martes, 25 de diciembre de 2012

La Ley de Progreso contribuye con el Progreso de la Humanidad. Ninguna organización “Illuminatis” ni Sociedad ocultista, podrá detener el Adelantamiento Espiritual de los Espíritus Encarnados y Desencarnados.


Los seres humanos de la actualidad, debido a las influencias de las redes sociales, Facebook y Youtube, se ha creado un miedo aterrador por el poder aparente que demuestran tener los “Illuminatis” (los Iluminados), y las sociedades secretas que infunden temor y que insinúan controlarlo todo. 

Sin embargo ya los Espíritus Superiores y Puros nos anunciaron que La Ley de Progreso siempre prevalecerá.

No importa que se crea que estos poderosos individuos materialistas y orgullosos puedan desviar el curso del progreso de la humanidad. Es este articulo sacado del Libro de Los Espíritus, claramente nos indica que no debemos temer, pues el progreso motivado por el afán de hacer el bien podrá detener cualquier avance de maldad. Indefectiblemente, tenemos la victoria asegurada. Dios mismo se encargará de que ese balance que ya se torna hacia el bien, nunca se detenga. Seremos testigos de que la humanidad camina con pasos firmes hacia ese progreso que todos añoramos.

No tengáis miedo, disfruta conmigo esta información, que te demuestra lo importante de leer con detenimiento los libros de la Codificación Espírita.





CAPÍTULO VIII
7.- LEY DEL PROGRESO
I.- Estado natural
776. El estado natural y la ley natural ¿son una misma cosa?
- No. El estado natural es el primitivo. La civilización es incompatible con el estado natural, mientras que la ley natural contribuye al progreso de la humanidad.
El estado natural es la infancia de la humanidad y el punto de partida de su desarrollo intelectual y moral. Puesto que el hombre es perfectible y lleva en sí el germen de su mejoramiento, en modo alguno puede estar destinado a vivir a perpetuidad en el estado natural, como tampoco ha sido destinado a vivir perpetuamente en la infancia. El estado natural es transitorio y el hombre sale de él mediante el progreso y la civilización. La ley natural, por el contrario, rige a la humanidad entera, y el hombre va mejorando conforme comprende y practica mejor esta ley.

777. Visto que en el estado natural tiene el hombre menos necesidades y se halla exento de todas las tribulaciones que él mismo se crea cuando se encuentra en una situación más adelantada, ¿qué pensar de la opinión de quienes consideran a ese estado como el de la más completa felicidad en la Tierra?
- ¿Qué quieres que te diga? Es esa la dicha del animal. Y personas hay que no conciben otra. Es ser feliz a la manera de las bestias. También los niños son más felices que los adultos.

778. ¿Puede el hombre retrogradar hasta el estado natural?
- No, el hombre debe progresar sin tregua, y no le es posible retornar al estado de niñez. Si progresa, es porque Dios así lo quiere. Pensar que pueda retrogradar hasta su condición primitiva sería negar la ley del progreso.



II.- Marcha del Progreso

779. El hombre ¿extrae de sí mismo la fuerza del progreso?
- El hombre se desarrolla naturalmente por sí mismo, pero no todos adelantan al mismo tiempo y de igual manera. Entonces, precisamente, los más evolucionados ayudan al progreso de los otros por medio del contacto social.

780. El progreso moral ¿sigue siempre al de la inteligencia?
- En su consecuencia, pero no lo sigue siempre de inmediato. (Ver parágrafos 192 y 365).

192. ¿Es posible ya, en esta vida, y por medio de una conducta perfecta, franquear todos los grados y convertirse en Espíritu puro, sin pasar por los grados intermedios?
- No, porque lo que el hombre considera perfecto está lejos de serlo. Hay cualidades que desconoce y no puede comprender. Podrá ser tan perfecto como lo permita su naturaleza terrena, pero ello no será la absoluta perfección. Sucede lo propio con un niño: por muy precoz que sea, ha de pasar por la juventud antes de llegar a la edad madura. Así también ocurre con el enfermo, que pasa por la convalecencia antes de recobrar por entero su salud. Además, el Espíritu debe progresar en conocimientos y en moralidad. Si sólo avanzó en uno de esos sentidos, precisa que adelante en el otro para alcanzar el punto más alto de la escala. Pero, cuanto más progrese el hombre en su vida presente, menos largas y penosas resultarán para él las pruebas que sigan.

365. ¿Por qué hombres muy inteligentes –lo que denota en ellos un Espíritu superior- son a veces, al mismo tiempo, profundamente viciosos?
- Porque el Espíritu encarnado no es lo bastante puro y el hombre cede a la influencia de otros Espíritus que son peores aún. El Espíritu progresa por una marcha ascendente insensible, pero su adelanto no se verifica en forma simultánea en todos los sentidos. En un período puede avanzar en conocimientos. En otro, en moralidad.

780 a. ¿De qué manera puede el progreso del intelecto conducir al progreso moral?
-Haciendo comprender el bien y el mal. El hombre puede entonces escoger. El desarrollo del libre albedrío sigue al de la inteligencia y aumenta la responsabilidad de los propios actos.

780 b. En tal caso, ¿cómo se explica que los pueblos más ilustrados sean a menudo los más pervertidos?
- El progreso integral constituye el objetivo, pero los pueblos, como los individuos, sólo van llegando a él paso a paso. Hasta que se haya desarrollado en ellos el sentido moral pueden incluso servirse de su inteligencia para realizar el mal. La moral y la inteligencia son dos fuerzas que sólo a la larga se equilibran. (Ver parágrafos 365 (Ver arriba) y 751).

751. ¿A qué se debe que en ciertos pueblos, ya adelantados desde el punto de vista intelectual, el infanticidio figure entre las costumbres y esté consagrado por la legislación?
- El desarrollo del intelecto no trae consigo la necesidad del bien. Un Espíritu superior en inteligencia puede ser al mismo tiempo malvado. Es uno que ha vivido mucho sin mejorarse. Él lo sabe.

781. ¿Es dado al hombre poder detener la marcha del progreso?
- No, pero en ocasiones puede ponerle impedimentos.

781 a. ¿Qué pensaremos de los hombres que intentan paralizar la marcha del progreso y hacer retrogradar a la humanidad?
- Pobres seres a quienes Dios castigará. Serán arrastrados por el torrente que tratan de detener.

Puesto que el progreso es una condición de la humana naturaleza, nadie tiene poder para oponérsele. Es una fuerza viva que las malas leyes pueden retrasar, pero no ahogar. Cuando esas leyes se tornan incompatibles con él, el mismo progreso las arrastra, junto con todos aquellos que se esfuerzan por mantenerlas vigentes, y así seguirá ocurriendo hasta que el hombre haya puesto sus leyes de acuerdo con la justicia divina, que desea el bien para todos y no admite leyes sancionadas por el fuerte en detrimento del débil.

