre, ¿cómo interpretar el pasaje bíblico según el cual Él creó al hombre a su imagen y semejanza? La explicación se provee en el parágrafo 88, cuando Kardec pregunta sobre la

Allan Kardec http://www.espiritismo.es FEE 19 *: hombre extrae de ellos falsas conclusiones, porque puede abusar de todo, aun de lo más elevado”.]

Kardec corrobora la tesis de los Espíritus: el materialismo constituye una aberración de la inteligencia. Esto es lo que nos manifiesta al principio de su comentario: “Par une aberration de l´intelligence, il y a des gens qui ne voient dans les êtres organiques l´action de la matière et là rapportent tous nos actes”. [“Por una aberración de la inteligencia hay personas que sólo ven en los seres orgánicos la acción de la materia y relacionan con ella todos nuestros actos”.]

Y así prosigue el libro, todo él impulsado por el soplo del Espíritu, penetrado por el sentimiento religioso y, más particularmente, por el sentido cristiano de ese sentimiento. Cuando en el párrafo 625 pregunta Kardec cuál es el tipo humano más perfecto que Dios haya ofrecido al hombre para que le sirva de guía y modelo, la respuesta que se le da es categórica: “Ved a Jesús”. Y Kardec comenta entonces: “Jésus est pour l´homme le type de la perfection morale à laquelle peut pretender l´humanité sur la Terre. Dieu nous l´offre comme le plus parfait modèle, et la doctrine qu´il a enseignée est la plus pure expresión de sa loi, parce qu´il était animé de l´esprit divin, et l´être le plus pur qui ait paru sur la Terre”. [“Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra”.]

La religión espiritista se traduce en espíritu y verdad. Lo que a Dios interesa no es la precaria exterioridad de los ritos y del culto convencional, casi siempre vacío, sino el pensamiento y el sentimiento del hombre. La adoración de la Divinidad constituye una ley natural, como lo es la ley de gravedad. El hombre gravita hacia Dios, del modo mismo que la piedra gracia hacia la Tierra y ésta hace lo propio alrededor del Sol. Pero las manifestaciones externas de la adoración no resultan necesarias.

En el párrafo 653 hallamos la clara respuesta de los Espíritus sobre este tópico: “La véritable adoration est dans le coeur. Dans toutes vos actions songez toujours qu´un maître vous regarde”. [“La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que un Maestro os observa”.] Se condena la vida contemplativa, por ser inútil, así como la monástica, puesto que Dios no quiere el cultivo egoísta del sentimiento religioso, sino la práctica de la caridad, la experiencia viva y constante del amor por medio de las relaciones humanas. El Libro de los Espíritus no deja a un lado la cuestión del culto religioso. El hombre, que hacia Dios gravita, es un Ser religioso por naturaleza, que necesita manifestar su religiosidad. Y tal manifestación se opera en las formas naturales de adoración, entre las que se cuenta la plegaria. Por medio de la oración el hombre piensa en Dios, se acerca a Él, con Él se comunica. Tal lo que hayamos a partir del parágrafo 658. Mediante las preces el ser humano puede acelerar su evolución, elevarse más pronto sobre sí mismo. Pero tampoco el rezar puede ser tan sólo un acto formal. Con la oración es posible hacer tres cosas: alabar, pedir y dar gracias a Dios; pero siempre que lo hagamos con el corazón y no únicamente con los labios.

Tenemos así la religión espírita, que tiempo después se definirá de una manera más objetiva o directa en El Evangelio según el Espiritismo. Una religión psíquica, según la denominó Conan Doyle, equivalente a la “religión dinámica” de Bergson. En el Capítulo V de la “Conclusión” asevera Kardec: “Le Spiritisme est fort parce qu´il s´appuie sur les bases mêmes de la religión: Dieu, l´âme, les peines et récompenses futures; parce que surtout il montre ces peines et ces récompenses comme des conséquences naturelles de la vie terrestre, et que rien, dans le tableau qu´il offre de l´avenir, ne peut être désavoué par la raison la plus exigeante”. [“El Espiritismo posee fortaleza porque se apoya sobre los cimientos mismos de la religión: Dios, el alma, las penas y recompensas futuras. Porque, sobre todo, muestra esas penas y recompensas como secuelas naturales de la vida terrena, y porque nada, en el cuadro que ofrece el porvenir, puede ser desautorizado por la razón más exigente”.] En suma, religión positiva, basada en las leyes naturales, desprovista de pompas misteriosas y de una teología fantasiosa.

Para completar el panorama religioso de El Libro de los Espíritus nos queda el Capítulo Doce del Libro Tercero y todo el Libro Cuarto. En aquel capítulo se refiere Kardec al perfeccionamiento moral del hombre, encara los problemas atinentes a las virtudes y los vicios, las pasiones y el egoísmo; define después el carácter del hombre de bien y concluye con un mensaje de San Agustín sobre la manera de conocernos a nosotros mismos. En el Libro Cuarto disponemos de un capítulo acerca de las penas y goces terrenos, el cual es un código de la vida moral en la Tierra, verdadero catecismo de la conducta espírita, y asimismo hay un capítulo que versa sobre las penas y goces futuros y las consecuencias espirituales de nuestro comportamiento terrenal.