782. ¿No hay hombres que de buena fe ponen trabas al progreso, creyendo favorecerlo porque lo ven desde su punto de vista, y con frecuencia allí donde no existe?
- Pequeño guijarro puesto bajo la rueda de un gran coche, al que no le impide avanzar.

783. El perfeccionamiento de la humanidad ¿sigue siempre una marcha progresiva y lenta?
- Existe el progreso regular y lento que resulta de la fuerza de las circunstancias, pero cuando un pueblo no adelanta lo bastante rápido Dios le imprime de tiempo en tiempo una sacudida física o moral que lo transforma.

El hombre no puede permanecer para siempre en la ignorancia, porque debe llegar a la meta que la Providencia le señala. Así pues, se va ilustrando por la fuerza misma de las circunstancias. Las revoluciones morales, como las sociales, se infiltran de manera paulatina en las ideas, germinan durante siglos y después estallan de súbito y hacen que se desplome el carcomido edificio del pasado, que no armoniza ya con las nuevas necesidades y las aspiraciones también nuevas.  Con frecuencia el hombre no ve en esas conmociones más que la confusión y el desorden momentáneos que lesionan sus intereses materiales. Pero aquel que eleva el pensamiento por encima de su propia persona admira los designios de la Providencia, que del mal hace surgir el bien. Es la tempestad que purifica la atmósfera después de haberla agitado. 106

106 Según se verá por este comentario de Kardec y por las explicaciones de los Espíritus a que el mismo se refiere, el Espiritismo reconoce la necesidad de esos movimientos periódicos de agitación natural, ora de los elementos, ora de los pueblos, para la realización del progreso. Pero los admite como hechos naturales y no como creaciones artificiales a las que los hombres deban dedicarse, obedeciendo a doctrinas revolucionarias. Lo que el Espiritismo enseña es que el hombre debe colocarse, en tales horas, por encima de sus mezquinos intereses personales, para ver en su amplitud la irresistible marcha del progreso, contribuyendo a él en la medida de lo posible. [N. de J. H. Pires.]
784. Muy grande es la perversidad del hombre, y ¿no parece retroceder en vez de adelantar, al menos desde el punto de vista moral?
- Te equivocas. Observa con atención el conjunto y advertirás que avanza, puesto que va comprendiendo mejor lo que está mal, cada día que pasa corrige sus abusos de ayer. Es menester un exceso del mal para que se comprenda la necesidad del bien y de las reformas.

785. ¿Cuál es el mayor obstáculo del progreso?
- El orgullo y el egoísmo. Estoy refiriéndome al progreso moral, por cuanto el progreso intelectual marcha siempre. Incluso pareciera, a la primera mirada, dar a los vicios una actividad redoblada al desarrollar la ambición y la afición a las riquezas que, a su vez, incitan al hombre a investigaciones que ilustran su Espíritu. Así pues, todo se relaciona en el mundo moral tanto como en el físico, y del mismo mal puede surgir el bien. Pero esa situación no durará más que un tiempo: irá cambiando a medida que el hombre comprenda mejor que hay, fuera del disfrute de los bienes terrenales, una felicidad incomparablemente mayor e infinitamente más duradera. (Ver “Del egoísmo”, Capítulo XII, parágrafos 913 a 917).

III.- Del egoísmo
913. ¿Cuál es, entre todos los vicios, el que puede considerarse como el más pernicioso?
- Muchas veces lo dijimos: el egoísmo. De él procede todo el mal. Estudiad cada uno de los vicios y comprobaréis que en el fondo de todos ellos existe el egoísmo. En balde los combatiréis, pues no alcanzaréis a extirparlos en tanto no hayáis atacado el mal en su raíz, destruyendo su causa. Tiendan, pues, todos vuestros esfuerzos hacia ese objetivo, porque allí está la verdadera plaga de la sociedad humana. El que quiera acercarse, ya es esta vida, a la perfección moral, debe arrancar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, porque éste es incompatible con la justicia, el amor y la caridad. Él neutraliza todas las demás cualidades.

914. Visto que el egoísmo está basado en el interés personal, pareciera muy difícil desarraigarlo por entero del corazón del hombre. ¿Se llegará a eso?
- Conforme los hombres se van instruyendo en lo concerniente a las cosas espirituales, atribuyen menos valor a las de la materia. Además, es preciso reformar las instituciones humanas, que mantienen el egoísmo y lo fomentan. Esto corresponde a la educación.

915. Siendo el egoísmo inherente a la especie humana, ¿no constituirá siempre un obstáculo para que reine el bien absoluto en la Tierra?

- Bien es verdad que el egoísmo es el mayor de vuestros males, pero proviene de la inferioridad de los Espíritus encarnados en la Tierra, y no de la humanidad en sí. Ahora bien, los Espíritus, al ir depurándose mediante sucesivas encarnaciones se van despojando del egoísmo, así como pierden sus otras impurezas. ¿No habéis visto en vuestro mundo a ningún hombre que no tenga egoísmo y que practique la caridad? Hay más de los que vosotros creéis, pero les conocéis poco, pues la virtud no busca el brillo de la plena luz. Si existe uno de ellos, ¿por qué no podría haber diez? Si hay diez, ¿por qué no podría haber mil? Y así por el estilo.

916. Muy al contrario de disminuir, el egoísmo crece con la civilización, que parece alimentarlo y promoverlo. ¿Cómo, pues, la causa podrá destruir al efecto?

- Cuanto mayor es el mal, tanto más aborrecible se torna. Era menester que el egoísmo hiciera mucho mal para que se comprendiese la necesidad de extirparlo. Cuando los hombres se hayan desembarazado del egoísmo que los domina, vivirán como hermanos, sin hacerse mal, ayudándose mutuamente por el sentimiento recíproco de la solidaridad. Entonces, el fuerte será el apoyo y no el opresor del débil, y ya no se verán hombres que carezcan de lo necesario, porque todos practicarán la ley de justicia. Será el reino del bien, que los Espíritus están encargados de preparar. (Ver párrafo 784).



917. ¿Cuál es el medio de terminar con el egoísmo?
- De todas las imperfecciones humanas, la más difícil de arrancar de raíz es el egoísmo, porque procede de la influencia de la materia, de la cual el hombre –todavía demasiado cerca de su origen- no ha podido liberarse. Y todo contribuye a mantener ese influjo: sus leyes, su organización social, su educación. El egoísmo irá debilitándose a medida que prevalezca más la vida moral que la material. Y, sobre todo, con la comprensión, que el Espiritismo os da, de vuestro estado futuro real y no desnaturalizado por ficciones alegóricas. El Espiritismo bien entendido, cuando se haya identificado con las costumbres y creencias, transformará los hábitos, usos y relaciones sociales. El egoísmo se funda sobre la importancia de la personalidad. Pero el Espiritismo bien entendido – lo repito- hace que veamos las cosas desde tan alto que el sentimiento de la personalidad desaparece en cierto modo ante la inmensidad. Al destruir esa importancia de la personalidad, o al menos hacerla ver como lo que de veras es, el Espiritismo combate necesariamente al egoísmo. El conflicto que el hombre tiene con el egoísmo de los demás es el que con frecuencia lo torna egoísta a él también, porque siente la necesidad de mantenerse a la defensiva. Al ver que los otros piensan en sí mismos y no en él, es impulsado a ocuparse de él más que de sus semejantes. Sea el principio de la caridad y de la fraternidad la base de las instituciones sociales, de las relaciones legales de pueblo a pueblo y de hombre a hombre, y el ser humano pensará menos en su persona cuando vea que otros ya han pensado en ella. Experimentará el influjo moralizador del ejemplo y del contacto. En presencia de tal desbordamiento de egoísmo, se necesita verdadera virtud para hacer renuncia de la propia personalidad en beneficio del prójimo, que a menudo no lo agradece de ninguna manera. Para los que poseen esa virtud es, sobre todo, para quienes se halla abierto el reino de los cielos. A ellos principalmente se reserva la felicidad de los elegidos: porque en verdad os digo que en el día de la justicia, el que sólo haya pensado en sí mismo será puesto a un lado y sufrirá por causa de su desamparo. (Ver parágrafo 785).

FENELÓN
No cabe duda de que se realizan esfuerzos loables para lograr que la humanidad progrese. Más que en ninguna otra época alentamos, estimulamos y honramos los buenos senti-mientos y, sin embargo, el gusano devorador del egoísmo sigue siendo aún la plaga social. Se trata de un mal real, que redunda en perjuicio de todos y del que cada cual es víctima en mayor o menor grado. Hay que combatirlo, pues, del modo que se combate una enfermedad epidémica. Y para ello debemos proceder como hacen los médicos: remontarnos al origen de la dolencia. Busquemos, pues, en todos los sectores de la organi-zación social –desde el núcleo familiar hasta los pueblos, desde la choza hasta el palacio-, todas las causas, todas las influencias evidentes u ocultas que mantienen, fomentan y desarrollan el egoísmo. Una vez que hayamos sabido cuáles son sus causas, el remedio será obvio. Sólo se tratará de combatir esas causas, si no todas a la vez, al menos por partes. Así, poco a poco se extirpará el veneno. Larga podrá resultar la curación, porque las causas del mal son numerosas, pero no es imposible obtenerla. Por otra parte, sólo se logrará si se arranca el mal de raíz, esto es, por medio de la educación. Pero no esa clase de educación que sólo tiene a formar hombres instruidos, sino la otra, la que mira a hacer hombres de bien. La educación, si se la entiende como es debido, constituye la clave del progreso moral. Cuando se conozca el arte de manejar los caracteres, así como se conoce e de manejas las inteligencias, se podrá enderezarlos, del modo que se enderezan las plantas jóvenes. Pero ese arte requiere mucho tacto, gran experiencia y observación profunda. Grave error es creer que baste tener ciencia para ejercerlo con provecho. Cualquiera que siga al hijo del rico, o al del pobre, desde el instante de su nacimiento, y observe todas las influencias dañosas que actúan sobre él de resultas de la debilidad, la incuria y la ignorancia de aquellos que lo dirigen, y con cuánta frecuencia fracasan los medios que se usan para moralizarlo, no podrá extrañarse de encontrar en el mundo tantos errores. Hágase por la moral lo que se está haciendo por la inteligencia y se verá que, si hay naturalezas humanas refractarias, existen también, en mayor número del que se cree, aquellas otras que sólo requieren un buen cultivo para dar buenos frutos. (Ver párrafo 872).

El hombre anhela ser feliz, y es éste un sentimiento natural. De ahí que trabaje sin pausa por mejorar su situación en el mundo. Busca las causas de los males que le aquejan a fin de ponerles remedio. Cuando llegue a comprender bien que el egoísmo es una de esas causas, la que engendra el orgullo y la ambición, la codicia y la envidia, el odio y los celos, de los cuales es víctima el hombre en todo momento; que perturba todas las relaciones sociales, provoca disensiones, mina la confianza, le obliga a mantenerse continuamente a la defensiva para con el vecino; que, por último, hace del amigo un enemigo; cuando llegue a comprender todo esto –repetimos- entenderá también que el vicio del egoísmo es incompatible con su propia ventura y diremos incluso: con su propia seguridad. Cuanto más lo haya sufrido, tanto más sentirá la necesidad de batallar contra él, así como lucha contra la peste, los animales destructores y todas las otras calamidades. Será inducido a ello por su propio interés. (Véase el parágrafo 784).
El egoísmo es la fuente de todos los vicios, así como la caridad lo es de todas las virtudes. Eliminar aquél y desarrollar ésta, tal debe ser la meta de todos los esfuerzos del hombre, si desea afianzar su dicha en la Tierra tanto como en el porvenir.

Hay dos clases de progreso que se prestan mutuo apoyo y, sin embargo, no avanzan el uno junto al otro: el progreso intelectual y el progreso moral. En los pueblos civilizados, el primero de ellos recibe en este siglo107 todos los estímulos deseables. Por eso ha alcanzado un grado de adelanto que hasta nuestros días era desconocido. Falta mucho al segundo para estar al mismo nivel, y, sin embargo, si se comparan los hábitos sociales de algunos siglos atrás con los de hoy, habría que ser ciego para negar el progreso moral alcanzado. ¿Por qué, pues, la marcha ascendente debe detenerse más bien por lo moral que por el intelecto? ¿Por qué no habría de haber entre los siglos diecinueve y veinticuatro tanta diferencia como la que se advierte entre el catorce y el diecinueve? Dudar de ello sería pretender que la humanidad esté en el apogeo de la perfección, lo cual sería absurdo, o que no es perfectible moralmente, lo que la experiencia desmiente.

107 El autor se está refiriendo, naturalmente, al siglo diecinueve. [N. del T. al cast.]



III.- Pueblos Degenerados

786. La historia nos muestra a una multitud de pueblos que, tras las sacudidas que los trastornaron han vuelto a sumergirse en la barbarie. En casos así, ¿dónde está el progreso?
- Cuando a tu casa la amenaza la ruina la haces demoler para reconstruirla más sólida y cómoda. Pero, hasta que esté terminada habrá molestias y confusión en tu morada. Comprende además esto: eras pobre y vivías en una casucha. Te haces rico y la dejas para pasar a residir en un palacio. Después, un pobre, como lo eras antes tú, se instala en tu antigua choza e inclusive está muy contento, porque hasta entonces había vivido al raso. Pues bien, sabe que los Espíritus que han encarnado en ese pueblo degenerado no son los mismos que lo constituían en sus tiempos de esplendor. Los de entonces, que eran adelantados, han ido a ocupar habitaciones más perfectas, progresando, mientras otros menos evolucionados tomaron su lugar, el que a su vez dejarán más tarde.