Estudios futuros

Es este, en líneas generales, el libro que el 18 de abril de 1957 cumplió cien años, primer centenario que celebraron en todo el mundo civilizado los adeptos del Espiritismo. Como se ha visto, su estructura lo ubica entre los tratados filosóficos y su contenido se relaciona con todos los aspectos fundamentales del conocimiento. Su aparente simplicidad es tan ilusoria como la de la superficie serena de un gran río.

Igual que en el Discurso del Método, de Descartes, la claridad del texto puede engañar al lector desprevenido. En él las cosas más profundas y complejas aparecen tratadas con el lenguaje más simple y directo, y la comprensión general de la obra sólo podrá alcanzarla aquel que sea capaz de aprehender todos los nexos existentes entre los diversos asuntos que en ella figuran.

Hasta hoy en día –cuando ha pasado ya más de un siglo desde su aparición-, El Libro de los Espíritus viene siendo leído y meditado en el mundo entero, pero poco cuidado se ha puesto en analizarlo en sus múltiples implicaciones y en su significación más profunda. Creemos que el segundo siglo de vida del Espiritismo, que se inició en ese año de 1957, se señalará por una actitud más consciente de los mismos espíritas frente a este libro, y que futuros estudios que se realicen vendrán a revelar, cada vez con más claridad, su verdadero rol en la historia del conocimiento.

Para concluir, recordemos que sir Oliver Lodge, el gran físico inglés y una de las más altas expresiones de la cultura científica de nuestro tiempo, en su libro acerca de La inmortalidad personal consideró al Espiritismo como “una nueva revolución copernicana”. Y León Denis, el sucesor de Kardec, legítima expresión de la cultura francesa, en el Congreso Espírita Internacional de París, celebrado en 1925, y en su libro El Genio Céltico y el Mundo Invisible, publicado dos años después, proclamó que el Espiritismo tiende a reunir y a fundir, en una síntesis grandiosa, todas las formas del pensamiento y de la ciencia.

J. Herculano Pires.
Sao Paulo, Brasil

Reflexión Final:


Lo que pretendo con este articulo es incentivar a los nuevos a llegados a nuestra Filosofía Espirita a evaluar lo que ya los espíritus nos dejaron sentado en los Libros de la Codificación. Esto inducirá a leer nuestros libros sabiendo cuan contundente es su contenido.


Por lo tanto te exhorto a que te decidas considerar nuestra Filosofía, como una sustentada con hechos contundentes y serios, pues eso es parte de nuestro compromiso en educar.



REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN
  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec
  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec
  • Obras Póstumas, Allan Kardec
  • Génesis – Allan Kardec
  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec
  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec



Frank Montañez
No dejes de inscribirte en mi blog, así podrás recibir notificación de nuevas adiciones a mi página. Debes tener una cuenta de correo electrónico de gmail para poder hacer comentarios a los artículos y también para inscribirte en este blog. Además, si consideras que esta reflexión hoy ha sido de mucha ayuda, por favor compártela haciendo un enlace a tu muro en Facebook y no dejes de escribir un comentario para así saber que ha servido de ayuda a alguien. Gracias por leer este blog. Frank

NOTA Importante:
Si consideras que este articulo o reflexión es útil, y deseas citarnos en un artículo o nota que publiques en tu blog o en Facebook, por favor haz una mención de que obtuviste la información de un articulo nuestro ya publicado.  Eso es actuar en Moral y bien común. No permitas que el atribuirte consciente o inconscientemente crédito por algo que copiaste de otro autor, afecte tu espiritualidad, y que cometas faltas que se han de acumulan a las que ya tienes.
Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:
Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com
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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.


Los siguientes enlaces te conducen a estos temas ya publicados para ayudarte en tu desarrollo de educación espiritual:



5 Libros de La Codificación Espírita escritos por Allan Kardec, son los siguientes
  • Los Espíritus – (18 abril 1857)
  • Los Médiums – (Enero 1861)
  • Evangelio Según El Espiritismo (Abril 1864)
  • Cielo y el Infierno (1° Agosto 1865)
  • Génesis (Enero 1868)
Te los ofrezco gratuitos en estos enlaces y en audio que son mas fáciles de manejar. Te los ofrezco gratuitos en estos enlaces y en audio que son más fáciles de manejar.

Audio Libros en Español GRATUITOS
Los invito a que descarguen los AUDIO Libros en mi blog. No hay escusas para no leer el Libro de los Espíritus y el de Los Médiums, pues pueden escucharlos narrados. Visita mi blog o simplemente dale clic al libro que ves listado a continuación. 

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NOTA ACLARATORIA:

Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec.  Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto.  Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda.

No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet.  Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión.  Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.

Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.

Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.


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Revisado en: 10/3/13

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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


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1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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