787. ¿No existen razas que de por sí son reacias al progreso?
- , pero éstas se aniquilan a diario corporalmente.

787 a. ¿Cuál será el destino futuro de las almas que animan esas razas?
- Como todas las otras, arribarán a la perfección, pasando por diferentes existencias. Dios no deshereda a nadie.

787 b. Así pues, los hombres más civilizados ¿han podido ser salvajes y antropófagos?
- Tú mismo lo has sido más de una vez, antes de ser lo que eres. (¿Jesús?)
788. Los pueblos son individualidades colectivas que, como los individuos, pasan por la infancia, la edad madura y la decrepitud. Esta verdad, reafirmada por la historia, ¿no puede inducirnos a pensar que los pueblos más adelantados de este siglo tendrán su declinación y su fin, como los de la antigüedad?
- Los pueblos que sólo viven la existencia del cuerpo, aquellos cuya grandeza sólo se funda sobre la fuerza y la extensión de su territorio, nacen, crecen y mueren, porque la fuerza de un pueblo se agota igual que la de un hombre. Aquellos cuyas leyes egoístas atentan contra el progreso de las luces y de la caridad mueren porque la luz mata las tinieblas y la caridad abate al egoísmo. Pero hay para los pueblos, como para los individuos, la vida del alma. Aquellos otros, en cambio, cuyas leyes armonizan con las leyes eternas del Creador, vivirán y serán la antorcha de los demás pueblos.

789. ¿Reunirá algún día el progreso a todos los pueblos de la Tierra en una sola nación?
- No, no en una sola nación, pues resulta imposible. Porque de la diversidad de los climas nacen costumbres y necesidades diferentes, que constituyen las nacionalidades. De ahí que requieran siempre leyes apropiadas a tales necesidades y costumbres. Pero la caridad no conoce latitudes y no hace distinción entre los hombres por el color de su piel. Cuando la ley de Dios sea en todas partes la base de la ley humana, los pueblos practicarán la caridad recíproca, así como los individuos lo hacen de hombre a hombre. Entonces vivirán dichosos y en paz, porque nadie tratará de agraviar a su vecino ni de vivir a sus expensas.

La humanidad va progresando por medio de los individuos, que poco a poco se mejoran e ilustran. Entonces, cuando éstos se convierten en mayoría, toman la delantera y arrastran a los demás. De tiempo en tiempo surgen entre ellos hombres geniales que imprimen a la humanidad un impulso, después otros que poseen autoridad y son instrumentos de Dios, los cuales en pocos años la hacen adelantar en varios siglos. El progreso de los pueblos hace inclusive resaltar la justicia de la reencarnación. Los hombres de bien realizan loables esfuerzos para llevar adelante a una nación, moral e intelectualmente. Admitamos que esa nación, transformada, será más dichosa en este mundo y en el otro. Pero, durante su lenta marcha a través de los siglos, millares de individuos mueren a diario. ¿Qué suerte cabe a todos aquellos que en el trayecto sucumben? Su inferioridad relativa ¿los priva de la dicha reservada a los recién llegados? ¿O su felicidad también es relativa? La justicia divina no podría consagrar semejante injusticia. Mediante la pluralidad de existencias el derecho a ser feliz es el mismo para todos, porque nadie ha quedado des-heredado del progreso. Puesto que los que han vivido en tiempos de barbarie pueden regresar en épocas civilizadas, ya sea en el seno del mismo pueblo o en otro, de ello resulta que todos se benefician con la marcha hacia lo alto. Pero la tesis de una existencia única presenta aquí otra dificultad. Según esta concepción, el alma es creada en el instante del nacimiento. Por tanto, si un hombre es más adelantado que otro lo será porque Dios creó para él un alma más evolucionada. ¿Cómo se explica este favor? ¿Qué mérito tiene ese hombre, que no ha vivido más que otro y que con frecuencia vivió menos, para que se le haya dotado de un alma superior? Mas la dificultad principal no reside ahí. En un milenio, una nación pasa de la barbarie a la civilización. Si los hombres vivieran mil años se concebiría que en ese lapso tuviesen tiempo suficiente para progresar. Pero todos los días muere alguno de ellos y a cualquier edad. Se van renovando sin cesar, de manera que a diario se les ve aparecer y extinguirse. Al cabo de un milenio no queda ya vestigio de los antiguos habitantes de ese país. De bárbaro que era, se ha tornado culto. ¿Qué es lo que progresó? ¿Los individuos, bárbaros de antaño? ¡Pero si están muertos desde hace tanto tiempo! ¿Los que han llegado últimamente, entonces? No, puesto que sus almas han sido creadas en el momento en que nacieron y no existían en tiempos de barbarie. Hay que admitir, pues, que los esfuerzos que se realizan para civilizar a un pueblo tienen el poder, no de mejorar sus almas imperfectas, sino de hacer que Dios cree almas más perfectas. Comparemos esta teoría del progreso con la que los Espíritus enseñan. Las almas llegadas a la vida en época de civilización tuvieron su infancia, igual que todas las demás, pero han vivido ya y han venido en un estado de adelanto que es consecuencia de un progreso anterior. Llegan atraídas por un ambiente que les es simpático y que se halla en relación con su actual estado. De esta manera, los esfuerzos realizados para civilizar a un pueblo no tienen por efecto hacer que se creen en el porvenir almas más perfectas, sino que sean atraídas hacia él aquellas almas que ya han progresado, o por haber vivido en esa misma nación en épocas de barbarie, o porque procedan de otra parte. Allí reside la clave del progreso de la humanidad entera. Cuando todos los pueblos hayan llegado a un mismo nivel mediante el sentimiento del bien, la Tierra sólo será el punto de reunión de Espíritus buenos, que vivirán juntos en fraternal unión, y puesto que los malos se verán rechazados y desubicados, irán a buscar en mundos inferiores el medio que más les convenga, hasta que sean dignos de volver al nuestro, ya transformados.La teoría vulgar tiene todavía esta otra consecuencia: los trabajos de mejoramiento social sólo benefician a las genera-ciones presentes y futuras, y tales conquistas les fueron vedadas a las generaciones anteriores, que cometieron el error de llegar demasiado temprano y que alcanzaron a ser lo que pudieron, cargadas como se hallaban con sus actos de barbarie. Según la Doctrina de los Espíritus, los progresos ulteriores benefician también a esas generaciones, que reencarnan en medio de condiciones mejores y pueden así perfeccionarse en el seno de la civilización. (Ver párrafo 222).



IV.- Civilización

790. ¿Representa un progreso la civilización o es, según algunos filósofos piensan, una decadencia de la humanidad?
- Progreso incompleto. El hombre no pasa súbitamente de la niñez a la edad madura.

790 a. ¿Es razonable condenar a la civilización?
- Condenad más bien a quienes de ella abusan, y no a la obra de Dios.

791. ¿Se depurará algún día la civilización, hasta liberarse de los males que ha engendrado?
- Sí, cuando el desarrollo moral lo esté tanto como la inteligencia. No puede el fruto venir antes de la flor.

792. ¿Por qué no realiza de inmediato la civilización todo el bien que podría producir?
- Porque los hombres no están todavía en condiciones ni dispuestos a obtener ese bien.

792 a. ¿No será asimismo porque, al crear nuevas necesidades, suscita pasiones también nuevas?
- , porque todas las facultades del Espíritus no progresan a la par. Para todo es menester tiempo. No podéis esperar frutos perfectos de una civilización incompleta. (Ver parágrafos 751 y 180).

793. ¿Por cuáles signos podemos reconocer a una civilización completa?
- La reconoceréis por su desarrollo moral. Os creéis muy adelantados porque habéis hecho grandes descubrimientos y maravillosas invenciones; porque estáis más confortablemente alojados y mejor vestidos que los salvajes; pero sólo tendréis de veras el derecho de llamaron civilizados cuando hayáis desterrado de vuestra sociedad los vicios que la deshonran, y cuando viváis juntos como hermanos, practicando la caridad cristiana. Hasta entonces, no seguiréis siendo otra cosa que pueblos instruidos que sólo recorrieron la primera fase de la civilización.

Como todas las cosas, la civilización tiene sus grados. Una civilización incompleta es un estado de transición que engendra males particulares, desconocidos en el estado primitivo. Pero no por eso deja de ser un progreso natural y necesario, que lleva consigo el remedio para los males que engendra. Conforme la civilización se va perfeccionando elimina algunos de los males que ha engendrado, y con el progreso moral desaparecerán esos males por completo. De dos pueblos llegados a la cumbre de la escala social, sólo podrá considerarse el más civilizado, en la verdadera significa-ción de la palabra, aquel de ellos en que se encuentre menos egoísmo, avidez y orgullo. Aquel cuyos hábitos sean más intelectuales y morales que materiales. Aquel donde la inteli-gencia pueda desarrollarse con mayor libertad. Donde haya más bondad y buena fe, más benevolencia y generosidad recíprocas. Donde los prejuicios de casta y de nacimiento estén menos arraigados, puesto que son ellos incompatibles con el verdadero amor al prójimo. Donde las leyes no consagren privilegio alguno y sean las mismas para el último que para el primero de los hombres. Donde la justicia sea ejercida con la menor parcialidad posible. Donde el débil encuentre siempre apoyo del fuerte, y la vida del hombre, sus creencias y opiniones sean mejor respetadas. Donde, por último, haya menos desdichados y todo hombre de buena voluntad esté siempre seguro de no carecer de lo necesario. 108

108 Ésa habrá de ser la civilización cristiana que el Espiritismo establecerá en la Tierra. Como se ve, por las explicaciones de los Espíritus y los comentarios de Kardec, la civilización incompleta en que vivimos constituye sólo una fase de transición entre el mundo pagano de la antigüedad y el cristiano del futuro. En las costumbres y en la legislación, en la religión y en la práctica de los cultos religiosos vemos la mezcla constante de los elementos del paganismo con los principios renovadores del Cristianismo. Al Espiritismo cabe la misión de remover esos elementos paganos para hacer que brille el espíritu cristiano en toda su pureza. Véase, a este propósito, todo el Capítulo I de El Evangelio según el Espiritismo. [N. de J. H. Pires.]



V.- Progreso de la legislación humana

794. ¿Podría la sociedad ser regida exclusivamente por las leyes naturales, sin ayuda de las leyes humanas?

- Podría, si se las comprendiera bien; y si hubiese voluntad de llevarlas a la práctica bastarían por sí solas. Pero la sociedad tiene sus exigencias, necesita leyes particulares.

795. ¿Cuál es la causa de la inestabilidad de las leyes humanas?

- En épocas de barbarie eran los más fuertes los que elaboraban las leyes, y las hicieron para ellos. Ha habido que ir modificándolas a medida que los hombres iban comprendiendo mejor la justicia. Las leyes humanas son tanto más estables conforme se acercan a la justicia verdadera, esto es, a medida que van siendo hechas por todos y se identifican con la ley natural.

La civilización ha creado en el hombre nuevas necesidades, y tales necesidades están en relación con la posición social que él se ha labrado. Debió regular los derechos y deberes de esa posición mediante las leyes humanas, pero, bajo la influencia de sus pasiones, ha creado a menudo derechos y deberes imagi-narios que la ley natural condena y que los pueblos van borrando de sus códigos conforme progresan. La ley natural es inmutable y una misma para todos. La ley humana es variable y progresiva. Y en la infancia de las sociedades sólo pudo consagrar el derecho del más fuerte.

796. La severidad de las leyes penales ¿no es necesaria en el actual estado de la sociedad humana?
- Por cierto que una sociedad depravada tiene necesidad de leyes más severas. Por desgracia, esas leyes se dedican más a castigar el mal cuando ya fue cometido que a anular la fuente de ese mal. Sólo la educación puede reformar a los hombres. Entonces no necesitarán ya leyes tan rigurosas.

797. ¿Cómo podrá ser inducido el hombre a reformar sus leyes?
- Ello ocurre de una manera natural, por la fuerza de las circunstancias y por la influencia que ejercen las personas de bien, que lo conducen por la senda del progreso. El hombre ya ha reformado bastantes de ellas y reformará otras muchas. ¡Aguarda!



VI.- Influencia del Espiritismo en el progreso

798. ¿Llegará el Espiritismo a ser una creencia común, o continuará siendo sólo el patrimonio de algunas personas?
- Por cierto que llegará a ser una creencia común y señalará una nueva era en la historia del género humano, porque está en la Naturaleza y también porque han venido los tiempos en que debe tomar su puesto entre los conocimientos humanos. Sin embargo, habrá que sostener grandes luchas, más aún contra los intereses que contra la convicción, porque no hemos de ocultar que existen personas interesadas en combatirlo, unas por amor propio y otras por causas enteramente materiales. Pero, puesto que sus contradictores se van quedando cada vez más solos, pronto se verán obligados a pensar como todo el mundo, so pena de ponerse en ridículo.

Sólo a la larga se transforman las ideas y nunca lo hacen de súbito. Se debilitan con el paso de las generaciones y concluyen por ir desapareciendo poco a poco junto con quienes las profesa-ban, y que son reemplazados por otros individuos imbuidos de principios diferentes, tal como acontece con las ideas políticas. Ved, por ejemplo, el paganismo. Por cierto que no hay nadie que hoy profese las ideas religiosas de aquellos tiempos. No obstante, muchos siglos después del advenimiento del Cristianismo dejó huellas que sólo la completa renovación de las generaciones pudo borrar. Lo propio ocurrirá con el Espiritismo. Está realizando muchos progresos, pero habrá todavía, durante dos o tres generaciones, un fermento de incredulidad que sólo el tiempo logrará disipar. A pesar de esto, su marcha será más rápida que la del Cristianismo, porque éste le va abriendo camino y el Espiritismo se apoya en él. El Cristianismo tenía que destruir. El Espiritismo sólo ha de edificar.109

109 El transcurso del primer siglo del Espiritismo, cumplido el 18 de abril de 1957, vino a confirmar plenamente esta extraordinaria previsión de Kardec. En la primera centuria de su desarrollo el Cristianismo era todavía una oscura secta terriblemente perseguida. Sólo en las postrimerías del tercer siglo alcanzó el desarrollo y la universalización que el Espiritismo presenta en sus primeros cien años. La marcha del Espiritismo se ha hecho con rapidez mucho mayor y su victoria brillará más pronto de lo que se espera. [N. de J. H. Pires.]
* El Espiritismo es la continuación lógica de la enseñanza moral dada por Jesús, puesto que es el Paráclito o Espíritu de Verdad que nos prometió (Juan 14:26), y que viene a esclarecer aquello que no fue bien comprendido y a restituir el sentido original de sus enseñanzas; por esto es cristiana su moral, con pleno sentido universal. [N. del copista.]

799. ¿Cómo puede el Espiritismo contribuir al progreso?
- Destruyendo al materialismo, que es una de las plagas de la sociedad, hace él comprender a los hombres dónde está su verdadero interés. No estando ya la vida futura velada por la duda, el hombre comprenderá mejor que puede asegurarse el porvenir mediante su presente. Al destruir los prejuicios de sectas, castas y colores, enseña a los hombres la gran solidaridad que debe unirlos como hermanos.

800. ¿No es de temer que el Espiritismo no pueda triunfar sobre la indiferencia de los hombres y su apego a las cosas materiales?
- Sería conocer muy poco al ser humano si se pensara que cualquier motivo podría transformarlo como por arte de encantamiento. Las ideas se modifican de una manera paulatina, con los individuos, y hacen falta generaciones para que se borren por completo las huellas de viejos hábitos. Por tanto, sólo con el tiempo puede operarse la transformación, gradualmente y paso a paso. En cada generación, una parte del velo se levanta. El Espiritismo viene a quitarlo por completo. Pero en el ínterin, aunque únicamente lograra enmendar un solo defecto de un hombre, le habría hecho dar un paso adelante, y por lo mismo sería ese un gran bien, pues ese primer paso haría que los siguientes le resultaran más fáciles.

801. ¿Por qué los Espíritus no han enseñado en todos los tiempos lo que hoy enseñan?
- Vosotros no enseñáis a los niños lo que a los adultos, como tampoco dais al recién nacido un alimento que no pueda digerir. Cada cosa a su tiempo. Los Espíritus enseñaron muchas cosas que los hombres no comprendieron o que tergiversaron, pero que ahora sí están en condiciones de asimilar. Mediante su enseñanza, aún incompleta, prepararon el terreno para recibir la simiente que hoy va a fructificar.

802. Puesto que el Espiritismo debe señalar un progreso para la humanidad, ¿por qué razón los Espíritus no apresuran ese progreso por medio de manifestaciones de tal modo generales y evidentes que la convicción alcance aun a los más incrédulos?
- Querríais milagros. Dios los siembra a manos llenas y tenéis todavía hombres que de Él reniegan. Cristo mismo ¿convenció acaso a sus contemporáneos con los prodigios que realizaba? ¿No veis hoy mismo a hombres que niegan los hechos más manifiestos que ocurren ante sus propios ojos? ¿No tenéis quienes afirman que no creerían aunque vieran? No, Dios no quiere guiar a los hombres valiéndose de prodigios. En su bondad, desea Él dejarles el mérito de que se convenzan por su propia razón.



Reflexión Final:

Si no conoces nuestra Filosofía Espírita, te invito a que conozcas lo que los Espíritus Superiores y Puros ya nos habían comunicado sobre todo lo relacionado a nuestro adelantamiento Espiritual.  Dios ya tiene un Plan preconcebido hacia el futuro de la humanidad. No habrá cataclismos, ni catástrofes que amenacen a la humanidad. En este articulo has podido leer que Dios estará dispuesto a asegurarse que la humanidad continúe con su progreso. Precisamente esta Ley De Progreso está bien definida y nos conduce a que tengamos como objetivo el hacer el Bien Común, que nos garantiza el progreso espiritual y que el mal nunca prevalecerá.

Los llamados “Illuminatis’ (Los Iluminados), ni ningún grupo oculto logrará detener el progreso de la humanidad, y nuestro compromiso es el educar y dar a conocer lo que Dios a través de los buenos espíritus debemos saber para continuar en el progreso.

Por millones de años se ha experimentado progreso espiritual, los espíritus encarnados y desencarnados no será interrumpido su progreso y menos por aquellos que practican el mal con propósitos de egoísmo, orgullo y materialismo.  No importa lo que tramen en lo secreto, todos perecerán en el intento. Todos desaparecerán y serán parte del plan divino, si son espíritus obstinados en el mal, serán desarraigados de su herencia en la humanidad hacia el progreso de sus almas y se detendrán en ese progreso siendo asignados a otros mundos menos desarrollados.  La Regeneración de La Humanidad ya está en progreso y no se detendrá por un puñado de hombre orgullos y materialistas.

No temas, eres parte del plan de progreso y claramente definido por la Ley de Progreso Espiritual.  Camines juntos hacia el progreso siendo mejores hoy de lo que fuimos ayer, poco a poco alcanzaremos esa meta sin miedo y enfocados hacia el Bien Común.


Nada Detendrá El Progreso de La Humanidad

  
REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN

·         El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec



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Frank Montañez
“Soy Espírita”
Director de la Página
“Soy ESPÍRITA TV”
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Si me mencionas o no, no es importante para mí, pero sí; es una falta el atribuirte que la información publicada es de tu autoría al no hacer mención alguna del autor original, si no das el crédito al que originalmente lo creo, eso es propiedad intelectual y al no dar el crédito, constituye una falta de moralidad. Recomiendo que añadas al final de tu reflexión algo así:

Partes de esta reflexión ha sido tomada de un artículo publicado por Frank Montañez de “Soy Espírita” en su blog: www.soyespirita.blogspot.com
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Eso evitarás que actúes mal sin quererlo hacer, de eso se trata la Educación Espírita.




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Egoísmo              

         
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¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo?

¿Cómo reconocer un “Espiritista Verdadero”, en el Espiritismo? 
Un Espiritista Verdadero es aquel que según el Libro de Obras Póstumas, de Allan Kardec lo describe así:

Breve Contestación a los Detractores del Espiritismo

“Solo reconoce por adeptos suyos a los que practican su enseñanza, es decir, a los que trabajan en su propio mejoramiento moral, esforzándose en vencer sus malas inclinaciones, en ser menos egoístas y orgullosos, más afables, más humildes, pacientes, benévolos, caritativos para con el prójimo y moderados en todas las cosa, pues este es el signo característico del espiritista verdadero…”

Un Espiritista Verdadero, no es el que cobra menos dinero. Esos son “Charlatanes”, infiltrados en el Espiritismo. Los “Charlatanes”, son los que cobran dinero en el Espiritismo.


Evaluar a un Espiritista, y saber si es uno Verdadero, se necesita tener conocimiento adquirido, mediante la lectura de los Libros Codificados de Allan Kardec, Así se puede verificar la autenticidad.

Mensajes en Fotos


Body

















1/15/16

Un RESUMEN sobre los recursos del Espiritismo para sanar las Obsesiones Espirituales seria:









  • Moralización del Obsesado obteniendo su ascendencia Moral y luego al Obsesor moralizarlo.



  • Fortalecimiento de la "Voluntad" del Obsesado para que pueda Rechazar al Obsesor.



  • Oración Magnética Mental. (Grupales),



  • Magnetización del Obsesado, mediante Pases Magnéticos.



  • Educación Espirita.


Los postulados y la definición de la Filosofía Espirita antes expresada es nuestra razón de ser en esta red social. Por la naturaleza de este medio, muchas personas con diferentes corrientes de pensamiento y de diferente postura con relación al Espiritismo, pueden hacer comentarios a nuestras reflexiones. Esto nos llena de mucha satisfacción, porque ilustra claramente que el propósito de la existencia de esta página ha cometido su propósito al lograr cruzar barreras de idiomas y de pensamientos. Estamos muy claros en que nuestra filosofía es una de carácter Kardeciana y es la que promulga el deseo genuino de Dios en cuanto al comportamiento Moral de nuestra sociedad y de toda la raza humana, pero no tenemos ninguna conexión con otras corrientes de pensamiento sincretistas como lo son: Práctica de africanismo, indigenismos o ritualismos étnicos, Religiosos, folclóricos o sincréticos ni se hacen rezos, baños de plantas, consume de aguardiente o tabacos, inhalaciones toxicas, curaciones mágicas, maleficios o encantamientos y Santería.



Las obsesiones se Curan según el Espiritismo.






Excelente recurso de información según El Espiritismo, en el siguiente Libro Gratuito:








Todos están bienvenidos a comentar nuestras reflexiones, pero en nada esto significa que patrocinemos estas corrientes diferentes de pensamientos.











Queremos ser un faro, donde aquellos que desean encontrar el puerto seguro, puedan libremente acercarse al dialogo y a la comprensión. Jesús nos enseño a no hacer acepción de persona alguna, somos llamados a la comprensión y a la tolerancia con todos aquellos que aunque tengan pensamientos diferentes, siguen siendo seres humanos en el proceso de encontrar el sendero de la verdad en su camino evolutivo.












REFERENCIAS PARA ESCRIBIR ESTA REFLEXIÓN



  • El Evangelio Según El Espiritismo, Allan Kardec

  • El Libro de Los Espíritus, Allan Kardec

  • Obras Póstumas, Allan Kardec

  • Genesis

  • El Cielo Y el Infierno – Allan Kardec

  • El Libro de Los Médiums – Allan Kardec











Frank Montañez

“Soy Espírita”

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NOTA ACLARATORIA:





Han notado que nuestras reflexiones se redactan para la Educación de nuestra filosofía, tal y como lo ilustran Los Espíritus de La Codificación Espirita dada a Allan Kardec. Muchas de estas enseñanzas lucen como que deben ser tratadas en la Casa Espírita y creo que sí; es esto correcto. Pero la mayoría de nuestros lectores no tienen acceso a Casa Espírita alguna, entonces no nos podemos quedar con las manos cruzadas esperando que Espíritus Impuros que sabiendo esta realidad se adelanten se introduzcan en los hogares de personas que con genuino interés se acercan a nuestra página buscando ayuda. Para ellos les sugiero considerar conformar un pequeño grupo de Estudios en su hogar. Así se deleitaran de las enseñanzas de los Espíritus. Estos dos enlaces te ayudaran a comenzar a conformar tu grupo de Estudio:





  • http://soyespirita.blogspot.com/2014/01/ley-de-sociedad-i-necesidad-de-la-vida.html

  • http://soyespirita.blogspot.com/2011/08/recomendaciones-para-los-nuevos-grupos.html













No demostramos compasión si no ayudamos a estas personas en estos lugares inaccesibles que no existe ninguna Casa Espírita cerca y tal vez nunca la habrá a no ser por nuestra educación por el Internet. Para muchos el desarrollo de la Mediúmnidad es tan serio que no han desarrollado aun Médiums en sus lugares de reunión. Pero eso no debe ser la norma, pues el mismo Allan Kardec nos apercibió de que esto era esencial en el desarrollo espiritual de las comunicaciones Mediúmnica.




Preferimos hacer accesible esta información para aquellos que genuinamente desean crecer espiritualmente, y yo soy el de pensar que si los deseos de estos nuevos allegados son encaminados al desarrollo de la Mediúmnidad, es preferible ayudarlos que dejarlos a expensas de Espíritus Impuros que aprovechándose del deseo más profundo de crecer espiritualmente intervengan para que esto no se logre.




Esta educación debe ser el detonador para el establecimiento de nuevos centros de reunión para nuevos allegados y esto cumple el propósito de la codificación y de la Ley de Progreso y Crecimiento espiritual a que todos tenemos derecho.









































Autenticidad de los libros Codificados por Allan Kardec según el Libro de Génesis, ¿Qué es una Opinión en el Espiritismo? y el propósito del Espiritismo con la Humanidad:





Ítem #10. Sólo los espíritus puros reciben la misión de transmitir la palabra de Dios, pues hoy sabemos que los espíritus están lejos de ser todo perfectos y que algunos intentan aparentar lo que no son, razón por la cual San Juan ha dicho: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (Primera Epístola Universal de San Juan Apóstol 4:1).



De modo que nadie tiene la autoridad Espiritual ni Moral de realizar cambios a los libros codificados que no sean los dueños y autores originales; "Los Espíritus".




Veamos lo que dice la introducción del Libro de Génesis, comentado y firmado por Allan Kardec y lee como sigue: Introducción, De la primera edición, publicada en enero de 1868.


“A pesar de la intervención humana en la elaboración de esta





Doctrina, la iniciativa pertenece a los espíritus, pero no a uno en especial, ya que es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de muchos espíritus, puesto que si se basara en la doctrina de un espíritu no tendría otro valor que el de una "opinión personal". El carácter esencial de la Doctrina y su existencia misma se basan en la uniformidad y la concordancia de la enseñanza. Por tanto, todo principio no general no puede considerarse parte integrante de la Doctrina, sino una simple opinión aislada de la cual el Espiritismo no se responsabiliza.


Es esa concordancia colectiva de opiniones, sometidas a la prueba de la lógica, la que otorga fuerza a la Doctrina Espírita y asegura su vigencia. Para que cambiase, sería necesario que la totalidad de los espíritus mudasen de opinión, es decir, que llegase el día en que negasen lo dicho anteriormente. Ya que la Doctrina emana de la enseñanza de los espíritus, para que desapareciese sería necesario que los espíritus dejasen de existir. Y es por eso que esta Doctrina prevalecerá siempre sobre los demás sistemas personales, que no poseen, como ella, raíces por doquier. El Libro de los Espíritus ha consolidado su prestigio porque es la expresión de un pensamiento colectivo y general.”

Firmado por Allan Kardec.






El Libro de Génesis, escrito por Allan Kardec nos indica lo siguiente tambien:


Ítem #40. El Espiritísmo presenta, como ha sido demostrado (cap. I, n.º 30), todos los caracteres del Consolador prometido por Jesús. No es, en absoluto, una doctrina individual, una concepción humana; nadie puede decirse su creador (Pues sus creadores fueron los Espíritus). Es el fruto de la enseñanza colectiva de los espíritus presididos por el Espíritu de Verdad. No suprime nada del Evangelio: lo completa y aclara. Con la ayuda de las nuevas leyes que revela, en unión con las de la ciencia, hace comprender lo que era ininteligible y admitir la posibilidad de aquello que la incredulidad tenía inadmisible. Hubo precursores y profetas que presintieron su llegada. Por su poder moralizador, prepara el reino del bien sobre la Tierra.


La doctrina de Moisés, incompleta, terminó circunscrita al pueblo judío; la de Jesús, más completa, se extendió a toda la Tierra mediante el cristianismo, pero no convirtió a todos; el Espiritismo, más completo aún, con raíces en todas las creencias, convertirá a la Humanidad.1


1. Todas las doctrinas filosóficas y religiosas llevan el nombre de la individualidad fundadora, por lo que se dice: el Mosaísmo, el Cristianismo, el Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, etc. La palabra Espiritismo, por el contrario, no involucra a ninguna persona en especial; pero sí define a una idea general que indica, al mismo tiempo, el carácter y la fuente múltiple de la Doctrina. [N. de A. Kardec.]






Claramente Allan Kardec y El Espíritu de verdad que dictó los Libros Codificados que el Espiritísmo, más completo aún, es con raíces en TODAS LAS CREENCIAS y la fuente múltiple de la doctrina, refiriéndose a que con Moisés la Doctrina fue incompleta y la de Jesús se extendió mediante el Cristianismo, pero no convirtió a todos, por lo tanto es hoy que el Espiritísmo ha de ser de todos, todas las doctrinas religiosas, "Mosaísmo, Cristianismo, Mahometismo, el Budismo, el Cartesianismo, el Furierismo, el Sansimonismo, y yo ando los Musulmanes, los Hinduistas, los Ateos, los Laicos, los de Joaquín Trincado, los Santeros, Umbanda, en fin a "TODOS", es más incluyo, hasta los extraterrestres, Todos adelantaran sus Espíritus mediante las enseñanzas del Espiritísmo.



En el libro de Obras Póstumas, Allan Kardec, luego de haber dedicado 13 años a la Codificación Espírita, y haber codificado y publicado los 5 Libros Básicos, dijo lo siguiente refiriéndose al Espiritismo:



EL ESPIRITÍSMO NO ES UNA RELIGIÓN Constituida…



El espiritismo es una doctrina filosófica que tiene consecuencias religiosas como toda filosofía espiritualista y por esto mismo toca forzosamente las bases fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma y la vida futura; pero no es una religión constituida, dado que no tiene culto, rito ni templo, y que entre sus adeptos ninguno ha tomado ni recibido titulo de sacerdote o sumo sacerdote. Estas calificaciones son pura invención de la crítica.


Obras Póstumas – Allan Kardec







TODOS SOMOS MÉDIUMS





Libro de Los Mediums - Sobre los Médiums - X




Todos los hombres son médiums, todos tienen un Espíritu que los orienta hacia el bien, en caso de que sepan escucharlo. Ahora bien, poco importa que algunos se comuniquen directamente con él a través de una mediumnidad especial, y que otros sólo lo escuchen a través de la voz del corazón y de la inteligencia, pues no deja de ser su Espíritu familiar quien los aconseja. Llamadlo espíritu, razón o inteligencia: en todos los casos es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras. Sin embargo, no siempre las comprendéis. No todos saben proceder de acuerdo con los consejos de la razón, no de esa razón que se arrastra y repta más de lo que camina, que se pierde en la maraña de los intereses materiales y groseros, sino de esa razón que eleva al hombre por encima de sí mismo y lo transporta a regiones desconocidas. Esa razón es la llama sagrada que inspira al artista y al poeta, el pensamiento divino que eleva al filósofo, el impulso que arrebata a los individuos y a los pueblos. Razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y lo aproxima a Dios más que ninguna otra criatura; entendimiento que sabe conducirlo de lo conocido a lo desconocido, y le hace realizar las cosas más sublimes. Escuchad, pues, esa voz interior, ese genio bueno que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír a vuestro ángel de la guarda, que desde lo alto del cielo os tiende la mano. Repito: la voz íntima que habla al corazón es la de los Espíritus buenos, y desde ese punto de vista todos los hombres son médiums.




Channing






Libro de Los Mediums - Capt. XVII


Amigos míos, permitidme que os dé un consejo, dado que avanzáispor un terreno nuevo, y si seguís la ruta que os indicamos no osextraviaréis. Se os ha dicho una gran verdad, que deseamos recordaros: el espiritismo es sólo una moral, y no debe salirse de los límites de la filosofía, ni más ni menos, salvo que quiera caer en el dominio de la curiosidad.


Dejad de lado las cuestiones científicas, pues la misión de los Espíritus no es resolverlas, ahorrándoos el esfuerzo de las investigaciones.


"Tratad antes de mejoraros, pues de ese modo progresaréis realmente".


San Luis






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